Curiosidades beisboleras: el manejo de los lanzadores y las alineaciones al bate

El mejor equipo no siempre es el que gana.
Gana aquel que mejor juega.”
Rob Bell (1970, escritor de EE.UU.)

Kevin Cash

Cada mentor tiene su librito de cómo manejar a los peloteros de su equipo. Lo usual en la MLB es que cada conjunto tenga un grupo de cinco abridores secundados por relevistas intermedios y cerradores. Algún que otro equipo no se puede dar el lujo de cinco abridores y opta por cuatro, algún que otro, como los Dodgers, prefiere seis abridores. Cada cual tiene sus opciones en dependencia de los hombres que integren su nómina. La regla se ha roto desde que el ex-receptor Kevin Cash se hiciera cargo de la dirección del equipo de Tampa, donde todos pueden ser abridores y relevistas. En un juego, según como se mueva, Tampa puede utilizar hasta seis lanzadores. Cash abre con un lanzador y en la misma tercera entrada trae a otro sin que le hayan hecho daño al saliente. Es de suponer que sea una filosofía de no dejar que los bateadores adversarios se adapten a algún lanzador en particular. Lanzar dos o tres entradas no es que sea un trabajo excesivo para algún lanzador. Así las cosas, Cash mueve así a sus pitchers, a excepción de cuando su lanzador de cabecera, Tyler Glasnow, se hace cargo del montículo. Hasta el 2020 el zurdo Blake Snell estuvo en el cuerpo de lanzadores de Tampa, se sabe que él no era muy entendido con el manejo de su mentor. En la desaparecida Unión Atlética Amateur, cuando los equipos jugaban una vez a la semana como norma, no era raro ver que los tres lanzadores del equipo trabajaran en un mismo desafío, pero eso a condición que el abridor flaqueara. En el Deportivo de Matanzas de 1943 se hizo famoso el trío de lanzadores conformado por Sandalio Consuegra, Rogelio “Limonar” Martínez y el zurdo Ángel “Catayo” González, a los que no se podía mantener sentados, por lo que era menester utilizarlos en el juego semanal previsto. Los dos primeros mencionados llegaron a las Mayores, y Consuegra brilló en algunas temporadas en ese circuito, hombre que utilizaba la screwball entre sus lanzamientos. En Series Nacionales es de recordar el uso del pitcheo del Habana por parte de Humberto Arrieta en la llamada Serie Especial de 1970. En aquel conjunto el cuerpo de lanzadores era integrado por Manuel Hurtado, Santiago “Changa” Mederos, Walfrido Ruíz, Rigoberto Sánchez, Rigoberto Betancourt, Antonio “Boricua” Jiménez, Andrés Liaño, Oscar Martínez, Pedro Izquierdo, Pablo Pozo, Ihosvany Gallegos y Maximiliano Reyes, por lo que la decisión fue utilizar un lanzador cada tres entradas, excepto en los juegos que lanzaba Changa, el que cubría toda la ruta con éxito y con no pocos ponches por cada partido. Se puede afirmar que la formula funcionó, aunque el Habana al final de la justa fue vencido en juego decisivo por el equipo de Las Villas. Como quiera que sea, el manejo de los lanzadores por Cash es algo original en las Mayores. Leo Durocher no era de guardar lanzadores para mañana, para este manager lo que le valía era ganar el juego de hoy, por lo que no tenía reparo en usar al serpentinero que fuera en pro de la victoria. Sin embargo, Durocher no hacía los cambios que realiza Cash usualmente.  

El otro asunto es el de las alineaciones, algo que también ha cambiado bastante en las últimas décadas. Ahora se busca ventaja temprana en cada juego, por lo que hombres de poder son situados como primeros o segundos bates. El noveno bate debe ser alguien eficiente en embasarse como un primer bate. No obstante, el mismo Cash no se cansa de cambiar continuamente su alineación, se puede decir que utiliza una distinta en cada juego. Lo mismo Randy Arozarena puede ser primero, segundo o tercero, jugar el izquierdo o el derecho, como su compatriota Yandy Díaz como tercera, primera o designado, situado como segundo, cuarto o quinto, y así sucesivamente. Nadie es dueño de posición y tampoco de turno al bate. En la VIII Serie Nacional, el ex-segunda base del San Carlos en la Unión Atlética Amateur, Orlando Salom, entonces manager del equipo Habana, tuvo la suerte de dirigir un equipo de tremenda ofensiva, donde aparecían hombres como Pedro Chávez, Urbano González, Agustín Marquetti, Armando Capiró y Raúl Reyes. Los otros integrantes del equipo eran Tony González como torpedero, Germán Águila en la antesala y Jesús Juffré como receptor. La lógica era usar al Tony como primer bate y así fue, pero pasados los primeros juegos de la serie, Salom decidió pasar al patrullero central Raúl Reyes como hombre proa. Las críticas llovieron, aunque tenía su lógica. Reyes era más bate que Tony González, el Habana podía situar detrás de Reyes a Urbano, Chávez, Marquetti y Capiró, por lo que ofensiva y poder estaban garantizados. No obstante, Raúl Reyes no aportó lo debido ni como primero ni como sexto, por lo que la formula Salom se fue al suelo. Al final aquel equipo que parecía invencible con un Agustín Marquetti de 19 jonrones, perdió el campeonato con los Azucareros y quedó empatado en segundo lugar con sus coterráneos Industriales. Volviendo a la formula Cash, se podrá decir lo que sea, lo cierto es que el mentor del Tampa, equipo de bajo presupuesto, sabe manejar su guerrilla, no en balde discutió el título de la Serie Mundial de 2020 con los supermillonarios Dodgers. Cash tiene ambiciones de victoria, que nadie lo dude, basta ver con la alegría que juegan sus peloteros al campo, los que nunca se dan por vencidos, cada victoria es bien peleada, por lo que más que críticas se debe loar su desempeño.

Escrito por Esteban Romero, 23 mayo de 2021 

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