Historia: cambios del castellano antiguo al actual

Esta capilla mandaron hazer los muy catholicos Don Fernando e Dona Ysabel Rey e Reyna de las Hespanas de las DOS Sicilias de Jherusalem que ganaron este Reyno e lo REDUZERON a nuestra sancta fe catholica e que de REZIO destruyeron la seta mahometana e ARRENGARON la heretica pravedad. Es acabada por mandado del muy alto e muy poderoso don Carlos electo emperador e Rey de las Hespanas nro señor hijo de los muy esclarecidos Principes don Phelipe e dona Joana Reyes nros señores en el año de mill e quinientos e dezesiete años”.
Texto en castellano antiguo de Friso de la Neve

Cada vez que visito la capilla de los reyes católicos en Granada, siento una enorme curiosidad por ver escrituras del pasado en nuestra lengua, como la aparece al inicio de este escrito, y como evolucionó a partir del siglo XV. Veamos algunos de estos cambios.  

El verbo haber. En otras lenguas romances como el italiano y el francés, este verbo aparece sin H al inicio, lo que lo diferencia del latín (habere). En italiano es avere y en francés avoir (pronunciado avuá). El castellano medieval tenía también a este verbo sin la H e igualmente se usaba la V y no la B, o sea aver La restitución generalizada de la H y la grafía con B para lograr el haber se consolidó por motivos etimológicos entre los siglos XV y XVI, impulsada por la Real Academia Española en los siglos posteriores. [1]

En la Edad Media, en los textos romances primitivos se prefería reflejar la fonética directa y se escribía auer (o aver). Ya en el siglo XV (Época Humanista/Latinizante), los escritores y eruditos comenzaron a recuperar las letras latinas originales (h y b) para mostrar el origen culto de las palabras. En los siglos XVI – XVIII coexistieron ambas formas hasta que la ortografía académica fijó la norma definitiva con H y con B.

El verbo hacer. Antes el verbo de referencia se escribía como facer, incluso un escrito visto en la capilla ya mencionada aparecía como fazer. En latín este verbo es facere, así que la evolución a facer fue más que lógica. En italiano es fare y en francés faire. No obstante, en amplias zonas, especialmente en el norte, cerca del País Vasco, la gente ya no pronunciaba una F clara, sino una H aspirada, sonido similar a la H del inglés o la J suave. En el siglo XV convivieron ambas formas, o sea facer y hacer, pero la transición a hacer la propició finalmente la Corte de Toledo y la llegada de la imprenta aceleraron la aceptación de la grafía con H, por lo que en el siglo XVI facer ya desaparecía de las escrituras.

Es importante aclarar que en la ortografía medieval y del Siglo de Oro, se escribía hacer, lo vi, como ya dije como fazer (con zeta). La sustitución definitiva de la «z» por la «c» ocurrió entre los siglos XVII y XVIII, impulsada por el reajuste de las sibilantes y las primeras normas oficiales de la Real Academia Española.

El cambio de la F por la H. El que suscribe erróneamente consideraba que el cambio de la f por la h se debió a la influencia árabe en la península. Sin embargo, la realidad es otra. Resulta que en zonas de los pueblos vascones y cántabros se intentaba hablar el latín de los romanos, sustituyéndola F, que les resultaba imposible de pronunciar, por un sonido aspirado similar a una H suave (como la h del inglés). El castellano nació precisamente en esa zona de frontera e influencia vasca (el norte de Burgos y Cantabria).

Este cambio ocurrió cronológicamente, en la época romana/visigoda se pronunciaba la F, como era el caso de Fermoso o Fazer (arriba indicado). En los siglos X-XV la F aparecía, pero ya en el norte aparecía la H aspirada. En el siglo XVI la letra se vuelve muda y en el XVIII la Real Academia Española oficializa el cambio ortográfico definitivo en sus manuales, sustituyendo formalmente la F por la H en varias palabras, como fueron: faba por haba, fabari por hablar, facere por hacer, facie por haz, factu por hecho, farina por harina, fastidiu por hastío, ficatum por hígado, filiu por  hijo, ferire por herir, ferro por hierro, formica por hormiga, fugere por huir, fungus por hongo, funu por hilo, furca por horca, furnu por horno, fuso por huso

La desaparición de la cedilla Ç. Esta letra es muy común en francés en la actualidad, he leído que en portugués y catalán también, y lo fue en el castellano medieval. De hecho, la cedilla nació en España, concretamente en la Alta Edad Media como una evolución de la escritura visigótica, donde los amanuenses (escribanos) dibujaban una letra zeta (z) con un pequeño copete superior en forma de C, el cual terminó creciendo hasta convertirse en el grafema Ç. Es la única letra que nuestro idioma ha eliminado por completo en toda su historia. Desapareció oficialmente del castellano en el siglo XVIII, concretamente en el año 1775, cuando la Real Academia Española la eliminó de forma definitiva en la quinta edición de su Ortografía de la lengua castellana. Su eliminación total culminó un proceso de simplificación gráfica que se venía gestando desde hacía décadas. Así palabras que se escribían como fuerça, caça o coraçón pasaron a escribirse definitivamente como fuerza, caza y corazón.

La tilde en la letra q. tilde de la letra Q era en realidad era un signo de abreviatura, la que buscaba la simplicidad y coherencia en el idioma. Los ejemplos más comunes aparecen abajo:

 q̃ = que, la abreviatura más usada en toda la historia del castellano antiguo.
Por q̃ = por qué.
q̃n = quien
q̃l = quel (contracción de «que el»).

Con la generalización de la imprenta y la abundancia de papel, las abreviaturas dejaron de ser necesarias. Durante el siglo XVII, los impresores empezaron a deletrear las palabras completas. La Real Academia Española, a partir de su fundación en 1713, prohibió formalmente el uso de estas abreviaturas en los textos oficiales para estandarizar la lectura, eliminando la q̃ para siempre.

La combinación ch. La “ch” (llamada che) tuvo un estatus muy especial en el idioma, llegando a ser considerada una letra individual del abecedario, hasta que las reformas modernas cambiaron su estatus. En 1803 apareció como letra en la cuarta edición del Diccionario de la lengua castellana, la RAE decidió que la «ch» (y también la doble L (LL) pasaran a ser letras independientes del alfabeto. Esto se hizo porque representaban un solo sonido, lo que se llama dígrafo. Durante casi dos siglos, si buscabas en el diccionario, las palabras con «ch» no estaban dentro de la «C», sino en su propia sección separada.

En 1994, en el X Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española, se decidió que la «ch» dejaría de tener sección propia en el diccionario para seguir el orden alfabético universal (la «ch» pasó a alfabetizarse dentro de la “C”. En 2010, en la publicación de la nueva Ortografía de la lengua española, la RAE excluyó definitivamente a la “ch” y a la “Lll” del abecedario. El motivo técnico es que el abecedario solo debe contener signos simples (letras), y la “ch” es un dígrafo (unión de dos letras). Hoy en día, la “ch” sigue existiendo en la escritura y mantiene su sonido intacto, pero ya no cuenta como una letra del alfabeto español, el cual quedó reducido a 27 letras.

Fuentes

Álvarez Comesaña Francicos Javier. 2020. Influencia del vasco en el castellano, 30 de junio. Gramática histórica del castellano. https://www.delcastellano.com/influencia-vasco-espanol/

Anon. 2019. Barcia habló sobre los cambios en el alfabeto: “Es una cuestión de proceso gradual”. La Prensa, 29 noviembre. https://www.laprensa.com.ar/Barcia-hablo-sobre-los-cambios-en-el-alfabeto-Es-una-cuestion-de-proceso-gradual-368233.note.aspx

Anon. 2026. El origen de la h y las palabras que antes se escribían sin esa letra. Hoy, 13 abril. https://www.hoy.com.py/ocio/rae/2026/04/13/el-origen-de-la-h-y-las-palabras-que-antes-se-escribian-sin-esa-letra

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