Recuerdos de un grande de la receptoría, Juan Castro García

Ningún lanzador de béisbol tendría utilidad sin un
receptor que pueda recibir bien la bola rápida.”
Casey Stengel

En la mañana del 15 de junio de 2020, mi esposa me informaba del fallecimiento de uno de los grandes receptores de la pelota de Serie Nacional, Juan Castro García, pelotero al que siempre admiré por su juego.

No es mi intención repetir lo que otros cronistas harán, quisiera decir cómo vi a Juan abrirse paso y llegar a ser dueño de la posición de receptor del equipo Cuba, que, a muy pesar de sus facultades, no le resultó fácil.

Recuerdo haber visto jugar a otros dos hermanos de sus hermanos, fueron Luis, muy ponchón, por cierto, y Genaro. Si no me falla la memoria, Genaro llegó a desempeñarse como receptor y lanzador.

El bueno de ese trío, que no quepa dudas, fue Juan, el que debutó en la serie de 1973-74 con los Vegueros. Su nombre comenzó a sonar en la III Serie Selectiva (1977). Un compañero de trabajo me habló de un tablazo enorme que Juan había disparado en el Latino. ¿No lo viste? Fue la pregunta, no lo podía ver, a esa hora ya estaba durmiendo después una jornada completa en el campo. “Lo que te perdiste, tiene tremendo poder ese muchacho”, añadió el compañero.

En esa Selectiva, Pinar venía dirigido por el astuto José Miguel Pineda. El conjunto trajo cuatro receptores, uno se podía desenvolver en la inicial como en los jardines, era Luis Giraldo Casanova; los otros eran los ya veteranos Arturo Díaz y Jesús Escudero. Pineda sabiamente le empezó a dar juego a Castro, sabía de las condiciones del muchacho, tenía entonces 23 años, con alguna experiencia en series nacionales.

El compañero de trabajo me habló de su poder al bate, pero no le dio tiempo a ver que Juan tenía que elevar su tacto con la pelota, la que muchas veces esquivaba su bate y perecía por la vía del K. Si me llamó la atención su brazo, respetable y su movilidad alrededor del plato. Mascoteando era bastante bueno, recibirles a hombres como Julio Romero, Rogelio García, Jesús Guerra y otros con buena piedra en sus lanzamientos, no era cosa de juego. Pinar en esa serie quedó en tercer lugar, muy meritorio, superando su performance de las dos primeras selectivas. En la cuarta quedó empatado en la cima con Las Villas, luego decidido en play off, que ganaran los villareños, en la quinta campeones por primera vez en selectivas. Previamente Vegueros había ganado la serie nacional de 1977-78. Todas esas victorias se deben a la calidad de su dirección, sus peloteros, sus lanzadores, además de haber poseído un receptor defensivo de primera calidad, como lo fue Juan Castro. 

Su selección al equipo Cuba no fue fácil. Acostumbraba ir a los juegos nocturnos de entrenamiento de la selección cubana cada vez que el trabajo me lo permitía. En un juego de entrenamiento para los Juegos Centroamericanos de 1982 en la Habana me cuestioné en voz alta por qué Juan Castro, con todas sus habilidades como receptor, que a mi entender era mejor bateador que Alberto Martínez, no era escogido para integrar la selección nacional. ¿Para qué lo habré dicho? A mi lado había un fanático villareño, quien muy enojado dijo y redijo, como si lo que hubiera dicho fuera un sacrilegio. Pero bueno, al Latino van fanáticos de todos los lares cubanos y hay que dejarlos con su opinión, sea ella errada.

Me acordé mucho del fanático poco después, Juan Castro fue escogido por primera vez al Cuba en 1982. El primer juego de aquella justa fue entre un Cuba muy estreñido contra la selección de Panamá. El estreñimiento proporcionado por su entonces director, Servio Borges, el que se había dado el lujo de mandar de vuelta a Pinar nada más y nada menos que a Alfonso Urquiola, Rogelio García, Julio Romero y Luis Giraldo Casanova, quienes llegaron tarde al entrenamiento, como si los cubanos fuéramos alemanes en nuestro comportamiento. Una buena amonestación era necesaria, pero nada más. Juan Castro, Félix Pino, Giraldo González y Fernando Hernández tuvieron mejor suerte y lograron hacer el Cuba. Castro abrió en la alineación del primer juego junto a Muñoz 1B, Pedro Jova 2B, Cheito 3B, Agustín Arias SS, Fernando Hernández, Víctor Mesa y Lourdes Gurriel en los jardines. Falló en su primera vez al bate, qué desgracia para el hombre de San Cristóbal, eran muchos fanáticos que pensaban como el villareño de referencia y los abucheos no se dejaron de escuchar. A la próxima vez al bate, Servio lo sacó por un emergente. En definitiva, Cuba perdió ese día, la hecatombe era predecible. Molesto salimos muchos del estadio, aun así, no faltó otro fanático del centro del país para decir que los jardines estaban bien. Sí, gracias, ninguno sienta a Luis Giraldo, no tardé en responderle. Tampoco el público fue justo con Juan Castro.

Para suerte de Cuba, el equipo no asistió a la XXVII Serie Mundial, que se efectuó en Corea del Sur en 1982. No se asistió por razones políticas, nada que ver con el deporte. No obstante, el Cuba estaba en una crisis temporal, quita a su director vitalicio y no ha pasado nada. Así se hizo, le tocó entonces a José Miguel Pineda dirigir al equipo cubano a la VI Copa Intercontinental, en Amberes, Bélgica (1983), pero, al parecer, la comisión técnica decidió no llevar a Juan Castro en el equipo, decisión, que no hay porque dudar, probablemente no aceptada por el mismo Pineda. Los receptores para esta edición fueron Alberto Martínez y Pedro Medina. Cuba ganó el torneo al vencer a EE.UU. en play off, con memorable relevo de Braudilio Vinent.

El equipo cubano tenía otro compromiso en ese año 1983, los Juegos Panamericanos en Caracas. Para su desgracia, dos pilares de ese conjunto, su one-two L.G. Casanova y Pedro José “Cheito” Rodríguez, no pudieron hacer el equipo por problemas físicos. Sustituir a esos dos grandes no es fácil. La tercera base podría ser cubierta por Leonardo Goire, pero no era bateador de poder, por lo que se decidió incluir al oriental Ramón Otamendi, hombre capaz de chocar la bola y de llevarla lejos, mientras que a Pedro Medina se le dio la misión de alternar como designado con Amado Zamora, por lo que no tendría que mirar a los arreos, ya que Juan Castro fue incluido junto a Alberto Martínez. Supongo que Pineda debe haber dicho, esta es la mía. Juan Castro fue el regular de la posición detrás del plato y tuvo el debido apoyo de su director.

La solución mejor no pudo ser, Otamendi jugó de maravillas, Juan Castro defendió y bateó, Medina promedió .667, un poco por debajo de Juanito (.700). Gurriel (.526) y Pacheco (.500) fueron otros pilares del bateo cubano. En el juego de los EE.UU. contra Cuba, los norteños anotaron la primera carrera e iban delante 1-0 hasta el sexto cuando Juan Castro jonroneó para comenzar un rally de 8 carreras. El equipo cubano jugó sin derrotas, fue el verdadero inicio de la carrera del pinareño con los equipos cubanos.

Castro fue el receptor del Cuba en la XXVIII Serie Mundial, efectuada en Cuba (1984). Vino la VII Copa Intercontinental, la que tuvo lugar en Edmonton (1985). Nuevamente hubo serios problemas para integrar la selección. Pedro José y Alberto Martínez fueron sancionados por tener unos dólares. Pineda fue designado nuevamente director y por razones que desconozco, mandó a Medina de vuelta a Cuba. El deseo del timonel era traer a Pedro Luis Rodríguez como segundo receptor del equipo, mala suerte, Pedro Luis estaba en otra selección, fue sancionado, con otros dos peloteros, por una indisciplina y fue enviado de regreso a Cuba. Víctor Mesa tuvo fractura en una de sus extremidades en juego de exhibición contra EE.UU. y se vio obligado a regresar y ser hospitalizado. Así que, entre sanciones y lesiones, la cosa no pintaba bonita para ganar este torneo. Las soluciones aplicadas fueron situar al difunto, entonces joven matancero Lázaro Contreras a suplir el puesto de Víctor Mesa, Orestes Kindelán llegó a Canadá para fungir como segundo receptor, Omar “Niño” Linares debutaría en la antesala del conjunto sustituyendo al gran Cheito Rodríguez.

Los cambios surtieron efecto, el equipo cubano quedó entre los cuatro semifinalistas junto a Corea del Sur, Taiwán y Japón. Les tocó a los criollos jugar con los chinos en la semifinal, que jueguito aquel, los taiwaneses le tenían cogida la medida a los cubanos y hasta la séptima entrada la victoria pintaba amarilla. El relevo de José Luis Alemán fue decisivo para mantener la ofensiva rival silenciada en las postrimerías, mientras que Juan Castro y Lourdes Gurriel hacían de las suyas bate en mano para lograr el empate y luego la carrera de la ventaja, marcador final 8-7.  

Juan Castro fue receptor del equipo cubano hasta la Serie Mundial efectuada en Italia (1988). Ya no había fanático que pusiera en duda su utilidad como principal cátcher de la selección nacional. Pero en Cuba hay fanáticos que no deciden nada y ejecutivos que pueden mal decidir. Terminada la XIV Serie Selectiva (1988), Juan Castro había planteado jugar una serie nacional más y así dar tiempo para buscar un sustituto efectivo para el equipo Cuba. Así fue, jugó con los Vegueros en 1989, luego no fue llevado a la selección nacional, o sea que él cumplió su promesa, no así aquellos que decidían. A la Intercontinental en San Juan de Puerto Rico (1989), Pedro Luis Rodríguez y José Raúl Delgado fueron los receptores seleccionados.

No jugó más, pero por su experiencia, podía dirigir y enseñar fuera de Cuba. Eso fue lo hizo durante años en Italia. Castro era hombre de carácter y no gustaba que le pusieran el pie. Famosa fue su tangana con Lázaro Vargas en juego de serie selectiva, pero en Italia tuve la oportunidad de verle como manager del Bologna en un juego que por esas cosas de la vida puso por la TV una de las emisoras nacionales italianas no muy vistas. Ese desafío concluyó con derrota para el Bologna, lo nunca visto, Juan Castro salió disparado del banco a golpear al árbitro principal una vez terminado el juego. Supongo que entre peloteros y otros árbitros la sangre no haya llegado al río.

Otro fanático del centro del país, en una peña virtual, se cansaba de hablar sobre Juan Castro, qué cómo era posible que ese hombre haya estado tantas veces como receptor regular de la selección nacional. Hablaba sin fundamentos. Hasta que un día le envié estos datos: Como receptor en series nacionales, cometió 112 errores en más de 9 mil 400 entradas. Posee el mejor promedio de menos passed balls cometidos, 157 en 7580 lances a lo largo de 16 series nacionales. 

Aparte de esas cifras, cogió tratando de robar a un 47% de los que lo intentaron. A ese respecto, oí otro detalle, creo que lo dio Yiqui Quintana cuando narraba en Cuba, él que afirmaba que Juan Castro tenía una amplitud grande de visión, que le permitía vigilar a esos intrusos que querían salirle al robo. Lo mejor de todo era que los lanzadores se sentían muy seguros con él detrás del plato. Rogelio García afirma que había veces que no se necesitaba de señas.

Si bien fue un gran receptor, creo que su labor como director de equipos en series nacionales fue modesta realmente.

Finalmente, un resumen de sus datos biográficos para aquellos que no los conocen o no lo han leído. Nacido el 31 de enero de 1954 en San Cristóbal, entonces provincia de Pinar del Río. Bateaba a la derecha. Jugó en Series Nacionales para los Vegueros a partir de 1973 hasta 1989, con una serie intercalada con los Forestales (1976-77), mientras que en Selectivas estuvo desde 1975 hasta 1988.

Internacionalmente integró los equipos Cuba en:

  • Juegos Centroamericanos- La Habana (1982), Santiago de los Caballeros (1986)
  • Juegos Panamericanos- Caracas (1983), Indianápolis (1987)
  • Copas Intercontinentales-  Edmonton, Canadá (1985), La Habana (1987)
  • Campeonatos Mundiales- La Habana (1984), Holanda (1986), Parma, Italia (1988)

En series nacionales dirigió a los equipos Sancti Spíritus (2007-09) y Pinar del Río (2011-12). Durante varias temporadas fungió como director de equipos en la liga italiana.

Que descanse en paz el gran campeón, un lugar tiene entre los grandes receptores que han representado a Cuba y le han dado tantos triunfos.

Escrito por Esteban Romero el 15 junio de 2020, consultando datos de su archivo personal y de la web http://cuban-play.com/estadisticas/de-por-vida-series-nacionales/.

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