¿Quién era Joe Cambria?

«No perdamos nada del pasado. Sólo con el pasado se forma el porvenir».   Anatole France (1844-1924) Escritor francés.

Si hubiera hecho la pregunta del título de este artículo a un cubano en la década de los 50, me habría respondido: “oye, compadre, ¿Tú no conoces al scout de los Senadores?” Cambria se movía dentro del estadio del Cerro como si estuviera en su casa, conocía a todos los equipos y peloteros de la liga profesional cubana e igualmente a los de la Unión Atlética Amateur. En Cuba a Cambria se le conocía como el gran Papa Joe.

Mi padre estaba errado cuando me decía que Joe era descendiente de cubanos, nada de  eso, Joe nació con el nombre de Carlo Cambria en Messina, Italia, con un pie en la isla de Sicilia y a quince minutos en ferry de la península itálica. Cambria nació en 1890 y tres años después emigró con su padre viudo y hermanos a EEUU. El mítico Vito Andolini, que luego fuera Vito Corleone, personaje ficticio inventado por Mario Puzo en su novela “El Padrino”, emigró según la leyenda en 1901 a EEUU, así que Joe lo hizo 8 años antes que Vito. Cambria, al llegar a Norteamérica, fue rebautizado como Joseph Carl Cambria, y desde inicios del siglo XX comenzó a jugar béisbol. Jugó en equipos de pelota americano e incluso canadiense, pero su ambición de jugar pelota se tronchó cuando se fracturó una pierna. En 1916 se hizo ciudadano americano y participó como soldado en la I Guerra Mundial. Más tarde se asentó en Baltimore, donde abrió una tintorería e hizo otras cosas más, así como organizar un equipo amateur de pelota, que bautizó como los Bugles (Cometas), los que más tarde jugaron béisbol semi-profesional.

Al final de la década de los 20 Joe compró un equipo de béisbol profesional, los Hagerstown Hubs (Bujes de Hagerstown) que jugaban en la liga Blue Ridge (Cresta Azul). Metido de lleno en el negocio del béisbol, Cambria continuó vendiendo o comprando equipos, y no se limitaba a conjuntos de blancos, incursionó en las Ligas Negro, en la cual compró a los Medias Negras de Baltimore en 1932 que jugaba en la liga Este-Oeste, equipo que se desintegró por varios motivos en 1934. Previendo esa debacle, Cambria había comprado a los Senadores de Albany en 1933 por sólo 5 000 dólares en plena depresión, para más tarde venderlos por 65 000 dólares a los Gigantes de Nueva York. El juez Landis vino entonces para establecer una ley que los scouts no podían ser dueños de equipos en las Menores. Cambria no aceptó la regulación y quiso echar pleito, pero para su suerte ya él había establecido una relación con el dueño de los Senadores de Washington, el Sr. Clark Griffith, que le aconsejó no hacer más nada, excepto vender lo que tenía, pues dentro de los Senadores tendría un puesto de scout.

 Creo que lo interesa al lector es saber qué hizo Cambria con respecto a los peloteros cubanos, y su primer contrato se lo dio al muy conocido Roberto “Tarzán” Estalella Ventoza en 1934. Las nuevas generaciones es muy probable que no sepan quién fue este matancero. Estalella fue un pelotero capaz de defender la antesala y los jardines, que debutó en Grandes Ligas en 1935, precisamente con los Senadores de Washington, equipo para el cual jugó hasta 1936. Luego volvió con los Senadores en 1939 y 1942,previamente jugó con los Carmelitas de St Louis en 1914, y terminó jugando para los Atléticos de Filadelfia de 1943 a 1945, y una breve incursión de 8 juegos en 1949. A Estalella muchos scouts lo daban por negro debido a lo moreno de su piel, pero Cambria lo dio por blanco, hizo debutar a Estalella con los Senadores de Albany en 1934 y lo alternaba entre este equipo y los Senadores de Harrisburg hasta que subió al equipo

En 1936 Cambria viajó por primera vez a Cuba, sabía que era un país donde se jugaba ala pelota caliente y seguro estaba de conseguir buenos prospectos para los Senadores. De un golpe en 1936 contrató a nueve peloteros cubanos. Entre los que jugaron ese año para el Albany estaban, además de Estalella, el receptor Fermín Guerra, el lanzador Tomás de la Cruz y el inicialista Regino Otero. Otros contratados fueron el lanzador-infielder Gilberto Torres, el lanzador-jardinero René Monteagudo y el venezolano Alejandro “Patón” Carrasquel (tío del torpedero Chico Carrasquel), que en aquella época jugaba en Cuba y que luego se convirtiera en el primer pelotero de ese país sudamericano en jugar en las GL.

Joe Cambria en unión de varios peloteros cubanos en los Senadores de Washington

Joe Cambria en unión de varios peloteros cubanos en los Senadores de Washington

El olfato de Cambria era tal que se dio cuenta que él sólo no podía ver a todos los peloteros jugar, y por eso se hizo de dos scouts (le dicen ahora cazatalentos en español) más, uno de ellos fue el cubano Merito Acosta que se encargaba de viajar a las provincias para ver peloteros que no jugaban en la profesional o en la Unión Atlética Cambria no solo contrataba cubanos, sabía moverse y descubrir talento incluso en los EEUU. Los conocidos peloteros norteamericanos Eddie Yost, Mickey Vernon y Earl Wynn fueron descubiertos y firmados por Cambria.

Cuando Bobby Maduro le dio la idea de construir el gran estadio del Cerro, a Cambria no se le escapó la idea e invirtió en dicha obra comprando bares, casas de apartamentos y un pequeño restorán que estaba por detrás de la pizarra del jardín central. En 1946, o sea previamente a la construcción del Gran Estadio, Cambria se convirtió en uno de los tres co-dueños del equipo Havana Cubans, que jugaba en la Liga Internacional de la Florida, clase C. En ese conjunto jugaban esencialmente cubanos,algún que otro latino, algún que otro cubano-americano y muy pocos norteamericanos. Esa era entonces la cantera principal de peloteros profesionales cubanos. El equipo fue sucursal de los Senadores de Washington y ganó cinco campeonatos consecutivos hasta que Bobby Maduro compró la franquicia, cambió su nombre por el Cuban Sugar Kings y los llevó a jugar a la Liga Internacional clase AAA en 1954.

Hay quien dice que Cambria le daba un contrato a cualquier pelotero cubano y que muchos iban a las Mayores a tomarse un cafecito para luego volver a las Menores. La realidad es que contrató muchos peloteros cubanos, la lista es extensa y va desde los ya mencionados hasta Roberto y Oliverio Ortiz, Rogelio Valdés, Santiago Ullrich, Frank Campos, Adrián Zabala, José Zardón, Preston Gómez, Conrado Marrero, Sandalio Consuegra, Julio Moreno, Limonar Martínez, Willy Miranda, Wenceslao González, Miguel Fornieles, Carlos y Camilo Pascual, Pedro Ramos, Ossie Álvarez, Gonzalo Naranjo, José Valdivielso, Zoilo Versalles, Julio Bécquer, Juan Delís, Carlos Paula, y Ángel Scull, que no pudo debutar en la pelota grande por una lesión, entre otros.

Se afirma que Cambria llegó a contratar unos 400 peloteros entre cubanos, latinos y norteamericanos. La tarea de Cambria continuó más tarde con los Mellizos de Minnesota cuando la franquicia de los Senadores cambió igualmente de sede. En 1961 Cambria firmaba a un prospecto de nombre Tony Oliva, el pinareño que luego ganara dos campeonatos de bateo consecutivos en sus dos primeras temporadas en las GL.

Tony Oliva fue uno de los contratados por Cambria

Tony Oliva fue uno de los últimos contratados por Cambria

Hay un dato que me parece un poco raro y es sobre cómo murió Cambria. Se dice que enfermó en Cuba en marzo de 1962 y que salió inmediatamente de Cuba a Minneápolis para luego morir en el hospital de St. Barnabas de esa ciudad el 24 de setiembre de 1962. No entiendo qué podría estar haciendo un scout de los Mellizos en Cuba en pleno año 1962 cuando ya no existía allí pelota profesional y las actividades de los cazatalentos estaban prohibidas. Tampoco había vuelos en ese entonces a EEUU, había que ir a México y de ahí a EEUU. Así que si alguien sabe algo al respecto, pues con informarlo tiene y le estaremos muy agradecidos.

Escrito por Esteban Romero, inicialmente publicado en swingcompleto.com el 4 mayo de 2015

Un slugger a recordar en la pelota profesional cubana: Rocky Nelson

«Poder disfrutar de los recuerdos de la vida es vivir dos veces.
Marco Valerio Marcial, poeta latino (40-104)
Uno de los grandes peloteros norteamericanos que pasaron por las contiendas profesionales fue el muy recordado por mi generación y las anteriores, el inicialista Glenn Richard «Rocky» Nelson, hombre nacido el 18 de noviembre de 1928 en Portsmouth, Ohio, bateador zurdo y que medía 175 cm. Nelson tenía dos características que siempre recordaré, una era la forma de pararse en el cajón de bateo, única, ya que no he visto a más nadie que lo hiciera igual. Nelson ponía su pie derecho perpendicular y pegado al izquierdo, o sea hacía una especie de T invertida, con el pie derecho mirando hacia al centro. De esa forma se anclaba en el home, algo que le resultaba efectivo al bate. Siempre me pregunté la razón para que se parara en esa forma tan extraña, creo que es posible, es solo una suposición, que la fractura que tuvo en el tobillo en 1952 le haya obligado a buscar una protección para su pie. Sea como sea, Rocky fue un bateador de poder y promedio al bate. La otra característica era que siempre estaba mascando tabaco, práctica actualmente prohibida en las grandes ligas. Dicen los que han probado mascar el tabaco que relaja los nervios, muy posible, ya que Rocky era un pelotero muy calmado en el terreno, pero muy fumador y hablador fuera del mismo. No le recuerdo haber visto discutiendo conteos o decisiones de los árbitros. 
Rocky Nelson
El apodo de Rocky se lo debe a su compañero Whitey Kurowski en el equipo de los Cardenales de St Louis durante un entrenamiento primaveral. Allí recibió un pelotazo en su cabeza pero Nelson ni se enteró, de ahí el Rocky (viene de roca).
Como pelotero profesional Rocky, a quien llamaban La Roca en Cuba, debutó en 1942, con solo 17 años, jugando para los Cardenales de Johnson City de la Liga Appalachian categoría D. Ese año jugó como lanzador y primera base, bateó sólo para .253, sin conectar jonrón. De ahí pasó el servicio militar, para regresar en 1946 con los Cardenales St Joseph de la Asociación Occidental, categoría C, luego saltó a la liga Piedmont, clase C, donde bateó para .371 y comenzó a enseñar su calidad como bateador. De ahí saltó a las Alas Rojas de Rochester de la Liga Internacional, AAA, donde bateó sobre los .300, y en 1949 debutó con los Cardenales en las Mayores. El cronista Pat Doyle recuerda a este pelotero como una leyenda de la AAA. Mucho se ha hablado del síndrome de Rocky Nelson. Veamos, a finales de la década de los 40 Rocky Nelson podía bien haber escalado a jugar regular en las Mayores, pero pertenecía a los Cardenales, donde en 1947 Stan Musial jugaba la inicial, mientras que Nippy Jones lo hizo en 1948 y 1949, quien bateó sobre los .300 en esta última temporada mencionada, Nelson no bateó lo suficiente para hacerse dueño de la posición. Luego los Cardenales se hicieron de los servicios de Dick Sisler y de Steve Bilko, todos ellos, por cierto, probados previamente en el Habana de la invernal cubana. Nelson recibió oportunidades de juego entonces, pero no las supo aprovechar. A esta mala suerte se sumó la fractura de su tobillo en 1952, de la cual ya se habló.
Era algo ilógico que Nelson bateara sobre los .400 en la Asociación Americana en 48 juegos de la temporada de 1950 y luego en las Mayores no pudiera rendir.
Ya en 1951 los Cardenales enviaron a Nelson a los Piratas de Pittsburgh, donde tampoco rindió y se le dio la baja en setiembre de ese año. Los Medias Blancas aprovecharon para hacerse de sus servicios, pero poco después lo canjearon a los Dodgers a cambio del gran antesalista cubano Héctor Rodríguez. Branch Rickey le había echado el ojo y lo quería para reemplazar a Gil Hodges en el futuro. Los Dodgers le enviaron a la Liga Internacional para jugar con los Reales de Montreal. Nelson duró poco con este equipo y fue canjeado a los Indios de Cleveland, donde buscaban a un inicialista que pudiera reemplazar al gigante Luke Easter.
En 1954 recibió su oportunidad con los Indios, pero nuevamente Rocky Nelson falló. En el entrenamiento primaveral rompió la bola, pero ya en la temporada regular fue cuatro veces al bate como emergente y no produjo. Nelson regresó con los Reales de Montreal y fue así que se convirtió en el bateador más temible de la Liga Internacional en la década de los 50 al obtener la triple corona de bateo en 1955 con los Reales de Montreal. Las oportunidades con los Dodgers no fueron nada buenas y este equipo transfirió a Nelson nuevamente a los Cardenales, los que a su vez le enviaron a jugar con las Hojas de Arce de Toronto en la Liga Internacional, donde nuevamente en 1958 se alzó con la triple corona de bateo. En 1955 promedió .364, con 37 jonrones y 130 impulsadas con la sucursal entonces de los Dodgers, mientras que en 1958 bateó para .326, con 43 jonrones y 120 impulsadas con el Toronto, que cosa rara no era sucursal de nadie en esos años. Entre 1953-55, Nelson jugando para los Reales de Montreal, bateó 34, 31 y 37 cuadrangulares, empujó 136, 94 y 130 carreras, y promedió .308, .311 y .364, respectivamente. Su habilidad con el bate también quedó demostrada al poncharse menos de 35 veces por temporada, y estamos hablando de un hombre de poder al bate. Realmente se veía que los Dodgers no lo necesitaban, Gil Hodges era dueño absoluto de la posición, y Nelson, por esas cosas de la vida, llegaba arriba y no se quedaba, así vegetaba como un extra-clase en la AAA. Por su extraordinario desempeño, Nelson se adjudicó el MVP de la Liga Internacional en 1953, 1955 y 1958.
En ese período este gran pelotero no desperdiciaba su tiempo y se dedicó a jugar en la invernal profesional cubana, siempre con los orgullosos Alacranes de Almendares. De hecho el gran Regino Otero, con su buen ojo clínico, dijo que Nelson necesitaba un manager de Grandes Ligas con la debida paciencia para ver triunfar a Nelson en las Mayores.
Rocky Nelson vistiendo la franela del Almendares

Rocky Nelson vistiendo la franela del Almendares

Ángel Torres catalogaba a Rocky Nelson como un verdadero asesino de lanzadores en las Menores y en las temporadas invernales, no se equivocaba el historiador cubano. Nelson partió la bola en varias temporadas, lo hacía bien conectando largos batazos como líneas imparables siempre por su mano. Su primera temporada fue la de 1953- 54 cuando resultó campeón de bateo con promedio de .352. Curiosamente le calculé el slugging que fue de .553, superior a cualquier otro pelotero en esa temporada en Cuba. Concluida esa contienda Nelson no pudo asistir a la Serie del Caribe, su puesto fue ocupado por el inicialista cubano Julio Bécquer del Marianao.

En la temporada siguiente (1954-55) se llevó varios lideratos, carreras anotadas con 60, jonrones con 13, impulsadas con 57, slugging con .552 y bases por bolas con 70. El registro de 57 impulsadas en esa temporada fue récord para una temporada, que comparte con Pedro Formental. Esta vez sí asistió a la Serie del Caribe, donde aventajó al inmenso Willie Mays en promedio de bateo. Nelson bateó para .471, mientras que Mays, jugaba por Puerto Rico, bateó para .440.

En 1955-56 fue líder en slugging con .449 y en 1958-59, su última en Cuba, en carreras anotadas con 37. Al terminar esa temporada volvió a asistir a la Serie del Caribe, donde si bien no bateó lo que había bateado en 1955, solo para .320, logró empujar seis carreras que mucho valieron para que el Almendares y Cuba se erigieran una vez más campeones de estos torneos.

Volviendo a su carrera en las Mayores, su triple corona en 1958 en la Liga Internacional no pasó inadvertida para los Piratas, los que le firmaron dos semanas antes que cumpliera los 34 años, y a partir de 1959 comenzó a jugar con este equipo compartiendo la inicial con Dick Stuart. Jugó en un total de 98 partidos, y en 1960 repitió jugando en 93 desafíos. Fue esa temporada de 1960 la que le llevó por segunda vez a jugar en una serie mundial, anteriormente Nelson había jugado con los Dodgers en 1952, con 4 veces al bate y una base recibida. Rocky alineó como regular en el segundo juego de la serie de 1960, partido en el que los mulos apabullaron a los piratas 16-3, pero Nelson bateó de 5-2 y anotó 1 carrera. En el tercer juego Nelson no jugó y los Yankees volvieron a aplastar a los Piratas 10-0. Tampoco jugó en el cuarto desafío cuando Vernon Law y Elroy Face unieron esfuerzos para vencer 3-2 a los mulos y empatar la serie. En el quinto juego Nelson alternó con Stuart en la primera, pero no bateó, el juego concluyó 5-2 a favor de los bucaneros con pitcheo de Harvey Haddix y salvado para Face nuevamente. El sexto juego fue de nuevo de un solo lado, Yankees 12 Piratas 0, lechada para Whitey Ford. Nelson falló en una vez al bate como emergente. Con la serie empatada, llegó el séptimo juego, el decisivo en el Forbes Field de Pittsburgh, juego de batazos, 10-9, que se decidió por el famoso jonrón de Bill Mazerowsky en el final del noveno para dejar a los mulos mirándose las caras en el terreno. En esa fiesta de batazos Nelson le conectó jonrón al abridor Bob Turley en el mismo primer inning con uno a bordo, luego recibió base por bolas, en definitiva se fue de 3-1, por lo que su bateo en esa serie mundial fue de 9-3, ave. .333. Nelson se integró en el selecto grupo de los jonroneros de ese juego, donde el receptor Hal Smith, otro que jugó en Cuba para el Habana, también jonroneara, así como el inicialista Bill Skowron y el receptor Yogi Berra por los mulos.

Sin embargo, Nelson cometió un error mental en ese último juego de la serie mundial de 1960. Los mulos tenían a Mantle en primera y a Gil McDougald en tercera, bateaba el temible Yogi Berra, que largó lineazo por la inicial que Nelson fildeó bien y pisó primera, pero iba a tirar a segunda por gusto, Mantle estaba regresando a la base, el famoso jardinero se tiró de manos y a Nelson no le dio tiempo para tocarlo, así McDougald entró con la carrera del empate. De haber sucedido el doble play, chirrín chirrán para los Yankees, lo que obligó a esperar por el cuadrangular de Mazerowski para decidir. Dice el escritor Steve Treder que Nelson debe haberse bañado en champagne después del juego por el error cometido.

En 1961 Nelson jugó como reserva de Dick Stuart en primera y sólo bateó para .197. Para la temporada de 1962 Nelson fue transferido a los Osos de Denver de la Asociación Americana, finalmente terminó su carrera con el Toronto de la Liga Internacional.

Hace casi 9 años (octubre 2006) Nelson murió donde mismo nació, en Portsmouth, Ohio. Si bien no llegó a ser una estrella de las Grandes Ligas, si se puede afirmar que fue uno de los bateadores más grandes, cuarto bate de siempre, que pasara por la Liga Internacional y la pelota invernal cubana.

Nelson ostenta el liderato de más jonrones conectados por pelotero americano en la profesional cubana, y se puede decir que clasifica como entre los más potentes al bate que hayan jugado en la historia del circuito cubano. Igualmente es miembro del Salón de la fama de la Liga Internacional y del Salón del Béisbol de Canadá. El escritor Pat Doyle de Baseball-Almanac bautizó a Nelson como la Leyenda de las Ligas Menores.

Equipos con los que jugó en ligas menores y mayores

Liga Appalachian D – Cardenales Johnson City (1942)

Asociación Western C – Cardenales St Joseph (1946)

Liga Piedmont B – Cardenales Lynchburg (1947)

Liga Internacional AAA – Alas Rojas Rochester (1947 – 48), Reales Montreal (1952- 56), Hojas de Arce Toronto (1957-58, 1962)

Asociación Americana AAA – Pájaros Rojos Columbus (1950), Osos Denver (1962)

Grandes Ligas- Cardenales St Louis (1949-51), Piratas Pittsburgh (1951), Medias Blancas Chicago (1951), Dodgers Brooklyn (1952), Indios Cleveland (19540, Dodgers Brooklyn (1954), Cardenales St Louis (1954) y Piratas Pittsburgh (1959-61).

En Cuba- Almendares (1953-56 y 1957-59)

Stats bateo Rocky Nelson en profesional cubana

Estadísticas de bateo de Rocky Nelson en la profesional cubana

Stats Rocky Nelson en series del Caribe

Estadísticas de bateo de Rocky Nelson en series del Caribe

 

Escrito por Esteban Romero, publicado inicialmente en swingcompleto.com el 8 mayo de 2015

Pompeyo Davalillo, rapidez y destreza al campo

“No por ser tan pequeño, se puede evitar llegar a ser grande”    Milán Kuri Patjane, Parapsicólogo mexicano

Muchas veces recuerdo a los Cubans de los años 50, que es también rememorar aquello que hacía un pequeño venezolano, pero rápido en las bases, de muy buenas manos en la posición que jugara. Me refiero a Pompeyo Davalillo, quien medía sólo 160 cm. Traigo a colación la estatura de este pelotero, ya que hoy se habla mucho de la poca que posee el camarero, también venezolano, José Altuve de los Astros de Houston. Altuve mide 167.6 cm, o sea 7.6 cm más que Davalillo.
Davalillo a la derecha sin gorra y al lado del receptor Enrique Izquierdo en los Cubans

Davalillo a la derecha sin gorra y al lado del receptor Enrique Izquierdo en los Cubans

Volvamos con Pompeyo, a quien apodaron en EEUU como Yo-Yo, ya que su nombre era muy largo a ser pronunciado por un narrador americano. Davalillo nació el 30 de junio de 1931 en Cabimas, Estado Zulia, Venezuela, y fue el cuarto criollo de ese país en jugar en las Grandes Ligas, debutando el 1ro de agosto de 1953 con los Senadores de Washington. Participó en 19 desafíos, y lo hizo bien, disparó 17 hits en 58 veces al bate, promedio ofensivo de .293. Como ya dije, Davalillo era rapidez al campo, y se convirtió en esa temporada de 1953 en el primer pelotero venezolano que robaba el home. Cogió entretenido al lanzador Bill Wright de los Indios y le hizo la estafa el 6 de agosto de 1953.
Nunca he visto pelotero que se pasara los nueves innings chiflando cuando cubría la tercera, era un joseo constante, único. Ni el propio inicialista cubano Pedro Chávez, famoso por su permanente agresividad al campo en Series Nacionales, se le igualaba. Davalillo encorvaba algo sus cortas piernas en su posición y comenzaba a chiflar, como para volver loco al contrario. Era prácticamente otro aficionado pero en el terreno.
En la década de los 50 no era muy común ver peloteros tirarse en diving para alcanzar una almohadilla, Davalillo lo hacía con frecuencia. El batazo que era considerado doble lo convertía en triple, y llegaba a tercera lanzándose de aire contra la almohadilla. Si se trataba de un squeeze play, cuente con Pompeyo para eso. Cuando un pelotero hace esas cosas, el juego se convierte en un verdadero espectáculo. A veces comparo la dinámica de juego de Pompeyo con la que poseía Rey Vicente Anglada, ambos buenos jugadores del infield, rápidos y muy precisos en la jugada que se requiriera.
Davalillo debutó en la pelota americana jugando para los avispones de Charlotte, sucursal de los Senadores en la Liga Tri State, clase B, en el mismo 1953, donde bateó sobre los .300. Luego jugó con los Senadores de la Liga Americana como ya se indicó.
Pompeyo Davalillo con los Senadores de Washington

Pompeyo Davalillo con los Senadores de Washington

Pasado el 1953, Davalillo no jugó en pelota organizada americana en 1954, razones que desconozco, y en 1955 hizo su debut con los Cubans de Bobby Maduro. Aquel equipo no era cualquier cosa, ese año llegó a los play off al quedar en tercer lugar de la Liga Internacional, clase AAA. Era la segunda temporada de los Cubans en esa liga, su alineación regular incluía peloteros como los cubanos Rafael Noble (C), los jardineros Pedro Formental, Ángel Scull, Asdrúbal Baró, el inicialista-jardinero boricua Nino Escalera, el infielder-jardinero cubano Amado Ibáñez, el antesalista venezolano Luis “Camaleón” García, el torpedero Johnny Lippon. Davalillo jugó la segunda y a veces el campo corto alternando con Lippon. El lector querrá conocer algunos de los lanzadores de ese conjunto, estaban los venezolanos Emilio Cueche, José de la Trinidad Bracho y Julián Ladera, el panameño Pat Scantlebury, los cubanos Julio “Jiqui” Moreno, Conrado Marrero, Raúl Sánchez y Vicente Amor, y los norteamericanos Hal “Corky” Valentine y Charles “Bubba” Harris, todos ellos dirigidos por el otrora gran inicialista, Regino Otero.
Al terminar aquella temporada ese equipo se deshizo prácticamente, vinieron canjes de todo tipo y Davalillo fue a parar a los Coroneles de Louisville de la Asociación Americana. Los Cubans, para reemplazar la ausencia de Davalillo, se hicieron de los servicios de Harold Bevan, que provenía de los Jets de Columbus de la misma Liga Internacional. Se sabe que Davalillo nunca se sintió a gusto con ese canje, se había adaptado a los Cubans, al estadio del Cerro, a su fanaticada, y para él jugar en las Menores era mejor si lo hacía en un equipo con sede en Cuba. A mitad de la temporada de 1956, pasó a jugar con el equipo de las Agujas “Marlins” de Miami, que ese año había sustituido a los Jefes de Syracuse en la Liga Internacional. Su deseo de volver a jugar en la Habana se cumplió y fue canjeado de las Agujas nuevamente a los Cubans, con los que jugó hasta que le pasaron la franquicia a los Jerseys de New Jersey en 1960.
Davalillo fue parte del equipo de los Cubans que se llevó el título de la pequeña serie mundial en 1959. En esa temporada el venezolano jugó más la antesala, ya que el campo corto estaba defendido por el entonces joven Leonardo Cárdenas, mientras que en segunda base alternaban el venezolano Elio Chacón (hijo del pelotero cubano Pelayo Chacón) y el debutante habanero Octavio “Cookie” Rojas.
En 1961 terminó su carrera en la Liga Internacional (ver estadísticas en tabla abajo) y pasó entonces a jugar en la Liga Mexicana, lo hizo con los Tigres de la capital en 1962-63, y de ahí se fue a jugar con los Tigres Salamanca de la Liga Mexicana Central, entonces clase A. Su carrera en México estaba prevista a concluir en el siguiente año (1965) con los plataneros de Tabasco de la Liga Sudoriental Mexicana, pero a falta de datos, que no encuentro, parece que Pompeyo no llegó entonces a jugar.
En la invernal venezolana, Davalillo jugó desde 1952 hasta 1967, 13 temporadas, siempre con los Leones de Caracas. En cuatro de esas temporadas bateó sobre los .300. En total tuvo 1770 veces al bate con 483 hits, para promedio de .273, entre sus indiscutibles están 63 dobles, 18 triples y 3 jonrones, con 249 anotadas y 134 empujadas, y robó 69 bases.
Luego Davalillo se dedicó a las funciones de coach o manager de equipos de béisbol, donde demostró muchas cosas como dirigente. La primera era la disciplina. Solía tener al equipo en el terreno tres horas antes que comenzará el desafío y hacía un análisis de las fuerzas y debilidades de los bateadores contrarios. Era muy exigente en el terreno con sus peloteros y gustaba muchas veces dar las señas de qué lanzamiento tirar por el pitcher, algo que al menos, al que suscribe, no le gusta, pero lo hacía y le funcionaba, al parecer, muchas veces. Davalillo no era muy dado a seguir el librito, eso sí es cierto.
Pompeyo Davalillo en sus años de dirigente de los Leones de Caracas

Pompeyo Davalillo en sus años de dirigente de los Leones de Caracas

Mari Montes (2013) definió muy bien la figura de Davalillo como manager, “Pequeñito, sí. Pequeñito. Con más estampa de jinete que de pelotero, fue un verdadero caballo en el diamante y desde la cueva, donde hizo posible posibles jugadas impensables. Intuitivo, capaz de sorprender desde el primer inning, redactor y detractor del “librito”, Pompeyo Davalillo se hizo legendario y acuñó el término “pompeyada” para definir el momento en que tienen lugar las jugadas que nadie sospecha”. Si bien fue así como manager, de igual forma lo fue como pelotero.
Como manager logró dos campeonatos consecutivos (1991-1992 y 1992-1993) con las Águilas de Zulia. Luego ganó dirigiendo a los Leones del Caracas en la temporada 1994-1995. Davalillo fue coach y mánager también de los Tiburones de La Guaira y Caribes de Oriente, y fundador de la Organización Criollitos de Venezuela. En honor a su memoria, el número 1 que siempre utilizó Pompeyo con las Águilas de Zulia fue retirado.
El cubano Roberto Gutiérrez Herrera, receptor habanero, si no me equivoco, creo que es oriundo de Guanabacoa, es un hombre altísimo, mide 188 cm. En Cuba le llamaban Musulungo Gutiérrez y en Venezuela se hizo famoso como Musulungo Herrera. Al cabo de los años, visitando Venezuela a mediados de la década de los 90, vi que Musulungo era árbitro e imponía respeto por su estatura y físico. Leía no hace mucho en algunas historias venezolanas sobre béisbol, que a veces Pompeyo Davalillo iba a discutirle a Musulungo alguna que otra jugada. Me he reído muchísimo, pensando lo que habría lucido el destacado venezolano, por su baja estatura, de frente al gigante cubano.
Mucho más se puede hablar sobre Davalillo. Este esbozo recoge parte de lo que hizo en los Cubans y resume lo que realizó en otras ligas. Pompeyo murió el 28 de febrero de 2013 en Santa Teresa del Tuy, Estado de Miranda. Este jugador venezolano ha pasado a la historia del béisbol de su país como uno de los grandes de todos los tiempos, así haya jugado poco en las Mayores, y como un manager que supo ganar y hacer a sus equipos jugar en el terreno para el disfrute de la fanaticada presente.
Estadísticas de bateo de Pompeyo Davalillo en los Cubans

Estadísticas de bateo de Pompeyo Davalillo en los Cubans

Escrito por Esteban Romero, inicialmente publicado en swingcompleto.com el 18 mayo de 2015

Dopaje y sanciones sin medidas educativas

En el pasado hemos sido testigo de figuras de renombre internacional en otros deportes que han sido consumidores de sustancias prohibidas, la mayoría bajo la asesoría de sus entrenadores y médicos. Ben Johnson fue un ejemplo de lo que se puede lograr consumiendo tales estimulantes, en cuanto el velocista dejó de usarlos, era como si le hubieran echado kriptonita a Superman.
El cubano Rafael Palmeiro tuvo una carrera extraodinaria en la MLB (+ de 3000 H y 500 HR), pero su uso de estimulantes le cerró las puertas del Salón de la Fama para siempre.

El cubano Rafael Palmeiro tuvo una carrera extraodinaria en la MLB (+ de 3000 H y 500 HR), pero su uso de estimulantes le ha cerrado las puertas del Salón de la Fama.

Los deportistas de la desaparecida RDA (Alemania Oriental) dieron disertación de grandes performances en las olimpiadas, todos ellos bien dopados bajo la guía de sabios científicos. Asombrosos registros eran el de aquellas nadadoras y velocistas de ese país, la realidad se impuso, se les hizo los análisis que arrojaron resultados positivos, consumían de todo en pro de la victoria. Hay más ejemplos, así que no son solo aquellos de la RDA.

En casi todos los deportes se implantaron los análisis de dopaje, era necesario para así poder validar los récords que se establecían, y poder garantizar la pureza del deporte.

La Agencia Mundial Antidopaje (AMA) ha establecido 9 grupos de sustancias prohibidas, ellas son: alcohol, betabloqueantes, sustancias no aprobadas, anabolizantes, agonistas Beta 2, hormonas peptídicas, moduladores hormonales y metabólicos, diuréticos y agentes enmascarantes, estimulantes, narcóticos, canabinoides y glucocorticoides. Esta lista se actualiza con regularidad e igualmente se publican los métodos analíticos para cada compuesto.

Algunas de las sustancias están sólo prohibidas en algunos deportes, como sucede en el caso de algunos betabloqueantes.

Los efectos son variables, positivos y adversos, y depende de lo que el deportista consuma, veamos:

Los estimulantes aumentan la concentración y reducen el cansancio, pero pueden dañar el corazón.


Los esteroides aumentan la musculatura y la fuerza, y dañan el corazón, el hígado y el sistema reproductiva y hasta causar muerte súbita
Las hormonas pueden ser benéficas cuando joven pero posteriormente perjudiciales
Los diuréticos ayudan a bajar de peso pero son muy buenos para encubrir el efecto de otras sustancias prohibidas, por lógica, pueden causar deshidratación y fatiga
Los narcóticos alivian el dolor y pueden agravar la lesión sufrida

Los canabinoides (hashish, marihuana) son relajantes, desconcentran y descoordinan muchas veces la actividad del deportista

El mundo del béisbol profesional se mantuvo por buen tiempo al margen de este asunto del dopaje. La MLB observaba todo lo que sucedía y se sabía, pero no hacía nada. Bud Selig de la noche a la mañana implantó, con la aprobación de los miembros de su ejecutivo, el control del dopaje. Se comenzaron a realizar a análisis de orina al azar. Así comenzaron a caer en la cesta nombres de figuras relevantes que consumían asiduamente estas sustancias prohibidas, las que realmente elevaban su eficiencia deportiva.

Algunos negaron y renegaron haber usado esas sustancias, la vida los castigó. Un día puedes mentir pero otro día puedes ser pillado. Lamentable fue ver a Rafael Palmeiro suspendido por 10 días en la última temporada que jugó en su carrera. Un hombre que meses antes había dicho ante una comisión del congreso, hasta a mí me convenció, que jamás había consumido nada extraño y de buenas a primeras un análisis de orina dio positivo. No era cualquier pelotero, se trataba del cuarto jugador que llegaba al selecto grupo de los 3000 hits y más de 500 jonrones. Su carrera se empañó en un instante y lo peor, ahora nadie le da votos para ingresar en Cooperstown.

Barry Bonds le dio a la bola como quiso, nadie le quería lanzar, estaba realmente imparable y de pronto la noticia, Bonds consumía también sustancias prohibidas. Mark McGwyre, A-Rod, Roger Clemens y así sucesivamente. La lista fue engordando, aunque había un detalle que no escapaba de mi observación, los peloteros latinos son numéricamente los más afectados por el consumo de estas sustancias.

Mi observación no está cuantificada, quien quiera que lo haga y verá que lo dicho es lamentablemente una realidad. Atribuyo ese fenómeno a algo que se llama ignorancia y falta de conocimientos sobre las implicaciones del uso de esas sustancias.

Si Ud le pregunta a un pelotero que cosa es un cromatógrafo de gases o uno gas-líquido o un espectrofotómetro, le dirá que no sabe, no tiene por qué saber de equipos actualmente muy sofisticados y capaces de detectar nanogramo (ng es la mil millonésima parte de un gramo) o picogramo (pg que es la billonésima parte de un gramo) de esas sustancias en orina y sangre.

El pelotero también desconoce que los métodos actuales son tales que las sustancias consumidas pueden ser detectadas, debido al grado de sensibilidad analítica, meses después de consumida, pero aún más, los metabolitos de las sustancias pueden ser detectados y con ello se puede comprobar que se consumió algo prohibido.

Los peloteros, sobre todo los latinos, no saben nada sobre estas cosas, y en muchos casos alguien les puede decir que consuma algo que está prohibido pero que se le da como si fuera algo permitido. Hay negocios de empresitas y supuestos entrenadores que recomiendan usar supuestos complejos vitamínicos que ya vienen “premiados” con esas sustancias. Vender y mantener una venta es un arte, unos lo hacen escrupulosamente, con cosas legalmente permitidas, y otros prefieren tomar de conejillos de Indias a cuanto ignorante le pase por el lado. En el año 106 antes de la Nueva Era, ya Cicerón había dicho que “Ningún hombre debería tratar de obtener beneficio a costa de la ignorancia de otra persona”.

Oía recientemente cómo se proponía que si se pescaba a alguien consumiendo esas sustancias se le debía sancionar de por vida. Muy fácil solución es la de troncharle la vida a un pobre pelotero que salió de algún lugar de tierra adentro de nuestros países y que tiene habilidades para jugar la pelota sin necesidad realmente de usar tales sustancias.

Por eso insisto en lo que ya una vez le escribí a Enrique Rojas de ESPN y a la propia MLB, hace falta organizar seminarios para educar a los peloteros y enseñarles que pueden consumir lo que se les ocurra que al final serán pescados y sancionados. Educando se pueden evitar estas sanciones, los seminarios en los mismos campamentos existentes en América Latina y EEUU deben desarrollarse año tras año, impartidos por médicos competentes y personal experimentado en análisis químicos que de forma didáctica le hagan saber a los peloteros los riesgos que implica el consumo de estas sustancias para sus carreras y luego para su propia salud. Cuando los seminarios se conviertan en un hábito de los equipos, algo que debe hacerse regularmente y actualizando la información, pues aparecerán nuevas sustancias prohibidas y los jugadores deberán estar informados, y entonces se puede ya pensar en reforzar las actuales sanciones.

Doy por descontado que la MLB y sus equipos tienen recursos de sobra para llevar a cabo esa campaña educativa, la que considero de más prioridad que abreviar los juegos de béisbol. El comisionado de la MLB y sus colaboradores deben tomar este asunto en sus manos y obrar, queremos que año tras año se nos diga que los casos de dopaje o desaparecieron o se redujeron, y al menos, el que suscribe quiere ver menos nombres de peloteros latinos afectados por el consumo de productos que al final podrían afectar su longevidad.

Escrito por Esteban Romero, publicado inicialmente en swingcompleto.com el 13 abril de 2015.
Hace 9 meses que este artículo se publicó y el mismo sigue siendo actual. Ayer 18 de abril de 2017 el jardinero dominicano Starlin Marte fue suspendido por 80 partidos al arrojar positivo al esteroide nandrolona en un control antidopaje del béisbol de Grandes Ligas. Sigue las sanciones pero ninguna medida educativa.

La Serie Mundial de 1955 y el fildeo de Amorós

«No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser incesantemente niños».
Cicerón
De Edmundo “Sandy” Amorós Isasi, matancero nacido en Pueblo Nuevo, se ha escrito algo de su carrera y vida, y casi siempre todo termina hablando con admiración de su famoso fildeo, pero sin entrar en detalles. Hace unos años compré, aún los DVD no existían, un VHS con la versión completa de la serie mundial de 1955 y no me cansaba de poner la imagen de Amorós en cámara lenta para disfrutar del arte de su fildeo.

La atrapada del cubano Edmundo Amorós está considerada entre las mejores en Series Mundiales

La atrapada del cubano Edmundo Amorós está considerada entre las mejores en Series Mundiales

Este artículo esta vez se refiere precisamente a un análisis sobre la famosa jugada, la que a la postre le dio la primera victoria a los Dodgers en Series Mundiales. Se habla de fantástica, de fenomenal, así lo fue, pero el analista invitado era un hombre que estaba ese día sentado en el banco de los Yankees viendo el juego y que en las postrimerías salió a batear de emergente, hablo del gran Mickey Mantle, el difunto jardinero central de los mulos, que ha sido de por siempre una marca registrada de los Yankees y un pelotero que muchos de mi generación admiraron notablemente incluido este autor.
El análisis de Mantle quedó plasmado en su libro “1956, mi verano favorito”, a cuyos editores les pedí las condiciones de derecho de autor para su posible traducción al español, y lo único que recibí fue el silencio por respuesta.
Los Dodgers habían asistido a series mundiales desde 1889, entonces eran los Brooklyn Bridegrooms, que perdieron en esa temporada y luego empataron al año siguiente. Hubo una pausa hasta 1916 cuando regresaron como los Brooklyn Robins en 1916 para nuevamente perder 4-1, regresaron en 1920, nueva derrota, esta de 5-2. En 1941 aparecen por primera vez como los Dodgers y pierden 4-1, en 1947 ni la presencia de Jackie Robinson los ayudó, perdieron 4-3, en 1949 vuelven a perder 4-1, la historia se repitió en 1952 y 1953, no sabían lo que era ganar una serie mundial.
Llegó 1955, para comenzar recordemos los nombres de los peloteros al campo por ambas novenas y como se desarrolló la serie mundial de aquel setiembre- octubre.
Los Yankees tenían a Hank Bauer como RF, Gil McDougald en 3B, Irv Noren CF, Yogi Berra C, Joe Collins alternando con Bill Skowron en 1B, Elston Howard, primer pelotero negro en jugar con los Yankees, en LF, Billy Martin en 2B y el veterano Phil Rizzuto en SS. Señalo que esa alineación era totalmente diferente a la que tuvieron los Yankees en su temporada regular. Rizzuto y Martin jugaron poco, sus posiciones fueron ocupadas por Bill Hunter y Gil McDougald, mientras que la antesala era defendida por Andy Carey. El manager Casey Stengel gustaba de manejar a su equipo como un pelotón y le daba juego a todo el mundo, pero siempre en el momento que estos rindieran de verdad. Mickey Mantle no estaba bien de salud en esos días y vio buena parte de los juegos sentado en el banco.
Los Dodgers venían con un nuevo manager Walt Alston, y su alineación contaba con los servicios de Jim “Junior” Gilliam proveniente de las Ligas Negro. Gilliam era bateador ambidextro y en Cuba había jugado con el Almendares en la temporada de 1948-49, y fue parte del equipo cubano que ganó la primera serie del Caribe en 1949. Gilliam lo mismo jugaba los jardines como el infield y se convirtió en el cuarto pelotero negro que integraba los Dodgers. A Gilliam le seguían al bate Pee Wee Reese SS, Duke Snider CF, Roy Campanella C, que había jugado en Cuba con el Marianao en la temporada de 1943-44, Carl Furillo RF, Gil Hodges 1B, Jackie Robinson 3B y situado de séptimo al bate, y finalmente Don “Galleguito” Zimmer como 2B, otro conocido en la liga invernal cubana.
Los Yankees ganaron el primer juego con victoria de 6-5 para el zurdo Whitey Ford y derrota para Don Newcombe, un lanzador extraordinario en la campaña regular, pero que fue incapaz de ganar juego para su equipo en Series Mundiales. En ese juego Snider y Furillo botaron la pelota, pero no alcanzó para lograr la victoria. El siguiente juego fue nuevamente victoria de los mulos 4-2, los Yankees hicieron sus cuatro anotaciones en la cuarta entrada a costa de los envíos del derecho Billy Loes, mientras Tommy Byrne se llevaba la victoria.
Amorós  jugó 7 temporadas en las Mayores, con promedio de 255, OBP 361 y Slugg. .430,

Amorós jugó 7 temporadas en las Mayores, con promedio ofensivo de 255, OBP 361 y Slugg. .430

Los juegos cruzaron el río y se trasladaron al desaparecido Ebbet Fields de Brooklyn, donde las cosas comenzaron a cambiar. El zurdo de 22 años Johnny Podres venció al derecho Bob Turley 8-3, Mickey Mantle jugó y disparó jonrón sobre los envíos de Podres, Campanella lo imitó pero con un hombre en circulación. Los Dodgers marcaron 2 carreras en cada uno de los 2 primeros innings, los Yankees ripostaron con 2 en el segundo, pero en el cuarto y séptimo episodios los Dodgers volvieron a marcar 2 veces en cada inning. El siguiente juego fue el primero de octubre y los Dodgers volvieron a vencer 8-5, Don Larsen, el mismo que en 1956 lanzara su juego perfecto, fue el derrotado, mientras que el relevista Clem Labine se llevaba la victoria. Los Yankees arrancaron agresivos contra los envíos del derecho Carl Erskine, hombre que jugó para el Cienfuegos en la temporada de 1947-48. Los Dodgers tomaron la delantera definitivamente por dos racimos de 3 carreras conseguidos en las cuarta y quinta entradas, ahí hubo jonrones de Campanella, Snider y Gil Hodges, por los Yankees jonroneó McDougald. El 2 de octubre los Dodgers continuaron su paso en el Ebbets Field, esta vez 5-3, tomaron la delantera desde el inicio, donde una buena contribución tuvieron de Amorós, que abrió como LF y disparó jonrón, así como par de cuadrangulares de parte de Duke Snider, y dicen que era el peor de los jardineros centrales en Nueva York, yo no lo afirmaría jamás. Por los derrotados jonronearon Bob Cerv y Yogi Berra. El derecho Roger Craig fue el ganador, con juego salvado para Clem Labine y derrota para Bob Grim.
Llegó el traslado al Yankee Stadium, era cosa de cruzar el río e ir cuesta arriba para llegar al Bronx. Los Yankees iban con la mente puesta en la victoria, iban detrás 3-2, había que ganar el sexto juego. Whitey Ford se hizo cargo de la lomita y cumplió con las expectativas de los Yankees, quienes le respaldaron con 5 carreras en el mismo primer inning a costa del zurdo Karl Spooner. Aquí hubo jonrón de Bill Skowron con 2 a bordo. Casey Stengel cambió bastante su alineación, puso a Rizzuto de primero, Billy Martin segundo, McDougald tercero y Berra como cuarto.
Llegó el día de la sentencia final, el zurdo Johnny Podres abrió por los Dodgers, y el también zurdo Tommy Byrne por los Yankees. Mickey Mantle dice que los Yankees le batearon a Podres. El hecho de que Ud batee hits aisladamente no significa que los Yankees le hayan bateado realmente al pitcher si este siempre supo salir de los apuros. Bill Skowron le sonó doble en la segunda entrada pero no pasó nada más. En el tercero base a Rizzuto, hit de Martin y otro hit de McDougald que le pegó a Martin en movimiento, tercer out. En el cuarto Berra conectó doble comenzando el inning, pero no anotó, los siguientes fueron controlados. Mientras esto sucedía los Dodgers tomaron la delantera en la cuarta entrada, doble de Campanella y sencillo de Hodges, así de simple, y anotaron la primera. En el sexto otra más, Pee Wee sonó sencillo abriendo la entrada, Duke Snider se sacrificó, pero quedó con vida por fielder choice, Campanella lo imitó y avanzó los corredores, la pelota chiquita en movimiento, de haber sido el manager jamás habría ordenado algo igual, Furillo fue pasado intencionalmente, y Gil Hodges trajo la segunda con fly de sacrificio. George Shuba bateó de emergente por Don Zimmer y dejó caer el tercer out de esa entrada.
Los mulos al ataque, pero antes entraba nuestro gran Amorós en escena, pasó a jugar el LF mientras Junior Gilliam fue llevado a segunda en lugar de Don Zimmer. Mantle dice que Amorós no corría, volaba, era un hombre sumamente veloz en las bases y en los jardines. Reconocía la calidad del cubano y el carácter afable del mismo. Veamos que sucedió, Billy Martin abrió la entrada con boleto, se animaron las tribunas, McDougald tocó perfecto, como si la hubiera puesto con la mano, dos hombres en base, no había out y el turno para el peligroso Yogi Berra. Amorós estaba jugando cargado a la línea del LF, lo que Mantle entiende que era un error. Berra era bateador de su mano y pocas veces sacaba líneas o batazos extraviados. Mantle no consideraba la velocidad de los lanzamientos de Podres, un zurdo joven en aquel entonces que tiraba con buena velocidad y si la chocaba un hombre como Berra la bola podría ir en la otra dirección. Amorós ya no vive y nadie le podrá preguntar las razones por que jugó cargado a la raya del left. En un equipo hay manager y coaches, seguro estoy que Amorós se situó donde le deben haber orientado. Sea como sea el batazo de Berra salió extraviado y allá se lanzó a correr el matancero, extendió su mano derecha y realizó el engarce, un verdadero cubo de agua fría en el Yankee Stadium. No estoy de acuerdo en que se diga que el fildeo fue posible porque Amorós era zurdo, algo que Mantle afirma, El buen jardinero siempre le habría llegado y situado para el fildeo. Mantle a continuación critica lo que hizo el cubano acto seguido, según él Amorós tenía que asegurar el engarce y entonces soltar la bola, pues Amorós hizo todo lo contrario le llegó al batazo y soltó de inmediato un flechazo a Pee Wee Reese, quien puso la bola en primera para doblar a McDougald, un doble play salvador. Hank Bauer cedió el tercer out con rolata al SS.
Me parece que los Yankees subestimaron la capacidad del cubano a la defensiva y eso que se llama jugar caliente a la bola. McDougald dio por hecho que la bola picaría y se pasó de listo, eso igualmente propició la doble matanza, hecho que Mantle no lo analiza así. Mickey afirma que él hubiera corrido igual que McDougald. A su entender, su equipo jugó bien, pero el adversario ganó porque todo le salió bien. Podres no fue bateado, como afirma Mantle, ni Amorós estaba mal situado, había un equipo en el terreno que poco le importaba la fanaticada de los Yankees presentes en el mismo, su objetivo era uno, lograr el primer título en serie mundial y la victoria final se alcanzó gracias al trabajo del equipo y a tres peloteros, el pitcheo de Podres, el bateo de Hodges y el fildeo espectacular de Amorós.
Según el periodista Robert McG. Thomas Jr (1982) del NY Times, en su escrito en memoria Amorós, reconoce que aquella victoria se debió a ese increíble fildeo del cubano.
Las veces que he estado en Nueva York siempre he ido, al menos una vez, a almorzar o a cenar en el Mickey Mantle’s Restaurant, que queda al lado del hotel Ritz, donde Mantle usualmente se albergaba durante la temporada, y que quedan frente por frente al Central Park. Más que deleitarme comiendo, me deleito viendo fotos y retratos de peloteros reconocidos, pero me ha llamado la atención que si bien hay una especie de respeto por los Medias Rojas, sobre todo Ted Williams, no parece que sea igual con los Dodgers, ya que no vi foto de estos juegos, ni de 1955 ni de 1956. Lástima que Amorós no aparezca allí.
Y el final de esa historia se lo dejó al sentimiento del mismo Mantle: “Después que Amorós fildeó la bola, Ud. podría ver a Podres lanzando duro. Había cogido un aire. No le llegamos a conectar más después de aquello y los Dodgers ganaron el juego dos por cero y su primera Serie Mundial”.
Bibliografía consultada
Baseball-reference. 1955 World Series. www.baseball-reference.com/postseason/1955_WS.shtml
Costello Rory. Sandy Amorós.http://sabr.org/bioproj/person/4f02bbd8
Mantle Mickey y Pepe Phil. 1992. My favorite summer 1956. Island Books.
McG. Thomas R. Jr. 1992. Sandy Amoros, World Series Star for Dodgers in 1955, Dies at 62. NY Times Junio 28. http://www.nytimes.com/1992/06/28/sports/sandy-amoros-world-series-star-for-dodgers-in-1955-dies-at-62.html
Romero Esteban. Inédito. De la historia del béisbol en Cuba. Esbozos biográficos de peloteros extranjeros en Cuba. 321 p.
Escrito por Esteban Romero y publicado inicialmente en swingcompleto.com 26 junio de 2015.

Octavio “Cookie” Rojas: pelotero cubano estelar en las Mayores

“Hay tres clases de peloteros: aquellos que hacen que las cosas pasen,

los que ven lo que pasa y los que se preguntan ¿Qué pasa?”.

Tom Lasorda.

Hace unos años cuando veía debutar al segunda base de los Medias Rojas de Boston, Dustin Pedroia, me venía a la mente alguien de fisionomía similar y que jugaba igual base. Me refiero a Octavio Víctor Rojas Rivas, a quien le llaman Cookie en los EEUU. No es que el habanero pareciera una galletica para ponerle ese apodo, sencillamente en el ámbito familiar cariñosamente le llamaban Cuqui, al parecer por ser de buen parecido. Pedroia mide 5 pies y 9 pulgadas, Rojas 5 y 10, así que una pulgada más. Otro gran camarero actualmente es el venezolano José Altuve, quien mide lo mismo que Pedroia, pero todos ellos se parecen en otra cosa, la excelencia de su juego defensiva y ofensivamente.

Octavio nació el 6 de marzo de 1939 en la Habana, hijo de padre médico que quiso que su hijo estudiara igualmente medicina, pero que siempre se orientó a jugar pelota, donde no le fue mal ni remotamente. Debutó con el equipo Cienfuegos en la temporada de 1957-58, pero como reserva. ¿Quieren saber quién era la segunda base regular de este equipo? El miembro del Salón de la Fama de Cooperstown, Brooks Robinson, que luego se convirtiera en probablemente el mejor antesalista defensivo de todos los tiempos en la MLB y que en esa temporada de la profesional cubana quedara como co-líder en jonrones con nueve. Así que Octavio pudo codearse con hombres como Robinson, Dick Gray, Tito Francona (padre de Terry Francona, actual manager de los Indios), Humberto Fernández, Rafael Noble y Panchón Herrera en esa primera temporada.

Octavio Rojas cuando jugaba con el Cienfuegos

Octavio Rojas cuando jugaba con el Cienfuegos

Sin embargo, Octavio ya había jugado pelota profesional organizada desde 1956. Con sólo 17 años había debutado con el equipo de West Palm Beach en la Liga del Estado de Florida (clase D), jugó 129 desafíos y logró promedio ofensivo de .275. En 1957 jugó con los Leñadores de Wasau de la Liga Septentrional (clase C), jugó 116 juegos y bateó para .262. En 1958 fue parte de los patirrojos de Savannah en la Liga SurAtlantica (clase A), 134 juegos y promedio de .254. Todos estos equipos afiliados al Cincinnati de la Liga Nacional.

En Cuba continuó con los Elefantes como reserva de cuadro. La segunda base regular de ese equipo la jugaba el matancero Osvaldo “Ossie” Álvarez en la temporada de 1958-59, la que vio un canje múltiple entre el Habana y el Cienfuegos un poco después de la primera mitad de campeonato. El Habana cedió al jardinero y bigleaguer Román Mejías y al novato matancero Leonardo Cárdenas al Cienfuegos a cambio del inicialista Panchón Herrera, del torpedero Humberto “Chico” Fernández y del jardinero Pedro Cardenal, hermano del también bigleaguer José Cardenal. Fue así que el torpedero Cárdenas y el camarero Octavio comenzaron a verse la cara con frecuencia defendiendo el segundo saco y haciendo una joven y bonita combinación.

Llegó la temporada de 1959 y esta vez el Cincinnati subió a Octavio a jugar con los Cubans en la Liga Internacional (AAA), donde igualmente jugaban otros compañeros de equipo en el Cienfuegos, como fueron el avileño Tony “Haitiano” González, el mencionado Leo Cárdenas, el pinareño Rogelio “Borrego” Álvarez y el lanzador marianense Raúl “Salivita” Sánchez. Octavio pudo jugar pero tenía un escollo, la presencia del venezolano Elio Chacón, hijo del cubano Pelayo Chacón, que fue designado como regular de la segunda base. La antesala era defendida por otro venezolano, Pompeyo Davalillo, mientras que a Cárdenas se le entregó la responsabilidad del campo corto. Así y todo, Octavio pudo jugar 99 partidos, con 318 veces al bate, 74 hits incluido 12 dobles 1 triple y 3 jonrones, y promedio ofensivo de . 233 en una temporada, en que los Cubans se coronaron campeones de la pequeña serie mundial. Recuerdo que Octavio era bateador de fuertes líneas, su bate al hacer swing se ponía de forma horizontal y haciendo casi un perfecto ángulo recto con el home. Octavio a veces sacaba la bola, pero él no era slugger realmente. Otra característica del habanero era que siempre usaba gafas, al parecer por miopía.

En 1959-60 volvió con los Elefantes, donde nuevamente tenía el escollo del bigleaguer Ossie Álvarez como regular del segundo saco. Realmente Ossie no era ese gran bateador. Sin embargo, en esa temporada, cuando el Cienfuegos ganó de calle el campeonato, el matancero bateó para .260 y Octavio para sólo .204. La diferencia fue que el habanero bateó 6 extrabases incluido 3 jonrones e impulsó 8 carreras, y el matancero sólo 4 extrabases, de ellos un jonrón, y 5 impulsadas.  El equipo fue a la serie del Caribe en Panamá y arrasó en 6 juegos, no dejó nada para nadie. Allí Octavio mostró clase en las oportunidades que le dieron, se fue de 7-3 incluido jonrón y doble, con 3 remolcadas.

En la temporada de 1960 Octavio volvió a hacer combinación con Leo Cárdenas en los Cubans, equipo que no duró mucho en su sede de la Habana, la cual se movió a Jersey City para completar la temporada. En esta temporada bateó para .225 e impulsó 24 carreras. Este equipo quedó en quinto lugar, y con promedio de ganados y perdidos de .497.

La temporada de 1960-61 fue la última profesional en Cuba, a los americanos el gobierno de su país les prohibió jugar en este torneo, lo cual obligó a un campeonato con peloteros cubanos exclusivamente. El problema era que había equipos muy bien nutridos de criollos, como eran los casos del Cienfuegos y Almendares, y otros que necesitarían reforzarse para poder dar buen espectáculo.

Cienfuegos tenía un cátcher en decadencia pero con experiencia, hablo de Rafael “Son” Noble, y dos segundas bases, Ossie y Octavio. Finalmente Noble y Octavio pasaron a engrosar las filas del equipo Habana. Era la oportunidad perfecta para Octavio jugar como regular toda la temporada, y no la desperdició. Se coronó líder de los bateadores con promedio de .332 producto de 85 hits en 264 veces al bate, incluido 11 dobles, 3 triples y 2 jonrones, y 17 empujadas. Los que más se le acercaron en promedio ofensivo, distaban algo, Leo Cárdenas con .302 y su compañero Hilario “Sandy” Valdespino con .300. No obstante, Octavio vio como su anterior equipo, el Cienfuegos, se coronaba nuevamente campeón al vencer en el último y juego decisivo al Almendares.

En la temporada de 1961 jugó la segunda regular del Jersey City y su bateo ascendió a .265, disparó 25 dobles e impulsó 44 carreras. En ese momento Don Blasingame era el regular de la segunda de los Rojos de Cincinnati, quien bateó para .285 en 1962. No obstante, esta franquicia decidió probar a Octavio en el nivel superior en esa misma temporada de 1962. El martes 10 de abril de ese año fue su debut jugando su equipo en el Dodger Stadium. Uno de los héroes de la serie mundial de 1955, el zurdo Johnny Podres era el encargado de abrir ese juego. Octavio se fue en blanco pero logró un buen toque de sacrificio para que Cinci venciera a los Dodgers 6-4. Al otro día, el problema tenía a un hombre difícil de batear, el zurdo Sandy Koufax, donde Octavio no logró nada. No fue hasta el 19 de abril en el Crosley Field de Cincinnati que Octavio logró su primer hit y frente a los envíos del mismo Koufax. Su bateo no fue el mejor, por lo que fue enviado a jugar con los Vigilantes Dallas-Fort Worth de la Asociación Americana (clase AAA). Antes que finalizara la temporada Octavio regresó al Cinci.

Para la temporada de 1963, el Cinci canjeó a Octavio a los Filis a cambio del lanzador relevista Jim Owens. Nuevamente al habanero se le apareció un escollo, y cubano por cierto. En los Filis jugaba el ya experimentado infielder cubano Tony Taylor, quien era el regular de la segunda base en ese equipo, por lo que en 1963 Octavio jugó como reserva dentro de los Filis de Filadelfia.

Cookie Rojas con los Filis

Octavio Rojas con los Filis

El manager de los Filis en 1963 y en lo sucesivo era el otrora infielder Gene Mauch, quien, al parecer, se dio cuenta de las habilidades de Octavio para jugar otras bases y no solo la segunda. En la temporada de 1964 el habanero partió la bola en la Liga Nacional. Terminó la primera mitad de esa temporada sobre los .300, luego terminó con promedio de .291 en 104 juegos. Según relata Peter M. Gordon, el 19 de julio de ese año, Mauch utilizó en una ocasión a Octavio en el jardín central, luego lo movió al campo corto y finalizó el juego como receptor. Ese parecía un año grande para los Filis, pero no fue así, al final se les escapó el campeonato de la Liga Nacional por un juego de diferencia con los Cardenales de St Louis. En esa misma temporada, Octavio cubrió el campo corto de su equipo cuando el lanzador derecho Jim Bunning, conocido de la fanaticada cubana por haber jugado con el Marianao, lanzaba juego de cero hits, cero carreras. El habanero realizó un buen fildeo sobre una línea que iba por su territorio, pero según él mismo luego confesó, estaba nervioso y deseaba que ese juego terminara cuanto antes, no quería errar o echar a perder la faena de su compañero de equipo.

En 1965 Octavio jugó casi todas las posiciones, excepto la tercera y lanzar, y esta vez si fue el regular de la segunda almohadilla de los Filis. Su promedio ofensivo final fue de .303, hizo su primer equipo Todos Estrellas y estuvo entre los candidatos para el MVP de su liga. Al habanero no era fácil poncharlo, se fue en blanco 33 veces o sea un ponche cada 17.1 vez al bate. Su ofensiva en las siguientes temporadas con los Filis fue declinando. En 1966 bateó para .266, en 1967 para .259, en 1968 para .232 y en 1969 para .228. En la temporada de 1967 Octavio jugó todas las posiciones en su equipo y lanzó un escón como pitcher. Nunca más se subió a un montículo y su PCL permanece como 0.00. Octavio se hizo un especialista del toque de sacrificio y fue líder en ese departamento, con 16, en 1967. En 1968 el habanero fue el líder defensivo de todos los segundas bases en la Liga Nacional, su promedio fue de .987.

La caída ofensiva de Octavio, acoplado con la caída de los Filis, conllevó a su canje a los Cardenales de St Louis, equipo que tenía al dominicano Julián Javier como segunda regular. Si recuerdo bien, Javier fue el manager del equipo dominicano al campeonato mundial efectuado en la Habana en 1971. Entonces Javier aún jugaba para los Cardenales y aceptó la invitación para dirigir el equipo de su país. En solo 23 juegos, Octavio  bateó realmente poquísimo y por eso fue canjeado a los Reales de Kansas City a cambio del jardinero jardinero Fred Rico. Cuando casi todo el mundo daba a Octavio como pieza en desuso, resurgió jugando una pelota de maravillas en la Liga Americana. Terminó 1970 bateando para .269, en 1971 bateó sobre los .300 y nuevamente hizo el Todos Estrellas, se convertía así en el noveno pelotero que lograba jugar en partidos de las Estrellas militando en equipos de ambas ligas. De hecho jugó en esos partidos desde 1971 a 1974 ininterrumpidamente. Cuentan que en el partido de 1972, Octavio fue enviado a batear de emergente por el panameño Rod Carew con el receptor Carlton Fisk en primera por sencillo, y el habanero acto seguido desapareció la bola de jonrón. Un poco que en jarana, lo entrevistaron sobre el jonrón, a lo que respondió que cuando le iba dando la vuelta al cuadro, se dijo que solo le faltaban 630 para alcanzar a Hank Aaron.

Sus mejores años en su carrera Octavio los tuvo con los Reales, equipo que discutió por dos años consecutivos (1976 y 1977) el título de la Liga Americana con los Yankees. En las post temporadas de 1976 bateó para .333 e impulsó una carrera y en la de 1977 se fue con .250. Fue precisamente en 1977 el año que marcó su retiro del béisbol como pelotero activo. Los Cachorros le firmaron y le habían ofrecido lugar en el equipo para 1978, pero ya Octavio estaba decidido a abandonar el juego diario, en su lugar se dedicó a funciones de coach y cazatalento.

Cookie Rojas vistiendo franela de los Reales

Octavio Rojas vistiendo franela de los Reales

En esa carrera de 16 temporadas en las Mayores, bateó 1660 hits en 6309 veces al bate, incluido 254 dobles, 25 triples y 54 jonrones. Se ponchó 489 veces, lo que da una frecuencia de un ponche cada 13 veces al bate. Defensivamente participó en 953 dobles matanzas. Como segunda base su promedio defensivo fue de .984. Cinco veces discutió el título de MVP en su liga. Como dijeran los entendidos en el equipo de los Reales: “el cubano trajo experiencia, clase e inteligencia de Grandes Ligas a nuestro equipo”.

Octavio Rojas en sus años de coach de los Mets.

Octavio Rojas en sus años de coach de los Mets

En 1988 los angelinos le nombraron manager de su equipo, que bajo su dirección ganó 75 y perdió 79 (.487), terminando cuarto de la división del Oeste de la Liga Americana. Octavio se convirtió así en el tercer manager cubano en las Mayores, sólo precedido por el reglano Miguel Ángel González y el oriental Preston Gómez. Realmente como manager no le fue  bien, pues fue liberado de esa función poco antes que terminara la temporada. Así y todo, Octavio volvió a dirigir a los Marlins en un juego de la temporada de 1996, partido que logró ganar.

Como coach estuvo ejerciendo esta función en los Marlins en 1993, luego fue coach de tercera de los Mets de 1997 a 2000, y participó en la serie mundial de 2000 entre los Mets y los Yankees, la que concluyó con victoria para los mulos de 4-1. Luego estuvo como coach de banco con los azulejos de Toronto en 2001 y 2002, y finalmente, en 2003, comentarista de béisbol en español para los Marlins.

cookie rojas

Octavio Rojas en su faena de comentarista de béisbol

En 2011 fue selecto al Salón de la Fama del Museo de Béisbol de la Herencia Hispana. Octavio es igualmente miembro de los Salones de la Fama de los Filis de Filadelfia y de los Reales de Kansas City.

En agosto de 2015 se informó que Octavio estaba hospitalizado, mayores detalles no se tienen, pero esperamos que su salud haya mejorado.

Como se ve aquí hay una estrella cubana, otra que ha brillado por su desempeño como pelotero, y que ha sabido realizar otras funciones, que bien merece y espera por el reconocimiento de su pueblo.

Bibliografía consultada

Baseball-reference.com

Figueredo, Jorge S. Cuban Baseball: A Statistical History, 1878-1961. McFarland & Company, Inc. Publishers, Jefferson-North Carolina-London. 544 p.

Gordon. Peter M. Cookie Rojas  http://sabr.org/bioproj/person/0c6cd3b5

Martínez Marino. 2015. Deseamos pronta recuperación al legendario pelotero Octavio ‘Cookie’ Rojas. El Nuevo Herald, 1 agosto. http://www.elnuevoherald.com/deportes/beisbol/article29772679.html

Netherton Bob. 2011. 2011 Hall Of Legends Inductee: Cookie Rojas. I-70 Baseball. http://www.i70baseball.com/2011/11/22/2011-hall-of-legends-inductee-cookie-rojas-2/

Pérez J.F. OctavioVíctor “Cookie” Rojas Rivas. Juan F. Pérez Home Page. http://www.juanperez.com/baseball/rojas.html

Escrito por Esteban Romero, 10 junio de 2016

Humberto “Chico” Fernández, otro destacado pelotero cubano

“Lo más importante no es ganar,
es dar lo mejor de ti mismo en todo momento
”.

Anon., frase motivadora

El pasado 11 de junio (2016) murió uno de los grandes torpederos cubanos que haya pasado por las Grandes Ligas, se trata del habanero Humberto “Chico” Fernández Pérez. La noticia fue reportada por varios medios de prensa norteamericanos, pero no los cubanos, como si no hubiera existido. ¿Qué le vamos a hacer?

Para suerte del que suscribe, lo vio jugar muchas veces y de niño le conoció de cerca allá por 1953 en el Gran Estadio del Cerro. No era Willy Miranda defensivamente, aunque los expertos hablan de Sharp defense de Chico, pero al bate no era un out vestido de pelotero y sabía robar bases sin ser ese asiduo robador. Recuerdo que tenía muy buen brazo. En síntesis, sabía hacerlo todo bastante bien, caso contrario, no habría jugado donde jugó y es la MLB, que cuando aquello tenía ocho conjuntos solamente en cada Liga, así que la competencia por un puesto en un equipo era indudablemente mayor que la que pueda existir hoy en día.

En las Menores y Mayores

Humberto, no le llamo Chico, ya que medía 6 pies, nació el 2 de marzo de 1932 en la Habana, y con tan solo 20 años cumplidos, jugaba como torpedero regular en el Billing Mustangs de la Liga Pionero (clase C), donde participó en 134 partidos y bateó para .284. Al año siguiente  jugó con el Miami Sun Sox de la Liga Internacional de la Florida (clase B), aquí bateó para .261 en 156 juegos, y a continuación jugó por tres temporadas (1953-55) como regular del campo corto de los Reales de Montreal sucursal de los Dodgers de Brooklyn, franquicia que tenía el plan de utilizar a Humberto como relevo del veterano Pee Wee Reese, palabra mayor en el béisbol de la MLB. Con los Reales, Humberto bateó para.247 en 1953, para .282 en 1954 y para .301 en 1955. Ya en 1956 sólo jugó 89 partidos con los Reales, ya que los Dodgers le subieron por un rato a las Mayores, donde jugó en unos 34 desafíos. Pee Wee Reese seguía brillando a pesar de los años, y los Dodgers recibieron una oferta de parte de los Filis por cuatro peloteros, el lanzador derecho Ron Negray, el inicialista quebecois Tim Harkness, el torpedero Melvin Geho y el jardinero Elmer Valo más 75 mil dólares, todo eso para adquirir a Humberto.

Humberto “Chico” Fernández, un pelotero para recordar

Humberto “Chico” Fernández cuando jugaba con los Filis

El 16 de abril de 1957 Humberto debutaba con los Filis y se convertía en el primer latino en jugar con dicho equipo. En esa temporada bateó para .262. Lamentablemente su bateo se redujo por debajo de los .250 en las siguientes dos temporadas, por lo que fue canjeado a los Tigres en diciembre de 1959. Al debutar como torpedero regular del equipo de Detroit en 1960, Humberto nuevamente se convirtió en el primer latino en jugar una posición regular de este equipo. Si con los Filis se caracterizó por ser un hombre de tacto y un efectivo robador de bases, con los Tigres logró desplegar un poder desconocido cuando disparó 20 jonrones en la temporada de 1962. Igualmente mejoró su fildeo, el cual había decrecido,  fue el torpedero con más errores en la Liga Americana, 34, en la temporada de 1960. Humberto tuvo la osadía de robar home en un partido de los Tigres contra los Yankees en el mismo estadio del Bronx.

Humberto Fernández cuando jugaba con los Tigres

Humberto Fernández cuando jugaba con los Tigres de Detroit

Su juego con los Tigres concluyó en 1963 al ser canjeado a los Mets, con los cuales jugó hasta el final de la temporada. En abril de 1964 los Mets le canjearon a los Medias Blancas, los que enviaron a Humberto a jugar con los Indios de Indianápolis de la Liga de la Costa del Pacífico (AAA), donde participó en 54 partidos, ya que nuevamente fue canjeado a los Tigres, que le enviaron al Syracuse de la Liga Internacional (AAA). Su promedio en ambas ligas estuvo alrededor de los .250.

Mets Win Fifth Straight

El legendario manager Casey Stengel junto a Humberto Fernández en el equipo de los Mets

A manera de conclusión de su trabajo en la MLB, se puede decir que su ofensiva en parte compensaba su juego que defensivamente no era siempre el mejor. Ya se dijo que cometió 34 errores en 1960, pero en 1957 cometió 26 (tercero en la Liga Nacional), y 24 en 1962 (quinto en la Liga Americana). Es cierto que el cubano llegaba a algunas pelotas difíciles, tenía buena movilidad, buen brazo, pero realmente erraba y sus promedios defensivos no fueron los mejores en cuatro de las cinco temporadas que jugó como regular.

En ocho temporadas en las Mayores, Humberto bateó para promedio de .240 producto de 666 hits en 2778 veces al bate, incluido 91 dobles, 19 triples y 40 cuadrangulares, 68 bases robadas en 96 intentos, 270 anotadas y 258 empujadas. Defensivamente cometió 146 errores, participó en 394 dobles matanzas y su promedio defensivo fue de .960. Si se le compara con otros torpederos cubanos,. solo le superan en ese departmento Rey Ordóñez (.976) y Leo Cárdenas (.971).

En 1965  decidió marcharse a Japón para jugar en la liga mayor de ese país con los Tigres de Hanshin, de hecho se convertía en el segundo cubano en jugar en ese circuito, el primero fue Roberto “Chico” Barbón, así que dos cubanos y dos “Chicos”.

A Humberto no le fue nada bien en Japón, su promedio ofensivo dejó mucho que desear, .144, logrado en 52 juegos. Por eso decidió regresar al nuevo hemisferio, para jugar en México, donde lo hizo para los Broncos de Reynosa en 1966. Sus dos últimas temporadas fueron con los Cachorros de Tacoma de la Liga de la Costa del Pacífico (AAA) en 1967 y 1968.

En la profesional cubana

Humberto también tuvo historia y no poca en la liga profesional cubana, donde debutó como reserva del cuadro en el equipo Cienfuegos en la temporada de 1951-52. En ese año el regular de los Elefantes era el experimentado Gene Mauch. Esa temporada le sirvió para aprender mucho, el cuadro de ese equipo era también integrado por excelentes defensores como Regino Otero en la inicial, Jack Cassini en la intermedia y Silvio García defendiendo la antesala. En la siguiente temporada jugó de regular del campo corto, hizo combinación con Cassini alrededor de la segunda, y bateó para .264 con 8 dobles y 2 triples. En 1953-54, temporada en la que Willy Miranda realizó la proeza personal de batear sobre los .300, Humberto no se quedó atrás al promediar .290, con 11 dobles, 1 triple y 2 jonrones. Pero su ofensiva no se detuvo en 1954-55 cuando bateó para .302 con 21 dobles, superado por Julio Bécquer con 22, además de dos triples y 3 jonrones. En esa temporada fue líder en veces al bate, con 288 junto con su compañero de equipo, el inicialista-jardinero Bob Boyd.

Humberto Fernández (izq.) junto al gran Silvio García en la temporada de 1951-52

Humberto Fernández (izq.) junto al gran Silvio García en la temporada de 1951-52

Llegó 1955-56, año de la consagración del lanzador Camilo Pascual, del debut de Pedro Ramos y de la victoria del Cienfuegos en la profesional cubana, y luego en la Serie del Caribe en Panamá. Humberto nuevamente bateó para .301, de hecho fue uno de los ejes ofensivos del Cienfuegos, unas veces de segundo, otros como tercero en el orden al bate, siempre alternando en esos roles con Bob Boyd. En esa temporada Humberto fue líder en dobles con 17, disparó 88 hits, incluido 3 triples y 3 jonrones.

Recuerdo cómo se paraba en el home Humberto a la hora de batear, él hacía como una especie de calentamiento haciendo círculo con su bate de arriba abajo y luego se llevaba el bate a lo alto de sus hombros en la espera del lanzamiento del pitcher.

A partir de esa última temporada de 1955-56 los resultados ofensivos de Humberto experimentaron un descenso. Es cierto que ya en aquel momento jugaba como regular en las Mayores, lo que probablemente se tradujera en algún cansancio para el habanero. Su descenso fue tal que ya a mitad de la temporada de 1958-59 los Elefantes decidieron canjearlo al Habana. Cienfuegos cedió a Humberto, al inicialista Panchón Herrera y al jardinero Pedro Cardenal (hermano de José Cardenal) a cambio de Román Mejías y del torpedero novato Leonardo Cárdenas. Con los Leones jugó la mitad de la siguiente temporada al ser canjeado por el idolatrado Willy Miranda al Almendares. Los fanáticos de los azules no lo podían creer, su Dios del campo corto cambiado al Habana. No es que Humberto haya bateado mucho en esa temporada. Sin embargo, el Almendares salió ganando en el canje, ya que en la temporada de 1960-61, última de la profesional, Willy no vino a jugar a Cuba, y el Habana se vio obligado a pasar a Héctor Rodríguez a jugar el SS, situando a Patricio Quintana en tercera. Los azules por su parte contaron con los servicios completos de Humberto, el que bateó para modesto .235.

En la profesional cubana, en 10 temporadas, llegó a batear para promedio de .259 producto de 509 hits en 1966 veces al bate, incluido 81 dobles, 15 triples y 12 jonrones, 55 bases robadas, 216 anotadas y 123 empujadas.

En síntesis, Humberto Fernández fue uno de los grandes torpederos que ha dado Cuba, de eso da aval el hecho de haber jugado cinco temporadas completas como regular en ambas ligas de las Mayores, además de haber sido siempre torpedero regular en la profesional cubana a partir de 1952-53 hasta 1960-61. Basta con decir que está entre los mejores torpederos que ha dado Cuba, y son varios, por cierto, y se le puede ubicar dentro de un sexteto de excelencia y de juego regular en la MLB, donde se sitúan Willy Miranda, Zoilo Versalles, Leo Cárdenas, Bert Campanerís y Rey Ordóñez. Humberto fue exaltado al Salón de la Fama cubano, radicado en Miami, en 1997.

 Que descanse en paz el gran pelotero que fue Humberto Fernández.

Bibliografía consultada

Anon. Latino baseball pioneer ‘Chico’ Fernandez remembered. ESPN.com http://espn.go.com/blog/onenacion/post/_/id/4352/latino-baseball-pioneer-chico-fernandez-remembered

Anon. Cuban Béisbol. http://cubanbeisbol.blogspot.com.es/p/cuban-baseball-hall-of-fame.html

Baseball-reference.com. http://www.baseball-reference.com/players/f/fernach01.shtml

Figueredo, Jorge S. 2003. Cuban Baseball: A Statistical History, 1878-1961. McFarland & Company, Inc. Publishers, Jefferson, North Carolina-London. 544 p.

 

Escrito por Esteban Romero, 17 junio de 2016

Lanzamiento ilegal en el béisbol: la bola ensalivada

“Cuando un pitcher tire una bola ensalivada,

no te preocupes o te quejes, sólo pégale

del lado que esté seca. Eso hago yo”.

Stan Musial

Un lanzamiento completamente prohibido en la actualidad es el de la bola ensalivada, llamado en inglés spitball o spitter, muy utilizado desde los inicios del béisbol en el siglo XIX. La bola ensalivada, mojada o modificada por alguna vía tiene un movimiento errático, muchas veces el receptor no sabe dónde va a caer y se le puede lanzar a buena velocidad. Hay quien especula que la bola ensalivada limita la vida útil de un pitcher, algo que realmente no tiene ningún fundamento, ya que el pitcher no tiene qué hacer esfuerzo extra para lanzarla.

Algunos lanzadores se hicieron famosos usando este tipo de lanzamiento, entre ellos el derecho Jack Chesbro, el que ganó 199 juegos y propinó 1265 ponches en tan solo 11 temporadas (1899-1909). El otro famoso fue otro derecho, Ed Walsh, que lanzó mayormente con los Cachorros de Chicago, logró 195 victorias y propinó 1736 ponches en 14 temporadas. A este listado de excelencia, hay que agregar a Eddie Cicotte, otro derecho, cuya carrera terminó con el famoso escándalo de la serie mundial de 1919. Cicotte no usaba la bola ensalivada, se hizo famoso lanzando la bola reluciente (shineball), para lo cual untaba aceite en la pelota en una parte de la misma.

Primeros lanzadores de bola modificada Jack Chesbro, Ed Walsh, Eddie Cicotte y Burleigh Grimes

Primeros lanzadores de bola modificada: Jack Chesbro, Ed Walsh, Eddie Cicotte y Burleigh Grimes

En esa época, llamada de la bola muerta, se permitía el uso de este tipo de pitcheo hasta que un día sucedió lo inesperado. El 16 de agosto de 1920 Carl Mays, lanzando para los Yankees se enfrentó al infielder Ray Chapman de los Indios, pitcheó una de sus pelotas ensalivadas, la bola fue a dar directo con la sien de Chapman, el resultado más fatal no pudo ser. Chapman murió horas después del pelotazo. Fue ese día que marcó el inicio de una prohibición que está vigente y se mantendrá así por el bien de la pelota y la salud de los peloteros.

Carl Mays, además de lanzar la ensalivada, se caracterizaba por su estilo submarino

Carl Mays, además de lanzar la ensalivada, se caracterizaba por su estilo submarino

Muchos predijeron que Carl Mays (1915-1929) no lanzaría más después de ese incidente, pero no fue así. Realmente le dolió el pelotazo propinado y 50 años después declaró: “No está en mi conciencia, no fue realmente un error de mi parte. Tengo que vivir con esto y todo el mundo me culpa, la prensa sobre todo”.

Ray Chapman, la víctima de la bola ensalivada de Carl Mays

Ray Chapman, la víctima de la bola ensalivada de Carl Mays

Mays escenificó algunas broncas fuertes con Ty Cobb antes que sucediera ese hecho  fatal con Chapman. El motivo de la bronca fue que Mays acostumbraba a arrimar la bola al bateador insistentemente.

La prohibición de la bola ensalivada en 1920 hizo excepción con algunos lanzadores, a los que se les permitió continuar utilizándola. El último lanzador en usarla en la MLB fue el derecho Burleigh Grimes (1916-1934) de los Piratas, el 20 de setiembre de 1934.

La prohibición se hizo efectiva entonces para todos, y una cosa es la ley, otra es que se siga tal y como está establecida. Ha sucedido también con el asunto del uso de las sustancias ilegales, donde los casos de sanciones llueven temporada por temporada, tema al cual ya nos hemos referido con anterioridad. Con la bola ensalivada, esmerilada o modificada pasa otro tanto.

El comisionado de la MLB, Ford Frick, un poco que movió este asunto a mediados de la década de los 50, con la finalidad de volver a permitir el uso de la bola ensalivada. Para suerte del béisbol, la discusión no prosperó en rehabilitar este tipo de pitcheo.

El derecho Gaylord Perry fue un lanzador de mucha duración en las mayores, con resultados realmente excelentes a lo largo de 22 temporadas (1962-1983), pero muchos coinciden en señalar que este miembro del Salón de la Fama usó repetidamente la bola ensalivada. Siempre se sospechaba que Perry traía algo en la visera de su gorra.

Otro miembro del Salón de la Fama- se sabe que en algún momento utilizaba estos artificios- fue el zurdo Whitey Ford (1950-1967) de los Yankees de Nueva York, quien disponía de varios aceites en el dugout para lograr sus fines.

A Perry y a Ford no les agarraron, pero al derecho Joe Niekro (1967-1988) si lo pescaron el 2 de agosto de 1987. Los árbitros obligaron a Niekro a vaciar sus bolsillos traseros y le encontraron una lima de uñas, lo que le valió una sanción de 10 juegos.

Lanzadores sospechosos o positivos de usar bola modificada

Lanzadores sospechosos o positivos de usar bola modificada: Whitey Ford, Gaylord Perry, Joe Niekro, Jay Howell, Kenny Rogers, Joel Peralta y Michael Pineda

El derecho Jay Howell (1980-1994) de los Dodgers fue suspendido por dos juegos en la Serie de Campeonato de 1988 al usar la bola ensalivada. En la serie mundial de 2006, Tony Larussa, manager de los Cardenales, solicitó a los árbitros revisar la bola al zurdo Kenny Rogers (1989-2008) de los Tigres, y no se detectó nada, excepto que la mano estaba algo aceitada.

Los últimos incidentes de uso de sustancias sobre la pelota, sobre todo resina de pino, lo han escenificado los lanzadores dominicanos Joel Peralta y Michael Pineda, que han sido sancionados en ambos casos. Lo de Peralta sucedió en 2012, mientras que lo Pineda fue en la temporada de 2014.

Raúl Sánchez

Raúl «Salivita» Sánchez

En la pelota profesional cubana hubo un lanzador que era un maestro para usar la bola ensalivada y de ahí le vino su apodo. Hablo del derecho Raúl “Salivita” Sánchez, quien se iniciara en la profesional cubana con el Marianao en la temporada de 1950-51 y concluyera lanzando para el Cienfuegos en las tres últimas temporadas de la invernal cubana. Inicialmente fue muy usado como relevista, luego, ya lanzando para los Cubans en la Liga Internacional (AAA) y con el Cienfuegos en la profesional invernal, solía ser indistintamente abridor y menos como relevista. Salivita fue un lanzador eficiente, muy combativo en el terreno. Es cierto que las llegó a tirar húmedas, pero lo interesante es que nunca lo sorprendieron. Pude ver muchas veces a managers de equipos contrarios, solicitando a los árbitros la revisión de la pelota. Supongo que si la usó, fue a veces y menos en la medida que se hizo mejor lanzador.

Bibliografía consultada

Keri Jonah. 2012. Whatever happened to the spitball? Grantland, 10 febr. http://grantland.com/features/the-lost-art-doctoring-baseball/

Linares Héctor. 2014. Los pitchers, artistas del engaño en el beisbol. Béisbol, 12 de abril. http://www.excelsior.com.mx/adrenalina/2014/04/12/953704

Sullivan T.R. 2007. One fateful pitch still in Mays’ Hall path. MLB.com. http://m.mlb.com/news/article/1802911/

Escrito por Esteban Romero, 14 junio de 2016

El Todos Estrellas de peloteros cubanos en la MLB

“Para destacarte, tienes que dedicarte completamente al deporte escogido,  tienes que estar preparado para trabajar duro y aceptar la crítica constructiva. Sin un 100 por ciento de dedicación,  no lo lograrás”.  Willie Mays

Más de 190 peloteros cubanos han llegado a las Grandes Ligas, pero como es natural, no todos han sido estrellas, lo que debemos entender como eficiencia durante varias temporadas. Algunos peloteros, como dice Peter Bjarkman, subieron para tomarse una taza de café vestidos de senadores o de medias blancas y luego regresar a las menores.

Aunque esta idea del Todos Estrellas no es nueva en mi mente, ella se reactivó ahora que Willy Miranda lo hicieran miembro del Salón de la Gloria cubano. Indudablemente Willy fue un defensor colosal del campo corto. Lo recuerdo recogiendo en el hueco y tirando a primera con fuerza. Tenía buen brazo y le llegaba a todo. Pero puedo aseverar que, sin quitarle la grandeza defensiva al torpedero oriental, hubo otros torpederos cubanos que rindieron mucho más que Willy y que merecen también estar en el sitio de honor ya mencionado. Willy gozaba de mucha popularidad y tenía ídolos, pero un salón de la fama no se escoge en función de esa popularidad, pues en la pelota hay algo que se llama estadística y que es el deporte más rico en cifras. No es una crítica a nadie, es sólo una meditación sobre el asunto.

Para la elección del Todos Estrellas se tomaron las estadísticas existentes y las temporadas jugadas de los peloteros retirados, los peloteros activos en la actualidad cambiarán este panorama dentro de pocas temporadas.

Comencemos por posiciones numéricas, o sea 1 es el pitcher o lanzador, 2 es el receptor y así sucesivamente. Los dos lanzadores más efectivos son, sin lugar a dudas, Luis Tiant Jr. como derecho y Miguel Cuellar como zurdo. Tiant lanzó en 19 temporadas, es el lanzador que más juegos ha ganado, 229, el que más entradas lanzó, 3486.1, tercer mejor WHIP, 1.20, y el que más ponchó, 2416. Cuellar lanzó en 15 temporadas ganó 185 juegos, 36 lechadas, 172 juegos completos, WHIP también de 1.20 y 1632 ponchados.

Los dos mejores lanzadores Luis Tiant Jr. (der.) y Miguel Cuellar (z)

Los dos mejores lanzadores Luis Tiant Jr. (der.) y Miguel Cuellar (z)

A la hora de escoger al relevista, la tarea se hace difícil. El derecho villareño Minnie Rojas salvó 43 juegos en 3 temporadas. El holguinero Diego Seguí salvó 71 en 15 temporadas, pero Seguí no era solo relevista, abrió 171 juegos. El pinareño Danys Báez salvó 114 en 10 temporadas, lo que da un promedio de 11 por temporada. Por lo tanto, es más prudente dejar este puesto sin honores por el momento. Chapman está activo y no es elegible en este caso, ya tiene 154 salvados, así que este puesto no le costará trabajo ocuparlo en cuanto se retire dentro de algunas temporadas de comportarse disciplinadamente.

La posición de receptor llevó su análisis. El que más temporadas ha jugado es Miguel Ángel González, 17 temporadas, pero sólo cuatro como semi-regular. Logró promedio ofensivo de .253 y OBP de .314. Otro reglano, Ricardo Torres (padre de Gilberto Torres), jugó 22 desafíos en 3 temporadas. Salvador Hernández jugó 2 temporadas como reserva (1942-43), bateó para .250 y OBP de .309.  El habanero Fermín Guerra jugó 9 temporadas, siempre como receptor, bateó para .242 y OBP de .300, en 1949 fue líder en passed balls con 7 en la Liga Americana. Rafael Noble jugó también poco en las Mayores, tres temporadas con promedio de .218. Sin embargo, un discípulo de Noble, el cienfueguero Joaquín Azcúe, debutó en 1960 y jugó 11 temporadas en la pelota grande, cuatro de ellas como regular. El Joe como le llamaban en la MLB jugó en el partido de las estrellas en 1968, logró participar en 13 dobles matanzas en 1963 como cátcher, el máximo; en 1966 fue líder cogiendo ladrones en bases, 62%, y estuvo en los primeros lugares en este departamento durante su carrera. De por vida bateó para .252 y .304 de OBP. El matancero Paulino Casanova jugó 10 temporadas, 4 como regular, bateó para .225 con OBP de .252. El pinareño Nelson Santovenia jugó 7 temporadas siempre como reserva en el banco. El versátil habanero Ely Marrero jugó 346 juegos como receptor en las 10 temporadas que participó en las Mayores, nunca como regular. Así que después de esta descripción, no creo que haya objeción en señalar a Joaquín Azcúe como el mejor receptor hasta la fecha.

Como inicialista se destaca el miembro del Salón de la Fama de Cooperstown, Tany Pérez, al que catalogo como el mejor pelotero avileño de todos los tiempos. En 23 temporadas en las Mayores bateó 2732 hits, incluido 505 dobles, 79 triples y 379 jonrones, con 1652 empujadas y promedio de .279, y participó en 8 juegos de estrellas.  Tany se inició como antesalista, posición que jugó en 760 desafíos, muy por debajo de los 1778 juegos como inicialista.

En la segunda base había tres opciones, Octavio “Cookie” Rojas, Tony Taylor y Tito Fuentes, todos ellos con más de una decena de temporadas en las Mayores. Rojas jugó 16 temporadas, como segunda base jugó 1446 juegos, jugó las 9 posiciones en su carrera en la MLB, bateó .263, disparó 1660 hits, con OBP de .306, discutió MVP en 3 ocasiones, participó en 5 juegos de estrellas, defensivamente tuvo los mejores promedios como segunda base en 1968, 1971 y 1974. El otro habanero, Tito Fuentes, jugó 1275 juegos como segunda base, bateó 1491 hits en 13 temporadas, con promedio ofensivo de .268 y OBP de .307. Como Taylor jugó bastante como antesalista, la discusión se centró entre Cookie y Tito, donde claramente se ve que el primero obtuvo más galardones, sobre todo en participación en juegos de estrellas y temporadas jugadas.

Como antesalista Tony Taylor, un hombre muy versátil, es la mejor opción. El matancero jugó mucho como segunda base, pero en la tercera también se desempeñó y  lo hizo bien, y es uno de los cuatro cubanos que han logrado batear más de 2000 hits en su carrera en las Mayores. El matancero conectó 2007 hits y es el cuarto cubano de todos los tiempos en indiscutibles conectados, superado por el habanero Rafael Palmeiro, el avileño Tany Pérez y el matancero Bert Campaneris. Otros que han jugado la antesala son Roberto Estalella en 93 juegos; Miguel de la Hoz, 129 juegos en 7 temporadas; y Yuniesky Betancourt, aún activo en el béisbol, con 67 juegos como antesalista. Actualmente juega esa posición como regular desde 2015 Yunel Escobar, pero los activos aquí no cuentan.

El Todos Estrellas al campo

El Todos Estrellas al campo

Llegando al campo corto, se destacan tres figuras integralmente y uno defensivamente, este último es Rey Ordóñez, quien logró Guantes de Oro en 1997, 1998 y 1999 en 9 temporadas, exactamente la misma cantidad de temporadas jugadas por Willy Miranda, pero sin Guantes de Oro en ese entonces, y promedio de .221, por debajo del .241 de Ordóñez.

Integralmente hubo tres grandes en esta posición del SS, Zoilo Versalles, 12 temporadas, 1265 juegos como SS, MVP en 1965, Guantes de Oro y escogido para el juego de las estrellas en 1963 y 1965. En el primer lustro de la década de los 60 Versalles fue el mejor torpedero de la Liga Americana. Basta con mirar las estadísticas y los lideratos alcanzados por el habanero. En su carrera bateó para .242 y OBP de .290. El matancero Leonardo Cárdenas, siempre le recuerdo por su fuerza al bate, tenía poder, logró en Cuba disparar tres jonrones en un juego de la profesional. Leo jugó 16 temporadas, 1843 juegos como torpedero, discutió el MVP en tres ocasiones, cinco veces escogido para el juego de las estrellas, en dos como abridor de la alineación, y obtuvo Guante de Oro en 1965 en la Liga Nacional. Ofensivamente bateó para .257 y OBP de .311. El tercero, the last but not the least, es otro matancero, hombre que hizo equipo Cuba en 1961 como receptor, se trata de Bert Campanerís, pelotero que como Cookie Rojas, era capaz de jugar las nueve posiciones, algo que hizo en un juego, único en la historia de la MLB en jugar las nueve posiciones en un desafío. Dagoberto o Bert jugó 19 temporadas, 2097 juegos como torpedero, discutió 8 veces el MVP, seis veces fue escogido para el juego de las Estrellas, en 3 de ellos como abridor de la alineación, en 1973 obtuvo el galardón Babe Ruth, ostenta varios lideratos, entre ellos el de líder en bases robadas en 6 temporadas en la Liga Americana. Además tiene 3 anillos de serie mundial conseguidos con los Atléticos. En su carrera bateó para .259, con 2249 indiscutibles, y OBP de .311. Sobre lo aquí expuesto, Bert merece el puesto de SS de todos los tiempos sin dejar de hacer mención a Versalles, Cárdenas y Ordóñez.

Nadie puede tener dudas en que Orestes Miñoso sea la estrella del jardín izquierdo. El natural de Perico, Matanzas, jugó 17 temporadas en las Mayores, 14 de ellas de manera consecutiva y sostenida. No hubo pelotero latino más destacado en el primer lustro de los 50 que Miñoso, luego acompañado de su compañero venezolano Luis Aparicio. Miñoso logró muchos lideratos de velocidad, como en triples y robos de base, además de pelotazos recibidos. Miñoso discutió MVP 9 veces, igual cantidad de juegos de estrellas, en 1954 y 1959 como abridor, por encima de Ted Williams. Conectó 1963 hits, incluido 186 jonrones, promedio ofensivo de .298 y OBP de .389. Injustamente el cubano no es miembro del Salón de Cooperstown.

El jardín central es un problema, Tony “Haitiano” González, oriundo de Cunagua, también Ciego de Ávila, jugó 12 temporadas en las Mayores, mayormente como CF, 934 juegos por encima de los 464 como LF. El Haitiano no obtuvo esos grandes galardones pero todos coinciden en señalarlo como un hombre que jugó acertadamente siempre como regular en los cinco equipos en que militó. Su promedio fue de .286, bastante bueno, y OBP de .350. El matancero José Cardenal en 18 temporadas logró batear para promedio de .275, 1913 hits, 936 carreras anotadas, 46 triples, 138 jonrones, 775 empujadas y 329 bases robadas. En 10 temporadas robó 20 o más bases en cada una. Defensivamente casi siempre jugó el jardín central. En 1968, jugando para los Indios, logró realizar dos doble matanzas sin asistencia, un verdadero record. Su poderoso brazo fue también varias veces reconocido, no se le podía correr una base de más. Por lo tanto, el voto cae en manos de Cardenal con mención para el Haitiano González.

Como jardinero derecho, sin discusión, el puesto es del pinareño Pedro “Tony” Oliva, hombre que logró tres títulos de bateo en la Liga Americana, fue escogido a juego de las Estrellas desde 1964 a 1971 y en 3 ocasiones como abridor en la alineación. En quince temporadas bateó 1917 hits en 6301 veces al bate incluido 329 dobles, 48 triples y 220 jonrones, con 947 empujadas, 870 anotadas, 448 bases por bolas y 645 ponches (1 ponche cada 9.77 veces al bate).

Como designado hay dos opciones claras, ambos son peloteros nacidos en Cuba, pero formados en los EE.UU., son los casos de José Canseco, hombre de mucho poder y que se convirtiera en el primero en conectar 40 jonrones y robar 40 bases en una temporada. Canseco jugó los jardines, pero es mejor olvidar esa etapa, hasta en una ocasión, jugando con los Vigilantes, le cayó una pelota en la cabeza, la que voló a continuación las vallas. El reglano jugó 17 temporadas, 847 juegos como designado, fue novato del año en 1986, MVP en 1988, seis veces escogido para juegos de estrellas, dos veces (1988 y 1991) líder jonronero en la Liga Americana. Canseco disparó 462 jonrones e impulsó 1407 carreras, robó 200 bases, con promedio de .266 y OBP de .353. El otro es el habanero Rafael Palmeiro, quien jugó más primera base, pero en la última parte de su carrera alternó como designado. En las Mayores jugó 19 temporadas. Palmeiro es el escogido como designado, sencillamente es hombre que logró 3020 hits, de 569 jonrones y 1835 empujadas. Es uno de los cuatro miembros del club 3000 hits y 500 jonrones en la MLB. Palmeiro. Diez veces discutió el MVP de su liga, en 1999 fue escogido el pelotero de las Mayores, en ese año se llevó el premio Edgar Martínez, año en que se llevó el bate de plata como designado. Lamentablemente ambos peloteros han visto sus carreras empañadas por consumo de sustancias prohibidas en algún momento de sus carreras. No obstante, otros lo han hecho y no han logrado estos números en la MLB.

Designado y manager del TE

Designado y manager del Todos Estrellas

Hay un detalle de esta selección, vean que hay un cienfueguero como receptor, un avileño como primera base, un habanero como segunda, la tercera, el SS, el LF y el CF son matanceros, cuatro en total, el RF es pinareño, el designado es habanero, los lanzadores, uno habanero y el otro villareño.

El otro asunto es la selección del manager. Cuba ha tenido a varios como managers en las Mayores, y seamos justos, destacados no han sido o lo han sido en algunos momentos. Preston Gómez tiene .363 en porciento de ganados durante 7 temporadas en las Mayores. Fredi González lo supera, con .497 en 10 temporadas y tiene a su favor 5 temporadas ganando sobre los .500, pero ha sido despedido de los dos equipos que ha dirigido, Marlins y Bravos. Lo realizado por Carlos Tosca con los azulejos da un promedio exactamente de .500 en 3 temporadas, dos de ellas sobre los .500. Como hay que inclinarse por uno, se puede escoger a Fredi González por los números alcanzados.

 Bibliografía consultada

Baseball-reference.com

Romero Esteban. 2015. Tony Taylor, un pelotero brillante. Deportescineyotros. https://deportescineyotros.wordpress.com/2015/10/27/tony-taylor-un-pelotero-brillante/

Romero Esteban. 2016. Labor de los lanzadores cubanos en la MLB. Deportescineyotros.  https://deportescineyotros.wordpress.com/2016/01/23/labor-de-los-lanzadores-cubanos-en-la-mlb/

Romero Esteban. 2016. Uno de los mejores bateadores cubanos de todos los tiempos, Pedro “Tony” Oliva. Deportescineyotros. https://deportescineyotros.wordpress.com/2016/04/25/uno-de-los-mejores-bateadores-cubanos-de-todos-los-tiempos-pedro-tony-oliva/

Romero Esteban. 2016. Atanasio “Tany” Pérez, el mejor pelotero avileño de todos los tiempos. Deportescineyotros. https://deportescineyotros.wordpress.com/2016/02/29/atanasio-tany-perez-el-mejor-pelotero-avileno-de-todos-los-tiempos/

Romero Esteban. 2016. ¿Quién es José Cardenal en el béisbol? https://deportescineyotros.wordpress.com/2016/03/15/quien-es-jose-cardenal-en-el-beisbol/

Escrito por Esteban Romero, 27 mayo de 2016

Los uno-dos más efectivos en la historia de la MLB

“El trabajo en equipo es el combustible
para el vehículo del logro”.
Anónimo

Tener un buen uno-dos en una alineación es algo muy útil, es la garantía que haya empujadores en el equipo, hombres capaces de cambiar el partido con un batazo grande. El uno-dos cobra importancia por el hecho que el tercer bate usualmente es el hombre más eficiente al bate y cuando el equipo tiene un sólido cuarto bate, al tercero hay que lanzarle.

He visto muchos uno-dos y de otros he sabido por las historias contadas. Por suerte, mi padre era un fan de los Yankees y a ratos me hablaba del uno-dos de Babe Ruth y Lou Gehrig, a quienes llamaban los asesinos. Sin embargo, me preguntaba si había habido otro uno-dos que fuera igual, cercano o superior al ya mencionado. En la búsqueda en las fuentes disponibles se encuentran algunas comparaciones pero de uno-dos en una temporada específica. El objetivo era conocer el resultado de uno-dos estables a través de varias temporadas.

Con el objetivo de identificar dúos persistentes y eficaces, se revisaron box scores y alineaciones de los equipos en temporadas en las que los peloteros reconocidos como de alta eficiencia hayan participado. Los uno-dos que no hayan cumplido con este rol en más de dos temporadas fueron descartados. Así sucedió con Joe DiMaggio y Lou Gehrig, con Al Simmons y Jimmie Foxx; con Ted Williams y Jimmie Foxx; con Ted Williams y Jackie Jensen; y con Ernie Banks y Billy Williams. No menos de siete box scores fueron revisados al azar en sus equipos y en meses distintos de una misma temporada. El resultado arrojó que no siempre los peloteros investigados coincidían en la función de uno-dos. Un caso fue el de Jackie Robinson y Duke Snider, ambos jugaron desde 1947 juntos, pero coincidieron como uno-dos en 1950, 1951, 1953 y 1954, cuatro temporadas. Las coincidencias como uno-dos de los peloteros investigados, lista preparada a priori y luego comprobada, fueron los siguientes:

Lou Gehrig- Babe Ruth (LG-BR), NY Yankees, hicieron uno-dos de 1926 al 1934 (9 temporadas). En ese período los NY Yankees ganaron cuatro campeonatos y tres series mundiales.

New York Yankees Lou Gehrig and Babe Ruth - 1932.Baseball.

El dúo de los asesinos, Lou Gehrig- Babe Ruth, ambos bateadores zurdos

Mickey Mantle-Yogi Berra (MM-YB), NY Yankees, hicieron uno-dos de 1954 a 1958 (cinco temporadas). En ese período los NY Yankees ganaron cuatro campeonatos y dos series mundiales.

Yogi Berra (z)- Mickey Mantle (ambidextro)

Yogi Berra (z)- Mickey Mantle (ambidextro)

Mickey Mantle-Roger Maris (MM-RM), NY Yankees, hicieron uno-dos de 1960 a 1965 (seis temporadas). En ese período los NY Yankees ganaron cinco campeonatos y dos series mundiales.

Roger Maris (z) y Mickey Mantle

Roger Maris (z) y Mickey Mantle

Jackie Robinson –Duke Snider (JR-DS), Dodgers Brooklyn,hicieron dúo en 1950, 1951, 1953 y 1954 (cuatro temporadas). En ese período ganaron un título de Liga Nacional y perdieron la serie mundial.

Jackie Robinson-Duke Snider

Jackie Robinson-Duke Snider

Willie Mays-Willie McCovey (WM-WMc), Gigantes de San Francisco, hicieron uno-dos de 1963 a 1971, exceptuando 1964 (7 temporadas). Sólo en 1971 discutieron el título de la Liga Nacional con los Piratas de Pittsburgh, enfrentamiento que perdieron en cuatro juegos.

Willie Mays-Willie McCovey (z)

Willie Mays-Willie McCovey (z)

Hank Aaron–Eddie Mathews (HA-EM)- Bravos de Milwaukee y de Atlanta, hicieron uno-dos de 1955 a 1965 (11 temporadas). Aquí sucede que Aaron en algunos juegos al inicio de su carrera era situado segundo y Mathews tercero, luego era Mathews segundo y Aaron tercero hasta que se establecieron como tercero y cuarto. En ese período los Bravos ganaron dos campeonatos y una serie mundial.

Eddie Mathews (z) y Hank Aaron

Eddie Mathews (z) y Hank Aaron

Billy Williams-Ron Santo (BW-RS), Cachorros Chicago, fueron uno-dos de 1963 a 1969, total de 7 temporadas. En realidad los Cachorros tenían el uno-dos-tres de Williams-Santo y Ernie Banks, al final Williams y Santo fueron muchas más veces tercero y cuarto, mientras que Banks alineaba como quinto. En 1962 Williams y Banks hicieron uno-dos como tercero y cuarto. En ese período los Cachorros de Chicago no ganaron campeonato en la Liga Nacional.

Ron Santo-Billy Williams (z)

Ron Santo-Billy Williams (z)

Roberto Clemente-Willie Stargell (RC-WS), Piratas Pittsburgh, hicieron dúo de 1964 a 1971, ocho temporadas. En 1970 perdieron la confrontación final con los Rojos de Cincinnati en 3 juegos por el título de la Liga Nacional. En la siguiente temporada se alzaron con el título de la liga y vencieron en la serie mundial.

Roberto Clemente y Willie Stargell (z)

Roberto Clemente y Willie Stargell (z)

Tony Oliva-Harmon Killebrew (TO-HK), Mellizos Minnesota, hicieron uno-dos de 1965 a 1971, exceptuando 1966, un total de 6 temporadas. En ese período ganaron el campeonato de la Liga Americana y perdieron la serie mundial. En 1969 y 1970 perdieron la discusión del título de la liga en tres juegos en ambas temporadas.

Tony Oliva (z) y Harmon Killebrew

Tony Oliva (z) y Harmon Killebrew

Johnny Bench-Tany Pérez (JB-TP), Rojos Cincinnati, fueron dúo de 1970 a 1975, 6 temporadas. En esos años el equipo ganó tres campeonatos, perdió la discusión de un título de liga y ganó una serie mundial.

Johnny Bench y Tany Pérez

Johnny Bench y Tany Pérez

David Ortiz-Manny Ramírez (DO-MR), Medias Rojas Boston, fueron uno-dos de 2004 a 2008, en total 5 temporadas. Las Medias Rojas rompieron el hechizo y ganaron la serie mundial de 2004 y repitieron la victoria en 2007. En 2005 y 2008 el equipo fue eliminado en los play off.

David Ortiz (z) y Manny Ramírez

David Ortiz (z) y Manny Ramírez

Se registraron por cada temporada los totales de carreras anotadas, hits, dobles, triples, jonrones, carreras empujadas, bases por bolas, ponches, promedio ofensivo, OBP y slugging de cada pelotero, luego estos valores se promediaron por el número de temporadas incluidas y finalmente se sumaron los valores de carreras, hits, dobles, triples, jonrones, carreras empujadas, bases por bolas, ponches para obtener un total promedio por temporada de cada dúo, además de los promedios de average, OBP y slugging.

Cualquiera puede pensar que el análisis fue difícil, pero no fue así. La tabla que se muestra a continuación claramente indica que precisamente el dúo de los “asesinos” Yankees (Gehrig-Ruth) fue el mejor en todos los parámetros excluyendo el de dobles y el negativo de ponches recibidos. En dobletes conectados el mejor dúo fue el latino o dominicano, a base de David Ortiz y Manny Ramírez, mientras que en ponches recibidos el más alto registro lo obtuvo la pareja de Johnny Bench y el cubano Tany Pérez. El mejor dúo en menor cantidad de ponches recibidos lo exhibe el dúo Jackie Robinson- Duke Snider.

Tabla dúos

Tabla de resultados ofensivos, promedio por temporada, de diferentes uno-dos (en negritas los primeros en cada caso)

Olvidando al dúo de los «asesinos», los mejores parámetros fueron los de carreras anotadas (208) obtenido por el dúo Jackie Robinson- Duke Snider, que superan ligeramente al de Mickey Mantle-Yogi Berra (206) y el de Hank Aaron-Eddie Mathews.

En hits conectados, nuevamente Jackie Robinson- Duke Snider registró 350 por temporada, mientras que el de Hank Aaron-Eddie Mathews logró 344.

En dobletes se acercaron al dúo de “Papi Ortiz” y Manny Ramírez, el uno-dos de los “asesinos” con 68 y Jackie Robinson-Duke Snider con 66.

En triples varios dúos tuvieron registros similares alrededor de 14-15 por temporada, entre ellos Jackie Robinson-Duke Snider, Roberto Clemente-Willie Stargell, Hank Aaron-Eddie Mathews y Billy Williams-Ron Santo.

En jonrones nuevamente el dúo latino de Ortiz-Ramírez (73) resultó superior al de Mickey Mantle-Roger Maris (71).

En carreras empujadas lo que hizo el dúo de los “asesinos” Yankees es realmente impresionante, 292 carreras impulsadas, casi 300 por temporada. Por encima de las 200 carreras, pero lejos de los “asesinos”, están Billy Williams-Ron Santo (200), Hank Aaron-Eddie Mathews (207) y Johnny Bench-Tany Pérez con 217.

En bases por bolas casi todos los dúos oscilaron alrededor de 148-177, se sale de esta norma el dúo de Clemente-Stargell. Obtener 231 bases en una temporada demuestra que a los “asesinos” no siempre se les lanzaba, hasta uno puede suponer que lograban batear hasta con malas bolas. Como Clemente está en los peores en este parámetro, recuerdo un día que entrevistaron al receptor panameño Manny SanGuillén, quien decía que a Clemente no se sabía que lanzarle, pues era hombre capaz de sacar la pelota baja y llevarla lejos, puede que ahí esté la explicación.

En promedio ofensivo se destacaron también los dúos de Mickey Mantle-Yogi Berra (.303), Jackie Robinson-Duke Snider (.323), Clemente-Stargell (.307) y David Ortiz-Manny Ramírez (.300), pero todos lejos de los .342 de los “asesinos”.

En el béisbol el porcentaje de embasado (OBP) es tan importante como el promedio ofensivo. El registro de los “asesinos” es enorme (.463). Por encima de .400 quedaron los dúos de Jackie Robinson-Duke Snider (.407), David Ortiz- Manny Ramírez (.402) y Mickey Mantle-Roger Maris (.401).

Slugging es sinónimo de poder y los “asesinos” registraron .666 por temporada, el dúo que más se le acercó fue el dominicano de Ortiz-Ramírez (.582) y el de Mickey Mantle-Roger Maris (.576).

Si algún lector tiene algún uno-dos que entienda que lo haya omitido, con mucho gusto lo podemos incluir en este análisis a condición que hayan realizado esa función por un mínimo de tres temporadas.

Bibliografía
Los datos aquí utilizados se tomaron de dos fuentes, baseball-reference y baseball-almanac, que incluye más de 120 box scores.

Actualizado por Esteban Romero (26 marzo de 2016)

Nota: Me habría gustado haber hecho algo similar para dúos formidables en Cuba como fueron Omar Linares-Luis Giraldo Casanova, Antonio Pacheco-Orestes Kindelán, Antonio Muñoz-Pedro José Rodríguez, y otros, pero sin box scores a la mano por temporada se hace difícil. Suponemos que esa información esté en manos de otras personas y que puedan hacer algo incluso mejor de lo que aquí se ha expuesto.

¿Por qué Luis Tiant Jr. no está en el Salón de la Fama de Cooperstown?

En la semana de inicios de mayo de 2016 MLB reportaba que el dominicano Bartolo Colón había sobrepasado el número de juegos ganados de Pedro Martínez, concretamente 219, Colón había llegado a 220, y la curiosidad me llevó a escribir este análisis. Sabía que Luis Tiant había logrado más juegos ganados que ambos dominicanos, por lo que me di a la tarea de tabular sus resultados de pitcheo, los que aquí se exponen, tanto en temporada regular como en post-temporada.   Hago constar que no le quito mérito ninguno a Pedro Martínez ni al propio Colón. Martínez, por su consistencia, bien mereció ser exaltado al Salón, como quizás en el día de mañana Colón sea otro de los candidatos por su labor y perseverancia, pero sí de justicia se trata, Luis Tiant Jr. tiene todo el aval y mérito para igualmente ser parte de este lugar de honor. Veamos:

En temporadas regulares Tiant

Resultados en temporadas regulares

En post temporada Tiant

Resultados en post temporada

Como se ve Tiant es el que más temporadas, juegos e innings ha lanzado, y ostenta el mayor número de juegos completos y de lechadas entre los latinos en cuestión. Sólo tuvo participación en dos post temporadas y lo hizo bien. Los Medias Rojas perdieron en serie mundial los juegos que no lanzó Tiant en 1975.  Pedro Martínez tuvo más participación en post temporada, pero sólo logró un anillo de serie mundial.

Ases latinos Tiant, Pedro Martinez, Bartolo Colón

Tiant es sólo superado en victorias obtenidas por el lanzador nica Dennis Martínez, quien en 22 temporadas logró 245 victorias, pero con G/P% de .559, por debajo del registrado por Tiant, y por el fenómeno dominicano de Juan Marichal, el que registró 243 victorias con G/P% de .631 en 16 temporadas.

Si los entendidos tienen una explicación lógica al respecto, estoy seguro que muchos lo agradeceríamos, pero aun así, mi conclusión es que Luis Tiant debe entrar en el Salón de la Fama.

Información recopilada por Esteban Romero de baseball-reference.com

Uno de los mejores bateadores cubanos de todos los tiempos, Pedro “Tony” Oliva

“Tony Oliva no nació para jugar béisbol,

vino a este mundo sólo para batear”

Sam Mele, ex-manager (Mellizos Minnesota, 1961-66)

Pinar del Río como provincia ha tenido algunos peloteros destacados en la pelota profesional, normalmente los nombres del lanzador Pedro Ramos y el del inicialista-jardinero Rogelio “Borrego” Álvarez son obligadas referencias. Más tarde con el desarrollo de las series nacionales cubanas, surgieron verdaderas estrellas, las que si bien no jugaron en las Grandes Ligas, de haberlo hecho no dudamos en que habrían sido peloteros de todos los días en sus equipos y con éxito. Esos son los casos de Luis Giraldo Casanova, Omar Linares, así como de los lanzadores Rogelio García, Julio Romero y Pedro Luis Lazo. No obstante, ellos no llegaron pero otro si pudo y grabó su nombre por todo lo alto en el circuito grande del béisbol norteamericano, me refiero a al gran Pedro “Tony” Oliva, quien nació el 20 de julio de 1938 en Consolación del Sur,  provincia de Pinar del Rio. El pinareño era zurdo bateando y tirando a la derecha, y se desenvolvía jugando en los jardines y luego como bateador designado.

Tony Oliva fue visto en acción en los Palacios, Pinar del Río, en 1961, por el jardinero Roberto Fernández Tapanes, quien viendo las habilidades de Tony para darle a la bola con fuerza por cualquier ángulo, enseguida se puso en contacto con el cazatalento Joe Cambria, quien en aquel momento trabajaba para los Mellizos de Minnesota. Cambria no dudó en firmarlo, pero había un problema, ¿cómo Oliva llegaría a EEUU al no tener pasaporte? Para su suerte, según relata Peter Bjarkman, él utilizó el certificado de nacimiento de su hermano Antonio, ya que él no tenía ninguno. Con ese documento pudo obtener un pasaporte con el nombre de su hermano Antonio, y así pudo salir de Cuba en un momento que las relaciones con EEUU se deterioraban aún más. Es por eso que Pedro fue llamado Tony después de su llegada a los EEUU, lo que le obligó posteriormente a testificar en las cortes norteamericanas para legalizar su verdadero nombre de Pedro Oliva, pero el Tony se le quedó para siempre y así es conocido en el mundo del mejor béisbol.

Tony Oliva 2

Tony Oliva

A la salida de Cuba su viaje fue a México, donde estuvo en espera de arreglos de visado por espacio de once días. Luego llegó al campo de los novatos de los Mellizos en la playa Fernandina, la Florida, donde se vio obligado a hospedarse en casa de afroamericanos, ya que los hoteles del lugar no acostumbraban a alquilar a personas de raza negra. Allí las cosas no fueron bien y el equipo de los Mellizos ya le estaba indicando su regreso a casa. Imagínense que problema, volver a entrar en Cuba. Fue aquí que Joe Cambria intervino en favor de Tony y aclaró que tanto él como otros dos cubanos tenían las condiciones para ser nuevamente probados. Al inicio se pensó en darle cabida con los avispones de Charlotte, pero no pudo ser y entonces fue enviado al poblado de Wytheville.

Con 23 años, en 1961, jugó para los Mellizos de Wytheville de la Liga Appalachian, clase D. Allí confrontó un problema serio y era el idioma, y mirando la nómina de este equipo, solo veo el nombre del lanzador Raúl Oro Pérez, el resto era todo anglohablante. No había otro remedio que jugar pelota para ir poco a poco venciendo las dificultades. Al inicio le costó trabajo adaptarse al juego en el jardín derecho, pero al bate demostró sus condiciones, promedio de .410 en 64 juegos disparando 31 extrabases. Al final de la temporada los Mellizos le dieron una atención especial al cubano, entendiendo que era un diamante en bruto, que en su liga de instrucciones en St Peterburg, Florida, podría irse afilando en todos los aspectos de juegos.

En 1962 jugó con los Avispones de Charlotte de la Liga Sud-Atlántica (clase A), fueron 127 desafíos y bateó para .350 con 58 extrabases, al final de esa temporada jugó en nueve partidos de los Mellizos, donde bateó 4 hits incluido un doble en 9 veces al bate. En 1963 jugó en AAA, en este caso con los Vigilantes de Dallas-Fort Worth, en 146 juegos, bateó para .304 y disparó 61 extrabases. Nuevamente llevado al final de la temporada al equipo grande, donde bateó 3 hits en 7 veces al bate. Ya era hora de subirlo, Pedro “Tony” tenía entonces 25 años, así fue, llegó a las Mayores en 1964 para batear y seguir bateando.

Tremendo debut, a la grande, su ofensiva fue de 217 hits en 672 veces al bate, incluido 43 dobles, 9 triples y 32 jonrones, 94 impulsadas, promedio de .323. De esta manera, Tony o Pedro resultó líder de los bateadores, líder en dobles, líder en carreras anotadas (109) y líder en hits en la Liga Americana. Resultó ser novato del año indiscutiblemente, primer pelotero cubano que alcanzaba este galardón y primer novato que lograba el campeonato de bateo en las Grandes Ligas en el siglo XX, y pudo haber sido el MVP de su liga, pero quedó cuarto en esta elección.

La siguiente temporada, la de 1965, no bajó su ofensiva, nuevamente puso números grandes, conectó 185 hits, aunque bajó algo su producción de extrabases, la que no fue muy reducida, 40 dobles, 5 triples y 16 jonrones, con 98 impulsadas y promedio ofensivo de .321. Por segundo año consecutivo, Tony fue líder de los bateadores, líder en hits conectados y quedó segundo en la elección del MVP de la Liga Americana. En esa temporada de 1965 los Mellizos lograron el título de la Americana y se enfrentaron a los Dodgers en la Serie Mundial, la que perdieron en siete juegos. Lamentablemente su ofensiva en este último evento fue moderada, conectó 5 hits, incluido doble y jonrón, con sólo dos impulsadas.

Algunos coaches de bateo tenían dudas respecto a la posición que Tony adoptaba a la hora de batear, a su entender, una pose débil y un swing golfeante. Parecía como si estuviéramos viendo la película de Omar Linares con antelación. Recordemos que al gran bateador pinareño, me refiero a Omar o al Niño, quisieron corregirle la forma en que se paraba en el home. Para suerte de Tony Oliva, el dueño de los Mellizos, el Sr. Calvin Griffith, prohibió terminantemente que se le acercaran a Oliva para corregir su forma de pararse en home y de batear. Con los resultados que estaba obteniendo, no había nada que modificar. Griffith dijo con claridad: “No quiero a nadie auxiliar a Oliva en su bateo”, y añadió: “Quiero que lo dejen sólo”. Personalmente vi el video de Oliva conectándole jonrón al lanzador Don Drysdale de los Dodgers en la serie mundial de 1965, su forma de pararse y swing eran normales, pero lo que si está claro que el pinareño chocaba la bola, sacaba el bate rápido y tenía buen poder.

Tony Oliva al bate

Tony Oliva al bate

En 1966 Tony quedó nuevamente de líder en hits conectados con 191, incluido 32 dobles, 7 triples y 25 jonrones, con 87 impulsadas, y alcanzó su primer y único Guante de Oro como jardinero. Su equipo esta vez quedó segundo superado por los Orioles de Baltimore. En lo sucesivo, Tony descendió en su bateo en las temporadas de 1967 y 1968 cuando bateó por debajo de los .300, no obstante nuevamente en 1969 volvió a ser el bateador acostumbrado de .300 o más. En 15 temporadas en las Mayores, Tony bateó en nueve sobre los .300 para retirarse con un excelente .304 de por vida.  En las temporadas de 1969 y 1970 fue líder en hits conectados, con 197 y 204, respectivamente. En 1971 logró su tercera corona de bateo, al promediar .337, y liderar slugging con .546 al disparar 30 dobles, 3 triples y 22 cuadrangulares. En las temporadas de 1967 (34), 1969 (40) y 1970 (36) fue líder en dobles conectados en la Liga Americana.

Los Mellizos discutieron el título de la Liga Americana en 1969 y 1970 enfrentándose a los Orioles de Baltimore, en ambas series los Mellizos fueron derrotados, pero Tony Oliva bateó para .385 y .500, respectivamente. Así que su ofensiva se hizo presente, en cada una disparó 2 dobles y un jonrón.

En la temporada de 1971, cuando por última vez se coronó campeón de bateo, Oliva se lanzó en diving a capturar un batazo en juego que se efectuaba en Oakland y que la hierba estaba húmeda. El pinareño se lesionó la rodilla derecha, lo cual le llevó largo tiempo para poderse recuperar, incluso sólo pudo jugar 10 juegos de la siguiente temporada en esa recuperación. Durante sus últimas cinco temporadas, Tony Oliva se sometió a ocho operaciones de rodilla, que naturalmente fueron restando fuerza a este gran pelotero. Aún así su bateo, aunque disminuyó, nunca estuvo por debajo de los .270. De 1973 a 1975 disparó 49 jonrones, y como él dijo: “No sé si podría haberle quitado a Rod Carew algunos títulos de bateo en mis últimos cuatro años, pero lo que si estoy seguro es que habría bateado 50 o más jonrones y cerca de 150 empujadas”.

En 1976 sólo pudo jugar en 67 desafíos, siempre como designado, función que adoptó desde su primera lesión, y fue entonces que le dio el adiós al terreno de juego. Al final de sus quince temporadas, Tony Oliva bateó 1917 hits en 6301 veces al bate incluido 329 dobles, 48 triples y 220 jonrones, con 947 empujadas, 870 anotadas, 448 bases por bolas y 645 ponches (1 ponche cada 9.77 veces al bate). Su promedio ofensivo fue de .304, con OBP de .353 y Slugging de .476.

Tony Oliva fue escogido de 1964 a 1971 para jugar en el partido de las Estrellas, en tres ocasiones, 1964, 1966 y 1967 como abridor en su equipo. En igual período siempre estuvo entre los escogidos para titularse MVP de su liga.

Varios voces autorizadas han hablado siempre elogiosamente del bateo de Tony Oliva. El gran Lou Piniella opinó: “Él fue tan buen bateador como el mejor de su tiempo”. Camilo Pascual, lanzador que pudo jugar con muchos peloteros cubanos de su época, considera que Tony Oliva es el mejor bateador cubano que haya pasado por las Grandes Ligas. El ex-big leaguer y cronista de los Medias Blancas, Ken Harrelson, dijo: “Él fue uno de los mejores bateadores que haya visto, y no era que bateara sino cuando lo hacía, él siempre era capaz de conectar grandes hits”.

Tony Oliva también jugó algunas temporadas en las invernales latinoamericanas a finales de la década de los 60. Primero lo hizo en República Dominicana, con las Águilas Cibaeñas en 1968-69 y después en la liga mexicana del Pacífico en 1969-71. Su interés de jugar en México era la de tener la posibilidad de obtener visa para su familia de manera de poderlos ver mientras estuviera en México. Tony jugaba con los Mochis y en el invierno de 1970-71 pudo encontrarse con su madre y su hermana Felicia. Este encuentro permitió también que su abuela pudiera conocer a sus nietos, Anita y Pedro, hijos de Tony.

Tengo entendido que cuando el equipo Cuba se preparaba para su torneo con los profesionales de Venezuela en 1977, Tony Oliva pudo visitar Cuba y traer algunos equipos, los que entregó gratuitamente, e incluso participó un poco del entrenamiento. Una persona que los vio en acción en los terrenos de la Ciudad Deportiva, me dijo que Oliva entonces se enfrentó al gran Vinent, lanzador que estaba en pleno apogeo entonces y que Oliva le conectó algunos fuertes batazos.

Lo que queda claro que Oliva siguió siendo cubano y sintiendo por su patria, todo eso a pesar de los años alejados de su tierra y sus familiares.

La franquicia de los Mellizos de Minnesota desvelaron una estatua en honor a Tony Oliva en el estadio Target Field el 8 de abril de 2011, lo cual coincidió con el juego inaugural del equipo en esa temporada.

Estatua a Tony Oliva y el mismo

Tony Oliva imitando a su estatua que está en el Target Field

Tony Oliva, al igual que Orestes Miñoso y Luis Tiant Jr., espera que un buen día los electores del Salón de la Fama de Cooperstown le elijan al pedestal de la mejor pelota de todo el mundo.

Bibliografía consultada

Anon. Tony Oliva. Baseball-reference.com http://www.baseball-reference.com/players/o/olivato01.shtml

Bjarkman Peter C. Tony Oliva. Society for American Baseball Research. http://sabr.org/bioproj/person/244de7d2

Muder Craig, Tony Oliva dominated American League pitchers for almost a decade. National Baseball Hall of Fame. http://baseballhall.org/hall-of fame/golden-era/oliva-tony.

Escrito por Esteban Romero (13 abril de 2016)

Lanzadores cubanos en juegos inaugurales de Grandes Ligas

“Buen pitcheo detiene al buen bateo y viceversa”.

Casey Stengel

Realmente un abridor de un juego inaugural debe ser un lanzador de calidad, sobre todo el número 1 en la rotación de su equipo a menos que su estelar esté indispuesto ese día o tenga otro problema.

Lanzar en un primer juego es realmente un honor para cualquier pitcher y los lanzadores cubanos han sido parte de estos juegos en muchas oportunidades en la MLB, concretamente en 26 juegos de apertura de campeonato, cuyas efemérides y actores aparecen a continuación:

Adolfo Luque ha sido primero en muchas casillas del pitcheo cubano en la MLB y no es ninguna casualidad que haya sido el primero en abrir juegos de este tipo, lo cual ocurrió el 13 de abril de 1921, lanzaba para los Rojos de Cincinnati y venció a los Piratas de Pittsburgh 5-3. El cubano lanzó juego completo, 12 hits, 3 carreras, 2 de ellas limpias.

Adolfo Luque

Adolfo Luque, primer lanzador cubano que abrió juego inaugural de Grandes Ligas

El 13 de abril de 1926, Luque volvió a lanzar en juego de apertura pero como relevo contra los Cachorros de Chicago, juego ganado por su equipo 7-6. Lanzó solo un tercio y concedió una base.

El 11 de abril de 1928, Luque abrió y ganó por los Rojos de Cincinnati contra los Cachorros 5-1. El cubano lanzó completo, permitió 7 hits incluido jonrón del segunda base Fred Maguire en el sexto inning.

Después del retiro de Luque pasaron años hasta que llegó el gran Marrero de los Senadores de Washington, el 17 de abril de 1951, cuando abrió, lanzó completo y venció a los Atléticos 6-1. El cubano permitió 7 hits y una limpia en 9 entradas.

Conrado Marrero

Conrado Marrero, segundo lanzador cubano en abrir juego inaugural

El 17 de abril de 1956, Camilo Pascual de los Senadores de Washington, fue derrotado por los Yankees de Nueva York 10-4. El habanero lanzó 6 entradas, permitió 8 carreras, 6 limpias, le batearon 3 jonrones, dos de Mantle en el primero y el sexto, otro de Berra en el tercer inning.

Camilo Pascual 2

Camilo Pascual

El 15 de abril de 1957, Camilo Pascual se presentó como relevista y perdió 7-6 frente a los Orioles de Baltimore, victoria del relevista Billy Loes. En este juego también lanzó el cubano Miguel Fornieles por los vencedores. Camilo permitió una limpia y decisiva en el juego.

El 14 de abril de 1958, Pedro Ramos le ganó a las Medias Rojas de Boston 5-2. Las 2 carreras de Boston por jonrón del jardinero Jackie Jensen en el mismo primer inning.

Pedro Ramos

Pedro Ramos

El 9 de abril de 1959, Pedro Ramos volvió a ganar 9-2 a los Orioles, jonrón de Gus Triandos en el noveno con uno a bordo por los perdedores.

El 18 de abril de 1960, Camilo Pascual derrotó a los Medias Rojas de Boston 10-1, jonrón solitario de Ted Williams, fue todo en el mismo primer inning, no hubo más y dominio absoluto de Pascual en lo sucesivo.

El 11 de abril de 1961, Pedro Ramos, con los Mellizos de Minnesota, le lanzó lechada a los Yankees, 6-0.  Victoria sobre el estelar zurdo Whitey Ford.

El 9 de abril de 1963, Diego Seguí perdió como abridor de los Atléticos de Kansas City 8-2 contra los Yankees. El holguinero permitió 7 hits, incluido jonrones de Clete Boyer y Joe Pepitone, y 6 limpias en 4 y 1/3.

Diego Seguí

Diego Seguí

Ese mismo 9 de abril de 1963, Camilo Pascual perdió 5-4 frente a los Indios de Cleveland. El habanero permitió 5 limpias. John Romano y Fred Whitfield jonronearon frente a los envíos del cubano.

El 14 de abril de 1964, Orlando Peña abrió y perdió lanzando para los Atléticos de Kansas City 7-3 frente a los Tigres. El oriental permitió 7 hits, incluido jonrón del inicialista Norm Cash, y 4 limpias en 5 entradas.

Orlando Peña

Orlando Peña

El 12 de abril de 1965, los Yankees perdieron el inaugural contra los Mellizos de Minnesota, y Pedro Ramos, como relevista, fue el perdedor. Juego que terminó 5-4. Ramos permitió un hit y concedió 3 bases para permitir la limpia de la victoria.

l 6 de abril de 1973, Luis Tiant con los Medias Rojas de Boston logró victoria de 15-5 sobre los Yankees. El antesalista Graig Nettles le sonó jonrón al cubano en el mismo primer inning. Moisés y Felipe Alou batearon un total de 3 dobles en ese juego contra el cubano.  Las quince carreras de los ganadores anotadas en los primeras 6 entradas.

Luis Tiant Jr.

Luis Tiant Jr.

El 5 de abril de 1974, Luis Tiant volvió a abrir por los Medias Rojas contra los Cerveceros de Milwaukee y permitió 8 carreras, de ellas 7 limpias, lo relevó el holguinero Diego Seguí, el que sólo permitió un hit en 3 y 2/3 para preservar la victoria 9-8.

El 8 de abril de 1975, Luis Tiant abrió una vez más por los Medias Rojas contra los Cerveceros de Milwaukee nuevamente, a los que derrotó 5-2. El torpedero y miembro del Salón de la Fama, Robin Yount, le conectó jonrón al cubano en la tercera entrada.

Pasaron más de dos décadas para que otro cubano abriera juego, lo cual sucedió el 31 de marzo de 1998, Liván Hernández de los Marlins de Florida, primer lanzador salido de series nacionales en abrir juegos de este tipo, derrotó a los Cachorros de Chicago 11-6.  El cubano permitió jonrón de Henry Rodríguez, con 2 en base, en el primer inning. En total permitió 5 limpias y 7 hits, con sólo 2 ponches.

Liván Hernández, MVP de la Serie Mundial de 1997

Liván Hernández

El 3 de abril de 2000, El hermano de Liván, Orlando “Duque” Hernández de los Yankees, venció 3-2 a los angelinos. El cubano permitió 8 hits incluido jonrón de Tim Salmon en el segundo  inning. Juego salvado para Mariano Rivera.

Orlando "Duque" Hernández

Orlando «Duque» Hernández

El 2 de abril de 2002, Liván Hernández volvió a abrir, esta vez por los Gigantes para derrotar a los Dodgers 9-2.   Permitió 2 limpias, 4 hits, y lanzó juego completo.

El l6 de abril de 2004, Liván Hernández volvió, en esta ocasión por los Expos contra su antiguo equipo, los Marlins, juego en el que lanzó hasta el sexto. Permitió 5 hits con 2 limpias. Soportó jonrón del inicialista Hee-Seop Choi en el segundo inning con uno a bordo. Los Marlins ganaron este juego 4-3 y la derrota para Luis Ayala como relevista de los Expos.

El 4 de abril de 2005, una vez más Liván Hernández, por los Nacionales de Washington contra los Filis de Filadelfia, juego que perdió 8-4. Liván lanzó 4 y 2/3, permitió 8 hits, incluido jonrón del jardinero Kenny Lofton con dos a bordo en el inicio del quinto inning, y 7 limpias.

El 3 de abril de 2006, Liván de nuevo, esta vez contra los Mets de Nueva York, juego que perdió 3-2, permitió 8 hits, incluido jonrón del antesalista David Wright en el sexto, y 3 limpias. Juego ganado por el zurdo Tom Glavine.

El 2 de abril de 2007, José Ariel Contreras abrió por los Medias Blancas contra los Indios de Cleveland, juego que terminó con derrota para el cubano de 12-5. Contreras solo pudo lanzar una entrada, en la que le anotaron 7 limpias incluido jonrón del primer bate, el jardinero Grady Sizemore.

José Ariel Contreras

José Ariel Contreras

El 31 de marzo de 2014, José Fernández de los Marlins derrotó a los Rockies de Colorado 10-1. La única de los adversarios por jonrón de Carlos González en el sexto inning. José ponchó a 9 y no dio boletos en 6 entradas lanzadas.

José Fernández

José Fernández

El 4 de abril de 2016, Raisel Iglesias abrió por los Rojos de Cincinnati contra Los Filis, juego que ganaron los primeros 6-2. Raisel dejó el juego en la sexta entrada con desventaja de 2-1. Esas dos por jonrón del torpedero Freddy Galvis en el segundo inning.

Raisel Iglesias

Raisel Iglesias

De esta forma, los lanzadores cubanos han participado en 26 juegos inaugurales, con 13 victorias, 8 derrotas y 5 juegos sin decisión.

Los más ganadores han sido Pedro Ramos (3), Luque (2), Luis Tiant (2), Liván Hernández (2), Camilo Pascual, Diego Seguí, Duque Hernández y José Fernández (1).

Los máximos perdedores han sido Camilo Pascual (3), Liván (2), Pedro Ramos, Orlando Peña y  Diego Seguí (1).

De esta información se desprende que Liván Hernández es el lanzador con mayor número de aperturas (5), le siguen Camilo Pascual (4), Pedro Ramos y Luis Tiant (3), y  Adolfo Luque (2).

No obstante, tenemos que aclarar que ningún cubano se acerca a los records establecidos por otros lanzadores latinoamericanos. Los dominicanos Juan Marichal (11), Pedro Martínez  (8),  Bartolo Colón (7) y el venezolano Félix Hernández (8) superan bien a todos los cubanos aquí descritos en abrir juegos inaugurales.

Entre los grandes abridores de juegos inaugurales están Tom Seaver (16), Walter Johnson, Jack Morris, Steve Carlton, Randy Johnson (14), Bert Blyleven (12), Fergie Jenkins y CC Sabathia (11), Roy Halladay (10), Greg Maddux (8), Justin Verlander, James Shields y Jered Weaver (7), y Bob Friend, Jim Palmer y Wes Ferrell (6).

Pero algo nos sonríe, Camilo Pascual tiene el record absoluto de más ponches propinados en un juego inaugural, con 15 en 1960.

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La fuente de datos de la información procesada por Esteban Romero (11 abril de 2016) proviene integramente de baseball-reference.com.

Mordecai Brown- el hombre que lanzaba con tres dedos

“No sé, nunca lo he hecho de otra forma”

Mordecai Brown respondía cuando le preguntaban

sí le fue difícil lanzar con sólo tres dedos

 

Mordecai Brown

Mordecai Brown

La figura que nos ocupa esta vez es un hombre que lanzaba con tres dedos, increíble, pero cierto. Un hombre que se convirtió en un excepcional lanzador en las Grandes Ligas, cuyo nombre responde al de Mordecai Peter Centennial (coincidió que nació en el centenario de la creación de los EEUU) Brown, apodado como “Three fingers” (tres dedos) o “Miner” (el minero), quien nació el 19 de octubre de 1876 en Nyesville, Indiana, y que perdió parte de dos de sus dedos de la mano derecha debido a dos accidentes separados, el primero cuando uno de sus dedos cayó en un desmenuzador de maloja. Una de las cuchillas le afectó mucho su dedo índice a la vez que le afectó el resto de los dedos, algo que su médico supo reparar lo más que pudo. La mano no estaba curada totalmente cuando le cayó algo sobre ella que le agravó el problema y le fracturó varios huesos, que no fueron bien puestos de vuelta y donde el más afectado fue el dedo medio (vean las fotos adjuntas).

Mano de Mordecai con los tres dedos

Mano de Mordecai Brown con los tres dedos

El daño a su mano se convirtió en su suerte para lanzar. Mordecai desde temprana edad jugó béisbol, comenzó como antesalista en un equipo semipro en 1898. Pronto los jugadores de su equipo y los adversarios notaron que los lanzamientos de Mordecai traían una variación extraña.  Fue así que se decidió a lanzar y abandonar el juego como tercera base. Había visto que la curva que lanzaba rompía en el mismo home y era casi imbateable a la vez que su recta era engañosa, pues igualmente pecaba de no ser recta realmente.

Los dedos de Mordecai Brown

Agarre de la pelota por Mordecai Brown

En 1901 Mordecai debutó con el equipo de Terre Haute de la Liga Three-I (clase D), ganó 25 juegos y perdió 8, con WHIP de 1.13. En la siguiente temporada lanzó para los Indios de Omaha de la Liga Occidental (clase A), donde nuevamente ganó más de 20 juegos, 27 concretamente, con 15 derrotas. Después de estas presentaciones y ya con 26 años, debutó en la pelota grande con los Cardenales de St Louis en 1903, donde tuvo una temporada nada buena, ganó 9 y perdió 13, con PCL de 4.70. Al final de esta temporada Mordecai junto con el receptor Jack O’Neill fueron canjeados a los Cachorros de Chicago a cambio del receptor-inicialista Larry McClean y el lanzador-antesalista Jack Taylor.

Fue con los Cachorros que Mordecai se convirtió en un lanzador dominante. En nueve temporadas consecutivas con este equipo logró 186 victorias con 93 derrotas, con seis temporadas consecutivas ganando más de 20 juegos, con 48 lechadas, además de salvar 39 juegos. Mordecai fue en ese período líder en su liga en PCL (1.04) y lechadas (4) en 1906, salvados (5) en 1908, juegos lanzados (50), innings lanzados (342.2), juegos completos (32) y salvados (7) en 1909, juegos completos (27), lechadas (6) y salvados (5) en 1910, y juegos lanzados (53) y salvados (13) en 1911.

Los Cachorros deben estarse acordando de Mordecai, ya que este equipo ganó sus dos últimas series mundiales en 1907 y 1908 venciendo a los Tigres de Detroit 4-0 y 4-1, respectivamente. En 1906 y 1910 fueron también a la serie mundial, en la primera perdieron contra sus vecinos de las Medias Blancas 4-2. En 1910 volvieron contra los Atléticos de Filadelfia, con derrota 4-2. En la serie de 1906 Mordecai ganó uno por lechada y perdió dos en la serie de 1906, en la de 1907 propinó otra lechada, en 1908 ganó dos con una lechada y en 1910 volvió a perder dos juegos con una victoria.

En 1912 tuvo un modesto desempeño, con registro de 5 victorias y 6 derrotas, por lo que su equipo lo liberó y fue a parar al Louisville de la Asociación Americana por un ratito, ya que los Rojos de Cincinnati lo adquirieron, donde ganó 11 y perdió 13 en la temporada de 1912, con un salvado. Al año siguiente Mordecai se fue a jugar a la efímera Liga Federal con el equipo St Louis Terriers, donde ganó 12 y perdió 6, con 13 juegos completos y 2 lechadas. Con este equipo no llegó a completar la temporada, ya que la terminó lanzando para el Brooklyn Tip-Top, equipo con el que ganó dos y perdió 5. En 1915 lanzó para las Ballenas de Chicago de igual liga, y de nuevo Mordecai tuvo una temporada notable, ganó 17 perdió 8, con cuatro lechadas y 4 salvados.

Visto que Mordecai seguía siendo dominante y como la Liga Federal tocaba a su fin, los Cachorros nuevamente se hicieron de sus servicios, pero ya la carrera de Tres Dedos estaba llegando a su fin, lanzó sólo 12 juegos, ganando 3 y perdiendo 4, por lo que la temporada de 1916 marcó su final en las Mayores.

Para que se tenga una idea de lo que lanzaba Mordecai, basta remitirse a lo que dijera ese gran bateador que fue Ty Cobb, quien dijo de su curva: “el lanzamiento más devastador a que me haya enfrentado”.

Cosas de la vida, Mordecai visitó Cuba con un equipo en 1909, donde jugó algunos partidos. Él quiso quedarse a jugar la invernal cubana, pero enfermó y decidió regresar a su país. Cuando su médico le vio en 1912 le aconsejó se retirara, pues tenía una afectación en su rodilla y podía perder la pierna.

En su carrera en las Mayores, en 16 temporadas, tuvo registro de 239 victorias con 130 derrotas, 1375 ponches, PCL de 2.06, que viene a ser el mejor tercer PCL en  la historia de las Mayores para cualquier lanzador con 200 o más victorias.

Después de su retiro Mordecai se vio seriamente afectado por la diabetes, de la cual murió el día de San Valentín de 1948. Un año después de su muerte fue electo al Salón de la fama de Cooperstown.

 Bibliografía consultada

Anon. Mordecai Brown. Hall of Fame. http://baseballhall.org/hof/brown-mordecai

Anon. Mordecai Brown. Baseball-reference. http://www.baseball-reference.com/players/b/brownmo01.shtml

Snyder Matt. 2014. The legend of Mordecai ‘Three Finger’ Brown. CBS Sports. http://www.cbssports.com/mlb/eye-on-baseball/24407292/the-legend-of-mordecai-three-finger-brown

Thomson Cindy. 2016. Mordecai Brown. Society for American Baseball Research. http://sabr.org/bioproj/person/b0508a3c

Escrito por Esteban Romero (5 abril de 2016)

La ofensiva y perseverancia de Lou Gehrig

Este artículo se lo dedico a mi padre,
fan de toda la vida de los Yankees

Cuando se hable de pelotero integral, o sea de esos buenos al campo en todos los órdenes, y también de conducta ejemplar fuera del juego, Lou Gehrig será siempre una referencia obligada.

Henry Louis Gehrig (Ludwig Heinrich Gehrig) nació el 19 de junio de 1903 en la ciudad de Nueva York, la misma que le vio brillar durante años y la que hizo que las gradas se sintieran halagadas con su juego eficiente y perseverante. Gehrig era el cuarto hijo de padres alemanes y único sobreviviente de sus hermanos, Los progenitores de Gehrig no eran muy saludables, su padre sufría de epilepsia y su madre estaba afectada por una seria debilidad pulmonar. Así y todo, ellos hicieron todo su esfuerzo para que su hijo un día llegara a la Universidad para estudiar arquitectura.

Gehrig estudió inicialmente en una escuela superior de comercio, donde se inició jugando béisbol y fútbol para esta institución. De joven ya era todo un destacado en los deportes, por lo que consiguió beca de fútbol americano en la Universidad de Columbia. Sin embargo, en esos años de estudiante Lou demostró sus aptitudes como lanzador y su habilidad para llevar lejos la bola con su bate. Todo lo que hizo allí en el terreno de béisbol fue observado por los cazatalentos, le llamaban Columbia Joe, una forma de diferenciarlo del resto de los peloteros de la Universidad. En una ocasión Gehrig ponchó a 17 bateadores.

Lou Gehrig en sus años con la Universida de Columbia

Lou Gehrig en sus años con la Universidad de Columbia

En 1921 jugó con los Senadores Hartford de la Liga Oriental (clase A), siempre como inicialista, donde volvió a jugar en 1923 y disparó 24 jonrones. En ese año Gehrig fue firmado por los Yankees por un salario de 2 400 dólares, que si bien no era muy alto, significaba una buena entrada para su familia. Lo interesante fue que el joven Lou no les reveló a sus padres nada del contrato. Él temía que se desencantaran, pues habían hecho su inversión para que lograra un título universitario. En esa temporada de 1923 Gehrig participó en nueve juegos como inicialista y dejó una grata impresión al batear para .423, incluyendo 4 dobles, 1 triple y 1 jonrón, con 8 impulsadas. En 1924 volvió a jugar con el Hartford, esta vez su producción de jonrones fue enorme, 40 cuadrangulares con 186 imparables. Participó en 10 juegos de los Yankees y promedió .500 con 5 impulsadas.

Wally Pipp era el inicialista regular de los Yankees al inicio de 1925 y por una lesión Gehrig ocupó su lugar. Mala suerte la de Pipp, pues Lou se hizo de la posición y no hubo forma de sentarlo. Fue en esta temporada que Gehrig comenzó a tejer su record, ya roto por Carl Ripken Jr., de participación en juegos consecutivos. El record se inició el 1 de junio de 1925 y no el 31 de mayo de 1925 como algunas fuentes aseveran. Los box scores indican que Gehrig no jugó el 31 de mayo, Pipp fue el inicialista, mientras que Gehrig jugó el 1 de junio, falló como emergente al bate, pero al siguiente día bateó de 5-3, entre ellos un doble para que los Yankees vencieran a los Senadores 8-5. En esa temporada Gehrig disparó 20 jonrones, con 68 impulsadas y promedio de .294.

En la temporada de 1926 se estableció el uno-dos más temible de todos los tiempos, Babe Ruth como tercero y Lou Gehrig cuarto. Ruth era más jonronero, pero Gehrig no se quedaba atrás. En 1927 Ruth disparó sus famosos 60 jonrones, pero cosas de la vida el Bambino empujó 165 carreras, mientras que Gehrig, cuarto en la alineación se las arregló para traer a home a 8 más que su compañero. Si un hombre batea tantos jonrones es señal que deja las bases limpias, por lo que empujar más en este caso significa no fallar con hombres en circulación cuando Ruth fallaba. Por eso los Yankees de 1927 era una máquina de triturar pitchers, si Ruth no empujaba, Lou lo haría por él. No en balde a ellos le llamaron “Asesinos en fila”.

El dúo de asesinos al bate, Gehrig y Ruth

El dúo de «asesinos» al bate, Gehrig y Ruth

Durante años Gehrig jugó, a veces con lesiones en la mano, el tobillo, las piernas, día a día Lou estaba ahí jugando la inicial, por eso se ganó el merecido apodo de Caballo de Hierro. Si Ruth era el alboroto después del juego, sea con unas copas o retozo con alguna amistad femenina, Lou era todo para su casa y nada de excesos después de terminado el desafío.

LOU GEHRIG

Así se paraba Gehrig al bate

En su carrera tuvo los siguientes logros:

1927- líder en dobles conectados (52), empujadas (175), total de bases (447)
1928- Idem (47), empujadas (142), OBP (.467)
1930- empujadas (174), total de bases (419)
1931- líder en hits (211), en carreras anotadas (163), jonrones (46), empujadas (184), total de bases (410)
1933 – líder en carreras anotadas (138),
1934- empujadas (165), total de bases (409), OBP (.465)
1935 – carreras anotadas (125), OBP (.466)
1936- Idem (161), jonrones (49), OBP (.478)
1937- OBP (.473)

Fue el jugador más útil en la Liga Americana en 1927 y 1936, mientras que en 1934 obtuvo la triple corona de bateo. De por vida su promedio ofensivo fue de .340, con slugging de .632 y OPB de .447.

Los juegos de las estrellas se comenzaron a jugar en 1933. Gehrig fue escogido siete veces para jugar en estos partidos, aunque no llegó a jugar en el de 1939 por razones de su retiro por enfermedad.

En las quince temporadas que jugó, el bateo de Gehrig fue decisivo para que los Yankees ganaran seis series mundiales. Sus records de por vida son los siguientes:

– En siete temporadas empujó más de 150 carreras, en la temporada de 1931 estableció marca de 184 empujadas en la Liga Americana y rompió su propio récord anterior de 175 impulsadas en 1927.

– Fue el jugador que más veces ha bateado jonrones con las bases llenas en las Grandes Ligas, con un total de 23, ahora es el segundo después de los 25 de Alex Rodríguez, y fue el primero en disparar cuatro jonrones consecutivos en un juego del siglo XX, récord luego igualado por otros cuatro peloteros. Rocco Colavito con los Indios en 1959, Mike Schmidt con los Filis en 1976, Mike Cameron con los Marineros en 2002 y Carlos Delgado con los Azulejos en 2003.

– De por vida es el sexto impulsador con 1995 carreras. En 1931 impulsó 184 carreras, registro para una contienda solo superado por el de Hack Wilson en 1930 (190 carreras).

– En carreras anotadas es el undécimo de todos los tiempos con 1 888. En 1936 anotó 167 carreras, que es el cuarto mayor registro para una temporada.

– En su carrera recibió 1 508 boletos y aparece como el décimo séptimo de todos los tiempos.

– Se retiró con promedio al bate de por vida de .340, y en 1934 obtuvo la triple corona de bateo.

– Disparó 493 jonrones, cifra que pudo haber sido mucho mayor de haber jugado más series. Gehrig bateó un máximo de 49 jonrones en dos temporadas, 1934 y 1936, nunca bateó 50 o más jonrones, pero de 1927 a 1938 bateó no menos de 25 jonrones por temporada.

– Participó en siete Serie Mundiales y 34 juegos, es el tercero en OBP en una serie al registrar .706 superado por David Ortiz en 2013 (.760) y Billy Hatcher en 2000 (.800). Tiene el slugging más alto para una serie, logrado en 1927 (1.727) y es décimo de todos los tiempos en este departamento con .731. En OPS tiene la marca mayor para una serie, 1928 (2,433), y es séptimo de todos los tiempos, empatado con Babe Ruth (1,214). En series mundiales, en carreras anotadas es el quinto (30), décimo en hits (43), cuarto en total de bases (87), séptimo en dobles (8), cuarto en triples (4), quinto en jonrones (10), tercero en impulsadas (35) y quinto en bases recibidas (26

El descenso de Gehrig comenzó en la segunda mitad de la temporada de 1938. Al siguiente año, ya sufría de dolores, no podía correr como él acostumbraba y padecía de descoordinación. En la temporada de 1939 jugó 8 juegos y solo pudo promediar .143. De hecho sabía que estaba mal, su médico le hizo un chequeo y quedó demostrado que padecía esclerosis lateral amiotrófica, enfermedad que a partir de entonces se le llamó enfermedad Lou Gehrig.

Previa conversación con su manager, Joe McCarthy, el 2 de mayo, en juego en el Briggs Stadium de Detroit contra los Tigres, Gehrig, como capitán del equipo, presentó la alineación, en la cual él no parecía incluido. El locutor del Briggs dijo por la amplificación las siguientes palabras: «Damas y caballeros, ésta es la primera vez en 2 130 juegos consecutivos que el nombre de Lou Gehrig no aparecerá en la alineación.» Los aficionados le brindaron entonces una ovación. Cosas de la vida, Gehrig no jugó ese día pero tal pareciera que sus compañeros le dedicaban ese juego que terminó con paliza de 22-2 sobre los Tigres. Muchos años después el récord de Gehrig sería roto por Cal Ripken Jr. torpedero de los Orioles de Baltimore, el cual jugó 2 632 partidos.

El 4 de julio de 1939 su equipo le rindió homenaje: su número, el 4, fue retirado, primera vez en la historia que se hizo esto en equipo alguno de béisbol, se le otorgaron varios premios, sus compañeros de la temporada de 1927 estaban allí presentes. Cuando todos empezaban a marcharse, Gehrig tomó por sorpresa el micrófono y dijo: «Me considero el hombre más afortunado sobre la faz de la tierra”. Una ovación extraordinaria se dejó oír en el Yankee Stadium y su compañero Babe Ruth se le acercó para abrazarlo.

Gehrig padeció otros dos años esta enfermedad y murió el 2 de junio de 1941 en el Bronx, Nueva York. Sin pasar los cinco años reglamentarios después del retiro para ser electo al Salón de la Fama, Gehrig fue electo para integrarlo en el mismo 1941.

Netshrine le escogió como mejor bateador de las Mayores en las temporadas de 1934, 1936 y 1937.

Existe un film autobiográfico sobre Gehrig, “The Pride of the Yankees” (El Orgullo de los Yankees) que fuera estrenado en 1944, donde el actor Gary Cooper encarna el papel del famoso pelotero.

Fuentes consultadas

Netshrine: http://www.netshrine.com/npoty.html

Anon. 2014. Honoring a Baseball Legend: 75th Anniversary of Lou Gehrig’s Farewell Speech. Lou Gehrig. http://www.lougehrig.com/

Anon. Lou Gehrig biography. Bios. http://www.biography.com/people/lou-gehrig-9308266
ALS organization. 2014.Lou Gehrig. Early Life and Success with the New York Yankees. http://www.alsa.org/about-als/aam-2014/learn-about-als/lou-gehrig.html

Escrito por Esteban Romero (10 marzo de 2016)

¿Quién es José Cardenal en el béisbol?

“A menudo los grandes son desconocidos o peor, mal conocidos.”
Thomas Carlyle, historiador, crítico social
y ensayista escocés (1795-1881)

Se avecina el juego del equipo Tampa de las Grandes Ligas con una selección cubana en este mes de marzo de 2016 en la Habana. Entre los peloteros cubanos retirados hay uno que no es muy conocido por la afición. Se trata de José Cardenal, también llamado como el Junior, que jugó a lo largo de 18 temporadas en las Grandes Ligas.

Los de mi generación llegamos a conocer y ver jugar a su hermano Pedro Cardenal, a quien tuve la oportunidad de conocer personalmente. Sucedió que iba con mi padre al juego dedicado a los niños, que se efectuaba siempre en el mes de diciembre. Entonces corría aún el año 1956. Pedro cogió la ruta 18 a medio camino, lo digo pues nosotros la habíamos abordado en Luz y Compostela, la Habana Vieja. Pedro vestía saco de sport y se sentó en la parte delantera, lo que aprovechó mi padre para saludarle y desearle lo mejor. Pedro entonces jugaba con el Cienfuegos, era su jardinero derecho, equipo con el que se mantuvo hasta la temporada de 1958-59 cuando fue canjeado conjuntamente con el torpedero Humberto Fernández y el inicialista Panchón Herrera al Habana a cambio del jardinero Román Mejías y del recién estrenado torpedero Leonardo Cárdenas, también matancero como Pedro, al que algunos le decían Tronquito.

Pedro Gelasio Domec Cardenal había nacido el 23 de octubre de 1935 en Matanzas, mientras que su hermano José Rosario nació el 7 de octubre de 1943 en igual ciudad. Dicen que ambos decidieron siempre usar el apellido materno y no el paterno para que no los confundieran con la bebida del mismo nombre. Ambos también son primos de una cátedra del campo corto y de la versatilidad como lo fue Dagoberto “Bert” Campaneris Blanco. Pedro era un jugador rápido, de tacto y buena defensiva en los jardines. Pedro jugó en ligas menores y para los Pericos de Puebla en la Liga Mexicana, incluso sirvió como instructor de béisbol en Oaxaca, México, donde se radicó a mitad de la década de los 60.

Tengo entendido que Pedro murió hace años, mientras que José no llegó a jugar en la pelota profesional cubana pero si se inició como jardinero en ligas menores con el conjunto de los Sun Kings El Paso en la liga Sophomore (clase D) en 1961. La enciclopedia humana del béisbol cubano, ya fallecida, Ángel Torres, escribió que en ese año José partió la bola al promediar .355 y disparar 35 jonrones, 108 impulsadas y robar 64 bases, esto último para ponerlo en letras grandes. Robar tanto en ligas donde abundan receptores con brazos potentes no es nada fácil.

Este autor se imagina que quizás el carácter de José puede que haya sido la inspiración para el personaje del pelotero cubano Pedro Cerrano en la película “Una mujer en la liga (1989)”. Si recuerdan este filme, Cerrrano (apellido mal escrito) era un hombre supersticioso. José lo era, con la diferencia que hacía ejercicios espirituales para prepararse para cada juego y no ritos de santería como Cerrano en la película mencionada.

José jugó hasta 1963 en ligas Menores y con menos de 20 años debutó con los Gigantes de San Francisco, así se convirtió en el pelotero cubano número 100 en jugar en Grandes Ligas. Poco jugó tanto en 1963 como en 1964 en las Mayores. En noviembre de 1964 fue canjeado a los angelinos de California a cambio del inicialista-receptor Jack Hiatt. Fue con los angelinos que logró jugar su primera temporada como regular. Su promedio fue un discreto .250, pero logró robar 37 bases y disparar 36 extrabases. Las siguientes dos temporadas fueron por el estilo, con la diferencia que robó menos bases que en su debut con los angelinos.

José Cardenal con los Angelinos

José Cardenal con los Angelinos

Así las cosas, fue canjeado a los Indios de Cleveland a cambio del jardinero Chuck Hinton. Con la tribu tuvo discretos promedios ofensivos, ligeramente superiores a los .250, pero robó 40 y 36 bases en las temporadas de 1968 1969, respectivamente. Vino un nuevo canje, esta vez por el estelar jardinero Vada Pinson, por el cual José pasó a jugar haciendo honor a su apellido, o sea con los Cardenales. De hecho se convirtió en un pelotero itinerante en las Mayores. Su siguiente canje fue dos años después a los Cerveceros de Milwaukee en un paquete en el que iba el infielder Dick Schofield, el lanzador Bob Reynolds y él a cambio del lanzador Chuck Loseth y el infielder Ted Kubiak. Poco después los cerveceros lo canjearon a cambio de tres peloteros de los Cachorros.

Fue su llegada a los Cachorros la que en realidad le dio vida, pues José brilló con este equipo. Sus promedios ofensivos fueron altos, en 1972 bateó para .291, disparó 17 jonrones y robó 25 bases; en 1973, .303 con 19 robadas; en 1974, .293 con 23 robadas; en 1975, .317 con 34 robadas; y 1976, .299 con 23 robadas. Su promedio decayó en 1977 a .239, año que fuera canjeado a los Filis por el lanzador, oriundo de Tampa, Manny Seoane. Con los de Filadelfia jugó hasta 1979, de ahí pasó a los Mets. Lo interesante fue que el canje se realizó el 2 de agosto y se enfrentaban Filis contra Mets. En el primer juego Cardenal jugó con su número 1 para los Filis y en el segundo juego pasó a vestir la franela de los Mets y jugar con este equipo. Terminó su carrera en 1980, jugando para los Reales de Kansas City, equipo que le dio su segunda oportunidad en su carrera de jugar en una serie mundial. Lo había hecho antes para los Filis en 1978. Totalizó 16 veces al bate y 3 sencillos en esas dos series.

José Cardenal vistiendo la franela de los Cachorros

José Cardenal vistiendo la franela de los Cachorros

En 18 temporadas logró batear para promedio de .275, 1913 hits, 936 carreras anotadas, 46 triples, 138 jonrones, 775 empujadas y 329 bases robadas. En 10 temporadas robó 20 o más bases en cada una.

Defensivamente casi siempre jugó el jardín central. En 1968, jugando para los Indios, logró realizar dos doble matanzas sin asistencia, un verdadero record. Su poderoso brazo fue también varias veces reconocido, no se le podía correr una base de más.

Después de su retiro como jugador, José fue auxiliar para los Rojos de Cincinnati, los mismos Cardenales para seguir haciendo honor a su apellido, fue auxiliar de bateo y también de primera base para los Yankees ganadores de las series mundiales de 1996, 1998 y 1999. Finalmente fue auxiliar para el Tampa. En 2005 sirvió como asesor del manager general de los Nacionales de Washington hasta 2009.

Como aspecto humanitario, José puso en subasta su anillo de serie de mundial de 1998 para ayudar a los damnificados del Ciclón Katrina.

Bibliografía consultada

– Baseball-reference.com, Baseball statistics and history. http://www.baseball-reference.com/

– Torres, Ángel. 1997. La leyenda del béisbol cubano: 1878-1991. Angel Torres Publishing Company. Pp. 225-226.

Escrito por Esteban Romero (15 marzo de 2016)

Atanasio “Tany” Pérez, el mejor pelotero avileño de todos los tiempos

“La patria está hecha del mérito de sus hijos, y es
riqueza de ella cuanto bueno haga un hijo suyo”.
José Martí

Monumento de bronce a Tany Pérez

Monumento de bronce en honor a Tany Pérez en el Great American Ball Park de Cincinnati inaugurado el 22 de agosto de 2015

Hace unos días veía un juego de béisbol por Cubavisión, el mismo se desarrollaba en el Estadio José Ramón Cepero de Ciego de Ávila, cuya trasmisión mostraba algunos retratos de grandes peloteros de esa provincia en el estadio indicado, sobre todo aquellos que han sido integrantes de equipos Cuba campeones olímpicos. Me preguntaba por qué Tany no estaba ahí de alguna forma. Es cierto que a quien menciono no jugó en olimpiadas, pero si jugó como un gran estelar en la pelota más fuerte del mundo. Mucha gente me puede tildar de ingenuo, pero es que no se puede seguir con esa división de aquellos que juegan en las Mayores no y los de series nacionales sí, a fin de cuentas todos son cubanos.

Para quien no sepa de quién hablo, pudiera darse el caso, es de ese gran pelotero cubano que responde al nombre de Atanasio Pérez Rigal, más conocido como Tony Pérez o Tany Pérez, o también como “Big Dog” o “Doggie”, que fuera un pelotero de alto rendimiento dentro de las filas de los Rojos de Cincinnati y que actualmente es uno de los miembros del Salón de la Fama de Cooperstown. De hecho es el único pelotero cubano de la segunda mitad del siglo XX en ese sitial de honor.

Hace unos años estaba mirando un juego por la TV cuando la cámara se posó sobre la figura del cubano, que estaba como coach de tercera base del Cincinnati, cuando el narrador norteamericano dijo: “I like this guy”, y añadió “Tony Pérez from Camagüey”. Guao, el narrador sabe incluso de dónde vino el cubano. Tany en esa época era todo un desconocido en la tierra que lo vio nacer. Hablar de peloteros de las Mayores era casi un pecado.

En 2006 cuando el primer Clásico, Tany estaba por presenciar el primer juego de Puerto Rico contra Cuba y lo entrevistaron por la ESPN en inglés. En esa entrevista dijo que sabía muy poco de la pelota cubana y que su favorito era el conjunto boricua, lugar donde vivía,  además, su hijo Eduardo era el manager del conjunto de Puerto Rico. No sé qué sensaciones haya tenido al ver cómo los peloteros boricuas destrozaban el pitcheo cubano con anotación de 12-2, en juego efectuado el 10 de marzo de 2006 en el Bithorn de San Juan. Efectivamente, Tany por esas cosas de la vida que todos conocemos, estaba alejado de la vida cubana y su patria se convirtió Puerto Rico desde hacía buen tiempo.

A Tany le agradó mucho saber que Guerrillero.com en Cuba le dedicara una portada y al efecto declaró: “Es una sorpresa pero una sorpresa agradable, para que los fanáticos puedan informarse bien sobre el trabajo de los cubanos acá”. A continuación añadió: “Puede ser que estén cambiando y que vean que nosotros aunque estamos acá somos cubanos y pusimos el nombre de Cuba en alto”, concluyó.

Tany nació el 14 de mayo de 1942 en la colonia del central Violeta, actualmente Primero de Enero (desconozco si funciona), de la entonces provincia de Camagüey, ahora parte de la provincia de Ciego de Ávila. Tany no era hijo del dueño del central ni nada parecido, era de familia pobre y en Violeta fue que dio sus primeros pasos como pelotero. El avileño trabajaba con su padre y jugaba la pelota. He visto una información que en Cuba logró jugar con el Central Perseverancia en la liga invernal amateur Pedro Betancourt, algo que no he podido realmente corroborar por otros medios.

Sin tener 18 años cumplidos, el cazatalento y también eficiente manager cubano Tony Pacheco lo firmaba para jugar dentro de la organización de los patirrojos de Cincinnati. Sin embargo, otra información dice que a Tany lo firmaron en la Habana los ejecutivos de los Cubans (sucursal del Cincinnati) en ese mismo año. A esa edad Tany se inició con el equipo patirrojos de Geneva de la Liga Nueva York-Pensilvania (clase D) en 1960, con los que jugó hasta 1961. En ese conjunto se desempeñó como segunda base en 60 juegos, el resto como antesalista y 17 jugando los jardines. En la temporada de 1961 despachó 27 cuadrangulares, impulsó 132 y promedió .348 ofensivamente.

En 1962 lo llevaron a jugar con el conjunto de las Hojas de Rocky Mount de la Liga Carolina, clase B, donde participó en 100 juegos, bateó 18 jonrones, 74 impulsadas y promedio de .292. Al siguiente año lo pasaron a los Melocotones de Macon de la Liga Sur Atlántica, clase AA, donde sólo participó en 69 partidos y promedió .309, ya que fue llevado posteriormente a los Padres de San Diego de la Costa del Pacífico (AAA), donde participó en 8 juegos y bateó para .379. Con los Padres estuvo toda la temporada de 1964, donde bateó como todo un slugger, 20 dobles, 8 triples, 34 jonrones, 107 impulsadas y promedio de .309, y fue electo el MVP de la liga. Tanto en el Macon como con los Padres, Tany jugó la antesala todo el tiempo. El 26 de julio de 1964 debutó con los Rojos de Cincinnati en juego contra los Piratas de Pittsburgh, en el que se fue en blanco en dos veces al bate. Tenía entonces 22 años. En esa temporada jugó sólo 12 juegos en las Mayores.

Tony Pérez con el Cinci

Tany Pérez vistiendo la franela del Cincinnati

En la siguiente temporada, ya fue a tiempo completo en las Mayores. Su equipo tenía como regulares al cubano Leonardo Cárdenas en el campo corto, Pete Rose defendía la intermedia, el antesalista era Deron Johnson, pelotero que en Cuba fuera conocido por haber jugado con el Richmond de la Liga Internacional (AAA), entonces sucursal de los Yankees de Nueva York. Gordy Coleman era el inicialista, Johnny Edwards el receptor, y los jardines eran patrullados por el excelente Frank Robinson, Vada Pinson y Tommy Harper. Así y todo, Tany pudo jugar en 104 desafíos, en los que bateó para .260 con 12 cuadrangulares y 47 impulsadas. El equipo terminó cuarto y la maquinaria roja estaba aún por crearse. La temporada de 1966 no fue nada fructífera para Tany, jugó menos juegos que en la anterior y disparó 4 jonrones. Los regulares eran los mismos que en 1965.

En 1967 Tany pasó a jugar regular la antesala, Deron Johnson a primera, Tommy Helms en segunda alternando a veces con el cubano Hiraldo Sablón, más conocido en EEUU como Chico Ruíz. Rose había pasado a los jardines a partir de 1966 cuando Frank Robinson pasó a jugar con los Orioles. Johnny Bench asomó su cabeza como segundo receptor. En esa temporada Tany jugó regular y sentó cátedra como bigleaguer. Disparó 174 incogibles en 600 veces al bate, incluido 28 dobles, 7 triples y 26 jonrones, con 102 impulsadas, promedio ofensivo de .290.

Cuatro estacas del Cincinnati, de izquierda a derecha, Tany Pérez, Johnny Bench, Joe Morgan y PeteRose

Un cuarteto de lujo, de der. a izq. Tany Pérez, Johnny Bench, Joe Morgan y Pete Rose

En la siguiente temporada los rojos ya alinearon con Johnny Bench como receptor regular. Tany bateó con fuerza pero su promedio descendió ligeramente y su producción de jonrones fue de 18, o sea 10 menos que en la temporada anterior. En 1969 el matancero Leonardo Cárdenas fue canjeado y el campo corto lo ocupó Woody Woodward. Tany bateó con tremenda fuerza esta vez, conectó 185 hits, incluido 31 dobles, 2 triples y 37 jonrones, impulsó 122 y ofensivamente promedió para .294. Esa producción fue aún superior en 1970, 28 dobles, 6 triples y 40 jonrones, con 129 impulsadas y por primera vez sobre los .300, concretamente .317. Tany estuvo entre los tres primeros candidatos al título de MVP de su liga en esa temporada. Los rojos ya comenzaban a enseñar sus uñas. El venezolano David Concepción se añadió a los regulares defendiendo el campo corto y el equipo obtuvo el primer lugar de la Nacional derrotando 3-0 a los Piratas, aunque luego cayó 4-1 a manos de los Orioles en la Serie Mundial y donde el bateo de Tany fue insignificante (de 18-1).

En 1972 la maquinaria roja estaba al campo, Joe Morgan, proveniente de los Astros de Houston, defendía la segunda base, Rose seguía jugando los jardines, Bench como receptor, mientras que Tany pasaba a la 1B y Denis Menke defendía la 3B. Realmente la defensiva del cubano en la antesala nunca fue la mejor. De hecho jugó tercera más que todo para abrirle un espacio a Lee May como inicialista en el equipo, Sparky Anderson continuaba como director del equipo, puesto que ocupaba desde 1970 con los Rojos. Nuevamente el equipo se alzó con la victoria en la Liga Nacional, donde Tany fue parte esencial de esta victoria, al disparar 33 dobles, 7 triples y 21 jonrones, con 90 empujadas y promedio de .283. Cincinnati nuevamente doblegó a los Piratas 3-2 por el título de la nacional, pero una vez más sucumbieron en la Serie Mundial a manos de los Atléticos de Oakland 4-3. En esa serie mundial Tany bateó de 23-10 incluido un par de dobles, o sea mucho mejor que en su anterior serie mundial

En 1973 bateó con más fuerza que en la anterior temporada, disparó 27 jonrones, impulsó 101 y promedió .314, pero Cincinnati cayó 3-2 a manos de los Mets discutiendo el título de la Liga Nacional. En 1974 bateó nuevamente a sus anchas, disparó 28 jonrones y volvió a empujar 101, pero su equipo no llegó a ganar en su división Occidental.

La temporada de 1975 fue la que al final rindió lo que se esperaba del Cinci, Tany bateó 28 dobles, 2 triples y 20 jonrones, con 109 impulsadas, promedio de .282. Su equipo volvió a propinarle pollona de 3-0 a los Piratas y vencieron 4-3 a los Medias Rojas de Boston en la serie mundial, que tuvo a dos cubanos como protagonistas principales de la misma. Por los Medias Rojas, el lanzador Luis Tiant Jr, que se llevó dos de las tres victorias de su derrotado equipo, mientras que Tany disparaba dos jonrones en el quinto juego ganado por Don Gullet con anotación de 6-2. En el séptimo juego Tany volvió a jonronear con uno en base en la sexta entrada, batazo crucial para que Cinci ganara 4-3 a los Medias Rojas en el juego decisivo. Si bien bateó de 28-5, sus 3 cuadrangulares fueron decisivos en las victorias de su equipo.

La temporada de 1976 fue también de éxito para el Cinci, pero la ofensiva de Tany descendió, bateó 19 jonrones, 91 impulsadas y .260 de promedio ofensivo. Su equipo, que ya contaba con Ken Griffey Sr., padre del futuro miembro de la fama, como jardinero derecho, venció a los Filis 3-0 por el título de la liga y luego le propinó espesa pollona a los Yankees de Nueva York. Su ofensiva en la serie mundial fue de 16-5 con un doble y 2 impulsadas. No sabía Tany que estaba por ser canjeado, lo que ocurrió el 16 de diciembre de 1976. Tany pasó junto al zurdo Will McEnaney a los Expos de Montreal a cambio del lanzador zurdo Woodie Fryman y del derecho Dale Murray. Con los Expos estuvo hasta 1979 y de ahí pasó a los Medias Rojas como agente libre. Al parecer su llegada a Boston fue como el resurgir del avileño, disparó 25 jonrones e impulsó 105 carreras. Sin embargo, en 1981 y 1982 no jugó las temporadas completas y su ofensiva se redujo bastante. Nuevamente agente libre y firmó con los Filis para jugar en 1983, equipo que venció a los Dodgers 3-1 por el título de la liga y luego salía derrotado a manos de los Orioles 4-1 en la serie mundial. Fue su última participación en serie mundial, bateó de 10-2 sin extrabases. Al finalizar la temporada los Filis lo liberaron y Tany volvió a firmar con su equipo de siempre, Cincinnati, con los que jugó tres temporadas más como jugador de cambio.

Tony Pérez con los Expos

Tany Pérez con los Expos de Montreal

En 23 temporadas en las Mayores bateó 2732 hits, incluido 505 dobles, 79 triples y 379 jonrones, con 1652 empujadas y promedio de .279.

Tany Pérez con los Medias Rojas

Tany Pérez con los Medias Rojas

En su carrera participó en los juegos de estrellas de 1967 a 1970, de 1974 a 1976, abriendo como antesalista en el juego de 1970. En el juego de 1967 decidió el partido el en el 15to. inning al disparar jonrón sobre los envíos del estelar Jim “Catfish” Hunter.

En 1975 recibió el premio Fi Delta Theta Fraternidad Lou Gehrig que concede la Universidad de Columbia a los peloteros por su integridad fuera y dentro del campo de juego.

El cubano también jugó pelota invernal en Puerto Rico. Participó en diez temporadas jugando para el Santurce, donde bateó para .303, con 65 jonrones y 319 impulsadas. Hizo los equipos representativos de Puerto Rico a las series del Caribe de 1970 con el Ponce, la de 1971 con el Santurce y 1979 con el Caguas. , En diez años de participación en Puerto Rico, todos con Santurce, acumuló un promedio ofensivo de .303; 65 jonrones y 319 carreras empujadas. También representó a Puerto Rico en la Serie del Caribe de 1970 (Ponce), 1971 (Santurce), 1973 (Santurce) y 1979 (Caguas).

Tany fue coach de los Rojos de 1987 a 1992. En 1993 fue nombrado director de este equipo y cesanteado a los 44 juegos de la temporada. Su equipo tenía entonces 20 victorias y 24 derrotas, no entiendo por qué ese apuro para quitarlo como director. Robin Ventura con los Medias Blancas lo ha hecho repetidamente más mal y nadie lo ha sacado del puesto. A no ser que el Cinci haya tenido algún compromiso con el entonces nuevo manager, Davey Johnson.

En mayo de 2001 los Marlins le dieron la rienda del equipo sustituyendo a John Boles en esa responsabilidad. El equipo quedó cuarto entonces y al año siguiente Tany pasó a ocupar el cargo de asistente del manager general del equipo.

El mejor momento para Tany, cuando fue electo al salón de la Fama en 2000. En ese mismo año su número 24 fue retirado por los Rojos. De hecho fue el primer pelotero del Cinci en ser exaltado al Salón de la Fama e igualmente de los Expos de Montreal.

Previamente, en 1998, Tany fue exaltado al Salón de la Fama de la Serie del Caribe por su destacada labor como pelotero e incluido en el Pabellón de la Fama del Deporte Puertorriqueño.

En agosto de 2015 los Rojos de Cincinnati develaron una estatua en su honor en los predios de la entrada principal al Great American Ball Park. Así que si se tiene una estatua en EEUU ¿Por qué no se puede tener un retrato en grande en el Cepero?

Supongo que el Salón de la Fama o de la Gloria de Cuba, como le quieran llamar, se digne a darle el lugar que merece en ese sitial a este grande del deporte de todos los tiempos, uno que debió estar en el listado de los 100 deportistas cubanos del pasado siglo y que no está por esas cosas de la vida.

Bibliografía consultada

Anon. Atanasio “Tony” Pérez. Posracialidad. http://www.cir-integracion-racial-cuba.org/atanasio-tony-perez/

Cola Phil. 2014. Tony Pérez. Society for American Baseball Research. http://sabr.org/bioproj/person/1c4baf33

Juan Pérez.com. Anastasio “Tony” Pérez Rigal. http://www.juanperez.com/baseball/perez.html

Ojeda Carlos. 2015. Tany Pérez sorprendido por reportaje en periódico oficialista. Martínoticias.com. http://www.martinoticias.com/content/cuba-tany-perez-sorprendido-por-reportaje-periodico-oficialista/96362.html

Towers Joe. 2011. Atanasio Tany Perez-Cubano-Boricua En el Hall of Fame! PhotoAlbum del Recuerdo-Liga PR. http://photoalbumdelrecuerdoligabaseballpuertorico.mayaguezindios.net/2011/12/atanasio-tany-perez-cubano-boricua-en.html

Venn David. 2015. Tany Pérez, figura venerada por siempre en los Rojos. MLB.com, 12 julio. http://m.mlb.com/news/article/136357284/tany-perez-figura-venerada-por-siempre-en-los-rojos

Escrito por Esteban Romero (27 febrero de 2016)

El pelotero más grande de América Latina-Roberto Clemente

“Cuando tienes la oportunidad de mejorar cualquier situación,
y no lo haces, estás malgastando tu tiempo en la Tierra”.
Roberto Clemente

El título de grande e integral se lo tiene bien ganado este pelotero boricua, que responde por nombre al de Roberto Enrique Clemente Walker, nacido el 18 de agosto de 1934 en el barrio de San Antón en la localidad de Carolina, al este de la capital San Juan, en Puerto Rico. Sus padres son Melchor Clemente, trabajador azucarero, y Luisa Walker, la que trabajaba en la tienda propiedad de los Clemente. Se trata de una familia de siete hijos, tres de ellos del primer matrimonio de su madre, siendo el menor de todos el mismo Roberto.

Clemente se inició en el deporte dentro del atletismo, gustaba de correr distancias cortas e incluso lanzaba la jabalina, esto último le ayudó a desarrollar su extraordinaria potencia en su brazo derecho, según él mismo reconociera años después. No obstante, su afición por el béisbol era grande desde niño. Jugó algo de softbol desde que tenía 15 años y al dejar los estudios secundarios pudo hacer el equipo de los Cangrejeros de Santurce en 1951. Se trataba de un prospecto de cinco herramientas, el que fue observado por los cazatalentos de la MLB. Su complexión física era ideal, no era un gigante, pero medía 178 cm. Bateaba y lanzaba a la derecha. Los siempre ávidos de los Dodgers le firmaron en 1954 por un contrato de 10 000 dólares. El responsable de este contrato fue Al Campanis, pelotero nacido en Grecia, quien también dirigió al Cienfuegos en la invernal profesional cubana. En esa temporada Clemente jugó con los Reales de Montreal, sucursal de los Dodgers en la Liga Internacional (AAA). En aquel tiempo existía una regla que cualquier pelotero que se contratara por más de 4 000 dólares al año de su contrato debía aparecer en nómina de equipo de Grandes Ligas al siguiente año de su contrato. Clemente no cabía en la nómina de los Dodgers de aquel entonces, eso obligó a ponerlo a elección de otro equipo y fue así que los Piratas de Pittsburgh se hicieron de los servicios de este formidable prospecto. Los Piratas sólo pagaron 4 mil dólares. Así la escena quedó preparada para que Clemente debutara con 20 años cumplidos el 17 de abril de 1955, y lo hizo como regular patrullando el jardín derecho de los Piratas, su posición de siempre.

Clemente de toda la vida vistió con el número 21 en sus espaldas, sea en la MLB o en la liga invernal de Puerto Rico. Sucede que Earl Smith usaba el 21 en el equipo de los Piratas en 1955, por lo que Clemente usó el 13 hasta que Smith dejó al equipo un mes después de iniciada la temporada. Así que se hizo del 21 y más nunca lo soltó.

Roberto Clemente 2

Roberto Clemente

En aquel equipo de los Piratas de 1955 jugaban el torpedero Dick Groat, el antesalista Gene Freese, que jugara con el Cienfuegos en la temporada de 1956-57 y tío del también antesalista David Freese, que actualmente juega para los Angelinos y anteriormente lo había hecho para los Cardenales. Estaba también el inicialista Dale Long. Dentro del staff de lanzadores estaban los derechos Vern Law, Bob Friend, Elroy Face y hasta el zurdo cubano Lino Donoso. No era realmente un equipo de puntería en la liga nacional, en esa época siempre discutía un puesto en la segunda división, o sea del quinto al octavo puesto. Antes de que Clemente llegara al equipo, los Piratas archivaban no menos de 100 derrotas en cada una de las últimas tres temporadas. Lo interesante de la historia de Clemente es que Branch Rickey era el manager general del ejecutivo de los Dodgers cuando estos se hicieron de los servicios de Jackie Robinson, y ahora nuevamente Rickey ocupaba igual cargo en los Piratas.

Clemente tenía un brazo prohibido para el corrido atrevido de los peloteros adversarios. Era fuerza y precisión en su brazo. Tirar duro vale, pero si lo hace desviado no es que ayude mucho, Clemente la ponía donde había que ponerla. Tenía sentido de la posición que jugaba y sabía para donde ir con cada bateador. Su velocidad le daba para llegar bien a batazos difíciles de fildear, no pocas veces se lanzó en diving para atrapar batazos con intenciones de picar o de saltar para realizar un engarce en el último momento de conexiones veloces. Defensivamente ha sido probablemente el mejor jardinero derecho que haya jugado en las Grandes Ligas. En la temporada de 1961 participó en 5 doble matanzas y en 1967 en 4, en ambas resultó líder como jardinero en estas jugadas en la Liga Nacional. En la temporada de 1958 enfrió a un total de 22 corredores rivales. De 1961 a 1972 fue Guante de Oro en su liga.

Como bateador, se situaba en el home estirando su espalda, moviendo su cuello y se colocaba al fondo de la caja de bateo. Tuvo una discreta temporada al bate en 1955, promedió .255 ofensivamente y disparó sólo 5 jonrones. En 1956 bateó para .311 con 7 jonrones y 60 carreras impulsadas. La temporada de 1957 fue algo peor que la de su debut, su promedio cayó a .253, pero ya en lo sucesivo su ascenso fue progresivo. De 1960 a 1967 bateó sobre los .300 y tuvo tres temporadas de más de 20 jonrones, 1961, 1966 y 1967. Lo interesante fue que quedó como líder de los bateadores en las temporadas de 1961 (.351), 1964 (.339), 1965 (.329) y 1967 (.357). En 1969 perdió el título de bateo en competencia con Pete Rose, Clemente bateó .345 por .348 de Rose. De hecho fue el primer pelotero latino en lograr el título de bateo en la Liga Nacional. En 1964 lideró el departamento de hits, con 211, y en 1967 con 209. En cuatro temporadas logró batear más de 200 hits. En su carrera bateó en 13 temporadas por encima de los .300, y tuvo dos con promedios por encima de .290. En la temporada de 1966 el boricua se llevó el premio de Más Útil en la Liga Nacional, premio que mereció muchas veces pero que por esas cosas de la vida, no las recibió.

Hay algunas curiosidades ofensivas de Clemente que nos las dio Gustavo Martínez del diario La Opinión. Veamos, fue el único bateador en las Mayores que ha conectado un grand slam conectando un jonrón dentro del terreno, lo cual ocurrió en el Forbes Field el 25 de julio de 1956. La pelota dio contra una lámpara en el jardín izquierdo y de rebote se internó en lo profundo del jardín central. El otro aspecto es que sin ser un jonronero nato, Clemente le disparó 6 cuadrangulares al estelar zurdo Sandy Koufax, mientras que el verdugo de Clemente fue el lanzador Bob Gibson, quien lo ponchó en 32 oportunidades.

Clemente era también popular por su buen sentido del corrido de las bases. De por vida anotó 1 416 carreras y conectó 166 triples. En su carrera disparó exactamente 3000 hits, ese hit 3000 fue un doble, primer pelotero latino en llegar a esa cantidad de indiscutibles en la MLB, incluidos 440 dobles y 240 jonrones, con 1 305 carreras impulsadas, lo que le destacaba también por lo oportuno al bate.

Participó en 14 juegos de estrellas, en siete de ellos como jardinero derecho abridor en el equipo de la Liga Nacional.

La presencia de Clemente en el equipo de los Piratas mejoró el desempeño en general del equipo, que logró ir a dos series mundiales y a dos play off de la Liga Nacional. En dos Series Mundiales, 1960 y 1971, las que los Piratas ganaron, la primera contra los Yankees y la segunda contra los Orioles, Clemente bateó 21 hits en 58 veces al bate promediando .362. En la Serie de 1971 bateó para .411, fue electo el Más Útil, premio que se añadió al Babe Ruth award en esa temporada.

Mucha gente desconoce que el boricua jugó gran parte de su carrera aquejado de dolores en su espalda producto de un accidente automovilístico. Así todo, siempre rindió como el mejor.

El otro aspecto de este formidable pelotero era su sentido de humanidad, además de siempre ser fiel a la causa de los peloteros latinoamericanos y negros. Cuando él llegó a las Mayores, sufrió la discriminación en carne propia, pues no se podía albergar en hoteles de blancos, tenía que comer y viajar en los lugares previstos para los negros en EEUU. Él supo sobrellevar toda esta situación con dignidad, muchas veces discutió con managers y periodistas. Jugaba mejor que nadie pero seguía siendo negro y eso era un pecado en las décadas de los 50 y 60 en EEUU. Al respecto él declaró: «Todos saben que he luchado toda mi vida. Creo que todos los seres humanos somos iguales, pero uno tiene que luchar duramente sin cesar para mantener esa igualdad.»

Para los latinos no es cosa de juego poder pronunciar bien el inglés. Lejos de apreciar el nivel de juego de Clemente, que ya hubieran querido tener muchos peloteros blancos, como otros latinos era objeto de burla por su acento en el inglés que hablaba. Habría que ver cómo habrían hablado en español esos norteamericanos que le criticaban o se burlaban. El boricua mantenía su dignidad y nunca permitió que se le llamara Bob o Bobby, él era Roberto siempre. En otra ocasión declaró: “Mi gran satisfacción proviene de ayudar a borrar opiniones gastadas acerca de los latinoamericanos y los afroamericanos”.

Clemente era incansable, no descansaba, bien impartía clínicas de béisbol a los jóvenes de su país o igualmente jugaba en la invernal puertorriqueña.

En la invernal puertorriqueña Clemente jugó por primera vez en la temporada de 1953-54 siendo parte de los Cangrejeros de Santurce. El boricua se destacó y llegó a jugar en el juego de las estrellas de esa temporada. Entonces jugaba en Puerto Rico un pelotero que venía realmente de las ligas Negro, cuyo nombre era Henry Aaron, nada más y nada menos. En esa temporada Clemente bateó para promedio de .288. En la temporada de 1954-55 tuvo como compañero en el jardín central otro pelotero de categoría, Willie Mays, con el cual lograron componer un temible one-two. Mays venía a jugar después que su equipo, los Gigantes de Nueva York barriera en cuatro juegos contra los Indios de Cleveland. Clemente y Mays hicieron de las suyas en esta temporada para ganar el título en Puerto Rico y luego la Serie del Caribe en Caracas, Venezuela. El equipo boricua fue vencido en su primer juego contra el Almendares de Cuba, pero luego los boricuas lograron borrar ventaja de 5-0 en el segundo juego para llevarse la victoria. En ese juego Clemente impulsó dos carreras. Posteriormente vencieron 11-3 al Carta Vieja de Panamá y así llevarse Puerto Rico su segundo título en estas lides. Don Zimmer, que jugaba el campo corto, de ese equipo, declaraba que ese era el mejor equipo que había asistido a una Serie del Caribe. En 1955 volvió a jugar para los Cangrejeros, pero en 1956 este equipo fue vendido y él canjeado con otros peloteros al Caguas-Río Piedras. En el momento de su canje, Clemente tenía al menos un hit en cada juego jugado. La racha la detuvo el zurdo Luis “Tite” Arroyo de los Senadores de San Juan.

Willie Mays (izq.) y Roberto Clemente con los Cangrejeros de Santurce

Willie Mays (izq.) y Roberto Clemente con los Cangrejeros de Santurce en la temporada de 1954-55

En la temporada de 1958-59, Clemente no pudo jugar al tener que servir en la reserva de la Marina de EEUU. Ese servicio fue de seis meses en varios lugares del territorio norteamericano. No obstante, en 1959-60 volvió a jugar en su tierra natal, esta vez con los Senadores de San Juan, con los que promedió .330 al bate. Desde entonces comenzó a jugar menos en la invernal de su país. En 1962-63 no jugó, pero si a tiempo completo en la de 1963-64, aunque su equipo quedó en tercer lugar. Entonces no había serie del Caribe desde 1960. No obstante, hubo un intento de competencia interamericana en 1964 en Managua, Nicaragua, y Clemente participó en el equipo de su país. Ese evento lo ganó el equipo Nica dirigido por el cubano Wilfredo Calviño. En 1964-65 volvió a jugar, y también dirigió al equipo de los Senadores. Jugó poco, pero si tuvo tiempo de conectarle par de dobletes al estelar Dennis McLain, que lanzaba para el Mayaguez. Entonces sufrió una lesión de un muslo cuando la cortadera en su jardín tropezó con una piedra que le fue directamente a su cuerpo. Vino el juego de las estrellas y él se sintió obligado a participar, disparó un sencillo de emergente, pero con eso agravó más su lesión, al extremo que tuvo que someterse a una cirugía del ligamento del muslo lesionado. Esas complicaciones se revirtieron en un arranque lento ofensivo durante la temporada de 1965 con los Piratas, pero más tarde se recuperó y su bateo volvió a ser el de siempre. En 1967-68 jugó en Puerto Rico y bateó para .382 ofensivamente. Su última aparición en la invernal boricua fue en la temporada de 1970-71 cuando dirigió a los Senadores.

El 23 de diciembre de 1972 la ciudad de Managua, capital de Nicaragua, lugar que Clemente conocía del evento de 1964, sufrió un fuerte terremoto. Clemente, sin pensarlo mucho, se dio a la tarea de llevar un cargamento de ayuda a los damnificados por ese sismo. Él quiso ir personalmente, desconfiaba con razón de las autoridades somocistas para administrar bien los envíos internacionales. Su esposa le pidió de no ir, pero Clemente insistió en este empeño. En la noche del 31 de diciembre de 1972 , un DCD-7 despegó de de San Juan, Puerto Rico, pero a poca distancia de la isla, el avión cayó al mar y toda la tripulación murió. Lamentablemente el cuerpo de este pelotero héroe nunca fue recuperado. La causa del accidente se atribuyó a la sobrecarga que llevaba la nave.

La pérdida de este grande del béisbol, todo un ejemplo para las actuales y futuras generaciones de peloteros, cubrió de luto todo el mundo de este deporte. Con mucha razón no se esperaron los cinco años reglamentarios después de un retiro para exaltarlo al Salón de la fama de Cooperstown, lo cual sucedió el 8 de agosto de 1973. Antes una exaltación similar, sin esperar los años reglamentarios, había ocurrido con el deceso del gran Lou Gehrig. Clemente logró una alta votación y fue el primer latinoamericano en llegar al templo de los inmortales del béisbol. Ese día su esposa Vera Zavala expresó: “Este es un último triunfo, si él estuviera aquí, lo dedicaría a la gente de Puerto Rico, a la gente de Pittsburgh, y a todos sus fanáticos en los Estados Unidos. Gracias”.

El día de esa ceremonia se instauró el “Premio Roberto Clemente”, a otorgarse a aquellos que realizan labores destacadas en el deporte y la comunidad. Las Grandes Ligas instituyeron cada 18 de septiembre como el “Dia de Roberto Clemente”, mientras que en Puerto Rico Clemente fue nombrado como atleta del siglo.

En Carolina, Puerto Rico existe la Ciudad Deportiva Roberto Clemente, donde se exhibe una estatua de doce pies en ese complejo deportivo de unas 150 hectáreas. En Pittsburgh hay un museo en su memoria, Clemente Museum, que guarda muchas objetos de uso del gran pelotero. En un parque del Bronx, Nueva York, se erigió un monumento a Clemente. El Harlem River Park fue renombrado como Parque Estatal Roberto Clemente.

Por su brillante carrera, su vida tan generosa, su integridad como persona, este autor le considera como el más brillante pelotero latinoamericano de todos los tiempos.

Bibliografía consultada

Anon. Más allá del béisbol: La vida de Roberto Clemente. http://www.robertoclemente.si.edu/spanish/virtual_legacy.htm

Anon. Roberto Clemente, biography. Bio. http://www.biography.com/people/roberto-clemente-9250805

Anon. Roberto Clemente. Baseball-reference.com. http://www.baseball-reference.com/players/c/clemero01.shtml

Anon. Personas que lograron hacer una diferencia en Puerto Rico- Roberto Clemente Walker. https://sites.google.com/site/personajeshistoricosdepr/biografias/roberto-clemente-walker

Martínez Gustavo. 2015. Roberto Clemente: lo que no todos saben de su historia. La Opinión, 15 setiembre. http://www.laopinion.com/2015/09/15/roberto-clemente-lo-que-no-todos-saben-de-su-historia/

Thornley Stew. Roberto Clemente. Society for American Baseball Research. http://sabr.org/bioproj/person/8b153bc4

Vázquez Edwin “Kako”. La Biografia de Roberto Clemente Walker. 1-800 Béisbol. http://www.1800beisbol.com/baseball/deportes/roberto_clemente/la_biografia_de_roberto_clemente_walker/

Escrito por Esteban Romero (18 de febrero de 2016)

Un pelotero de ascendencia polaca, Stan Musial

“No te quejes si te la lanzan ensalivada,
trata de batearla por el lado seco”.
Stan Musial

El pelotero en cuestión no era polaco de nacimiento pero si lo podía ser por ser descendiente directo de padre polaco. Se trata de Stanisław Franciszek Musiał, más conocido como Stan Musial y también llamado como Stan the Man (Stan el hombre), quien nació el 21 de noviembre de 1920 en Donora, Pensilvania. Era un jugador de 180 cm de altura, bateaba y tiraba a la zurda, y jugaba los jardines y la inicial.

Extraordinario pelotero que brilló con luz propia en las Grandes Ligas desde que debutó. Musial fue uno de los más grandes bateadores que hayan pasado por las Grandes Ligas, quien además de ser el bateador que fue, tenía un buen corrido en las bases y fildeo en los jardines izquierdo y derecho, y en la inicial. Musial es hijo de padre polaco, de nombre Lukasz Musial, que trabajaba en una mina de zinc, y de madre, Mary Lancos, hija de emigrantes eslovacos. Ambos padres eran obreros humildes en Pittsburgh, lugar donde Musial se crió y dio sus primeros pasos en el béisbol. En su adolescencia llegó a jugar con el abuelo de Ken Griffey Jr.

Inicialmente se desarrolló como lanzador del equipo Williamson de Virginia del Oeste, donde llegó a tener récord de 15 y 8 en dos temporadas. En ese entonces, Musial tenía tan solo 17 años y a pesar de su récord, se le veía como un lanzador muy wild. En 1940 fue enviado a jugar en el equipo de Daytona Beach, donde el ex lanzador Dickie Kerr sería su coach de pitcheo. Musial no lo hizo mal, llegó a ganar 18 juegos con solo 5 derrotas. Sin embargo, el equipo carecía de peloteros y Musial se vio obligado a jugar los jardines. Su bateo como jardinero fue superior a .350 de promedio ofensivo, además de destacarse en el fildeo. Fue precisamente fildeando que se lesionó su hombro izquierdo, lo cual acabó con su carrera de lanzador.

Stan Musial

Stan Musial

En la siguiente temporada, se desempeñó como jardinero, jugando en clase C y luego en clase AAA. Su bateo fue factor decisivo para que los Cardenales de St Louis le subieran en setiembre de 1941, equipo con el que jugó a lo largo de 22 temporadas.

Musial llegó a formar trío con otros dos grandes de los jardines, Terry Moore y el explosivo Enos Slaughter. En algunas temporadas, Musial se hizo cargo de la primera base de su equipo. En su carrera con los Cardenales jugó 1 890 juegos en los jardines y 1 016 en la primera base.

El fuerte de Musial fue siempre su bateo. Su forma de pararse en el home era muy sui generis, colocaba piernas y rodillas ceñidas y el bate cerca del oído. Logró promediar sobre los .300 en 18 temporadas de las 22 jugadas en las Mayores. Fue líder de los bateadores en siete temporadas: 1943 (.357), 1946 (.365), 1948 (.376), 1950 (.346), 1951 (.355), 1952 (.336) y 1957 (.351).

En su carrera encabezó los siguientes departamentos:

• Hits- en las temporadas de 1943 con 220, 1944 con 197, 1946 con 228, 1948 con 230, 1949 con 207 y 1952 con 194; llegó a conectar 1 815 hits en su terreno e igual cantidad como visitador.
• Dobles- en 1943 (48), 1944 (51), 1946 (50), 1948 (46), 1949 (41), 1952 (42), 1953 (53) y 1954 (41)
• Carreras anotadas- en 1946 con 124, 1948 con 135, 1951 con 124, 1952 con 105 y 1954 con 120
• Impulsadas- en 1948 con 131 y 1956 con 109.
• Musial sabía correr bien las bases, como ya se dijo, lo cual se evidencia al liderar el departamento de triples en 1943 (20), 1946 (20), 1948 (18), 1949 (13) y 1951 (12).
• Total de bases, fue el campeón en 1943 con 347, 1946 con 366, 1948 con 429, 1951 con 355 y 1952 con 311.

Por sus destacadas actuaciones en 1943, 1946 y 1948 Musial fue declarado el Más Útil de la Liga.

Al final de su carrera, Musial exhibía los siguientes records en la liga nacional:

• Juegos jugados, con 3026, tercero superado por Pete Rose y Hank Aaron solamente.
• Hits conectados, con 3 630 hits, segundo superado por Rose con 4256. En ambas ligas es cuarto, por detrás también de Aaron (jugó algo con los cerveceros en la liga americana) y Ty Cobb.
• Veces al bate, con 12 172, tercero, superado por Rose y Hank Aaron solamente
• Carreras anotadas, con 1 949, quinto de todos los tiempos
• Dobles, con 725, segundo, Rose disparó 746.
• Total de bases, con 6 134, superado por Aaron con 6591 en la liga nacional.
• Actualmente es el cuarto en hits conectados en las Mayores, por detrás de Pete Rose, Ty Cobb y Hank Aaron.
• En dobles es el tercero, y sexto en juegos jugados es el tercero en ambas ligas.

Además, Musial era hombre de poder, disparó 475 jonrones e impulsó 1 951 carreras. De no haber sido por su servicio militar en los años 1945 y 1946, Musial habría podido estar en el club de los 500 jonrones. En 1954, en un doble juego contra los Gigantes de Nueva York, disparó un total de 5 jonrones.

Musial aseveraba que su éxito en el bateo estribaba en memorizar la velocidad y el tipo de lanzamiento de cada lanzador en la Liga Nacional. Unos tiraban rectas, curvas, sliders, pero lo importante era saber su velocidad y donde podría caer la bola de manera de poderla engarzar en el momento justo.

Existe una anécdota sobre Willie Mays recibiendo instrucciones de su director, Leo Durocher, de donde situarse en los jardines ante cada bateador. Durocher le decía las debilidades de los bateadores adversarios. Llegado a un punto, Mays notó que Durocher no le había dicho nada sobre Musial, por lo que le preguntó al respecto. Durocher le respondió: “El tercero en la alineación es Stan Musial. No tengo consejo que darte sobre él”.

Stan Musial jugó en las Series Mundiales de 1942 y 1943 contra los Yankees, luego contra los carmelitas de St Louis en 1944 y contra los Medias Rojas en 1946. Obtuvo tres anillos: 1942, 1944 y 1946. En esas lides bateó 22 hits en 86 veces al bate, promedio de .256, incluido 7 dobles, 1 triple y 1 jonrón, con 9 anotadas y 8 impulsadas.

En juegos de Estrellas participó en 24 partidos desde 1943 hasta su retiro en 1963. Estuvo ausente en el juego de 1945. En estos partidos bateó 20 hits en 63 veces al bate, incluido 6 jonrones, 2 dobles y 10 impulsadas, y promedio ofensivo de .317. En el juego de 1955, en la parte baja de la décima entrada, el receptor, Yogi Berra se quejó de dolencias en los pies, a lo que Musial, que estaba al bate, le dijo, “relájate, te llevaré a casa en un minuto”. Acto seguido disparó jonrón que decidió el partido.

Otra característica de Musial fue la de no protestar las decisiones de los árbitros. Nunca fue expulsado de juego alguno.

Al término de su carrera como jugador, pasó a desempeñarse como ejecutivo de los propios Cardenales, se convirtió en vicepresidente de la franquicia. El club lo exaltó con una estatua frente al Busch Memorial Stadium en 1968, y entró al Salon de la Fama en 1969.

Musial fue electo por el Sporting News como el jugador del año en las Grandes Ligas en 1946 y 1951. El Sports Illustrated lo nombró deportista del año en 1957 y le dio el premio de mejor deportista de la década de 1946 a 1956. Musial fue electo al Salón de la Fama del Béisbol en 1969.

De la lejana Polonia, patria de su padre, Musial también recibió la medalla Caballero de la Cruz de la Orden al Mérito de parte del gobierno polaco en 1972, e igualmente es miembro del Salón de la fama del deporte de este país.

Musial murió el 19 de enero de 2013 en Ladue, Missouri, en su residencia rodeado por familiares y seres queridos.

Fuentes consultadas

Baseball Library: http://www.baseballlibrary.com/ballplayers/player.php?name=Stan_Musial_1920

Baseball Reference: http://www.baseball-reference.com/m/musiast01.shtml

Béisbol fama: http://www.beisbolfama.com/biografia/stan/musial

Stan The Man- http://www.stan-the-man.com/

Escrito por Esteban Romero (15 febrero de 2016)

¿Podrá el equipo Cuba hacer un buen papel en el próximo Clásico de Béisbol?

“Los chinos usan dos pinceladas para escribir la palabra crisis.
Una significa peligro y la otra significa oportunidad, por lo tanto
en medio de una crisis, mantente atento al peligro
sin perder de vista la oportunidad”.
John F. Kennedy

Desde el año 2000 los equipos Cuba han tenido que enfrentar novenas más potentes que aquellas que asistían con anterioridad a los eventos oficiales de béisbol. Fue en ese año 2000 que el equipo Cuba tuvo que enfrentarse contra un pitcher norteamericano de nombre Ben Sheets, quien silenció a la potente escuadra cubana al sólo permitir 3 sencillos en todo el juego y ninguna anotación. Era como una advertencia, los nuevos equipos vendrán con más fuerza y experiencia, no habrá más paseos ni super KO de cinco innings.

Luego hubo como una reposición e incluso la escuadra nacional logró el segundo lugar en el I Clásico de béisbol en marzo del 2006. Desde entonces comenzó la debacle, por un lado técnicamente no se han tenido todos los recursos para poder jugar la pelota como es debido, y lo peor, el éxodo de los mejores peloteros, algo que no se detiene y continuará hasta que no se vuelva al pasado. Si, por mucho que les duela a las autoridades de la pelota cubana, tendrán que volver al status de la pelota en 1959, de lo contrario el éxodo continuará en el béisbol y otros deportes. La dialéctica no da otra solución.

Ahora hemos visto como la escuadra de Ciego de Ávila salió mal parada de la última serie del Caribe en Santo Domingo (2016). El regreso de los equipos cubanos a estas lides no ha sido nada triunfador, el balance actual, incluyendo el milagro de la victoria del Pinar del Río en San Juan (2015), es de 5 escasas victorias con 10 derrotas, promedio de .333. Estos equipos no eran los campeones como tal, sino que han tenido nóminas de un poquito del campeón y dos tercios o más de refuerzos. Algunos comentaristas del Caribe daban ahora a Cuba como ganadora debido a que era prácticamente una selección nacional. Nos equivocamos todos, muchos pensamos que se podría hacer hasta un mejor papel, superior al de Pinar, pero se volvió a repetir la historia de las 3 primeras derrotas, el pitcheo fue tan malo como el que mostró el equipo Villa Clara en la Isla Margarita (2014), el bateo no apareció con la debida oportunidad, en fin, un equipo opaco completamente.

Ciego de Ávila, béisbol

Equipo Ciego de Ávila, campeón nacional 2015

A la mala actuación del conjunto de Ciego de Ávila se sumó el abandono del equipo por parte de los hermanos Yulieski y Lourdes Gourriel Jr. En Cuba se ha hablado de las cualidades deportivas del primero, todo comenzado a partir de la salida del país de Kendrys Morales. Hasta la comentarista Julia Osendi se atrevió a omitir el nombre de Kendrys en un juego internacional del pasado y si alabar el triple de Yulieski y no el jonrón de Kendrys.  Estrellas en el firmamento no hay, uno no sabe ahora de quién van a hablar.

Dejando estos detalles a un lado y viendo la debilidad de los conjuntos que han representado a Cuba en los últimos eventos oficiales, la pregunta que uno se hace es: ¿Cómo se podrá armar un equipo Cuba que pueda realmente dar batalla en el terreno de juego? Conformar un equipo fuerte es cosa muy difícil en la actualidad. Hacer cualquier cosa que se parezca a un equipo es muy fácil, como también lo es que salga completamente choteado del evento. Por lo tanto, debe entenderse que en estos momentos los encargados de la pelota dentro y por arriba de la federación deben estar haciéndose con mucha lógica esta pregunta. Se sabe que hay una sola solución, pero lo que no se sabe es si el tabú pueda ser eliminado o será aprobado para eliminarse.

Antonio Castro tuvo una gira hace un año atrás cuando conversó con el pelotero Yoennis Céspedes en Toronto. El granmense entonces jugaba con los Atléticos de Oakland y se hallaba en Toronto para enfrentarse contra los azulejos. Castro habló con Yoennis sobre la posibilidad de que peloteros cubanos que participan en la MLB pudieran representar al Cuba en eventos internacionales y que estos, además, pudieran hasta participar en las series nacionales durante el invierno. Lo dicho fue luego ratificado por el mismo Castro y la ESPN publicó toda una información, la que, por cierto, en Cuba nunca se llegó a publicar.

A finales del 2015, una delegación de la MLB, encabezada por Joe Torre y donde además iban peloteros cubanos como Alexei Ramírez, Pito Abreu, Yasiel Puig y Brayan Peña, visitaron Cuba, nuevamente surgió el tema, de manera informal, de la posible participación de cubanos de la MLB en equipos Cuba. Muchos han recibido con agrado esta insinuación, pues un planteamiento firme al respecto no hay como tal y de eso ni se habla en la prensa nacional deportiva. Recordemos que Yonder Alonso, pelotero ahora con los Atléticos, el pasado año expresó su acuerdo de integrar equipos Cuba, lo mismo el receptor Yasmani Grandal, y la respuesta sería la misma de parte de muchos peloteros cubanos en las Mayores o en las Menores.

Delegación MLB

Antonio Castro le da la bienvenida a la delegación de la MLB y a los peloteros cubanos que la integran

No se puede pensar que todos quieran integrar el equipo nacional, hay algunos, con sus razones, que no quieren que les hablen del tema. Plantean que si hasta ahora les han llamado desertores, traidores y otros calificativos más, no tienen nada qué hacer en un equipo que lo organizan aquellos que los han denigrado.

No obstante, muchos, diría que la mayoría, estarían en disposición de integrar el equipo Cuba y darle la victoria o al menos hacer un mejor papel en el terreno.

El próximo evento no es un centroamericano o panamericano, es el cuarto Clásico y para el que Cuba actualmente no tiene peloteros suficientes para poder dar un buen juego en el terreno. A ese evento asisten los países con sus mejores peloteros. De ahí que hay solo dos opciones, una no asistir al evento, algo que no sería bien visto, máxime que Cuba siempre se ve como una potencia en este deporte, la otra, la mejor es la de integrar el equipo con varias figuras cubanas del béisbol profesional norteamericano.

En las Mayores y Menores hay más de 50 peloteros cubanos con nivel suficiente para poder optar por un puesto en un equipo de 28 peloteros, donde obligatoriamente habría que llevar 13 lanzadores y 3 receptores. La inclusión de peloteros cubanos en los circuitos profesionales sería igualmente una buena oportunidad para una aproximación más de la federación cubana en sus relaciones con la MLB.

Haciendo un recuento mental, los peloteros que podrían bien jugar en el conjunto cubano serían los receptores Yasmani Grandal, Brayan Peña y Adrián Nieto, los jugadores de cuadro Pito Abreu, Alexei Ramírez, José Iglesias, Adeiny Hechavarría, Yasmany Tomás (3B), Yunel Escobar, Adonis García, Yunesky Betancourt, Héctor Olivera, los jardineros Yoennis Céspedes, Leonys Martín, Yasiel Puig, Rusney Castillo, Jorge Soler, Dariel Álvarez, Henry Urrutia, Leslie Anderson, el designado Kendrys Morales, y los lanzadores José Fernández, Aroldis Chapman, Raisel Iglesias, Odrisamer Despaigne, Roenis Elías, Armando Rivero, Onelki García, Raúl Valdés, Dalier Hinojosa, Yoslán Herrera entre otros, sin olvidar a aquellos que actualmente juegan en Japón u otros que puedan est a temporada 2016 hacer el grado sea en las Mayores o en las Menores. Además, la mayoría de los equipos llevan en su nómina a peloteros descendientes de esa nacionalidad. Los italianos son los más dados a este arreglo. Cuba tiene igualmente esta oportunidad y con verdaderas estrellas como Julio Daniel Martínez, Gio González, Alex Ávila, los tres hijos de padres cubanos, y hasta Jon Jay y Eric Hosmer, hijos de madre cubana. Hay muchos peloteros de experiencia para escoger y crear un equipo realmente competitivo, todo está en que se quiera hacer. Lo más importante es que un equipo de este tipo si sería representativo del béisbol cubano y no de una parte del mismo.

Es cierto que hacer un equipo de esta naturaleza traerá problemas con aquellos peloteros que juegan en las series nacionales, pero el problema dejaría de existir si los mismos pueden decidir por cuenta propia si seguir jugando en estas series o salir al extranjero para probarse en otros circuitos profesionales, como ya se dijo, poner las cosas en el lugar que estaban en 1959.

Si bien los componentes del equipo son importantes, aquí entonces la designación del director es vital. El manager del Cuba debe ser de experiencia y que sepa tratar debidamente a sus peloteros. En Cuba hay un manager de mucha experiencia y ecuánime como Jorge Fuentes, por solo mencionar un nombre.

Escrito por Esteban Romero (9 de febrero de 2016)

Un comentario del autor: he visto, hoy 14 de febrero, toda una serie de comentarios a este artículo en el blog Swing Completo, donde igualmente se publicó. Me alegró realmente, algunos me dan precisiones que debo aceptar. Usualmente utilizo fuentes bibliográficas en cada artículo, aquí no los utilicé, así que las fechas o errores de un año u otro las acepto.  Esos errores ya han sido enmendados, pero el artículo no pierde en lo absoluto su mensaje. Lamento que les duela sinceramente a algunos lo escrito, que no es crítica, pero si realidad. No todos los comentarios son hechos con esa buena intención.  Hay uno que sobre todo no puedo aceptar. Escribo solo y nadie me paga, soy jubilado y solvente económicamente. Aquí no hay grupo de edición ni nada similar. No soy instrumento de nadie y he expuesto lo que entiendo, y nadie me puede hacer creer que el Cuba hará un buen papel en el próximo clásico. No hay varita mágica a menos que se adopte otra política. En cuanto a lo dicho de 1959, lo afirmo, la pelota anterior a las series nacionales fue siempre más fuerte y no necesitaba llevar más de una decena de refuerzos como hacen los actuales equipos. Muchos de los que critican siguen siendo, como dijera Cicerón, niños al ignorar el pasado.

Bobby Maduro, gran promotor del béisbol cubano y latinoamericano

“El éxito es una cuestión de perseverar cuando otros ya han renunciado”
William Feather (1889-1981), autor y publicista americano

Uno de los hombres que más ayudó al desarrollo del béisbol cubano y luego del béisbol latinoamericano en las Grandes Ligas fue el cubano Roberto Maduro de Lima, más conocido como Bobby Maduro en todos los ambientes.

Maduro es hijo de una familia de sefarditas nacidos en la Isla de Curaçao. El padre de Bobby se llamaba Salomón Moses Levy Maduro. Sus parientes por línea maternal eran igualmente de origen sefardita. Su familia se trasladó a Cuba en busca de mejores oportunidades económicas. Según describe Rory Costello, la familia sefardita de los Maduro primero emigró de España a Portugal, de ahí a Francia en el inicio del siglo XVII, luego se trasladaron a Holanda, y a finales de ese siglo marcharon a las Antillas Holandesas, donde existe la sinagoga más antigua del hemisferio occidental. La familia de Bobby no era religiosa en el sentido de asistir a la sinagoga regularmente y su establecimiento en Cuba no fue causado por la criminal persecución de los judíos por Hitler en Europa. Cuba llegó a tener una comunidad de unos 12 mill judíos en 1959, pero los Maduro fueron de los primeros en asentarse en la isla. Se sabe que Bobby y su hermana se convirtieron al catolicismo en su juventud.

Maduro nació el 27 de junio de 1916 en La Habana, pero su crianza transcurrió parcialmente en Morón. Su familia había entrado en contacto con la compañía American Sugar Refining Company en 1930, para la cual llegaron a trabajar, y los Maduro compartían vivienda unas veces en la Habana y otras en el Central Cunagua, donde regularmente se jugaba la pelota y tenían un terreno disponible propio. Fue por ahí que a Bobby le entró la afición del béisbol. El padre de Maduro también entró en el negocio de los seguros y fungió como ente importante de la London Guarantee and Accident Co., luego fue director de la Compañía Cubana de Fianzas y presidente de la misma de 1942 a 1958.

La educación de Maduro tuvo lugar en centros docentes que no estaban al alcance de todos los cubanos, había que tener muchos billetes para eso. Inicialmente hizo la escuela superior de Asheville en Carolina del Norte y en 1934 matriculó en la renombrada Universidad de Cornell, estudios que Maduro no terminó.

Bobby Maduro

Bobby Maduro

De siempre Bobby Maduro fue un aficionado al béisbol y llegó a jugar la primera base del Vedado Tennis Club de la Unión Atlética Amateur.

Hay quien habla de historia y dice que Maduro era un business man, dicho a toda intención para minimizar lo que realizó en sus años involucrados con el béisbol. De hecho Maduro hizo mucho con tal de llevar al béisbol cubano al más alto sitial en su historia.

En 1946, Cuba tuvo un equipo de liga menor, los Havana Cubans, que jugaron en la Liga Internacional de la Florida, inicialmente de clase C y luego la liga ascendió a clase B. El equipo fue sucursal de los Senadores de Washington y su creación se debe a la acción de hombres como el ex–jugador de béisbol Merito Acosta y al cazatalento italo-americano Joe Cambria. Se sabe que Bobby Maduro fue uno de los que invirtió algún dinero para crear a este conjunto, aunque no fue uno de sus mayores accionistas. Cambria, Acosta y el dueño de los Senadores, Clark Griffith, se repartían el pastel en grande.

Por esa fecha se estaba construyendo el actualmente llamado Estadio Latinoamericano, y que era en sus inicios el Gran Estadio del Cerro, cuya construcción culminó en 1946, y hay evidencias que Bobby Maduro entregó 2 millones de dólares para la obra, de hecho el mayor inversor. De esa forma, los peloteros cubanos y extranjeros pasaban a jugar de una instalación con capacidad para 15000 aficionados, que era el viejo parque de la Tropical, al nuevo estadio que duplicaba esa capacidad. Sacando cuentas de lo que valía un boleto de entrada al Estadio del Cerro, se puede llegar a la conclusión que probablemente Maduro nunca llegó a regresar los 2 millones gastados por él para la construcción de este estadio, al cual se le hizo una reconstrucción importante en 1971, pero que ahora tiene problemas diversos que ponen en peligro su existencia a no ser que se le repare debidamente. Basta con mirar al techo, sus angulares están todos oxidados.

Gran Estadio del Cerro

Así se llenaba el Gran Estadio del Cerro en la Habana

Maduro fue co-dueño del equipo Cienfuegos a partir de la temporada de 1949-50 conjuntamente con Luis Parga y Emilio de Armas. Los peloteros de este equipo tenían algunos privilegios dados por Maduro, como el de hospedarse ellos y sus esposa gratuitamente en la casa de apartamentos que él poseía en la Habana.

En mayo de 1953, Maduro se convirtió en dueño de los Havana Cubans, para lo cual compró la parte del dueño de los Senadores, Clark Griffith, algo así como 40 mil dólares, mientras Merito conservaba el 20%. Sus divergencias con Joe Cambria se acentuaron en ese período, al extremo que el equipo hubo de iniciar la temporada de 1953 jugando en Cayo Hueso, pues Cambria no llegó a acuerdo con Maduro respecto al uso del Estadio del Cerro.

Finalmente Maduro logró arreglar este asunto con Cambria, a quien dejó como cazatalento del equipo, pero no como director general, y habló con los ejecutivos de los Medias Blancas y de los Dodgers para lograr un acuerdo, algo que al final no cristalizó. Ya en ese momento Bobby Maduro estaba proyectándose a todo lo alto. La franquicia del Springfield en la Liga Internacional, clase AAA, estaba libre y Maduro solicitó ocupar la misma con un nuevo equipo, los Cuban Sugar Kings, naturalmente, dejando atrás a los Havana Cubans. Era llevar uno a un nivel más alto, de clase B a AAA, todo un verdadero salto.

Bobby Maduro planeó desarrollar un equipo de latinos que estableciera a la Habana como su mercado natural para nutrir a las Grandes Ligas. Su proyección era entrar en clase AAA, para luego, un buen día, llegar a las Mayores. De ahí su famoso slogan: “Un paso más y llegamos”. Muchos entonces estaban seguros que el paso se daría si no fuera por esas cosas del destino.

Un paso más y llegamos

Los ejecutivos de las Grandes Ligas estaban contentos con el nuevo curso de la pelota en Cuba y con los movimientos realizados por Bobby Maduro, quien no cejaba en promover la pelota cubana al más alto sitial en la arena internacional. El famoso equipo nipón Yomiuri Giants fue invitado a jugar en Cuba en 1954 en tres juegos de exhibición. Los Cubans fueron a Mérida, México, con iguales propósitos de exhibición, enfrentando a las Alas Rojas de Rochester de la propia Liga Internacional.

En agosto de 1954 se llegó a un acuerdo con los Rojos de Cincinnati, el mismo equipo que en el pasado le había dado entrada a peloteros cubanos famosos como Rafael Almeida, Marsans y Adolfo Luque. Ya para ese entonces Bobby Maduro había dejado de ser uno de los co-dueños del equipo Cienfuegos, y los Cubans se convertían en sucursal del Cinci de la Liga Nacional. Muchos peloteros cubanos de tremenda calidad llegaron a las Mayores jugando primero para los Rojos.

los Cubans

Los Cubans

Los Cubans en su primera temporada en la Liga Internacional lograron el sótano entre 8 equipos, pero al año siguiente Regino Otero los condujo a quedar en la primera división, con registro de ganados/perdidos 83 y 70. En el play off fueron eliminados en la primera confrontación.

A la par de haber propiciado el desarrollo de un equipo con franquicia en Cuba dentro de la clase AAA, Maduro fue promotor de una liga infantil cubana, la que conocíamos con el nombre de los Cubanitos. Para este empeño Maduro le dio la responsabilidad de esta liga a Mako Pérez, que fungía como instructor del equipo Miramar Yacht Club. Los Cubanitos llegaron a agrupar unos 5000 niños jugando pelota con los uniformes e implementos debidos.

Los Cubans usualmente entrenaban en la primavera en el parque de béisbol de Morón, lugar donde transcurriera parte de la niñez de Maduro. Ese estadio fue el segundo en Cuba con luces, lo cual se debió a la inversión hecha al efecto por Bobby Maduro. En la última temporada de béisbol profesional (1960-61) se efectuaron algunos juegos en ese parque de Morón, que podía albergar 12000 aficionados sentados.

En 1959 sucedieron cambios en Cuba, vino un nuevo gobierno y nuevas medidas que realmente no viabilizaban las operaciones de los Cubans. Aun así Maduro siempre insistió en mantener la sede del equipo en la Habana. Hubo muchos intentos de compra de la franquicia por otros ejecutivos norteamericanos, pero Maduro nunca accedió.

Hubo un incidente desagradable el 25 de julio de 1959 en el Gran Estadio, jugaban los Cubans contra las Alas rojas de Rochester, hubo algunos disparos, al parecer de alegría, pero uno de ellos le dio en el casco al auxiliar de tercera base del equipo norteamericano, Frank Verdi, y rozó algo un hombro del torpedero cubano Leonardo Cárdenas. Ese incidente creó un mal ambiente para el juego de equipos norteamericanos en la Habana. Realmente se produjo ese día y no hubo más, pero las relaciones entre Cuba y EEUU, se deterioraban a diario, quedó el precedente y las autoridades deportivas norteamericanas hablaron en más de una oportunidad de la inseguridad de jugar en la Habana. Maduro no aceptó los argumentos e hizo prevalecer su voluntad de seguir jugando en Cuba. Pocos meses después, los Cubans se alzaban con el título de pequeños campeones mundiales al derrotar a los Molineros de Minneápolis en siete partidos.

La siguiente temporada abrió con unos Cubans renovados y con deseos de repetir la hazaña del año anterior, pero ya las autoridades norteamericanas estaban decididas y el 8 de julio de 1960 los Cubans se vieron despojados de su franquicia y pasaron a ser los Jets de New Jersey, equipo que estuvo dos temporadas en la Liga Internacional sin penas, ni glorias. Maduro siempre se opuso a esta decisión y sabía bien que los mismos cubanos interpretarían este hecho como “otro acto de agresión”.

En ese movimiento Maduro perdió más de 400 mil dólares y su sueño de llegar a las Mayores con una franquicia en la Habana. Finalmente emigró a EEUU en 1962, según se ha publicado, llevaba un billete de 5 dólares en su bolsillo.

Luego en la Florida siguió relacionado con el béisbol de ligas menores, y puso todo su empeño y entusiasmo en el desarrollo del deporte en este estado de EEUU.

Para su suerte, las autoridades del béisbol organizado, sobre todo el Comisionado William Eckert, estaba deseoso de crear una oficina de relaciones interamericanas. Varios peloteros latinos, entre ellos Felipe Alou, pedían algo por el estilo de manera que este órgano arreglara acuerdos entre las lides invernales con la MLB, así como promover la pelota amateur como fuente de peloteros para el béisbol profesional. Maduro fue la persona escogida para ocupar dicho cargo, una responsabilidad muy merecida por su experiencia y olfato para iniciar grandes empresas dentro del béisbol.

Maduro renunció al cargo de jefe de la oficina de relaciones interamericanas en 1978 y entonces se dispuso a la creación de la llamada Liga Inter-Americana, la que se inició en mayo de 1979 y fue realmente un fracaso. Luego trabajó en el mismo Miami en distintas actividades relacionadas con el deporte.

Bobby Maduro Estadio en Miami

Estadio Bobby Maduro en Miami

En honor a Maduro existe una calle en Miami que lleva su nombre, ciudad donde murió el 16 de octubre de 1986. Igualmente el Miami Stadium fue renombrado como Bobby Maduro, e igualmente exaltado al Salón de la Fama del Béisbol Latinoamericano en 2010.

Bibliografía consultada

Anon. Bobby Maduro. Baseball-reference.com. http://www.baseball-reference.com/bullpen/Bobby_Maduro

Anon. Miami Baseball Did Not Start in 1993… http://oncloudconine.mlblogs.com/tag/bobby-maduro/

Costello Rory. Bobby Maduro. SABR Baseball Biography Project. http://sabr.org/bioproj/person/c34ce106

Gómez Masjuán Miguel Ernesto. Bobby Maduro y su legado al béisbol. Habana Radio. http://www.habanaradio.cu/articulos/bobby-maduro-y-su-legado-al-beisbol/

González Echevarría, Roberto. 1999. La gloria de Cuba- historia del béisbol en la isla. Editorial Colibrí, Madrid, España. 720 p.

Torres, Ángel. 1997. La leyenda del béisbol cubano: 1878-1991. Angel Torres Publishing Company. 308 p.

Escrito por Esteban Romero (26 de enero de 2016)

El desempeño de los equipos cubanos en las series del Caribe (1949-1960)

Se aproxima la serie del Caribe 2016, en las que Cuba participa desde hace dos años. En la del retorno, 2013, en la Isla Margarita, Venezuela, el equipo de Villa Clara registró la peor actuación de un equipo cubano en estas lides. A la del 2014 asistió el campeón Pinar del Río, la que luego de un inicio desastroso, despertó y logró ganar los juegos necesarios para adjudicarse la corona. Sin embargo, ninguno de los conjuntos iba con nómina al 90% del equipo original, siempre eran más los refuerzos que los reales campeones.

Ahora se presenta un escenario similar para la serie del Caribe 2016, el campeón Ciego de Ávila asistirá con un equipo a base de 12 de la nómina actual del conjunto y con 16 refuerzos de otras provincias.

Se dice que equipos de otros países lo hacen, es cierto, pero eso no fue la práctica de los equipos cubanos de las primeras series del Caribe. En esas 11 series, en las que Cuba participó, se admitía un máximo de cuatro refuerzos, y por lo general los equipos de Cuba eran tan fuertes que no necesitaban de refuerzos. Esos se utilizaron cuando algún que otro pelotero norteamericano no podía viajar debido a exigencias de su equipo profesional u otros.

Cuba venció en aquel entonces en siete oportunidades, las últimas cinco series hasta 1960 fueron dominadas por los equipos representativos de Cuba, y en la última, la despedida fue con una espesa pollona a expensa de sus contrarios. Lo que hicieron estos equipos Cuba son usualmente omitido por los cronistas actuales de las series del Caribe, hablo de comentaristas no cubanos, para los cuales las Series del Caribe comenzaron en 1970, o sea en su segunda fase, ya que de 1960 en lo adelante hubo una brecha debido precisamente a la ausencia de los equipos cubanos.

Si en 1961 hubiera habido serie del Caribe, no dudo que el Cienfuegos habría dado batalla y hasta se habría llevado el título. Aquel equipo, como los otros en esa temporada en la profesional cubana, era a base de peloteros cubanos, y mirando su nómina en el terreno, refuerzos, al menos los 4 permisibles, habrían venido bien. Cienfuegos tenía en primera a Borrego Álvarez, pero para la serie del Caribe lo mejor habría sido llevar a Julio Bécquer, líder en jonrones con 15, para pasar a Borrego al jardín izquierdo, el central y el derecho serían defendidos por el Haitiano González y Román Mejías, respectivamente. En la receptoría iba el entonces joven Joaquín Azcue, mientras que en el cuadro, Octavio Rojas, campéon de bateo de esa temporada, habría podido volver a su anterior equipo para cubrir la segunda base que durante la temporada fue defendida por Ossie Álvarez; en el campo corto estaba Leonardo Cárdenas y en la antesala Hiraldo Sablón, más conocido como Chico Ruíz en la MLB. El staff de pitcheo podía llevar, además de Pedro Ramos, Raúl Sánchez, Camilo Pascual (lanzó poco y con autorización de los Senadores), Tony Díaz y Cándido Andrade, a Orlando Peña y al novato del año Luis Tiant Jr. Fíjense en los nombres, casi todos los mencionados eran o fueron después destacados bigleaguers, y eso que en Cuba no existían academias como fue después en otros países del área. Esto es sólo hipótesis, pues no hubo serie del Caribe en 1961. Los equipos del resto de los países no quisieron jugar este torneo por temor a tener problemas con la Asociación Nacional de Ligas Profesionales de Béisbol, con la cual existían acuerdos. Además la sede le correspondía a Cuba, lo cual hacía más riesgoso el asunto por las prohibiciones impuestas por los ejecutivos de la Asociación ya mencionada.

En la segunda fase de las series del Caribe, concretamente de 1970 a 2013, sin la presencia de Cuba, se han tenido 33 series del Caribe, República Dominicana archiva 19 triunfos, Puerto Rico 14, México 8 y Venezuela 7, mientras que Cuba ausente en ese período y de vuelta en 2014, tiene ya 8 títulos. Es hora que Cuba vuelva a su sitial de siempre sea en estas series como a nivel de MLB, calidad siempre habrá.

La calidad indiscutible de los equipos cubanos en la primera fase de las series se manifiesta también en el hecho que muchos lideratos aún están en manos de peloteros cubanos y no hablo de aquellos norteamericanos que igualmente integraban los equipos cubanos, los que también brillaron.

Les doy algunos detalles al respecto. Héctor Rodríguez es el pelotero con tercer mejor promedio ofensivo en series del Caribe, con .359, mientras que Pedro Formental es cuarto con .350, Edmundo Amorós sexto con .338 y Ángel Scull octavo con .306.

Héctor- Chiquitín- Humberto Fdez.

Estrellas cubanas en Series del Caribe: Héctor Rodríguez- Chiquitín Cabrera- Humberto Fernández

Ángel Scull

Ángel Scull

En hits conectados, Héctor es quinto con 30 y Amorós sexto con 27. En carreras impulsadas, Amorós es cuarto con 19, y Héctor sexto con 16.

Formental- Amorós-Pablo García

Estrellas cubanas en Series del Caribe: Pedro Formental- Edmundo Amorós- Pablo García

En lo que se refiere al pitcheo, Camilo Pascual es líder en victorias con 6, seguido de Orlando Peña y Pedro Ramos con 5-1, ambos. En PCL, Conrado Marrero es segundo con 1.59, Camilo tercero con 1.89, y Peña cuarto con 1.95.

Pascual-Ramos-Orlando Peña

Ases del pitcheo cubano en Series del Caribe: Camilo Pascual- Pedro Ramos- Orlando Peña

Camilo es el líder en juegos completos con 5 y Orlando Peña tiene 4, mientras que en WHIP Camilo marca el paso con 0.80 y Peña con 0.87, Marrero es cuarto con 0.99 y Pedro Ramos sexto con 1.06. Camilo es el sexto en ponches propinados con 42. Sería injusto si no menciono al gran zurdo Agapito Mayor, lanzador que logró 3 victorias para el Almendares en la primera serie del Caribe.

Marrero-Agapito Mayor

Ases del pitcheo cubano en series del Caribe: Conrado Marrero y Agapito Mayor

Hay otros records para una serie sencilla, Chiquitín Cabrera ostenta el mayor promedio ofensivo con .619 en 1951, le sigue el de Formental con .560 en 1953. En hits conectados, Formental disparó 14 (1953) y, Chiquitín 13 (1951).

En dobles, Scull disparó 5 (1954) y Amorós 4 (co-líder en 1952). En triples Formental 3 (1953) y Pablo García 3 (1955).

Humberto Fernández anotó 10 carreras, record, en la serie de 1956, mientras Tony Taylor robó 3 bases (1959), para ocupar el tercer lugar en este aspecto.

En slugging, Héctor Rodríguez registró 0.842 (1950), tercera mejor marca para una serie.

Orlando Peña registró un WHIP record de 0.62 en 1959.

Entre los peloteros norteamericanos que integraron los equipos cubanos, fueron varios los destacados. La lista incluye a hombres como Rocky Nelson, Archie Wilson, Bob Boyd, Milton Smith, Curt Roberts, Monte Irvin, Jim Bunning y otros que hacen una lista extensa realmente.

Archie Wilson-SollyDrake-Milton Smith

Archie Wilson-SollyDrake-Milton Smith

Los cubanos siguieron haciendo bulla en 1970 cuando se inició la llamada segunda fase de las series del Caribe, y Venezuela logró su primera serie del Caribe dirigidos por Carlos “Patato” Pascual, hermano de Camilo. A esa victoria contribuyó Orlando Peña ganando un juego, pero aún más por el pitcheo del lanzador de Caibarién, Aurelio Monteagudo.

Carlos Pascual y Aurelio Monteagudo

Carlos Pascual y Aurelio Monteagudo

Cuba, con un aceptable 3-3 de Pinar del Río en 2015, volvió a imponerse. Esperemos que las próximas presentaciones sean realmente mejores. El número de refuerzos se reducirá cuando el número de equipos participantes en las series nacionales se reduzca y se concentre más la calidad.

Veamos ahora las nóminas de los equipos Cuba de 1949 a 1960, o sea en su primera etapa.

1949

Almendares
Director: Fermín Guerra
RECEPTORES: Mike Sandlock, Andrés Fleitas y Gilberto «El Chino» Valdivia.
CUADRO: Chuck «The Rifle Man» Connors (1B), Granny Hammer (2B), Héctor Rodríguez (3B), Avelino Cañizares (SS), Willy Miranda, Rene González y Francisco «Sojito» Gallardo.
JARDINEROS: Al Gionfrido, Sam «El Sambo» Jethroe, Monte Irvin y Santos «El Canguro» Amaro.
LANZADORES: Agapito Mayor (quien ganó tres desafíos), Morris Martin, Conrado Marrero, Eddie Wright, Rene «Tata» Solís, Jorge Comellas, Octavio Roberto y Vicente López.
0 refuerzo, ganó la serie

1950

Almendares
Director: Fermín Guerra
RECEPTOR: Fermín Guerra.
CUADRO: Andrés Fleitas (1B), Gene Handley y Yiqui Desouza (2B), Héctor Rodríguez (3B), Eddie Pellagrini (SS), Willie Miranda, Avelino Cañizares.
JARDINEROS:
Al Gionfrido, Rafael Villa Cabrera, Roberto Ortiz, Santos «Canguro» Amaro, Rene Monteagudo, Francisco «Cisco» Campos, Tony Castaño.
LANZADORES: Conrado Marrero, Bob Hooper, Karl Drews, Octavio Rubert, Rene «Tata» Solís, Bill McGrabb, Chris Van Cuyk, Vicente López.
0 refuerzo, tercer lugar 3-3

1951

Habana
Director: Miguel Ángel González
RECEPTORES: Del Wilber, Gilberto «Chino» Valdivia, Isaac Seoane.
CUADRO: Lorenzo «Chiquitín» Cabrera (1B), Johnny «Spider» Jorgensen (2B), Bert Haas (3B), Gilberto Torres (SS), Orlando Varona, Manuel «Chino» Hidalgo.
JARDINEROS: Alejandro Crespo, Pedro Formental, Tony Zardón, Eddie Mierkowicz, Edmundo Amorós, Femando Díaz «Bicho» Pedroso.
LANZADORES: Hoyt Wilhelm, Adrián Zabala, Bill Ayers, Bill Habenitch, John Yuhas, Carlos «Patato» Pascual, Julio «Jiquí» Moreno, Moaín García, Arturo Seijas, Tony Lorenzo.
0 refuerzo, segundo lugar 4-2

1952

Habana
Director: Miguel Ángel González
RECEPTORES: Andrés Fleitas y Gilberto «Chino» Valdivia.
CUADRO: Bert Haas (1 B), Johnny «La Araña» Jorgensen (2B), Vemon Benson (3B), Lou Klein y Manuel «Chino» Hidalgo (SS), Rene González, Orlando Varona, Sojito Gallardo.
JARDINEROS: Alejandro Crespo, Edmundo «Sandy» Amorós, Pedro «Perucho» Formental, Femando Díaz «Bicho» Pedroso, Oscar Sardiñas, Jay Van Noy.
LANZADORES: Bob Habenich, Thomas Fine, Bill Ayers, Jackie Collum, Gilberto Torres, Julio «Jiquí» Moreno, Rogelio «Limonar» Martinez y Adrián Zabala.
0 refuerzo, campeón, 5 victorias y un empate con PR

1953

Habana
Director: Miguel Ángel González
RECEPTORES: Dick Rand, Andrés Fleitas, Isaac Seoane.
CUADRO: Bert Haas (1B), Johnny «Spider» Jorgensen (2B), Lou Klein (3B), Damon Phillips (SS), Orlando Varona, Jorge Lopez.
JARDINEROS: Edmundo Amorós, Bob Usher, Pedro Formental, Alejandro Crespo, Oscar Sardinas.
LANZADORES: Bob Alexander, Carlos «Patato» Pascual, Mario Picone, Julio «Jiquí» Moreno, Rogelio «Limonar» Martines, Gilberto Torres, Adrián Zabala, Eusebio Pérez, Jocko Thompson, Kerrigan Sipples.
0 refuerzo, segundo lugar 3-3

1954

Almendares
Director. Bobby Bragan
RECEPTORES: Ray Orteig, Emilio Cabrera.
CUADRO: Rocky Nelson (No viajó) y Julio Bécquer (1B), Forrest Jacobs (2B), Héctor Rodríguez (3B), Willie Miranda (SS), Witty Quintana, Femando Díaz «Bicho» Pedroso.
JARDINEROS: Earl Rapp, Angel Scull, Sam Chapman, Oscar Sardiñas, Asdrúbal Baró.
LANZADORES: Joe Hatten, Jim Walsh, Conrado Marrero, Clarence Lott, Cliff Fannin, Bob Muncrief, Gonzalo Naranjo, Roque Contreras, Octavio Rubert.
El refuerzo fue el inicialista Julio Bécquer para reemplazar la ausencia de Rocky Nelson, segundo lugar 3-3

1955

Almendares
Director. Bobby Bragan
RECEPTORES: Gus Triandos, Modesto Pérez
CUADRO: Rocky Nelson (1B), Al Federoff (2B), Héctor Rodríguez (3B), Willie Miranda (SS), José Valdivielso, José Martines.
JARDINEROS: Angel Scull, Lee Walls, Carlos Paula, Earl Rapp, Oscar Sardiñas, Juan Vistuer, Román Mejias.
LANZADORES: Conrado Marrero, Roger Bowman, George «Red» Munger, Al Lyons, Joe Hatten, Raúl Sánchez, Gonzalo Naranjo, Lino Donoso.
0 refuerzo, tercer lugar 2-4.

1956

Cienfuegos
Director: Oscar Rodríguez.
RECEPTORES: Rafael Noble, Emilio Cabrera, Sergio García.
CUADRO: Bob Boyd (1B), Curt «El Curita» Roberts (2B), Milton Smith (3B), Humberto Fernández (SS), Jorge López, Tony Campos, Ossie Álvarez.
JARDINEROS: Archie «Lloviznita» Wilson, Ultus Álvarez, Prentice Brown. Pedro Cardenal, Roberto Fernández Tapanes, Juan Vistuer.
LANZADORES: Camilo Pascual, Pedro Ramos, Rene «Látigo» Gutiérrez, Sandalio «Potrerillo» Consuegra, Seth Morehead, Gene Bearden, Lorenzo Oñate.
0 refuerzo, campeón 5-1

1957

Marianao
Director: Napoleón Reyes
RECEPTORES: Rene Friol, Alberto Álvarez y Hal Smith.
CUADRO: Julio Bécquer (1B), Al Federoff (no hizo el viaje). Witty Quintana (2B), Hal Bevan (3B),José Valdivieso (SS), Luis Zarza, Juan «Cachano» Delís.
JARDINEROS: Orestes «Minnie» Miñoso, Asdrúbal Baró, Solly Drake, Aldo Salvent, Orlando Leroux.
LANZADORES: Mike Fornieles. Jim Bunning, Fred Hahn, Rodolfo Arias, Bill Werle, Conrado Marrero, Enrique Moroto, Alonso, Vicente López, José Ramón López.
0 refuerzo, campeón 5-1

1958

Marianao
Director: Napoleón Reyes
RECEPTORES: Rafael Noble fue en su sustitución de Clyde McCullough, Rene Friol, Alberto Álvarez.
CUADRO: Julio Bécquer (1B), Casey Wise (2B), Milton Smith (3B), José Valdivieso (SS), Witty Quintana, Juanito Izaguirre (jugador-coach), Martin Rosell.
JARDINEROS: Solly Drake, Orestes «Minnie» Miñoso, Juan «Cachano» Delís, Orlando Leroux, Asdrúbal Baró.
LANZADORES: Bob Shaw, Mike Fornieles, Pedro Ramos, Bill Werle, Rodolfo Arias, Enrique Moroto, Vicente López, Raúl Oliva.
De hecho fueron dos refuerzos, Noble y Pedro Ramos, campeón 4-2. Ramos le dio dos triunfos al Marianao en esta lid.

1959

Almendares
Director: Oscar Rodríguez-Clemente “Sungo” Carrera (Oscar Rodríguez no viajó al estar convaleciente)
RECEPTORES: Dick Brown, Enrique Izquierdo.
CUADRO: Rocky Nelson (1B), Tony Taylor (2B),Jim Baxes (3B), Willie Miranda (SS), Miguel de la Hoz.
JARDINEROS: Ángel Scull, Edmundo Amorós, Carlos Paula, Bob Allison, Leopoldo Posada.
LANZADORES: Camilo Pascual, Orlando Pena, Miguel Cuéllar, Art Fowler, Tom Lasorda, Femando «Trompoloco» Rodríguez, Gonzalo «Cholly» Naranjo, Carlos «Patato» Pascual, John Romonosky.
El refuerzo fue Camilo Pascual, campeón 5-1. Hago la observación que ese refuerzo se tradujo en dos victorias para el Almendares.

1959

Cienfuegos
Director: Tony Castaño
RECEPTORES: Dutch Dotterer, Joaquín Azcue, Rafael Noble
CUADRO: George Altman, 1B, Ossie Álvarez, 2B, Octavio «Cookie» Rojas, 2B, Don Eaddy, 3B, Leonardo Cárdenas, SS, Hiraldo (Chico Ruiz) Sablón.
JARDINEROS: Román Mejías, Tony «Haitiano» González, Rogelio «Borrego» Álvarez, Dan Dobbeck, Ultus Álvarez, Roberto Tano.
LANZADORES: Camilo Pascual (15-5), Pedro Ramos (12-5), Raúl Sánchez (12-4), Ted Wieand (4-4), Tony Díaz (3-1), Héctor Maestri (1-0), Pedro Carrillo (1-1), Walter Craddock (0-1), Dagoberto Concepción (0-0), Roberto Tano, quien también jugó en los jardines (0-0). Orlando Peña (10-9).
Ted Wieand y Walter Craddock no viajaron, el refuerzo fue Orlando Peña, campeón con pollona de 6-0.

Bibliografía consultada

Anon. Historia y campeones de la Serie del Caribe. About en español. http://beisbol.about.com/od/serie_del_caribe/a/Serie-Del-Caribe.htm

González Echevarría, Roberto. 1999. La gloria de Cuba- historia del béisbol en la isla. Editorial Colibrí, Madrid, España. 720 p.

Kako Vázquez E. La primera serie del Caribe. 1800 Béisbol. http://www.1800beisbol.com/baseball/deportes/latinos/la_primera_serie_del_caribe/

Pérez Juan F. Series del Caribe. http://www.juanperez.com/baseball/series.html

Torres, Ángel. 1997. La leyenda del béisbol cubano: 1878-1991. Angel Torres Publishing Company. 308 p.

Escrito por Esteban Romero (24 enero 2016)

Labor de los lanzadores cubanos en la MLB

«La perseverancia puede cambiar un fracaso
en un extraordinario logro».
Matt Biondi, nadador en 3 olimpiadas,
ganador de 8 medallas de oro

Hace tiempo estaba por terminar esta compilación de la labor de lanzadores cubanos en la MLB hasta la fecha., la cual trae algunas sorpresas interesantes. Una de ellas es que el lanzador Luis Alomá es el que mejor promedio de victorias y derrotas tiene en estos circuitos. Es cierto que él solo lanzó en cuatro temporadas, pero así y todo registró 18 victorias, incluida una lechada, completó 1 juego y salvó 15. El que le sigue en la lista de mejor promedio es Sandalio «Potrerillo» Consuegra, del cual ya habíamos escrito un artículo anteriormente, por cierto, el primero de este blog. Consuegra registró formidable .614 de % de victorias.

Luis Alomá-Sandalio Consuegra

Luis Alomá-Sandalio Consuegra

Cuando se hace un resumen de los mejores integralmente hay que incluir sin lugar a dudas a Adolfo Luque, un hombre que lanzó durante 20 temporadas, aparte de su registro de victorias, PCL y demás. Luque participó en dos series mundiales y posee dos anillos de serie mundial. Nadie le puede quitar este mérito al llamado «Papá Montero». El otro excelente es Luis Tiant Jr., 19 temporadas, es el lanzador que más juegos ha ganado, 229, el que más entradas lanzó, 3486.1, tercer mejor WHIP, 1.20, y el que más ponchó, 2416.

Adolfo Luque- Luis Tiant Jr.

Adolfo Luque- Luis Tiant Jr.

El mejor lanzador zurdo cubano en la MLB ha sido hasta ahora Miguel Cuellar, quien en 15 temporadas ganó 185 juegos, 36 lechadas, 172 juegos completos, WHIP también de 1.20 y 1632 ponchados.

Pascual-Cuellar.png

Otra excelencia es el habanero Camilo Pascual, hombre que pude ver lanzar, cuya curva era un verdadero arco. Pelotero que unos necios del equipo Marianao le cambiaron al Cienfuegos por unos bates en 1953. Camilo lanzó 18 temporadas, ganó 174, y que conste que en sus primeras seis temporadas lo hacía para un equipo sotanero como los Senadores de Washington, fue tres veces consecutivas líder en ponches propinados, y propinó un total de 2167 ponches.

Oscar Tuero- Liván Hernández

Oscar Tuero- Liván Hernández

De Series Nacionales, Liván Hernández ha sido el mejor de por vida hasta la fecha, 17 temporadas, 178 juegos ganados, con 1976 ponches. Menciones importantes para otros lanzadores que tuvieron aceptables desempeños en esta pelota, me refiero al habanero Miguel Fornieles, al pinareño Pedro Ramos y a los orientales Diego Seguí y Orlando Peña, los que aparecen entre los primeros en varios departamentos. Conrado Marrero completó 51 juegos en la MLB y fue el lanzador cubano más añejo en llegar a lanzar en este circuito.

Hay lanzadores que jugaron poco realmente, pero que lo hicieron de forma aceptable. El primero es Oscar Tuero, quien ostenta el segundo mejor PCL de los lanzadores cubanos. Tuero lanzó en tres temporadas para los Cardenales, de 1918 a 1920, en la de 1919 fue líder en juegos lanzados (45) y salvados (4, registrado a partir de 1969) en la liga nacional.  El otro es Minnie Rojas, quien fue un buen relevista en las tres temporadas que lanzó. En 1967 fue líder, con 27 juegos salvados, en la Liga Americana.

Fornieles-Ramos-Seguí-Peña-Marrero-Minnie Rojas.png

A la hora de hablar de relevistas, vemos que los nuevos pinos venidos de las series nacionales han sido adecuados a estas labores. El primero fue el pinareño Danys Báez, al cual los Indios le vieron condiciones para cerrador, y de abridor pasó a cumplir estas faenas. Báez salvó 114 juegos, pero quien en realidad hace historia en este rol es el superveloz Aroldis Chapman, que ostenta el mejor PCL de los cubanos, 2.17 en seis temporadas, y ya archiva 146 juegos salvados.

Báez-Chapman

Danys Báez-Aroldis Chapman

En lo que se refiere a la post temporada, se puede decir que el lanzador cubano más brillante ha sido el derecho Orlando «Duque» Hernández, quien lanzó en siete post temporadas y obtuvo 4 anillos de serie mundial. Miguel Cuellar asistió a 5 post temporadas, entre ellas dos series mundiales (1969 y 1971), pero no obtuvo anillo. Liván Hernández y José Ariel Contreras asistieron a cuatro, entre ellas dos series mundiales y cada uno obtuvo un anillo de serie mundial. Luis Tiant Jr. asistió tres veces a post temporadas y una a serie mundial (1975) con los Medias Rojas de Boston, tampoco obtuvo anillo de serie mundial.

Orlando "Duque" Hernández

Orlando «Duque» Hernández

Me gustaría que los lanzadores cubanos que están hoy jugando en la MLB tuvieran conocimiento de este artículo, vieran las estadísticas y se propongan metas para el futuro, sea al nivel de temporada regular como de post temporada. A la MLB se puede llegar, pero más difícil es mantenerse y aún más triunfar.

José Ariel Contreras

José Ariel Contreras

Todas estas cifras son hasta el día de hoy, en el mañana esperemos que cambie de forma positiva con los nuevos pinos cubanos que han sido contratados por equipos de la MLB.

Lista y labor de lanzadores cubanos (en orden cronólogico)  I

tabla peloteros MLB

II

Tabla peloteros MLB 2

III

Tabla peloteros MLB 3

IV

Tabla peloteros MLB 4

V

Tabla peloteros MLB 5

1. Lanzadores con más temporadas: Adolfo Luque 20, Luis Tiant Jr. 19, Camilo Pascual 18, Liván Hernández 17, Pedro Ramos y Miguel Cuellar 15.
2. Lanzadores con más victorias: Luis Tiant Jr. 229, Adolfo Luque 194, Mike Cuellar 185, Liván Hernández 178, Camilo Pascual 174.
3. Lanzadores con mejor % de victorias y derrotas: Luis Alomá .857, Sandalio Consuegra .614, Miguel Cuellar .587, Luis Tiant Jr. .571, Adolfo Luque .520, Camilo Pascual .506.
4. Entradas lanzadas: Luis Tiant Jr, 3486.1, Liván Hernández 3189, Camilo Pascual 2930.2, Miguel Cuellar 2808, Pedro Ramos 2355.2
5. Mejor PCL: Aroldis Chapman 2.17, Oscar Tuero 2.88, Minnie Rojas 3.00, Miguel Cuellar 3.14, Adolfo Luque 3.24, Luis Tiant Jr. 3.30.
6. Mejor WHIP: José Fernandéz 1.01, Oscar Tuero 1.14, Luis Tiant Jr. 1.20, Miguel Cuellar 1.20, Minnie Rojas 1.20, Orlando Peña 1.27, Adolfo Luque 1.29, Camilo Pascual 1.29
7. Juegos completos: Adolfo Luque 206, Luis Tiant Jr, 187, Miguel Cuellar 172, Camilo Pascual 132, Pedro Ramos 73, Conrado Marrero 51.
8. Lechadas: Luis Tiant Jr. 49, Camilo Pascual 36, Miguel Cuellar 36, Adolfo Luque 26,
9. Juegos salvados: Aroldis Chapman 146, Danys Báez 114, Diego Seguí 71, Miguel Fornieles 55, Pedro Ramos 54, Minnie Rojas 43, Orlando Peña 40, Adolfo Luque 29, Sandalio Consuegra 28.
10. Ponches propinados: Luis Tiant Jr. 2416, Camilo Pascual 2167, Liván Hernández 1976, Miguel Cuellar 1632, Pedro Ramos 1305, Adolfo Luque 1130.

Labor de los lanzadores cubanos en post temporada

Tabla peloteros MLB 6

Peloteros con más anillos de serie mundial: Orlando Hernández 4 y Adolfo Luque 2.

Los más viejos en llegar a la MLB:

Conrado Marrero – 38 años
José Ariel Contreras – 33 años
Raúl Valdés – 32 años
Tony Fossas y Amaury Sanit – 31 años
Rolando Arrojo – 30 años

Total de lanzadores cubanos en la MLB- 81
Provenientes de series nacionales- 23

Bibliografía consultada

  • Baseball-reference.com
  • Romero Esteban (inédito). De la historia del béisbol en Cuba. Esbozos biográficos de destacados peloteros cubanos.
  • Torres, Ángel. 1997. La leyenda del béisbol cubano: 1878-1991. Angel Torres Publishing Company. 308 p.

Escrito por Esteban Romero (23 de enero 2016)

 

Una despedida para Luis “Tite” Arroyo

“Los hombres no se hacen a partir de victorias fáciles,
sino en base a grandes derrotas”
Sir Ernest Henry Shackleton, explorador anglo-irlandés,
famoso por su exploración en la Antártida

Otro que se nos fue en estos días fue el lanzador boricua, el zurdo Luis Enrique “Tite” Arroyo, que para las viejas generaciones de cubanos, a las que yo pertenezco, significó algo de excelencia en el pitcheo.

Arroyo era nacido en el barrio de Tallaboa, Peñuelas, Puerto Rico, el 18 de febrero de 1927. Fue por eso que de siempre se le apodó como el zurdo de Tallaboa. Su debut en la pelota fue en 1944 lanzando para el equipo aficionado de su barrio (Tallaboa Athletics) en Puerto Rico. Entonces tenía apenas 17 años. Al año siguiente, por su labor, integró el equipo de su país a los juegos centroamericanos de Barranquilla, Colombia (1945).

Profesionalmente debutó con los Leones de Ponce en la Liga de Béisbol Profesional de Puerto Rico en la temporada 1946-1947. En ese circuito también jugó para los Senadores de San Juan y los Criollos de Caguas, siendo el cuarto lanzador en llegar a las 100 victorias en su carrera. En su carrera, jugó 19 temporadas en la invernal de Puerto Rico, ganó 110 juegos, perdió 93 y su PCL fue de 3.04, además de participar en cuatro series del Caribe. En la serie de 1950, hizo el equipo de su país como refuerzo y logró ganar dos juegos, torneo ganado por el Carta Viejas de Panamá.

Arroyo también lanzó en República Dominicana, lo hizo en las temporadas de 1952-1953 para los rojos del Escogido, donde se le conocía con el apodo de “Tite”. En ese país, el boricua ganó 14 y perdió otro tanto, con PCL de 1,61 y 2.84 en las dos temporadas que lanzó.
Trabajo le costó a Arroyo llegar a las Grandes Ligas, pues tuvo que lanzar durante cinco temporadas en las Menores para lograr inicialmente “tomarse un café” en la gran carpa. Los Cardenales de St Louis tomaron a Arroyo por sorteo en 1949 y fue enviado a las Menores, donde lanzó hasta 1951. Luego su brazo se lesionó y estuvo dos años sin lanzar en las Menores, pero activo en su patria. En 1954 volvió a EEUU y ya en ese momento venía desarrollando el difícil lanzamiento de la screw ball.

Luis Arroyo con los Piratas

Luis Arroyo cuando lanzaba para los Piratas

En 1955 debutó a la grande, ganó su primer juego sin permitir carreras en 7 innings y 2/3, luego tuvo un total de 10 ganados y 3 perdidos, con PCL de 2.44, y el manager del conjunto de estrellas de la Liga Nacional, Leo Durocher, lo incluyó en su staff de lanzadores, aunque en ese juego Arroyo no llegó a lanzar, ya que cuando lo mandaron a calentar en el duodécima entrada, vino ese monstruo del bateo que fue Stan Musial para decidir el partido con jonrón. En la segunda mitad del torneo, el boricua decayó y tuvo record negativo de 1 y 5.

Al año siguiente, Arroyo fue canjeado a los Piratas de Pittsburgh a cambio del derecho Matt Surkont. En dos temporadas con los Bucaneros, no es que la haya ido muy bien al zurdo, pues ganó 6 y perdió 14 con PCL de 4.71 y 4.68, respectivamente. Entonces Arroyo era más usado como abridor y no relevista.

En 1958, fue bajado a las menores, lanzó para los Jets de Columbus de la Liga Internacional (AAA), donde ganó 10 y perdió 3, con PCL de 4.01. Ya entonces era utilizado más como relevo, lo que hace que la faena haya sido muy buena. Entonces no existía el juego salvado. Arroyo abrió dos juegos y completó uno. Esta actividad no debe haber pasado desapercibida por los patirrojos de Cincinnati, quienes en diciembre adquirieron los servicios de este lanzador boricua a cambio del inicialista y jardinero boricua, Nino Escalera, hombre que usualmente jugaba con los Cubans de la Liga Internacional.

Fue así que Arroyo llegó a los Cubans, llegó a la Habana para beneplácito de los aficionados cubanos. Era el año grande de los Cubans, y Arroyo fue parte de esa gran victoria. Siempre como relevista, el boricua lanzó 117 entradas en 41 juegos, ganó 8 y perdió 9, pero con PCL de maravillas, 1.15 y 94 ponches propinados. Posteriormente los Cubans derrotaban a los Molineros de Minneápolis 4-3 en la pequeña serie mundial de 1959.

En 1960, los Cubans y Arroyo volvieron al terreno pero no por mucho tiempo. La franquicia por problemas políticos cambió de sede y se convirtió en los Jerseys de Jersey City. Sea con uno o con otro, Arroyo lanzó bien en 39 partidos, tuvo record de 9-7, con PCL de 2.27. Ya entonces los Yankees le estaban observando, necesitaban relevistas, Ryne Duren ya no les resolvía en esa función. Fue así que en julio de 1960, los Yankees pagaron por sus servicios al Cincinnati. Así Arroyo se convertía en el primer pelotero boricua en jugar con la franela de los Yankees.

De sus días en los Yankees, Mickey Mantle contaba que Tite tenía la (mala) costumbre de tener un cigarrillo en sus labios continuamente. Le recordaba como una persona muy afable y bien llevada con el resto de sus compañeros. Tite se convirtió en el primer relevista de los mulos durante cuatro temporadas, en las que tuvo record de 22 ganados y 10 perdidos, con 89 juegos relevados, 45 salvados (reconocidos como tal a partir de 1969) y PCL de 3.12.

Luis Arroyo en NY

Luis Arroyo lanzando para los Yankees de Nueva York

En la serie mundial de 1960 contra su anterior equipo, los Piratas, que los mulos perdieron 4-3, Arroyo lanzó pobremente en 2 entradas y PCL de 13.50. En la de 1961, ganada por los Yankees 4-1 sobre el Cincinnati, Arroyo tuvo mejor actuación, archivó una victoria al lanzar 4 entradas como relevo, permitir 4 hits y 2 carreras limpias. Tite lanzó hasta 1963 con los Yankees, luego este equipo le nombró cazatalento para Puerto Rico y el Caribe.

Igualmente dirigió a los Broncos de Reynosa en la Liga Mexicana en las temporadas de 1967 y 1968. En la primera indicada su equipo quedó segundo lugar solo superado por los Charros de Jalisco. En 1968 quedó el conjunto en quinto lugar. Diez años después volvió con los Petroleros de Poza Rica, donde su equipo tuvo una actuación similar a la conseguida por los Charros en 1968.

En la invernal de su país, igualmente sirvió como manager del Caguas en las temporadas de 1968-69 y 1969-70, venciendo en la primera. En 1970-71 fue auxiliar del Ponce, luego manager general de los Leones durante las temporadas de 1975-76 y nuevamente en 1993-94 cuando Pantalones Santiago se hizo dueño de este equipo.

Como vemos, Arroyo fue un pelotero del Caribe, un pelotero de ligas grande y menores, un pelotero en cinco países, y en todos se destacó y dejó el legado de su screwball, la que combinada con su velocidad, dejaba a más de un bateador tratando de adivinarle para batear, textualmente dicho por uno de sus cátchers, el gran Yogi Berra.

El 13 de enero de 2016, a la edad de 88 años, Luis “Tite” Arroyo falleció, y como es costumbre, que descanse en paz, el gran campeón.

Bibliografía consultada

Anon. Luis Arroyo. Baseball-reference.com. http://www.baseball-reference.com/players/a/arroylu01.shtml

Anon. 2016. Fallece el Boricua Luis Arroyo, ex lanzador de Grandes Ligas. Béisbol 007. https://beisbolnew.wordpress.com/2016/01/14/fallece-el-boricua-luis-arroyo-ex-lanzador-de-grandes-ligas/

Costello Rory. 2012. Luis Arroyo. 21 Dec. SABR Baseball Biography Project. http://sabr.org/bioproj/person/6a29b50a

Lugo Marrero Junior. 2010. Con sitial entre los grandes del diamante. La perla del Sur, Puerto Rico. 27 oct. http://www.periodicolaperla.com/index.php?option=com_content&view=article&id=1874:con-un-sitial-entre-los-grandes-del-diamante&catid=92:portada-deportes&Itemid=318

Mantle Mickey y Pepe Phil. 1992. My favorite summer 1956. Island Books, 352 p.

Escrito por Esteban Romero (15 enero de 2016)

Un adiós a Monte Irvin

“El éxito es la suma de pequeñas acciones”
Anon.

Ya en artículos anteriores se ha resaltado la importancia que tuvo para el desarrollo del béisbol en Cuba la participación de los peloteros de las Ligas Negro, deportistas de tremenda calidad, los que debido a la discriminación racial imperante en EEUU, no pudieron jugar en las Grandes Ligas hasta 1947.

No obstante, esa barrera se rompió cuando el talentoso Jackie Robinson debutara con los Dodgers de Brooklyn en la primavera de 1947, con lo cual otros peloteros de las Ligas Negro comenzaron a ser contratados. Por su orden, los siguientes ocho peloteros de las Ligas Negro fueron:

1. Larry Doby- 5 de julio de 1947 con los Indios de Cleveland
2. Hank “Ametralladora” Thompson-17 de julio de 1947 con los Carmelitas de St Louis
3. Willard “Jonrón” Brown- 19 de julio de 1947 con los Carmelitas de St Louis
4. Roy Campanella-20 de abril de 1948 con los Dodgers de Brooklyn
5. Satchel Paige- 9 de julio de 1948 con los Indios de Cleveland
6. Orestes Miñoso- 19 de abril de 1949 con los Indios de Cleveland
7. Don Newcombe- 20 de mayo de 1949 con los Dodgers de Brooklyn
8. Monte Irvin- 8 de julio de 1949 con los Gigantes de Nueva York

La pelota cubana tuvo la suerte de ver jugar en sus terrenos del Cerro y la Tropical a casi la totalidad de esos peloteros. La excepción fue Larry Doby, el resto jugó al menos una temporada en Cuba. Uno de los más sobresalientes fue el estelar Monte Irvin, de quien hemos sabido que el lunes 11 de enero de 2016 murió este grande de la pelota de todos los tiempos en Houston, Texas.

Montford Merrill Irvin era nacido el 25 de febrero de 1919 en Haleburg, Alabama. Desde niño jugó béisbol y luego comenzó a jugar los jardines, aunque al final de su carrera jugó también la inicial. Su debut en la pelota tuvo lugar en 1938 jugando para las Águilas Newark de la Liga Nacional Negro, donde jugó hasta la temporada de 1948, intercalado con una participación en la Liga Mexicana en 1942 con los Azules Veracruz. En 1949 jugó parcialmente con los Gigantes de Jersey City de la misma LNN, pero con la caída de la barrera y el debut de Jackie Robinson, a Irvin no le resultó difícil ser contratado por los Gigantes de Nueva York. Realmente sus numeritos en 9 temporadas en las LNN fueron impresionantes, para promediar .359 ofensivamente.

Monte Irvin

Monte Irvin

En la temporada de 1951, Irvin, Mays y Hank Thompson fueron el primer trío de peloteros afro-norteamericanos en jugar en un equipo de Grandes Ligas. Igualmente Irving fue clave, en esa temporada, en la victoria de su equipo en la Liga Nacional al liderar el departamento de carreras impulsadas, con 121 carreras. En esa misma temporada terminó sexto en slugging con .929. Aunque su equipo perdió la Serie Mundial 4-2 contra los Yankees, Irvin promedió .458, producto de 11 hits en 24 veces al bate, incluido un triple, dos empujadas y dos bases robadas.

El primer trío de jardineros de las Ligas Negro en la MLB, Irvin-Mays-Hank Thompson, Gigantes NY 1951

El primer trío de jardineros afro-americanos en la MLB, Irvin-Mays-Hank Thompson, Gigantes NY 1951

Los Gigantes volvieron a ganar en 1954 y su equipo barrió en 4 juegos contra los Indios de Cleveland, pero su contribución fue modesta en esta lid al sólo conectar dos hits en 9 veces al bate, incluido un doble, con 2 empujadas. Irvin jugó la siguiente temporada con los Gigantes. Su última temporada en las Mayores fue con los Cachorros de Chicago en 1956, entonces bateó para .273 con 15 jonrones. Su despedida del béisbol fue jugando con los angelinos de Los Ángeles de la Liga de la Costa del Pacífico en 1957.

Irvin continuó su labor dentro del mundo del béisbol de la MLB, como parte de relaciones públicas bajo la dirección del Comisionado Bowie Kuhn, Fue igualmente consultor y en 1973 fue electo al Salón de la fama de Cooperstown, algo muy merecido.

En la pelota cubana Irvin jugó dos temporadas (1947-49) con el equipo Almendares. En la temporada de 1948-49 fue líder en jonrones con 10, mientras que al Almendares ganar el campeonato, hizo por derecho este equipo a la I Serie del Caribe, efectuada el 20-25 febrero de 1949 en La Habana. En ese torneo, nuevamente Irvin se hizo sentir al liderar los departamentos de jonrones (2) y carreras impulsadas (11). De hecho la excelente maquinaria de jugar pelota del Almendares aplastó a sus otros tres adversarios y se llevó la victoria en calidad de invicto.

Monte Irvin en sus días con el Almendares

Monte Irvin en sus días con el Almendares

Que descanse en paz, Monte Irvin, un campeón en toda la extensión de la palabra.

Bibliografía consultada

Anon. Monte Irvin. Baseball-reference.com. http://www.baseball-reference.com/register/player.cgi?id=irvin-001mon

Conway Tyler. 2016. Monte Irvin, MLB Hall of Fame OF, Dies at Age 96. Bleacher report, 13 enero 2016. http://bleacherreport.com/articles/2607262-monte-irvin-mlb-hall-of-fame-of-dies-at-age-96?utm_source=newsletter&utm_medium=newsletter&utm_campaign=mlb

Rojas Bienvenido. 2007. Alacranes de Almendares ganaron la I Serie del Caribe. Diario Libre (RD), 24 enero. http://www.diariolibre.com/deportes/alacranes-de-almendares-ganaron-la-primera-serie-del-caribe-en-1949-MLDL123906

Romero Esteban (inédito). De la historia del béisbol en Cuba- Esbozos biográficos de peloteros extranjeros en Cuba.

Escrito por Esteban Romero (13 de enero 2016)

Quienes fueron los primeros

“La excelencia no es un acto, sino un hábito”
Aristóteles

Además de relatar quienes fueron los primeros peloteros latinos en distintas áreas del béisbol de la MLB, al mismo tiempo se da una idea de cómo iba la pelota cubana en los momentos que debutaban nuevos peloteros de otros países latinoamericanos.

Hay quien quiere poner en dudas que el antesalista-receptor cubano Esteban Bellán fue el primer latinoamericano en jugar en Grandes Ligas, quien debutó en 1871 con el Troy Haymakers. Se dice que aquello no era grandes ligas sino béisbol profesional, creado como tal en 1869 en Cincinnati. No es muy atinado que alguien pretenda negar la legitimidad de la información a sus creadores norteamericanos. El equipo, en el que jugó Bellán pertenecía a la Asociación Nacional profesional, primer circuito de béisbol organizado como tal. No había ligas menores, es cierto, pero había sola una liga que los propios norteamericanos incluyen en su historia del béisbol como liga mayor.

La Asociación Nacional en 1871 tenía a los Filis de Filadelfia, campeón de la temporada, Chicago White Stockings, precedente de los Medias Blancas; Boston Red Stockings, precedente de los Medias Rojas; Washington Olympics, supongo que antecesores de los Senadores; New York Mutuals, los que duraron hasta 1875; el Troy Haymakers que duró dos años y Bellán integró; el Fort Wayne Kekiongas y el Rockford Forest Citys que duraron solo esa temporada; y Cleveland Forest Citys con duración igual al Troy Haymakers. La Asociación Nacional en 1876 se convirtió en la Liga Nacional, por eso se le llama viejo circuito.

Esteban Bellán

Esteban Bellán, primer latinoamericano en jugar en Grandes Ligas

En el siglo XIX, que conste, no hubo más latino en esa pelota que Bellán, mientras que el primero en llegar a las Mayores en el siglo XX fue el colombiano Luis Manuel Castro, oriundo de Medellín, quien debutó el 23 de abril 23 de 1902, jugó 42 juegos para los Atléticos de Filadelfia, se desempeñaba como tercera y jardinero. El segundo latino, en el siglo XX, debutó el 27 de agosto de 1902, fue el jardinero Chick Pedroes o Charles P. Pedroes, cuyo nombre real era Pedro, nacido el 27 octubre de 1867 en la Habana. Sólo jugó en dos partidos, 6 veces al bate, no bateó de hit, para los Huérfanos de Chicago, futuros Cachorros. El cubano, probablemente el pelotero más ignorado por narradores y comentaristas cubanos y latinos, murió el 6 de agosto de 1927 en Chicago. Así que los cubanos Rafael Almeida y Armando Marsans fueron los tercero y cuarto latinos en jugar en las mayores. Por coincidencia, ambos peloteros debutaron el 4 de julio de 1911 con los Rojos de Cincinnati.

Luis Manuel Castro

Luis Manuel Castro, primer latinoamericano en jugar en la MLB en el siglo XX

Chick Pedroes

Chick Pedroes, segundo cubano en jugar en las Grandes Ligas

Tuvieron que pasar 72 años para que nuevamente un colombiano jugara en Grandes Ligas, fue el torpedero Orlando Ramírez, oriundo de Cartagena, quien debutó en 1974 con el California. Colombia ha tenido 17 jugadores en Grandes Ligas.

El primer mexicano en la pelota grande fue el jardinero zurdo Baldomero “Mel” Almada, oriundo de Sonora, tierra de peloteros. Lo hizo en septiembre de 1933 con los Medias Rojas de Boston. En ese momento ya habían jugado 19 peloteros cubanos en ese circuito. Un total de 118 mexicanos han llegado a jugar en la MLB.

baldomero-melo-almada

Baldomero «Mel» Almada, primer mexicano en la MLB

El primer venezolano fue el lanzador derecho Alejandro Carrasquel, que lo hizo en 1939 con los Senadores de Washington. Hasta la temporada de 2015, un total de 341 peloteros venezolanos han jugado en Grandes Ligas.

Alejandro Carrasquel

Alejandro Carrasquel, primer venezolano en la MLB

El primer puertorriqueño en debutar en las Mayores fue el famoso lanzador derecho Hi Bithorn con los Cachorros de Chicago en 1942. Ya en ese momento habían debutado o jugado 26 peloteros cubanos en las Mayores. Hasta el presente Puerto Rico ha tenido 253 peloteros en la MLB.

Hi Bithorn

Hi Bithorn, primer puertorriqueño en jugar en la MLB

Panamá tuvo a su primer pelotero en el lanzador derecho Humberto Robinson, en 1955, con los Bravos de Milwaukee. En ese momento, 67 peloteros cubanos habían pasado por las Mayores. Hasta 2015 un total de 59 peloteros panameños han jugado en la grande. Con la cifra de Panamá hay que tener cuidado, ya que se da por un lado un total de 55 panameños y otros cuatro por la Zona del Canal diferenciados. El primer pelotero del Canal en las Mayores fue el conocido lanzador zurdo Patricio Scantlebury, quien además jugaba la inicial y fue un aceptable bateador al nivel de AAA. La lista corta del Canal incluye al miembro del Salón de la fama, Rod Carew.

humberto robinson

Humberto Robinson, primer pelotero panameño en la MLB

República Dominicana marca el paso en mayor cantidad de peloteros latinos en la MLB, hasta la fecha 642, y el primero en debutar fue el antesalista-jardinero Ozzie Virgil en 1956 con los Gigantes de NY! En ese momento ya habían jugado en la MLB 70 peloteros cubanos.

Ozzie Virgil

Ozzie Virgil, primer pelotero dominicano en la MLB

Nicaragua es tierra de peloteros, pero su primero en llegar a las Mayores fue el conocido lanzador derecho Dennis Martínez, oriundo de Granada, quien debutó en 1976 con los Orioles. Nicaragua ha llegado a tener hasta ahora 14 peloteros en la grande. Cuando Dennis debutó, ya habían jugado 119 peloteros cubanos.

Dennis Martínez

Dennis Martínez, primer pelotero nica en la MLB

Para completar el listado, les digo que Canadá tuvo a su primer representante en las Mayores en 1871, fue el infielder-jardinero Bob Addy, quien jugó para el efímero Rockford Forest Citys. Canadá ha tenido hasta la fecha 242 jugadores en la MLB, de ellos 60 jugaron en el siglo XIX.

Hasta este momento Cuba tiene 193 peloteros que han llegado a la gran carpa. Hemos visto el desarrollo que tuvo Cuba en las Grandes Ligas, que se puede decir que llegó hasta inicios de los 70, pero en más de 40 años la supremacía dentro del mundo latinoamericano se perdió completamente. Ahora se quiere volver, veremos cómo.

Dos de los tres primeros peloteros negros en jugar en Grandes Ligas fueron cubanos. El primero fue Orestes Miñoso en 1949, mientras que los siguientes fueron el receptor cubano Rafael Noble y el jardinero boricua Luis Márquez, quienes debutaron el 18 de abril de 1951.

Orestes Miñoso

Orestes Miñoso, primer pelotero negro latino en la MLB

El primer latino en jugar en serie mundial fue el lanzador cubano Adolfo Luque, quien participó en la serie del escándalo en 1919. Luque lanzó para el equipo de los Rojos de Cincinnati. También fue a su vez el primer lanzador latino en ganar el liderato de pitcheo. Lo logró en 1923 cuando promedió PCL de 1.93 y ganó 27 juegos.

Adolfo Luque

Adolfo Luque. primer pelotero latino y cubano en jugar en series mundiales

El primer director latino de equipo de Grandes Ligas fue el cubano Miguel Ángel González, lo cual hizo parcialmente en 1938 con los Cardenales de St Louis, y nuevamente en 1940 también de manera parcial con igual equipo. El primer manager latino a tiempo completo fue el cubano Preston Gómez en 1969, dirigiendo a los Padres de San Diego.

Miguel Ángel González

Miguel Ángel González, primer manager de equipo en la MLB

Preston Gómez

Preston Gómez, primer manager latino de equipo a tiempo completo en la MLB

El primer latino en alcanzar un título de bateo fue el infielder mexicano Beto Ávila en 1954, en la Liga Americana, cuando promedió .341 y logró vencer a dos fuertes oponentes, a Ted Williams, quien no tuvo las apariciones al bate requeridas (promedió .345) y al cubano Orestes Miñoso que bateó para .320. El primer latino en lograr la corona de bateo en la Liga Nacional fue el gran boricua Roberto Clemente, con promedio de .351 en 1961. Clemente logró cuatro coronas de bateo, en 1964 (.339), 1965 (.329) y 1967 (.357), con lo cual supera al cubano Tony Oliva, quien fue campeón de bateo tres veces en la Liga Americana. En 1972 Clemente también se convirtió en el primer latino en llegar a la cifra de 3000 hits.

Beto Avila

Beto Avila, primer latino en lograr una corona de bateo en la Liga Americana

Roberto Clemente

Roberto Clemente, primer latino líder de los bateadores en la Liga Nacional y cuatro veces campeón de bateo

El venezolano Tony Armas fue el primer latino en lograr una corona de jonrones, lo que sucedió en 1981, disparando 22 cuadrangulares y vistiendo la franela de los Atléticos de Oakland. Armas repitió este liderato en 1984 y con elevada cifra de jonrones, 43.

Tony Armas

Tony Armas, primer latino en liderar jonrones en una temporada

En 1988 el cubano José Canseco se convirtió en el primer pelotero en Grandes Ligas en lograr 40 jonrones y 40 bases robadas en una temporada.

José Canseco

José Canseco, primer pelotero en la historia de la MLB con 40 jonrones y 40 bases robadas en una temporada

Aunque ya el tema de los novatos latinos en la MLB lo abordamos con anterioridad en un artículo al efecto, les recuerdo que el torpedero venezolano Luis Aparicio fue el primer novato latino del año en la Liga Americana, lo que logró en 1956, mientras que el boricua Orlando Cepeda fue el primer latino con este mérito en La Liga Nacional, cuando debutó en 1958 con los Gigantes de San Francisco.

El primer latino en un juego de estrellas fue el torpedero venezolano Chico Carrasquel en 1951. En ese mismo juego e igualmente jugando por la Liga Americana, el cubano Orestes Miñoso se convirtió en el segundo latino participando en juego de estrellas. Al siguiente año Miñoso volvió a jugar en la escuadra de la Liga Americana junto con el mexicano Beto Ávila, que fue el tercer latino en estos juegos de estrellas.

Chico Carrasquel

Chico Carrasquel, primer latino en juegos de estrellas de la MLB

En 1965 el torpedero cubano Zoilo Versalles fue el primer latino en obtener un MVP en la Liga Americana. En esa misma temporada otro cubano, Bert Campanerís, jugó las nueve posiciones en un partido y se convirtió en el primer pelotero que lo hacía en la historia de la MLB. En la liga nacional el boricua Roberto Clemente fue el primer latino en llevarse el MVP, lo que sucedió en 1966.

Zoilo Versalles

Zoilo Versalles, primer latino MVP en la Liga Americana

El lanzador zurdo mexicano Fernando Valenzuela se convirtió en el primer pitcher latino en obtener un Cy Young, lo que logró en 1981 lanzando para los Dodgers de Los Ángeles de la Liga Nacional, mientras que el boricua Guillermo Hernández fue el primero en lograrlo en la Liga Americana.

Fernando Valenzuela

Fernando Valenzuela, primer Cy Young latino en la Liga Nacional

Guillermo Hernández

Guillermo Hernández, primer Cy Young latino en la Liga Americana

Bibliografía consultada

Baseball-reference.com

Pi-González Amaury. History of Hispanics in Baseball (1871-1998). http://www.amaurypigonzalez.com/id21.html

Escrito por Esteban Romero (11 de enero 2015)

Maels Rodríguez Corrales, una estrella fugaz del pitcheo cubano

«Las gotas de lluvia horadan la piedra
no por la violencia, sino por la caída constante«.
Lucrecio, poeta y filósofo romano (99-55 a. C.)

Cuando escribía los artículos de los mejores lanzadores cubanos en series nacionales, estaba convencido que más de uno reclamaría la presencia de Maels en ese conjunto selecto de lanzadores. Realmente no daba eso que se llama longevidad, pero estaba convencido de que Maels merecía un aparte muy especial.

A mi entender, sólo el zurdo Aroldis Chapman puede emular en velocidad con Maels en series nacionales. Los lanzamientos del espirituano/villareño sobrepasaron varias veces las 100 MPH y de haber sido utilizado en funciones de cerrador, creo no equivocarme en afirmar que habría sido una estrella de la MLB.

Maels Rodríguez

Maels Rodríguez lanza contra el equipo de EEUU en Sidney (2000). Foto del autor

Quien haya visto lanzar al cerrador de los Medias Blancas de Chicago en 2005, cuando este equipo ganó la serie mundial, hablo del derecho Bobby Jenks, hombre que las tiraba sostenidamente a 98 MPH, y que las ponía a 100 cada cuatro lanzamientos, afirmaría que Jenks era un clon de Maels.

El problema de Maels fue que le pasó como a Ubre Blanca, sirvió hasta que dio leche. La diferencia está en que la vaca murió y Maels sobrevivió con su brazo casi anulado.

Este excepcional lanzador derecho nació el 15 de octubre de 1979 en Báez, Placetas, pero su desarrollo lo alcanzó en la actual provincia de Sancti Spíritus. Ya a temprana edad Maels incursionaba en el mundo del béisbol infantil, luego el juvenil, y su velocidad era ya más que conocida en ese ámbito. Tan es así que integró el equipo Cuba al campeonato mundial juvenil en Moncton, Canadá (1997) y acto seguido debutaba en series nacionales vistiendo la franela de su provincia de residencia.

Su desempeño en series nacionales fue realmente notable y en 1999 integró el equipo nacional a los Juegos Panamericanos de Winnipeg (1999), en los cuales tuvo bastante faena y con efectividad.

La recta de Maels hizo moda en las pocas series que lanzó, la que unida a una veloz slider, le dieron las armas suficientes para ganar juegos ponchando a decenas de bateadores.

La XL serie nacional fue en la que Maels se llevó cuanto liderato estuvo a su alcance, al extremo de lograr la triple corona de pitcheo. En esa temporada fue co-líder en juegos iniciados (23), líder en entradas lanzadas (178.1), en ponches propinados (263, record para una temporada), juegos ganados (15), PCL (1.77), jugador y lanzador más valioso en la XL Serie Nacional (2000-01), pero sería injusto no mencionar lo logrado una temporada antes, cuando Maels, además de resultar líder en ponches propinados (177), lanzó el único juego perfecto de las series nacionales, lo cual logró frente al equipo Las Tunas, en juego del 22 de diciembre de 1999, en el estadio “José Antonio Huelga” de Sancti Spíritus. En la XLI serie nacional volvió a liderar el departamento de ponches propinados, con 219. También en series nacionales logró otro juego de cero hit cero carreras.

Maels lanzó en 6 series nacionales y no 13 como dice la enciclopedia (Ecured), en las que logró ganar 65 y perdió 45, con 42 juegos completos y 14 lechadas, PCL de 2.29, WHIP de 1.13, y los bateadores adversarios promediaron para escaso .177. Lo más extraordinario fue que Maels ponchó a 1148 bateadores, lo que da un promedio de 191.3 por temporada, algo que no creo que haya otro lanzador que lo haya logrado en series nacionales.

Integró el equipo Cuba también a las olimpiadas de Sidney (2000), relevó en el juego decisivo que EEUU derrotó a Cuba. En ese partido Maels entró en el quinto inning con las bases llenas, relevando al derecho José Ibar, y luego de dominar y sacar el segundo out, el cuarto bate y jardinero derecho Ernie Young le sonó cañonazo al centro que trajo dos anotaciones, realmente definitivas. En ese juego Maels dos veces marcó las 100 MPH, lo cual fue anunciado por la amplificación del estadio. Luego se compuso y no permitió más anotaciones. Es en ese momento que Maels estaba ya listo para saltar a otro nivel de pelota. Pasado el fatídico quinto inning, se le vio mezclar sus lanzamientos y no depender sólo de una velocísima recta.

En 2001 fue parte del equipo Cuba al campeonato mundial en Taipei, donde el Cuba ganó el decisivo 5-2 contra EEUU dirigido por Terry Francona, y a la Copa Intercontinental de 2002 en La Habana, donde ganó juego decisivo contra Corea del Sur. Sería la última vez que vistiera la franela del equipo nacional. Por coincidencia, sería la última vez también para varios peloteros, como fueron Kendry Morales, Bárbaro Cañízares (el más útil en ese evento), Oscar Macías, Yobal Dueñas y José Ibar.

La enciclopedia (Ecured) indica que Maels en la XLII serie nacional, su última, ganó 8 juegos y perdió 3, y que ya en esa temporada su velocidad había mermado unas 15 MPH debido a una lesión.

No hubo lesión sino desgaste, se trataba de un brazo utilizado abusivamente para cualquier contingencia. Maels abrió 125 juegos pero también relevó 31 y logró 12 salvamentos.

En los juegos de playoff de la serie nacional del 2002, Rodríguez lanzó en ocho de los 10 juegos finales que jugó Sancti Spíritus. Recuerdo el último juego de esta final, le dan jonrón al abridor Ifreidi Coss tempranamente, algo que se lo dan a cualquiera, y acto seguido el manager Lourdes Gourriel trajo a Maels, quien lo hizo bien hasta donde pudo, pero que había tenido buena dosis de trabajo en juegos anteriores. Holguín finalmente se llevó la corona y los indios han seguido esperando por su segunda corona desde 1979.

El mismo Maels aseguraba en entrevista: “Creo que en Cuba se abusó mucho con mi brazo, la gente del equipo nacional me decía, ‘oye, te van a arrancar el brazo’… Por eso no he podido llegar adonde he querido en el béisbol de Grandes Ligas”.

Maels abandonó Cuba esperando llegar un día a las mayores. Por sorteo fue escogido por el Arizona en 2005, pero no llegó a lanzar. Luego fue sometido a cirugías astroscópicas en el hombro en el 2006 y el 2008, pero de aquel Maels veloz y dominante ya no quedaba nada.

Ahora el ex-veloz lanzador se dedica a enseñar a niños a lanzar y muy seguramente les habla de cómo preservar un brazo para que dure lo suficiente. Con su experiencia y guía, no es de dudar, que habrá mejores lanzadores en Miami dentro de poco.

Bibliografía consultada

Anon. Maels Rodríguez. Ecured. http://www.ecured.cu/Maels_Rodr%C3%ADguez

Anon. Maels Rodríguez. Cuba-play.com. http://cuban-play.com/estadisticas/labor-de-por-vida-en-series-nacionales/maels-rodriguez-corrales

Anon. Maels Rodriguez. Baseball-reference.com. http://www.baseball-reference.com/register/player.cgi?id=rodrig001mae

Cancio Isla Wilfredo. 2010. Maels Rodríguez: “Sí, me encontré con Frederich…”23 dic. Desdemipalcodefanatico.
https://desdemipalcodefanatico.wordpress.com/archivo/maels-rodriguez-si-me-encontre-con-frederich/

Vilá Fernando.2014. Maels Rodríguez transmite sus conocimientos beisboleros en Miami.CronoDeportes, 9 dic. http://cronodeportesonline.com/maels-rodriguez-transmite-sus-conocimentos-beisboleros-en-miami/

Escrito por Esteban Romero (10 de enero 2015)

Los procedimientos actuales en el béisbol (II)- El manejo del pitcheo

“He llegado a la conclusión que las dos cosas
más importantes en la vida son:
los buenos amigos y un buen bullpen”
Bob Lemon, lanzador y manager

Cualquier equipo de béisbol que pretenda ganar en cualquier torneo, debe disponer de un pitcheo eficaz que logre respaldar la ofensiva de sus compañeros. A veces se gana por una carrera de diferencia y eso se logra cuando la ventaja se logra preservar.

La pelota ha cambiado mucho en los últimos 30 años, y mucho más de principios del siglo XX a la fecha. Desde hace varias décadas los equipos de la MLB han tenido una rotación de cuatro o cinco lanzadores abridores. Hasta hace unos años atrás se utilizaba a un lanzador abridor con cuatro días de descanso. La ciencia ha comprobado que un lanzador utilizado cada cuatro días, le merma la velocidad de sus lanzamientos mucho más que cuando se rota cada cinco días. El brazo se restablece mejor con ese descanso de 120 horas. Lógicamente tener a un lanzador cada quinto día, implica que hay que tener cinco abridores para poder cubrir bien el calendario de juegos. Si el lanzador es utilizado cada tres días, algo muy frecuente en el pasado, pues se ha comprobado que su PCL por lo general puede caer a una cifra superior a 4.00 y ganan menos del 40% de los juegos que lanzan.

El otro elemento muy considerado hoy día es el número de lanzamientos de cada pitcher. Por esa razón, los adversarios le inculcan a sus bateadores más paciencia en la caja de bateo y logren hasta diez lanzamientos del pitcher rival. Mientras más lanzamientos un lanzador consuma, más rápido será sustituido. A muy pocos directores en la MLB se les ocurre mantener a un lanzador por 120 o más lanzamientos. La preservación de la salud del brazo de su abridor es importante para volverlo a utilizar dentro de cinco días, aparte que un brazo es una inversión del equipo por el número de años que el lanzador haya sido contratado.

Si un equipo quiere vencer a su adversario, que abre con uno de sus mejores lanzadores, lo mejor es tratar de batearle en el mismo inning de apertura o incluso en el segundo. Por lo general, el abridor no logra su ritmo en las primeras entradas y esto podría ser aprovechado por el equipo rival. Pasado estos dos innings iniciales, el abridor va cogiendo su forma y se hace más difícil de batear.

El primer abridor en un equipo es aquel que logra lanzar por varios innings, lo hace con eficiencia y requiere poco o ningún apoyo de relevo. El segundo debe tener una eficiencia similar al primero, ya del tercero al quinto se sabe que la eficiencia puede no ser igual, y que pueden requerir de apoyo de relevistas.

En el béisbol moderno se entiende como una apertura de calidad cuando el lanzador abridor no permite más de tres carreras en seis innings. Esto es algo que diferencia a este béisbol del anterior, donde el abridor debería cubrir toda la ruta y permitir el carreraje indicado. Para el ex-estrella del montículo, Nolan Ryan, una apertura de alta calidad es cuando el lanzador va más allá de los siete innings y permite no más de 3 anotaciones. Greg Maddux consiguió 24 aperturas de alta calidad de 25 juegos que abrió en la temporada de 1994, mientras que otro derecho, Dwight Gooden logró 33 en 35 aperturas en 1985. De por vida, los tres lanzadores con más aperturas de alta calidad son Clayton Kershaw con 148 de 209, para un 70.8%, Tom Seaver con 454 de 647 (70.2%) y Adam Wainwright con 152 de 217 (70%).

Greg Maddux

Greg Maddux

Dwight Gooden

Dwight Gooden

Este asunto de aperturas de calidad tiene a veces sus limitantes. Por ejemplo, en julio de 2000, el pitcher zurdo Mark Mulder permitió 15 hits y 9 carreras, pero de ellas solo dos limpias en 6 y 2/3, y esta apertura fue calificada de calidad. Y lo contrario, Randy Johnson ponchó a 10 bateadores en junio de 1997, completó el juego pero permitió cuatro carreras, y esa apertura no fue de calidad.

Clayton Kershaw

Clayton Kershaw

En el pasado era muy normal ver lanzadores caminar toda la ruta y permitir un máximo de 2 carreras limpias. Hablo, por sólo citar dos ejemplos, de aquellos lanzadores en la rotación de los Indios de Cleveland, como Bob Feller, Bob Lemon, Early Wynn, Herb Score y Mike García, o los lanzadores de los Medias Blancas, Billy Pierce, Dick Donovan, Jim Wilson, Bob Keegan y Dixie Howell. Tales rotaciones lograban entre 50 y 65 juegos completos lanzando cada cinco días.

Los relevistas en el pasado no eran tan tenidos en cuenta como ahora. Hasta la década de los 60, un relevista era un lanzador abridor que venía a apagar alguna rebelión del equipo adversario. Algunos lanzadores abridores se convertían en relevistas cuando ya no podían lanzar muchas entradas, lo cual sucedía en la medida que el pelotero envejecía. Fue a partir de los 70 cuando el relevista tomó importancia. De hecho el juego salvado se estableció estadísticamente en 1969.

Con el auge de los relevistas, los juegos completos se han convertido en una rareza. En 1995 se vio que se completaba un juego por cada cuatro relevados. Se asume que cuando se tomó en cuenta el número de lanzamientos de un pitcher, el relevista resultaba una ayuda para ganar el juego y para preservar el brazo del abridor.

Los relevistas pueden ser aquellos que entran a mitad de juego, en el sexto o séptimo inning; los set up, que son quienes lanzan usualmente la penúltima entrada, y los cerradores encargados de sacar los últimos tres outs.

El panameño Mariano Rivera es el mejor cerrador que haya lanzado en la MLB. Hay otros que resultan actualmente efectivos en estos menesteres, uno de ellos es el zurdo Aroldis Chapman, y los derechos Greg Holland, Wade Davis entre otros.

Mariano Rivera

Mariano Rivera, el mejor cerrador de todos los tiempos en la MLB

Al valor de juego salvado se ha añadido el de Hold, que es cuando un relevista lanza y preserva la ventaja, e igualmente otro valor negativo para los cerradores, que es el Blown Save, es la oportunidad que pierde un cerrador de salvar un juego. Es decir, le entregan el juego con oportunidad de rescatar el partido, y en ese lapso le empatan el juego o sale perdiendo. Esta es una estadística que se cuenta en la actualidad y a través de esta, se puede apreciar que tan efectivo es un cerrador.

Wade Davis

Wade Davis, relevista y cerrador de alta eficiencia

Este movimiento de los relevistas se ha visto ahora reforzado con la soberbia actuación de los lanzadores en esta función de los Reales Kansas City en las series mundiales de 2014 y 2015. Por lo general, a los abridores del equipo indicado se les pide que lancen seis o siete entradas, luego serán relevados, y para este fin el equipo ha contado siempre hasta con cuatro relevistas, los que han cumplido bien en sus funciones. Ahora los Yankees parecen querer adoptar igual manejo, y ya disponen de tres lanzallamas para estos menesteres de relevo.

Un equipo en la actualidad puede tener un buen quinteto de relevistas, pero el éxito se garantiza con un buen cuerpo de relevistas y la existencia de un pitcher con suficiente velocidad para cerrar con broche de oro el juego. Tomen el ejemplo de los Medias Blancas de Chicago, este conjunto tiene abridores del calibre de los zurdos Chris Sale, José Quintana, Carlos Rodón y John Danks, los que usualmente permiten 3 o menos carreras en los primeros siete innings que lanzan. El problema es cuando ellos salen del juego, los relevistas no aguantan y por ahí se les van muchas victorias potenciales.

La especialización del pitcheo es hoy en día vital para lograr victorias en una temporada larga. Esto es asunto que cualquier manager debe tomar en consideración y buscar las vías con sus entrenadores para una mejor definición de abridores, relevistas y cerrador.

En la MLB esto se entiende perfectamente y ya los relevistas son considerados para premios al final de la temporada, aparte que sus salarios son tan altos como los de muchos abridores consistentes.

Varios relevistas se han llevado el Cy Young a partir de 1974, son ellos Mike Marshall (1974), Sparky Lyle (1977), Bruce Sutter (1979), Rollie Fingers (1981), Willie Hernández (1984), Steve Bedrosian (1987), Dennis Eckerseley (1992) y Eric Gagné (2003), mientras que el MVP lo han logrado los relevistas Jim Konstanty (1950), Rollie Fingers (1981), Willie Hernández (1984) y Dennis Eckerseley (1992).

Mike Marshall

Mike Marshall, primer relevista en obtener un Cy Young

Bibliografía consultada

Anon. How Baseball Works- A guide to Major League Baseball. http://www.howbaseballworks.com/RotationandBullpen.htm

Anon. Why can’t modern starting pitchers consistently pitch on 2-3 days rest? http://sports.stackexchange.com/questions/7221/why-cant-modern-starting-pitchers-consistently-pitch-on-2-3-days-rest

Baseball-reference.com

Escrito por Esteban Romero (5 enero 2016)

Los procedimientos actuales en el béisbol (I) – la formación en el infield

“Al tomar una decisión, confía en tu Dios y no tengas miedo.
No tendrás nada de qué arrepentirte”.
Tony La Russa, Mánager de béisbol, tres veces campeón de MLB.

Quien haya visto el béisbol de las Grandes Ligas en los 50 como el que suscribe, se da cuenta que ya hay muchos procedimientos que han variado en la pelota actual. No quiero decir que esos procedimientos en uso no se conocieran entonces, pero no eran una moda realmente, y para los que no entiendan de moda estadísticamente- no estoy hablando de Giorgio Armani o Christian D´Or- sino del valor que tiene una mayor frecuencia en una distribución de datos.

Primero veamos a que llamamos formación, aunque en inglés se define como shift. La formación del cuadro o del infield es un término genérico que implica el movimiento de los defensores del cuadro de su posición normal a otra, de manera de anular las posibilidades de incogibles de un bateador. Normalmente el antesalista se mueve hacia su derecha y ocupa la posición del torpedero, muy próximo a la segunda almohadilla, el torpedero se mueve más a la derecha de la segunda almohadilla, el segunda base pasa a ocupar una posición intermedia entre el torpedero y el inicialista, que parece una especie de short outfield, pues se sitúa dentro del césped del jardín derecho. La línea es protegida celosamente por el inicialista y el jardinero derecho. La formación aparece a continuación en gráfico.

La formación del infield contra bateadores zurdos

La formación del infield contra bateadores zurdos

Hay quien dice que se usa sólo para bateadores zurdos, lo cual no es cierto. Ya hoy día se le hace la formación a quien hala la pelota por su banda, sea la izquierda o la derecha. Personalmente observé en la temporada de 2015 que el cubano Alexei Ramírez batea con frecuencia del centro hacia su izquierda, y pelota que fuera por el centro siempre encontraba al segunda base del equipo contrario frente al roletazo.

En realidad esta formación en los 50 se le llamó Boudreau, pues fue el gran torpedero y manager Lou Boudreau, uno de los primeros en implementarla, sobre todo contra el temible zurdo Ted Williams.

Lou Boudreau

Lou Boudreau

No es cierto que haya sido usada en esa época exclusivamente contra Williams. A Mickey Mantle se la hicieron varias veces los Atléticos de Kansas City dirigidos por el mismo Boudreau.

Williams nunca se amilanó con la formación, incluso afirmaba que solía batear más duro por su zona, pues el incogible va en la velocidad de la pelota, de hecho la fuerza con que se le conecte. Así logró extrabases con la formación Boudreau, quien le conocía muy bien, ya que dirigió a los Medias Rojas de Boston en 1952-54.

Ted Williams

A Ted Williams nunca le intimidó la formación

Mantle más joven cayó en la tentación en cuanto le hicieron la formación. Tocó dos veces la pelota por tercera, se embasó, pero no hubo felicitaciones. Su manager Casey Stengel, al segundo toque, le peleó, claramente le dijo a Mantle que eso mismo era lo que quería su adversario, anular su poder al bate. Stengel le hizo saber que él era el tercer bate del equipo y su posición al bate era para dar extrabases y empujar carreras. Realmente Mantle entendió el regaño y nunca más trató de tocar la pelota por tercera con esa formación.

La historia recogida por el legendario narrador de los Dodgers, Vin Scully, indica que la formación fue por primera vez utilizada contra el jardinero central de los Filis, el bateador zurdo Cy Williams, vaya coincidencia de apellido, en la década de los 20. Cy Williams disparó 41 cuadrangulares en 1923. Nuevamente este movimiento fue utilizada por el manager Eddie Dyer de los Cardenales de St Louis en la serie mundial de 1946 contra Ted Williams de los Medias Rojas.

Cy Williams

Cy Williams

La formación siempre ha tenido como objetivo un poco que atemorizar al bateador y obrar como medio psíquico más que táctico, algo que el mismo Boudreau afirmó en su libro “Player-Manager”.

La realidad es que ya desde los 90 la formación se ha convertido en algo muy popular. Los equipos saben porque área suele más batear un pelotero, y la hemos visto usar muchas veces contra temibles bateadores, como Barry Bonds y David Ortiz entre otros. En la Serie Mundial de 2015, a los bateadores zurdos como Mike Moustakas, Alex Gordon, Daniel Murphy, Paul Duda y Kendrys Morales bateando a la zurda, les hicieron la formación siempre que comparecieron a la caja de bateo.

La formación exige energía dentro de los defensores del cuadro. Si hay hombre en primera, el antesalista tiene que estar listo para cubrir tercera en cuanto se produzca un batazo no por su nueva área defensiva. La limitante de dejar la antesala sin defensor se ha visto varias veces. Se me ocurre que el jardinero izquierdo aquí tiene que ser más activo e ir a cubrir en caso de necesidad.

En la temporada de 1970, Willie Mays corría en primera, mientras que al bate estaba el peligroso bateador zurdo Willie McCovey. La formación estaba al campo, McCovey tocó fuerte la bola por tercera, la pelota fue a parar a zona de foul del jardín izquierdo, Mays anotó y McCovey logró un doblete con ese batazo. De estar la tercera cubierta, el toque no se habría pensado, y no fue toque con intenciones de sacrificio, era buscar dirigir la bola por territorio sin defensa para embasarse cogiendo el cuadro movido y adelantar al corredor en base. En la serie mundial de 2009 Johnny Damon, jugando para los Yankees, robó dos bases de forma seguida en partido contra los Filis. Damon salió a robar segunda, posición defendida por el antesalista, la bola se le perdió al defensor y Damon siguió rumbo para tercera adonde llegó fácil. En el play off de la Liga Nacional de 2015, Paul Duda recibió base con Daniel Murphy en primera, Murphy se movió tranquilamente a la segunda y llegando a la base aceleró para llegar a la tercera descubierta totalmente.

Así y todo, el número de veces que se ha implementado la formación ha crecido en los últimos años. Desde 2011 a 2014 ha aumentado de 2357 a 13298 de acuerdo a informaciones recogidas por Baseball Info Solutions. En 2015 solo en la primera mitad de la temporada se registraron 10 262 formaciones.

Utilizar este tipo de movimiento del cuadro implica disponer de suficiente información sobre la frecuencia de bateo por un área determinada de un bateador. Esa información en manos de los managers y auxiliares se convierte en una herramienta más para dominar a los bateadores rivales, particularmente los más peligrosos, pero todo no es perfecto, su práctica a veces implica riesgos.

Bibliografía consultada

Anon. Baseball info solutions. http://www.baseballinfosolutions.com/Innovations/Shifts

Boudreau. 1952. Player-Manager. Edit. Little, 256 p.

Helfand Zach. 2015. Use of defensive shifts in baseball is spreading — because it works. Los Angeles Times, 19 julio, http://www.latimes.com/sports/la-sp-baseball-defensive-shifts-20150719-story.html

Mantle Mickey y Pepe Phil. 1992. My favorite summer 1956. Island Books, 352 p.

Neyer, Rob. 2008. Rob Neyer’s Big Book of Baseball Legends: The Truth, the Lies, and Everything Else. Touchstone, 352 p.

Seidel Michael. 1991. Ted Williams- A Baseball Life. Univ. Nebraska Press. Lincoln, Nebraska, 404 p.

Waldstein David. 2014. Who’s on Third? In Baseball’s Shifting Defenses, Maybe Nobody. NY Times, 12 mayo. http://www.nytimes.com/2014/05/13/sports/baseball/whos-on-third-in-baseballs-shifting-defenses-maybe-nobody.html

Escrito por Esteban Romero (3 de enero 2015)

Modesto Verdura, una de las primeras estrellas del pitcheo cubano en series nacionales

“En un equipo, no todos pueden pretender
tener la misma fama y prensa, pero todos
pueden decir que son campeones”.
Michael Jordan.

Como había señalado anteriormente, en artículos precedentes sobre los lanzadores cubanos en series nacionales, no incluí algunas figuras, las que en su momento realmente brillaron y le dieron victorias al equipo nacional en eventos internacionales. El criterio de mejor o mejores se basó esencialmente en la efectividad y la longevidad de muchos de los ya  descritos. Sin embargo, hay lanzadores que serán siempre recordados y uno de ellos es el que ocupa ahora este artículo.

Modesto Verdura Alfonso, lanzador derecho, debutante en la I serie nacional (1962), se caracterizó por poseer una estupenda velocidad, que con control se convertía en un lanzador dominante ante cualquier equipo.

Verdura nació el 14 de marzo de 1936 en la localidad rural de La Angelina, municipio Jatibonico, provincia Sancti Spíritus, entonces provincia de Camagüey, pero su niñez transcurrió en Ojo del Agua, en el Municipio Taguasco, provincia de Sancti Spíritus. Allí desde niño sintió afición por la pelota, la que jugaba en unión de su hermano Domingo, quien igualmente llegara a lanzar. Por su buen brazo, Modesto jugaba la antesala, hasta un día de 1956 que hubo necesidad de apelar a él para que lanzara. Así son las cosas, en su terruño se dieron cuenta que el hombre echaba balas para la goma y que no era hombre fácil de batear.

Modesto Verdura

Modesto Verdura

Pienso que donde vivía Modesto no era lugar por donde pasaran scouts como Joe Cambria u hombres como Bobby Maduro, pues de haber sido descubierto, habría parado en algún contrato y hasta jugado en la profesional cubana. Es sólo una suposición.

La realidad es que en su terruño se corrió la bola que había un supersónico disponible, lo que motivó que fuera llevado a jugar a un campeonato juvenil, primero en Santiago de Cuba y luego en la Tropical. En 1959 jugó para el Central Algodones en la Liga Azucarera.

Con los preparativos de la I Serie Nacional, Verdura fue llevado a jugar a la Regional de 1961, donde el ex lanzador Pedro “Natilla” Jiménez puso atención en la velocidad del espirituano y en la forma que lanzaba. Verdura tiraba entonces con cuatro dedos de su mano derecha, algo inconcebible para la velocidad que él tenía, por lo que Natilla decidió entrenarle y enseñarle a lanzar distinto. También lanzaba por el lado del brazo principalmente, por lo que con control, su recta se hacía difícil de batear. Para su suerte, cayó dentro del equipo Orientales en la I Serie, donde Natilla estaba de manager. Sin embargo, las facultades de Verdura quedaron evidenciadas en la II Serie Nacional (1962-63) cuando jugó para Azucareros, temporada en la que fue co-líder en juegos completos (6) (empatado con Manuel Alarcón), líder en entradas lanzadas (79.2), ponches propinados (55), co-líder en ganados (7) (empatado con Manuel Alarcón), líder en promedio de ganados (.875), y en PCL (1.58). De hecho fue el primer lanzador cubano en obtener una triple corona en series nacionales. Por todos esos resultados, Verdura se hizo merecedor de jugador más valioso de la serie y fue además seleccionado nuevamente para integrar el equipo Cuba a los Juegos Panamericanos en Sao Paolo (1963). Previamente había hecho el equipo Cuba a los centroamericanos de Kingston (1962).

Fue en los Panamericanos que Verdura se hizo héroe de este torneo al vencer al equipo norteamericano en los dos juegos que se enfrentaron. El primer juego fue victoria fácil de 13-1, mientras que el segundo si fue un juego más reñido, donde nuevamente la sonrisa se la llevó el equipo cubano. Verdura en todo momento pidió la bola para lanzarles a los norteamericanos y el manager Gilberto Torres se la cedió.

En las series nacionales sucesivas Verdura no tuvo el mismo desempeño que en la segunda serie y en los Panamericanos. Jugó para Azucareros hasta 1964, regresó con los Orientales por la temporada de 1964-65, luego en la selección de Centrales (1965-66), y los Azucareros (1966-69). El único liderato alcanzado fue en la la VII Serie Nacional (1967-68) cuando fue líder en promedio de ganados con 1000. No obstante, según el mismo Verdura, su brazo ya entonces estaba lesionado debido a un accidente a bordo de un camión rumbo a una concentración. En este accidente sufrió una herida en el bicep del brazo derecho, le cosieron la herida e igualmente el tendón, lo cual le mermó enormemente su velocidad.

En ocho series nacionales, Verdura se destacó en:

  • Co-líder en juegos completos (6) (empatado con Manuel Alarcón)
  • Líder en entradas lanzadas (79.2), ponches propinados (55), co-líder en ganados (7) (empatado con Manuel Alarcón), líder en promedio de ganados (.875), en PCL (1.58), para convertirse en el primer lanzador ganador de triple corona del pitcheo en series nacionales.
  • En esa misma serie (II en 1962-63), fue igualmente el jugador y el lanzador más valioso de esa serie.

A lo largo de su carrera, ganó 32 y perdió 20, completó 15 juegos y lanzó 3 lechadas, ponchó a 310 rivales, PCL de 2.56 y WHIP de 1.32. Le batearon para promedio de .226.

Verdura no volvió a integrar equipo Cuba después de los Panamericanos de 1963 y en las últimas series lanzó como relevista, ya no podía abrir igual que en las primeras series. Como quiera que sea, Verdura, apodado Verdugo, será siempre recordado como el Héroe de Sao Paolo. Su actuación fue realmente efímera, pero perdurable. El gran héroe murió el 1 de febrero de 2019 en Sancti Spíritus.

Bibliografía

Borrego J.A. A mí encontraron en un tajo de caña-Modesto Verdura. Granma, génesis de la pelota cubana. http://www.granma.cu/granmad/eventos/51serie/noticias/042.html

Cuban-play.com. Modesto Verdura. http://cuban-play.com/estadisticas/labor-de-por-vida-en-series-nacionales/modesto-verdura-alfonso

Padura L. y Arce R. 1989. Estrellas del béisbol. Editora Abril, La Habana, 245 p.

Romero Esteban. (Inédito). De la historia del béisbol en Cuba –Esbozos biográficos de destacados peloteros cubanos.

Escrito por Esteban Romero (1 de enero 2016)