“Rebelión en la granja” de George Orwell

Siempre es peligroso para los pueblos dejar
todo el poder en manos de un solo hombre”.
Francisco I. Madero (1873-1913 político mexicano)

Hay que tener imaginación para reflejar un mundo lleno de persecución innecesaria en otro dominado por animales y no seres humanos. Con mucho arte se ilustra las calamidades de la desaparecida Unión Soviética en la década de los años 30, el culto a la personalidad, donde las masas van detrás del líder cantando letras sin sentido, realizando esfuerzos extraordinarios en horas extra de trabajo para llegar a algo.

La envidia política, el golpe bajo y la autocracia campean en el entorno de la Granja de Animales, donde se hacen prevalecer los derechos de los cuatro patas y se desprecia el de los opresores con dos patas. Imaginemos un ambiente así con un autócrata de cuatro patas, el que silenciosamente se entrena a diario para llegar a ser otro bípedo en la vida real.

La doble moral, el discurso de falsas hazañas, las de un abastecimiento y bienestar jamás cumplido, con un jefe siempre escondido, taciturno, y un vocero muy hábil y capaz de retorcer hasta las consignas que dieron lugar a una rebelión en su día. Le siguen las masas ignorantes, las que no se sientan ni un rato a meditar lo que ocurre, esas que aceptan explicaciones irrazonables por padecer de una idolatría enfermiza.

Eso es Rebelión en la Granja (Animal Farm), que podría también llamarse la Mentira Permanente o el Engaño a las Masas. Unos supuestos líderes impulsan sus ideas a través de lemas y mandamientos para negar todo lo existente anteriormente, mientras que el tiempo se encarga paulatinamente de demostrar que nada ha sido sincero y que lo positivo no será el producto final de la obra.

Los líderes ya caminan en dos patas, organizan banquetes con bebidas de alto precio, duermen en camas lujosas, se comportan al mismo nivel que el amo anterior, al que echaron de casa con su rebelión. Los lemas iniciales son prohibidos, ya no convienen. La población no mejora, la pobreza económica crece y las promesas quedan en el olvido. Al final la sociedad languidece y los más viejos viven del recuerdo de los ideales por lo que lucharon y que ahora son parte de una grave omisión.  

Este escritor de ideas socialistas, combatiente en las filas de los republicanos en la Guerra Civil de España, tuvo el mérito de describir toda esta tragedia en pocas páginas y con el mérito de reflejarlo en un mundo animal, de hecho, surreal.

Escrito por Esteban Hernández 26 noviembre de 2020

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