El consistente pitcheo de Joe McGinnity

La curva “Vieja Sal” se convirtió en parte
de la leyenda de Joseph, el Hombre de Hierro

Marc Nesseler, columnista de AP

Al inicio de la década de los 90 comenzaron a publicarse los primeros CD Rom, y el internet adquiría popularidad. Fue entonces que descubrí un CD que traía toda la información estadística de las Grandes Ligas del béisbol desde sus inicios. Aquello era una verdadera atracción y no tardé en comprarla.

A medida que leía nombres para mí jamás vistos, iba igualmente descubriendo verdaderos titanes del béisbol. Fue así que descubrí la figura de Amos Rusie, del cual ya se habló en un artículo anteriormente, y fue así que pude conocer la persona que ocupa el actual artículo, el gran Joe McGinnity, al cual le llamaban Iron Man (Hombre de Hierro). Hay que hacer mención que al famoso Lou Gehrig, al cual también dedicamos un artículo, era igualmente llamado Hombre de Hierro.

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Joe McGinnity

Joseph Jerome McGinnity nació el 20 de marzo de 1871 en Cornwall, Illinois, en el seno de una familia que finalmente se mudó para McAlester, Oklahoma, para trabajar en una fundición de hierro. Es por eso que Joe siempre decía que el apodo le venía por su crianza. No obstante, su carrera deportiva demostró que llamarlo así no era errado en lo absoluto. Realmente era una bestia de solidez y consistencia en el montículo, que me habría gustado mucho verlo lanzar.  Su repertorio consistía en lanzamientos por encima y por el lado del brazo, además de una curva submarina que él llamó «Old Sal» (Vieja sal).

Como lanzador se inició en 1893-94 lanzando para el Montgomery de la Asociación Meridional y luego en igual temporada con el Kansas City de la Liga Occidental. No era nada del otro mundo en ese momento. Era el clásico lanzador wild, concedía muchas bases y le bateaban con alguna soltura los rivales. Luego saltó a una liga semipro, donde lanzó durante tres temporadas y pudo mejorar su pitcheo. Fue en ese período que comenzó a lanzar su vieja sal. En 1898 regresó a la pelota profesional lanzando con el Peoria de la Asociación Occidental, donde ganó 9 y perdió 4, además de lograr un mejor control, con más ponches (74) que bases por bolas (60) y menos bateado por sus rivales.

En Grandes Ligas debutó en abril de 1899, tenía 28 años cumplidos, con los Orioles de Baltimore de la Liga Nacional dirigidos por el gran John McGraw, donde ganó 28 (líder), propinó 4 lechadas, salvó 2 juegos, perdió 16, en 366.1 innings, ponchó a 74 bateadores, pero concedió 93 bases, con WHIP 1.23 y PCL 2.68. En octubre de esa temporada McGinnity logró lanzar en casi todos los juegos de una semana y ganó cinco partidos en seis días. Era una demostración del brazo de hierro que poseía.

En 1900 lanzó para los Superbas de Brooklyn dirigidos por Ned Halon, nuevamente 28 victorias (líder), una lechada, 8 perdidos, 778 de promedio de ganados/perdidos (líder), en 343 innings lanzados, 93 ponches, pero 113 bases (líder), con WHIP 1.35 y PCL 2.94

En 1901 lanzó nuevamente para los Orioles de McGraw, que esta vez competían en la nueva Liga Americana. McGinnity tuvo promedio de 26 y 20, una lechada, líder en juegos lanzados con 48 de ellos 43 iniciados (líder), completó 39 (líder), 382 innings (líder), 75 ponches, 96 bases, WHIP 1.33, PCL 3.56, y se enfrentó a 1631 bateadores (líder). Su carrera estuvo en peligro en esta temporada cuando enojado le escupió en la cara al árbitro Tom Connolly en juego del 21 de agosto.  El presidente de la Liga Americana Ban Johnson fue inicialmente partidario de suspender a McGinnity de por vida, luego suavizó la sanción a 12 días. El pelotero anteriormente había tenido un salón en Illinois, donde él mismo servía de bouncer llegado el caso. Por lo que si bien no era de los que siempre estaba enojado, se volvía una fiera si alguien lograba sacarlo de quicio. Al final McGinnity tuvo que pedir disculpas al árbitro Connolly por lo ocurrido.

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Joe McGinnity en acción

En 1902 bajó su rendimiento con los Orioles, lanzó en 25 juegos con promedio de 13 y 10, de ahí saltó en esa temporada a los Gigantes, donde lanzó en 19 juegos más y tuvo promedio de 8-8. McGinnity pasó a los Gigantes de la Liga Nacional justamente en el momento que McGraw comenzaba a dirigirlos, manager que igualmente había abandonado los Orioles en esa misma temporada.

En 1903, McGinnity comenzó a hacer de las suyas con los Gigantes, 55 juegos lanzados, 48 iniciados, 44 completos, 31 juegos ganados, 434 innings, 1786 bateadores enfrentados, líder en todos esos departamentos, 109 bases y 171 ponches, WHIP 1.15 y PCL 2.43, una mejoría ostensible en su control. Los 434 innings lanzados es record para un lanzador de todos los tiempos, el cual parece que permanecerá imbatible per secuola seculorum. La hazaña mayor fue cuando McGinnity lanzó 3 dobles juegos logrando seis victorias en los días del 1, 8 y 31 de agosto. Imagínense lanzar 18 entradas 3 veces en un mismo mes.

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Joe McGinnity, afiche sobre el lanzador en Cooperstown, foto del autor

En la temporada de 1904, McGinnity fue líder nuevamente juegos lanzados (51), ganados (35), 9 lechadas y 5 salvados, en 408 innings, 1588 bateadores enfrentados, .814 de promedio de ganados y perdidos, WHIP 0.96, PCL 1.61, líder en todos esos departamentos en la Liga Nacional, además de propinar 144 ponches y conceder 86 bases. Ganó 14 juegos de forma consecutiva y superó a la estrella y compañero de equipo, Christy Mathewson, con su pitcheo en esa temporada

En 1905,  McGinnity fue líder en juegos lanzados con 46, ganó 21 y perdió 15, dos lechadas y 3 salvados, 320.1 innings, 26 juegos completos, 71 bases y 125 ponches, 71 bases, WHIP 1.12 y PCL 2.87. Esta vez Mathewson ganó 31 y perdió 9, pero hubo serie mundial y los Gigantes se enfrentaron a los Atléticos de Filadelfia, a los que despacharon en 5 encuentros. El único juego perdido por los Gigantes fue el segundo y la derrota correspondió a McGinnity, quien permitió tres carreras sucias combinados con seis hits. El juego lo ganó Chief Bender y finalizó 3-0. El cuarto juego lo lanzó McGinnity y esta vez no hubo fiesta por parte de los Atléticos. Cinco hits permitidos y una espesa lechada fue la receta del gran lanzador, que se llevó la victoria con anotación de 1-0, Eddie Plank fue el pitcher derrotado.

En 1906, McGinnity continuó con su magnífico pitcheo, ganó 27 (líder) y perdió 12 de 45 juegos lanzados (líder), 339.2 innings, con 37 juegos abiertos, 32 completos, 3 lechadas y 2 salvados, 105 ponches, 71 bases, WHIP 1.14 y PCL 2.25, pero nuevamente el lanzador tuvo riña fuerte con un viejo enemigo, el receptor de los Piratas, Heinie Peitz. Ya ellos llevaban tiempo insultándose mutuamente, hasta que un día llegó la gota que rebosó al vaso y se fueron a las manos. La fuerza del Hombre de Hierro fue evidente, le dio con toda la fuerza de sus puños a su rival, lo tiró a la tierra y ahí mismo lo siguió machacando. El presidente de la Liga Nacional Harry Pulliam impuso varias sanciones, la más severa fue para McGinnity, a quien le acusaron de querer convertir el terreno de juego en una carnicería.

La temporada de 1907 no fue nada buena realmente para McGinnity al lograr igual cantidad de victorias y derrotas, 18 y 18 en 47 juegos lanzados (líder), abrió 34 y completó 23, tres lechadas y 4 salvados, con 120 ponches, 58 bases, WHIP 1.22 y PCL 3.16

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Tarja en honor a McGinnity en el Salón de la Fama-Cooperstown

En 1908 estuvo enfermo y no pudo abrir juego hasta finales de mayo. Ya los Gigantes preveían liberarlo, algo que ocurrió al final de temporada. Ganó 11 y perdió 7 en 37 juegos lanzados, abrió 20 y completó 7, con 5 lechadas y 5 salvados en 186 innings, propinó 55 ponches y concedió 37 bases, WHIP 1.23 y PCL 2.27. Esa fue su última temporada en las Mayores, pero que nadie piense que aquí terminó todo.

En resumen, McGinnity lanzó durante 10 temporadas en las Mayores, ganó 246 y perdió 112, en 381 juegos lanzados, 314 como abridor, 3441.1 innings, permitió 52 jonrones, concedió 812 bases y ponchó a 1068 bateadores, con WHIP 1.19 y PCL 2.66. Realmente impresionante los números alcanzados en 10 temporadas.

En 1909, con 38 años de edad, el Hombre de Hierro decidió continuar carrera en las Menores, donde lanzó a lo largo de 14 temporadas más. Se inició entonces como lanzador-manager con los Indios de Newark de la Liga Oriental (clase A), donde se mantuvo por cuatro temporadas, con los que ganó 87 juegos y perdió 64 en 196 partidos lanzados. En 1913 pasó a jugar con los Tigres Tacoma de la Liga Nordoccidental (clase B), con los que lanzó-dirigió hasta 1915, aunque justo es destacar que tuvo una breve actuación como pitcher en la Liga de Costa del Pacífico con los Tigres de Venice en 1914. En 1916-17 fue lanzador-director de los Mineros de Butte de la misma Liga Nordoccidental. En el mismo 1917 lanzó también para los Eléctricos de Great Falls de la Liga antes mencionada, pero ya sus logros ya comenzaban a decaer. En 1918 vistió el uniforme de los Castores de Vancouver en la Liga de la Costa del Pacífico, hubo una pausa, y McGinnity volvió al terreno de juego en 1922-23 como lanzador-director con los Trepadores de Dubuque de la Liga del Valle de Mississippi (clase D) y en parte de 1922 con los Veteranos Danville de la Liga Illinois-Indiana-Iowa (clase B). En 1925 volvió como lanzador del Dubuque y de ahí saltó a los Senadores de Springfield, con los que terminó su labor de lanzador y con la edad de 54 años. Fue precisamente en Springfield donde McGinnity logró hacerse de su lanzamiento favorito, la llamada curva “Sal Vieja” y ahí concluyó su vida deportiva. No obstante, en 1926 siguió como coach con los Dodgers de Brooklyn

McGinnity aseveró que nunca sufrió dolores en su brazo de lanzar y que se mantenía bien lanzando con frecuencia y durante todo el juego. Como promedio lanzó unos 30 juegos anuales en su vida como pitcher, señal de su solidez y consistencia.

El gran lanzador murió a la edad de 58 años el 14 de noviembre de 1929, y fue sepultado junto a su esposa en McAlester. McGinnity quedó algo en el olvido hasta que el Comité de Veteranos del Salón de la Fama de Cooperstown le eligió en 1946.

Bibliografía consultada

Anon. Joe McGinnity. Hall of Fame. http://baseballhall.org/hof/mcginnity-joe

Mann Michael. Joe McGinnity. SABR. http://sabr.org/bioproj/person/f75cf09d

Baseball-reference.com

Escrito por Esteban Romero, 15 noviembre de 2016

El Estadio Latinoamericano en el Cerro, La Habana, cumplió siete décadas

«Un estadio de beisbol es el único lugar donde a las esposas
no les preocupa que sus maridos se fijen en las curvas de otro«.
Brendan Francis (escritor irlandés 1923-1964)

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El gran estadio del Cerro, luego llamado Latinoamericano

El pasado 26 de octubre (de 2016) se conmemoraron 70 años de creado el Gran Estadio del Cerro, escenario de importantes eventos beisboleros, y parque donde han jugado figuras de éxito en el más alto nivel de este deporte.

Vamos primero a tomar prestado del Sr. Derubín Jácome algunos datos sobre la barriada del Cerro en la ciudad de la Habana. Este barrio fue fundado en 1803, surge de una estancia, luego estuvo un ingenio hidráulico azucarero, y más tarde una capitanía de partido que devino barrio de la ciudad. Su fundación data hacia 1840, cuando se traza la Calzada del Cerro y con el florecimiento de sus palacetes y quintas alrededor de la Calzada, ya comienza considerarse como parte de la Habana. El Cerro es la zona urbana de La Habana que ha tenido más variaciones en sus límites. Se le atribuyó a El Cerro desde la Avenida de Santa Catalina hasta la Calzada de Palatino, continuando a Agua Dulce a Infanta, Carlos III y Rancho Boyeros de vuelta hasta la Avenida de Santa Catalina. El Gobierno del Dr. Ramón Grau San Martín extendió sus límites hasta la Calzada de Puentes Grandes, incluyendo el área hasta las avenidas de Manglar y Cristina, que comprendía las zonas urbanas de Palatino, Las Cañas, Ayestarán y Buenos Aires.

Allí luego se establecieron la fábrica de refresco Ginger Ale, las fábricas de jabón y perfumería, Sabatés y Crusellas, fábricas de fósforos, algunos asilos, la Nueva Fábrica de Hielo que producía la cerveza Tivoli, la escuela de comercio, la famosa esquina de Tejas, lugar casi obligado para aquellos que transitábamos en guagua en la Habana, y el eminente e ilustre Dr. Carlos J. Finlay tenía su laboratorio en la calle Tulipán.

Sin embargo, el Cerro, no temo en afirmarlo, alcanzó su mayor esplendor el día que se construyó el estadio ya mencionado. Imagínense unos 30 mil aficionados moviéndose a ese lugar casi a diario durante la campaña invernal de béisbol profesional cubano.

Hasta aquel entonces los juegos de béisbol se efectuaban en el parque de la Tropical, propiedad de Julio Blanco Herrera, cuya instalación no respondía a los estándares modernos. Por un lado, la enorme distancia de sus vallas del home y luego la poca capacidad para albergar a decena de miles de fanáticos, por lo que el Estadio del Cerro vino a suplir una necesidad histórica. La Tropical, que solo podía albergar 15 mil aficionados, sustituyó a los dos Almendares Park en 1931 y se mantuvo como sede beisbolera principal en la capital hasta 1946. Aún en la temporada de 1946-47 y la siguiente de 1947-48 la Tropical sirvió de sede a los campeonatos de la llamada Federación cubana de béisbol, los que se desarrollaban paralelamente a los que se jugaban en el Grand Stadium. El 25 de octubre de 1946 se inauguró el campeonato de la Federación, o sea un día antes que se inaugurara el coloso del Cerro.

Bobby Maduro

Bobby Maduro

Una contribución importante para la construcción de ese nuevo estadio vino de parte de Bobby Maduro, quien formó parte, junto con Miguel Suárez, y el promotor Emilio de Armas,  el trío que entregó un millón 800 mil pesos que costó el estadio. Justamente en aquel momento nacía la franquicia de los Havana Cubans de la mano del mismo Maduro conjuntamente con Clark Griffith, dueño de los Senadores de Washington. Este equipo se desenvolvería en la llamada Liga Internacional de Florida y cosechó varios títulos de campeonatos.

El proyecto inicial fue elaborado por el arquitecto Max Borges Jr. El mismo preveía una capacidad para 30 mil personas (mil 500 en palcos, cinco mil 300 de preferencia, 20 mil de glorieta y tres mil 200 en las llamadas gradas del sol en lo profundo del jardín derecho). Se construyó con gradas de hormigón y techo de estructura de acero cubiertas con tejas acanaladas que iban desde las líneas del jardín derecho hasta el izquierdo. La construcción comenzó en mayo de 1946 por parte de la empresa estadounidense Frederick Score Corporation, aunque otra fuente dice que fue la Co. Operadora de Stadium S.A., que el que suscribe no sabe si es la misma constructora con otro nombre.  El estadio quedó construido en lugar colindante con las calles de Consejero Arango, Zequeira, Patria y Pedroso, y a pocas cuadras de Infanta y la Avenida del Cerro.

La inauguración del Grand Stadium estuvo a cargo de Rafael Inclán Suaz, presidente de la Liga Cubana de Béisbol Profesional, quien procedió al izamiento de la bandera nacional y la del Club Cienfuegos, ganador de la temporada anterior (1946). El gobernador capitalino izó la bandera del Club Habana y la primera bola la lanzó el entonces presidente Carlos Prio Socarrás. A continuación se procedió a un juego sencillo entre los Alacranes de Almendares, dirigidos por Adolfo Luque, como visitadores, y los Elefantes del Cienfuegos (home club por haber sido campeón de la anterior temporada) guiados por otro inmortal, Martín Dihigo. Los árbitros del encuentro fueron Amado Maestri detrás del plato, y Bernardino Rodríguez y el matancero José María “Kiko” Magriñat en las bases.  Los lanzadores abridores fueron Jorge Comellas por los azules y el venezolano Alejandro «Patón» Carrasquel por los verdes.

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Los dos managers de los equipos en el juego inaugural, Adolfo Luque y Martín Dihigo

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Los árbitros del juego inaugural: Amado Maestri, Bernardino Rodríguez y José María «Kiko» Magriñat

Los abridores del juego: Jorge Comellas y el venezolano Alejandro (Patón) Carrasquel

Los abridores del juego: Jorge Comellas y el venezolano Alejandro (Patón) Carrasquel

Comellas supo imponerse con autoridad a la ofensiva cienfueguera en juego que concluyó 9-1 a favor del Almendares, con ofensiva fue liderada por 3 hits de Cañízares y dos de Fleitas incluido doble, además del primer jonrón en ese parque conectado por Roberto Ortiz. Carrasquel fue relevado por el zurdo Luis Tiant Sr., Homer Gibson y otro zurdo, el oriundo de San Antonio de los Baños, Adrián Zabala. Por los derrotados hubo triple de Conrado Pérez, mientras que la única carrera y primera que se anotara en ese estadio fue impulsada por Napoleón Reyes y anotada por Conrado Pérez en la tercera entrada. Alejandro Crespo bateó de emergente por el equipo de los Elefantes.

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Almendares dirigido por Adolfo Luque, el que había triunfado la temporada anterior (1945-46) con el mismo Cienfuegos

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Equipo Almendares abridor en el 1er juego de 1946 en el Estadio del Cerro

Cienfuegos dirigido por Martín Dihigo

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Los abridores por el Cienfuegos en el juego inaugural

Según informara Ángel Torres, desde ese día el mantenimiento del Estadio corrió a cargo del ex-bigleaguer Alfredo “Pájaro” Cabrera, mientras que las pelotas eran recogidas por el simpático gordo Zulueta, más conocido como Bicicleta.

El estadio luego se convertiría en lugar de importantes triunfos de la pelota cubana y de eventos internacionales. El primero de ellos fue la Serie del Caribe de 1949 que se efectuó del 20 al 25 de febrero de ese año y donde el campeón cubano, Almendares, alcanzaría el título en calidad de invicto con 6 victorias al hilo. Poco después, en 1952 el equipo Cuba vencía en el XIII campeonato mundial de béisbol amateur, el que igualmente tuvo lugar en el Gran Estadio.

El estadio del Cerro fue escenario del juego final de la pequeña serie mundial disputado el  6 de octubre de 1959 entre los vencedores Cuban Sugar Kings contra el campeón de la Asociación Americana, los Molineros de Minneapolis. El juego se decidió en el final del noveno inning cuando Raúl Sánchez, embasado por base por bolas y adelantado a segunda por toque de sacrificio de Pompeyo Davalillo, anotó desde segunda por hit de Daniel Morejón.

En 1971 el estadio, actualmente llamado Latinoamericano y que los habaneros identifican simplemente con Latino, fue remozado y sirvió de escenario al XIX Campeonato Mundial de Béisbol, en el que el equipo Cuba triunfó invicto con 9 triunfos sin la sombra de una derrota. Estas victorias se repitieron en el XXI campeonato efectuado en el Latino y otros estadios cubanos, el XXVIII campeonato en 1984, la XXXV en 2003, así como las Copas Intercontinentales en 1979, 1987, 1995 y 2002.

Las series nacionales en 1962 sustituyeron los campeonatos invernales profesionales y se mantienen hasta hoy día. El Latino ha sido escenario de juegos decisivos en todos esos torneos.

Muchas glorias de nuestra pelota de antes y de ahora han jugado en ese estadio, todo un santuario del béisbol cubano e internacional. Su preservación es una obligación de hoy y mañana por ser pilar del desarrollo de la pelota en Cuba.

Recopilado y escrito por Esteban Romero, 1 noviembre de 2016

Sobre el origen y desarrollo de las Series Mundiales de béisbol

«La gente adora a los vencedores.
Los respeta. Los admira; no, los reverencia«.
Harlan Coben (novelista norteamericano, 1962)

Estamos en octubre y la serie mundial de 2016 está al comenzar, esta vez con dos protagonistas muy raros en estos eventos. Por la Liga Nacional, los Cachorros de Chicago dirigidos por Joe Maddon, quien en 2008 logró el título de la Liga Americana como manager del Tampa Rays. Los Cachorros no iban al clásico de octubre desde 1945 y ganaron su última serie mundial hace 108 años. Por la Americana lo harán los Indios de Cleveland guiados por Terry Francona, director ganador de las series mundiales de 2004 y 2007 con los Medias Rojas de Boston, todas en calidad invicto. La última incursión de los Indios  en este evento fue en 1997, donde fueron derrotados por los Marlins de Miami (entonces de Florida). De existir alguna maldición sobre uno de estos conjuntos, usual supersticción cuando un equipo no gana por largo tiempo, pues quedará eliminada en caso de victoria de cualquiera de estos rivales.

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Último equipo campeón de los Cachorros, serie mundial de 1908

A continuación les presento un esbozo del origen de estas series y sus vencedores. Observen que los MVP de las series se comenzaron a escoger a partir de 1955.

El origen de las Series Mundiales

En el siglo XIX existían la Asociación Americana, la Asociación Nacional Profesional de los Jugadores de Béisbol y la Liga Nacional. La primera mencionada se fundó en 1882, la segunda tuvo una corta duración, de 1871 a 1875, mientras que la tercera mencionada perdura hasta nuestros días y se fundó en 1876.  En aquel entonces, el campeón de béisbol se escogía sencillamente por el equipo ocupante del primer lugar con mejor promedio en juegos ganados y perdidos. Esto duró hasta 1884 cuando los campeones de la Liga Nacional y la Asociación Americana comenzaron a topar, lo que se extendió hasta 1890. En realidad estos topes finales eran algo caóticos y carecían de una organización adecuada. Un tope podría durar tres juegos y otros 15, a veces éstos terminaban en empates, como sucedió en 1885 y 1890. Aquellos enfrentamientos finales le llamaron de distintas maneras, Campeonato de EEUU, Series de Campeonato del Mundo o Series Mundiales como luego se les conoció.

De todas formas, las verdaderas series mundiales surgieron en el siglo XX, concretamente en 1903. La Asociación Americana como liga de las Mayores desapareció en 1891, y cuatro de sus equipos pasaron a integrar la Liga Nacional. Ante la presencia de una sola liga, se organizaron unas series que se le llamaron Copa del Templo (Temple Cup), que se jugaron por los ocupantes de los primeros lugares en el período de 1894 a 1897. Una segunda versión surgió en 1900 cuando se jugó por única vez la llamada Copa del Chronicle Telegraph.

La Liga Americana se creó en 1901 y fue entonces que se vio la posibilidad de choque entre el campeón de esta nueva liga con el de la Liga Nacional. En 1903 fue que se organizó la misma, la qué describo a continuación.

El nombre de Serie Mundial es incorrecto realmente. El mundo no está en EEUU y Canadá, así que el nombre dado que permanece hasta la actualidad no es más que un apodo, pero que todo el mundo del béisbol ha aceptado y acepta.

La I Serie Mundial del siglo XX se jugó en 1903, y el enfrentamiento entre los campeones de las Ligas Nacional y Americana fue a 9 desafíos, a ganar 5. En 1904 no hubo serie, sencillamente el dueño del equipo campeón de la Liga Nacional, Gigantes de Nueva York, el Sr. John T. Brush, se negó a reconocer el estatus de Grandes Ligas del campeón de la  Liga Americana. Dicho dirigente argumentaba que existía una diferencia de nivel entre ambas ligas, lo cual no era ni remotamente cierto, ya que la primera serie fue ganada por los Boston Americans sobre los Piratas de Pittsburgh. Después de muchas discusiones se propusieron reglas a fin que la II serie se efectuase en 1905. La primera de éstas fue que sólo se le pagaría a los jugadores por los primeros cuatro juegos de la serie, con lo cual se evitaba que la serie fuera prolongada innecesariamente por parte de los jugadores. La segunda, muy acertada y aceptada, fue que la serie sería administrada por la organización de las Grandes Ligas y no por los clubes directamente. Estas medidas han pasado a la historia de estos clásicos con el nombre de Reglas Brush.

En 1905, llegada la paz beisbolera, se regresó a efectuar la II Serie del siglo XX. Esta vez se pactó la serie a 7 juegos, a ganar 4 por el vencedor. Hasta 1918 se jugó con el sistema de 7 juegos, pero en 1919 se cambió al sistema anterior de 1903, o sea 9 juegos a ganar 5, lo cual se mantuvo hasta 1921. Ya en 1922 se volvió a jugar series de 7 juegos, lo cual permanece intacto hasta nuestros días.

De hecho, en 1925 se adoptó la secuencia de jugar los dos primeros juegos en el estadio de uno de los contrincantes, los siguientes tres juegos en el estadio del otro rival, y los dos últimos juegos en el mismo escenario donde comenzó la serie mundial. Durante la Segunda Guerra Mundial, a fin de reducir los costos de las series mundiales, el sistema de juego fue de jugar los 3 primeros partiddos en el estadio de uno de los rivales y los siguientes cuatro en el parque del otro rival, algo que así se mantuvo hasta octubre de 1945. Hasta los comienzos de la década del 2000 la secuencia de 2-3-2 se alternaba por año entre liga pero la regla cambió, pues el equipo perteneciente a la liga ganadora del Juego De Estrellas de cada año tiene la ventaja de comenzar en casa la serie mundial, y finalizarla en igual escenario si es que la serie se extiende más allá de los 5 juegos.

Participantes y vencedores en Series Mundiales

En un período de más de un siglo, o sea de 1903 a 2015 se han jugado un total 111 series mundiales, donde han participado un total de 32 equipos vistiendo distintas franelas, aunque en realidad como franquicias han participado un total de 23. Las tablas 1 y 2 muestran los equipos participantes de ambas ligas, las series que han ganado y han perdido, donde se destacan dos equipos. Uno es de los Yankees de Nueva York, equipo que ha incursionado 40 veces en series mundiales y Los Cardenales de St Louis en 18 ocasiones. Entre otros equipos frecuentes en estas lides aparecen los Gigantes de Nueva York, Los Cachorros de Chicago, los Rojos de Cincinnati, los Dodgers de los Ángeles de la liga Nacional, y los Tigres de Detroit y Medias Rojas de Boston por la liga Americana.

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John McGraw triunfó tres veces con los Gigantes

Tabla 1. PARTICIPACIÓN DE EQUIPOS DE LA LIGA AMERICANA EN SERIES MUNDIALES (hasta 2015)

Liga americana equipos series mundiales

El mayor ganador ha sido el conjunto de los Yankees, que ha logrado un total de 27 trofeos de serie mundial, sólo seguido muy lejanamente por los Cardenales con 11 triunfos (tabla 2).

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Miller Huggins tres veces vencedor con los Yankees

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Connie Mack cinco veces campeón con los Atléticos de Filadelfia

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Joe McCarthy llevó a los Yankees a siete títulos de serie mundial

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Casey Stengel también llevó a los Yankees a siete títulos de serie mundial

La ciudad que más veces ha sido escenario exclusivo de series mundiales ha sido Nueva York, lo cual ha ocurrido en 13 ocasiones. La primera vez fue en 1921 y la última hasta ahora en 2000. Sin embargo, Chicago fue sede exclusiva años antes que Nueva York, cuando la serie se efectuó en 1906 entre las Medias Blancas y los Cachorros de Chicago. Volviendo al caso  de Nueva York, los Yankees se enfrentaron a los Gigantes en seis series mundiales, contra los Dodgers de Brooklyn lo hicieron seis veces, y contra los Mets una vez. La otra serie fuera de Nueva York efectuada con exclusividad, fue la de 1944 entre los Carmelitas y los Cardenales, ambos equipos de la ciudad de St Louis, Missouri. Lo más cercano a ese tipo de serie fue la ocurrida en 1989 entre los Gigantes de San Francisco y sus vecinos, los Atléticos de Oakland.

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Managers vencedores en series mundiales Bill Carrigan, Billy Southworth, Ralph Houk, Billy Martin, Dick Williams, Sparky Anderson, Joe Altobelli y Cito Gaston.

 Tabla 2. PARTICIPACIÓN DE EQUIPOS DE LA LIGA NACIONAL EN SERIES MUNDIALES (hasta 2015)

Liga nacional equipos series mundiales

Han existido grandes rivalidades en la pelota de las Grandes Ligas. No es secreta la existente entre los Yankees y las Medias Rojas de Boston en la liga americana. En el pasado fueron famosos los enfrentamientos entre los Dodgers de Brooklyn y los Gigantes de Nueva York. En lo que concierne a las Series Mundiales es obvio que haya existido una rivalidad continúa entre los Yankees con los Gigantes, los Dodgers y los Cardenales, pero como ya se puede adivinar, los Yankees han salido sonrientes en la mayoría de estos enfrentamientos.

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Managers vencedores en más de una serie mundial, Tom Lasorda, Joe Torre (4 veces campeón con los Yankees), Tony LaRussa (campeón con los Atléticos y 2 veces con los Cardenales), Bruce Bochy (tres-veces campeón con los Gigantes) y Terry Francona (2 veces con los Medias Rojas)

A partir de 1994, con una nueva estructura, se estableció el llamado comodín también conocido en inglés como wild card. Estos equipos que suelen clasificar a última hora, han dado bastante batalla en los últimos encuentros de post temporada. Así tenemos que diez comodines han llegado a la Serie Mundial, y cuatro de ellos se han alzado con la victoria final. El comodín más exitoso ha sido el equipo de los Marlins de Florida, que se alzó con la victoria en 1997 y en 2003.

Tabla 3 Resultados de todas las series mundiales desde 1903 al 2015

Campeones series mundiales hasta 1942

Campeones series mundiales hasta 1988

Campeones series mundiales hasta 2015

MVP de serie mundial no se escogió hasta 1955.

Recopilación realizada por Esteban Romero y basada en los datos aportados por baseball-almanac.com y baseball-reference.com, 23 octubre de 2016

El delito de apostar y vender juegos

«Para tener éxito, en primer lugar
debemos creer que podemos
«.
Nikos Kazantkis, escritor griego (1883-1957)

Hay veces que uno lee cosas que le resultan desagradables. Una de esas es decir que apostar y vender juegos no es la misma cosa. Es cierto, la acción no es igual, pero la inmoralidad no se la quita a ninguna de las dos, ya que una puede llevar a la otra en una misma acción.

Aquellos que simpaticen con el pelotero Pete Rose no los critico, es su derecho, pero que no hagan comparaciones sin fundamentos. Una de ellas es la comparación que se ha hecho en lo que hizo Joe “Shoeless” Jackson en la serie mundial de 1919 cuando los Medias Blancas vendieron ese evento y llevaron a los Rojos de Cincinnati como vencedores. Hay mucha historia escrita alrededor de esa serie mundial, hasta un filme “Eight men out”, y por lo que se sabe, Jackson fue un conejillo de Indias en esa venta, pero tampoco trato de justificarlo.

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Joe «Shoeless» Jackson y Pete Rose

Se sabe que Pete Rose apostó aún siendo pelotero, ahí está la evidencia publicada por Weinbaum y Quinn (2015) encontrada en el diario de Michael Bertolini, un asociado de Rose en sus años de pelotero. Esto para aquello que no se cansan de decir que Rose apostó sólo como manager. Para el caso da lo mismo.

No es mi intención aquí discutir los detalles de lo que hizo Jackson o Rose, sino hacer ver que apostar para un jugador o manager es tan dañino como vender un juego. De hecho, un juego apostado es un juego vendido. El jugador puede apostar por su equipo, pero ¿cuántos no ha habido que han apostado en su contra?

Un lanzador, un jugador de cuadro, sobre todo torpedero o segunda base, y un receptor en el béisbol pueden vender el juego con su apuesta, la que funciona mejor cuando va en contra de la lógica. Las apuestas siempre van a favor del vencedor asiduo y si el equipo pierde, ya saben cuánto se puede ganar, hasta diez o veinte veces lo imprevisto.  ¿Acaso esa no es otra forma de vender un juego?

En cualquier deporte un jugador activo de los equipos que se enfrentan puede apostar en su contra y él contribuir de cierta forma a su propia derrota. ¿Acaso esto no es vender un juego?

Apostar en un juego es una trampa que ensucia al juego así como al equipo al cual está integrado. Cuando un jugador apuesta en su juego está amañando el resultado y eso se hace con el fin de obtener dinero de manera ilícita, lo cual constituye un delito.

De lo que aquí hablamos no sucede o ha sucedido sólo en el béisbol, hay otros deportes que han sido fuertemente afectados por estas situaciones, y es algo en lo cual se debe insistir, evitar la apuesta de los jugadores y el amaño de los partidos como condición para el juego limpio, el respeto a la afición deportiva, y garantía de disciplina e integridad deportiva. Escribir otra cosa no ayuda y si contamina al deporte.

Referencias consultadas

Malem Seña J.F.  La corrupción en el deporte. Fair Play. Revista de Filosofía, Ética y Derecho del Deporte, 2:2, 105-121. http://www.upf.edu/revistafairplay

Weinbaum W. y Quinn T.J. 2015. Entries in long-hidden notebook show Pete Rose bet on baseball as player. ESPN. http://www.espn.com/espn/otl/story/_/id/13114874/notebook-obtained-lines-shows-pete-rose-bet-baseball-player-1986

Escrito por Esteban Romero, 1 octubre de 2016.

La trágica pérdida de José Fernández

José Fernández fue todo
lo que el beísbol debe ser

Tomado de Batter’s eye

José Fernández

José Fernández

El pasado domingo 25 de setiembre en la mañana leía con asombro la lamentable muerte en accidente de José Fernández. Lo leía y no lo podía creer, un muchacho tan joven, lleno de vida, un excelente lanzador de MLB, que de buenas a primeras se nos vaya en un santiamén, difícil de aceptar mentalmente. Demorará mucho para que se nos pase el pesar de su muerte.

Cuando hombres como él mueren es menester que todos los que podamos, mantengamos viva su imagen de lo que fue y de lo que puedo haber sido. José tenía todas las condiciones para haber logrado una carrera fructífera en las Grandes Ligas y finalmente haber sido exaltado al Salón de Cooperstown, de ello da evidencia que fue una estrella desde que se inició en el béisbol profesional. Condiciones tenía y empeño también, lo que unido a ese carácter divertido y jovial le hacían una persona excepcional.

José, oriundo de Santa Clara, llegó de Cuba a EE.UU. en el tercer intento de salida, lo hizo junto a su madre y hermana. Según algunos medios cuentan, José, en esa travesía, se vio obligado a saltar al agua a salvar a su madre. El experimentado entrenador Omar Chinea mucho tuvo que ver en su desarrollo como lanzador.

El pelotero cubano había sido reclutado por los Marlins en el sorteo de 2011, para inmediatamente debutar en la Liga de la Costa del Pacífico, circuito de novatos, luego jugó con el Jammestown de la Liga NY-Pensilvania, clase A. En 2012 lanzó para dos equipos, Greensboro de la Liga Suratlántica (clase A) y con el Jupiter de la Liga Estatal de Florida (clase A plus). En esos dos años en ligas menores José se presentó casi imbateable, ya que ganó 15 y perdió 4 en ese tiempo. En Grandes Ligas debutó el domingo 7 de abril de 2013 en juego contra los Mets en el citi field. Muchos cubanos estábamos pendiente de la fecha de su debut y por lo tanto, fuimos muchos los que le vimos lanzar las 5 entradas, en las que permitió 3 hits, 1 base, 1 carrera limpia, y propinó 8 ponches. Dejó el juego con ventaja de 3-1, el que terminó 4-3 a favor de los Mets y derrota del relevista Steve Cishek. En ese juego pudimos apreciar la velocidad de José, la que llegaba fácilmente a las 97 MPH, su control y su agresividad en el juego.

Le vimos en otros juegos lanzar, no se nos olvida cuando los Dodgers jugaron contra los Marlins. José se enfrentó al fenómeno de Yasiel Puig en ese momento. José y Puig siempre mantuvieron buenas relaciones como amigos, pero en el terreno de juego todo era distinto. Que recuerde Puig no le pudo batear. En esa primera vez José lo dominó a su antojo. En la actual temporada de 2016, Puig vino a batear de emergente y previamente le tiró un beso a José, jaranas de cubanos, pero José le respondió con un ponche.

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José Fernández y Yasiel Puig

En la temporada de 2013 su buen desempeño en su primera temporada le llevó al juego de las Estrellas, y al final  José se adjudicó el Novato del Año de la Liga Nacional. Lanzó 172 y 2 tercios en 28 juegos, logró PCL de 2.19 con 187 ponches y solo 58 bases concedidas. Ganó 12 y perdió 6, más no se le puede pedir a un novato. También recuerdo de esa temporada cuando José disparó jonrón frente a los envíos del zurdo Mike Minor, en el sexto episodio de un juego efectuado contra los Bravos de Atlanta precisamente el 11 de setiembre. Era su primer jonrón en Grandes Ligas y como muchacho al fin, saltó de alegría y le dio la vuelta al cuadro sonriente y feliz, pero cuando llegó al home, allí estaba un gruñón cátcher, Brian McCann, el que sin más ni menos le dijo que aquello era MLB y que él no tenía derecho a demorar el juego. José lo miró desconsolado y algo perdido, no se esperaba aquello, que en realidad era trabajo del árbitro y no del cátcher del equipo adversario. Me pregunto si McCann, que ahora juega con los Yankees, se haya sentido bien después de saber que había muerto aquel niño al que él regañó más por rabia que por responsabilidad. Ese juego concluyó con victoria para José de 5-2.

Después de haber obtenido el título de Novato del Año, José le preguntaba a sus compañeros sobre el Cy Young, señal que sus empeños iban a la grande, De hecho, en esa primera temporada quedó como tercero en la lista de los candidatos al Cy Young de la Liga Nacional. Lamentablemente en la temporada de 2014, después de haber lanzado en 8 juegos, con registro de 4 victorias y dos derrotas, José tuvo problemas con su brazo de lanzar y los médicos aconsejaron la cirugía Tommy John. El mismo Chinea, quien ya no fungía como su entrenador, se opuso a aquella intervención, pues consideraba que para los dolores que aquejaban al brazo de José había otros remedios. Finalmente se le aplicó la cirugía ya mencionada y José regresó al juego antes del receso del juego de las Estrellas del 2015.

En esa temporada de 2015 José logró 6 victorias y una sola derrota, con PCL de 2.92 en 11 juegos lanzados. Era de esperar que el cubano volviera a ser el lanzador dominante de la temporada de 2013 y eso fue lo que ocurrió en 2016.

Al momento de su fallecimiento, José ya había lanzado 182 innings y 1 tercio en 29 juegos, tenía 16 ganados y 8 perdidos, con PCL de 2.86 y la extraordinaria cifra de 253 ponches, además de haber sido seleccionado para lanzar en su segundo juego de Estrellas. El último juego que lanzó de la temporada regular fue el 20 de setiembre, tiró lechada de 8 innings, ponchó a 12, permitió 3 hits y ninguna base, que le valió para una victoria de 1-0, por cosas de la vida, quizás su mejor presentación en el montículo. Sin lugar a dudas, José habría sido o es todavía uno de los firmes candidatos al Cy Young de su liga en esta temporada.

Las dudas existentes sobre la fortaleza de su brazo fueron desapareciendo con el tiempo y José nos deleitaba con su pitcheo y un juego alegre que ya quisieran otros hacer. A veces las cámaras de la TV nos mostraban a José riendo en unión de sus compañeros en el dugout, entre ellos el estelar entrenado de bateo de los Marlins, Barry Bonds.

 

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José con Barry Bonds durante el entrenamiento primaveral

Según baseball-reference.com, el repertorio de José consistía de una recta de cuatro costuras que promediaba entre 94-97 MPH; una slurve, mezcla de curva y slider que oscilaba entre 80-86 MPH; un cambio de 85-88 MPH; y una sinker que estaba entre 88 y 94 MPH.

Si nos enorgullecemos de sus 589 ponches en 471.1 innings, con solo 140 bases por bolas, y sus 38 victorias con 17 derrotas en tan solo cuatro temporadas, dos de ellas recortadas, nos enorgullece también la forma de jugar y de divertirse en el terreno que tenía José, un verdadero ejemplo de pelotero cubano.  José era buen lanzador y muy activo como bateador, gustaba de correr y contribuir integralmente a la victoria de su equipo.

Cuba ha tenido grandes lanzadores en Grandes Ligas como Luque, Pascual, Tiant Jr., Cuellar, Seguí, Duque y Liván Hernández entre otros, y José pertenece a ese grupo de excelencia por mérito propio y por toda la simpatía que logró de parte de esa afición cubana que lo siguió en cada una de sus presentaciones en el montículo.

Que descanse en paz esa gloria del béisbol cubano!!

Todas las estadísticas tomadas de baseball-reference, Esteban Romero, 26 setiembre de 2016

Padres-hijos y hermanos cubanos en las Mayores, los Monteagudos y llamarse Aurelio

René Monteagudo era un lanzador–jardinero nacido en Santa Clara en 1915, quien luego jugó con varios equipos profesionales, entre ellos el Santa Clara (1935-36, 1940-41), y Almendares (1937-40, 1949-50), Cienfuegos (1941-42), Habana (1943-44, 1945-47), y los Leones de la Federación (1947-48) que jugaban en la Tropical. Este pelotero tuvo un relativo éxito en Grandes Ligas. En 1938 debutó con los Senadores, con los que jugó en tres temporadas desde 1938, y luego con los Filis de la Liga Nacional en 1945. Posteriormente, René comenzó a jugar para varios equipos en la Liga Mexicana, circuito entonces rebelde con la MLB y dirigida por el Sr Pasquel. En ese período, 1943, nació Aurelio Monteagudo Cintra en Caibarién, quien llegó a ser lanzador. Casi toda la prensa y web beisbolera a nivel mundial ha dado a René como padre de Aurelio, pero eso no es cierto como nos hubiera aclarado una hermana de Aurelio, el que  nunca llegó a jugar en la pelota cubana profesional. Así que revisado el asunto, dejamos sentado que René y Aurelio no tienen vínculo de padre-hijo. René residió de forma permanente en México y es un pelotero muy querido por la afición mexicana.
Aurelio, pelotero no muy conocido en su patria, pero también muy querido en México y Venezuela, hizo su debut en el mundo del béisbol con el Albuquerque de la Liga Sophomore (clase D, ahora sería clase A) en 1961. Durante 2 años Aurelio dio vueltas en las Menores hasta que finalmente debutó en la Grande con el débil equipo de los Atléticos de Kansas City, con cuya franquicia se mantuvo hasta 1966, luego deambuló por varios equipos hasta 1973, cuando jugó para los angelinos y marcó su despedida de las Grandes Ligas. Igual que su padre, Aurelio se asentó jugando en la Liga Mexicana, donde permaneció activo como jugador hasta 1982. Igualmente se había hecho ciudadano venezolano cuando jugaba en la invernal venezolana. A su retiro decidió igualmente dirigir, algo que hizo con algún éxito primero con el Danville de clase A, y luego en la mexicana con los Acereros Monclova, Rieleros Aguascalientes y finalmente con los Saraperos Saltillo en 1990, año en el que sufrió un lamentable accidente de tránsito en el que murió.
Aurelio Monteagudo

Aurelio Monteagudo lanzó siete temporadas en la MLB de 1963 a 1973

El único caso de padre e hijo cubanos que jugaron en Grandes Ligas fue el de los reglanos Ricardo Torres, catcher e inicialista, padre de Gilberto “Jibarito” Torres, pitcher e infielder y director de Occidentales por varias temporadas en Series Nacionales. Ambos jugaron en las Mayores en su momento. Peloteros hermanos cubanos en las Mayores ha habido también otros casos. Los hombres del Central Senado, provincia Camagüey, Roberto y Olivero Ortiz, luego los de la Habana, Carlos y Camilo Pascual; los hermanos, nuevamente reglanos y primeros gemelos, José y Ozzie Canseco; y finalmente Liván y Orlando «Duque» Hernández, ambos nacidos en Santa Clara, aunque se criaron fuera de la misma. Lo que llama la atención de este sexteto de parientes, sean hermanos o padres-hijos, es que nueve de estos peloteros fueron pitchers. Claro, Roberto Ortiz se destacó más como jardinero y slugger, pero tuvo incursiones muy buenas como lanzador, sobre todo en México. Carlos “Patato” Pascual igualmente jugaba los jardines, pero se destacó más como lanzador de mucha velocidad y eso que era de baja estatura (160 cm).
Interesante igualmente es que no parece ser bueno llamarse Aurelio y jugar en las Grandes Ligas. Tres Aurelio han jugado en la MLB, el primero fue el ya mencionado lanzador villareño Aurelio Monteagudo, que murió el 10 de noviembre de 1990 en Saltillo, México, cuando la camioneta en la que viajaba de pasajero invadió el carril contrario y chocó de frente con un trailer.
El lanzador mexicano Aurelio López, que debutó en 1974 con los Reales de Kansas City y lanzó después por espacio de 7 temporadas para los Tigres de Detroit, fue el otro caso. López pereció en un accidente cuando su auto se volcó en Matehuala, a 300 km del DF el 22 de setiembre de 1992. El pelotero salió disparado del auto y su muerte parece haber sido instantánea.
El tercer caso fue el del antesalista mexicano Aurelio Rodríguez Ituarte, Guante de Oro en 1975, quien pereció atropellado por un auto el 23 de setiembre de 2000 en Detroit. Lamentablemente el conductor del auto que lo atropelló, había perecido previamente de un infarto.
Escrito por Esteban Romero, inicialmente publicado en swingcompleto.com, el 11 abril de 2016. Revisado y corregido el 10 febrero de 2022.

Claro Duany y su histórico jonronazo en estadio de la Tropical

Un swing es un instrumento muy bien afinado.
Es repetición y más repetición, luego un poco
más después de eso
”.
Reggie Jackson.

Lo que aconteció en el béisbol antes de nacer, tuve la suerte de conocer algo por los comentarios de mi padre, mis tíos y algunos amigos, los que cubanos al fin fueron toda su vida amantes del béisbol. Los hechos y las anécdotas se trasmiten de generación en generación, aunque eso pudiera ser reforzado más por una prensa más activa en recordar los grandes momentos de nuestra pelota, la que ya tiene muchas décadas de fundada.

Uno de esos momentos históricos que más recuerdo y haya oído hablar es el batazo de Claro Duany, vistiendo la franela del Marianao, en el estadio de La Tropical, el 26 de octubre de 1945 frente a los envíos del lanzador Pedro Natilla Jiménez. El batazo fue enorme y los que presenciaron el mismo, afirman que la bola pasó la segunda valla por el mismo centerfield. Otros afirman que la bola cayó como a unos 150 pies después de la cerca que delimitaba el terreno, y la cervecería.

Claro Duany

Claro Duany

Las medidas de la Tropical, estadio creado por Julio Blanco Herrera e inaugurado el 10 de octubre de 1930, eran de 498 pies por el jardín izquierdo, 398 por el derecho y 505 por el central. Si la afirmación de los 150 pies fuera cierta, la bola habría caminado un total de 655 pies, una cifra algo difícil de creer. Lógicamente, en aquella época estábamos lejos de disponer de los medios de medición y de fotografía existentes hoy en día, pero personalmente nos parece que la distancia calculada es enorme e incluso no comparable con las distancias de los jonrones más largos evidenciados en Grandes Ligas, donde por cierto, José Canseco aparece con uno de los más largos, 540 pies en el Skydome de Toronto en 1989, según reportó Nick Birnie (2015), aunque Jenkinson (1996) afirma que ese batazo no sobrepasó los 484 pies.

La ilusión óptica es un hecho indiscutible y lo relata muy bien Jenkinson (1996) cuando habla de la realidad de los jonronazos de Mickey Mantle. No es mi intención ahora hablar de esos batazos u otros conectados por los grandes en la historia de la MLB, pero si se puede afirmar que el batazo de Duany sobrepasó los 505 pies con facilidad y fue a parar algo lejos de ese límite, ¿cuánto? Nadie puede afirmar una distancia, pues la ilusión óptica existe y nos aleja de la realidad. Jenkinson habla que todos esos batazos a más de 600 pies son producto de la ignorancia científica, la desinformación o la exageración deliberada. De acuerdo, pero el de Duany cruzó por todo lo alto y su distancia fue realmente considerable.

Portada de la Revista Carteles de 1950 con una foto de Claro Duany

Portada de la Revista cubana Carteles de 1950 con una foto de Claro Duany

Ahora, ¿quién era Claro Duany? Se trata de un pelotero cubano, altísimo, medía 190 cm, por eso le llamaban el Gigante en México, bateador zurdo, nacido el 12 de agosto de 1919 en Caibarién, actual provincia de Villa Clara. Su debut en la pelota profesional cubana tuvo lugar en la temporada de 1942-43 vistiendo la franela del Almendares, equipo en el que jugó hasta 1946, luego pasó a la nómina del Marianao hasta 1952, mientras que los Elefantes del Cienfuegos le incluyeron en las nóminas de 1952 – 53 y 1954 – 55. En esta liga profesional, Duany conectó 37 cuadrangulares y aparece como décimo de todos los tiempos. En la temporada de 1944-45 fue líder jonronero con 3 cuadrangulares y líder de los bateadores con .340, además de slugging de .644. En la temporada de 1947-48 fue líder en dobles con 20 y slugging, mientras que en la de 1949-50 fue líder en bases por bolas recibidas (67).

Fuera de Cuba, Duany debutó en la Liga Nacional Negro con los New York Cubans de Alex Pompez en 1944, donde bateó para promedio exacto de .300. Luego se fue a jugar a la Liga Mexicana con los Industriales de Monterrey, adonde llegó por recomendación del estelar Lázaro Salazar.

Con los de Monterrey, Duany repartió palos de todos colores. Fue el primero de ese equipo en lograr un campeonato de bateo (.375), además de ser líder jonronero. Al año siguiente se coronó una vez más líder de bateo producto de 140 hits incluido 31 dobles, 10 jonrones e impulsó 64 carreras.

Araujo (2016) cuenta que en la temporada de 1945, los Sultanes de Monterrey le dieron una tunda de 21-0 a los Pericos de Puebla, lo que ocurrió el 6 de Mayo de ese año. El lanzador ganador fue el conocido Alberto “Coty” Leal, mientras que al bate Duany disparó 2 jonrones, 1 triple, 1 doble y un sencillo, tremenda escalerita. La marca de carreras anotadas en este juego fue record hasta que los Diablos Rojos marcaran 22 anotaciones contra los Saraperos de Saltillo en la temporada de 1996.

Caricatura de Claro Duany aparecida en México después de otro de sus jonronazos

Caricatura de Claro Duany aparecida en México después de otro de sus jonronazos

En 1947 volvió a hacer el equipo de los New York Cubans de la Liga Negro, donde bateó para .297, hizo el equipo de Estrellas East-West de la Liga y ayudó a que su equipo se coronara campeón en la Serie Mundial de ese año en las Ligas Negro.

La ausencia de Duany en México se prolongó hasta 1949, reapareciendo con el Aguila de Veracruz en 1950, equipo dirigido por el inmortal Martín Dihigo, donde bateó .280 en 28 partidos que jugó. Su última aparición en México fue con los Diablos Rojos en 1951, con los que bateó para .289 en 25 juegos.

En 1952 compartió funciones como jugador con los equipos Smokers de Tampa y Los Havana Cubans en la Liga Internacional de la Florida, convirtiéndose con Dave Barnhill, de los primeros peloteros afro en jugar en esa liga. Más tarde lo hizo en Nicaragua en años dentro de la década de los 50.

Duany vivió durante décadas en Evanston, en las afueras de la ciudad de Chicago, donde trabajaba conduciendo un bus para la Tri-Union Express y que se movía en todo el país.  El gigante murió el 2 de abril de 1997 y en ese mismo año fue electo al Salón de la fama cubano de Miami.

Bibliografía consultada

Araujo Alfonso. 2016. Un día como hoy 6 de mayo. TVPacífico, 6 de mayo. http://www.tvpacifico.com.mx/portal/columna_display/469/un-dia-como-hoy-6-de-mayo

Birnie N. 2015. Top 15 Longest Home Runs in MLB History. The Sporster, 27 julio. http://www.thesportster.com/baseball/top-15-longest-home-runs-in-mlb-history/

Romero Esteban. De la historia del béisbol en Cuba, esbozos biográficos de destacados peloteros cubanos (inédito).

Rubio Jesús Alberto. Peloteros cubanos en México: Claro Duany «El Gigante». Dcubanos. http://www.dcubanos.com/sabiasque/peloteros-cubanos-en-mexico-claro-duany-el-gigante

Jenkinson William L. 1996. Long Distance Home Runs. Baseball Almanac. http://www.baseball-almanac.com/feats/art_hr.shtml

Escrito por Esteban Romero, 2 agosto 2016

¿Qué equipo tiene el record de más cubanos en su roster en una temporada? No es el que crees

“El único deber que tenemos con la historia es rescribirla”.

Oscar Wilde

En meses pasados leía un interesante artículo del laborioso cronista deportivo, Miguel Ángel Masjuán sobre la cantidad de peloteros cubanos contratados por los Dodgers en el presente año 2015. Realmente son varios los peloteros criollos contratados por esta organización, la que siempre me recuerda los años de gloria de Edmundo “Sandy” Amorós en las Grandes Ligas. Se aseveraba que era record de contratos de peloteros cubanos, quizás había que agregar que era record para la etapa después de 1962, pero no en la historia de los peloteros cubanos en las Mayores.

El 'boom' cubano ocurrió hace muchos años y ahora es que lo estamos recuperando

El ‘boom’ cubano ocurrió hace muchos años y ahora es que lo estamos recuperando

Ya he hablado algo sobre Joe Cambria, el famoso scout de los Senadores, un hombre que vivía prácticamente en Cuba y que fue realmente el que llegó a contratar más peloteros cubanos, por lo tanto el record le pertenece y así es. En 1944 los Senadores tenían nueve peloteros en sus filas en las Mayores (vean las listas abajo), que es el verdadero record, mientras que de manera permanente mantuvieron un total de 6 peloteros de 1950 a 1952. Los Havana Cubans eran sucursal de los Senadores, por lo que muchos de los peloteros destacados llegaban al nivel superior así sea por corto tiempo. Una vez los Havana Cubans desaparecieron para darles paso a los Cubans de la Liga Internacional en 1954, quedaron otros peloteros cubanos jugando para las sucursales de los Senadores, lo cual permitió que este equipo siguiera teniendo no menos de 4 peloteros en temporadas de 1953 a 1960. Cambria siguió su trabajo en Cuba y parece que poco le importó que Bobby Maduro se hiciera de los Cubans y que este equipo se convirtiera en sucursal de los Rojos de Cincinnati.

La segunda cifra grande de un equipo fue igualmente la de los Senadores en 1955 cuando llegaron a tener 7 cubanos en su conjunto, cifra muy superior a la de los Dodgers en este año 2015.

Los Rojos de Cincinnati jamás se acercaron en tenencia de peloteros cubanos en su nómina a lo alcanzado por los Senadores. Este equipo del estado de Ohio sólo tuvo un máximo de seis peloteros cubanos en la temporada de 1960.

Los Senadores dieron paso a los Mellizos de Minnesota en 1961, conjunto que heredó buena parte de los peloteros cubanos que habían jugado con los Senadores. Por eso es que entre 1961 y 1963 los mellizos mantuvieron un buen número de jugadores cubanos, y su máximo fue de seis en 1961.

Otro equipo destacado de siempre, incluso hasta hoy en día, en contratación de peloteros cubanos, ha sido el de los Medias Blancas de Chicago, con máximos de 4 jugadores, incluso en la pasada temporada del 2014.

En la década de los 60 hubo otros tres conjuntos muy activos en contratación de cubanos. Uno fue los Filis de Filadelfia, con máximos de 4 en 1963 y 1967.

Los débiles Atléticos de Kansas City tuvieron seis peloteros cubanos en 1962 y 1963, y cinco en 1964 y 1965.

Los Indios de Cleveland llegaron a tener 4 en 1964 y 1969.

El máximo de 4 alcanzado por los Medias Blancas en la temporada de 2014 había sido previamente logrado también por los Bravos de Atlanta en 2008.

Este escrito resume el número de peloteros cubanos que jugaron en estas franquicias en el pasado, pero no da la cantidad exacta de peloteros cubanos contratados por las mismas. Pueden imaginarse que la cantidad de contratados tanto por los Senadores como por el Cincinnati era enorme al disponer de sucursal en Cuba.

Equipos y jugadores cubanos por temporada (con cuatro o más peloteros cubanos en su nómina)

Senadores Washington 1944 – Fermín Guerra, René Monteagudo, Gilberto Torres, Roberto Ortiz, Santiago Ullrich, Rogelio Valdés, Preston Gómez, Luis Suárez, Oliverio Ortiz. Total- 9

Senadores Washington 1950 – Roberto Ortiz, Conrado Marrero, Sandalio Consuegra, Rogelio “Limonar” Martínez, Julio Moreno, Carlos Pascual. Total 6

Senadores Washington 1951 – Fermín Guerra, Conrado Marrero, Sandalio Consuegra, Julio Moreno, Willie Miranda, Frank Campos. Total 6

Senadores Washington 1952 – Conrado Marrero, Sandalio Consuegra, Julio Moreno, Frank Campos, Raúl Sánchez, Miguel Fornieles. Total- 6

Medias Blancas 1952 – Orestes Miñoso, Luis Alomá, Willie Miranda, Héctor Rodríguez. Total -4

Medias Blancas 1953 – Orestes Miñoso, Luis Alomá, Sandalio Consuegra, Miguel Fornieles. Total- 4

Senadores Washington 1953 – Conrado Marrero, Sandalio Consuegra, Julio Moreno, Frank Campos. Total- 4

Senadores Washington 1954 – Conrado Marrero, Sandalio Consuegra, Julio Moreno, Camilo Pascual, Carlos Paula. Total- 5

Senadores Washington 1955 – Camilo Pascual, Carlos Paula, Pedro Ramos, Wenceslao González, Juan Delís, José Valdivielso, Julio Bécquer. Total- 7

Senadores Washington 1956 – Camilo Pascual, Carlos Paula, Pedro Ramos, José Valdivielso, Evelio Hernández. Total- 5

Senadores Washington 1957 – Camilo Pascual, Pedro Ramos, Julio Bécquer, Evelio Hernández. Total- 4

Senadores Washington 1958 – Camilo Pascual, Pedro Ramos, Julio Bécquer, Ossie Álvarez. Total- 4

Senadores Washington 1959 – Camilo Pascual, Pedro Ramos, José Valdivielso, Julio Bécquer, Zoilo Versalles. Total- 5

Senadores Washington 1960 – Camilo Pascual, Pedro Ramos, José Valdivielso, Julio Bécquer, Zoilo Versalles, Héctor Maestri. Total-6

Rojos Cincinnati 1960 – Raúl Sánchez, Orlando Peña, Tony González, Leonardo Cárdenas, Joaquín Azcue, Rogelio Álvarez. Total – 6

Mellizos Minnesota 1961- Camilo Pascual, Pedro Ramos, José Valdivielso, Julio Bécquer, Zoilo Versalles, Dagoberto Cueto. Total- 6

Atléticos Kansas City 1962 – Orlando Peña, Joaquín Azcue, Leopoldo Posada, José Tartabull, Diego Seguí, Héctor Martínez. Total- 6

Atléticos Kansas City 1963 – Orlando Peña, Joaquín Azcue, José Tartabull, Diego Seguí, Héctor Martínez, Aurelio Monteagudo. Total- 6

Mellizos Minnesota 1963 – Miguel Fornieles, Camilo Pascual, Julio Bécquer, Zoilo Versalles, Tony Oliva. Total- 5

Filis Filadelfia 1963- Tony González, Tony Taylor, Octavio Rojas, Marcelino López. Total- 4

Atléticos Kansas City 1964 – Orlando Peña, José Tartabull, Diego Seguí, Aurelio Monteagudo, Bert Campanerís. Total- 5

Indios Cleveland 1964- Pedro Ramos, Joaquín Azcue, Tony Martínez, Luis Tiant Jr. Total- 4

Atléticos Kansas City 1965 – Orlando Peña, José Tartabull, Diego Seguí, Aurelio Monteagudo, Bert Campanerís. Total – 5

Angelinos California 1966- Marcelino López, José Cardenal, Minervino “Minnie” Rojas, Ramón López, Jacinto Hernández. Total – 5

Filis Filadelfia 1967 – Pedro Ramos, Tony González, Tony Taylor, Octavio Rojas. Total – 4

Mellizos Minnesota 1967 – Zoilo Versalles, Tony Oliva, Hilario Valdespino, Enrique Izquierdo, Jacinto Hernández. Total-5

Rojos Cincinnati 1969 – Camilo Pascual, Pedro Ramos, Hiraldo Sablón, Tany Pérez, Miguel de la Hoz. Total – 5

Indios Cleveland 1969 – Zoilo Versalles, Joaquín Azcue, José Cardenal, Luis Tiant Jr. Total- 4

Bravos Atlanta – 2008 – Yunel Escobar, Francisley Bueno, Vladimir Núñez, Brayan Peña. Total – 4

Medias Blancas 2014- Alexei Ramírez, Dayán Viciedo, José Dariel Abreu, Adrián Nieto. Total-4

Escrito por Esteban Romero, inicialmente en swingcompleto.com el 21 junio de 2015.

La figura de Preston Gómez en la pelota profesional, primer manager cubano en Grandes Ligas

«No saber lo que ha sucedido antes de nosotros
es como ser incesantemente niños»
.
Cicerón (106 AC-43 AC)

Pedro Gómez Martínez, más conocido como Preston Gómez, nació el 20 de abril de 1923 en el Central Preston (Guatemala), y jugó como torpedero y segunda base en sus años como pelotero. Preston debutó en Cuba en la temporada de 1944- 45 con el Cienfuegos, al siguiente año jugó con el Marianao, equipo con el que volvió a jugar en 1947–48. Esa fue toda la labor de Preston en equipos de la profesional cubana, mientras que fuera de Cuba debutó con los Molineros de Minneápolis de la Asociación Americana, entonces AA, en 1944, y en ese mismo año se dio un salto breve por las Mayores con los Senadores de Washington, participando en ocho juegos, 7 vb, 2 hits, uno de ellos doble, 2 impulsadas y 4 ponches. En 1945 jugó con los Bisontes de Buffalo de la Liga Internacional, todavía entonces AA, luego con los Billies de Vicksburg de la liga Sudoriental, clase B, en 1946- 47. En el mismo 1947 tuvo una incursión en la Liga Colonial, clase B, con los Raiders (Asaltantes) de New London; en 1948 con los Acereros de Florence en la Liga Tri-State, clase B; en 1949 con los Osos de Saqinaw de la Liga Central, clase A; en 1950 no jugó; en 1951 jugó en la liga provincial con los Reales Trois Rivieres, y de ahí pasó a la Asociación Americana, AAA, nuevamente para jugar con el Toledo y los Senadores de Charleston en 1952, y en ese mismo año jugó con los Havana Cubans de la Liga Internacional de Florida, clase B. Su último año como pelotero activo fue en 1954 con los Osos Yakima de la Liga Internacional Occidental, clase A. En toda esa carrera en las Menores, el derecho al bate Preston compiló promedio ofensivo de .245 y por lo regular se desempeñó como torpedero.
 
El cubano Preston Gómez fue el primer manager cubano y latino a tiempo completo en Grandes Ligas

El cubano Preston Gómez fue el primer manager cubano y latino a tiempo completo en Grandes Ligas

Preston no fue un pelotero destacado, y se le recuerda más por su trabajo como director de varios equipos en varios niveles del béisbol organizado. Su primera incursión como manager fue con los Diablos Rojos de la Liga Mexicana (entonces AA) en 1957- 58, labor que compartió en 1957 con el habanero Lázaro Salazar, más conocido como el llamado Príncipe de Belén, y en 1958 con Luis Montes de Oca. En 1959 dirigió y llevó al equipo de los Cubans a la llamada pequeña serie mundial, en la cual venció en la final a su antiguo equipo, los Molineros de Minneápolis de la Asociación Americana. Entonces los Cubans ganaron 80 juegos y perdieron 73.
Por razones que no entiendo, Preston pasó a dirigir a los Indios Spokane de la Liga de la Costa del Pacífico a partir de 1960 hasta 1962. Digo no entender, pues era para que Preston volviese a dirigir a los Cubans en 1960, aunque no habría valido mucho la pena, ya que la franquicia se le quitó a ese equipo en el primer tercio de la temporada y se le entregó a Nueva Jersey (Jerseys de Nueva Jersey). Preston luego dirigió a los Virginianos de Richmond en la misma Liga Internacional en 1963-64, con resultados por debajo de .500, y nada que ver con lo que hizo con los Cubans.
Preston Gómez

Preston Gómez

En 1965, Preston fungió como coach de tercera de los Dodgers, posición que ocupó hasta 1968, período en el cual este equipo obtuvo dos campeonatos y una Serie Mundial. El Vicepresidente de los Dodgers, Buzzie Bavasi, pasó a ser el presidente y co-dueño de los debutantes Padres de San Diego, y nombró a Preston manager de este equipo. De hecho el cubano se convirtió en el primer manager latino a tiempo completo en las grandes ligas. El primero fue el también cubano Miguel Ángel González, que dirigiera a los Cardenales en 17 juegos de 1938 y en 6 juegos de 1940. En 1969 los Padres perdieron 110 juegos, 99 en 1970, 100 en 1971, sótano en todas esas temporadas, y cuando los Padres llevaban 11 juegos con 7 derrotas en 1972, llegó la cesantía de Preston Gómez, quien fuera reemplazado por Don Zimmer.
En 1973 regresó como coach de los Astros Houston. entonces dirigidos por Leo Durocher,  en 1974 Preston se hizo del cargo de manager. Los Astros en esa temporada jugaron para .500 exactamente, pero al año siguiente, el equipo estaba en el sótano después de 127 desafíos, y Bill Virdon lo sustituyó. Preston siguió su trabajo como coach, primero con los Cardenales y en 1977- 78, estuvo bajo las órdenes de Tom Lasorda en los Dodgers, equipo que fue a la serie mundial en ambas temporadas. En 1980 volvió como manager, esta vez de los Cachorros de Chicago, y cuando ya se habían jugado 90 partidos, con 52 derrotas, Preston fue nuevamente despedido y sustituido por Joey Amalfitano.
Así que su carrera en las Grandes Ligas como manager tuvo este resultado: un poco más de siete temporadas, 346 victorias, 529 derrotas (.395 de promedio) y cuatro veces sótano.
Preston Gómez es también recordado por dos movidas muy discutibles, el 21 de julio de 1970, Clay Kirby lanzaba por los Padres un juego de cero hit cero carreras, mientras que el 4 de setiembre de 1974, Don Wilson hacía lo mismo por los Astros. En ambas ocasiones, Preston sustituyó a esos dos lanzadores por bateadores emergentes en la octava entrada, y ambos juegos fueron perdidos por esos equipos, aparte que a los lanzadores en cuestión se les privó de la oportunidad de anotarse un cero hit, cero carreras. El primer juego los Padres lo perdieron 3-0 con los Mets, mientras que el de Wilson significaba su posible tercer cero hit cero carreras en las Mayores, y los Astros terminaron derrotados por los rojos de Cincinnati. A Preston le preguntaron en ambos casos y él declaró que él jugaba a ganar y no con los fanáticos
Los últimos años de Preston los transcurrió haciendo labores de coach o de scout, así como asistente del director general de los angelinos.
El 26 de marzo de 2008 un camión embistió su auto, proveniente de Tempe, Arizona, sede de los campos de las prácticas primaverales de los angelinos. En el mismo viajaba igualmente su esposa Elizabeth. El accidente ocurrió cerca de una gasolinera de Blythe, California. De los golpes recibidos Preston no se recuperó. Cuando ocurrió el accidente, Preston y su esposa se encaminaban a su casa en Chino Hills, California. Su muerte tuvo lugar el 13 de enero de 2009 en Fullerton, California.
Los Angelinos le rindieron honores a Preston al situar un parche de su uniforme en una parte de un diamante negro, el cual llevaba el nombre de Preston en blanco.
Dean William escribió que en el orden personal Preston tenía fama de ser una persona muy puntual y disciplinada. Añadió que en 1998, Bud Selig, comisionado de la MLB, envió a Preston a discutir con la máxima autoridad en Cuba el enfrentamiento con los Orioles, que luego tuvo lugar en dos juegos en 1999. El cubano Arturo López-Levy escribió que Preston había hecho algo similar en 1974 por encargo de Henry Kissinger, previa discusión del tema con Bowie Kuhn, entonces comisionado de la MLB, Preston fue enviado a Cuba para discutir la posibilidad de algunos juegos de béisbol y así promover un acercamiento entre los dos países. Preston hizo su trabajo, entonces obtuvo la aceptación del presidente del INDER, Jorge García Bango, luego continuó estos contactos por encargo del presidente Gerald Ford.
Preston hizo todo como le fue posible, a pesar que su hermano Rafael cumplía prisión acusado de contrarrevolución. Para el ejecutivo cubano, era importante estrechar los lazos deportivos entre ambas naciones.
Los juegos no fueron posibles por razones meramente políticas de ambos bandos.
Un amigo profesor de la UCLV, me contó en una ocasión, que cuando Antonio Muñoz comenzaba a destacarse, Preston le aconsejó sobre su swing. El Gigante del Escambray tenía costumbre de hacer grandes swings y Preston le dijo que con la fuerza que poseía no le hacía falta hacer ese gran esfuerzo.
Escrito por Esteban Romero, inicialmente publicado en swincompleto.com el 27 abril de 2015

Rafael Noble, un grande de la receptoría

«No importa que tan lento vayas, lo importante es nunca detenerse».  Confucio

 

Rafael Noble fue uno de los grandes receptores del béisbol cubano de todos los tiempos. Descendiente de familia jamaicana, nació el 15 de marzo de 1919 en el Central Hatillo, actual provincia de Santiago de Cuba, y murió el 9 de mayo de 1998 en Brooklyn. Bateaba y lanzaba a la derecha, medía 178.5 cm.

Rafael Noble

Rafael Noble

Cuando niño le llamaban Son (hijo), apodo que se le quedó, pero que buena parte de los cubanos lo deformaron en San. Su nombre completo era Rafael Miguel Noble Magee. En EEUU le llamaron de siempre Ray Noble, ya que Rafael era nombre muy largo de pronunciar.

Noble comenzó a jugar pelota con los Mineros en la entonces provincia de Oriente, y por sus facultades fue casi de inmediato reclutado por el equipo Habana de la liga profesional cubana, con el cual debutó en 1942. Entonces fue solamente tres veces al bate, y me cuenta mi difunto padre, que en esas tres veces al bate, Noble siempre se ponchó. Su regreso a la liga profesional tuvo lugar en 1946-47 con el Cienfuegos, equipo con el que jugó de siempre hasta la última temporada de 1960-61 cuando de nuevo regresó con el Habana y compartió la posición con el entonces joven receptor Roberto “Musulungo” Gutiérrez Herrera. En 1945 Noble jugaba en la Liga Nacional Negro con la tropa de Alex Pompez, los llamados New York Cubans, pero ocupó posición regular en el equipo en 1948, que fuera su última en ese circuito. Se reconoce que en 1947 contribuyó con su bateo, en los juegos en que participó, a la victoria de su equipo en la Liga Nacional Negro sobre los Buckeyes de Cleveland, equipo que perdió con los Cubans el play off 4-1. A mediados de 1949 fue reclutado por los Gigantes de Nueva York y jugó a tiempo completo con los Gigantes de Jersey City de la Liga Internacional (AAA) en 1949, donde jugó junto a otras estrellas de las Ligas Negro como Piper Davis y Artie Wilson. En 1950 pasó a jugar en la liga de la Costa del Pacífico (AAA) con los Robles de Oakland, donde disparó 15 jonrones y promedió para .316 ofensivamente.

Noble fue siempre un pelotero ecuánime en el terreno, pero el color de su piel era un problema. Por eso estando con los Robles hubo una tremenda riña cuando el lanzador Bill Boemler de las Focas de San Francisco le arrimó peligrosamente la pelota a Noble y al afroamericano Piper Davis. Los bancos se vaciaron y vino la bronca, al final Noble salió con la nariz rota de esa reyerta.

En 1951, a la edad de 32 años, se convirtió en segundo catcher de los Gigantes de Nueva York, donde el receptor regular era Wes Westrum. En ese año los Gigantes tuvieron además de Noble, a Monte Irvin, Hank Thompson y Artie Wilson como peloteros provenientes de las Ligas Negro. Otro pelotero de ese circuito, Piper Davis, hizo su esfuerzo, pero tuvo que ceder su puesto a un joven pelotero, también de las Ligas Negro, llamado Willie Mays, no era para menos. En esa temporada Westrum se lesionó y esto dio lugar a que Noble jugara en 55 desafíos, donde disparó 6 dobles y 5 jonrones, pero escaso promedio ofensivo, por debajo de .240. Tuvo su única incursión en serie mundial, la que los Gigantes perdieron a manos de los Yankees 4-2. El cubano allí se fue en blanco en 5 veces al bate. Al siguiente año jugó muy poco con los Gigantes, pero regresó al Oakland, donde bateó para promedio de .298. En 1953 los Gigantes lo mandaron a la Asociación Americana (AAA) para jugar con los Molineros de Minneapolis, el mismo conjunto que perdiera la pequeña serie mundial contra los Cubans en 1959. Noble se destacó con los Molineros, y los Gigantes le llevaron nuevamente al equipo grande participando en 46 juegos y bateando para pobre .206. Ese fue la última experiencia del santiaguero en las Mayores, de ahí se puede decir que se hizo un pelotero típico de la Liga Internacional. En 1954 y 55, fue el receptor regular de los Cubans, luego jugó con el Columbus Jets y los Bisontes de Buffalo, para terminar por tres temporadas en la Asociación Americana con los Búfalos de Houston, donde su promedio fue de .274 con 130 jonrones y 585 impulsadas. Con el Buffalo llegó a disparar 21 y 20 jonrones en las dos temporadas que jugó con ese equipo.

En la liga profesional cubana, donde le vimos jugar casi a diario con los Elefantes, Noble se destacó por ser un catcher de buen mascoteo, un brazo potente, no se le podía estar robando, y hombre de poder. No obstante, solo en 1953- 54 Noble consiguió doble digito de jonrones (10), para quedar como líder empatado con Earl Rapp del Almendares. En el resto de las temporadas nunca más logró llegar a 10, pero por su perseverancia en el juego, temporada tras temporada, es el pelotero de la liga profesional con más jonrones en ese circuito, con un total 71 jonrones. También aparece entre los primeros en veces al bate, hits y dobles conectados.

Noble participó en 3 series del Caribe, la primera fue con el Cienfuegos en Panamá 1956, donde quedó como líder de los bateadores y MVP de ese torneo. Luego lo hizo como refuerzo del Marianao que asistió a Puerto Rico 1958, entonces sustituyó al veterano receptor Clyde McCullough, quien no viajó a Puerto Rico, y finalmente como segundo catcher del Cienfuegos, el regular de la posición fue Dutch Dotterer, en Panamá 1960. Todos esos conjuntos resultaron campeones de esas series. Noble siempre llevó el número 25 en su espalda.

Un detalle de Noble es que participó en el primer juego que se televisara en Cuba. Eso sucedió el 31 de octubre de 1950, el juego era entre Cienfuegos y Habana. El Habana alineó con Manuel Chino Hidalgo, Pedro Formental, Steve Bilko, Bert Haas, Eddie Mierkowicz, el placeteño Gilberto Valdivia y el lanzador Julio Jiquí Moreno. Entretanto, los elefantes tuvieron en el terreno a Bob Addis, Rafael Noble, Alejandro Crespo, Charles Grant y Napoleón Reyes entre otros jugadores. La trasmisión fue ofrecida por Unión Radio Televisión.

Recuerdo a Noble como una persona muy tranquila en el juego, realmente no le vi protestar o discutir con algún árbitro, extraño ese incidente contra el San Francisco y se lo atribuyo al racismo entonces prevalente. Cuando era un fiñe, no tendría más de 6 años, me llevaron al Coloso del Cerro, el segundo juego dominical era entre Almendares y Cienfuegos. Que pateadura les dieron los alacranes a los elefantes, triste muy triste salió de ese juego este servidor, pero llegó la lluvia salvadora antes del quinto inning, y el juego se fue a bolina y la victoria almendarista también. Lo mejor fue cuando mi padre me llevó a los pasillos que daban a las taquillas de los peloteros, fue entonces que vi, primero a Humberto “Chico” Fernández, el torpedero de los elefantes y luego a Rafael Noble. Ambos muy sonrientes y vestidos impecablemente, con saco combinado con polo (pullover de cuello). A mi poca edad me daba cuenta que había clase en esos peloteros, clase en el terreno y fuera del terreno.

En los años que le vi jugar, cuando se paraba en home parecía que el bate era una barilla fina en sus manos, era un hombre corpulento. Él no era de moverse mucho en la caja de bateo, se anclaba y luego sacaba el bate con buena rapidez y fuerza. Muchos batazos largos quedaban en sencillos, ya que no era corredor veloz.

Noble se mantuvo en juego hasta que cumplió 42 años. A su retiro compró una tienda de licores en Brooklyn, con lo cual se mantuvo hasta que murió a la edad de 79 años en el mismo Brooklyn después de tener serias complicaciones de diabetes. Creo haber leído en alguna fuente que ahora no encuentro, que Noble murió con un pie de menos producto de su condición diabética.

Miguel Ángel González se entiende ha sido uno de los mejores receptores defensivos en la historia del béisbol cubano. El reglano jugó 17 temporadas en las Mayores, pero Noble clasifica como uno de los receptores profesionales cubanos más completo defensiva y ofensivamente. No obstante, esta conclusión es objeto de polémica debido a que Cuba ha tenido excelentes jugadores de esa posición. cómo lo fueron Gervasio “Strike” González, probablemente el de más fuerza en el brazo, Antonio García, Regino García, José María Fernández, Fermín Guerra, Joaquín Azcue y el ya mencionado Miguel Ángel González.

Estadísticas de Rafael Noble en la liga profesional cubana

ESTADÍSTICAS POR TEMPORADAS**
AÑO CLUB VB CA H 2B 3B HR CI BR BB K AVE
1942-43
Hab.

  3

0 0 0 0 0 0 0 0
1943-44 No jugó
1944-45 No jugó
1945-46 No jugó
1946-47

 

Cfgos. 84 10 23 1 1 2 14 0 274
1947-48  

Cfgos.

250 37 73 8 7 5 35 4 292
1948-49  

Cfgos.

177 21 45 7 4 4 23 3 254
1949-50

 

Cfgos. 90 18 21 4 2 2 12 0 233
1950-51  

Cfgos.

212 26 57 10 3 4 28 0 269
1951-52  

Cfgos.

237 32 76 10 1 7 39 2 321
1952-53  

Cfgos.

240 30 62 7 4 7 34 2 258
1953-54  

Cfgos.

203 29 57 12 0 10 39 1 281
1954-55  

Cfgos.

216 32 55 6 1 9 35 0 255
1955-56

 

Cfgos. 240 32 64 7 2 5 37 0 267
1956-57  

Cfgos.

244 34 54 12 1 8 31 0 221
1957-58  

Cfgos.

226 18 58 8 2 5 21 1 257
1958-59  

Cfgos.

201 13 39 8 0 3 17 0 194
1959-60  

Cfgos.

27 0 6 2 0 0 5 0 222
1960-61  

Hab.

123 4 21 4 0 0 8 0 171

Bibliografía consultada

Baseball-reference.com. Ray Noble. http://www.baseball-reference.com/players/n/noblera01.shtml

NY Times. 1998. Ray Noble, New York Giants Catcher, 79. Mayo 12. http://www.nytimes.com/1998/05/12/sports/ray-noble-new-york-giants-catcher-79.html

McNeil W. F. 2000. Baseball’s Other All-Stars. 252 p. McFarland.

Pitchblackbaseball.com . 2008. Negro Leaguer of the Month, Ray Noble. http://www.pitchblackbaseball.com/nlotmray_noble.html
Escrito por Esteban Romero e inicialmente publicado en swingcompleto.com el 8 junio de 2015

El hombre que celebró un jonrón corriendo de espalda

«El secreto del humor es la sorpresa»   Aristóteles.

En el béisbol de todos los tiempos han existido peloteros verdaderamente excéntricos y uno de ellos fue Jimmie Piersall, quien en 1950 debutara con las Medias Rojas de Boston y en 1953 comenzara a jugar como regular en la misma novena donde militaba el gran Ted Williams.

De Piersall se ha hablado mucho y de sus excentricidades. Varios aficionados norteamericanos reportan cosas de Piersall que no son muy frecuentes ver en el béisbol. Por ejemplo, en un juego contra los Yankees, Piersall dijo que se aburría y decidió acostarse por un rato para tomar un respiro. Las cámaras de la TV le tomaron haciendo aquel espectáculo.

En otra ocasión, siendo bateador derecho y jugando para los Mets, se situó a la zurda para dos lanzamientos de un pitcher relevo y luego cambió a la derecha para terminar de consumir su turno al bate.

Cuando llegó a los Mets, se dice que él quería el mismo número que el manager del equipo, el legendario Casey Stengel, el 37, por lo que habló con George Weiss el manager general del equipo para poder llevar el 37A. Dicen que Weiss le preguntó si él estaba loco, a lo que Piersall solo le respondió: “Yeah, I know” (Si, ya lo sé).

En otra oportunidad, jugando para los Senadores, Piersall anotó una carrera y acto seguido se acostó sobre el home. El árbitro principal del juego no tuvo otro remedio que reír de esta salida, pero ninguna de estas travesuras se puede comparar con la que hizo el día que conectó su jonrón 100.

Piersall al llegar a los Mets le faltaba solo un jonrón para arribar a los 100 en su carrera. Él le había dicho al gran Duke Snider, entonces compañero de equipo: “Apuesto a que yo tendré más publicidad con mi jonrón 100 que tú con tu número 400”. Snider dicen que solo le sonrió, pero no se imaginaba lo que haría Piersall.

El 23 de julio de 1963 en juego en el veterano Polo Ground y frente a los envíos del derecho Dallas Green de los Filis, Piersall conectó su famoso jonrón 100. Cuentan los que le vieron que Piersall salió hacia primera tranquilamente, giró en la base como era debido y de ahí hasta el home fue corriendo de espalda, siempre con el cuidado de no salirse de la línea y de pisar bien todas las bases. Aunque este batazo aparece en el documental de los 500 jonrones más famosos, la realidad es que no existe video del mismo. En el documental en cuestión, Piersall declaró lo cuanto él disfrutó ese jonrón.

Piersall dobla por tercera

Piersall dobla por tercera

Realmente nadie nunca ha hablado del jonrón 400 de Snider, mientras que el 100 de Piersall será siempre recordado.

Piersall en su recorrido

Piersall en su recorrido llegando a home

Piersall solo jugó 40 juegos para los Mets en 1963 y ese mismo año terminó jugando para los Angelinos, equipo en el que se mantuvo por cuatro temporadas.

Como bateador no era nada del otro mundo, aceptable para el nivel de Grandes Ligas, buen defensor del jardín central. Jugó durante 17 temporadas en las Mayores, 7 de ellas con las Medias Rojas, en 1959 pasó a los Indios, en canje por Vic Wertz y Gary Geiger, equipo con el que jugó hasta 1961, luego pasó a los Senadores hasta inicios de 1963, de ahí a los Mets y finalmente a los Angelinos de California hasta su retiro en 1967 a la edad de 38 años.

Piersall fue autor de dos libros, el primero escrito en 1955, “Fear strikes out” (El miedo te poncha), sobre su vida personal y luego llevado al cine en 1957, en film del mismo nombre y que en Cuba se conoció como “Mi obsesión me condena”, aunque en otros países se le conoce como “El precio del éxito”, dirigido por Robert Mulligan y protagonizado por Anthony Perkins en el papel del pelotero, y Karl Malden en el rol de padre de Piersall.

Escribió su segundo libro después de su retiro, que lo tituló como “The truth hurts” (La verdad hiere).

A su retiro se dedicó a las faenas de comentarista deportivo para las Medias Blancas de Chicago y también participó en algunos anuncios de publicidad.

Escrito por Esteban Romero, publicado inicialmente en swingcompleto.com, 21 julio de 2015

En un comentario posterior de este autor, se señaló que hay muchas más anécdotas de Piersall, la primera fue cuando se fajó a puños con Billy Martin en mayo de 1952, ese mismo día empujó a su compañero Vern Stephens y le valió que lo bajaran a las Menores, donde fue expulsado de juego cuatro veces. Otra vez se le vio hablando con el monumento de Babe Ruth en el Yankee Stadium. Es cierto que se subió a la malla detrás del home, como a veces corría a primera con las manos extendidas como si fuera un avión, otras veces tiraba el bate e imitaba el movimiento del pitcher contrario, loco pero con inteligencia jugando el central. Tito Francona, padre de Terry, el actual manager de los Indios de Cleveland, dijo que Piersall era lo mejor que él había visto jugando el jardín central. Ted Williams coincidía con Francona. Mickey Mantle decía lo contrario, para Mantle era no más que un payaso. 

Haciendo historia: La laboriosidad de Raymond «Jabao» Brown

«Los retos hacen que la vida sea interesante.
Superarlos es lo que hace que la vida tenga sentido».
Ralph Waldo Emerson (1803-1882),
escritor, filósofo y poeta estadounidense

El pelotero más ofensivo que tuvieron los Leopardos de Santa Clara fue Tony Castaño, oriundo de Manzanillo, que luego fuera un exitoso manager al ganar los dos campeonatos de la liga profesional cubana, dirigiendo el Cienfuegos. Castaño no emigró inmediatamente a EEUU, pues fue el primer director que tuvo el equipo Azucareros en la I Serie Nacional en 1962. Castaño logró ser campeón de bateo por dos temporadas consecutivas, no obstante, si se habla de grandes al bate con los Leopardos hay que hablar del torpedero Sam Bankhead, hombre que le dio a la bola lo que quiso y le dio muchas victorias a su equipo, y cuando se hable de pitcheo hay que hablar de Raymond Brown, el Jabao. Los Leopardos fueron grandes gracias a la presencia de verdaderas estrellas de las Ligas Negro, los que le aportaron bateo y pitcheo, pero tampoco se puede olvidar el aporte del habanero Lázaro Salazar, quien como manager-jugador los llevó a ganar dos campeonatos seguidos. Pudieran haber sido tres si Julio Rojo Sr. hubiera ganado el de 1936-37, pero se lo dejó quitar al final de la temporada. Y ahora pasemos a ver quién fue Raymond Brown.

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Raymond Brown

Se trata de un pelotero muy completo y versátil, alto (182.5 cm) y delgado, útil como jardinero, eficiente al bate como ambidextro y un fuera de serie como lanzador derecho. Brown nació el 23 de febrero de 1908 en Alger, Ohio, hijo de un agricultor, productor de cebollas, que desde temprana edad sintió afición por el béisbol.

Brown jugaba béisbol escolar en Indian Lake, Ohio, y luego en la Universidad de Wilberforce, que no llegó a terminar. Como pelotero profesional se estrenó en el equipo Dayton Marcos en 1930, equipo que era una especie de asociación de trotamundos, ya que no jugaba oficialmente dentro de las Ligas Negras. Hay quien afirma que Brown dejó los estudios para firmar con los Grises de Homestead, pero esta información no está clara, ya que Brown jugó con los Grises después de haberlo hecho con el Marcos, con los ABC de Indianápolis y los Lobos de Detroit de la Liga Nacional Negro y de la Liga Este-Oeste, respectivamente. Su firma con los Grises de Homestead tuvo lugar en 1932. El propietario de los Grises, el famoso Cum Posey, ya le había echado el ojo a Brown y no tardó en firmarlo, donde Ray se convirtió en pelotero asiduo y familiar de este equipo, tanto que en 1935 se casó con la hija de Posey, Ethel.

Raymond Brown en las ligas negro

Raymond Brown en las ligas negro

El esplendor de Brown como lanzador lo tuvo desde sus inicios en la liga nacional negro, lanzó en dos juegos de estrellas de Este y Oeste, en 1935 y 1940, sin ninguna decisión a favor o en contra. De 1942 a 1945 lanzó en siete juegos de Serie Mundial, con promedio de 3 y 2, que incluyó una lechada de un hit en la Serie Mundial Negra de 1944 sobre los Barones Negros de Birmingham, y luego un juego perfecto de siete entradas sobre los Gigantes Americanos de Chicago en 1945.

Previamente, en 1944 tuvo promedio de 9 y 3 para su equipo, campeón de la liga. Los registros en su carrera muestran un excelente promedio de 109 victorias contra 39 derrotas (promedio de .762) al final de su carrera, que lo ubica como quinto máximo ganador de todos los tiempos en la liga nacional negra.

A mitad de la década de los 40, Brown dejó de jugar para los Grises y comenzó a hacerlo en México, posteriormente, ya en el ocaso de su carrera, decidió irse a jugar con el Sherbrooke de la Liga canadiense provincial, donde logró registros de 6-1 y 11-10 en 1950 y 1951, respectivamente, e igualmente jugó en los jardines. Su final llegó en 1953 con los Mineros de Thetford, lanzando en solo dos juegos. Brown después de su retiro se asentó a vivir por años en Canadá.

Los historiadores James E. Riley y Ángel Torres relatan que el arsenal de “Jabao” Brown era a base de una potente recta, una sinker, una buena slider y una curva que caía al nivel de la rodilla. Estos autores afirman que Brown tiraba la curva en cualquier conteo, incluso con 3 bolas y sin strike. Torres dice jocosamente que su curva se parecía mucho a la que lanzaba Camilo Pascual, la que dejaba a los bateadores hablando chino una vez que llegaba al home. Al pasar de los años y a la vez que perdía velocidad, Brown incorporó la bola de nudillo en su repertorio.

Si bien Brown fue estrella en las Ligas Negras, en la profesional invernal cubana dejó su huella de su juego para siempre.

Tarja en memoria a Raymond Brown

Tarja en memoria a Raymond Brown

Al llegar a Cuba enseguida los locales lo apodaron como Jabao, ya que era un negro claro. Eso a los peloteros no es que le importe mucho. Brown se estrenó en Cuba jugando con el Santa Clara, el 7 de noviembre de 1936, lanzando contra el Habana nada más y nada menos que un cero hit cero carreras. Alguna prensa norteamericana dice que ese fue el primer no hit en la pelota cubana del siglo XX, lo cual no es cierto y vale la pena aclarar. El primer cero hit en la historia del béisbol cubano lo lanzó el cubano Carlos Macía del Almendares contra los Carmelitas el 13 de febrero de 1887, mientras que el segundo y primero del siglo XX fue lanzado por el pitcher panameño Oscar Levis el 11 de octubre de 1924, juego en el que el Habana derrotara al Almendares 1-0. Brown si fue el primer lanzador y el único norteamericano que lograra esta hazaña en la pelota cubana. Después que Brown lanzara este juegazo, no hubo más cero hit hasta el 11 de diciembre de 1943 cuando Manuel “Cocaína” García anestesió a los bateadores del Marianao 5-0.

Brown fue de hecho toda una sensación en la temporada de 1936-37. El escritor Chris Rainey del SABR cuenta que el 16 de diciembre de 1936, el Jabao se enfrascó en un duelo con el zurdo Luis Tiant Sr. (padre del estelar Tiant en Grandes Ligas), que se extendió a 11 innings y que finalmente el Habana ganó 1-0 sobre los leopardos. Ese juego se decidió con una pifia de un palomón a los jardines, pero ese día había doble juego y Brown le pidió la bola al manager-receptor Julio Rojo Sr. (padre del conocido lanzador de equipos habaneros en las primeras series nacionales), el cual inicialmente se negó, pero el “Jabao” le dijo que o le daba la bola o se iba de Cuba inmediatamente. A Rojo no le quedó otra opción que entregarle la bola al “Jabao”, quien nuevamente lanzó impecablemente para anotarse la victoria con una lechada. Así que en un día lanzó 20 entradas y solo permitió una anotación indebida. Llegó el final de esa temporada de 1936-37 con Marianao y los Leopardos discutiendo el campeonato. Los de Santa Clara les sacaban 3 juegos de ventaja a los monjes grises, y con ganar un juego bastaba para llevarse el banderín. El estelar del montículo del Marianao era su manager, nuestro gran Martín Dihigo, quien en el año anterior si había llevado a los Leopardos a la victoria. Ese juego fue de tú por tú entre el “Jabao” y Dihigo, dos estrellas a su vez de las Ligas Negro. El Marianao ganó ese juego y Santa Clara para colmo perdió los dos siguientes, por lo que ambos equipos empataron en la cima. Para que se tenga una idea, ese equipo del Marianao tenía como pitchers principales a Dihigo y a Silvio García, que a su vez jugaban los jardines y el cuadro cuando no lanzaban, o sea lo mismo que Brown, cuando no lanzaba era un jardinero más. El receptor del Marianao era el conocido Fermín Guerra, quien en 1962 fuera el manager vencedor de la primera Serie Nacional dirigiendo a los Occidentales. El empate del Marianao con los Leopardos obligó a una serie de play off de 3 juegos a ganar 2. Los Leopardos nuevamente usaron a Brown en el juego inicial, quien le ganó a Dihigo el desafío 6-1, juego en el que bateó también dos hits y anotó una, pero el Marianao se desquitó en el siguiente con pitcheo de Silvio García, anotación de 10-2, y, según cuenta Ángel Torres, finalmente Dihigo volvió al montículo para sentenciar a los Leopardos el 21 de febrero de 1937 en el mismo Boulanger Park de Santa Clara con anotación de 7-3, juego en el que Brown no pudo hacerse justicia. En ese partido los Leopardos comieron de la mano de Dihigo en 8 entradas y solo en el noveno el receptor Cy Perkins disparó jonrón impulsador de las 3 anotaciones únicas del Santa Clara, mientras Santos “Canguro” Amaro cedió el tercer out con tres lanzamientos de Dihigo que lo retrataron en el home. Volviendo a la actuación de Brown, es importante señalar que cuando “Jabao” perdió su duelo con Tiant, ya tenía 12 victorias sin ninguna derrota, lo cual indica la calidad de su pitcheo. Brown terminó esa temporada con 21-4, casi nada y lo fácil que se dice, en una temporada de 62 juegos. En la temporada de 1936-37 Brown quedó de líder de juegos completos con 23, ganados con 21 y porcentaje de ganados con .840.

Si bien los Leopardos fueron derrotados en 1936-37, la historia sería muy distinta al año siguiente. Los Leopardos, bajo la guía del Príncipe de Belén, Lázaro Salazar, ganaron con 4.5 juegos de ventaja sobre el Almendares, mientras que “Jabao” Brown ganó 12 partidos, completó 14 y su porcentaje de victorias fue de .706. Su labor fue algo superior a la de su compañero Bob Griffith, quien ganó 12 y perdió 6. Brown quedó igualmente empatado en el liderato de jonrones con 4, junto a Roberto “Tarzán” Estalella y Willie Wells, ambos del Almendares. El alma ofensiva del Santa Clara fue el torpedero Sam Bankheads, al que ya inicialmente mencioné, quien se llevó los lideratos de hits, carreras anotadas, impulsadas, triples, promedio ofensivo con .366 y el de slugging que se lo calculé en estos días.

En la siguiente temporada, el Santa Clara fue el actor principal nuevamente, una vez más dirigidos por el habanero Lázaro Salazar, al quedar en primer lugar con 5 de ventaja sobre el Habana. Ese equipo lo integraba el jardinero Tony Castaño, campeón de bateo con promedio de .371, el receptor y famoso slugger Josh Gibson, quien quedó en primer lugar en jonrones, con 11 y en carreras anotadas 50, Salazar conectó 12 dobles para liderar este departamento, mientras que el jardinero Santos Amaro fue líder en hits con 78 y en carreras impulsadas con 49. Brown contribuyó a la victoria con promedio de 11 y 7, y aunque completó 16 juegos, su pitcheo no superó al de Manuel «Cocaína» García, que ganó 11 y solo perdió 4.

Brown vino nuevamente a jugar a Cuba en la temporada de 1945- 46, ganó 2 y perdió 2 lanzando para el Almendares. Posteriormente fue canjeado al Marianao, donde sólo lanzó en 3 juegos y perdió 1. Indudablemente Jabao ya no era el esplendoroso lanzador de los años 30. Ni siquiera lo utilizaron como jardinero-bateador. En la siguiente temporada alternó con el Cuba y el Santiago de la Federación Nacional, liga rebelde que jugaba en la Tropical. Su actuación fue pobre realmente. No obstante, si está claro que en aquel conjunto de los Leopardos de Santa Clara integrado por varias estrellas americanas y cubanas de las ligas negro, fundamentalmente de la liga nacional negro, muchas de sus victorias se debieron al excelente pitcheo de Brown e incluso su bateo en distintas ocasiones.

Lo de Brown lanzando largos juegos parece haber sido costumbre y reto para este pelotero. José Ignacio Peña, columnista de los naranjeros, relató que Brown subió al montículo de los Alijadores de Tampico el 19 de agosto de 1947 para lanzarles a los Industriales de Monterrey. Ese juego duró 16 innings y estoicamente Brown se mantuvo en el montículo todo el tiempo para obtener la victoria finalmente 5-4. A Brown le sonaron 13 cohetes en ese juego, que tuvo como lanzadores adversarios a Lázaro Medina, el venezolano Alejandro Carrasquel, los cubanos “Natilla” Jiménez y el mismo manager Lázaro Salazar, Indian Torres y Jorge Aguilar, quien cargó con la derrota. El juego fue tremendo sube y baja, Salazar empató en el noveno con doblete, hasta que en el 16to inning el antesalista de Alquizar, probablemente el mejor defensivamente de Cuba en esa posición, Héctor Rodríguez negoció boleto, robó segunda, base intencional, y hit impulsor de Ángel Castro que trajo la carrera de la victoria.

Tampoco dejó de pedir la bola en dobles juegos. En México en una ocasión fue bombardeado desde temprano y cedió el montículo a un relevista en un primer juego, pero una hora después le solicitaba la pelota al manager Ángel Castro para abrir el segundo desafío, lo que da una idea de la laboriosidad de este pelotero.

Brown tenía una costumbre nada saludable en su vida y fue la bebida. A la edad de sólo 56 años falleció el 8 de febrero de 1965 en Dayton, Ohio. Pasaron más de 40 años para que el Comité de Veteranos de Cooperstown le recordara como uno de los más grandes lanzadores de las Ligas Negro de todos los tiempos y fue así escogido con otros peloteros de las Ligas Negro póstumamente en 2006. Entre ese grupo de peloteros que pasó a integrar el Salón estaban igualmente los cubanos José de la Caridad Méndez (El diamante negro) y Cristóbal Torriente.

Estadísticas de Raymond Brown en las Ligas Negro

Estadísticas de bateo de Raymond Brown en las Ligas Negro

Estadísticas de Raymond Brown en las Ligas Negro- Pitcheo

Estadísticas de pitcheo de Raymond Brown en las Ligas Negro

Estadísticas de Raymond Brown en la profesional cubana- bateo

Estadísticas de bateo de Raymond Brown en la profesional cubana

Estadísticas de Raymond Brown en la profesional cubana- pitcheo

Estadísticas de pitcheo de Raymond Brown en la profesional cubana

 

Escrito por Esteban Romero, publicado inicialmente en swingcompleto.com el 18 abril de 2015

 

Ellos brillaron en las Ligas Negro

«El odio a las razas no forma parte la naturaleza humana;
más bien es el abandono de la naturaleza humana

Orson Welles

El presente artículo trata de reconocer la labor de aquellos cubanos que jugaron durante años en las Ligas Negro. Se trata de aquellos peloteros que por el color de su piel no pudieron llegar a jugar en las Grandes Ligas, impedimento que existió hasta que en 1947 Jackie Robinson rompiera la barrera racial existente.

Las Ligas Negro siempre tuvieron peloteros de extraordinaria calidad, muchos de los cuales hoy día son miembros del Salón de la Fama de Cooperstown. Para suerte de los cubanos, muchos peloteros destacados afronorteamericanos jugaron en la invernal cubana. Era ya una práctica habitual, jugar en verano en la Liga Negro y en invierno hacerlo en Cuba. Esa simbiosis ayudó extraordinariamente al desarrollo de la pelota cubana de todos los tiempos, no reconocer este hecho es como ignorar realmente su historia.

Hay varios Todos Estrellas de todos los tiempos de las Ligas Negro, donde sólo aparecen los cubanos Cristóbal Torriente y Alejandro Oms, pero injustamente ni Martín Dihigo ni José de la Caridad Méndez están ausentes en algunos de esos listados. Personalmente no le quito mérito a los escogidos en cada posición, pero estas omisiones son inaceptables. Quizás el hecho que en el caso de Dihigo, el matancero jugó más tiempo en México y quizás menos en las Ligas Negro, pero como quiera que sea la omisión no es aceptable.

Schoenfield (2015) de ESPN se limita a escoger los diez mejores en estas Ligas, entre los nombres que aparecen están el lanzador Satchel Paige, los jardineros Oscar Charleston, Turkey Stearnes, Mule Suttles, Cool Papa Bell, el receptor Josh Gibson, los torpederos Henry “Pop” Lloyd y Willie Wells, el inicialista Buck Leonard, el antesalista Ray Dandridge, mientras hace consideraciones de honor a los peloteros Cristóbal Torriente, Martín Dihigo, el antesalista Jud Johnson, el receptor Biz Mackey, al jardinero Monte Irvin y al lanzador derecho Leon Day. De hecho casi todos esos peloteros pasaron por la invernal cubana, algunos como Charleston, Pop Lloyd, Willie Wells y Papa Bell jugando varias temporadas. La omisión de José de la Caridad Méndez es realmente imperdonable, lo que es aplicable al artículo de Penale (2010), que omite al nombre del diamante negro entre los mejores cinco lanzadores de las Ligas Negro.

En una recopilación de Zimmerman (2009), los peloteros cubanos Torriente y Dihigo aparecen en cinco listas diferentes de mejores peloteros de las Ligas Negro, pero el resto no es mencionado.

Seamhead.com hace una selección, al parecer, de los peloteros más añejos en estas ligas, donde si aparecen varios cubanos, pero no así Dihigo.

Como quiera que sea, Martín Dihigo, sin chovinismo del que suscribe, puede ser considerado el pelotero más versátil y eficiente que haya puesto sus spikes sobre un terreno de béisbol. Nadie en Cuba o fuera de ella ha hecho las cosas tan bien al bate y lanzando como Dihigo. El matancero nació en 1905 y en 1923 integró el equipo Cuban Stars East, para luego jugar otras ocho temporadas en las Ligas Negro. Lo hizo con el conjunto indicado hasta 1926 y luego con otros equipos, entre ellos los New York Cubans en 1935-36. En estas ligas bateó para average de .309 producto de 348 hits en 1129 veces al bate, incluido 54 dobles, 20 triples y 48 jonrones, 217 anotadas y 234 impulsadas, OBP de .383 y slugging de .519. Como lanzador ganó 19 y perdió 17, PCL 3.63, WHIP 1.32, ponchó a 190 y concedió 96 bases. En estos circuitos, Dihigo, además de lanzar, al campo jugó más como jardinero, luego como infielder, nunca en la receptoría.

Martín Dihigo, el mejor de todos los tiempos

Martín Dihigo, el mejor de todos los tiempos

Yendo a la selección de Seamhead.com, el receptor Gervasio González, pelotero nacido en la Habana en 1884, conocido por la afición como Striker en EEUU y Strike en Cuba, jugó 5 temporadas, siempre con los Cuban Stars of Havana (3 temporadas) o con los Cuban Stars West, tuvo 621 veces al bate, conectó 151 hits, incluido 25 dobles, 4 triples y 3 jonrones, 93 anotadas y 77 impulsadas. Gervasio promedió .966 defensivamente. Se le considera como uno de los dos mejores cátchers de las Ligas Negro de todos los tiempos. El otro receptor considerado entre los dos mejores es Biz Mackey, estelar del ABC y luego del Hilldale.

Por nuestra parte incluimos al guanabacoense José María Fernández, nacido en 1896, hombre capaz de jugar varias bases, fue el pelotero que más temporadas jugó en la pelota profesional cubana, incluso fue hasta manager del equipo Habana en la primera serie Nacional de 1962, pues es igualmente el pelotero cubano con más temporadas en las Ligas Negro, en total 20. Bateó 361 hits, incluido 52 dobles, 10 triples y 4 jonrones en 1336 veces al bate (average de .270), 153 anotadas y 177 empujadas. Como lanzador tuvo 1 derrota en 8 y tercio lanzado en total. La posición que más jugó fue la de cátcher, donde promedió .963 defensivamente.

El pinareño Rafael Figarola, pelotero nacido en 1882, jugó 13 temporadas en las Ligas Negro desde 1907 hasta 1927, hasta 1915 con Cuban Stars of Havana y luego con Cuban Stars West. Jugó como receptor, inicialista y jardinero principalmente, pero más en la receptoría. Figarola fue lanzador en Cuba. Su promedio de bateo fue de .230, con 114 hits en 495 veces al bate, 11 dobles, 1 triple y 2 jonrones, anotó 48 e impulsó 45 carreras. Defensivamente promedió .959 detrás del plato.

Julio Rojo, nacido en 1896 y oriundo de Sagua de la Grande, fue otro de los receptores cubanos en las Ligas Negro, en las que jugó 13 temporadas, con Cuban Stars East (1916-18), Cuban Stars (1918-19), Atlantic City Bacharach (1920-21), Gigantes New York Bacharach (1922), Medias Negras Baltimore (1923-26), Gigantes New York Lincoln (1928 y 1930). En 1489 veces al bate conectó 391 hits incluido 67 dobles, 19 triples y 8 jonrones, 215 anotadas y 219 empujadas. Su promedio de fildeo detrás del plato fue de .973.

Receptores destacados Gervasio González, Julio Rojo, José M. Fernández y Rafael Figarola

Receptores destacados: Gervasio González, Julio Rojo, José M. Fernández y Rafael Figarola

El inicialista Agustín Parpetti, conocido como Pulpita y nacido en la Habana en 1887, jugó 8 temporadas en las Ligas Negro, con Cuban Stars Havana (1908-10, 1913, 1915), Monarcas Kansas City (1921), Gigantes Bacharach Atlantic City (1923), con 741 veces al bate, 255 hits, 22 dobles, 10 triples y 8 jonrones, 94 anotadas y 115 empujadas, y .966 de promedio defensivo en la inicial.

El zurdo Bernardo Baró nació en 1896 en Cárdenas y jugó 13 temporadas en las Ligas Negro, militando con el Cuban Stars (1913), New York Cuban Stars (1916), Cuban Stars West  (1917-1921), Cuban Stars East (1922-1929) y Monarcas Kansas City (1930), desempeñándose como lanzador, jardinero o inicialista. En 1626 veces al bases conectó 485 hits (promedio de .298), incluido 60 dobles, 18 triples y 17 jonrones, 280 anotadas y 221 empujadas, 86 bases robadas. Como lanzador participó en 8 temporadas, ganó 12 y perdió 19, PCL de 4.95 y WHIP de 1.49, con 85 ponches y 106 bases por bolas.  Vistiendo la franela de los Cuban Stars, lanzó 2 cero hits cero carreras en las Ligas Negras, el primero fue el 25 de octubre de 1915 contra un equipo no registrado y el segundo el 13 de julio de 1918 contra el ABC Indianápolis. Baró es miembro del Salón de la Fama de Cuba desde 1945.

Agustín Parpetti y Bernardo Baró

Agustín Parpetti y Bernardo Baró

Rogelio «Mantecao» Linares, nacido en la Habana en 1909, jugó 5 temporadas en las Ligas Negro, siempre con el New York Cubans de 1940 a 1946, en los que bateó 92 hits en 376 veces al bate (promedio de .245), incluido 17 dobles, 6 triples y 2 jonrones, 49 anotadas y 43 empujadas. Linares jugó más como inicialista, pero también se desenvolvió como jardinero.

El camarero-antesalista Ramón “Paito” Herrera jugó en casi todos los circuitos, incluido el de las Ligas Negro. Herrera fue el pelotero cubano No. 18 en jugar en Grandes Ligas, pero eso no fue obstáculo para que jugara al nivel ya indicado por espacio de 5 temporadas (1916-1921), en las que bateó 200 hits en 750 veces al bate (.264 de average), incluido 30 dobles, 7 triples y 1 jonrón, con 119 anotadas y 67 impulsadas. Este autor no recuerda que en 1978, cuando murió Herrera en la Habana, se le haya siquiera mencionado por la prensa.

El habanero Manuel Villa, nacido en 1889, jugó 12 temporadas en las Ligas Negro como jardinero y segunda base, desde 1909 a 1922, con los Cuban Stars of Havana de 1909 a 1915, y a partir de 1916 hasta 1922 con los Cuban Stars West. Promedió .251, un total de 166 hits en 1381 veces al bate, con 46 dobles, 7 triples y 4 jonrones, 166 anotadas y 149 impulsadas.

Ramón Herrera, Bienvenido Jiménez y Manuel Villa

Ramón Herrera, Bienvenido Jiménez y Manuel Villa

El infielder habanero Francisco “Cuco” Correa, nacido en 1905, jugó seis temporadas con los siguientes equipos: Cuban Stars West (1928), Pollock’s Cuban Stars (1932), Cuban Stars East (1933-34), New York Cubans (1935-36), en los que bateó para .269 producto de 127 hits, de ellos 21 dobles, 5 triples y 1 jonrón en 473 veces al bate, con 54 anotadas y 49 impulsadas.

El cienfueguero Bienvenido “Pata Jorobá” Jiménez, nacido en 1890, jugó 9 temporadas en estas ligas, con Cuban Stars Havana (1915), Cuban Stars West (1916-20), Cincinnati Cuban Stars (1921), Cuban Stars East (1924) y Cuban Stars West (1928). Tuvo 672 veces al bate con 185 hits (.240 de average), de ellos 22 dobles, 8 triples y 5 jonrones, 252 anotadas y 103 impulsadas, robó 54 bases. Como defensor de la segunda base tuvo modesto promedio de .933.

Carlos “Chino” Morán, nacido en Matanzas en 1878, es considerado uno de los dos mejores antesalistas en las Ligas Negro por Seamhead.com. El Chino jugó seis temporadas en este circuito, jugando con los Cuban Stars of Havana de siempre, con registro de 487 veces al bate, 132 hits, 21 dobles, 6 triples y 3 jonrones, 90 anotadas y 48 impulsadas. El Chino tenía una característica, robaba al seguro, en la profesional cubana robó 149 bases. El Chino discute el mejor en esta posición con otro miembro del Salón de la Fama desde 1975, Judy Johnson, estrella del Hilldale y que también jugó en 1927-28 en Cuba. Judy jugó 15 temporadas en las Ligas Negro.

Pelayo Chacón fue un notable torpedero, es mi escogido para esta posición. Nacido en la Habana en 1888, jugó 20 temporadas en las Ligas Negro, de 1911 a 1915 con Cuban Stars of Havana, Cuban Stars West en 1916, Cuban Stars East en 1917 hasta 1926,  y Stars of Cuba en 1930 y 1931. En 1945 veces al bate, disparó 531 hits, incluidos 75 dobles, 32 triples y 7 jonrones, 333 anotadas y 218 impulsadas, y robó 180 bases.  Chacón es miembro del Salón de la Fama de Cuba desde 1949.

Chino Morán y Pelayo Chacón

Chino Morán y Pelayo Chacón

Bartolo Portuondo, padre de la cantante Omara Portuondo, fue otro de los que jugó 12 temporadas en las Ligas Negro, sobre todo como antesalista y en menor grado como torpedero. Comenzó con los Cuban Stars East (1916), Cuban Stars West (1917-19), Monarcas de Kansas City (1920-22), Cuban Stars East (1923-26). En 1756 veces al bate conectó 432 hits (promedio de .246), incluido 52 dobles, 19 triples y 1 jonrón, anotó 257 e impulsó 133.

El infielder Javier Pérez, nacido en San Antonio de los Baños en 1915, jugó 9 temporadas en las Ligas Negro, con los Gigantes Bacharach Atlantic City (1933-34), Águilas Brooklyn (1935), New York Cubans (1935), Grises Homestead (1937-38), New York Cubans (1942-45), período en el que bateó 164 hits en 579 veces al bate (promedio de .283), incluido 21 dobles, 3 triples y 3 jonrones, 85 anotadas y 31 impulsadas.

Bartolo Portuondo y Javier Pérez

Bartolo Portuondo y Javier Pérez

Cristóbal Torriente, CF, pelotero nacido en Cienfuegos en 1893, excelente bateador zurdo, que según Seamhead.com jugó 14 temporadas en las Ligas Negro, con registro de 2579 veces al bate, 887 hits (promedio de .344), 41 dobles, 30 triples y 12 jonrones, 552 anotadas y 592 impulsadas. Baseball-reference.com da otros datos, aunque algunos incompletos, 16 temporadas en las Ligas Negro, 2838 veces al bate, 953 hits, incluido 177 dobles, 67 triples y 52 jonrones, 540 anotadas y 404 impulsadas. Torriente se inició con los Cuban Stars of Havana, luego con los Cuban Stars West, y en 1919 comenzó a jugar con los Gigantes Americanos de Chicago hasta 1925, hubo una pausa de 3 años y Torriente volvió con el Detroit Stars en 1928. Por encima de Torriente Seamhead.com ubica al gran Oscar Charleston, hombre que jugó varias temporadas invernales en Cuba. Ambos peloteros son miembros del Salón de la Fama.

Seamhead.com reconoce a Luis “El Mulo” Padrón entre los dos mejores jardineros derechos, hombre nacido en Matanzas en 1878 (ahora Matanzas los importa), que jugó en 6 temporadas de las Ligas Negro militando en el Cuban Stars of Havana, luego con el Long Branch Cubans y el Jersey City-Poughkeepsie Cubans. Padrón tuvo 292 veces al bate, 87 hits (promedio de .298), 19 dobles, 4 triples y 2 jonrones, 46 anotadas y 49 impulsadas. Charlie Blackwell fue el otro considerado en esta posición, hombre que jugó dos temporadas también en Cuba.

Hay otro jardinero, verdadera estrella, que no se puede omitir, como es el caso del jardinero central Alejandro Oms, conocido como El Caballero, nacido en Santa Clara en 1896, que jugara 13 temporadas en las Ligas Negro, desde 1917 a 1928 con Cuban Stars East, Stars of Cuba en 1930 y 1931, Cuban East Stars en 1932 y 1933, y finalmente con el New York Cubans en 1935. En 1164 veces al bate conectó 504 hits (promedio de .323), incluyendo 91 dobles, 31 triples y 34 jonrones, 289 anotadas y 296 impulsadas, robó 26 bases y nunca fue atrapado. Oms aparece en una lista de espera de peloteros de Ligas Negro para ser exaltado al Salón de la Fama de Cooperstown. Cuando Oms jugó junto con Oscar Charleston en los Leopardos de Santa Clara, el villareño patrullaba el jardín central y Charleston el izquierdo, lo que da una idea de la defensa que aportaba el cubano en esa posición tan importante.

El derecho habanero Isidro Fabré, nacido en 1895, jugó durante 15 temporadas en las Ligas Negro, hombre que se supo desempeñar como jardinero y lanzador, militando en el Cuban Stars East (1918-35), en los que lanzó en 64 juegos, con 21 victorias y 21 derrotas, PCL 4.16 y WHIP 1.41, propinó 129 ponches y concedió 96 bases por bolas. Como bateador promedió .250 producto de 185 hits en 740 veces al bate, incluido 34 dobles, 10 triples y 9 jonrones, 85 anotadas y 91 empujadas.

Valentín Dreke nacido en 1898 en Unión de Reyes, Matanzas, jugó en su corta vida un total de 7 temporadas en las Ligas Negro: Cuban Stars East (1919), Cuban Stars West (1920), Cincinnati Cuban Stars (1921), Cuban Stars West (1922-25), en los que bateó para promedio de .323 producto de 485 hits en 1502 veces al bate, con 67 dobles, 19 triples y 10 jonrones, y 278 anotadas y 203 impulsadas. Miembro del Salón de la Fama de Cuba desde 1945.

El matancero José María “Quico” Magriñat, nacido en 1878, jugó los jardines durante 11 temporadas en las Ligas Negro de 1908 a 1916, militando inicialmente en el Cuban Stars of Havana hasta 1915, y en 1916 con el Cuban Stars West. Promedió .225 producto de 165 hits en 732 veces al bate, con 29 dobles, 8 triples y 2 jonrones, 113 anotadas y 110 impulsadas.

Pablo “Champion” Mesa, nacido en Caibarién en 1898, jugó 6 temporadas en estos circuitos, para Cuban Stars East (1921, 1923-27), en los que bateó 209 hits en 713 veces al bate (.293 de average), con 25 dobles, 10 triples y 7 jonrones, 130 anotadas y 87 impulsadas. Excelente bateador que murió a temprana edad.

El gran Orestes Miñoso jugó 3 temporadas en las Ligas Negro, lo hizo con el New York Cubans (1946-48), donde bateó 79 hits en 257 veces al bate (.307 de promedio ofensivo), incluido 15 dobles, 7 triples y 4 jonrones, 46 anotadas y 33 impulsadas.

´Cr. Torriente, Luis Padrón, A. Oms, I. Fabré, V. Dreke, Pablo Mesa y O. Miñoso

Cr. Torriente, Luis Padrón, A. Oms, I. Fabré, V. Dreke, Pablo Mesa y O. Miñoso

El matancero Esteban “Mayari” Montalvo, nacido en 1896, jugó como jardinero durante 6 temporadas en las Ligas Negro, con los conjuntos Barones Negros Birmingham (1920), Cuban Stars West (1923-25), Gigantes New York Lincoln (1927) y Cuban Stars West (1928), en los que bateó 216 hits en 815 veces al bate (promedio de .274), incluido 36 dobles, 17 triples y 27 jonrones, 115 anotadas y 166 impulsadas. Se trataba de un bateador zurdo de poder, en Cuba fue líder en jonrones en la temporada de 1924-25.

El matancero Regino “Marmelo” García, nacido en 1875, jugó seis temporadas en las Ligas Negro, hombre capaz de jugar la receptoría, los jardines y la inicial, en las que bateó 114 hits en 401 veces al bate (promedio de .284), con 26 dobles, 3 triples, 2 jonrones, 60 anotadas y 63 impulsadas.  Marmelo jugó más como receptor que en el resto de las posiciones.

El matancero Heliodoro “Jabuco” Hidalgo, nacido en 1881, jugó 6 temporadas como jardinero, en las que bateó 98 hits en 353 veces al bate (promedio de .278), incluido 13 dobles, 7 triples y 4 jonrones, 52 anotadas y 49 impulsadas. Interesante que este pelotero capaz de lanzar, no lo haya hecho en este rol en este circuito.

José Muñoz, habanero nacido en 1881, jugó como lanzador y jardinero en 8 temporadas de las Ligas Negro. Militó con All Cubans (1904), Gigantes Cuban X (1905-06), Cuban Stars of Havana (1907-09, 1911) y Stars of Cuba (1910). Como lanzador ganó 17 y perdió 14, PCL 2.56, WHIP 1.17, con 122 ponches y 60 bases por bolas en 291.3 innings lanzados. Como bateador, 57 hits en 220 veces al bate (.259), con 5 dobles y 1 triple, 22 anotadas y 20 impulsadas.

Rogelio Valdés, jardinero habanero nacido en 1882, jugó cuatro temporadas en las Ligas Negro, donde promedió .287 producto de 56 hits en 195 veces al bate incluido 12 dobles y 6 triples, 21 anotadas y 22 empujadas.

Entre los mejores lanzadores, de acuerdo a seamhead.com, aparece José Caridad Méndez, conocido como el Diamante Negro, nacido en Cárdenas en 1885, que jugó 14 temporadas en las Ligas Negro. Méndez comenzó con los Cuban Stars of Havana, pasó  en 1917 a jugar con el Kansas City All Nations, en 1918 con los Gigantes Americanos de Chicago, y en 1920 con los Monarcas de Kansas City, equipo con el que se mantuvo hasta 1925. Su registro en este circuito fue de 54 ganados y 17 perdidos, PCL de 2.71, WHIP 1.12, 392 ponches y 126 bases por bolas. Hablamos aquí de Méndez como lanzador y no como manager que fue también de los Monarcas.

El otro destacado y muy considerado es el habanero, Eustaquio “Bombín” Pedroso, nacido en 1886, que jugó 13 temporadas en las Ligas Negro, desde 1910 a 1915 militó en el Cuban Stars of Havana, de 1916 a 1924 con el Cuban Stars West y en 1925 con el Cuban Stars East. Pedroso ganó 50 juegos y perdió 64, PCL de 4.10, WHIP de 1.38, 510 ponche y 340 bases por bolas. En 1909 maniató a los Tigres de Detroit en juego de exhibición. Pedroso no creyó en los bates de Ty Cobb y Sam Crawford. Realmente fue un lanzador dominante hasta 1915, luego su eficiencia se redujo, pero aún así los entendidos de las Ligas Negro lo ubican entre los ases del montículo, donde también aparecen Wilber “Bullet” Rogan, Joe “Smokey” Williams y Dick “Cannonball” Redding. Los dos primeros son miembros del Salón de la Fama y jugaron en la invernal cubana.

El habanero Lázaro Salazar, nacido en 1912, es referencia obligada, destacado pelotero en las Ligas Negro, algo que hizo antes establecerse definitivamente como jugador-director en México. Salazar era de los que jugaba la inicial, los jardines, buen bateador y lanzaba como el mejor. En las Ligas Negro jugó 5 temporadas, con el Pollock’s Cuban Stars (1932), Cuban Stars East (1933-34) y New York Cubans (1935-36). En 358 veces al bate conectó 117 hits incluido 22 dobles, 3 triples y 7 jonrones, 72 anotadas y 51 impulsadas. En cuatro temporadas como lanzador, ganó 1 y perdió 1, PCL de 3.14, WHIP de 1.05, con 20 ponches y 7 bases en 28.7 innings lanzados. Salazar es miembro del Salón de la Fama de Cuba desde 1958.

JC Méndez, E. Pedroso, L. Salazar, P. Pareda y J. Junco

JC Méndez, E. Pedroso, L. Salazar, P. Pareda y J. Junco

El villareño Manuel “Cocaína” García, oriundo de Manacas y nacido en 1905, jugó cuatro temporadas en las Ligas Negro: Cuban Stars West (1927-28), Cuban Stars East (1931), Cuban Stars West (1933) y New York Cubans (1935-36), con los que tuvo una pobre actuación al ganar 5 juegos y perder 14, PCL 6.38 WHIP 1.59.

El derecho de Guanabacoa, Rodolfo Fernández, nacido en 1911, lanzó durante cinco temporadas en las Ligas Negro, lo cual hizo para Cuban Stars East (1932- 34) y New York Cuban Stars (1935, 1939). No obstante, participó en solo 14 juegos, en los que ganó 4 perdió 1, con PCL 4.96 y WHIP 1.56.

El zurdo Luis Eleuterio Tiant, habanero nacido en 1906, padre de la estrella homónima en las Grandes Ligas, jugó en las Ligas Negro por espacio de cinco temporadas, militando en el Cuban House of David (1931), Pollock’s Cuban Stars (1932), New York Cubans (1935-36 y 1939), con registro de 11 ganados y 11 perdidos, PCL 4.57, WHIP 1.47, con 145 ponches y 85 bases por bolas. Sin embargo, otro registro da que Tiant jugó con: Cuban Stars (West) (1930-1932), Cuban House of David (1934), New York Cubans (1935-1936, 1939-1940, 1943, 1945-1947). Como quiera que sea, Tiant fue un lanzador consistente en las Ligas Negro, aunque no fue un ganador realmente.

El derecho Pasto Pareda, nacido en 1889 en la Habana, lanzó por espacio de seis temporadas en las Ligas Negro, jugando para Cuban Stars Havana (1909), Stars Cuba (1910), Cuban Stars Havana (1913-15), donde ganó 19 y perdió 27, PCL 3.20, WHIP 1.32, con 220 ponches y 128 bases por bolas.

El lanzador zurdo José Junco nació en 1890 en Matanzas y jugó por espacio de 11 temporadas en las Ligas Negro militando en Cuban Stars Havana (1912-15), Cuban Stars West (1916-19) y Cuban Stars East (1920-22). Ganó 43 y perdió 42, PCL 3.01, WHIP 1.19, con 240 ponches y 167 bases por bolas.

De acuerdo a las estadísticas e información recopilada estos son los peloteros cubanos que jugaron más de dos temporadas en las Ligas Negro y que obtuvieron los mejores resultados. Hay otros que jugaron muy poco a este nivel, como fue el caso de Pedro Formental, Avelino Cañízares, Alejandro Crespo, Claro Duany y Silvio García, entre otros, los que se desempeñaron más en la Liga Mexicana, artículo que aparecerá en una próxima entrega sobre los cubanos en ese circuito.

La propuesta del Todos Estrellas de cubanos en Ligas Negro sería en este caso:

Receptores: Gervasio González, Rafael Figarola, Julio Rojo y José María Fernández

Inicialistas: Agustín Parpetti y Bernardo Baró

Segundas bases: Ramón “Paito” Herrera, Manuel Villa y Bienvenido Jiménez

Torpederos: Carlos “Chino” Morán y Pelayo Chacón

Antesalistas: Bartolo Portuondo y Javier Pérez

Jardineros: Cristóbal Torriente, Luis Padrón, Alejandro Oms, Isidro Fabré, Valentín Dreke, Pablo Mesa, Orestes Miñoso

Lanzadores: José de la Caridad Méndez, Eustaquio “Bombín” Pedroso, Lázaro Salazar, Pastor Pareda y José Junco.

Y a Martín Dihigo lo podemos poner en cualquier posición. Que no le quepa dudas a nadie, fue el mejor de los mejores.

Regino García, Heliodoro Hidalgo, Mayarí Montalvo y Cuco Correa

Regino García, Heliodoro Hidalgo, Mayarí Montalvo y Cuco Correa

Menciones para Regino García, Heliodoro “Jabuco” Hidalgo, Esteban “Mayari” Montalvo, Francisco “Cuco” Correa, José María Magriñat, Rogelio «Mantecao» Linares, Rogelio Valdés y Rodolfo Fernández.

Rogelio Valdés, José María Magriñat y Rogelio Mantecao Linares

Rogelio Valdés, José María Magriñat y Rogelio «Mantecao» Linares

Bibliografía consultada

Anon. 2003. Hall of merit. Baseball think factory. http://www.baseballthinkfactory.org/hall_of_merit/discussion/all_time_negro_leagues_all_stars

Anon. The Negro Leagues Database Blog. http://seamheads.com/NegroLgs/

Penale Adam. 2010. Top 5 Negro League Pitchers. Bleacher report, 30 enero.  http://bleachereport.com/articles/336079-top-5-negro-league-pitchers-off-all-time/page/6

Schoenfield David. 2015. Ten greatest negro leaguers of all time. ESPN.go,com, 24 febr.  http://espn.go.com/blog/sweetspot/post/_/id/55331/ten-greatest-negro-leaguers-of-all-time

Zimmermann Jeff. 2009. Ranking of Negro League Players. SB Nation, 6 agosto. http://www.beyondtheboxscore.com/2009/8/6/979869/ranking-of-negro-league-players

Además de Baseball-reference.com

Escrito por Esteban Romero, 21 julio de 2016

Lanzamientos en el béisbol: la bola de nudillo

No tengo idea donde va a caer”.

Tom Candiotti acerca de la bola de nudillo

Otro lanzamiento difícil de dominar pero que causa estragos en los bateadores es la llamada bola de nudillo o knuckle en inglés. La misma consiste en lanzarla con la menor rotación, lo cual se traduce en un movimiento errático e impredecible. Usualmente la pelota se mueve de forma turbulenta, y llega como desviada al home y no todos los cátchers son capaces de recibirla bien. En la forma que cae le crea sus problemas a los árbitros, si es impredecible como se dijo, el árbitro tendrá sus dudas a la hora de cantar.

Tom Candiotti

El agarre de la pelota a la hora de lanzarla es también importante para lograr un buen efecto de la bola de nudillo.

Agarre para lanzar la bola de nudillo

Agarre para lanzar la bola de nudillo

El origen de este lanzamiento se informa que pertenece al zurdo Toad Ramsey, pelotero que lanzó para los Coroneles de Louisville en el período de 1885-1889. Más tarde, en el siglo XX, el derecho Eddie Cicotte de los Medias Blancas del Chicago la utilizaba en su repertorio. Cicotte fue uno de los que cayó en desgracia por vender juegos durante la serie mundial de 1919. Otro que tuvo éxito con ese lanzamiento fueron los derechos Eddie Rommel de los Atléticos de Filadelfia, el que ganó 171 juegos en su carrera, y Jesse Haines de los Cardenales de St Louis, pelotero exaltado al Salón de la Fama en 1970. Otro miembro del Salón que utilizó bastante la bola de nudillo fue el derecho Ted Lyons de los Medias Blancas de Chicago, quien ganó 260 desafíos y en 1955 fue exaltado también al Salón de la Fama.

La bola de nudillo no necesita de mucha fuerza para lanzarla, si se lanza con mucha fuerza, se puede perder el control sobre la misma. Por lo general no afecta el brazo, ya que aquellos que la lanzan, pueden tirar varios innings sin problemas. En Cuba tuvimos la oportunidad de primera mano de conocer muy de cerca a un especialista de este lanzamiento, Hoyt Wilhelm (El viejo sargento), derecho que llegó a las Grandes Ligas en 1952 a 3 meses de cumplir 30 años, y que fue la excelencia utilizando la bola de nudillo. Wilhelm se mantuvo por espacio de 21 temporadas en las Mayores y llegó a lanzar en nueve equipos, cinco de ellos de la Liga Nacional, ganó 143 juegos, perdió 122 y salvó 228. Es miembro del Salón de la Fama de Cooperstown desde 1985. En Cuba jugó en las temporadas de 1950-51 y 1951-52 para los Leones del Habana. En la primera que jugó se llevó varios lideratos de pitcheo, entre ellos líder en juegos completos (10), ponches propinados (72), lechadas (3) y PCL (2.36). Su aporte fue decisivo para que el Habana ganara en ambas temporadas, pero como no todos los cátchers le podían recibir bien, Gilberto “Chino” Valdés fue la solución. En la primera temporada el receptor regular del Habana era Del Wilber, y en la de 1951-52 lo fue Ray Katt, pero cuando lanzaba Wilhelm era Valdivia su cátcher.

WILHELM

Hoyt Wilhelm enseña el agarre de la pelota para lanzar la bola de nudillo

Posteriormente los hermanos Phil y Joe Niekro incluyeron la bola de nudillo en sus repertorios. Phil ganó 318 juegos y es miembro del Salón de la Fama, mientras que su hermano ganó 221 partidos. Otros dos derechos, Tom Candiotti y Charlie Hough, fueron destacados nudillistas en las Mayores. Jim Bouton, también conocido como bulldog, afirmaba que mientras su velocidad disminuía en sus lanzamientos, él utilizaba más su bola de nudillo.

Los nudillistas, fila superior Toad Ramsey, Jesse Haines, Eddie Cicotte, fila intermedia Phil y Joe Niekro, Ted Lyons, fila inferior Charlie Hough, Jim Bouton y R.A. Dickey

Los nudillistas, fila superior Toad Ramsey, Jesse Haines, Eddie Cicotte, fila intermedia Phil y Joe Niekro, Ted Lyons, fila inferior Charlie Hough, Jim Bouton y R.A. Dickey

Los lanzadores que en los últimos tiempos han usado más la bola de nudillo han sido el derecho de Tim Wakefield, que se mantuvo 19 temporadas en las Mayores y que cuando venía con buen dominio de la bola de nudillo era realmente imbateable. Wakefield lanzó esencialmente para los Medias Rojas durante 17 temporadas y ganó 200 juegos. El actual nudillista es el derecho Robert Allen Dickey, que ya lleva 14 temporadas en las Mayores y actualmente lo hace para los Azulejos de Toronto. Dickey tiene ya 103 victorias hasta el momento de redactar estas líneas.

Tim Wakefield lanza una de nudillo

Tim Wakefield lanza una de nudillo

Lo que está claro es que el lanzamiento es difícil de dominar, no todos los lanzadores están dispuestos a usarlo, sobre todo aquellos que tienen buena velocidad para ponchar, pero igualmente es un lanzamiento nada dañino al brazo de los lanzadores. La mayoría de los que lo han lanzado asiduamente, han durado décadas en las Grandes Ligas.

Personalmente no conozco a ningún lanzador cubano que haya tirado la bola de nudillo, lo cual no quiere decir que no haya existido, pero en series nacionales no recuerdo a ninguno realmente.

Bibliografía consultada

Baseball-reference.com

Anon. Putting something on the ball. Exploratium. https://www.exploratorium.edu/baseball/putting_4.html

Cross Rod. 2013. Knuckleballs.  http://www.physics.usyd.edu.au/~cross/KNUCKLEBALLS.htm

Kohn AJ. 2011. The Knuckleball Problem. Blind five year old. 8 Dec. http://www.blindfiveyearold.com/the-knuckleball-problem

Nathan Allan. The Physics of Baseball. Knuckleball research. University of Illinois. http://baseball.physics.illinois.edu/knuckleball.html

Escrito por Esteban Romero, 6 junio de 2016

Felo Ramírez tiene 93 años y sigue narrando

«Junto a la excelencia, viene el reconocimiento«.
William Thackeray (1811-1863),
novelista y humorista inglés,

Cada vez que sintonizo juego de los Marlins por la MLB.TV, siempre pongo la alternativa de voces de los cubanos Felo Ramírez y Yiqui Quintana de Radio Mambí. Oír a Felo narrar es como rememorar parte de mi niñez y de aquellas grandes jugadas que muchas veces él narró. Terminado el último juego dominical que les oí narrar me fui a ver la edad de Felo en mis archivos. Tiene ya cumplido 93 años, nació el 22 de junio de 1923 en Bayamo.

Felo Ramirez

Felo Ramirez

Nunca olvidaré aquel señor batazo que conectó el desaparecido Rogelio “Borrego” Álvarez de los Elefantes del Cienfuegos en juego sabatino de la temporada 1958-59 contra los Leones del Habana. Cuando la conexión salió, Felo quedó al inicio como mudo, luego exclamó: “Sres., que batazo, enorme, enorme”. Esta vez no recuerdo haya usado su famosa frase “Y la bola se llevó la cerca”. El jonronazo, dicen algunos, que cayó a 525 pies por la banda izquierda. Realmente fue grande, Felo quedó atónito con el mismo y no pudo completar la descripción como siempre hacía. Probablemente él no se recuerde de esa narración, aunque seguro estoy que sí recordara aquel enorme batazo.

Lo otro era sus acostumbradas bromas con el narrador-comentarista Rubén Rodríguez y con el dueño del Malayo Store del Estadio del Cerro. A aquella persona que pude conocer personalmente en 1962 y cuyo nombre no recuerdo, Felo y Rubén tenían la costumbre de llamarle Gargantua como apodo. El hombre del Malayo Store era una persona muy culta en materia beisbolera y realmente me gustaba oír a los tres discutir sobre pelota. Rubén, en aquella época, tenía intereses en el equipo Marianao y como era de esperar, siempre defendía a sus Tigres. Me gustaría alguien me recordara el nombre del dueño del Malayo, a lo mejor Felo se acuerda bien.

La narración y comentario deportivo en Cuba en la década de los 50 estaba garantizada por expertos en la materia, que incluía también a Jess Losada, René Molina entre otros. Molina, como comentarista, durante mucho tiempo acompañó a Felo. El bayamés narraba todo el juego y Molina comentaba.

En los dobles juegos dominicales televisados era Felo el encargado de entrevistar a los peloteros norteamericanos en el intermedio. La razón estaba en que Felo hablaba inglés y podía intercambiar con esos jugadores sin ningún problema. Una de las últimas entrevistas que recuerdo fue una con el jardinero central del Marianao, el ambidextro y veloz Solly Drake. Fueron muchas, pero recuerdo sólo algunas.

A partir de 1956 los juegos de serie mundial eran televisados en directo en Cuba. Felo era el encargado de narrar estos partidos, y como muy bien él recuerda, le tocó narrar el juego perfecto que lanzó Don Larsen contra los Dodgers, era el quinto partido  de aquella serie, todo un cachumbambé, Dodgers delante por dos juegos, luego Yankees empatan y se van arriba con el juego de Larsen, pero Walt Alston, manager del Brooklyn,  no se da por vencido y mandó al relevista Clem Labine a abrir el sexto encuentro, que los Dodgers ganaron en contra de todos los pronósticos, hasta llegar al séptimo juego y pateadura de 9-0 de los mulos sobre los Dodgers.

Cuando llegaba la serie del Caribe, la diversión aumentaba en las trasmisiones. La Gillette ofrecía este servicio completo a todo el Caribe y las voces escogidas eran las de Felo y Buck Canel. Uno con “La bola se llevó la cerca” y Canel con “No se vaya que esto se pone bueno”, era algo que animaba a oír la amena narración de esos juegos. Felo también narró varias peleas importantes de boxeo en su carrera.

La voz de Felo ahora no es la misma que la de hace 50 años, hoy narra despacio pero con precisión en todo lo que dice, antes lo hacía igual pero con más energía. Nunca pierde detalle de lo que ocurre en el terreno, tampoco se pone a hablar de cosas que nada tienen que ver con la pelota o de lo que está ocurriendo en el terreno de juego.

Soy amante de oír las narraciones del legendario Vin Scully de los Dodgers, una verdadera enciclopedia de la pelota profesional de todos los tiempos, y comparo sus narraciones con las de Felo. Ambos son casi contemporáneos, Scully es 4 años menor que Felo, y ambos demuestran sus amplios conocimientos en béisbol.

El Orgullo de Bayamo desde 1993 se hizo voz oficial de los Marlins, con los que hizo famosa una nueva frase “Van ganando los Marlins”.

Interesante escribir como Felo se hizo narrador, algo ya escrito por otros colegas con anterioridad. Siendo joven quiso ser, como todos nosotros, pelotero, pero el bayamés no era de buenos reflejos y desistió de ese empeño, en su lugar se decidió por la narración, lo que comenzó a realizar en su tierra natal por sistema de amplificación local, luego a través de la emisora bayamesa C.M.K.T. En una oportunidad viajó a la Habana junto a otros amigos. Radio Salas necesitaba un narrador para trasmitir evento deportivos y juegos de la liga amateur. Fue entonces que Felo se presentó y pasó la prueba satisfactoriamente. De allá para acá ha llovido mucho y  Felo logró narrar en la COCO junto Orlando Sánchez Díago y Cuco Conde, dos expertos en la materia. En 1950, en Unión Radio hizo esfuerzo conjunto por primera vez con el comentarista René Molina. En 1954 los hermanos Mestre de la CMQ le firmaron para que narrara los distintos eventos deportivos que cubría este canal, incluidas las series mundiales y juegos trasmitidos en directo, a partir de 1958, de las Grandes Ligas.

Después de 1961 todos sabemos que Felo se marchó de Cuba. Por los canales radiales en onca corta de vez en cuando se le oía comentar, sobre todo en la Cabalgata Deportiva Gillette, que cubría junto al gran Buck Canel. Recuerdo que en 1989 sentí una gran alegría al oír por radio a Felo y a René Molina comentar sobre la Copa Intercontinental amateur que se desarrollaba en Puerto Rico. El gran dúo junto en el comentario de lo que allí acontecía.

Son muchos los méritos acumulados por Felo en su carrera, el mayor de todos fue el haber obtenido el premio Ford Frick e instalarse en el Salón de los inmortales de Cooperstown en 2001. El bayamés es miembro de los Salones de la Fama de Puerto Rico, Venezuela, Cuba (el ubicado en Miami) y del Béisbol del Caribe. En todos los países mencionados, además de Nicaragua y Panamá, Felo ha narrado juegos de béisbol. Decenas de series del Caribe y series mundiales han sido parte del trabajo del gran narrador cubano y latinoamericano, digo esto último para hacer constancia de su admiración y cariño por Puerto Rico, país que también considera su patria y donde usualmente reside.

Bibliografía consultada

Anon. 2015. Felo Ramírez – Radio Mambí 710 AM. Univisión Noticias. http://www.univision/miami/waqi-am/felo-ramirez-radio-mambi-710-am

Anon. Felo Ramírez. Viva Baseball. http://exhibits.baseballhalloffame.org/viva.es/roster/feloramirez.asp

Martínez M. y Ebro J. 2013. El legendario narrador de béisbol Rafael “Felo’’ Ramírez cumplió 90 años. El Nuevo Herald, 23 junio. http://www.elnuevoherald.com/deportes/article2023931.html

Morejón Jorge. 2013. Rafael “Felo” Ramírez: pasión de toda una vida. ESPNdeportes.com, 25 junio. http://www.primerahora.com/deportes/beisbol/nota/rafaelfeloramirezpasiondetodaunavida-932327/

Escrito por Esteban Romero, 2 agosto de 2016

 

Amos Rusie y el cambio de distancia entre montículo-home

No le podrás batear, como
tampoco se la verás llegar

Así decía John McGraw sobre
la velocidad de Amos Rusie

Muchos no conocen o han oído poco mencionar el nombre de un lanzador, cuyo nombre responde al de Amos Wilson Rusie, hombre nacido el 30 de mayo de 1873 en Mooresville, Indiana, que desde joven lanzó en la pelota que ya se desarrollaba en aquella época.

Amos Rusie, hombre de 183 cm, fue sencillamente un lanzador derecho de terrible velocidad, al extremo que le llamaban “El Hoosier Relámpago”. Hoosier es un nombre que se les da a todos aquellos nacidos en el Estado de Indiana. No dudo que sus lanzamientos tuiveran una velocidad de más de 100 MPH, pero cuando aquello no había forma de medirla como ahora, El pelotero en cuestión comenzó a jugar precisamente con los Hoosiers de Indianapolis de la Liga Nacional en 1889. Poco después, en 1890, Rusie pasó a lanzar con los Gigantes de Nueva York de la misma liga, y en esa temporada propinó la increíble cifra de 341 ponches, su velocidad dejaba ciegos a sus bateadores rivales, sencillamente no la veían. Así y todo, Rusie ganó 29 juegos y perdió 34, pues aquellos Gigantes aún estaban lejos de ser lo que fueron a inicios del siglo XX. En la siguiente temporada, 1891, propinó 337 ponches, a la vez que ganó 33 y perdió 20. Si bien ponchaba con su velocidad, también era un lanzador muy dado a conceder bases por bolas, de lo cual da fe el haber sido líder en ese negativo departamento a lo largo de 5 temporadas consecutivas.

Amos Rusie

Amos Rusie

Llegar a jugar en Nueva York puede ser una suerte, pero eso es para aquellos que sepan llevar una vida deportiva asentada y sin excesos. Rusie no fue el caso, la bebida se le fue de su control y comenzó a tener problemas. Así y todo, su velocidad se mantuvo  y continuó ponchando con una velocidad nunca vista, lo cual convenció a los ejecutivos de la Liga Nacional, entonces no existía la Liga Americana, a cambiar la distancia del montículo al home, que en aquella época era de 50 pies a la actual de 60 pies y 6 pulgadas.

 En la temporada de 1893 Rusie ponchó a 208 bateadores, que aunque no eran los 300 o más que propinaba en cada temporada, no dejaba ser una cifra alta tomando en cuenta la nueva distancia adoptada.  En las dos siguientes temporadas ponchó a 200 y a 159 bateadores, respectivamente, resultando una vez más líder en 1894.

Rusie tuvo serios problemas con su gerente, Andrew Freedman, el cual quiso multarle por unos 200 dólares, lo cual el lanzador no aceptó y decidió no lanzar en la temporada de 1896.

En 1897 regresó al montículo, ganó 28 y perdió 10, además de ponchar a 135 bateadores. En 1898 ganó 20 y perdió 11, ponchó a 114. Nuevamente sus divergencias con Freedman le obligaron a retirarse del juego activo.

Su regreso en 1901 estuvo marcado por su canje a los Rojos de Cincinnati a cambio del entonces joven lanzador Christy Mathewson. Ya en ese momento Rusie no era nada, lanzó sólo 22 entradas y terminó con PCL de 8.95,  mientras Mathewson comenzaba a brillar como toda una estrella.

Rusie ponchaba un promedio de 5.4 bateadores por cada nueve entradas lanzadas mientras el montículo se mantuvo alejado a 50 pies del home. Con el aumento de la distancia, el relámpago de Indiana lograba 4 como promedio por cada nueve entradas. De por vida, en 10 temporadas, ponchó a 1835 bateadores.

Este lanzador fue exaltado al Salón de la Fama de Cooperstown en 1977. Su velocidad será siempre recordada por haber sido la causante del distanciamiento del montículo al plato en 10 pies y 6 pulgadas más de la distancia entonces existente.

Bibliografía consultada

Anon. Amos Rusie. Baseball-reference.com. http://www.baseball-reference.com/players/r/rusieam01.shtml

Anon. Amos Rusie. National Baseball Hall of Fame. http://baseballhall.org/hof/rusie-amos

Escrito por Esteban Romero, 27 julio de 2016

Entrevista a un miembro del Salón de la Fama del Béisbol de España

«La patria está hecha del mérito de sus hijos, y es riqueza de ella cuanto bueno haga un hijo suyo»
José Martí

 

Si, aunque parezca mentira, España, un país con poca tradición en el béisbol, tiene su Salón de la Fama, algo que funciona de manera autónoma al igual que la liga española de béisbol.

 

Roberto Sabín en acción

Roberto Sabín en acción

Traigo a entrevista a un cubano, ciudadano español, que es miembro del Salón de la Fama de Béisbol de España desde 2014. El día de su exaltación jugaban en el terreno de Valencia los equipos de jóvenes de Italia y España. Previo a ese juego se hizo un breve homenaje a este ex pelotero cubano, nacido en Trinidad, Cuba, el 20 de mayo de 1939. Su nombre es Roberto Sabín Hernández. En las palabras de reconocimiento se habló de la tradición cubana en este deporte y que Roberto supo traer a la península poco después de su llegada. Actualmente Roberto es uno de los directivos del equipo de los Astros de Valencia, unas veces funge como auxiliar de primera o tercera, otras como manager. Sin más pasemos a la entrevista que le realicé a Roberto.

P: ¿Cuándo empezaste a jugar pelota y qué bases jugaste?

RS: Desde siempre, el campo corto.

P: ¿Hasta qué nivel jugaste en Cuba?

RS: En Trinidad jugamos por primera vez en campeonatos del INDER en 1963, ese año estuve en la preselección de la provincia de Las Villas para el equipo Azucareros.

P: ¿Algún pelotero cubano conocido con el que hayas jugado en Cuba?

RS: José Tartabull, Domingo y Modesto Verdura, Owen Blandino, Aquino Abreu, Rolando Macias, Ronel Sardiñas, Aurelio Monteagudo, Silvio y Manolo Montejo, Luis Zayas, Witty Quintana, Román Aguila, José Luis Colás, Alejandro Castro (Brown), que debió llegar a grandes ligas, pero se quedó en Cuba. Hasta 1963 todos los domingos venía algún equipo de la provincia a jugar doble juego, sea con profesionales o con jugadores del campeonato nacional.

P: ¿Cómo fue que te insertaste en la pelota española, siendo un deporte poco conocido?

RS: Llegué a Barcelona y me fui a la Federación Catalana, allí un árbitro me llevó al Picadero Club, uno de los mejores equipos de España en aquel momento.

P: ¿Para qué equipos y bases jugaste?

RS: En Cuba, siempre Trinidad y luego selección Ganaderos, un año en La Habana, Galletas Única. No recuerdo bien si le ganamos al equipo del MININT lanzando Rolando Pastor[1], si sé que le di un triple en el Cerro. Luego en España con el Picadero hasta su desaparición, de ahí pasé al Barcelona, y ahora con los Astros Valencia después del retiro.

P: ¿Temporadas en las que te destacaste al bate?

RS: En nuestro béisbol local todos los años jugábamos con las primeras pelotas batos y nadie bateaba. No recuerdo ningún jonrón en el campeonato provincial.

P: ¿Hiciste alguna vez equipo España de béisbol?

RS: Fui cubano durante 25 años, no podía jugar. Si fui seleccionador nacional varios años.

P: ¿Sigues la pelota cubana y la de MLB?

RS: Ahora sí, muy bien informado.

P: ¿Qué peloteros cubanos te impresionan más?

RS: Quizás por la posición, José Iglesias, lo hace todo fácil. Ver a Chapman cerrando juegos es todo un espectáculo, y Julio Daniel Martínez[2] que tiene un poder impresionante.

P: ¿Crees que los Astros de Valencia puedan mejorar sus resultados?

RS: De eso estoy seguro, en esta temporada quedamos segundos, a un juego del primero.

P: ¿Cuántos cubanos tiene este conjunto?

RS: Cuatro, todos nacionalizados.

P: ¿Algún pelotero cubano en la liga que te haya impresionado?

RS: El pitcher de los Marlins de Tenerife, Carlos Sierra.

P: ¿Qué significó para ti ser electo al salón de la fama español el pasado 2013?

RS: Una sorpresa y una satisfacción.

P: ¿Algo más que quiera decirles a los aficionados del béisbol?

RS: Es necesario agilizar los partidos, esos juegos de más de 3 horas y media, veintitantos jugadores, con 10 lanzadores o más, en Series Nacionales alejan a los aficionados del estadio y al béisbol de las olimpiadas.

Para conocimiento de los lectores, recientemente se jugó la Copa del Rey de béisbol en España, en la que el Sant Boi se llevó la victoria 1-0 contra los Marlins de Tenerife. Los Astros de Valencia fueron eliminados previamente por el Sant Boi en partido que finalizó 3-2 y donde los derrotados jugaron mal a la defensiva, terminaron tercero en esta copa al ganarle al Barcelona 7-4. En la temporada regular del campeonato español, cuyos juegos se realizan todos los fines de semana, los Marlins de Tenerife quedaron como campeón seguido de los Astros, y del Sant Boi como tercero.  Cosas de la vida, los Astros le ganaron los 4 juegos de la temporada regular al Sant Boi, pero este le ganó uno importante en la Copa del Rey.

1] Rolando Pastor jugó para el equipo del MININT en la provincial de la Habana hasta su suspensión.

[2] JD Martínez cubano nacido en Miami y actualmente pelotero- outfielder de los Tigres de Detroit

Entrevista realizada por Esteban Romero, inicialmente publicada en swingcompleto.com el 6 agosto de 2015.

 

No fue José Fernández el lanzador cubano más joven en debutar en la MLB

“La historia es el progreso de la conciencia de la libertad”.
Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831), Filósofo alemán

Cuando la historia se pierde, comienza los mitos, y mira que se ha hablado de esa maravilla de pitcher que es José Fernández, hombre que se ha recuperado de la cirugía Tommie John, a la que se sometió. Sucede que lo mismo en Cuba que fuera de su patria, todo el mundo piensa que este fenómeno fue el lanzador cubano más joven en llegar a las Mayores, y la realidad es otra.

Cuba ha tenido una extensa historia en el béisbol universal, los cubanos fueron de siempre los principales iniciadores y promotores de este deporte. Esa tradición viene desde el siglo XX cuando nuestros coterráneos comenzaron a jugar en las Ligas Negros y los más blanquitos en las Mayores.

Ya en 1918 el lanzador Oscar Tuero Monzón lanzaba en las mayores con la corta edad de 19 años, uno que lo imitó fue el veloz y espigado lanzador pinareño Pedro Ramos en 1955, quien debutó a escasos 17 días para cumplir 20 años. Marcelino López, Aurelio Monteagudo y Carlos “Patato” Pascual hicieron algo similar. Incluso el gran Camilo Pascual apenas había cumplido 20 años y debutaba con los Senadores en 1954. Todos ellos relegan al villaclareño José Fernández a un séptimo puesto entre los lanzadores cubanos más jóvenes que hayan llegado a las Mayores. La tabla a continuación lo dice todo.

Debut de lanzadores cubanos en las Grandes Ligas

Debut de lanzadores cubanos en las Grandes Ligas

Oscar Tuero, Pedro Ramos, Carlos Pascual, Aurelio Monteagudo y Marcelino López debutaron en la MLB con 19 años de edad

Oscar Tuero, Pedro Ramos, Carlos Pascual, Aurelio Monteagudo y Marcelino López debutaron en la MLB con 19 años de edad

Escrito por Esteban Romero, inicialmente en swingcompleto.com, el 6  junio de 2015

Lanzamientos en el béisbol: la screwball

La fuente de la habilidad de Carl Hubbell es

su control sin igual en su screwball.

Las emociones, si tiene alguna, no le afectan”.

Waite Hoyt (lanzador 1918-1938).

La llamada screwball o bola de tornillo es un lanzamiento que rompe en dirección opuesta de una slider o una curva, todo depende del pitcher que se trate, zurdo o derecho, por el ángulo del brazo. La screwball también tiende a hundirse cuando va llegando al plato, o sea similar a la sinker. En los inicios este lanzamiento era llamado fadeaway sinónimo de lanzamiento que  desvanece o se pierde.

Cuando la screwball la tira un lanzador derecho, esta rompe de izquierda a derecha, la pelota también se mueve abajo, cae adentro para un bateador derecho y en la esquina de fuera para el bateador zurdo. Cuando la tira un zurdo, el rompimiento es de derecha a izquierda, o sea a la inversa. Por esa razón se puede ver que el lanzador derecho que domina este lanzamiento suele tirarlo contra los bateadores zurdos de la misma manera que tira la slider. Bien lanzada la screwball siempre romperá en dirección opuesta a la curva.

Carl Hubbell muestra el agarre para lanzar la screw ball

Carl Hubbell muestra el agarre para lanzar la screw ball

Agarre de la bola para lanzar una screwball

Agarre de la bola para lanzar una screwball (tomado de wikihow)

Se piensa que el primer lanzador que usó la screwball fue el derecho Fred Goldsmith, que lanzó en las mayores en el siglo XIX (1879-1884). Otras fuentes son del criterio que este mérito le pertenece al derecho Charles “El viejo” Radbourn (1881-1891), quien  tiraba una especie de curva bastante rara, ya que en aquel entonces no se le llamaba screwball. Clark “El viejo zorro” Griffith (1891-1914), quien fuera después de su carrera dueño de los equipos Senadores de Washington y más tarde los Mellizos de Minnesota, también tiraba ese extraño lanzamiento. Griffith aprendió a lanzarlo bajo las instrucciones de Radbourn. El derecho Virgil Garvin (1896-1904) igualmente llegó a tirar la screw antes que Christy Mathewson lo hiciera.

Lanzando la screwball (tomado de wikihow)

Lanzando la screwball (tomado de wikihow)

En las Ligas Negro se asevera que el padre de estas ligas, Rube Foster, lanzaba la screwball, y fue él quien enseñó este lanzamiento al eficiente Mathewson. Unos aseveran esto y otros lo niegan.

Lanzadores-pioneros de la screwball Fred Goldsmith, Charles Radbourn, Clark Griffith y Ned Garvin

Lanzadores-pioneros de la screwball Fred Goldsmith, Charles Radbourn, Clark Griffith y Ned Garvin

Mathewson (1900-1916) fue de hecho el primer lanzador en usar consistentemente la screwball, la cual combinaba con otros lanzamientos, todos con soberbio control. De hecho fue quien popularizó el lanzamiento en cuestión. Mathewson tuvo 12 temporadas con 20 o más juegos ganados, y de ellas cuatro con 30 o más victorias. En su carrera acumuló 373 juegos ganados con 79 lechadas, 2507 ponches, WHIP de 1.06 y PCL de 2.13 en 17 temporadas en las Mayores.

Tres ases de la screwball Rube Foster, Christy Mathewson y Carl Hubbell

Tres ases de la screwball Rube Foster, Christy Mathewson y Carl Hubbell

El otro renombrado en usar la screwball fue el zurdo Carl Hubbell (1928-1943), el que debutó en 1925 con los Tigres del Detroit en la Liga Americana, pero aquí no tuvo éxito al no permitírsele lanzar su screwball. En 1928 pasó a jugar con los Gigantes de Nueva York en la Nacional y a partir de aquí comenzó todo su éxito en las Grandes Ligas.  Fue el líder en juegos ganados de la Nacional en 1930 (17) empatado con Bill Walker y Dazzy Vance, 1933 (23), 1936 (26) y 1937 (22). En cinco temporadas ganó más de 20 juegos en cada una y acumuló 253 victorias, 154 derrotas y promedio de carreras limpias de 2.97 en 16 temporadas como lanzador. En 1933, Hubbell lanzó 46 escones consecutivos y de 1936 al 1937 ganó también un total de 24 juegos consecutivamente. Otra hazaña de Hubbell tuvo lugar en el juego de las estrellas de 1934 cuando ponchó de manera consecutiva a Babe Ruth, Lou Gehrig, Jimmy Foxx, Al Simmons y Joe Cronin.

Veamos cómo fue lograda esta hazaña. Hubbell tuvo que enfrentarse a una tanda de verdaderos sluggers, hombres que luego hicieron el Salón de la Fama, probablemente los más temibles bateadores de aquellos tiempos y estrellas verdaderas en el terreno. Según cuenta Warren Corbett, Hubbell contaba con el siguiente cuadro, Bill Terry en 1B, Frank Frisch en segunda, Pie Traynor en tercera y Gaby Hartnett receptor, casi todos futuros managers o ya en esas funciones, como era el caso de Terry con los Gigantes. Hartnett le dijo a Hubbell, de no malgastar su screwball, que tirara la recta adentro, consejo para cerrar al bateador de turno, ¿saben quién era? Babe Ruth, cuatro lanzamientos y el bambino se comió un ponche; el siguiente, Lou Gehrig, muy sabiamente se metió en conteo completo, pero de nada le sirvió, ponche. El pánico no se reducía, Jimmie Foxx, considerado como el hombre que llevaba la pelota más lejos que nadie en las Mayores, un señor cuarto bate con los Atléticos y luego con los Medias Rojas de Boston, cinco lanzamientos y ponche. Frankie Frisch jonroneó y puso a la Liga Nacional delante 1-0. Al bate nuevamente la tanda del terror de la Liga Americana, Al Simmons, otro toletero de los Atléticos, cuatro lanzamientos, ponche. Vino Joe Cronin, estrella primero con los Senadores y luego con los Medias Rojas, cuatro lanzamientos, otro ponche. Hubbell ponchó a cinco futuros miembros del Salón de la Fama consecutivamente.

Años después a Hubbell le preguntaron si él creía que Nolan Ryan hubiera podido hacer algo igual, Hubbell calmadamente le respondió que la pregunta era difícil de responder pues él estaba completamente seguro que Ryan nunca le lanzaría a Ruth, Gehrig, Foxx, Simmons y Cronin.

La realidad es que Hubbell usó con más frecuencia la screwball que Mathewson. Entre los muchos apodos que tuvo a lo largo de su carrera, uno de ellos fue el de “scroogie king” (Rey de la tacañería), por el ahorro que hacía de lanzamientos cuando usaba su screwball. En Series Mundiales, Carl Hubbell ganó cuatro juegos y fue derrotado en otros dos.

Han sido varios lanzadores los que han usado este lanzamiento en su repertorio. Entre los más famosos están el derecho Cy Blanton de los Piratas, el zurdo Warren Spahn de los Bravos, el zurdo mexicano Fernando Valenzuela de los Dodgers, el zurdo cubano Miguel Cuellar con los Orioles, los derechos dominicanos Juan Marichal y Pedro Martínez, los relevistas zurdos boricuas Luis Arroyo con los Yankees y Willie Hernández con los Tigres, el derecho Mike Marshall con los Dodgers, los zurdos Tug McGraw de los Mets y Filis, y el nipón Masanori Murakami, así como dos decenas más de pitchers que han brillado en el montículo.

Otros lanzadores de la screwball

Otros lanzadores de la screwball

El daño a los bateadores es que la bola viene con una velocidad promedio de 76 MPH, o sea algo que no es normal, cuando usualmente los lanzamientos más lentos vienen por encima de los 83 MPH, pero para colmo la bola se hunde cuando va llegando al home, lo cual es demasiado para que el cerebro del bateador pueda procesar a la hora de hacer swing. En la actualidad no hay casi lanzadores que tiren screwball, ya que existe el criterio que el mismo daña los brazos.

El entrenador de pitcheo de los Medias Blancas de Chicago, Don Cooper, dice que la vox populi es que la screwball es algo duro para el brazo. No obstante, él afirma que no existe mucha documentación que respalde esa idea. Se crea el temor a lanzarla y por ahí vienen los disparos. Kirk Gibson, manager del Arizona, cree que afecta el hombro del lanzador. Tom Lasorda dice que afecta el codo, mientras otros dicen que hace daño a las muñecas.

Sin embargo, hay criterios opuestos a estas ideas, que afirman que la screwball no es tan mala para el brazo del lanzador. La pronación o movimiento del antebrazo que hace girar la mano de fuera adentro y pone la palma de la mano hacia abajo o adentro permite la protección del ligamento colateral ulnar, que es lo que normalmente se sustituye cuando se somete el brazo a la cirugía Tommy John.

En un artículo sobre este tema de Schoenfeld (2014), un médico, el cirujano Dr. Carl Nissen, dijo que existen creencias que permanecen en el tiempo sin que haya ciencia que las apoyen. Por ejemplo, todo el mundo habla que la curva daña el codo, cuando en realidad es la recta tirada una y otra vez, lo cual es pura física. La fuerza que se ejerce sobre el codo cuando se lanza una screwball es casi idéntica a la que se realiza cuando se lanza una recta y algo menos que cuando se lanza una curva. El estrés sobre el hombro es muy similar entre uno y otro lanzamiento.

Hubbell fue el caso más evidente y que haya quedado grabado en la mente de muchos lanzadores. Hubbell comenzó a padecer de problemas en su brazo, se sometió a cirugía y a su regreso, según el mismo afirmaba, no era más que la mitad de lo que había sido antes. No obstante, lo que no está claro si ese daño al brazo de Hubbell se debió a su preferencia de lanzar la screball continuamente.

Los tres últimos lanzadores que han dependido de la screwball son el relevista intermedio, el zurdo tejano Daniel Herrera, el cual no está activo, y el norteamericano de origen latino, el zurdo Héctor Santiago, y el derecho nipón Yu Darvish, quien se sometió a cirugía Tommy John y aún no está restablecido. Santiago se inició en las Mayores con los Medias Blancas y su actuación entonces no tuvo nada de relevante, ahora lanza para los Angelinos y ha tenido algunas apariciones notables, pero no consistentemente.

Santiago ha dado algunos consejos de cómo lanzar la screwball. El secreto, dice este lanzador, es no ejercer presión alguna con el meñique ni con el anular. Mientras movía el brazo hacia adelante en una simulación en cámara lenta, apretaba la naranja con el dedo medio hasta que la mayor parte de su mano quedó justo debajo de la fruta, creando un giro hacia la derecha, es “como ir manejando sobre las ruedas derechas de un carro en una curva”, dijo.

Personalmente creo que se debe prestar más atención a la ciencia en estos aspectos y no guiarse por lo que dicen las personas, muchas veces con pocos argumentos a su favor. La screwball parece poderse lanzar, es menester que los entrenadores la enseñen no sólo a lanzarla sino a racionarla en un repertorio con otros lanzamientos. También es cierto que hoy día se dispone de otros lanzamientos, probablemente menos difíciles, como son el cambio circular, la cortada y la split-finger, de ahí que se dependa menos de la screwball.

Bibliografía consultada

Anon. Christy Mathewson. Baseball-reference.com. http://www.baseball-reference.com/players/m/mathech01.shtml

Corbett Warren. 2011. Hubbell’s Elbow: Don’t Blame the Screwball. Society for American Baseball Research. http://www.sabr.org/research/hubbell-s-elbow-don-t-blame-screwball

Frierson Eddie. 2004. Christy Mathewson. Society for American Baseball Reseach. http://sabr.org/bioproj/person/f13c56ed

Morris Peter. 2006. A Game of Inches: The Stories Behind the Innovations that Shaped Baseball : The Game on the Field (Volume 1). Ivan R. Dee Publisher, 533 p.

Schoenfeld Bruce. 2014. The Mystery of the Vanishing Screwball, NY Times Magazine, 10 julio, http://www.nytimes.com/2014/07/13/magazine/the-mystery-of-the-vanishing-screwball.html?_r=0

Escrito por Esteban Romero, 18 mayo de 2016

Participación de peloteros latinos en Juegos de Estrellas de la MLB

Si no luchas por lo que quieres, no te lamentes por lo que pierdes”- Anónimo

Este es un artículo en dos partes, la primera recoge la labor detallada de los peloteros latinos en juegos de Estrellas en el período de 1951 a 1981, que a continuación se describe. Diferenciamos integración, o sea formar parte de una nómina, de la participación, que viene a ser el juego del pelotero en ese desafío. Igualmente se informa sobre los premiados como MVP en cada juego.

El primer juego de las estrellas se jugó el 6 de julio de 1933 en el Comiskey Park de Chicago, ciudad donde se desarrollaba una feria internacional. La idea de efectuar este juego fue del editor de las páginas deportivas del Chicago Tribune, Arch Ward. En aquel primer juego el equipo de la Liga venció 1-0 a la Nacional. Así se continuó jugando estos partidos, excepto en 1945 producto de la II Guerra Mundial.

En 1951 el juego se efectuó en el Briggs Stadium de Detroit. El juego debió efectuarse en Filadelfia, pero como Detroit festejaba su 250 aniversario de fundada, pues se le cedió la sede, y fue allí donde por primera vez debutara un pelotero latino como abridor en la alineación. Se trataba del torpedero venezolano Chico Carrasquel, pero en ese equipo por coincidencia, integraron un equipo de liga a este juego dos peloteros cubanos, el jardinero Orestes Miñoso y el lanzador Conrado Marrero. El segundo no llegó a lanzar, Miñoso entró en sustitución del jardinero derecho Vic Werth y se fue de 2-0, mientras que Carrasquel bateaba de 2-1. Este juego lo ganó la Liga Nacional 8-3. Integración: un venezolano y dos cubanos. Participación: un venezolano y un cubano, total dos latinos.

Al siguiente año, 1952, el Shiba Park de Filadelfia sirvió de sede del juego, nuevamente Miñoso integró el equipo de la Liga Americana. Como abridor en la alineación de la Liga Americana estuvo el mexicano Beto Ávila cubriendo la segunda base. Nuevamente la Liga Nacional se llevó el triunfo 3-2. Jackie Robinson disparó jonrón tempranero sobre los envíos de Vic Raschi, pero Miñoso en la cuarta entrada sonó doble para iniciar una rebelión, coronada con hit de Ávila impulsor de la primera carrera de la Liga Americana.  Participación: un cubano y un mexicano, total dos latinos.

En 1953 se jugó en el Crosley Field de Cincinnati, donde la Liga Nacional, por cuarta ocasión consecutiva, derrotó a la Nacional 5-1. Carrasquel fue nuevamente el SS abridor de la Liga Americana, mientras Miñoso fue como reserva de los jardineros. El venezolano se fue de 2-0 y el cubano de 2-2 con 1 impulsada. No sé qué atributos en particular tendría Gus Zernial para abrir en el jardín izquierdo de la Americana y no Miñoso en su lugar. Participación: un venezolano y un cubano, total dos latinos.

Ellos fueron los primeros Carraquel, Miñoso, Beto Ávila, Tony Taylor, S. Consuegra, Vic Pellot Power, Aparicio y Cepeda

Ellos fueron los primeros Carraquel, Miñoso, Beto Ávila, Tony Taylor, S. Consuegra, Vic Pellot Power, Aparicio y Cepeda

En 1954 se jugó en el Estadio Municipal de Cleveland, vaya coincidencia, pues ese año los Indios fueron a la serie Mundial contra los Gigantes, evento en el que la tribu fuera barrida por los de Nueva York. Esta vez sí tuvimos nuestro abridor cubano en la Liga Americana, no era otro que Miñoso jugando el jardín izquierdo y como primer bate, pero otro cubano hizo el equipo, el lanzador Sandalio “Potrerillo” Consuegra, de quien hemos hablado en un artículo dedicado a él. Chico Carrasquel defendió el SS y Beto Ávila la 2B de la Liga Americana, primera combinación latina en estos juegos. El partido terminó 11-9 a favor de la Liga Americana y nuevamente Miñoso sonó la bola, se fue de 4-2, con 1 base y 1 anotada, también cometió un error a la defensiva. Ted Williams lo sustituyó en las postrimerías de este juego de carreraje. Carrasquel se fue de 5-1 con 1 anotada, Beto Ávila de 3-3, dos impulsadas y una anotada, pero Consuegra soportó 5 limpias en un tercio lanzado. Participación: dos cubanos, un venezolano y un mexicano, total cuatro latinos.

En 1955 se jugó en el Milwaukee County Stadium. Los bates de Stan Musial, Willie Mays y Hank Aaron fueron los decisivos para que la Nacional ganara 6-5 este partido. No hubo cubanos en este juego, Carraquel, el boricua Víctor Pellot Power y Beto Ávila integraron el equipo de la Americana como reservas. El lanzador boricua Luis “Tite” Arroyo integró el equipo de la Nacional. Carrasquel se fue de 3-2, Power y Ávila de 1-0 cada uno, y Tite Arroyo no lanzó. Integración: dos boricuas y un mexicano. Participación: un boricua y un mexicano, total dos latinos.

El Griffith Stadium de Washington DC fue la sede del juego de 1956, donde la Liga Nacional nuevamente derrotó a la americana 7-3. Este juego lo trasmitió en directo por primera vez la TV cubana, recuerdo a Warren Spahn lanzando por la Liga Nacional, donde Ted Williams y Mickey Mantle le sonaron par de jonrones consecutivos, fue todo lo que le hicieron al zurdo del Milwaukee. El único latino en este juego fue el boricua Víctor Pellot Power, que se fue de 2-1.

La Liga Americana derrotó 6-5 a la Nacional en el juego de 1957 efectuado en el Sportsman Park de St Louis. El único latino en el juego fue Miñoso como reserva, quien disparó un doble en una vez al bate.

En 1958 se jugó en el Memorial Stadium de Baltimore, el venezolano Luis Aparicio fue el único latino en ese juego, que abrió cubriendo el SS de la Americana. Se fue de 2-0 con una carrera anotada.

En 1959 se jugaron dos partidos de estrellas, el primero en el Forbes Field de Pittsburgh, juego que ganó 5-4 la Liga Nacional. Aparicio y Miñoso fueron abridores en la alineación de la Liga Americana, mientras que el boricua Orlando Cepeda defendía la inicial de la Liga Nacional y se convertía en el primer latino que jugaba de hecho con el equipo de este circuito. Víctor Pellot integró el equipo de la Americana como reserva. Miñoso, como hombre proa, se fue de 5-0, Aparicio de 3-0, Pellot de 1-1 y Cepeda de 4-0.  Participación: un cubano, un venezolano, dos boricuas, total cuatro latinos.

El 3 de agosto se jugó el segundo desafío en Los Ángeles, el que concluyó 5-3 a favor de la Liga Americana. En este juego sólo abrió Aparicio en el campo corto, mientras Miñoso, Pellot y Cepeda lo hacían en la reserva, pero dos lanzadores cubanos integraron el equipo de la Americana, fueron ellos el habanero Camilo Pascual y el pinareño Pedro Ramos. Aparicio se fue de 3-0, Pellot de 1-0, Miñoso no jugó, Cepeda tampoco, mientras que ninguno de los lanzadores cubanos subió al montículo. Integración tres cubanos, dos boricuas y un venezolano. Participación: un cubano, un venezolano y dos boricuas, total cuatro latinos.

En 1960 nuevamente dos juegos de estrellas, el primero fue en Kansas City el 11 de julio de 1960, la Liga Nacional venció 5-3. Miñoso fue el único latino abridor en alineación. Pellot y Aparicio integraron la reserva de la Liga Americana, mientras que el cubano Tony Taylor y los boricuas Cepeda y Roberto Clemente lo hacían en la Nacional. Camilo Pascual nuevamente fue escogido dentro del staff de lanzadores de la Liga Americana. Pellot no llegó a jugar y Pascual tampoco lanzó, mientras que el resto de los latinos se fueron en blanco al bate. Integración: tres boricuas, un venezolano, tres cubanos. Participación: dos boricuas, dos cubanos y un venezolano, total cinco latinos.

Dos días después se jugó el segundo partido, efectuado en el Yankee Stadium y que la Nacional ganó 6-0. Miñoso se fue de 2-0, Víctor Pellot y Cepeda lo imitaron, Clemente recibió una base y Tony Taylor se fue de 1-1. Camilo Pascual no lanzó. Integración: tres cubanos y dos boricuas. Participación: dos cubanos y dos boricuas, total cuatro latinos.

En 1961 el primer juego fue el 11 de julio en el Candlestick Park de San Francisco, que la Liga Nacional se llevó como de costumbre entonces 5-4. Dos boricuas abrieron en los jardines de la Liga Nacional, Cepeda y Clemente. El cubano Miguel Fornieles integró el equipo de la Liga Americana. Cepeda se fue de 3-0 pero Clemente bateó de 4-2 incluido triple e impulsó dos. Fornieles lanzó un tercio y permitió una limpia por jonrón del conocido en Cuba, el jardinero-inicialista George Altman (jugó con el campeón Cienfuegos en 1959-60). Participación: dos boricuas y un cubano, total tres latinos.

Clemente, Pascual, Marichal, Javier, Versalles, Tony Oliva, Leo Cárdenas y Octavio Rojas

Clemente, Pascual, Marichal, Javier, Versalles, Tony Oliva, Leo Cárdenas y Octavio Rojas

El segundo juego fue el 31 de julio en el legendario Fenway Park de Boston, juego que quedó empatado a una anotación. Clemente y Cepeda volvieron a abrir por la Nacional mientras que Aparicio lo hacía por la Americana. Esta vez los boricuas se fueron en blanco, aunque Cepeda recibió un pelotazo. Aparicio se fue de 2-0, recibió una base, y el cubano Camilo Pascual lanzó por primera vez en estos juegos, tiró 3 entradas sin permitir libertades y propinó un ponche. Participación: dos boricuas, un venezolano y un cubano, total cuatro latinos.

En 1962 el primer juego fue el 10 de julio en el DC Stadium de la capital norteamericana. Cepeda y Clemente volvieron a abrir por la Nacional, y Aparicio lo hacía por la Americana. El dominicano Felipe Alou iba de reserva de los jardines por la Nacional, mientras que Camilo Pascual volvía a integrar el staff de la Americana y el dominicano Juan Marichal el de la Nacional. Clemente se fue de 3-3 incluido doble, Alou empujó una y Cepeda se fue de 3-0 con una empujada. Aparicio conectó un triple en 4 veces al bate. Marichal, de relevo, lanzó dos entradas y concedió una base por bola. Camilo Pascual permitió cuatro hits y dos limpias en 3 entradas lanzadas, y cargó con la derrota de un juego que concluyó 3-1 a favor de la Liga Nacional. Participación: dos boricuas, dos dominicanos, un venezolano y un cubano, total seis latinos.

El 30 de julio fue el segundo juego, esta vez en el Wrigley Field de Chicago, donde los abridores fueron los mismos del juego anterior. Camilo Pascual y Juan Marichal integraron el staff de sus ligas nuevamente. En este juego, ganado por la Liga Americana 9-4, Aparicio se fue de 2-0 con un ponche, Cepeda de 1-0 con 1 base, Clemente de 2-0 con 1 ponche. Marichal lanzó 2 entradas y permitió 2 hits y 2 carreras limpias. Participación: un venezolano, un dominicano y dos boricuas, total cuatro latinos.

 A partir de 1962 se comenzaron a escoger los MVP de estos juegos. El primer seleccionado para este premio fue Maury Wills de los Dodgers de los Ángeles en el primer juego y León Wagner, también de los Dodgers, en el segundo partido.

En 1963 se volvió a jugar un solo desafío, que ganó la Liga Nacional 5-3 y que se efectuó en Cleveland el 9 de julio. El dominicano Julián Javier abrió como segunda base de la Nacional, mientras que el habanero Zoilo Versalles lo hacía en el campo corto de la Liga Americana. Cepeda (no jugó) y Clemente integraron la reserva de la Nacional y Aparicio la de la Liga Americana. Los lanzadores fueron Juan Marichal (no lanzó) por la Liga Nacional y el boricua Juan Pizarro por la Americana. Javier se fue de 4-0 con 2 ponches, Clemente jugó sólo a la defensiva. Versalles de 1-1 y un pelotazo, Aparicio de 1-0. Pizarro lanzó una entrada perfecta. El MVP fue el legendario Willie Mays. Integración: dos dominicanos, dos boricuas, un venezolano y un cubano. Participación: un dominicano, un boricua, un venezolano y un cubano, total cuatro latinos.

El 7 de julio de 1964 en el Shea Stadium de Nueva York se efectuó el juego 35 de las Estrellas. El cubano Tony Oliva abrió en los jardines de la Liga Americana, mientras que Cepeda y Clemente lo volvían a hacer por la Nacional. En las reservas estuvieron Aparicio en la Americana y el cubano Leonardo Cárdenas en la Nacional, mientras como lanzadores estaban Pascual y Pizarro en la Americana, y Marichal en la Nacional. Oliva se fue de 4-0, Clemente de 3-1 con 1 anotada, Cepeda de 4-1 y Leo Cárdenas de 1-0. Pascual lanzó 2 entradas, 2 hits y 1 limpia, Marichal dio un escón con 1 ponche. El juego concluyó 7-4 a favor de la Liga Nacional. El MVP fue el jardinero Johnny Callison de los Filis de Filadelfia. Participación: tres cubanos, un venezolano, dos boricuas y un dominicano, total siete latinos.

Tany Pérez, Rod Carew, Luis Tiant, Miguel Cuellar, Felipe y Matty Alou, Félix Millán y Bert Campaneris

Tany Pérez, Rod Carew, Luis Tiant, Miguel Cuellar, Felipe y Matty Alou, Félix Millán y Bert Campaneris

El Metropolitan de Minnesota sirvió de sede en 1965, juego efectuado el 13 de julio y que la Nacional ganara 6-5. Juan Marichal abrió este juego y permitió 1 hit en 3 entradas para llevarse el MVP  de este juego. Por la Americana abrió el boricua Félix Mantilla en la segunda base, que se fue de 2-0, y el venezolano Víctor Davalillo en el jardín central, que bateó de 2-1. En las reservas estuvieron Clemente (de 2-0), Leo Cárdenas sin comparecencia al bate, el cubano Octavio “Cookie” Rojas de 1-0 en la Liga Nacional, y Tony Oliva (de 2-1), Zoilo Versalles (de 1-0 con 1 base) en el equipo de la Americana. Participación: tres cubanos, un venezolano, dos boricuas y un dominicano, total siete latinos.

Por enésima vez la Liga Nacional venció a la Americana, esta vez 2-1 en juego disputado en el Busch Stadium de St Louis el 12 de julio de 1966. Tony Oliva (de 4-0) abrió por la Americana, mientras que Clemente (de 4-2 incluido doble) y Leo Cárdenas (de 2-0) lo hacían por la Nacional. El MVP del juego correspondió a Brooks Robinson.  Participación: dos cubanos y un boricua, total tres latinos.

El 11 de julio de 1967 se efectuó el juego de las Estrellas en el Estadio Anaheim de California, donde nuevamente la Liga Nacional venció a la Americana 2-1 en 15 entradas, o sea idéntico marcador al del año anterior. Cepeda (de 6-0), Clemente (de 6-1) y Marichal fueron abridores por la Liga Nacional, en cuyas reservas estaban el antesalista cubano Tany Pérez y el lanzador zurdo cubano Miguel Cuellar. Marichal lanzó 3 escones permitiendo un solo hit y propinando 3 ponches. Cuellar lanzó dos entradas, un hit y 2 ponches. Por la Liga Americana abrió Tony Oliva en el jardín central (de 6-2 y 3 ponches) y el panameño Rodney Carew en segunda base (de 3-0 y 1 ponche). El receptor cubano Paulino Casanova estaba en la reserva y no jugó. El juego lo decidió en el 15to inning el cubano Tany Pérez (de 2-1) con jonrón, quien a su vez fue el MVP de este partido. Integración: un panameño, dos boricuas, un dominicano y tres cubanos. Participación: un panameño, dos boricuas, un dominicano y dos cubanos, total seis latinos.

El Astrodome de Houston fue la sede del juego disputado el 9 de julio de 1968, el que la Liga Nacional ganó 1-0. La única carrera del juego se anotó en el mismo primer inning por hit de Willie Mays combinado con otro de Hank Aaron. Rodney Carew (de 3-0) en la segunda y Luis Tiant (2 entradas, 2 hits, 2 bases, 2 ponches y 1 limpia) en el montículo fueron los abridores latinos por la Americana, que llevó a los cubanos Tony Oliva (un doble en una vez al bate), Joaquín Azcue (se ponchó en una vez al bate) y Bert Campaneris (de 1-0) en la reserva, además del lanzador derecho boricua José Santiago (no lanzó). La Liga Nacional no tuvo abridores latinos, en su reserva estaban Tany Pérez (no bateó), Julián Javier (no bateó), los dominicanos Felipe (no bateó) y Matty Alou (de 1-1), el cubano Leo Cárdenas (no bateó) nuevamente, y Juan Marichal (3 ponches en 2 entradas) en el staff de lanzadores. Willie Mays se llevó el MVP por segunda ocasión en estos juegos. Integración: seis cubanos, cuatro dominicanos, un panameño y un boricua. Participación: cinco cubanos, un panameño y tres dominicanos, total nueve latinos.

El 23 de julio de 1969 se efectuó el juego de las Estrellas en el Estadio Robert F. Kennedy Memorial de Washington, donde la Liga Nacional se llevó la victoria 9-3. La Liga Nacional abrió con Matty Alou (de 4-2 y 1 anotada) en el jardín central y con el boricua Félix Millán (un doble en 4 veces al bate y 2 empujadas) en la segunda base, mientras que en la reserva estaba Tany Pérez (un ponche en 1 vez al bate) y Roberto Clemente (imitó a Tany). Juan Marichal hizo este equipo pero no lanzó. Carew (de 3-0) fue el único latino abridor en el equipo de la Americana, Tony Oliva y el receptor boricua Ellie Rodríguez  integraron la reserva pero no jugaron. En este partido Willie McCovey de los Gigantes de San Francisco disparó dos jonrones e impulsó 3 carreras para llevarse el MVP del juego. Integración: un panameño, tres boricuas, dos cubanos y dos dominicanos. Participación: un panameño, dos boricuas, dos cubanos y un dominicano, total seis latinos.

El estadio Riverfront de Cincinnati sirvió de sede del juego de las estrellas efectuado el 14 de julio de 1970. La Liga Nacional continuó su paso y ganó 5-4 en 12 entradas. Aparicio (de 6-0) reapareció como abridor en el campo corto de la Liga Americana, que contaba en la reserva con el boricua Sandy Alomar (padre de Roberto y Sandy Alomar Jr.) (de 1-0), Carew (no jugó) y Tony Oliva (un doble en 2 veces al bate y 1 base). Miguel Cuellar estuvo en el staff de la Americana pero no lanzó. La Nacional tenía como abridor a Tany Pérez (de 3-0 y 2 ponches) en la antesala, y como reservas a Clemente (de 1-0 con 1 empujada) y a Félix Millán (no jugó), lanzador latino no tenía. Carl Yastrzemski bateó de 6-4 incluido doble, con 1 anotada y 1 impulsada, y se llevó el MVP de este juego. Integración:

Al fin la Liga Americana logró una victoria en juego de estrellas, 6-4. Sucedió en el Tiger Stadium de Detroit el 13 de julio de 1971. Carew (de 1-0 y 2 bases, 1 anotada) y Aparicio (de 3-1) fueron los abridores por la Liga Americana, que contó con Octavio Rojas (de 1-0), Tony Oliva y Leo Cárdenas (no jugaron) en la reserva, así como Miguel Cuellar (2 entradas, 1 hit, 1 base y 2 ponches) en el cuerpo de lanzadores. La Nacional vino sin abridores latinos, en su reserva estaba el receptor panameño Manny Sanguillén (no jugó), Félix Millán (no bateó), Roberto Clemente (un jonrón en 2 veces al bate) y Marichal (2 entradas, 1 base y 2 ponches) en el cuerpo de lanzadores. Frank Robinson de los Orioles disparó jonrón de 2 carreras en el tercer inning y se llevó el MVP de este partido. Integración: cuatro cubanos, dos panameños, dos boricuas y un venezolano. Participación: dos cubanos, dos boricuas, un panameño y un venezolano, total seis latinos.

El 25 de julio de 1972 en el Estadio de Atlanta se efectuó el correspondiente juego de las estrellas, el cual ganó la Liga Nacional 4-3. El equipo de la Americana abrió con Carew en segunda (de 2-1, una base y 1 empujada), mientras que en la reserva estaba Octavio Rojas (un jonrón de dos carreras en una vez al bate, además del receptor boricua Ellie Rodríguez, Bert Campaneris y Luis Aparicio, los cuales no jugaron. La Nacional vino con el dominicano César Cedeño (de 2-1, una anotada y 1 ponche) en el jardín central, Manny Sanguillén (de 2-1) en la receptoría y Roberto Clemente (no jugó)  en la reserva del equipo. Joe Morgan fue el MVP de este juego. Integración: dos cubanos, dos panameños, dos boricuas, un venezolano y un dominicano. Participación: dos panameños, un cubano y un dominicano, total cuatro latinos.

César Cedeño, Jorge Orta, David Concepción, Manny Trillo, Fernando Valenzuela, Pedro Guerrero, Tony Armas y Joaquín Andújar

César Cedeño, Jorge Orta, David Concepción, Manny Trillo, Fernando Valenzuela, Pedro Guerrero, Tony Armas y Joaquín Andújar

La Liga Nacional continuó ganando sin piedad, esta vez 7-1 en juego efectuado el 24 de julio de 1973 en el Royal Stadium de Kansas City. César Cedeño (de 3-1, una impulsada y 2 ponches) abrió como jardinero de la Liga Nacional, y el venezolano David Concepción (no jugó) en la reserva. Por la Americana Carew (de 3-0) y Campaneris (de 3-0 con 2 ponches) defendieron el centro del infield de este equipo. En la reserva estaba Octavio Rojas (recibió una base). Bobby Bonds, padre de Barry, fue el MVP de este juego al irse de 2-2, incluido doble y jonrón. Integración: dos cubanos, un panameño, un dominicano y un venezolano Participación: dos cubanos, un panameño y un dominicano, total cuatro latinos.

Y la Nacional no paraba, ganó 7-2 en juego efectuado en el Three Rivers Stadium de Pittsburgh el 23 de julio de 1974. Nuevamente la Americana presentó la combinación de Carew (1-0, una base y 1 anotada) y Campaneris (de 4-0 con 2 ponches). Octavio Rojas (no jugó) vino en la reserva, y los lanzadores Tiant (2 entradas, 4 hits, 3 carreras, 2 limpias y una base) y Cuellar (no lanzó) formaron parte del cuerpo de lanzadores. Cedeño (de 2-0 con 1 ponche) y Tany Pérez (un ponche en una vez al bate) vinieron en la reserva de la Nacional. El MVP fue Steve Garvey, quien se fue de 4-2 incluido doble, 1 anotada y 1 empujada. Integración: cinco cubanos, un dominicano y un panameño. Participación: tres cubanos, un dominicano y un panameño, total cinco latinos.

Receptores latinos escogidos para Juegos de Estrellas Sanguillén, Joaquín Azcue, Paulino Casanova y Baudilio García

Receptores latinos escogidos para Juegos de Estrellas Sanguillén, Joaquín Azcue, Paulino Casanova y Baudilio García

Con el juego empatado a 3 en el noveno inning, el equipo de la Liga Nacional, como visitador, anotó 3 carreras para vencer nuevamente 6-3 en juego realizado en el County Stadium de Milwaukee, el 15 de julio de 1975. David Concepción (de 2-1, con 1 ponche) abrió en el campo corto de la Nacional y Tany Pérez (de 1-0) vino en la reserva de este equipo. Por la American nuevamente Carew (de 5-1 y 1 ponche) y Campaneris (de 2-2) alrededor de la segunda, y en la reserva estaba el mexicano Jorge “Charolito” Orta (no jugó), hijo del pelotero cubano Pedro Orta, y considerado el pelotero más veloz de México de todos los tiempos. El MVP esta vez fue compartido por el lanzador Jon Matlack  y el antesalista Bill Madlock, ambos de la Liga Nacional. Integración: dos cubanos, un panameño, un venezolano y un mexicano. Participación: dos cubanos, un panameño y un venezolano, total cuatro latinos.

No paraba, la Liga Nacional venció 7-1 al de la Americana en juego con sede en el Veterans Stadium de Filadelfia, el 13 de julio de 1976. Carew (de 3-0 y 1 base) repitió en segunda y Luis Tiant (2 entradas, 1 hit y 1 ponche) vino en el cuerpo de lanzadores de la Americana. El conjunto de la Nacional volvió a abrir con Concepción (de 2-1) en el SS, y Tany Pérez (una base en una comparecencia) y César Cedeño (un jonrón en 2 veces al bate, dos impulsadas y un ponche) en la reserva. El jardinero George Foster disparó jonrón de 3 carreras y se llevó el MVP del juego. Participación: dos cubanos, un panameño, un venezolano y un dominicano, total cinco latinos.

El Yankee Stadium fue escenario del juego del 19 de julio de 1977, pero la vida continuó como siempre, la Nacional venció 7-5 a la Americana. El equipo de la Nacional volvió a abrir con Concepción (de 1-0 y 1 base) en el SS, la reserva fue el jardinero boricua Jerry Morales (un pelotazo y una anotada) y el infielder venezolano Manny Trillo (de 1-0), con el lanzador dominicano Joaquín Andújar (no lanzó). La Americana abrió con Carew (de 3-1 con 1 anotada) cubriendo la inicial, y Campaneris (de 1-0, con 1 base y 1 anotada) en la reserva. El lanzador abridor Don Sutton de la Liga Nacional se llevó el MVP (3 entradas, 1 hit y 4 ponches). Integración: dos venezolanos, un panameño, un boricua, un cubano y un dominicano. Participación: dos venezolanos, un panameño, un boricua y un cubano, total cinco latinos.

Increíble, la Liga Nacional volvió a llevarse la victoria 7-3 en el partido disputado en San Diego el 11 de julio de 1978. Carew (dos triples en 4 veces al bate y dos anotadas) defendió la inicial de la Americana, y David Concepción (1 base y 1 anotada) estuvo en la reserva del equipo de la Nacional, estos fueron los únicos latinos en juego. No hubo cubanos, por cierto. Steve Garvey (de 3-2 incluido triple y 2 impulsadas) nuevamente se llevó el MVP. Participación: un panameño y un venezolano, total dos latinos. A partir de este año comenzó la sequía de peloteros cubanos.

El Kingdome de Seattle fue el escenario del juego efectuado el 17 de julio de 1979, la Liga Nacional, como siempre, venció 7-6, juego decidido en la primera parte del noveno inning. Concepción (no jugó) fue parte de la reserva del equipo de la Nacional, y Andújar (2 entradas, 2 hits, 2 carreras, una limpia y 1 base) integró el cuerpo de lanzadores. La Americana no trajo latino en su nómina. Dave Parker (de 3-1, una base y un fly de sacrificio) fue el MVP del juego. Integración: un dominicano y un venezolano. Participación: un dominicano, total un latino.

El 8 de julio de 1980 en el Dodger Stadium se efectuó el juego de las Estrellas ganado por la Liga Nacional 4-2. Carew (de 2-2 incluido doble, con 1 anotada) volvió a abrir en la inicial de la Liga Americana y Charolito Orta (no jugó) estuvo en la reserva del equipo. La Nacional vino con Concepción (1-0 y 1 anotada) y el jardinero boricua José Cruz (no jugó) en la reserva. Ken Griffey Sr. bateó de 3-2 incluido jonrón y se llevó el MVP. Integración: un panameño, un mexicano, un boricua y un venezolano. Participación: un panameño y un venezolano, total dos latinos.

Con el juego del 9 de agosto de 1981 en el Cleveland Stadium se llegó a 30 temporadas, en las que los latinos han jugado en juegos de Estrellas. No hubo cambio, la Nacional venció 5-4 una vez más. Concepción (de 3-0 incluido 1 ponche) abrió en el SS de la Nacional y el lanzador abridor fue el zurdo mexicano Fernando Valenzuela (1 entrada y 2 hits permitidos). El equipo de este circuito presentó en la reserva a Manny Trillo (de 2-0) y el dominicano Pedro Guerrero (un ponche). La Americana volvió con Carew (de 3-1, una base robada y 1 ponche) en primera, en la reserva los venezolanos, el  receptor Baudilio “Bo” García (de 1-0) y el jardinero Tony Armas (de 1-0). El receptor Gary Carter de la Liga Nacional disparó dos jonrones y se llevó el MVP del juego. Participación: cuatro venezolanos, un panameño, un mexicano y un dominicano, total siete latinos.

En conclusiones, los peloteros por países con integración/participación fueron:

Cuba

Joaquín Azcue jugó: 1968, un juego.

Bert Campaneris jugó: 1968, 1973, 1974, 1975, 1977, cinco juegos. Seleccionado y no jugó en 1972.

Leonardo Cárdenas jugó: 1964, 1966, 1968, tres juegos.   Seleccionado y no jugó en 1971.

Paulino Casanova: Seleccionado y no jugó en 1967.

Sandalio Consuegra jugó: 1954, un juego.

Miguel Cuellar jugó: Miguel Cuellar: 1967 y 1971, dos juegos. Seleccionado y no jugó en 1970 y 1974.

Miguel Fornieles jugó: 1961 (I), un juego.

Conrado Marrero: Seleccionado y no jugó en 1951

Orestes Miñoso jugó: 1951, 1952, 1953, 1954, 1957, 1959 (I), 1960 (I), 1960 (II), ocho juegos. Seleccionado y no jugó en 1959 (II).
Tony Oliva jugó: 1964, 1965, 1966 y 1968, cuatro juegos. Seleccionado y no jugó en 1969 y 1971.

Camilo Pascual jugó: 1961 (II) y 1964, dos juegos. Seleccionado y no jugó en 1959 (II), 1960 (I), 1962 (II).

Tany Pérez jugó: 1967, 1968, 1969, 1970, 1974, 1975 y 1976, siete juegos.

Pedro Ramos: Seleccionado y no jugó en 1959 (II).

Octavio Rojas jugó: 1965, 1971, 1973, tres juegos. Seleccionado y no jugó en 1974.

Tony Taylor jugó: 1960 (I) y 1960 (II), dos juegos.

Luis Tiant jugó: 1968, 1974 y 1976, três juegos.

Zoilo Versalles jugó: 1963 y 1965, dos juegos.    Total de 17 cubanos seleccionados, jugaron quince.

Dominicana

Felipe Alou jugó: en 1962 (I), un juego.

Matty Alou jugo en: 1968 y 1969, dos juegos.

Joaquín Andújar jugó: en 1979, un juego. Seleccionado y no jugó en 1977.

César Cedeño jugó: en 1972, 1973, 1974 y 1976, cuatro juegos.

Julián Javier jugó: en 1963 y 1968, dos juegos.

Juan Marichal jugó: 1962 (I), 1962 (II), 1964, 1965, 1967, 1968, 1971, siete juegos. Seleccionado y no jugó en 1963 y 1969.  Total de 6 dominicanos seleccionados.

México

Beto Ávila jugó: en 1952, 1954 y 1955, tres juegos.

Jorge Orta: Seleccionado y no jugó en 1975 y 1980.

Fernando Valenzuela jugó: en 1980, un juego.  Total de 3 mexicanos seleccionados, jugaron dos.

Panamá

Rodney Carew jugó: 1967, 1968, 1969, 1970, 1972, 1973, 1974, 1975, 1976, 1977, 1978 y 1980, doce juegos.

Manny Sanguillén jugó: en 1972, un juego. Seleccionado y no jugó en 1971.  Total de dos panameños seleccionados.

Puerto Rico

Sandy Alomar jugó: en 1970, un juego.
Tite Arroyo: Seleccionado y no jugó en 1955.
Orlando Cepeda jugó: 1959 (I), 1960 (I), 1960 (II), 1961 (I), 1961 (II), 1962 (I), 1962 (II), 1964, 1967, nueve juegos. Seleccionado y no jugó en 1959 (II) y 1963
Roberto Clemente jugó: 1960 (I), 1961 (I), 1961 (II), 1962 (I), 1962 (II), 1963, 1964, 1965, 1966, 1967, 1969, 1970 y 1971, trece juegos. Seleccionado y no jugó en 1972.
José Cruz: Seleccionado y no jugó en 1980.
Félix Mantilla jugó: en 1965, un juego.
Félix Millán jugó: en 1969, un juego. Seleccionado y no jugó en 1970.
Jerry Morales jugó: en 1977, un juego.
Víctor Pellot jugó: 1955, 1956, 1959 (I), 1959 (II), 1960 (II), cinco juegos. Seleccionado y no jugó en 1960 (I).
Juan Pizarro jugó: 1963, un juego.
Ellie Rodríguez: Seleccionado y no jugó en 1969 y 1972.
José Santiago: Seleccionado y no jugó en 1968.    Seleccionados doce puertorriqueños, jugaron nueve.

Venezuela

Luis Aparicio jugó: 1958, 1959 (I), 1959 (II), 1960 (I), 1961 (II), 1962 (I), 1962 (II), 1963, 1970 y 1971, diez juegos. Seleccionado y no jugó en 1972.
Tony Armas jugó: en 1980, un juego.
Chico Carrasquel jugó: en 1951, 1953 y 1954, tres juegos.
David Concepción jugó: 1975, 1976, 1977, 1978 y 1980, cinco juegos. Seleccionado y no jugó en 1973 y 1979.
Víctor Davalillo jugó: en 1965, un juego.
Baudilio Díaz jugó: en 1981, un juego.
Manny Trillo jugó: en 1977 y 1980, dos juegos.  Seleccionados y jugaron siete venezolanos.

En la próxima entrega algunos de los peloteros mencionados pueden haber participado en juegos de los años sucesivos y su registro aumentaría, lo cual se actualizará en consecuencia.

Diecisiete cubanos, doce boricuas, siete venezolanos, seis dominicanos, tres mexicanos y dos panameños hacen un total de 47 latinos participantes en el período de 1951 a 1981.

CONTINUARÁ……

  • Información tomada y procesada de Baseball-reference y Baseball-almanac

Escrito por Esteban Romero, 11 julio de 2016

 

¿Quién era Joe Cambria?

«No perdamos nada del pasado. Sólo con el pasado se forma el porvenir».   Anatole France (1844-1924) Escritor francés.

Si hubiera hecho la pregunta del título de este artículo a un cubano en la década de los 50, me habría respondido: “oye, compadre, ¿Tú no conoces al scout de los Senadores?” Cambria se movía dentro del estadio del Cerro como si estuviera en su casa, conocía a todos los equipos y peloteros de la liga profesional cubana e igualmente a los de la Unión Atlética Amateur. En Cuba a Cambria se le conocía como el gran Papa Joe.

Mi padre estaba errado cuando me decía que Joe era descendiente de cubanos, nada de  eso, Joe nació con el nombre de Carlo Cambria en Messina, Italia, con un pie en la isla de Sicilia y a quince minutos en ferry de la península itálica. Cambria nació en 1890 y tres años después emigró con su padre viudo y hermanos a EEUU. El mítico Vito Andolini, que luego fuera Vito Corleone, personaje ficticio inventado por Mario Puzo en su novela “El Padrino”, emigró según la leyenda en 1901 a EEUU, así que Joe lo hizo 8 años antes que Vito. Cambria, al llegar a Norteamérica, fue rebautizado como Joseph Carl Cambria, y desde inicios del siglo XX comenzó a jugar béisbol. Jugó en equipos de pelota americano e incluso canadiense, pero su ambición de jugar pelota se tronchó cuando se fracturó una pierna. En 1916 se hizo ciudadano americano y participó como soldado en la I Guerra Mundial. Más tarde se asentó en Baltimore, donde abrió una tintorería e hizo otras cosas más, así como organizar un equipo amateur de pelota, que bautizó como los Bugles (Cometas), los que más tarde jugaron béisbol semi-profesional.

Al final de la década de los 20 Joe compró un equipo de béisbol profesional, los Hagerstown Hubs (Bujes de Hagerstown) que jugaban en la liga Blue Ridge (Cresta Azul). Metido de lleno en el negocio del béisbol, Cambria continuó vendiendo o comprando equipos, y no se limitaba a conjuntos de blancos, incursionó en las Ligas Negro, en la cual compró a los Medias Negras de Baltimore en 1932 que jugaba en la liga Este-Oeste, equipo que se desintegró por varios motivos en 1934. Previendo esa debacle, Cambria había comprado a los Senadores de Albany en 1933 por sólo 5 000 dólares en plena depresión, para más tarde venderlos por 65 000 dólares a los Gigantes de Nueva York. El juez Landis vino entonces para establecer una ley que los scouts no podían ser dueños de equipos en las Menores. Cambria no aceptó la regulación y quiso echar pleito, pero para su suerte ya él había establecido una relación con el dueño de los Senadores de Washington, el Sr. Clark Griffith, que le aconsejó no hacer más nada, excepto vender lo que tenía, pues dentro de los Senadores tendría un puesto de scout.

 Creo que lo interesa al lector es saber qué hizo Cambria con respecto a los peloteros cubanos, y su primer contrato se lo dio al muy conocido Roberto “Tarzán” Estalella Ventoza en 1934. Las nuevas generaciones es muy probable que no sepan quién fue este matancero. Estalella fue un pelotero capaz de defender la antesala y los jardines, que debutó en Grandes Ligas en 1935, precisamente con los Senadores de Washington, equipo para el cual jugó hasta 1936. Luego volvió con los Senadores en 1939 y 1942,previamente jugó con los Carmelitas de St Louis en 1914, y terminó jugando para los Atléticos de Filadelfia de 1943 a 1945, y una breve incursión de 8 juegos en 1949. A Estalella muchos scouts lo daban por negro debido a lo moreno de su piel, pero Cambria lo dio por blanco, hizo debutar a Estalella con los Senadores de Albany en 1934 y lo alternaba entre este equipo y los Senadores de Harrisburg hasta que subió al equipo

En 1936 Cambria viajó por primera vez a Cuba, sabía que era un país donde se jugaba ala pelota caliente y seguro estaba de conseguir buenos prospectos para los Senadores. De un golpe en 1936 contrató a nueve peloteros cubanos. Entre los que jugaron ese año para el Albany estaban, además de Estalella, el receptor Fermín Guerra, el lanzador Tomás de la Cruz y el inicialista Regino Otero. Otros contratados fueron el lanzador-infielder Gilberto Torres, el lanzador-jardinero René Monteagudo y el venezolano Alejandro “Patón” Carrasquel (tío del torpedero Chico Carrasquel), que en aquella época jugaba en Cuba y que luego se convirtiera en el primer pelotero de ese país sudamericano en jugar en las GL.

Joe Cambria en unión de varios peloteros cubanos en los Senadores de Washington

Joe Cambria en unión de varios peloteros cubanos en los Senadores de Washington

El olfato de Cambria era tal que se dio cuenta que él sólo no podía ver a todos los peloteros jugar, y por eso se hizo de dos scouts (le dicen ahora cazatalentos en español) más, uno de ellos fue el cubano Merito Acosta que se encargaba de viajar a las provincias para ver peloteros que no jugaban en la profesional o en la Unión Atlética Cambria no solo contrataba cubanos, sabía moverse y descubrir talento incluso en los EEUU. Los conocidos peloteros norteamericanos Eddie Yost, Mickey Vernon y Earl Wynn fueron descubiertos y firmados por Cambria.

Cuando Bobby Maduro le dio la idea de construir el gran estadio del Cerro, a Cambria no se le escapó la idea e invirtió en dicha obra comprando bares, casas de apartamentos y un pequeño restorán que estaba por detrás de la pizarra del jardín central. En 1946, o sea previamente a la construcción del Gran Estadio, Cambria se convirtió en uno de los tres co-dueños del equipo Havana Cubans, que jugaba en la Liga Internacional de la Florida, clase C. En ese conjunto jugaban esencialmente cubanos,algún que otro latino, algún que otro cubano-americano y muy pocos norteamericanos. Esa era entonces la cantera principal de peloteros profesionales cubanos. El equipo fue sucursal de los Senadores de Washington y ganó cinco campeonatos consecutivos hasta que Bobby Maduro compró la franquicia, cambió su nombre por el Cuban Sugar Kings y los llevó a jugar a la Liga Internacional clase AAA en 1954.

Hay quien dice que Cambria le daba un contrato a cualquier pelotero cubano y que muchos iban a las Mayores a tomarse un cafecito para luego volver a las Menores. La realidad es que contrató muchos peloteros cubanos, la lista es extensa y va desde los ya mencionados hasta Roberto y Oliverio Ortiz, Rogelio Valdés, Santiago Ullrich, Frank Campos, Adrián Zabala, José Zardón, Preston Gómez, Conrado Marrero, Sandalio Consuegra, Julio Moreno, Limonar Martínez, Willy Miranda, Wenceslao González, Miguel Fornieles, Carlos y Camilo Pascual, Pedro Ramos, Ossie Álvarez, Gonzalo Naranjo, José Valdivielso, Zoilo Versalles, Julio Bécquer, Juan Delís, Carlos Paula, y Ángel Scull, que no pudo debutar en la pelota grande por una lesión, entre otros.

Se afirma que Cambria llegó a contratar unos 400 peloteros entre cubanos, latinos y norteamericanos. La tarea de Cambria continuó más tarde con los Mellizos de Minnesota cuando la franquicia de los Senadores cambió igualmente de sede. En 1961 Cambria firmaba a un prospecto de nombre Tony Oliva, el pinareño que luego ganara dos campeonatos de bateo consecutivos en sus dos primeras temporadas en las GL.

Tony Oliva fue uno de los contratados por Cambria

Tony Oliva fue uno de los últimos contratados por Cambria

Hay un dato que me parece un poco raro y es sobre cómo murió Cambria. Se dice que enfermó en Cuba en marzo de 1962 y que salió inmediatamente de Cuba a Minneápolis para luego morir en el hospital de St. Barnabas de esa ciudad el 24 de setiembre de 1962. No entiendo qué podría estar haciendo un scout de los Mellizos en Cuba en pleno año 1962 cuando ya no existía allí pelota profesional y las actividades de los cazatalentos estaban prohibidas. Tampoco había vuelos en ese entonces a EEUU, había que ir a México y de ahí a EEUU. Así que si alguien sabe algo al respecto, pues con informarlo tiene y le estaremos muy agradecidos.

Escrito por Esteban Romero, inicialmente publicado en swingcompleto.com el 4 mayo de 2015

Un slugger a recordar en la pelota profesional cubana: Rocky Nelson

«Poder disfrutar de los recuerdos de la vida es vivir dos veces.
Marco Valerio Marcial, poeta latino (40-104)
Uno de los grandes peloteros norteamericanos que pasaron por las contiendas profesionales fue el muy recordado por mi generación y las anteriores, el inicialista Glenn Richard «Rocky» Nelson, hombre nacido el 18 de noviembre de 1928 en Portsmouth, Ohio, bateador zurdo y que medía 175 cm. Nelson tenía dos características que siempre recordaré, una era la forma de pararse en el cajón de bateo, única, ya que no he visto a más nadie que lo hiciera igual. Nelson ponía su pie derecho perpendicular y pegado al izquierdo, o sea hacía una especie de T invertida, con el pie derecho mirando hacia al centro. De esa forma se anclaba en el home, algo que le resultaba efectivo al bate. Siempre me pregunté la razón para que se parara en esa forma tan extraña, creo que es posible, es solo una suposición, que la fractura que tuvo en el tobillo en 1952 le haya obligado a buscar una protección para su pie. Sea como sea, Rocky fue un bateador de poder y promedio al bate. La otra característica era que siempre estaba mascando tabaco, práctica actualmente prohibida en las grandes ligas. Dicen los que han probado mascar el tabaco que relaja los nervios, muy posible, ya que Rocky era un pelotero muy calmado en el terreno, pero muy fumador y hablador fuera del mismo. No le recuerdo haber visto discutiendo conteos o decisiones de los árbitros. 
Rocky Nelson
El apodo de Rocky se lo debe a su compañero Whitey Kurowski en el equipo de los Cardenales de St Louis durante un entrenamiento primaveral. Allí recibió un pelotazo en su cabeza pero Nelson ni se enteró, de ahí el Rocky (viene de roca).
Como pelotero profesional Rocky, a quien llamaban La Roca en Cuba, debutó en 1942, con solo 17 años, jugando para los Cardenales de Johnson City de la Liga Appalachian categoría D. Ese año jugó como lanzador y primera base, bateó sólo para .253, sin conectar jonrón. De ahí pasó el servicio militar, para regresar en 1946 con los Cardenales St Joseph de la Asociación Occidental, categoría C, luego saltó a la liga Piedmont, clase C, donde bateó para .371 y comenzó a enseñar su calidad como bateador. De ahí saltó a las Alas Rojas de Rochester de la Liga Internacional, AAA, donde bateó sobre los .300, y en 1949 debutó con los Cardenales en las Mayores. El cronista Pat Doyle recuerda a este pelotero como una leyenda de la AAA. Mucho se ha hablado del síndrome de Rocky Nelson. Veamos, a finales de la década de los 40 Rocky Nelson podía bien haber escalado a jugar regular en las Mayores, pero pertenecía a los Cardenales, donde en 1947 Stan Musial jugaba la inicial, mientras que Nippy Jones lo hizo en 1948 y 1949, quien bateó sobre los .300 en esta última temporada mencionada, Nelson no bateó lo suficiente para hacerse dueño de la posición. Luego los Cardenales se hicieron de los servicios de Dick Sisler y de Steve Bilko, todos ellos, por cierto, probados previamente en el Habana de la invernal cubana. Nelson recibió oportunidades de juego entonces, pero no las supo aprovechar. A esta mala suerte se sumó la fractura de su tobillo en 1952, de la cual ya se habló.
Era algo ilógico que Nelson bateara sobre los .400 en la Asociación Americana en 48 juegos de la temporada de 1950 y luego en las Mayores no pudiera rendir.
Ya en 1951 los Cardenales enviaron a Nelson a los Piratas de Pittsburgh, donde tampoco rindió y se le dio la baja en setiembre de ese año. Los Medias Blancas aprovecharon para hacerse de sus servicios, pero poco después lo canjearon a los Dodgers a cambio del gran antesalista cubano Héctor Rodríguez. Branch Rickey le había echado el ojo y lo quería para reemplazar a Gil Hodges en el futuro. Los Dodgers le enviaron a la Liga Internacional para jugar con los Reales de Montreal. Nelson duró poco con este equipo y fue canjeado a los Indios de Cleveland, donde buscaban a un inicialista que pudiera reemplazar al gigante Luke Easter.
En 1954 recibió su oportunidad con los Indios, pero nuevamente Rocky Nelson falló. En el entrenamiento primaveral rompió la bola, pero ya en la temporada regular fue cuatro veces al bate como emergente y no produjo. Nelson regresó con los Reales de Montreal y fue así que se convirtió en el bateador más temible de la Liga Internacional en la década de los 50 al obtener la triple corona de bateo en 1955 con los Reales de Montreal. Las oportunidades con los Dodgers no fueron nada buenas y este equipo transfirió a Nelson nuevamente a los Cardenales, los que a su vez le enviaron a jugar con las Hojas de Arce de Toronto en la Liga Internacional, donde nuevamente en 1958 se alzó con la triple corona de bateo. En 1955 promedió .364, con 37 jonrones y 130 impulsadas con la sucursal entonces de los Dodgers, mientras que en 1958 bateó para .326, con 43 jonrones y 120 impulsadas con el Toronto, que cosa rara no era sucursal de nadie en esos años. Entre 1953-55, Nelson jugando para los Reales de Montreal, bateó 34, 31 y 37 cuadrangulares, empujó 136, 94 y 130 carreras, y promedió .308, .311 y .364, respectivamente. Su habilidad con el bate también quedó demostrada al poncharse menos de 35 veces por temporada, y estamos hablando de un hombre de poder al bate. Realmente se veía que los Dodgers no lo necesitaban, Gil Hodges era dueño absoluto de la posición, y Nelson, por esas cosas de la vida, llegaba arriba y no se quedaba, así vegetaba como un extra-clase en la AAA. Por su extraordinario desempeño, Nelson se adjudicó el MVP de la Liga Internacional en 1953, 1955 y 1958.
En ese período este gran pelotero no desperdiciaba su tiempo y se dedicó a jugar en la invernal profesional cubana, siempre con los orgullosos Alacranes de Almendares. De hecho el gran Regino Otero, con su buen ojo clínico, dijo que Nelson necesitaba un manager de Grandes Ligas con la debida paciencia para ver triunfar a Nelson en las Mayores.
Rocky Nelson vistiendo la franela del Almendares

Rocky Nelson vistiendo la franela del Almendares

Ángel Torres catalogaba a Rocky Nelson como un verdadero asesino de lanzadores en las Menores y en las temporadas invernales, no se equivocaba el historiador cubano. Nelson partió la bola en varias temporadas, lo hacía bien conectando largos batazos como líneas imparables siempre por su mano. Su primera temporada fue la de 1953- 54 cuando resultó campeón de bateo con promedio de .352. Curiosamente le calculé el slugging que fue de .553, superior a cualquier otro pelotero en esa temporada en Cuba. Concluida esa contienda Nelson no pudo asistir a la Serie del Caribe, su puesto fue ocupado por el inicialista cubano Julio Bécquer del Marianao.

En la temporada siguiente (1954-55) se llevó varios lideratos, carreras anotadas con 60, jonrones con 13, impulsadas con 57, slugging con .552 y bases por bolas con 70. El registro de 57 impulsadas en esa temporada fue récord para una temporada, que comparte con Pedro Formental. Esta vez sí asistió a la Serie del Caribe, donde aventajó al inmenso Willie Mays en promedio de bateo. Nelson bateó para .471, mientras que Mays, jugaba por Puerto Rico, bateó para .440.

En 1955-56 fue líder en slugging con .449 y en 1958-59, su última en Cuba, en carreras anotadas con 37. Al terminar esa temporada volvió a asistir a la Serie del Caribe, donde si bien no bateó lo que había bateado en 1955, solo para .320, logró empujar seis carreras que mucho valieron para que el Almendares y Cuba se erigieran una vez más campeones de estos torneos.

Volviendo a su carrera en las Mayores, su triple corona en 1958 en la Liga Internacional no pasó inadvertida para los Piratas, los que le firmaron dos semanas antes que cumpliera los 34 años, y a partir de 1959 comenzó a jugar con este equipo compartiendo la inicial con Dick Stuart. Jugó en un total de 98 partidos, y en 1960 repitió jugando en 93 desafíos. Fue esa temporada de 1960 la que le llevó por segunda vez a jugar en una serie mundial, anteriormente Nelson había jugado con los Dodgers en 1952, con 4 veces al bate y una base recibida. Rocky alineó como regular en el segundo juego de la serie de 1960, partido en el que los mulos apabullaron a los piratas 16-3, pero Nelson bateó de 5-2 y anotó 1 carrera. En el tercer juego Nelson no jugó y los Yankees volvieron a aplastar a los Piratas 10-0. Tampoco jugó en el cuarto desafío cuando Vernon Law y Elroy Face unieron esfuerzos para vencer 3-2 a los mulos y empatar la serie. En el quinto juego Nelson alternó con Stuart en la primera, pero no bateó, el juego concluyó 5-2 a favor de los bucaneros con pitcheo de Harvey Haddix y salvado para Face nuevamente. El sexto juego fue de nuevo de un solo lado, Yankees 12 Piratas 0, lechada para Whitey Ford. Nelson falló en una vez al bate como emergente. Con la serie empatada, llegó el séptimo juego, el decisivo en el Forbes Field de Pittsburgh, juego de batazos, 10-9, que se decidió por el famoso jonrón de Bill Mazerowsky en el final del noveno para dejar a los mulos mirándose las caras en el terreno. En esa fiesta de batazos Nelson le conectó jonrón al abridor Bob Turley en el mismo primer inning con uno a bordo, luego recibió base por bolas, en definitiva se fue de 3-1, por lo que su bateo en esa serie mundial fue de 9-3, ave. .333. Nelson se integró en el selecto grupo de los jonroneros de ese juego, donde el receptor Hal Smith, otro que jugó en Cuba para el Habana, también jonroneara, así como el inicialista Bill Skowron y el receptor Yogi Berra por los mulos.

Sin embargo, Nelson cometió un error mental en ese último juego de la serie mundial de 1960. Los mulos tenían a Mantle en primera y a Gil McDougald en tercera, bateaba el temible Yogi Berra, que largó lineazo por la inicial que Nelson fildeó bien y pisó primera, pero iba a tirar a segunda por gusto, Mantle estaba regresando a la base, el famoso jardinero se tiró de manos y a Nelson no le dio tiempo para tocarlo, así McDougald entró con la carrera del empate. De haber sucedido el doble play, chirrín chirrán para los Yankees, lo que obligó a esperar por el cuadrangular de Mazerowski para decidir. Dice el escritor Steve Treder que Nelson debe haberse bañado en champagne después del juego por el error cometido.

En 1961 Nelson jugó como reserva de Dick Stuart en primera y sólo bateó para .197. Para la temporada de 1962 Nelson fue transferido a los Osos de Denver de la Asociación Americana, finalmente terminó su carrera con el Toronto de la Liga Internacional.

Hace casi 9 años (octubre 2006) Nelson murió donde mismo nació, en Portsmouth, Ohio. Si bien no llegó a ser una estrella de las Grandes Ligas, si se puede afirmar que fue uno de los bateadores más grandes, cuarto bate de siempre, que pasara por la Liga Internacional y la pelota invernal cubana.

Nelson ostenta el liderato de más jonrones conectados por pelotero americano en la profesional cubana, y se puede decir que clasifica como entre los más potentes al bate que hayan jugado en la historia del circuito cubano. Igualmente es miembro del Salón de la fama de la Liga Internacional y del Salón del Béisbol de Canadá. El escritor Pat Doyle de Baseball-Almanac bautizó a Nelson como la Leyenda de las Ligas Menores.

Equipos con los que jugó en ligas menores y mayores

Liga Appalachian D – Cardenales Johnson City (1942)

Asociación Western C – Cardenales St Joseph (1946)

Liga Piedmont B – Cardenales Lynchburg (1947)

Liga Internacional AAA – Alas Rojas Rochester (1947 – 48), Reales Montreal (1952- 56), Hojas de Arce Toronto (1957-58, 1962)

Asociación Americana AAA – Pájaros Rojos Columbus (1950), Osos Denver (1962)

Grandes Ligas- Cardenales St Louis (1949-51), Piratas Pittsburgh (1951), Medias Blancas Chicago (1951), Dodgers Brooklyn (1952), Indios Cleveland (19540, Dodgers Brooklyn (1954), Cardenales St Louis (1954) y Piratas Pittsburgh (1959-61).

En Cuba- Almendares (1953-56 y 1957-59)

Stats bateo Rocky Nelson en profesional cubana

Estadísticas de bateo de Rocky Nelson en la profesional cubana

Stats Rocky Nelson en series del Caribe

Estadísticas de bateo de Rocky Nelson en series del Caribe

 

Escrito por Esteban Romero, publicado inicialmente en swingcompleto.com el 8 mayo de 2015

Pompeyo Davalillo, rapidez y destreza al campo

“No por ser tan pequeño, se puede evitar llegar a ser grande”    Milán Kuri Patjane, Parapsicólogo mexicano

Muchas veces recuerdo a los Cubans de los años 50, que es también rememorar aquello que hacía un pequeño venezolano, pero rápido en las bases, de muy buenas manos en la posición que jugara. Me refiero a Pompeyo Davalillo, quien medía sólo 160 cm. Traigo a colación la estatura de este pelotero, ya que hoy se habla mucho de la poca que posee el camarero, también venezolano, José Altuve de los Astros de Houston. Altuve mide 167.6 cm, o sea 7.6 cm más que Davalillo.
Davalillo a la derecha sin gorra y al lado del receptor Enrique Izquierdo en los Cubans

Davalillo a la derecha sin gorra y al lado del receptor Enrique Izquierdo en los Cubans

Volvamos con Pompeyo, a quien apodaron en EEUU como Yo-Yo, ya que su nombre era muy largo a ser pronunciado por un narrador americano. Davalillo nació el 30 de junio de 1931 en Cabimas, Estado Zulia, Venezuela, y fue el cuarto criollo de ese país en jugar en las Grandes Ligas, debutando el 1ro de agosto de 1953 con los Senadores de Washington. Participó en 19 desafíos, y lo hizo bien, disparó 17 hits en 58 veces al bate, promedio ofensivo de .293. Como ya dije, Davalillo era rapidez al campo, y se convirtió en esa temporada de 1953 en el primer pelotero venezolano que robaba el home. Cogió entretenido al lanzador Bill Wright de los Indios y le hizo la estafa el 6 de agosto de 1953.
Nunca he visto pelotero que se pasara los nueves innings chiflando cuando cubría la tercera, era un joseo constante, único. Ni el propio inicialista cubano Pedro Chávez, famoso por su permanente agresividad al campo en Series Nacionales, se le igualaba. Davalillo encorvaba algo sus cortas piernas en su posición y comenzaba a chiflar, como para volver loco al contrario. Era prácticamente otro aficionado pero en el terreno.
En la década de los 50 no era muy común ver peloteros tirarse en diving para alcanzar una almohadilla, Davalillo lo hacía con frecuencia. El batazo que era considerado doble lo convertía en triple, y llegaba a tercera lanzándose de aire contra la almohadilla. Si se trataba de un squeeze play, cuente con Pompeyo para eso. Cuando un pelotero hace esas cosas, el juego se convierte en un verdadero espectáculo. A veces comparo la dinámica de juego de Pompeyo con la que poseía Rey Vicente Anglada, ambos buenos jugadores del infield, rápidos y muy precisos en la jugada que se requiriera.
Davalillo debutó en la pelota americana jugando para los avispones de Charlotte, sucursal de los Senadores en la Liga Tri State, clase B, en el mismo 1953, donde bateó sobre los .300. Luego jugó con los Senadores de la Liga Americana como ya se indicó.
Pompeyo Davalillo con los Senadores de Washington

Pompeyo Davalillo con los Senadores de Washington

Pasado el 1953, Davalillo no jugó en pelota organizada americana en 1954, razones que desconozco, y en 1955 hizo su debut con los Cubans de Bobby Maduro. Aquel equipo no era cualquier cosa, ese año llegó a los play off al quedar en tercer lugar de la Liga Internacional, clase AAA. Era la segunda temporada de los Cubans en esa liga, su alineación regular incluía peloteros como los cubanos Rafael Noble (C), los jardineros Pedro Formental, Ángel Scull, Asdrúbal Baró, el inicialista-jardinero boricua Nino Escalera, el infielder-jardinero cubano Amado Ibáñez, el antesalista venezolano Luis “Camaleón” García, el torpedero Johnny Lippon. Davalillo jugó la segunda y a veces el campo corto alternando con Lippon. El lector querrá conocer algunos de los lanzadores de ese conjunto, estaban los venezolanos Emilio Cueche, José de la Trinidad Bracho y Julián Ladera, el panameño Pat Scantlebury, los cubanos Julio “Jiqui” Moreno, Conrado Marrero, Raúl Sánchez y Vicente Amor, y los norteamericanos Hal “Corky” Valentine y Charles “Bubba” Harris, todos ellos dirigidos por el otrora gran inicialista, Regino Otero.
Al terminar aquella temporada ese equipo se deshizo prácticamente, vinieron canjes de todo tipo y Davalillo fue a parar a los Coroneles de Louisville de la Asociación Americana. Los Cubans, para reemplazar la ausencia de Davalillo, se hicieron de los servicios de Harold Bevan, que provenía de los Jets de Columbus de la misma Liga Internacional. Se sabe que Davalillo nunca se sintió a gusto con ese canje, se había adaptado a los Cubans, al estadio del Cerro, a su fanaticada, y para él jugar en las Menores era mejor si lo hacía en un equipo con sede en Cuba. A mitad de la temporada de 1956, pasó a jugar con el equipo de las Agujas “Marlins” de Miami, que ese año había sustituido a los Jefes de Syracuse en la Liga Internacional. Su deseo de volver a jugar en la Habana se cumplió y fue canjeado de las Agujas nuevamente a los Cubans, con los que jugó hasta que le pasaron la franquicia a los Jerseys de New Jersey en 1960.
Davalillo fue parte del equipo de los Cubans que se llevó el título de la pequeña serie mundial en 1959. En esa temporada el venezolano jugó más la antesala, ya que el campo corto estaba defendido por el entonces joven Leonardo Cárdenas, mientras que en segunda base alternaban el venezolano Elio Chacón (hijo del pelotero cubano Pelayo Chacón) y el debutante habanero Octavio “Cookie” Rojas.
En 1961 terminó su carrera en la Liga Internacional (ver estadísticas en tabla abajo) y pasó entonces a jugar en la Liga Mexicana, lo hizo con los Tigres de la capital en 1962-63, y de ahí se fue a jugar con los Tigres Salamanca de la Liga Mexicana Central, entonces clase A. Su carrera en México estaba prevista a concluir en el siguiente año (1965) con los plataneros de Tabasco de la Liga Sudoriental Mexicana, pero a falta de datos, que no encuentro, parece que Pompeyo no llegó entonces a jugar.
En la invernal venezolana, Davalillo jugó desde 1952 hasta 1967, 13 temporadas, siempre con los Leones de Caracas. En cuatro de esas temporadas bateó sobre los .300. En total tuvo 1770 veces al bate con 483 hits, para promedio de .273, entre sus indiscutibles están 63 dobles, 18 triples y 3 jonrones, con 249 anotadas y 134 empujadas, y robó 69 bases.
Luego Davalillo se dedicó a las funciones de coach o manager de equipos de béisbol, donde demostró muchas cosas como dirigente. La primera era la disciplina. Solía tener al equipo en el terreno tres horas antes que comenzará el desafío y hacía un análisis de las fuerzas y debilidades de los bateadores contrarios. Era muy exigente en el terreno con sus peloteros y gustaba muchas veces dar las señas de qué lanzamiento tirar por el pitcher, algo que al menos, al que suscribe, no le gusta, pero lo hacía y le funcionaba, al parecer, muchas veces. Davalillo no era muy dado a seguir el librito, eso sí es cierto.
Pompeyo Davalillo en sus años de dirigente de los Leones de Caracas

Pompeyo Davalillo en sus años de dirigente de los Leones de Caracas

Mari Montes (2013) definió muy bien la figura de Davalillo como manager, “Pequeñito, sí. Pequeñito. Con más estampa de jinete que de pelotero, fue un verdadero caballo en el diamante y desde la cueva, donde hizo posible posibles jugadas impensables. Intuitivo, capaz de sorprender desde el primer inning, redactor y detractor del “librito”, Pompeyo Davalillo se hizo legendario y acuñó el término “pompeyada” para definir el momento en que tienen lugar las jugadas que nadie sospecha”. Si bien fue así como manager, de igual forma lo fue como pelotero.
Como manager logró dos campeonatos consecutivos (1991-1992 y 1992-1993) con las Águilas de Zulia. Luego ganó dirigiendo a los Leones del Caracas en la temporada 1994-1995. Davalillo fue coach y mánager también de los Tiburones de La Guaira y Caribes de Oriente, y fundador de la Organización Criollitos de Venezuela. En honor a su memoria, el número 1 que siempre utilizó Pompeyo con las Águilas de Zulia fue retirado.
El cubano Roberto Gutiérrez Herrera, receptor habanero, si no me equivoco, creo que es oriundo de Guanabacoa, es un hombre altísimo, mide 188 cm. En Cuba le llamaban Musulungo Gutiérrez y en Venezuela se hizo famoso como Musulungo Herrera. Al cabo de los años, visitando Venezuela a mediados de la década de los 90, vi que Musulungo era árbitro e imponía respeto por su estatura y físico. Leía no hace mucho en algunas historias venezolanas sobre béisbol, que a veces Pompeyo Davalillo iba a discutirle a Musulungo alguna que otra jugada. Me he reído muchísimo, pensando lo que habría lucido el destacado venezolano, por su baja estatura, de frente al gigante cubano.
Mucho más se puede hablar sobre Davalillo. Este esbozo recoge parte de lo que hizo en los Cubans y resume lo que realizó en otras ligas. Pompeyo murió el 28 de febrero de 2013 en Santa Teresa del Tuy, Estado de Miranda. Este jugador venezolano ha pasado a la historia del béisbol de su país como uno de los grandes de todos los tiempos, así haya jugado poco en las Mayores, y como un manager que supo ganar y hacer a sus equipos jugar en el terreno para el disfrute de la fanaticada presente.
Estadísticas de bateo de Pompeyo Davalillo en los Cubans

Estadísticas de bateo de Pompeyo Davalillo en los Cubans

Escrito por Esteban Romero, inicialmente publicado en swingcompleto.com el 18 mayo de 2015

Dopaje y sanciones sin medidas educativas

En el pasado hemos sido testigo de figuras de renombre internacional en otros deportes que han sido consumidores de sustancias prohibidas, la mayoría bajo la asesoría de sus entrenadores y médicos. Ben Johnson fue un ejemplo de lo que se puede lograr consumiendo tales estimulantes, en cuanto el velocista dejó de usarlos, era como si le hubieran echado kriptonita a Superman.
El cubano Rafael Palmeiro tuvo una carrera extraodinaria en la MLB (+ de 3000 H y 500 HR), pero su uso de estimulantes le cerró las puertas del Salón de la Fama para siempre.

El cubano Rafael Palmeiro tuvo una carrera extraodinaria en la MLB (+ de 3000 H y 500 HR), pero su uso de estimulantes le ha cerrado las puertas del Salón de la Fama.

Los deportistas de la desaparecida RDA (Alemania Oriental) dieron disertación de grandes performances en las olimpiadas, todos ellos bien dopados bajo la guía de sabios científicos. Asombrosos registros eran el de aquellas nadadoras y velocistas de ese país, la realidad se impuso, se les hizo los análisis que arrojaron resultados positivos, consumían de todo en pro de la victoria. Hay más ejemplos, así que no son solo aquellos de la RDA.

En casi todos los deportes se implantaron los análisis de dopaje, era necesario para así poder validar los récords que se establecían, y poder garantizar la pureza del deporte.

La Agencia Mundial Antidopaje (AMA) ha establecido 9 grupos de sustancias prohibidas, ellas son: alcohol, betabloqueantes, sustancias no aprobadas, anabolizantes, agonistas Beta 2, hormonas peptídicas, moduladores hormonales y metabólicos, diuréticos y agentes enmascarantes, estimulantes, narcóticos, canabinoides y glucocorticoides. Esta lista se actualiza con regularidad e igualmente se publican los métodos analíticos para cada compuesto.

Algunas de las sustancias están sólo prohibidas en algunos deportes, como sucede en el caso de algunos betabloqueantes.

Los efectos son variables, positivos y adversos, y depende de lo que el deportista consuma, veamos:

Los estimulantes aumentan la concentración y reducen el cansancio, pero pueden dañar el corazón.


Los esteroides aumentan la musculatura y la fuerza, y dañan el corazón, el hígado y el sistema reproductiva y hasta causar muerte súbita
Las hormonas pueden ser benéficas cuando joven pero posteriormente perjudiciales
Los diuréticos ayudan a bajar de peso pero son muy buenos para encubrir el efecto de otras sustancias prohibidas, por lógica, pueden causar deshidratación y fatiga
Los narcóticos alivian el dolor y pueden agravar la lesión sufrida

Los canabinoides (hashish, marihuana) son relajantes, desconcentran y descoordinan muchas veces la actividad del deportista

El mundo del béisbol profesional se mantuvo por buen tiempo al margen de este asunto del dopaje. La MLB observaba todo lo que sucedía y se sabía, pero no hacía nada. Bud Selig de la noche a la mañana implantó, con la aprobación de los miembros de su ejecutivo, el control del dopaje. Se comenzaron a realizar a análisis de orina al azar. Así comenzaron a caer en la cesta nombres de figuras relevantes que consumían asiduamente estas sustancias prohibidas, las que realmente elevaban su eficiencia deportiva.

Algunos negaron y renegaron haber usado esas sustancias, la vida los castigó. Un día puedes mentir pero otro día puedes ser pillado. Lamentable fue ver a Rafael Palmeiro suspendido por 10 días en la última temporada que jugó en su carrera. Un hombre que meses antes había dicho ante una comisión del congreso, hasta a mí me convenció, que jamás había consumido nada extraño y de buenas a primeras un análisis de orina dio positivo. No era cualquier pelotero, se trataba del cuarto jugador que llegaba al selecto grupo de los 3000 hits y más de 500 jonrones. Su carrera se empañó en un instante y lo peor, ahora nadie le da votos para ingresar en Cooperstown.

Barry Bonds le dio a la bola como quiso, nadie le quería lanzar, estaba realmente imparable y de pronto la noticia, Bonds consumía también sustancias prohibidas. Mark McGwyre, A-Rod, Roger Clemens y así sucesivamente. La lista fue engordando, aunque había un detalle que no escapaba de mi observación, los peloteros latinos son numéricamente los más afectados por el consumo de estas sustancias.

Mi observación no está cuantificada, quien quiera que lo haga y verá que lo dicho es lamentablemente una realidad. Atribuyo ese fenómeno a algo que se llama ignorancia y falta de conocimientos sobre las implicaciones del uso de esas sustancias.

Si Ud le pregunta a un pelotero que cosa es un cromatógrafo de gases o uno gas-líquido o un espectrofotómetro, le dirá que no sabe, no tiene por qué saber de equipos actualmente muy sofisticados y capaces de detectar nanogramo (ng es la mil millonésima parte de un gramo) o picogramo (pg que es la billonésima parte de un gramo) de esas sustancias en orina y sangre.

El pelotero también desconoce que los métodos actuales son tales que las sustancias consumidas pueden ser detectadas, debido al grado de sensibilidad analítica, meses después de consumida, pero aún más, los metabolitos de las sustancias pueden ser detectados y con ello se puede comprobar que se consumió algo prohibido.

Los peloteros, sobre todo los latinos, no saben nada sobre estas cosas, y en muchos casos alguien les puede decir que consuma algo que está prohibido pero que se le da como si fuera algo permitido. Hay negocios de empresitas y supuestos entrenadores que recomiendan usar supuestos complejos vitamínicos que ya vienen “premiados” con esas sustancias. Vender y mantener una venta es un arte, unos lo hacen escrupulosamente, con cosas legalmente permitidas, y otros prefieren tomar de conejillos de Indias a cuanto ignorante le pase por el lado. En el año 106 antes de la Nueva Era, ya Cicerón había dicho que “Ningún hombre debería tratar de obtener beneficio a costa de la ignorancia de otra persona”.

Oía recientemente cómo se proponía que si se pescaba a alguien consumiendo esas sustancias se le debía sancionar de por vida. Muy fácil solución es la de troncharle la vida a un pobre pelotero que salió de algún lugar de tierra adentro de nuestros países y que tiene habilidades para jugar la pelota sin necesidad realmente de usar tales sustancias.

Por eso insisto en lo que ya una vez le escribí a Enrique Rojas de ESPN y a la propia MLB, hace falta organizar seminarios para educar a los peloteros y enseñarles que pueden consumir lo que se les ocurra que al final serán pescados y sancionados. Educando se pueden evitar estas sanciones, los seminarios en los mismos campamentos existentes en América Latina y EEUU deben desarrollarse año tras año, impartidos por médicos competentes y personal experimentado en análisis químicos que de forma didáctica le hagan saber a los peloteros los riesgos que implica el consumo de estas sustancias para sus carreras y luego para su propia salud. Cuando los seminarios se conviertan en un hábito de los equipos, algo que debe hacerse regularmente y actualizando la información, pues aparecerán nuevas sustancias prohibidas y los jugadores deberán estar informados, y entonces se puede ya pensar en reforzar las actuales sanciones.

Doy por descontado que la MLB y sus equipos tienen recursos de sobra para llevar a cabo esa campaña educativa, la que considero de más prioridad que abreviar los juegos de béisbol. El comisionado de la MLB y sus colaboradores deben tomar este asunto en sus manos y obrar, queremos que año tras año se nos diga que los casos de dopaje o desaparecieron o se redujeron, y al menos, el que suscribe quiere ver menos nombres de peloteros latinos afectados por el consumo de productos que al final podrían afectar su longevidad.

Escrito por Esteban Romero, publicado inicialmente en swingcompleto.com el 13 abril de 2015.
Hace 9 meses que este artículo se publicó y el mismo sigue siendo actual. Ayer 18 de abril de 2017 el jardinero dominicano Starlin Marte fue suspendido por 80 partidos al arrojar positivo al esteroide nandrolona en un control antidopaje del béisbol de Grandes Ligas. Sigue las sanciones pero ninguna medida educativa.

La Serie Mundial de 1955 y el fildeo de Amorós

«No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser incesantemente niños».
Cicerón
De Edmundo “Sandy” Amorós Isasi, matancero nacido en Pueblo Nuevo, se ha escrito algo de su carrera y vida, y casi siempre todo termina hablando con admiración de su famoso fildeo, pero sin entrar en detalles. Hace unos años compré, aún los DVD no existían, un VHS con la versión completa de la serie mundial de 1955 y no me cansaba de poner la imagen de Amorós en cámara lenta para disfrutar del arte de su fildeo.

La atrapada del cubano Edmundo Amorós está considerada entre las mejores en Series Mundiales

La atrapada del cubano Edmundo Amorós está considerada entre las mejores en Series Mundiales

Este artículo esta vez se refiere precisamente a un análisis sobre la famosa jugada, la que a la postre le dio la primera victoria a los Dodgers en Series Mundiales. Se habla de fantástica, de fenomenal, así lo fue, pero el analista invitado era un hombre que estaba ese día sentado en el banco de los Yankees viendo el juego y que en las postrimerías salió a batear de emergente, hablo del gran Mickey Mantle, el difunto jardinero central de los mulos, que ha sido de por siempre una marca registrada de los Yankees y un pelotero que muchos de mi generación admiraron notablemente incluido este autor.
El análisis de Mantle quedó plasmado en su libro “1956, mi verano favorito”, a cuyos editores les pedí las condiciones de derecho de autor para su posible traducción al español, y lo único que recibí fue el silencio por respuesta.
Los Dodgers habían asistido a series mundiales desde 1889, entonces eran los Brooklyn Bridegrooms, que perdieron en esa temporada y luego empataron al año siguiente. Hubo una pausa hasta 1916 cuando regresaron como los Brooklyn Robins en 1916 para nuevamente perder 4-1, regresaron en 1920, nueva derrota, esta de 5-2. En 1941 aparecen por primera vez como los Dodgers y pierden 4-1, en 1947 ni la presencia de Jackie Robinson los ayudó, perdieron 4-3, en 1949 vuelven a perder 4-1, la historia se repitió en 1952 y 1953, no sabían lo que era ganar una serie mundial.
Llegó 1955, para comenzar recordemos los nombres de los peloteros al campo por ambas novenas y como se desarrolló la serie mundial de aquel setiembre- octubre.
Los Yankees tenían a Hank Bauer como RF, Gil McDougald en 3B, Irv Noren CF, Yogi Berra C, Joe Collins alternando con Bill Skowron en 1B, Elston Howard, primer pelotero negro en jugar con los Yankees, en LF, Billy Martin en 2B y el veterano Phil Rizzuto en SS. Señalo que esa alineación era totalmente diferente a la que tuvieron los Yankees en su temporada regular. Rizzuto y Martin jugaron poco, sus posiciones fueron ocupadas por Bill Hunter y Gil McDougald, mientras que la antesala era defendida por Andy Carey. El manager Casey Stengel gustaba de manejar a su equipo como un pelotón y le daba juego a todo el mundo, pero siempre en el momento que estos rindieran de verdad. Mickey Mantle no estaba bien de salud en esos días y vio buena parte de los juegos sentado en el banco.
Los Dodgers venían con un nuevo manager Walt Alston, y su alineación contaba con los servicios de Jim “Junior” Gilliam proveniente de las Ligas Negro. Gilliam era bateador ambidextro y en Cuba había jugado con el Almendares en la temporada de 1948-49, y fue parte del equipo cubano que ganó la primera serie del Caribe en 1949. Gilliam lo mismo jugaba los jardines como el infield y se convirtió en el cuarto pelotero negro que integraba los Dodgers. A Gilliam le seguían al bate Pee Wee Reese SS, Duke Snider CF, Roy Campanella C, que había jugado en Cuba con el Marianao en la temporada de 1943-44, Carl Furillo RF, Gil Hodges 1B, Jackie Robinson 3B y situado de séptimo al bate, y finalmente Don “Galleguito” Zimmer como 2B, otro conocido en la liga invernal cubana.
Los Yankees ganaron el primer juego con victoria de 6-5 para el zurdo Whitey Ford y derrota para Don Newcombe, un lanzador extraordinario en la campaña regular, pero que fue incapaz de ganar juego para su equipo en Series Mundiales. En ese juego Snider y Furillo botaron la pelota, pero no alcanzó para lograr la victoria. El siguiente juego fue nuevamente victoria de los mulos 4-2, los Yankees hicieron sus cuatro anotaciones en la cuarta entrada a costa de los envíos del derecho Billy Loes, mientras Tommy Byrne se llevaba la victoria.
Amorós  jugó 7 temporadas en las Mayores, con promedio de 255, OBP 361 y Slugg. .430,

Amorós jugó 7 temporadas en las Mayores, con promedio ofensivo de 255, OBP 361 y Slugg. .430

Los juegos cruzaron el río y se trasladaron al desaparecido Ebbet Fields de Brooklyn, donde las cosas comenzaron a cambiar. El zurdo de 22 años Johnny Podres venció al derecho Bob Turley 8-3, Mickey Mantle jugó y disparó jonrón sobre los envíos de Podres, Campanella lo imitó pero con un hombre en circulación. Los Dodgers marcaron 2 carreras en cada uno de los 2 primeros innings, los Yankees ripostaron con 2 en el segundo, pero en el cuarto y séptimo episodios los Dodgers volvieron a marcar 2 veces en cada inning. El siguiente juego fue el primero de octubre y los Dodgers volvieron a vencer 8-5, Don Larsen, el mismo que en 1956 lanzara su juego perfecto, fue el derrotado, mientras que el relevista Clem Labine se llevaba la victoria. Los Yankees arrancaron agresivos contra los envíos del derecho Carl Erskine, hombre que jugó para el Cienfuegos en la temporada de 1947-48. Los Dodgers tomaron la delantera definitivamente por dos racimos de 3 carreras conseguidos en las cuarta y quinta entradas, ahí hubo jonrones de Campanella, Snider y Gil Hodges, por los Yankees jonroneó McDougald. El 2 de octubre los Dodgers continuaron su paso en el Ebbets Field, esta vez 5-3, tomaron la delantera desde el inicio, donde una buena contribución tuvieron de Amorós, que abrió como LF y disparó jonrón, así como par de cuadrangulares de parte de Duke Snider, y dicen que era el peor de los jardineros centrales en Nueva York, yo no lo afirmaría jamás. Por los derrotados jonronearon Bob Cerv y Yogi Berra. El derecho Roger Craig fue el ganador, con juego salvado para Clem Labine y derrota para Bob Grim.
Llegó el traslado al Yankee Stadium, era cosa de cruzar el río e ir cuesta arriba para llegar al Bronx. Los Yankees iban con la mente puesta en la victoria, iban detrás 3-2, había que ganar el sexto juego. Whitey Ford se hizo cargo de la lomita y cumplió con las expectativas de los Yankees, quienes le respaldaron con 5 carreras en el mismo primer inning a costa del zurdo Karl Spooner. Aquí hubo jonrón de Bill Skowron con 2 a bordo. Casey Stengel cambió bastante su alineación, puso a Rizzuto de primero, Billy Martin segundo, McDougald tercero y Berra como cuarto.
Llegó el día de la sentencia final, el zurdo Johnny Podres abrió por los Dodgers, y el también zurdo Tommy Byrne por los Yankees. Mickey Mantle dice que los Yankees le batearon a Podres. El hecho de que Ud batee hits aisladamente no significa que los Yankees le hayan bateado realmente al pitcher si este siempre supo salir de los apuros. Bill Skowron le sonó doble en la segunda entrada pero no pasó nada más. En el tercero base a Rizzuto, hit de Martin y otro hit de McDougald que le pegó a Martin en movimiento, tercer out. En el cuarto Berra conectó doble comenzando el inning, pero no anotó, los siguientes fueron controlados. Mientras esto sucedía los Dodgers tomaron la delantera en la cuarta entrada, doble de Campanella y sencillo de Hodges, así de simple, y anotaron la primera. En el sexto otra más, Pee Wee sonó sencillo abriendo la entrada, Duke Snider se sacrificó, pero quedó con vida por fielder choice, Campanella lo imitó y avanzó los corredores, la pelota chiquita en movimiento, de haber sido el manager jamás habría ordenado algo igual, Furillo fue pasado intencionalmente, y Gil Hodges trajo la segunda con fly de sacrificio. George Shuba bateó de emergente por Don Zimmer y dejó caer el tercer out de esa entrada.
Los mulos al ataque, pero antes entraba nuestro gran Amorós en escena, pasó a jugar el LF mientras Junior Gilliam fue llevado a segunda en lugar de Don Zimmer. Mantle dice que Amorós no corría, volaba, era un hombre sumamente veloz en las bases y en los jardines. Reconocía la calidad del cubano y el carácter afable del mismo. Veamos que sucedió, Billy Martin abrió la entrada con boleto, se animaron las tribunas, McDougald tocó perfecto, como si la hubiera puesto con la mano, dos hombres en base, no había out y el turno para el peligroso Yogi Berra. Amorós estaba jugando cargado a la línea del LF, lo que Mantle entiende que era un error. Berra era bateador de su mano y pocas veces sacaba líneas o batazos extraviados. Mantle no consideraba la velocidad de los lanzamientos de Podres, un zurdo joven en aquel entonces que tiraba con buena velocidad y si la chocaba un hombre como Berra la bola podría ir en la otra dirección. Amorós ya no vive y nadie le podrá preguntar las razones por que jugó cargado a la raya del left. En un equipo hay manager y coaches, seguro estoy que Amorós se situó donde le deben haber orientado. Sea como sea el batazo de Berra salió extraviado y allá se lanzó a correr el matancero, extendió su mano derecha y realizó el engarce, un verdadero cubo de agua fría en el Yankee Stadium. No estoy de acuerdo en que se diga que el fildeo fue posible porque Amorós era zurdo, algo que Mantle afirma, El buen jardinero siempre le habría llegado y situado para el fildeo. Mantle a continuación critica lo que hizo el cubano acto seguido, según él Amorós tenía que asegurar el engarce y entonces soltar la bola, pues Amorós hizo todo lo contrario le llegó al batazo y soltó de inmediato un flechazo a Pee Wee Reese, quien puso la bola en primera para doblar a McDougald, un doble play salvador. Hank Bauer cedió el tercer out con rolata al SS.
Me parece que los Yankees subestimaron la capacidad del cubano a la defensiva y eso que se llama jugar caliente a la bola. McDougald dio por hecho que la bola picaría y se pasó de listo, eso igualmente propició la doble matanza, hecho que Mantle no lo analiza así. Mickey afirma que él hubiera corrido igual que McDougald. A su entender, su equipo jugó bien, pero el adversario ganó porque todo le salió bien. Podres no fue bateado, como afirma Mantle, ni Amorós estaba mal situado, había un equipo en el terreno que poco le importaba la fanaticada de los Yankees presentes en el mismo, su objetivo era uno, lograr el primer título en serie mundial y la victoria final se alcanzó gracias al trabajo del equipo y a tres peloteros, el pitcheo de Podres, el bateo de Hodges y el fildeo espectacular de Amorós.
Según el periodista Robert McG. Thomas Jr (1982) del NY Times, en su escrito en memoria Amorós, reconoce que aquella victoria se debió a ese increíble fildeo del cubano.
Las veces que he estado en Nueva York siempre he ido, al menos una vez, a almorzar o a cenar en el Mickey Mantle’s Restaurant, que queda al lado del hotel Ritz, donde Mantle usualmente se albergaba durante la temporada, y que quedan frente por frente al Central Park. Más que deleitarme comiendo, me deleito viendo fotos y retratos de peloteros reconocidos, pero me ha llamado la atención que si bien hay una especie de respeto por los Medias Rojas, sobre todo Ted Williams, no parece que sea igual con los Dodgers, ya que no vi foto de estos juegos, ni de 1955 ni de 1956. Lástima que Amorós no aparezca allí.
Y el final de esa historia se lo dejó al sentimiento del mismo Mantle: “Después que Amorós fildeó la bola, Ud. podría ver a Podres lanzando duro. Había cogido un aire. No le llegamos a conectar más después de aquello y los Dodgers ganaron el juego dos por cero y su primera Serie Mundial”.
Bibliografía consultada
Baseball-reference. 1955 World Series. www.baseball-reference.com/postseason/1955_WS.shtml
Costello Rory. Sandy Amorós.http://sabr.org/bioproj/person/4f02bbd8
Mantle Mickey y Pepe Phil. 1992. My favorite summer 1956. Island Books.
McG. Thomas R. Jr. 1992. Sandy Amoros, World Series Star for Dodgers in 1955, Dies at 62. NY Times Junio 28. http://www.nytimes.com/1992/06/28/sports/sandy-amoros-world-series-star-for-dodgers-in-1955-dies-at-62.html
Romero Esteban. Inédito. De la historia del béisbol en Cuba. Esbozos biográficos de peloteros extranjeros en Cuba. 321 p.
Escrito por Esteban Romero y publicado inicialmente en swingcompleto.com 26 junio de 2015.

Octavio “Cookie” Rojas: pelotero cubano estelar en las Mayores

Hay tres clases de peloteros: aquellos que hacen que las cosas pasen,

los que ven lo que pasa y los que se preguntan ¿Qué pasa?”.

Tom Lasorda.

Hace unos años cuando veía debutar al segunda base de los Medias Rojas de Boston, Dustin Pedroia, me venía a la mente alguien de fisionomía similar y que jugaba igual base. Me refiero a Octavio Víctor Rojas Rivas, a quien le llaman Cookie en los EEUU. No es que el habanero pareciera una galletica para ponerle ese apodo, sencillamente en el ámbito familiar cariñosamente le llamaban Cuqui, al parecer por ser de buen parecido. Pedroia mide 5 pies y 9 pulgadas, Rojas 5 y 10, así que una pulgada más. Otro gran camarero actualmente es el venezolano José Altuve, quien mide lo mismo que Pedroia, pero todos ellos se parecen en otra cosa, la excelencia de su juego defensiva y ofensivamente.

Octavio nació el 6 de marzo de 1939 en la Habana, hijo de padre médico que quiso que su hijo estudiara igualmente medicina, pero que siempre se orientó a jugar pelota, donde no le fue mal ni remotamente. Debutó con el equipo Cienfuegos en la temporada de 1957-58, pero como reserva. ¿Quieren saber quién era la segunda base regular de este equipo? El miembro del Salón de la Fama de Cooperstown, Brooks Robinson, que luego se convirtiera en probablemente el mejor antesalista defensivo de todos los tiempos en la MLB y que en esa temporada de la profesional cubana quedara como co-líder en jonrones con nueve. Así que Octavio pudo codearse con hombres como Robinson, Dick Gray, Tito Francona (padre de Terry Francona, actual manager de los Indios), Humberto Fernández, Rafael Noble y Panchón Herrera en esa primera temporada.

Octavio Rojas cuando jugaba con el Cienfuegos

Octavio Rojas cuando jugaba con el Cienfuegos

Sin embargo, Octavio ya había jugado pelota profesional organizada desde 1956. Con sólo 17 años había debutado con el equipo de West Palm Beach en la Liga del Estado de Florida (clase D), jugó 129 desafíos y logró promedio ofensivo de .275. En 1957 jugó con los Leñadores de Wasau de la Liga Septentrional (clase C), jugó 116 juegos y bateó para .262. En 1958 fue parte de los patirrojos de Savannah en la Liga SurAtlantica (clase A), 134 juegos y promedio de .254. Todos estos equipos afiliados al Cincinnati de la Liga Nacional.

En Cuba continuó con los Elefantes como reserva de cuadro. La segunda base regular de ese equipo la jugaba el matancero Osvaldo “Ossie” Álvarez en la temporada de 1958-59, la que vio un canje múltiple entre el Habana y el Cienfuegos un poco después de la primera mitad de campeonato. El Habana cedió al jardinero y bigleaguer Román Mejías y al novato matancero Leonardo Cárdenas al Cienfuegos a cambio del inicialista Panchón Herrera, del torpedero Humberto “Chico” Fernández y del jardinero Pedro Cardenal, hermano del también bigleaguer José Cardenal. Fue así que el torpedero Cárdenas y el camarero Octavio comenzaron a verse la cara con frecuencia defendiendo el segundo saco y haciendo una joven y bonita combinación.

Llegó la temporada de 1959 y esta vez el Cincinnati subió a Octavio a jugar con los Cubans en la Liga Internacional (AAA), donde igualmente jugaban otros compañeros de equipo en el Cienfuegos, como fueron el avileño Tony “Haitiano” González, el mencionado Leo Cárdenas, el pinareño Rogelio “Borrego” Álvarez y el lanzador marianense Raúl “Salivita” Sánchez. Octavio pudo jugar pero tenía un escollo, la presencia del venezolano Elio Chacón, hijo del cubano Pelayo Chacón, que fue designado como regular de la segunda base. La antesala era defendida por otro venezolano, Pompeyo Davalillo, mientras que a Cárdenas se le entregó la responsabilidad del campo corto. Así y todo, Octavio pudo jugar 99 partidos, con 318 veces al bate, 74 hits incluido 12 dobles 1 triple y 3 jonrones, y promedio ofensivo de . 233 en una temporada, en que los Cubans se coronaron campeones de la pequeña serie mundial. Recuerdo que Octavio era bateador de fuertes líneas, su bate al hacer swing se ponía de forma horizontal y haciendo casi un perfecto ángulo recto con el home. Octavio a veces sacaba la bola, pero él no era slugger realmente. Otra característica del habanero era que siempre usaba gafas, al parecer por miopía.

En 1959-60 volvió con los Elefantes, donde nuevamente tenía el escollo del bigleaguer Ossie Álvarez como regular del segundo saco. Realmente Ossie no era ese gran bateador. Sin embargo, en esa temporada, cuando el Cienfuegos ganó de calle el campeonato, el matancero bateó para .260 y Octavio para sólo .204. La diferencia fue que el habanero bateó 6 extrabases incluido 3 jonrones e impulsó 8 carreras, y el matancero sólo 4 extrabases, de ellos un jonrón, y 5 impulsadas.  El equipo fue a la serie del Caribe en Panamá y arrasó en 6 juegos, no dejó nada para nadie. Allí Octavio mostró clase en las oportunidades que le dieron, se fue de 7-3 incluido jonrón y doble, con 3 remolcadas.

En la temporada de 1960 Octavio volvió a hacer combinación con Leo Cárdenas en los Cubans, equipo que no duró mucho en su sede de la Habana, la cual se movió a Jersey City para completar la temporada. En esta temporada bateó para .225 e impulsó 24 carreras. Este equipo quedó en quinto lugar, y con promedio de ganados y perdidos de .497.

La temporada de 1960-61 fue la última profesional en Cuba, a los americanos el gobierno de su país les prohibió jugar en este torneo, lo cual obligó a un campeonato con peloteros cubanos exclusivamente. El problema era que había equipos muy bien nutridos de criollos, como eran los casos del Cienfuegos y Almendares, y otros que necesitarían reforzarse para poder dar buen espectáculo.

Cienfuegos tenía un cátcher en decadencia pero con experiencia, hablo de Rafael “Son” Noble, y dos segundas bases, Ossie y Octavio. Finalmente Noble y Octavio pasaron a engrosar las filas del equipo Habana. Era la oportunidad perfecta para Octavio jugar como regular toda la temporada, y no la desperdició. Se coronó líder de los bateadores con promedio de .332 producto de 85 hits en 264 veces al bate, incluido 11 dobles, 3 triples y 2 jonrones, y 17 empujadas. Los que más se le acercaron en promedio ofensivo, distaban algo, Leo Cárdenas con .302 y su compañero Hilario “Sandy” Valdespino con .300. No obstante, Octavio vio como su anterior equipo, el Cienfuegos, se coronaba nuevamente campeón al vencer en el último y juego decisivo al Almendares.

En la temporada de 1961 jugó la segunda regular del Jersey City y su bateo ascendió a .265, disparó 25 dobles e impulsó 44 carreras. En ese momento Don Blasingame era el regular de la segunda de los Rojos de Cincinnati, quien bateó para .285 en 1962. No obstante, esta franquicia decidió probar a Octavio en el nivel superior en esa misma temporada de 1962. El martes 10 de abril de ese año fue su debut jugando su equipo en el Dodger Stadium. Uno de los héroes de la serie mundial de 1955, el zurdo Johnny Podres era el encargado de abrir ese juego. Octavio se fue en blanco pero logró un buen toque de sacrificio para que Cinci venciera a los Dodgers 6-4. Al otro día, el problema tenía a un hombre difícil de batear, el zurdo Sandy Koufax, donde Octavio no logró nada. No fue hasta el 19 de abril en el Crosley Field de Cincinnati que Octavio logró su primer hit y frente a los envíos del mismo Koufax. Su bateo no fue el mejor, por lo que fue enviado a jugar con los Vigilantes Dallas-Fort Worth de la Asociación Americana (clase AAA). Antes que finalizara la temporada Octavio regresó al Cinci.

Para la temporada de 1963, el Cinci canjeó a Octavio a los Filis a cambio del lanzador relevista Jim Owens. Nuevamente al habanero se le apareció un escollo, y cubano por cierto. En los Filis jugaba el ya experimentado infielder cubano Tony Taylor, quien era el regular de la segunda base en ese equipo, por lo que en 1963 Octavio jugó como reserva dentro de los Filis de Filadelfia.

Cookie Rojas con los Filis

Octavio Rojas con los Filis

El manager de los Filis en 1963 y en lo sucesivo era el otrora infielder Gene Mauch, quien, al parecer, se dio cuenta de las habilidades de Octavio para jugar otras bases y no solo la segunda. En la temporada de 1964 el habanero partió la bola en la Liga Nacional. Terminó la primera mitad de esa temporada sobre los .300, luego terminó con promedio de .291 en 104 juegos. Según relata Peter M. Gordon, el 19 de julio de ese año, Mauch utilizó en una ocasión a Octavio en el jardín central, luego lo movió al campo corto y finalizó el juego como receptor. Ese parecía un año grande para los Filis, pero no fue así, al final se les escapó el campeonato de la Liga Nacional por un juego de diferencia con los Cardenales de St Louis. En esa misma temporada, Octavio cubrió el campo corto de su equipo cuando el lanzador derecho Jim Bunning, conocido de la fanaticada cubana por haber jugado con el Marianao, lanzaba juego de cero hits, cero carreras. El habanero realizó un buen fildeo sobre una línea que iba por su territorio, pero según él mismo luego confesó, estaba nervioso y deseaba que ese juego terminara cuanto antes, no quería errar o echar a perder la faena de su compañero de equipo.

En 1965 Octavio jugó casi todas las posiciones, excepto la tercera y lanzar, y esta vez si fue el regular de la segunda almohadilla de los Filis. Su promedio ofensivo final fue de .303, hizo su primer equipo Todos Estrellas y estuvo entre los candidatos para el MVP de su liga. Al habanero no era fácil poncharlo, se fue en blanco 33 veces o sea un ponche cada 17.1 vez al bate. Su ofensiva en las siguientes temporadas con los Filis fue declinando. En 1966 bateó para .266, en 1967 para .259, en 1968 para .232 y en 1969 para .228. En la temporada de 1967 Octavio jugó todas las posiciones en su equipo y lanzó un escón como pitcher. Nunca más se subió a un montículo y su PCL permanece como 0.00. Octavio se hizo un especialista del toque de sacrificio y fue líder en ese departamento, con 16, en 1967. En 1968 el habanero fue el líder defensivo de todos los segundas bases en la Liga Nacional, su promedio fue de .987.

La caída ofensiva de Octavio, acoplado con la caída de los Filis, conllevó a su canje a los Cardenales de St Louis, equipo que tenía al dominicano Julián Javier como segunda regular. Si recuerdo bien, Javier fue el manager del equipo dominicano al campeonato mundial efectuado en la Habana en 1971. Entonces Javier aún jugaba para los Cardenales y aceptó la invitación para dirigir el equipo de su país. En solo 23 juegos, Octavio  bateó realmente poquísimo y por eso fue canjeado a los Reales de Kansas City a cambio del jardinero jardinero Fred Rico. Cuando casi todo el mundo daba a Octavio como pieza en desuso, resurgió jugando una pelota de maravillas en la Liga Americana. Terminó 1970 bateando para .269, en 1971 bateó sobre los .300 y nuevamente hizo el Todos Estrellas, se convertía así en el noveno pelotero que lograba jugar en partidos de las Estrellas militando en equipos de ambas ligas. De hecho jugó en esos partidos desde 1971 a 1974 ininterrumpidamente. Cuentan que en el partido de 1972, Octavio fue enviado a batear de emergente por el panameño Rod Carew con el receptor Carlton Fisk en primera por sencillo, y el habanero acto seguido desapareció la bola de jonrón. Un poco que en jarana, lo entrevistaron sobre el jonrón, a lo que respondió que cuando le iba dando la vuelta al cuadro, se dijo que solo le faltaban 630 para alcanzar a Hank Aaron.

Sus mejores años en su carrera Octavio los tuvo con los Reales, equipo que discutió por dos años consecutivos (1976 y 1977) el título de la Liga Americana con los Yankees. En las post temporadas de 1976 bateó para .333 e impulsó una carrera y en la de 1977 se fue con .250. Fue precisamente en 1977 el año que marcó su retiro del béisbol como pelotero activo. Los Cachorros le firmaron y le habían ofrecido lugar en el equipo para 1978, pero ya Octavio estaba decidido a abandonar el juego diario, en su lugar se dedicó a funciones de coach y cazatalento.

Cookie Rojas vistiendo franela de los Reales

Octavio Rojas vistiendo franela de los Reales

En esa carrera de 16 temporadas en las Mayores, bateó 1660 hits en 6309 veces al bate, incluido 254 dobles, 25 triples y 54 jonrones. Se ponchó 489 veces, lo que da una frecuencia de un ponche cada 13 veces al bate. Defensivamente participó en 953 dobles matanzas. Como segunda base su promedio defensivo fue de .984. Cinco veces discutió el título de MVP en su liga. Como dijeran los entendidos en el equipo de los Reales: “el cubano trajo experiencia, clase e inteligencia de Grandes Ligas a nuestro equipo”.

Octavio Rojas en sus años de coach de los Mets.

Octavio Rojas en sus años de coach de los Mets

En 1988 los angelinos le nombraron manager de su equipo, que bajo su dirección ganó 75 y perdió 79 (.487), terminando cuarto de la división del Oeste de la Liga Americana. Octavio se convirtió así en el tercer manager cubano en las Mayores, sólo precedido por el reglano Miguel Ángel González y el oriental Preston Gómez. Realmente como manager no le fue  bien, pues fue liberado de esa función poco antes que terminara la temporada. Así y todo, Octavio volvió a dirigir a los Marlins en un juego de la temporada de 1996, partido que logró ganar.

Como coach estuvo ejerciendo esta función en los Marlins en 1993, luego fue coach de tercera de los Mets de 1997 a 2000, y participó en la serie mundial de 2000 entre los Mets y los Yankees, la que concluyó con victoria para los mulos de 4-1. Luego estuvo como coach de banco con los azulejos de Toronto en 2001 y 2002, y finalmente, en 2003, comentarista de béisbol en español para los Marlins.

cookie rojas

Octavio Rojas en su faena de comentarista de béisbol

En 2011 fue selecto al Salón de la Fama del Museo de Béisbol de la Herencia Hispana. Octavio es igualmente miembro de los Salones de la Fama de los Filis de Filadelfia y de los Reales de Kansas City.

En agosto de 2015 se informó que Octavio estaba hospitalizado, mayores detalles no se tienen, pero esperamos que su salud haya mejorado.

Como se ve aquí hay una estrella cubana, otra que ha brillado por su desempeño como pelotero, y que ha sabido realizar otras funciones, que bien merece y espera por el reconocimiento de su pueblo.

Bibliografía consultada

Baseball-reference.com

Figueredo, Jorge S. Cuban Baseball: A Statistical History, 1878-1961. McFarland & Company, Inc. Publishers, Jefferson-North Carolina-London. 544 p.

Gordon. Peter M. Cookie Rojas  http://sabr.org/bioproj/person/0c6cd3b5

Martínez Marino. 2015. Deseamos pronta recuperación al legendario pelotero Octavio ‘Cookie’ Rojas. El Nuevo Herald, 1 agosto. http://www.elnuevoherald.com/deportes/beisbol/article29772679.html

Netherton Bob. 2011. 2011 Hall Of Legends Inductee: Cookie Rojas. I-70 Baseball. http://www.i70baseball.com/2011/11/22/2011-hall-of-legends-inductee-cookie-rojas-2/

Pérez J.F. OctavioVíctor “Cookie” Rojas Rivas. Juan F. Pérez Home Page. http://www.juanperez.com/baseball/rojas.html

Escrito por Esteban Romero, 10 junio de 2016

Humberto “Chico” Fernández, otro destacado pelotero cubano

Lo más importante no es ganar,
es dar lo mejor de ti mismo en todo momento
”.

Anon., frase motivadora

El pasado 11 de junio (2016) murió uno de los grandes torpederos cubanos que haya pasado por las Grandes Ligas, se trata del habanero Humberto “Chico” Fernández Pérez. La noticia fue reportada por varios medios de prensa norteamericanos, pero no los cubanos, como si no hubiera existido. ¿Qué le vamos a hacer?

Para suerte del que suscribe, lo vio jugar muchas veces y de niño le conoció de cerca allá por 1953 en el Gran Estadio del Cerro. No era Willy Miranda defensivamente, aunque los expertos hablan de Sharp defense de Chico, pero al bate no era un out vestido de pelotero y sabía robar bases sin ser ese asiduo robador. Recuerdo que tenía muy buen brazo. En síntesis, sabía hacerlo todo bastante bien, caso contrario, no habría jugado donde jugó y es la MLB, que cuando aquello tenía ocho conjuntos solamente en cada Liga, así que la competencia por un puesto en un equipo era indudablemente mayor que la que pueda existir hoy en día.

En las Menores y Mayores

Humberto, no le llamo Chico, ya que medía 6 pies, nació el 2 de marzo de 1932 en la Habana, y con tan solo 20 años cumplidos, jugaba como torpedero regular en el Billing Mustangs de la Liga Pionero (clase C), donde participó en 134 partidos y bateó para .284. Al año siguiente  jugó con el Miami Sun Sox de la Liga Internacional de la Florida (clase B), aquí bateó para .261 en 156 juegos, y a continuación jugó por tres temporadas (1953-55) como regular del campo corto de los Reales de Montreal sucursal de los Dodgers de Brooklyn, franquicia que tenía el plan de utilizar a Humberto como relevo del veterano Pee Wee Reese, palabra mayor en el béisbol de la MLB. Con los Reales, Humberto bateó para.247 en 1953, para .282 en 1954 y para .301 en 1955. Ya en 1956 sólo jugó 89 partidos con los Reales, ya que los Dodgers le subieron por un rato a las Mayores, donde jugó en unos 34 desafíos. Pee Wee Reese seguía brillando a pesar de los años, y los Dodgers recibieron una oferta de parte de los Filis por cuatro peloteros, el lanzador derecho Ron Negray, el inicialista quebecois Tim Harkness, el torpedero Melvin Geho y el jardinero Elmer Valo más 75 mil dólares, todo eso para adquirir a Humberto.

Humberto “Chico” Fernández, un pelotero para recordar

Humberto “Chico” Fernández cuando jugaba con los Filis

El 16 de abril de 1957 Humberto debutaba con los Filis y se convertía en el primer latino en jugar con dicho equipo. En esa temporada bateó para .262. Lamentablemente su bateo se redujo por debajo de los .250 en las siguientes dos temporadas, por lo que fue canjeado a los Tigres en diciembre de 1959. Al debutar como torpedero regular del equipo de Detroit en 1960, Humberto nuevamente se convirtió en el primer latino en jugar una posición regular de este equipo. Si con los Filis se caracterizó por ser un hombre de tacto y un efectivo robador de bases, con los Tigres logró desplegar un poder desconocido cuando disparó 20 jonrones en la temporada de 1962. Igualmente mejoró su fildeo, el cual había decrecido,  fue el torpedero con más errores en la Liga Americana, 34, en la temporada de 1960. Humberto tuvo la osadía de robar home en un partido de los Tigres contra los Yankees en el mismo estadio del Bronx.

Humberto Fernández cuando jugaba con los Tigres

Humberto Fernández cuando jugaba con los Tigres de Detroit

Su juego con los Tigres concluyó en 1963 al ser canjeado a los Mets, con los cuales jugó hasta el final de la temporada. En abril de 1964 los Mets le canjearon a los Medias Blancas, los que enviaron a Humberto a jugar con los Indios de Indianápolis de la Liga de la Costa del Pacífico (AAA), donde participó en 54 partidos, ya que nuevamente fue canjeado a los Tigres, que le enviaron al Syracuse de la Liga Internacional (AAA). Su promedio en ambas ligas estuvo alrededor de los .250.

Mets Win Fifth Straight

El legendario manager Casey Stengel junto a Humberto Fernández en el equipo de los Mets

A manera de conclusión de su trabajo en la MLB, se puede decir que su ofensiva en parte compensaba su juego que defensivamente no era siempre el mejor. Ya se dijo que cometió 34 errores en 1960, pero en 1957 cometió 26 (tercero en la Liga Nacional), y 24 en 1962 (quinto en la Liga Americana). Es cierto que el cubano llegaba a algunas pelotas difíciles, tenía buena movilidad, buen brazo, pero realmente erraba y sus promedios defensivos no fueron los mejores en cuatro de las cinco temporadas que jugó como regular.

En ocho temporadas en las Mayores, Humberto bateó para promedio de .240 producto de 666 hits en 2778 veces al bate, incluido 91 dobles, 19 triples y 40 cuadrangulares, 68 bases robadas en 96 intentos, 270 anotadas y 258 empujadas. Defensivamente cometió 146 errores, participó en 394 dobles matanzas y su promedio defensivo fue de .960. Si se le compara con otros torpederos cubanos,. solo le superan en ese departmento Rey Ordóñez (.976) y Leo Cárdenas (.971).

En 1965  decidió marcharse a Japón para jugar en la liga mayor de ese país con los Tigres de Hanshin, de hecho se convertía en el segundo cubano en jugar en ese circuito, el primero fue Roberto “Chico” Barbón, así que dos cubanos y dos “Chicos”.

A Humberto no le fue nada bien en Japón, su promedio ofensivo dejó mucho que desear, .144, logrado en 52 juegos. Por eso decidió regresar al nuevo hemisferio, para jugar en México, donde lo hizo para los Broncos de Reynosa en 1966. Sus dos últimas temporadas fueron con los Cachorros de Tacoma de la Liga de la Costa del Pacífico (AAA) en 1967 y 1968.

En la profesional cubana

Humberto también tuvo historia y no poca en la liga profesional cubana, donde debutó como reserva del cuadro en el equipo Cienfuegos en la temporada de 1951-52. En ese año el regular de los Elefantes era el experimentado Gene Mauch. Esa temporada le sirvió para aprender mucho, el cuadro de ese equipo era también integrado por excelentes defensores como Regino Otero en la inicial, Jack Cassini en la intermedia y Silvio García defendiendo la antesala. En la siguiente temporada jugó de regular del campo corto, hizo combinación con Cassini alrededor de la segunda, y bateó para .264 con 8 dobles y 2 triples. En 1953-54, temporada en la que Willy Miranda realizó la proeza personal de batear sobre los .300, Humberto no se quedó atrás al promediar .290, con 11 dobles, 1 triple y 2 jonrones. Pero su ofensiva no se detuvo en 1954-55 cuando bateó para .302 con 21 dobles, superado por Julio Bécquer con 22, además de dos triples y 3 jonrones. En esa temporada fue líder en veces al bate, con 288 junto con su compañero de equipo, el inicialista-jardinero Bob Boyd.

Humberto Fernández (izq.) junto al gran Silvio García en la temporada de 1951-52

Humberto Fernández (izq.) junto al gran Silvio García en la temporada de 1951-52

Llegó 1955-56, año de la consagración del lanzador Camilo Pascual, del debut de Pedro Ramos y de la victoria del Cienfuegos en la profesional cubana, y luego en la Serie del Caribe en Panamá. Humberto nuevamente bateó para .301, de hecho fue uno de los ejes ofensivos del Cienfuegos, unas veces de segundo, otros como tercero en el orden al bate, siempre alternando en esos roles con Bob Boyd. En esa temporada Humberto fue líder en dobles con 17, disparó 88 hits, incluido 3 triples y 3 jonrones.

Recuerdo cómo se paraba en el home Humberto a la hora de batear, él hacía como una especie de calentamiento haciendo círculo con su bate de arriba abajo y luego se llevaba el bate a lo alto de sus hombros en la espera del lanzamiento del pitcher.

A partir de esa última temporada de 1955-56 los resultados ofensivos de Humberto experimentaron un descenso. Es cierto que ya en aquel momento jugaba como regular en las Mayores, lo que probablemente se tradujera en algún cansancio para el habanero. Su descenso fue tal que ya a mitad de la temporada de 1958-59 los Elefantes decidieron canjearlo al Habana. Cienfuegos cedió a Humberto, al inicialista Panchón Herrera y al jardinero Pedro Cardenal (hermano de José Cardenal) a cambio de Román Mejías y del torpedero novato Leonardo Cárdenas. Con los Leones jugó la mitad de la siguiente temporada al ser canjeado por el idolatrado Willy Miranda al Almendares. Los fanáticos de los azules no lo podían creer, su Dios del campo corto cambiado al Habana. No es que Humberto haya bateado mucho en esa temporada. Sin embargo, el Almendares salió ganando en el canje, ya que en la temporada de 1960-61, última de la profesional, Willy no vino a jugar a Cuba, y el Habana se vio obligado a pasar a Héctor Rodríguez a jugar el SS, situando a Patricio Quintana en tercera. Los azules por su parte contaron con los servicios completos de Humberto, el que bateó para modesto .235.

En la profesional cubana, en 10 temporadas, llegó a batear para promedio de .259 producto de 509 hits en 1966 veces al bate, incluido 81 dobles, 15 triples y 12 jonrones, 55 bases robadas, 216 anotadas y 123 empujadas.

En síntesis, Humberto Fernández fue uno de los grandes torpederos que ha dado Cuba, de eso da aval el hecho de haber jugado cinco temporadas completas como regular en ambas ligas de las Mayores, además de haber sido siempre torpedero regular en la profesional cubana a partir de 1952-53 hasta 1960-61. Basta con decir que está entre los mejores torpederos que ha dado Cuba, y son varios, por cierto, y se le puede ubicar dentro de un sexteto de excelencia y de juego regular en la MLB, donde se sitúan Willy Miranda, Zoilo Versalles, Leo Cárdenas, Bert Campanerís y Rey Ordóñez. Humberto fue exaltado al Salón de la Fama cubano, radicado en Miami, en 1997.

 Que descanse en paz el gran pelotero que fue Humberto Fernández.

Bibliografía consultada

Anon. Latino baseball pioneer ‘Chico’ Fernandez remembered. ESPN.com http://espn.go.com/blog/onenacion/post/_/id/4352/latino-baseball-pioneer-chico-fernandez-remembered

Anon. Cuban Béisbol. http://cubanbeisbol.blogspot.com.es/p/cuban-baseball-hall-of-fame.html

Baseball-reference.com. http://www.baseball-reference.com/players/f/fernach01.shtml

Figueredo, Jorge S. 2003. Cuban Baseball: A Statistical History, 1878-1961. McFarland & Company, Inc. Publishers, Jefferson, North Carolina-London. 544 p.

 

Escrito por Esteban Romero, 17 junio de 2016

Lanzamiento ilegal en el béisbol: la bola ensalivada

Cuando un pitcher tire una bola ensalivada,

no te preocupes o te quejes, sólo pégale

del lado que esté seca. Eso hago yo”.

Stan Musial

Un lanzamiento completamente prohibido en la actualidad es el de la bola ensalivada, llamado en inglés spitball o spitter, muy utilizado desde los inicios del béisbol en el siglo XIX. La bola ensalivada, mojada o modificada por alguna vía tiene un movimiento errático, muchas veces el receptor no sabe dónde va a caer y se le puede lanzar a buena velocidad. Hay quien especula que la bola ensalivada limita la vida útil de un pitcher, algo que realmente no tiene ningún fundamento, ya que el pitcher no tiene qué hacer esfuerzo extra para lanzarla.

Algunos lanzadores se hicieron famosos usando este tipo de lanzamiento, entre ellos el derecho Jack Chesbro, el que ganó 199 juegos y propinó 1265 ponches en tan solo 11 temporadas (1899-1909). El otro famoso fue otro derecho, Ed Walsh, que lanzó mayormente con los Cachorros de Chicago, logró 195 victorias y propinó 1736 ponches en 14 temporadas. A este listado de excelencia, hay que agregar a Eddie Cicotte, otro derecho, cuya carrera terminó con el famoso escándalo de la serie mundial de 1919. Cicotte no usaba la bola ensalivada, se hizo famoso lanzando la bola reluciente (shineball), para lo cual untaba aceite en la pelota en una parte de la misma.

Primeros lanzadores de bola modificada Jack Chesbro, Ed Walsh, Eddie Cicotte y Burleigh Grimes

Primeros lanzadores de bola modificada: Jack Chesbro, Ed Walsh, Eddie Cicotte y Burleigh Grimes

En esa época, llamada de la bola muerta, se permitía el uso de este tipo de pitcheo hasta que un día sucedió lo inesperado. El 16 de agosto de 1920 Carl Mays, lanzando para los Yankees se enfrentó al infielder Ray Chapman de los Indios, pitcheó una de sus pelotas ensalivadas, la bola fue a dar directo con la sien de Chapman, el resultado más fatal no pudo ser. Chapman murió horas después del pelotazo. Fue ese día que marcó el inicio de una prohibición que está vigente y se mantendrá así por el bien de la pelota y la salud de los peloteros.

Carl Mays, además de lanzar la ensalivada, se caracterizaba por su estilo submarino

Carl Mays, además de lanzar la ensalivada, se caracterizaba por su estilo submarino

Muchos predijeron que Carl Mays (1915-1929) no lanzaría más después de ese incidente, pero no fue así. Realmente le dolió el pelotazo propinado y 50 años después declaró: “No está en mi conciencia, no fue realmente un error de mi parte. Tengo que vivir con esto y todo el mundo me culpa, la prensa sobre todo”.

Ray Chapman, la víctima de la bola ensalivada de Carl Mays

Ray Chapman, la víctima de la bola ensalivada de Carl Mays

Mays escenificó algunas broncas fuertes con Ty Cobb antes que sucediera ese hecho  fatal con Chapman. El motivo de la bronca fue que Mays acostumbraba a arrimar la bola al bateador insistentemente.

La prohibición de la bola ensalivada en 1920 hizo excepción con algunos lanzadores, a los que se les permitió continuar utilizándola. El último lanzador en usarla en la MLB fue el derecho Burleigh Grimes (1916-1934) de los Piratas, el 20 de setiembre de 1934.

La prohibición se hizo efectiva entonces para todos, y una cosa es la ley, otra es que se siga tal y como está establecida. Ha sucedido también con el asunto del uso de las sustancias ilegales, donde los casos de sanciones llueven temporada por temporada, tema al cual ya nos hemos referido con anterioridad. Con la bola ensalivada, esmerilada o modificada pasa otro tanto.

El comisionado de la MLB, Ford Frick, un poco que movió este asunto a mediados de la década de los 50, con la finalidad de volver a permitir el uso de la bola ensalivada. Para suerte del béisbol, la discusión no prosperó en rehabilitar este tipo de pitcheo.

El derecho Gaylord Perry fue un lanzador de mucha duración en las mayores, con resultados realmente excelentes a lo largo de 22 temporadas (1962-1983), pero muchos coinciden en señalar que este miembro del Salón de la Fama usó repetidamente la bola ensalivada. Siempre se sospechaba que Perry traía algo en la visera de su gorra.

Otro miembro del Salón de la Fama- se sabe que en algún momento utilizaba estos artificios- fue el zurdo Whitey Ford (1950-1967) de los Yankees de Nueva York, quien disponía de varios aceites en el dugout para lograr sus fines.

A Perry y a Ford no les agarraron, pero al derecho Joe Niekro (1967-1988) si lo pescaron el 2 de agosto de 1987. Los árbitros obligaron a Niekro a vaciar sus bolsillos traseros y le encontraron una lima de uñas, lo que le valió una sanción de 10 juegos.

Lanzadores sospechosos o positivos de usar bola modificada

Lanzadores sospechosos o positivos de usar bola modificada: Whitey Ford, Gaylord Perry, Joe Niekro, Jay Howell, Kenny Rogers, Joel Peralta y Michael Pineda

El derecho Jay Howell (1980-1994) de los Dodgers fue suspendido por dos juegos en la Serie de Campeonato de 1988 al usar la bola ensalivada. En la serie mundial de 2006, Tony Larussa, manager de los Cardenales, solicitó a los árbitros revisar la bola al zurdo Kenny Rogers (1989-2008) de los Tigres, y no se detectó nada, excepto que la mano estaba algo aceitada.

Los últimos incidentes de uso de sustancias sobre la pelota, sobre todo resina de pino, lo han escenificado los lanzadores dominicanos Joel Peralta y Michael Pineda, que han sido sancionados en ambos casos. Lo de Peralta sucedió en 2012, mientras que lo Pineda fue en la temporada de 2014.

Raúl Sánchez

Raúl «Salivita» Sánchez

En la pelota profesional cubana hubo un lanzador que era un maestro para usar la bola ensalivada y de ahí le vino su apodo. Hablo del derecho Raúl “Salivita” Sánchez, quien se iniciara en la profesional cubana con el Marianao en la temporada de 1950-51 y concluyera lanzando para el Cienfuegos en las tres últimas temporadas de la invernal cubana. Inicialmente fue muy usado como relevista, luego, ya lanzando para los Cubans en la Liga Internacional (AAA) y con el Cienfuegos en la profesional invernal, solía ser indistintamente abridor y menos como relevista. Salivita fue un lanzador eficiente, muy combativo en el terreno. Es cierto que las llegó a tirar húmedas, pero lo interesante es que nunca lo sorprendieron. Pude ver muchas veces a managers de equipos contrarios, solicitando a los árbitros la revisión de la pelota. Supongo que si la usó, fue a veces y menos en la medida que se hizo mejor lanzador.

Bibliografía consultada

Keri Jonah. 2012. Whatever happened to the spitball? Grantland, 10 febr. http://grantland.com/features/the-lost-art-doctoring-baseball/

Linares Héctor. 2014. Los pitchers, artistas del engaño en el beisbol. Béisbol, 12 de abril. http://www.excelsior.com.mx/adrenalina/2014/04/12/953704

Sullivan T.R. 2007. One fateful pitch still in Mays’ Hall path. MLB.com. http://m.mlb.com/news/article/1802911/

Escrito por Esteban Romero, 14 junio de 2016

El Todos Estrellas de peloteros cubanos en la MLB

Para destacarte, tienes que dedicarte completamente al deporte escogido,  tienes que estar preparado para trabajar duro y aceptar la crítica constructiva. Sin un 100 por ciento de dedicación,  no lo lograrás”.  Willie Mays

Más de 190 peloteros cubanos han llegado a las Grandes Ligas, pero como es natural, no todos han sido estrellas, lo que debemos entender como eficiencia durante varias temporadas. Algunos peloteros, como dice Peter Bjarkman, subieron para tomarse una taza de café vestidos de senadores o de medias blancas y luego regresar a las menores.

Aunque esta idea del Todos Estrellas no es nueva en mi mente, ella se reactivó ahora que Willy Miranda lo hicieran miembro del Salón de la Gloria cubano. Indudablemente Willy fue un defensor colosal del campo corto. Lo recuerdo recogiendo en el hueco y tirando a primera con fuerza. Tenía buen brazo y le llegaba a todo. Pero puedo aseverar que, sin quitarle la grandeza defensiva al torpedero oriental, hubo otros torpederos cubanos que rindieron mucho más que Willy y que merecen también estar en el sitio de honor ya mencionado. Willy gozaba de mucha popularidad y tenía ídolos, pero un salón de la fama no se escoge en función de esa popularidad, pues en la pelota hay algo que se llama estadística y que es el deporte más rico en cifras. No es una crítica a nadie, es sólo una meditación sobre el asunto.

Para la elección del Todos Estrellas se tomaron las estadísticas existentes y las temporadas jugadas de los peloteros retirados, los peloteros activos en la actualidad cambiarán este panorama dentro de pocas temporadas.

Comencemos por posiciones numéricas, o sea 1 es el pitcher o lanzador, 2 es el receptor y así sucesivamente. Los dos lanzadores más efectivos son, sin lugar a dudas, Luis Tiant Jr. como derecho y Miguel Cuellar como zurdo. Tiant lanzó en 19 temporadas, es el lanzador que más juegos ha ganado, 229, el que más entradas lanzó, 3486.1, tercer mejor WHIP, 1.20, y el que más ponchó, 2416. Cuellar lanzó en 15 temporadas ganó 185 juegos, 36 lechadas, 172 juegos completos, WHIP también de 1.20 y 1632 ponchados.

Los dos mejores lanzadores Luis Tiant Jr. (der.) y Miguel Cuellar (z)

Los dos mejores lanzadores Luis Tiant Jr. (der.) y Miguel Cuellar (z)

A la hora de escoger al relevista, la tarea se hace difícil. El derecho villareño Minnie Rojas salvó 43 juegos en 3 temporadas. El holguinero Diego Seguí salvó 71 en 15 temporadas, pero Seguí no era solo relevista, abrió 171 juegos. El pinareño Danys Báez salvó 114 en 10 temporadas, lo que da un promedio de 11 por temporada. Por lo tanto, es más prudente dejar este puesto sin honores por el momento. Chapman está activo y no es elegible en este caso, ya tiene 154 salvados, así que este puesto no le costará trabajo ocuparlo en cuanto se retire dentro de algunas temporadas de comportarse disciplinadamente.

La posición de receptor llevó su análisis. El que más temporadas ha jugado es Miguel Ángel González, 17 temporadas, pero sólo cuatro como semi-regular. Logró promedio ofensivo de .253 y OBP de .314. Otro reglano, Ricardo Torres (padre de Gilberto Torres), jugó 22 desafíos en 3 temporadas. Salvador Hernández jugó 2 temporadas como reserva (1942-43), bateó para .250 y OBP de .309.  El habanero Fermín Guerra jugó 9 temporadas, siempre como receptor, bateó para .242 y OBP de .300, en 1949 fue líder en passed balls con 7 en la Liga Americana. Rafael Noble jugó también poco en las Mayores, tres temporadas con promedio de .218. Sin embargo, un discípulo de Noble, el cienfueguero Joaquín Azcúe, debutó en 1960 y jugó 11 temporadas en la pelota grande, cuatro de ellas como regular. El Joe como le llamaban en la MLB jugó en el partido de las estrellas en 1968, logró participar en 13 dobles matanzas en 1963 como cátcher, el máximo; en 1966 fue líder cogiendo ladrones en bases, 62%, y estuvo en los primeros lugares en este departamento durante su carrera. De por vida bateó para .252 y .304 de OBP. El matancero Paulino Casanova jugó 10 temporadas, 4 como regular, bateó para .225 con OBP de .252. El pinareño Nelson Santovenia jugó 7 temporadas siempre como reserva en el banco. El versátil habanero Ely Marrero jugó 346 juegos como receptor en las 10 temporadas que participó en las Mayores, nunca como regular. Así que después de esta descripción, no creo que haya objeción en señalar a Joaquín Azcúe como el mejor receptor hasta la fecha.

Como inicialista se destaca el miembro del Salón de la Fama de Cooperstown, Tany Pérez, al que catalogo como el mejor pelotero avileño de todos los tiempos. En 23 temporadas en las Mayores bateó 2732 hits, incluido 505 dobles, 79 triples y 379 jonrones, con 1652 empujadas y promedio de .279, y participó en 8 juegos de estrellas.  Tany se inició como antesalista, posición que jugó en 760 desafíos, muy por debajo de los 1778 juegos como inicialista.

En la segunda base había tres opciones, Octavio “Cookie” Rojas, Tony Taylor y Tito Fuentes, todos ellos con más de una decena de temporadas en las Mayores. Rojas jugó 16 temporadas, como segunda base jugó 1446 juegos, jugó las 9 posiciones en su carrera en la MLB, bateó .263, disparó 1660 hits, con OBP de .306, discutió MVP en 3 ocasiones, participó en 5 juegos de estrellas, defensivamente tuvo los mejores promedios como segunda base en 1968, 1971 y 1974. El otro habanero, Tito Fuentes, jugó 1275 juegos como segunda base, bateó 1491 hits en 13 temporadas, con promedio ofensivo de .268 y OBP de .307. Como Taylor jugó bastante como antesalista, la discusión se centró entre Cookie y Tito, donde claramente se ve que el primero obtuvo más galardones, sobre todo en participación en juegos de estrellas y temporadas jugadas.

Como antesalista Tony Taylor, un hombre muy versátil, es la mejor opción. El matancero jugó mucho como segunda base, pero en la tercera también se desempeñó y  lo hizo bien, y es uno de los cuatro cubanos que han logrado batear más de 2000 hits en su carrera en las Mayores. El matancero conectó 2007 hits y es el cuarto cubano de todos los tiempos en indiscutibles conectados, superado por el habanero Rafael Palmeiro, el avileño Tany Pérez y el matancero Bert Campaneris. Otros que han jugado la antesala son Roberto Estalella en 93 juegos; Miguel de la Hoz, 129 juegos en 7 temporadas; y Yuniesky Betancourt, aún activo en el béisbol, con 67 juegos como antesalista. Actualmente juega esa posición como regular desde 2015 Yunel Escobar, pero los activos aquí no cuentan.

El Todos Estrellas al campo

El Todos Estrellas al campo

Llegando al campo corto, se destacan tres figuras integralmente y uno defensivamente, este último es Rey Ordóñez, quien logró Guantes de Oro en 1997, 1998 y 1999 en 9 temporadas, exactamente la misma cantidad de temporadas jugadas por Willy Miranda, pero sin Guantes de Oro en ese entonces, y promedio de .221, por debajo del .241 de Ordóñez.

Integralmente hubo tres grandes en esta posición del SS, Zoilo Versalles, 12 temporadas, 1265 juegos como SS, MVP en 1965, Guantes de Oro y escogido para el juego de las estrellas en 1963 y 1965. En el primer lustro de la década de los 60 Versalles fue el mejor torpedero de la Liga Americana. Basta con mirar las estadísticas y los lideratos alcanzados por el habanero. En su carrera bateó para .242 y OBP de .290. El matancero Leonardo Cárdenas, siempre le recuerdo por su fuerza al bate, tenía poder, logró en Cuba disparar tres jonrones en un juego de la profesional. Leo jugó 16 temporadas, 1843 juegos como torpedero, discutió el MVP en tres ocasiones, cinco veces escogido para el juego de las estrellas, en dos como abridor de la alineación, y obtuvo Guante de Oro en 1965 en la Liga Nacional. Ofensivamente bateó para .257 y OBP de .311. El tercero, the last but not the least, es otro matancero, hombre que hizo equipo Cuba en 1961 como receptor, se trata de Bert Campanerís, pelotero que como Cookie Rojas, era capaz de jugar las nueve posiciones, algo que hizo en un juego, único en la historia de la MLB en jugar las nueve posiciones en un desafío. Dagoberto o Bert jugó 19 temporadas, 2097 juegos como torpedero, discutió 8 veces el MVP, seis veces fue escogido para el juego de las Estrellas, en 3 de ellos como abridor de la alineación, en 1973 obtuvo el galardón Babe Ruth, ostenta varios lideratos, entre ellos el de líder en bases robadas en 6 temporadas en la Liga Americana. Además tiene 3 anillos de serie mundial conseguidos con los Atléticos. En su carrera bateó para .259, con 2249 indiscutibles, y OBP de .311. Sobre lo aquí expuesto, Bert merece el puesto de SS de todos los tiempos sin dejar de hacer mención a Versalles, Cárdenas y Ordóñez.

Nadie puede tener dudas en que Orestes Miñoso sea la estrella del jardín izquierdo. El natural de Perico, Matanzas, jugó 17 temporadas en las Mayores, 14 de ellas de manera consecutiva y sostenida. No hubo pelotero latino más destacado en el primer lustro de los 50 que Miñoso, luego acompañado de su compañero venezolano Luis Aparicio. Miñoso logró muchos lideratos de velocidad, como en triples y robos de base, además de pelotazos recibidos. Miñoso discutió MVP 9 veces, igual cantidad de juegos de estrellas, en 1954 y 1959 como abridor, por encima de Ted Williams. Conectó 1963 hits, incluido 186 jonrones, promedio ofensivo de .298 y OBP de .389. Injustamente el cubano no es miembro del Salón de Cooperstown.

El jardín central es un problema, Tony “Haitiano” González, oriundo de Cunagua, también Ciego de Ávila, jugó 12 temporadas en las Mayores, mayormente como CF, 934 juegos por encima de los 464 como LF. El Haitiano no obtuvo esos grandes galardones pero todos coinciden en señalarlo como un hombre que jugó acertadamente siempre como regular en los cinco equipos en que militó. Su promedio fue de .286, bastante bueno, y OBP de .350. El matancero José Cardenal en 18 temporadas logró batear para promedio de .275, 1913 hits, 936 carreras anotadas, 46 triples, 138 jonrones, 775 empujadas y 329 bases robadas. En 10 temporadas robó 20 o más bases en cada una. Defensivamente casi siempre jugó el jardín central. En 1968, jugando para los Indios, logró realizar dos doble matanzas sin asistencia, un verdadero record. Su poderoso brazo fue también varias veces reconocido, no se le podía correr una base de más. Por lo tanto, el voto cae en manos de Cardenal con mención para el Haitiano González.

Como jardinero derecho, sin discusión, el puesto es del pinareño Pedro “Tony” Oliva, hombre que logró tres títulos de bateo en la Liga Americana, fue escogido a juego de las Estrellas desde 1964 a 1971 y en 3 ocasiones como abridor en la alineación. En quince temporadas bateó 1917 hits en 6301 veces al bate incluido 329 dobles, 48 triples y 220 jonrones, con 947 empujadas, 870 anotadas, 448 bases por bolas y 645 ponches (1 ponche cada 9.77 veces al bate).

Como designado hay dos opciones claras, ambos son peloteros nacidos en Cuba, pero formados en los EE.UU., son los casos de José Canseco, hombre de mucho poder y que se convirtiera en el primero en conectar 40 jonrones y robar 40 bases en una temporada. Canseco jugó los jardines, pero es mejor olvidar esa etapa, hasta en una ocasión, jugando con los Vigilantes, le cayó una pelota en la cabeza, la que voló a continuación las vallas. El reglano jugó 17 temporadas, 847 juegos como designado, fue novato del año en 1986, MVP en 1988, seis veces escogido para juegos de estrellas, dos veces (1988 y 1991) líder jonronero en la Liga Americana. Canseco disparó 462 jonrones e impulsó 1407 carreras, robó 200 bases, con promedio de .266 y OBP de .353. El otro es el habanero Rafael Palmeiro, quien jugó más primera base, pero en la última parte de su carrera alternó como designado. En las Mayores jugó 19 temporadas. Palmeiro es el escogido como designado, sencillamente es hombre que logró 3020 hits, de 569 jonrones y 1835 empujadas. Es uno de los cuatro miembros del club 3000 hits y 500 jonrones en la MLB. Palmeiro. Diez veces discutió el MVP de su liga, en 1999 fue escogido el pelotero de las Mayores, en ese año se llevó el premio Edgar Martínez, año en que se llevó el bate de plata como designado. Lamentablemente ambos peloteros han visto sus carreras empañadas por consumo de sustancias prohibidas en algún momento de sus carreras. No obstante, otros lo han hecho y no han logrado estos números en la MLB.

Designado y manager del TE

Designado y manager del Todos Estrellas

Hay un detalle de esta selección, vean que hay un cienfueguero como receptor, un avileño como primera base, un habanero como segunda, la tercera, el SS, el LF y el CF son matanceros, cuatro en total, el RF es pinareño, el designado es habanero, los lanzadores, uno habanero y el otro villareño.

El otro asunto es la selección del manager. Cuba ha tenido a varios como managers en las Mayores, y seamos justos, destacados no han sido o lo han sido en algunos momentos. Preston Gómez tiene .363 en porciento de ganados durante 7 temporadas en las Mayores. Fredi González lo supera, con .497 en 10 temporadas y tiene a su favor 5 temporadas ganando sobre los .500, pero ha sido despedido de los dos equipos que ha dirigido, Marlins y Bravos. Lo realizado por Carlos Tosca con los azulejos da un promedio exactamente de .500 en 3 temporadas, dos de ellas sobre los .500. Como hay que inclinarse por uno, se puede escoger a Fredi González por los números alcanzados.

 Bibliografía consultada

Baseball-reference.com

Romero Esteban. 2015. Tony Taylor, un pelotero brillante. Deportescineyotros. https://deportescineyotros.wordpress.com/2015/10/27/tony-taylor-un-pelotero-brillante/

Romero Esteban. 2016. Labor de los lanzadores cubanos en la MLB. Deportescineyotros.  https://deportescineyotros.wordpress.com/2016/01/23/labor-de-los-lanzadores-cubanos-en-la-mlb/

Romero Esteban. 2016. Uno de los mejores bateadores cubanos de todos los tiempos, Pedro “Tony” Oliva. Deportescineyotros. https://deportescineyotros.wordpress.com/2016/04/25/uno-de-los-mejores-bateadores-cubanos-de-todos-los-tiempos-pedro-tony-oliva/

Romero Esteban. 2016. Atanasio “Tany” Pérez, el mejor pelotero avileño de todos los tiempos. Deportescineyotros. https://deportescineyotros.wordpress.com/2016/02/29/atanasio-tany-perez-el-mejor-pelotero-avileno-de-todos-los-tiempos/

Romero Esteban. 2016. ¿Quién es José Cardenal en el béisbol? https://deportescineyotros.wordpress.com/2016/03/15/quien-es-jose-cardenal-en-el-beisbol/

Escrito por Esteban Romero, 27 mayo de 2016

Los uno-dos más efectivos en la historia de la MLB

El trabajo en equipo es el combustible
para el vehículo del logro”.
Anónimo

Tener un buen uno-dos en una alineación es algo muy útil, es la garantía que haya empujadores en el equipo, hombres capaces de cambiar el partido con un batazo grande. El uno-dos cobra importancia por el hecho que el tercer bate usualmente es el hombre más eficiente al bate y cuando el equipo tiene un sólido cuarto bate, al tercero hay que lanzarle.

He visto muchos uno-dos y de otros he sabido por las historias contadas. Por suerte, mi padre era un fan de los Yankees y a ratos me hablaba del uno-dos de Babe Ruth y Lou Gehrig, a quienes llamaban los asesinos. Sin embargo, me preguntaba si había habido otro uno-dos que fuera igual, cercano o superior al ya mencionado. En la búsqueda en las fuentes disponibles se encuentran algunas comparaciones pero de uno-dos en una temporada específica. El objetivo era conocer el resultado de uno-dos estables a través de varias temporadas.

Con el objetivo de identificar dúos persistentes y eficaces, se revisaron box scores y alineaciones de los equipos en temporadas en las que los peloteros reconocidos como de alta eficiencia hayan participado. Los uno-dos que no hayan cumplido con este rol en más de dos temporadas fueron descartados. Así sucedió con Joe DiMaggio y Lou Gehrig, con Al Simmons y Jimmie Foxx; con Ted Williams y Jimmie Foxx; con Ted Williams y Jackie Jensen; y con Ernie Banks y Billy Williams. No menos de siete box scores fueron revisados al azar en sus equipos y en meses distintos de una misma temporada. El resultado arrojó que no siempre los peloteros investigados coincidían en la función de uno-dos. Un caso fue el de Jackie Robinson y Duke Snider, ambos jugaron desde 1947 juntos, pero coincidieron como uno-dos en 1950, 1951, 1953 y 1954, cuatro temporadas. Las coincidencias como uno-dos de los peloteros investigados, lista preparada a priori y luego comprobada, fueron los siguientes:

Lou Gehrig- Babe Ruth (LG-BR), NY Yankees, hicieron uno-dos de 1926 al 1934 (9 temporadas). En ese período los NY Yankees ganaron cuatro campeonatos y tres series mundiales.

New York Yankees Lou Gehrig and Babe Ruth - 1932.Baseball.

El dúo de los asesinos, Lou Gehrig- Babe Ruth, ambos bateadores zurdos

Mickey Mantle-Yogi Berra (MM-YB), NY Yankees, hicieron uno-dos de 1954 a 1958 (cinco temporadas). En ese período los NY Yankees ganaron cuatro campeonatos y dos series mundiales.

Yogi Berra (z)- Mickey Mantle (ambidextro)

Yogi Berra (z)- Mickey Mantle (ambidextro)

Mickey Mantle-Roger Maris (MM-RM), NY Yankees, hicieron uno-dos de 1960 a 1965 (seis temporadas). En ese período los NY Yankees ganaron cinco campeonatos y dos series mundiales.

Roger Maris (z) y Mickey Mantle

Roger Maris (z) y Mickey Mantle

Jackie Robinson –Duke Snider (JR-DS), Dodgers Brooklyn,hicieron dúo en 1950, 1951, 1953 y 1954 (cuatro temporadas). En ese período ganaron un título de Liga Nacional y perdieron la serie mundial.

Jackie Robinson-Duke Snider

Jackie Robinson-Duke Snider

Willie Mays-Willie McCovey (WM-WMc), Gigantes de San Francisco, hicieron uno-dos de 1963 a 1971, exceptuando 1964 (7 temporadas). Sólo en 1971 discutieron el título de la Liga Nacional con los Piratas de Pittsburgh, enfrentamiento que perdieron en cuatro juegos.

Willie Mays-Willie McCovey (z)

Willie Mays-Willie McCovey (z)

Hank Aaron–Eddie Mathews (HA-EM)- Bravos de Milwaukee y de Atlanta, hicieron uno-dos de 1955 a 1965 (11 temporadas). Aquí sucede que Aaron en algunos juegos al inicio de su carrera era situado segundo y Mathews tercero, luego era Mathews segundo y Aaron tercero hasta que se establecieron como tercero y cuarto. En ese período los Bravos ganaron dos campeonatos y una serie mundial.

Eddie Mathews (z) y Hank Aaron

Eddie Mathews (z) y Hank Aaron

Billy Williams-Ron Santo (BW-RS), Cachorros Chicago, fueron uno-dos de 1963 a 1969, total de 7 temporadas. En realidad los Cachorros tenían el uno-dos-tres de Williams-Santo y Ernie Banks, al final Williams y Santo fueron muchas más veces tercero y cuarto, mientras que Banks alineaba como quinto. En 1962 Williams y Banks hicieron uno-dos como tercero y cuarto. En ese período los Cachorros de Chicago no ganaron campeonato en la Liga Nacional.

Ron Santo-Billy Williams (z)

Ron Santo-Billy Williams (z)

Roberto Clemente-Willie Stargell (RC-WS), Piratas Pittsburgh, hicieron dúo de 1964 a 1971, ocho temporadas. En 1970 perdieron la confrontación final con los Rojos de Cincinnati en 3 juegos por el título de la Liga Nacional. En la siguiente temporada se alzaron con el título de la liga y vencieron en la serie mundial.

Roberto Clemente y Willie Stargell (z)

Roberto Clemente y Willie Stargell (z)

Tony Oliva-Harmon Killebrew (TO-HK), Mellizos Minnesota, hicieron uno-dos de 1965 a 1971, exceptuando 1966, un total de 6 temporadas. En ese período ganaron el campeonato de la Liga Americana y perdieron la serie mundial. En 1969 y 1970 perdieron la discusión del título de la liga en tres juegos en ambas temporadas.

Tony Oliva (z) y Harmon Killebrew

Tony Oliva (z) y Harmon Killebrew

Johnny Bench-Tany Pérez (JB-TP), Rojos Cincinnati, fueron dúo de 1970 a 1975, 6 temporadas. En esos años el equipo ganó tres campeonatos, perdió la discusión de un título de liga y ganó una serie mundial.

Johnny Bench y Tany Pérez

Johnny Bench y Tany Pérez

David Ortiz-Manny Ramírez (DO-MR), Medias Rojas Boston, fueron uno-dos de 2004 a 2008, en total 5 temporadas. Las Medias Rojas rompieron el hechizo y ganaron la serie mundial de 2004 y repitieron la victoria en 2007. En 2005 y 2008 el equipo fue eliminado en los play off.

David Ortiz (z) y Manny Ramírez

David Ortiz (z) y Manny Ramírez

Se registraron por cada temporada los totales de carreras anotadas, hits, dobles, triples, jonrones, carreras empujadas, bases por bolas, ponches, promedio ofensivo, OBP y slugging de cada pelotero, luego estos valores se promediaron por el número de temporadas incluidas y finalmente se sumaron los valores de carreras, hits, dobles, triples, jonrones, carreras empujadas, bases por bolas, ponches para obtener un total promedio por temporada de cada dúo, además de los promedios de average, OBP y slugging.

Cualquiera puede pensar que el análisis fue difícil, pero no fue así. La tabla que se muestra a continuación claramente indica que precisamente el dúo de los “asesinos” Yankees (Gehrig-Ruth) fue el mejor en todos los parámetros excluyendo el de dobles y el negativo de ponches recibidos. En dobletes conectados el mejor dúo fue el latino o dominicano, a base de David Ortiz y Manny Ramírez, mientras que en ponches recibidos el más alto registro lo obtuvo la pareja de Johnny Bench y el cubano Tany Pérez. El mejor dúo en menor cantidad de ponches recibidos lo exhibe el dúo Jackie Robinson- Duke Snider.

Tabla dúos

Tabla de resultados ofensivos, promedio por temporada, de diferentes uno-dos (en negritas los primeros en cada caso)

Olvidando al dúo de los «asesinos», los mejores parámetros fueron los de carreras anotadas (208) obtenido por el dúo Jackie Robinson- Duke Snider, que superan ligeramente al de Mickey Mantle-Yogi Berra (206) y el de Hank Aaron-Eddie Mathews.

En hits conectados, nuevamente Jackie Robinson- Duke Snider registró 350 por temporada, mientras que el de Hank Aaron-Eddie Mathews logró 344.

En dobletes se acercaron al dúo de “Papi Ortiz” y Manny Ramírez, el uno-dos de los “asesinos” con 68 y Jackie Robinson-Duke Snider con 66.

En triples varios dúos tuvieron registros similares alrededor de 14-15 por temporada, entre ellos Jackie Robinson-Duke Snider, Roberto Clemente-Willie Stargell, Hank Aaron-Eddie Mathews y Billy Williams-Ron Santo.

En jonrones nuevamente el dúo latino de Ortiz-Ramírez (73) resultó superior al de Mickey Mantle-Roger Maris (71).

En carreras empujadas lo que hizo el dúo de los “asesinos” Yankees es realmente impresionante, 292 carreras impulsadas, casi 300 por temporada. Por encima de las 200 carreras, pero lejos de los “asesinos”, están Billy Williams-Ron Santo (200), Hank Aaron-Eddie Mathews (207) y Johnny Bench-Tany Pérez con 217.

En bases por bolas casi todos los dúos oscilaron alrededor de 148-177, se sale de esta norma el dúo de Clemente-Stargell. Obtener 231 bases en una temporada demuestra que a los “asesinos” no siempre se les lanzaba, hasta uno puede suponer que lograban batear hasta con malas bolas. Como Clemente está en los peores en este parámetro, recuerdo un día que entrevistaron al receptor panameño Manny SanGuillén, quien decía que a Clemente no se sabía que lanzarle, pues era hombre capaz de sacar la pelota baja y llevarla lejos, puede que ahí esté la explicación.

En promedio ofensivo se destacaron también los dúos de Mickey Mantle-Yogi Berra (.303), Jackie Robinson-Duke Snider (.323), Clemente-Stargell (.307) y David Ortiz-Manny Ramírez (.300), pero todos lejos de los .342 de los “asesinos”.

En el béisbol el porcentaje de embasado (OBP) es tan importante como el promedio ofensivo. El registro de los “asesinos” es enorme (.463). Por encima de .400 quedaron los dúos de Jackie Robinson-Duke Snider (.407), David Ortiz- Manny Ramírez (.402) y Mickey Mantle-Roger Maris (.401).

Slugging es sinónimo de poder y los “asesinos” registraron .666 por temporada, el dúo que más se le acercó fue el dominicano de Ortiz-Ramírez (.582) y el de Mickey Mantle-Roger Maris (.576).

Si algún lector tiene algún uno-dos que entienda que lo haya omitido, con mucho gusto lo podemos incluir en este análisis a condición que hayan realizado esa función por un mínimo de tres temporadas.

Bibliografía
Los datos aquí utilizados se tomaron de dos fuentes, baseball-reference y baseball-almanac, que incluye más de 120 box scores.

Actualizado por Esteban Romero (26 marzo de 2016)

Nota: Me habría gustado haber hecho algo similar para dúos formidables en Cuba como fueron Omar Linares-Luis Giraldo Casanova, Antonio Pacheco-Orestes Kindelán, Antonio Muñoz-Pedro José Rodríguez, y otros, pero sin box scores a la mano por temporada se hace difícil. Suponemos que esa información esté en manos de otras personas y que puedan hacer algo incluso mejor de lo que aquí se ha expuesto.