El equipo Cubaneleco en la Liga Nacional Amateur

Ha ganado el campeonato el mejor equipo, el de mayor
cohesión, y ataque sistemático y balanceado.”
Nelson Varela del Diario La Marina en
ocasión de la victoria de los eléctricos en 1954

Por Esteban Romero

Este artículo es sobre el equipo representativo de la Compañía de Electricidad en el béisbol amateur cubano, el Cubaneleco, aunque es bueno aclarar que hubo otros equipos de béisbol patrocinados por esta empresa como fue el caso de Havana Electric en el período de 1932 a 1936 en la Liga Social.

El Cubaneleco también debutó en 1932 y fue dirigido por el ex-jardinero y bigleaguer Jacinto Calvo. El receptor del equipo fue el legendario árbitro Amado Maestri, el mejor de todos los tiempos en la pelota cubana y muy destacado en otras ligas. Al reglano lo acompañó Miguel López como segundo cátcher. El cuadro del equipo era defendido por Francisco Rodríguez y Gonzalo de Quesada (llegado después del retiro del Víbora Tennis de la justa) en la inicial, Ramón Carcas en la intermedia, el muy eficiente y experimentado Gustavo Alfonso en la antesala, mientras que Alfonso Rodríguez cubría el campo corto. En los jardines estaban Manuel de la Fuente LF, Porfirio “Bambino” Espinosa CF, además de L. Ruiz, E. Andreu, F. Albert RF y el utility J.E. Moré. El lanzador principal del conjunto fue Víctor “Benitín” Gómez Crespo, nombre completo que dio su nieto en Facebook. También estaban Ed Guedes y A. Miranda. Casi finalizando este torneo, el inicialista Francisco Rodríguez fue suspendido en la Liga Nacional Amateur. El hecho que la Universidad no haya participado en este campeonato le favoreció para poder disponer del Bambino Espinosa en el jardín central.

Para ser su primer año de juego, su comportamiento fue muy aceptable al quedar en cuarto lugar (13-8-1), aventajado por el campeón Hershey, el Regla y el Teléfonos.

En 1933 hubo cambio de dirección, el experimentado Horacio Alfonso inició la temporada y el inicialista Gonzalo Quesada la finalizó. Fue una justa muy reñida, en la que cinco equipos estuvieron metidos en la disputa del banderín, entre ellos el Cubaneleco, ocupante del quinto lugar. Este equipo tuvo muy poca variación en su nómina. De la Fuente alternó en la intermedia y los jardines, mientras que Pastor Montero defendió la antesala. Ausente la Universidad, Bambino Espinosa patrulló el central, mientras que Gustavo Alfonso bateó a sus anchas y jugó los jardines y algo en la antesala. El torpedero Alfonso Rodríguez estuvo muy cercano a Alfonso en su promedio ofensivo. Juan Domínguez se incorporó al cuerpo de lanzadores de este equipo.

En 1934 Maestri ya era historia como receptor, su puesto lo ocupó Miguel López. Al equipo se incorporó otro utility, Ernesto Estévez, capaz de jugar el cuadro y los jardines. El pitcheo dependió de la labor de Miranda y Domínguez. Al final hubo descalabro (6-12-2) al quedar en penúltimo lugar en un campeonato con seis equipos. Su consuelo fue haber podido aventajar al Vedado Tennis, ocupante del sótano. Al año siguiente las cosas no fue que cambiaran mucho. Su nuevo manager fue otro experto, León Rojas. Miguel López y Ernesto Estévez alternaron en la receptoría, Jorge “El Profesor” Consuegra jugó el campo corto algo, ya que Alfonso Rodríguez continuó como titular de la posición. Más bien el Cubaneleco trajó a Consuegra como pelotero e instructor en este conjunto. En los jardines jugaron Alejandro Rodríguez, Manuel de la Fuente y J.E. Moré, mientras que los lanzadores fueron José M. “Warneke” Quevedo, “Benitín” Gómez y Juan Domínguez. Nada mejoró en este conjunto y para colmo Juan Mercadefe del campeón Teléfonos les lanzó juego de no-no el 2 de junio.

El Cubaneleco fue otro equipo en 1936 bajo la guía de José “Lopito” López trajo casi igual nómina con algunas incorporaciones como la de “Jorocón” García y Juan “Cocoliso” Torres en los jardines. Los lanzadores de puntería fueron Juan Domínguez y “Benitín” Gómez. José M. “Warneke” Quevedo lanzó hasta el mes de junio y de ahí saltó al béisbol venezolano. Finalmente fue solo superado por el campeón Fortuna, pero pudo aventajar a los siempre triunfadores Hershey y Teléfonos. Ese paso no pudo ser mantenido en 1937 y el equipo cayó muy por debajo de los ocupantes de los cuatro primeros lugares de la justa ganada por el Fortuna.

Muy parecido fue el comportamiento del Cubaneleco en 1938, esta vez con Alfonso Rodríguez como manager en sustitución de Lopito. La antesala fue defendida por Lino Marrero, además de F. Ojeda en la tercera y el campo corto, pelotero que se destacó mucho al bate (.344). Pastor Montero había pasado a jugar con los Caribes de la Universidad. Se mantenían los habituales de Quesada, Carcas, Espinosa, Torres, de la Fuente, Alejandro Rodríguez. L. Cabrer fue el receptor, y los lanzadores fueron José Rodríguez, José Betancourt y Antonio “Mingolo” del Monte. El Cubaneleco (11-12-1) compartió el sétimo lugar de la justa con el Círculo Naval. Las cosas continuaron casi igual en 1939, Alfonsito dirigió y jugó la intermedia y el campo corto siempre que fue necesario. Antonio Marsal y Joaquín Bernal se integraron al grupo de jardineros, otro tanto hacía Manuel Quintela alternando en segunda y tercera. El camagüeyano Eliécer Álvarez fue uno de los pilares del pitcheo del equipo. Estévez quedó en el Todos Estrellas como mejor camarero. No obstante, el conjunto quedó en noveno lugar entre los doce equipos participantes en la justa.

Se puede decir que a partir de 1940 el Cubaneleco se mantuvo en los torneos de la Liga Nacional Amateur, pero sin muchas glorias al efecto. El equipo siempre estaba entre los coleros de la Liga. No obstante, el equipo presentaba buenos peloteros al campo como fueron los receptores Manuel Soberá y Miguel López, Francisco Hernández en la inicial, Estévez en segunda y campo corto, Efrén García como camarero, en los jardines Armando López, Antonio Ferrer, Alejandro Gómez, Manuel Quintela, David Fernández y Bernardo Aragó. El staff de lanzadores era a base de Eliécer Álvarez, Carlos Rodríguez, Waldimiro Arcos y Antonio “Mingolo” del Monte. En 1945 este conjunto fue eliminado en la primera vuelta.

Agustín Cordeiro se hizo cargo de la dirección del equipo en 1948 y fue como si cogiera un nuevo aire al quedar en quinto lugar de la justa (13-7-2). Su receptor fue el ya experimentado Celestino “Jimagua” Durán, la inicial era defendida por Manuel Quintela, Benicio Estévez (no confundir con Ernesto) en la segunda base, M.A. Baibel en la antesala, y A. Plasencia y José Manuel Acosta alternando en el campo corto. Los jardineros fueron Nelly Martínez, R. Fernández, Eddy Marcos y Armando López. Los bultos postales fueron lanzados por Mingolo del Monte, J. “Gallego” Pérez, Lorenzo “Perendengue” Fernández y Guillermo Monrabal. El juego de 1948 se mantuvo en 1949 con algunos cambios. Octavio Eiriz y Justo Jácome Mosquera, hermano de Derubin, alternaron en la intermedia, José Manuel Acosta defendió el campo corto y los jardineros fueron M. Baibel, Eddy Marcos y Armando López. Los lanzadores “Perendengue” Fernández y Erasmo “Coco” del Monte. El Cubaneleco ocupó el último lugar de la primera división en este campeonato.

En 1950 el Cubaneleco quedó en cuarto lugar (14-7-2) y contó con Celestino “Jimaguas” Durán y Carlos Balvidares como receptores, Alfredo “Fatty” Domínguez inicialista, Derubín Jácome en la segunda, Octavio Eiriz y R. Suárez en la antesala, José Manuel Acosta y Luis Olivares en el SS. Los jardineros fueron Armando López, Eddy Marcos y E. Baibel. Los lanzadores fueron Erasmo “Coco” del Monte, “Perendengue” Fernández y Fernando Sanfeliz. Me asombra ver el nombre de este último lanzador, el que jugara con el campeón Occidentales en la I Serie Nacional (1962). Parecía que el despegue del equipo estaba a la mano, pero en 1951 no fue así. El equipo quedó en primer lugar, pero de la segunda división. Ya en ese entonces el manager era Manuel de la Fuente. En el equipo debutó un hombre que se destacaría mucho con estaca en mano, hablo del jardinero Mario González. Los otros jardineros fueron los habituales Armando López y Eddy Marcos, además de Rolando Peralta Bacardí-Tabares Igualmente debutaron dos lanzadores jóvenes, uno muy destacado en 1950 con el equipo de los Maristas en el campeonato escolar, se trata del derecho Alfredo “Chino” Pedraga, quien durante esa década fue uno los lanzadores más destacados de la Liga Nacional Amateur. El otro duró poco como amateur, un personaje al que siempre estimé en mi niñez por su sencillez y lo bien que siempre me trato. Hablo del derecho Gonzalo Naranjo[1], quien llegó a lanzar con los Piratas de Pittsburgh, y le vi jugar con la franela del Almendares hasta 1960, ya que en 1960-61 rindió servicios para el Habana.

Y llegó 1952 y el primer título del Cubaneleco. Tuvo que esperar 20 años para coronarse campeón (18-4-2) gracias al desempeño del “Chino” Pedraga, de del Monte, “Perendengue” Fernández y Bacardí Tabares, quien ganó 13 juegos y luego se descubrió que había firmado para la profesional. No sé cómo se resolvió el problema. Es de suponer que lo haya hecho casi finalizando la temporada, lo que no llegó a afectar al equipo. La nómina fue casi idéntica al de la temporada anterior con la adición de Antonio Espejo en la antesala y de Alfonso Morales jugando sea segunda como SS. Montados en la cima, costó bajarlos, ya que con un pitcheo de altura se llevaron el banderín en 1953 (24-5-0). Pedraga y Espejo (convertido en lanzador) se llevaron 6 triunfos per cápita sin derrotas, Perendengue tuvo record de 4-1, mientras que a la ofensiva Mario González lideraba en su equipo con promedio de .333. En este equipo las nuevas figuras fueron Enrique Tamayo en la inicial, Carlos Córdova en los jardines y, Luis Fiuza y Hermenegildo Abril en el cuerpo de lanzadores.

El 10 de octubre de 1954 Cubaneleco vencía al Hershey 5-2 y con esa victoria se coronaba campeón por tercera temporada consecutiva (24-7-1). Este titular no tuvo problemas en la receptoría, de lujo por llamarlo de alguna manera: Carlos Balbidares, el futuro contador Feliciano Foyo y Celestino Durán. Lo demás tuvo pocos cambios. El pitcheo contó con los servicios de Luis Fiuza, Alfredo “Chino” Pedraga, Hermenegildo Abril y el importado de Bayamo, Víctor Martínez. Destacado juego de José Manuel “Fino” Acosta jugando la intermedia y el campo corto, así como Enrique “Guajiro” Crespo en la inicial.

Increíblemente el Cubaneleco cayó de la cima algo abajo en 1955, y eso que el equipo era casi el mismo de la temporada anterior. Papo Carvajal, el que había jugado en 1954 para la Sociedad de Marianao, pasó a jugar la segunda base del conjunto, y el cuerpo de lanzadores dependió de los envíos de Fiuza, Pedraga y el oriental Víctor Martínez. Lo interesante fue que el campeón Regla logró el banderín al vencer al mismo flamante campeón de 1954 en juego del 14 de agosto de 1955. Así y todo, el Cubaneleco continuó dando batalla al quedar en la segunda posición en 1956 aventajado por el campeón Santiago de las Vegas, el que venció al mismo Cubaneleco 9-8 en partido decisivo el 18 de setiembre. Chino Pedraga fue líder en % de ganados y perdidos (.983). Gerardo Pérez, otrora pitcher destacado del Teléfonos, lanzó en esta temporada para los eléctricos.

Su alto nivel de juego se mantuvo en 1957. Aunque quedaron en la cuarta-quinta posición compartida con el Regla BBC, el equipo tuvo un buen desempeño e hizo oposición cada vez que se enfrentó al campeón Artemisa. Los lanzadores del Cubaneleco en este campeonato, además de “Chino” Pedraga, fueron Raúl “Americano” Suárez, R. “Cuajo” Pérez y el reglano Antonio “Lindo” Suárez. Esa cuarta posición fue conseguida nuevamente en 1958. El Cubaneleco se mantuvo en la pelea hasta inicios de octubre de ese año. Si bien fue aventajado por el campeón Regla BBC, el Hershey Club y el Círculo de Artesanos, supo pelear ese cuarto puesto para irse por delante de los telefónicos y el mismo campeón de la pasada justa, el Artemisa. El cambio principal del equipo fue en la receptoría. Carlos Balvidares pasó a jugar la inicial mientras que los cátchers fueron dos jóvenes de apellido Pelayo y Jordán. En el cuadro continuaron jugando Pedro “Papo” Carvajal en la intermedia, José Manuel Acosta en la antesala y Antonio Crespo como campo corto. En los jardines estuvieron E. Concepción, R. Suárez, Pepe Fernández, Mario González y Gabriel Ventura Sr. Los lanzadores fueron “Cuajo” Pérez, Alfredo Pedraga, “Americano” Suárez y Miguel Sánchez. El manager fue el victorioso Manuel de la Fuente.

Ese espíritu batallador se mantuvo en la justa de 1959 cuando el Cubaneleco fue solo superado por el Artemisa de Francisco Quicutis. El receptor del equipo fue esta vez E. Guillén, Sergio Pons jugó más en la antesala, mientras que Manolo García alternó en la inicial con Juan de Dios Seija. Balvidares pasó a jugar los jardines. Al cuerpo de lanzadores se incorporó el novato zurdo Orlando Albelo.

Ni idea tengo si el Cubaneleco llegó a jugar en 1960, última temporada de la Liga Amateur, pero sí está claro que este fue el equipo más ganador de la década de los 50 en esta pelota. Sus tres títulos consecutivos más tres cuartos lugares y dos segundos puestos son una clara evidencia de su nivel de juego en este período. Les costó 20 años para llegar a su primer banderín, pero luego fue un equipo victorioso y de cuidado para cualquier rival.

El Cubaneleco aportó peloteros de sus nóminas para integrar victoriosas selecciones cubanas en varios eventos oficiales de este deporte. El primero del Cubaneleco en hacer un equipo nacional fue el receptor Miguel López a los Centroamericanos de 1935 en San Salvador. Juan “Cocoliso Torres integró la selección a los Centroamericanos de 1938 en Panamá. Ernesto Estévez, “Cocoliso” Torres (MVP del torneo), el lanzador Eliécer Álvarez y Alfonso Rodríguez como auxiliar de dirección fueron parte de la nómina del equipo al Mundial en la Habana (1939). Eliécer Álvarez repitió en el equipo al Mundial en la Habana (1940), mientras que Alfonso Rodríguez volvió como auxiliar de dirección del conjunto al Mundial en la Habana (1942). Ernesto Estévez integró la selección nacional en el Mundial en la Habana (1943). Para los Centroamericanos y del Caribe en Guatemala (1950) Carlos Balvidares fue uno de los receptores de la selección, la que también integró el lanzador Erasmo del Monte, el que repitió en la selección al Mundial en Nicaragua (1950). En los Juegos Panamericanos en Argentina (1951) el camarero Derubín Jácome fue el representante del Cubaneleco en la selección nacional, mientras que para el Mundial en México (1951) una amplia tropa del Cubaneleco fue parte del equipo nacional: Derubín Jácome, Enrique Tamayo, Eddy Marcos, y los lanzadores Gonzalo Naranjo y Erasmo del Monte. Al Mundial de la Habana (1952) el torpedero Luis Olivares y el jardinero Eddy Marcos fueron escogidos, y para el siguiente año en Venezuela hubo repetición de Luis Olivares, además de haber sido seleccionados el infielder Manuel García y el jardinero Mario González. En la selección cubana a los Panamericanos en Chicago (1959) estuvieron Mario González, Pedro “Papo” Carvajal, Antonio Crespo y el lanzador Orlando Albelo. La dirección de este equipo fue compartida por Manuel de la Fuente con Alejandro Gómez. El jardinero Mario González integró posteriormente las selecciones al Mundial de Costa Rica (1961) y a los juegos Centroamericanos y del Caribe en Kingston, Jamaica (1962).  

14 setiembre de 2022


[1] Sentí alegría el día que vi a Naranjo en una entrevista que le hiciera Swingcompleto.com hace unos años antes de su fallecimiento.

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