“De todas las criaturas que respiran y se
mueven sobre la tierra, no se engendra
nada más débil que el hombre.”
Homero
Las obras de Homero, la Ilíada y la Odisea, siempre han sido bienvenidas por el que suscribe. Así los filmes descriptivos de las mismas son objeto de interés, pero siempre confrontando lo escrito con lo llevado en pantalla. Hollywood gusta mucho de cambiar los argumentos, algo más común en el pasado que en la actualidad.
El director Christopher Nolan muy aficionado a filmes de ficción y de héroes de comics, como “Batman begins (2005), “El caballero oscuro (2008)”, su secuela “El caballero oscuro: la leyenda renace (2012)”, también es de los que gusta adentrarse en el mundo de la historia, recordemos “Dunkerque (2017)” y “Oppenheimer (2023)”, por lo que no es ninguna novedad la dirección del largometraje de referencia.
Se puede decir que la peli sigue el curso de los hechos tal y como fueron narrados, donde los efectos especiales y las monstruosidades estuvieron presentes por todo lo alto. Nolan gusta de estas técnicas en el cine, las que se ha visto obligado a usar en los filmes sobre Batman ya mencionados. Lo mitológico no es que sea real, por lo que incluir algunas extravagancias o escenas ficticias es algo válido en este tipo de filme.
Las actuaciones de Matt Dammon como Ulises, Anne Hathaway como Penélope, Tom Holland como Telémaco y Robert Pattinson como Antínoo y la del resto del reparto fueron bastante acertadas. Personalmente no observé sobreactuación en ningún caso. Pattinson y Holland brillaron realmente en sus papeles correspondientes.
No obstante, uno ve la peli y siempre sospecha que detrás de su trama hay algún interés en particular que el director desea deslizar. Para algunos analistas y espectadores, la cinta funciona como una alegoría política o un aviso sobre el belicismo, el aislamiento y la pérdida de normas básicas de convivencia global, conectando de manera indirecta con debates contemporáneos. Algunos sectores interpretan el periplo y los conflictos de la historia como un reflejo de cómo las grandes potencias miran su propio ombligo y actúan por intereses propios.
El ataque a Troya conllevó un enorme desgaste a largo plazo, donde intereses personales la provocaron. Es ahí, donde Nolan trata de reflejar el desgaste, la desilusión de la posguerra y el coste humano de los conflictos.
Los que gustan suavizar estos debates tratan de leer la trama de otra manera. No admiten que es una crítica a la política exterior de los EE. UU. o de Occidente, solo señalan que la obra es principalmente un cuestionamiento general de la violencia, el poder y la perspectiva de los vencedores a lo largo de la historia humana.
Cada cual puede ver el filme, muy aconsejable, y hacerse la idea que reciba de las ideas proyectadas en pantalla. Hay muchas reseñas que solo ven el entretenimiento y las escenas de acción incluidas en el filme.
El epílogo es el ya conocido con el regreso de Ulises a Ítaca. Me pareció muy original la competencia organizada por Penélope para escoger marido, me hizo recordar algo igual escena de “Ulises (1954)” del director italiano Mario Camerini, peli en la que Ulisés es interpretado por Kirk Douglas. Ambas distintas en montaje, pero llenas de emoción en su resultado final.
Esteban Hernández
23 agosto 2026
