El arte de Anthony Perkins

“La gente debe ser libre con el sexo”
Elton John

Por Esteban Hernández

Uno de los actores de mayor éxito durante las décadas de los 50 hasta los 70 lo fue Anthony Perkins, hombre que incursionó en varios géneros de películas, pero que pudo triunfar en aquel lleno de terror interpretando papeles de hombres desequilibrados mentalmente.

Nacido el 4 de abril de 1942 en Nueva York, Perkins cursó estudios en la Universidad de Columbia. Posteriormente incursionó el mundo del teatro en Broadway y el de la TV. En el cine debutó en papel de reparto del drama “La actriz (1953)” de George Cukor protagonizado por Jean Simmons y Spencer Tracy, y luego en igual papel apareció en otro drama, “La gran prueba (1956)” de William Wyler con Gary Cooper y Dorothy McGuire.

Anthony Perkins y Dorothy McGuire en un afiche del film

Anthony Perkins y Dorothy McGuire en un afiche del film «La Gran Prueba (1956)»

Su primer papel de ente desequilibrado lo tuvo en su siguiente film el drama llamado en Cuba “Mi obsesión me condena” y “El precio del éxito” en España, cuyo título original es “Fear strikes out” (El temor poncha) en EE UU, dirigido por Robert Mulligan y que contara con la actuación de reparto de Karl Malden como padre del pelotero Jimmie Piersall (Perkins). Se trataba de un hecho real llevado a la gran pantalla sobre el famoso jugador de béisbol de los Medias Rojas de Boston.

Afiche del film

Afiche del film «El precio del éxito (1957)»

La vida fue poco a poco mostrando que Perkins estaba hecho para protagonizar suspenses y filmes de terror, pero en sus inicios transitó por el mundo del drama. Como hombre era bien parecido, delgado, alto, con una sonrisa que no se sabía cuándo era real, ya que siempre se mostraba irónica o burlona. Tenía en su contra el hecho que en Hollywood abundaban los galanes, ya estaban los Marlon Brando y Paul Newman haciendo de las suyas, mientras que otras figuras prometedoras como el propio Robert Wagner iban quedando relegadas a un plano de estrella pero no de superestrella. A Perkins le pasaba algo similar y es muy probable que se haya dado cuenta que podía triunfar en un género de cine no precisamente dramático.

En el mismo año 1957, Perkins co-protagonizó con el gran Henry Fonda un oeste memorable “Cazador de forajidos” dirigido por Anthony Mann. Que nadie se piense que Perkins hizo un papel estilo John Wayne, nada de eso, era un sheriff nombrado pero incapaz de perseguir a un delincuente por falta de pericia en el oficio que le habían dado. Fonda, en el papel de un pistolero experimentado, le enseña que él es un Don Nadie y que su oficio había que hacerlo con diligencia y coraje. La actuación de Perkins como hombre indeciso e incapaz de tomar una decisión fue sencillamente brillante.

Perkins con Henry Fonda en

Perkins con Henry Fonda en «Cazador de forajidos (1957)»

Al año siguiente Delbert Mann lo llevó a co-protagonizar, con la joven Sofía Loren, el drama “Deseos bajo los olmos”, en el que también actúa el siempre eficiente Burl Ives, hombre que del canto pasó a la actuación y que en esta película interpretó el papel de padre del joven Perkins y casado con la joven Loren. El film muestra un perfecto triángulo amoroso, aunque en realidad el amor solo existía entre la madastra y el hijo. El final es típico de cualquier tragedia.

Sofía Loren y Anthony Perkins en una escena de

Sofía Loren y Anthony Perkins en una escena de «Deseos bajo los olmos (1958)»

En 1959 protagonizó el drama ficticio “Mansiones verdes” que termina en un amor con la joven Audrey Hepburn, luego actuó como secundario en el film bélico “La hora final” de Stanley Kramer que fuera protagonizado por Gregory Peck y Ava Gardner.

En 1960 Alfred Hitchcock lo lanzó al estrellato al interpretar el papel de Norman Bates en “Psicosis”. Hace un tiempo visité los estudios de la Universal en Hollywood. Cuando llegó el tour dentro de lo que es propiamente el área de rodaje, iba viéndolo todo en el trencito sobre ruedas de goma, y de pronto veo una casa que me lució conocida, salía de la misma un hombre que era el mismísimo Norman Bates. Los altoparlantes nos anunciaban que allí se había filmado parte del film. Cosas de la vida, nunca había visto la película y la vine a ver cuando visité por primera vez los EE UU. Les digo que me impresionó muchísimo la escena en la que Bates asesina a la huésped (Janet Leigh). Creo que esa escena es verdaderamente impactante y quedó grabada en mi memoria como algo horripilante. El mismo Perkins aseveró que la escena le resultó escalofriante cuando la vio en pantalla por primera vez. Naturalmente, los méritos fueron para Hitchcock, pero Perkins logró concretar bien su papel en el film. Creo que fue ahí que él mismo se dio cuenta que protagonizando tales películas tendría un éxito que ni Brando o Newman jamás lograrían.

Anthony Perkins en el papel de Norman Bates en

Anthony Perkins en el papel de Norman Bates en «Psicosis (1960)»

Psicosis tuvo tres películas más, una en 1983, en la que el director Richard Franklyn realizó una historia sobre el regreso de Bates, una tercera en 1986 dirigida por el propio Perkins, y la última de Mick Garris en 1990, que versa sobre la vida previa de Bates, o sea la vida antes de cometer el asesinato, todas ellas protagonizadas por Perkins.

Un drama para recordar protagonizado por Perkins fue “Faedra (1962)” del director Jules Dassin, esposo de la eficiente actriz griega Melina Mercouri, con quien estableció una colaboración estrecha. Dassin dirigía y Melina actuaba, “Faedra” no fue la excepción. De nuevo Perkins es el osado hijo que termina en un amor perdido con su madrastra, la Mercouri. La película es una adaptación de una tragedia griega a la vida moderna, en la que también actúa con acierto el italiano Raf Vallone interpretando el papel de padre de Perkins y como empresario reparador de barcos, una especie de Onassis.

Melina Mercouri y Perkins en

Melina Mercouri y Perkins en «Phaedra (1962)»

A continuación Orson Welles llevó a Perkins a protagonizar el drama “El proceso”, donde la co-protagonista es la famosa Jeanne Moreau, entonces en pleno auge en su carrera. El film tiene una trama interesante de un hombre que se le lleva juicio sin saber los cargos por los que se juzgaba, como dijera un crítico de esta película, una verdadera pesadilla kafkiana.

Del resto de las películas protagonizadas por Perkins vale destacar el drama-film de crimen “Alguien detrás de la puerta (1971) de Nicolas Gessner, película de producción francesa que tuvo la también actuación de Charles Bronson como desequilibrado mental, mientras que Perkins era el psiquiatra. Al final de la película uno no sabe cuál de los dos era el más desquiciado.

Anthony Perkins y Charles Bronson en

Anthony Perkins y Charles Bronson en «Alguien detrás de la puerta (1971)»

Anthony Perkins en

Anthony Perkins en «El Proceso (1962)»

Junto a Paul Newman y a Jacqueline Bisset actuó en el drama-oeste “El juez de la horca (1972)”. Aquí Perkins era un predicador y la vez un farsante. Perkins y Newman brillaron en esta película, el segundo como otro juez inventado y todo un farsante de la justicia.

Anthony Perkins en

Anthony Perkins en «El juez de la horca (1972)»

Con Maximilian Schell co-protagonizó el film de ciencia ficción “El abismo negro (1979)” del director Gary Nelson, que tuvo un éxito moderado. Probablemente fue la única vez que Perkins actuó en película de este género.

Otra interpretación para recordar, en un papel bastante repugnante, así lo catalogo, tuvo en el drama-film de crimen “La pasión de China Blue (1984)” de Ken Russell con una despampanante Kathleen Turner. De nuevo Perkins es un predicador obsesionado con el cuerpo de China Blue, la rubia rompecorazones, a la que observa desde su ventana a cada instante e intenta cada vez que puede violarla. Todo eso a sabiendas que China era una prostituta y no tenía otra salida que entregarse a cualquiera que intentara acusarla ante la ley.

Perkins en

Perkins en «La pasión de China Blue (1984)»

En 1991 fue su última presentación en la gran pantalla y al siguiente año murió de SIDA a la edad de 60 años.

Por tratarse de una persona que murió de SIDA, surge la pregunta que todos se hacen, ¿era Perkins un homosexual?, en realidad era un bisexual. Perkins se había casado con la hermana de una cabaretera a la edad de 41 años. Con esa persona tuvo sus únicos dos hijos Sin embargo, se sabía que él había tenido relaciones con otros hombres.

En conclusiones, se puede considerar que Perkins fue un actor destacado del género de terror y suspense, pero también capaz de protagonizar dramas, incluso románticos, con mucha aceptación de la crítica y del público.

Bibliografía consultada

Hernández E. (inédito). Grandes del cine de todos los tiempos, vol. I.

El cine negro (film noir)

«Si el cine consigue que un individuo olvide por dos segundos que ha aparcado mal el coche, no ha pagado la factura del gas o ha tenido una discusión con su jefe, entonces, el cine ha conseguido su objetivo»
Billy Wilder

Por Esteban Hernández

Los amantes del cine clásico tienen puesto en buen lugar de preferencia los llamados filmes del cine negro, término que se deriva del francés film noir. La primera persona que usó el término de film noir fue el crítico italiano Nino Frank, quien había estudiado en Francia.

Este género incluye películas con ingredientes de criminalidad dentro de una sociedad realmente corrupta. Los entes mafiosos, el contrabando y otras prácticas delictivas son puestas en evidencia, su diferencia con los filmes netamente de crimen estriban en los escenarios que se escogen, que son generalmente de lugares oscuros, con neblina, lluvias, tormentas, muchas escenas tomadas durante la noche, donde el sol está casi ausente. Por lo general se tienen héroes que pueden finalmente ser antihéroes, la generosidad no se ve por ninguna parte, ni de la justicia, ni de sus detectives y mucho menos de los malhechores. El lenguaje que se utiliza es metafórico, nada se habla por directo, lo que obliga al público a crear un poco de imaginación.

Se entiende que el primer film de este género fue el famoso “Halcón maltés (1941)” del director John Huston, quien escogió como protagonistas a Humphrey Bogart y a Mary Astor respaldado por el dúo de Peter Lorre y Sidney Greenstreet. Inicialmente se pensó en darle el protagonismo de este film a George Raft, pero Huston se plantó y pidió que fuera Bogart, quien hasta ese entonces había sido solo actor de reparto o co-protagonista. Al inicio los productores no estuvieron muy de acuerdo y finalmente Raft desechó la idea de actuar. Todo quedó listo para que Bogart se convirtiera en el detective Sam Spade, mientras que Mary Astor realizaba una de sus mejores interpretaciones como la perversa Brigid O’Shaughnessy. En esa cinta también se estrenaba un dúo para recordar, el eslovaco-húngaro-judío Peter Lorre, hombre que venía con una vasta experiencia de actuación en el cine alemán, el que tuvo que abandonar cuando Hitler llegó al poder, y el inglés, grueso, Sidney Greenstreet, quien debutaba en el cine a la edad de 69 años, y que había hecho anteriormente de todo en su vida, incluido la producción de té en Sri Lanka. Ambos le dieron el sabor necesario a ese film que es pionero y joya del cine negro de todos los tiempos.

Mary Astor con Humphrey Bogart en una escena de

Mary Astor con Humphrey Bogart en una escena de «El Halcón Maltés (1941)»

Los escépticos de Bogart se dieron cuenta que éste era un actor muy completo y desde entonces el gran Humprhey DeForest pasó de villano secundario a villano principal o héroe protagonista de sus filmes hasta el día de su muerte. Bogart fue sin lugar a dudas el mejor protagonista de filmes de cine negro. También Lorre- Greenstreet hicieron toda una yunta con Bogart y se les vio actuar juntos en varios filmes en lo sucesivo. Otras actuaciones notables de Humphrey DeForest en filmes de cine negro fueron en “El sueño eterno (1946)” de Howard Hawks con Lauren Bacall, que fuera su esposa, “Callejón sin salida (1947)” de John Cromwell con Lizabeth Scott, “La senda tenebrosa (1947)” de Delmer Daves con la Bacall nuevamente, “Cayo Largo (1948)” de Huston, película que se inclinaba más a ser un film de crimen y donde por primera vez Edward G. Robinson pasaba a un plano secundario con respecto al héroe del film interpretado por Bogart. Lauren Bacall, Claire Trevor y Lionel Barrymore también actuaron en esta interesante y famosa película del cine clásico. El eficiente director Nicholas Ray incluyó a Bogart en algunos de sus filmes de cine negro, como fueron “Llamad a cualquier puerta (1949)” con John Derek, y “En un lugar solitario (1950)” con Gloria Grahame, mientras que los directores Bretaigne Windust y Raoul Walsh le dieron a Bogart el protagonismo de “Sin conciencia (1951)”.

Lizabeth Scott y Humphrey Bogart en

Lizabeth Scott y Humphrey Bogart en «Callejón sin Salida (1947)»

Gloria Grahame y Humphrey Bogart en

Gloria Grahame y Humphrey Bogart en «Un Lugar Solitario (1950)»

Billy Wilder fue otro de los buenos directores en este género, la evidencia es otra joya del cine, se trata de “El crepúsculo de los Dioses (1950)” que fuera protagonizado por la entonces ya veterana Gloria Swanson al lado de un destacado de la época, como lo fue William Holden. Muchos críticos sitúan esta película por delante del “Halcón Maltés” en cuanto a su excelencia. La trama de este film trata precisamente de la corrupción en el cine hollywoodense. Wilder previamente había obtenido un rotundo éxito con otra película de este género, “Perdición (1944)”, que contó con el protagonismo de Barbara Stanwyck, Fred MacMurray y Edward G. Robinson, película muy original en la perversidad y ambición de los entes interpretados por la Stanwyck y MacMurray.

Gloria Swanson y William Holden en

Gloria Swanson y William Holden en «El Crepúsculo de los Dioses (1950)»

William Wyler logró un buen trabajo con “La carta (1940)”, protagonizado por Bette Davis, mujer adúltera y embustera, y el ingenuo marido, interpretado por Herbert Marshall. Desde un inicio se sabe quién es el culpable, el problema es saber cómo llegan los otros a saberlo ante tanto mal manejo.

Michael Curtiz hizo su aporte en este campo al dirigir “Alma en suplicio (1945)” protagonizado por la eficiente, y difícil de actuar con ella, según varios actores, Joan Crawford acompañada del muy subestimado Zachary Scott, y Jack Carson. El film trata sobre madre que ve como su hija se va con su propio amante, todo un gángster de su mundo criminal.

“Gilda (1946)” fue una película que lanzó a Rita Hayworth y al canadiense Glenn Ford a la fama. El director Charles Vidor logró componer un film lleno de expectativas, con romance y criminalidad, que ha pasado a la historia del cine como una de sus grandes obras. La interpretación de la Hayworth hizo que su entonces esposo, el gran realizador Orson Welles, la llevara a co-protagonizar con el mismo otra película de este género, “La dama de Shanghai (1947)”.

Rita Hayworth y Glenn Ford en una escena de

Rita Hayworth y Glenn Ford en una escena de «Gilda (1946)»

Huston también dirigió “La jungla de asfalto (1950)”, película sobre un atraco a una joyería, donde se describe con bastante nitidez la personalidad de cada uno de los ladrones. Esta película contó con los servicios de Sterling Hayden y Louis Calhern, el hombre que solía interpretar papeles de gente fina y aristocrática, y de Marylin Monroe en un papel secundario. La convincente interpretación de Sterling Hayden puede haber sido el motivo para que Stanley Kubrick lo haya escogido para protagonizar “Atraco perfecto (1956)”.

Jean Hagen y Sterling Hayden en

Jean Hagen y Sterling Hayden en «La Jungla de Asfalto (1950)»

La manipulación sentimental y al adulterio es abordado por Fritz Lang en “Perversidad (1945)”, donde Edward G. Robinson es traicionado por su esposa (Joan Bennett), la que a su vez es manipulada por un estafador (Dan Duryea). Con casi igual reparto de actores, Lang dirigió “La mujer del cuadro (1944)”, donde un profesor (Edward G. Robinson) entre en contacto con una modelo (Joan Bennett), la que aparece en un cuadro en exhibición en una vidriera, y aquí comienzan las vicisitudes del profesor que se ve involucrado en el asesinato de un amante rabioso (Arthur Loft) y la aparición macabra de un hampón y chantajista (Dan Duryea). Años después Lang dirigió la cinta “Los sobornados (1953)”, donde Glenn Ford, el hombre de la justicia, se ve empeñado en una batalla contra un enorme grupo mafioso, en el que participa un gángster, interpretado por Lee Marvin.

Edgar G. Robinson en

Edgar G. Robinson en «La Mujer del Cuadro (1944)»

“Laura (1944)”, de Otto Preminger, tiene algo de similitud con “La mujer del cuadro” de Lang, aunque lo que parece al inicio ficticio luego resulta ser real. El film es protagonizado por Dana Andrews y Gene Tierney (Laura Hunt), y es muy original en su narración, que incluye tomas del pasado y del presente. El director mencionado no tuvo problemas en volver a juntar a Andrews y Gene Tierney para protagonizar otro film de este género, “Al borde del peligro (1950).

El gran Burt Lancaster debutó en el cine protagonizando “Forajidos (1946)” de Robert Siodmak, donde la bella Ava Gardner interpreta un papel de perversa y ambiciosa. El relato de la película es parecido al de “Laura”, tomas de lo sucedido anteriormente con tomas del presente, todo entretejido que da una narración muy original. La actuación de Lancaster, hombre que venía de ser acróbata de circo, convenció tanto que le sirvió para protagonizar varios filmes de este género, como fue “Fuerza bruta (1947)” de Jules Dassin, cuya trama se desarrolla en prisión; el film poco conocido “la hija del pecado (1947)” de Lewis Allen, “Al volver a la vida (1947)” de Byron Haskin, film en el que se junta por primera vez en escena con Kirk Douglas, en el papel de un jefe depravado, con un Lancaster recién salido de prisión, y donde también actúan la atractiva Lizabeth Scott y Wendell Corey, que también habian actuado en la cinta precedente con Lancaster; “Voces de muerte (1948)” de Anatole Litvak, film que se puede catalogar también de suspense y en el que Barbara Stanwyck interpreta de forma magistral el papel de esposa psicótica de un marido desentendido como Lancaster; el también poco conocido y hasta olvidado “Sangre en las manos (1948)” de Norman Foster co-protagonizado por Joan Fontaine; “El abrazo de la muerte (1949)” de Siodmak, que logra juntar con eficiencia a Lancaster, Yvonne DeCarlo y Dan Duryea en una macabra trama de infidelidad amorosa y crimen. En este film, por cierto, aparece por primera vez en pantalla y lo hizo como extra, bailando con la DeCarlo, el entonces joven Tony Curtis.

Burt Lancaster en

Burt Lancaster en «Fuerza Bruta (1947)»

Pasaron los años para que Lancaster volviera a protagonizar otro film de cine negro, éste fue “Chantaje en Broadway (1957)” de Alexander Mackendrick, donde Lancaster (J.J. Hunsecker) es un poderoso y famoso columnista, manipulador de la información en toda una ciudad de 60 millones de lectores. Para conseguir y consolidar su poderío usa a un secuaz inescrupoloso interpretado por Tony Curtis, el que comete el fallo de querer tener relaciones con la hermana de J.J. Esta es una película algo subestimada, pero que posee interpretaciones casi magistrales de Lancaster y Curtis por segunda vez juntos en escena como actores.

Tony Curtis y Burt Lancaster en

Tony Curtis y Burt Lancaster en «Chantaje en Broadway (1957)»

El perseguido director Jules Dassin, el hombre acusado de comunista durante la cacería de brujas, fue otro destacado del género de cine negro. Su primer éxito fue con el ya mencionado “Fuerza Bruta”, luego dirigió “Mercado de ladrones (1949)”, donde el buenazo de Richard Conte, al saber que su padre, camionero, había sido asesinado por delincuentes del mercado adonde llevaba sus mercancias, decide conocer los hechos para vengar su muerte, pero las cosas no salen como él desea, pues se verá enredado con una prostituta, rol interpretado por Valentina Cortese, la que a su vez servía al malvado que había asesinado a su padre (Lee J. Cobb). Uno de sus siguientes filmes en la misma vertiente fue “Noche en la ciudad (1950)” con un delincuente sin límites y sin cerebro interpretado por Richard Widmark. Después de este film, a Dassin se le llamó a testificar de su militancia comunista pero jamás se presentó en la corte, y emigró a Europa a inicios de los 50, inicialmente a Inglaterra y luego a Francia, donde dirigió otro excelente film, muy original dentro de este género, “Rififi (1955)”, cuyo título no tiene nada que ver con la película. Se puede decir que Dassin la bautizó así en honor a la cantante que aparece en el film, que trata sobre los manejos de la mafia en Francia y donde aparece un personaje cruel con el enemigo, pero de buenos sentimientos con sus amigos, Tony El Estefanés, interpretado por Jean Servais. La omertà mafiosa se deja ver en el film, o sea nunca digas nada de lo que ocurra, debes siempre callar, si no callas la muerte es la pena automática por haberla incumplido. Tony se entrega a acabar con sus enemigos dentro de la propia mafia y al final lo sacrifica todo por la sobrevivencia de un niño. Los valores de este film sobrepasan los de cualquier otro de este género. Volviendo al problema de Dassin, se casó con la actriz griega Melina Mercoury, y jamás regresó a su país.

Una escena de

Una escena de «Rififi (1955)»

Jacques Tourneur dirigió “Retorno al pasado (1947)”, con protagonismo de Robert Mitchum, Kirk Douglas y Jane Greer, film con una trama bastante complicada, que obliga al espectador a no perder nada de lo que acontece durante la muestra de la película. Mitchum en realidad resultó ser otro de los grandes actores protagonistas de este género. Con anterioridad a este film, habia actuado en “La huella de un recuerdo (1946)” de John Brahm, “Perseguido (1947)” de Raoul Walsh con Teresa Wright, y luego en el estupendo “Encrucijada de odios (1947)” de Edward Dmytryk, también con Robert Young y Robert Ryan; “El gran robo (1949)” de Don Siegel con Jane Greer y William Bendix; “Donde habita el peligro (1950)” con Faith Domergue, “Las fronteras del crimen (1951)” con Jane Russell, estas dos últimas del director John Farrow; “La trampa (1951)” de John Cromwell con Lizabeth Scott, quizás la mejor actriz protagonista de este género, y Robert Ryan; y “Cara de ángel (1952)” de Preminger y co-protagonizado por otro ente perverso interpretado por Jean Simmons.

Kirk Douglas y Robert Mitchum en

Kirk Douglas y Robert Mitchum en «Retorno al Pasado (1947)»

Robert Rossen secundado por el guión de Abraham Polonsky logró una buena cinta del género en cuestión con “Cuerpo y alma (1945)”, film protagonizado por John Garfield y que trata el problema de la crueldad del boxeo profesional. En ese mismo año John Stahl dirigió “Que el cielo la juzgue”, película donde la bondad de los hombres es ocasionalmente explotada por mujeres perversas. Ese fue el caso de la esposa (Gene Tierney) de un escritor de buenos sentimientos (Cornel Wilde). Este es otra película que no se debe dejar de ver por lo que muestra y enseña.

Alfred Hitchcock también hizo su aporte con “La sombra de una duda (1943)”, en el que Teresa Wright comienza con justificación a dudar de la personalidad de su tío, Joseph Cotten. “Encadenados (1946)” es otro film para recordar del gran Hitchcock, cuya trama gira alrededor de una mujer (Ingrid Bergman) infiltrada para descubrir a un criminal que es la persona con la que se debe juntar, y a la vez el romance que comienza con su jefe y agente principal (Cary Grant). Si de excelencia se trata este es una joya como film de cine negro.

Cary Grant e Ingrid Bergman en

Cary Grant e Ingrid Bergman en «Encadenados 1946)»

Este género de películas halló todo su esplendor en las décadas de los 40 y 50. Otros filmes memorables de cine negro fueron:

– “El último refugio (1941)” de Raoul Walsh con Humphrey Bogart e Ida Lupino
– “Contratado para matar (1942)” de Frank Tuttle con Veronica Lake y Robert Preston
– “Historia de un detective (1944)” de Edward Dmytryk con Dick Powell y Claire Trevor
– “Recuerda (1945)” de Alfred Hitchcock con Gregory Peck e Ingrid Bergman
– “Amantes de la noche (1948)” de Nicholas Ray con Farley Granger
– “El reloj asesino (1948)” de John Farrow con Ray Milland y Charles Laughton
– “La ciudad desnuda (1948)” de Jules Dassin con Barry Fitzgerald
– “Secreto de mujer (1949)” de Nicholas Ray con Melvyn Douglas, Maureen O’Hara y Gloria Grahame
– ”El tercer hombre (1949)” de Carol Reed con Joseph Cotten
– “Al rojo vivo (1949)” de Raoul Walsh con James Cagney y Vera Miles
– “El gran carnaval (1951)” de Bily Wilder con Kirk Douglas
– “Extraños en un tren (1951) de Alfred Hitchcock con Farley Granger,
– “Manos peligrosas (1953)” de Samuell Fuller con Richard Widmark y Jean Peters
– “Perseguida (1953)” de Rudolph Maté con Robert Mitchum y Linda Darnell
– “La noche del cazador (1955)” de Charles Lauhgton con Robert Mitchum y Shelley Winters
– “Bob le flambeur (1956)” de Jean Pierre Melville con Isabelle Corey

En los años 60 el realizador francés Jean Pierre Melville dirigió “El silencio de un hombre (1967)”, también conocido como “El samurai”, con un gángster calmado y calculador en la figura de Alain Delon. Aunque los críticos sitúan a la película como de crimen, más la veo como otro buen ejemplo de cine negro, la diferencia con respecto a los otros filmes mencionados está en que la película es a colores.

Alain Delon en

Alain Delon en «El Silencio de un Hombre (1967)»

Bibliografía consultada

Agustí P. 1998. Humphrey Bogart. Edimat Libros, Madrid, 188 p.

Belinchón G. 2005. El halcón maltés. Diario El País, 55 p.

Belinchón G. 2005. Cayo Largo. Diario El País, 55 p.

Hernández E. (inédito). Grandes del Cine de Todos los Tiempos, vol. I y II.

Mills B. 2008. 101 Forgotten films. Kamera books, Harpenden, UK, 159 p.

Los seriales de aventuras

El entretenimiento y el aprendizaje no se oponen;
El entretenimiento puede ser el modo más efectivo de aprender.
Herbert Marcuse

Por Esteban Hernández

Si algo me gustaba en mi niñez eran los seriales que trasmitía la CMQ, en Cuba, en horas del mediodía y en la tarde también. Para ser más exacto, se comenzaron a trasmitir por las tardes y luego se llevaron a un horario de mediodía. Las escuelas primarias y la superior (secundarias) en los años 50 daban clases de 8 a 11 de la mañana. El bachillerato tenía las clases hasta las 11:30, normalmente 4 clases, c/u de 40 minutos. Yo no pasé por la superior, pero si por el antiguo bachillerato. Los seriales a que me refiero surgieron en los años 30, o sea con el desarrollo del cine sonoro, los que entonces se trasmitían en horarios de las matinés sabatinas y dominicales. Como ya expliqué, el cine de barrio solía poner 3 películas, un episodio de serial, 3-4 cartones y una revista de noticias y chistes, todo eso por unos 15 centavos de peso (igual a dólar americano en aquel entonces). El hecho de poner el episodio del serial obligaba a que el espectador viniera 12-13 veces más al cine para darle continuidad a la serie. Los seriales regularmente tenían 12 episodios, pero los había de 13 y de 15 también. Con la llegada de la TV, esos seriales pasaron en buena parte del cine a la TV. Recuerdo que los domingos la TV cubana ponía algunas de las series que John Wayne protagonizó en sus años de juventud. Había un serial en el que Wayne en persona se situó por debajo de un tren en marcha. Naturalmente, el tren estaba andando lentamente, luego se procesó a más de 24 tomas por minuto, salió todo a tremenda velocidad y fue una escena muy creíble. En esa época el cine comenzaba a hacer de las suyas con algunos modestos efectos especiales.

Si me preguntan qué series más me impactaron fueron casi todas las que protagonizó Buster Crabbe, el mismo que fuera campeón olímpico de natación en las olimpiadas de los Ángeles en 1932. Crabbe ganó en una final muy reñida la distancia de 100 libres y se coronó como el nadador más veloz del orbe. Tuvo que esperar cuatro años para lograrlo, ya que hasta 1928 el campeón fue Johnny Weissmuller, el mismo que interpretara varias veces a Tarzan en el cine. Después de las olimpiadas a Crabbe se le ofreció contrato por la Universal para también interpretar el papel de Tarzan, lo que hizo en 1933 en un serial «Tarzán el temerario» que en Cuba se mostró al inicio de la TV. Luego protagonizó algunas películas de aventuras, todas ambientadas en la selva, actuó con Randolph Scott en un par de oestes, y hasta hizo papeles de villano en algunos filmes de categoría B. Sin embargo, su fama se debió al encarnar a Flash Gordon en tres seriales y el de Buck Rogers en otro más.

Buster Crabbe en el papel de Tarzan

Buster Crabbe en el papel de Tarzan

Cuando se estaba filmando «La invasión de Mongo (1936)», Crabbe le dijo a Jean Rogers (Dalia) que ese serial era una basura. Lejos estaba él de imaginar que ellos se harían famosos con ese mismo serial. El director de esa serie fue Henry Stephenson, luego Ford Beebe recogió el argumento y reparto para realizar la segunda serie con «El viaje de Flash Gordon a Marte (1938)», que constó de 15 epísodios, mientras que el primero fue de 13. El tema musical de ambos filmes fue el de Franz Wazman tomado de la película «Frankenstein (1932)», la misma que llevó a Boris Karloff a la fama.

Buster Crabbe como Flash Gordon en

Buster Crabbe como Flash Gordon en «La Invasión de Mongo (1936)»

El director Ford Beebe vio el éxito y se lanzó a dirigir «Buck Rogers (1939)» en 12 capítulos, donde aparece la famosa actriz y animadora Constance Moore en el papel de Wilma. Los comics de Buck Rogers relatan que Wilma era muy coqueta con Buck, pero en el serial no hubo nada, ni se tocaron las manos. En los de Flash Gordon si hubo sus besos y sus intrigas amorosas.

Buster Crabbe como Buck Rogers en una escena junto a Jackie Moran y a Constance Moore

Buster Crabbe como Buck Rogers en una escena junto a Jackie Moran y a Constance Moore

Beebe se decidió hacer otro nuevo serial de FG, «Flash Gordon conquista el Universo (1940)», donde tuvo que optar por nuevos actrices y actores para papeles como de Dalia y el príncipe Barin. Después de este serial, Crabbe se convirtió en protagonista de oestes de categoría B, aunque en la década de los 50 volvió a protagonizar dos seriales, que no he visto, uno de ellos «El Capitán Gallant de la legión extranjera (1955)» de 45 epísodios, y «Aventuras del Halcón de mar (1958)» de 18 capítulos. Otro serial que protagonizó Crabbe fue «Red Barry (1938)», donde hace el papel del investigador Barry. Todos los expertos en este tema concluyen que Crabbe fue el mejor protagonista de seriales de todos los tiempos en el cine de aquella época.

Buster Crabbe con Edna Sedgewick en una escena del serial

Buster Crabbe con Edna Sedgewick en una escena del serial «Red Barry».

Sin embargo, hay que hacer notar que hubo otros actores con papeles destacados pero en uno o dos seriales. Uno de ellos fue Don Terry interpretando el papel del oficial naval Don Winslow en los seriales «Winslow de la marina (1942)» y «Don Winslow y los guardacostas (1943)», en ambos siempre en guerra con los japoneses, el director de ambos seriales fue de nuevo Ford Beebe, en el primero junto a Ray Taylor, quien luego dirigió el segundo.

Don Terry en el papel de Don Winslow, con Walter Sande detrás

Don Terry en el papel de Don Winslow, con Walter Sande detrás

Los otros dos notables fueron el actor Herman Brix, que se iniciara en el cine en el papel también de Tarzan y que fuera campeón olímpico en impulsión de la bala en 1928. Brix protagonizó dos seriales en 1938, que fueron puestos en la TV cubana no menos de dos veces. Uno fue «Los diablos del círculo rojo» de John English y William Witney, y donde el villano fue Charles Middleton, el mismo que encarnó varias veces al temible emperador Ming en los seriales de Flash Gordon. La otra serie fue ambientada en una isla del Pacífico, «El halcón de lo natural» de iguales directores a los antes mencionados, donde Brix mostró sus habilidades de natación y clavado. Un buen día Herman se cambió el nombre por el de Bruce Bennett y más nunca se le vio actuar en seriales de aventuras, se dedicó a encarnar papeles serios en filmes protagonizados por Humphrey Bogart, Joan Crawford, Charlton Heston entre otros.

Herman Brix (Bruce Bennett) junto a Charles Quigley y Dave Sharpe en

Herman Brix (Bruce Bennett) junto a Charles Quigley y Dave Sharpe en «Los Diablos del Círculo Rojo (1938)»

Herman Brix en combate con Monte Blue en el serial

Herman Brix en combate con Monte Blue en el serial «El halcón de lo natural»

El otro destacado y renombrado por la crítica fue Kane Richmond, hombre de no mucha estatura pero de buen parecido, que en los 30 fue actor secundario de seriales hasta que se hizo de papeles protagónicos. William Witney le dio el primer papel importante en «Destructor de espías (1942)», luego Spencer Gordon Bennett le dio el papel principal en «Puerto asaltado (1944)», Lesley Selander lo dirigió en «Vigilantes de la selva (1945)» y en 1946 se hizo del personaje «la Sombra» en «El regreso de la sombra», «Detrás de la máscara» y «La dama ausente», todas las series en el mismo año.

Kane Richmond con Roy Barcroft en el serial

Kane Richmond con Roy Barcroft en el serial «Puerto Asaltado (1944)»

Otras series inolvidables fueron «La suerte de Tim Tyler (1937)» de Ford Beebe, todo ambientado en África oriental, donde el joven Frankie Thomas la protagoniza. Cuando aquello Frankie era casi un niño y murió en abril de 2006 a la edad de 85 años.

Frankie Thomas en el serial

Frankie Thomas en el serial «La suerte de Tim Tyler (1937)»

De nuevo Beebe con Clifford Smith dirigió un serial para recordar «Drummond, el aviador (1936)», donde John «Dusty» King encarnó al píloto Drummond. Lo interesante del serial fueron los combates aéreos en pleno cielo de una supuesta Mongolia. Jean Rogers actuó aquí antes de hacer el papel de Dalia en Flash Gordon en el mismo año.

John King con Jean Rogers en el serial

John King con Jean Rogers en el serial «Drummond, el aviador (1936)»

«Los vigilantes van llegando (1936)» de Ray Taylor, serial con un bonito fondo musical y una actuación muy buena de Robert Livingston en el papel de Don Loring que era en realidad el temible «Águila», algo así como el Zorro.

Robert Livingston en el papel del Águila en el serial

Robert Livingston en el papel del Águila en el serial «Los vigilantes van llegando (1936)»

«La legión del Zorro (1939)» con Reed Hadley en el papel de Don Diego es también de hacer notar. La voz de Hadley era impresionante, no en balde fue luego narrador de películas y locutor de radio. Hubo hasta un Zorro mujer en un serial que protagonizara Linda Stirling en «El látigo del Zorro (1944)» de Gordon Bennett. Un año antes Linda había protagonizado otro serial muy recordado, «El monstruo púrpura ataca (1943)» de igual director y donde el villano monstruo fue el «vaquero» Roy Barcroft.

Reed Hadley en el papel del Zorro

Reed Hadley en el papel del Zorro

Linda Stirling en

Linda Stirling en «El Látigo del Zorro (1944)»

Muchos deben recordar a «Las aventuras del capitán maravilla (1941), donde Tom Tyler era el capitán que aparecía cuando Frank Coglan, en el papel de Billy Batson, decía en peligro «Shazam». Recordando me río de eso, ya que muchos de nosotros seguramente dijimos Shazam esperando convertirnos en un hombre fuerte, capaz de volar y de resistir a cualquier enemigo como el capitán Maravilla.

Tom Tyler en el papel del Capitán Maravilla (1941)

Tom Tyler en el papel del Capitán Maravilla (1941)

De hecho este capitán salió algo después de la invención de Superman en 1938, pero llegó a la pantalla antes. El primer actor que encarnó al hombre de hierro fue Kirk Alyn en un serial de 15 capítulos en 1948, luego vino el experimentado George Reeve, que no tiene ningún parentesco con el otro Superman, Christopher Reeves. George mantuvo un serial de Superman durante 6 años, el que terminó con el fallecimiento del actor en 1959. Esos capítulos se mostraban generalmente en el Cinecito de la calle San Rafael en la Habana, adonde para uno como yo no era fácil asistir, ya que la entrada costaba 40 centavos. Yo llegué a ver dos solamente.

Kirk Alyn en el papel de Superman

Kirk Alyn en el papel de Superman

George Reeves como Superman

George Reeves como Superman

Los seriales no han perdido su vigencia, pero ya no guardan la misma ilusión de antes, al menos no motivan su seguimiento como los de antaño.

Si alguno de Uds. recuerda algún serial olvidado en este escrito, pues adelante, escriban.

Hablaba de niños en el cine, quién no se acuerda de Boy, el hijo adoptivo de Tarzán, papel interpretado por Johnny Sheffield varias veces. Johnny murió en agosto del 2010 a la edad de 79 años.

Dicen que recordar es volver a vivir, y aquí he resucitado algo que es parte inseparable de mi niñez, era pobre como mi familia, llena de necesidades, pero así y todo creo haber tenido una buena niñez.

Dos grandes del cine de todos los tiempos: Humphrey Bogart y Burt Lancaster

Por Esteban Hernández

En opinión de este autor, cuando se hable de grandes actores del cine, Humprhey Bogart y Burt Lancaster son dos obligadas referencias.

Para comenzar les traigo una anécdota de Lancaster relacionada con el cine italiano. Resulta que el gran director Luchino Visconti estaba buscando a un actor que protagonizara el film «Il gattopardo (1963)» (El leopardo) basado en la novela de Giussepe Tomasi di Lampedusa. Necesitaba a alguien de carácter para que interpretara el papel de Don Fabrizio Corbera, Príncipe de Salina. Una persona le sugirió el nombre de Burt Lancaster. Inmediatamente Visconti le respondió que él no estaba por hacer un oeste, un poco en sorna, otro en serio. Sin embargo, pocos días después Visconti tuvo la oportunidad de ver “Vencidos y vencedores (1961)” (The Nurmberg process), película histórica del director Stanley Kramer que contó con el protagonismo de Spencer Tracy en el papel de juez, Marlene Dietrich como una de las alemanas antifascistas, y Burt Lancaster haciendo el papel del ex Ministro de Justicia de Hitler. Esta película para quien no la haya visto se las recomiendo, ya que la misma describe como se gobierna un país bajo un sistema totalitario como el implantado por Hitler en Alemania. En ese film Lancaster realmente se robó el show con su alegato ante el tribunal, fue una interpretación realmente extraordinaria. Visconti al terminar de ver el film pidió que le mandaran a buscar a Lancaster con urgencia.

Burt Lancaster

Burt Lancaster

El famoso actor americano no decepcionó en lo más mínimo al exigente director italiano. Su papel de hombre de una sociedad feudal en Sicilia que ve cómo su tierra va cambiando con el proceso que ocurre entonces en todo el mundo, se va despojando de prejuicios adquiridos en su crianza y vida cotidiana, y comienza a ver la vida de otra manera, al extremo de acceder a bailar el vals con la novia (Claudia Cardinale) de su sobrino preferido (Alain Delon), con lo cual se cierra el film. El neoyorquino Lancaster fue un actor muy versátil, entre sus mejores actuaciones están las del film «El hombre de Alcatraz (1962)» del director John Frankeheimer, sobre la vida del hombre que se convirtió en prisión en uno de los más afamados ornitólogos, liberado después de años de prisión injusta en Alcatraz, todo impuesto por esa justicia que muchas veces peca de injusta. Por esta interpretación Lancaster obtuvo nominación para OSCAR como mejor actor, en mi opinión, debió haberlo obtenido. Cuando mi padre en 1997 vio ese film aquí, él se quedó asombrado de la calidad de ese material y de la formidable actuación de Burt Lancaster, para él la mejor que hubiera visto de este actor.

Burt Lancaster en El Hombre de Alcatraz junto a Telly Savalas (izq.)

Burt Lancaster en El Hombre de Alcatraz junto a Telly Savalas (izq.)

Previamente el Oscar le llegó con otra soberbia interpretación en el film del director Richard Brooks “El fuego y la palabra (1960)”. Destacado fue igualmente en dramas o filmes no de aventuras u oestes como en “De aquí a la eternidad (1953)” de Fred Zinnemann, en el que interpreta el papel de uno de los oficiales de los campamentos que serían afectados por el ataque criminal de Pearl Harbor, la comedia “La rosa tatuada (1955)” de Daniel Mann con Anna Magnani, donde Lancaster cuajó muy bien con la experimentada actriz italiana, “El farsante (1956) (The rainmaker) de Joseph Anthony con Katherine Hepburn, un verdadero farsante que decía provocar la lluvia, película que oscila entre el drama y la comedia; “Chantaje en Broadway (1957)” de Alexander Mackendrick con Tony Curtis, en el papel de JJ, el poderoso periodista que maneja a las grandes masas de Nueva York con sus artículos y chismes publicados; y “Siete días en mayo (1964)” de Frankenheimer con Kirk Douglas y Ava Gardner, interpretando el papel de un alto oficial del ejército de su país en posiciones cuasi fascistas, que intenta dar un golpe de estado al presidente norteamericano. Visconti lo volvió a contratar para protagonizar el drama “Confidencias (1974)” con Silvana Mangano, mientras que Louis Malle lo llevó a encabezar el reparto del drama “Atlantic City (1980)” con la entonces joven Susan Sarandon, película que no deben dejar de ver. Entre las últimas actuaciones de Lancaster está la del remake «El fantasma de la ópera (1990)” de Tony Richardson, que a mi esposa le deleitó bastante.

Burt Lancaster y Susan Sarandon en Atlantic City

Burt Lancaster y Susan Sarandon en Atlantic City

En cuanto a Bogart, se trata de un actor que fue relegado a un segundo plano durante años y que tuvo su buena primera oportunidad con el film de cine negro “El halcón Maltés (1941)” del director-actor John Huston, donde interpretó magistralmente el papel del detective Samuel Spade.

Humphrey Bogart en El Halcón Maltés

Humphrey Bogart en El Halcón Maltés

Bogart e Ingrid Bergman en «Casablanca.»

Ya desde entonces Bogart dejó de ser el secundón de los filmes de crimen, donde por lo regular era el malvado de la película y recibía tundas de parte de James Cagney, George Raft, Errol Flynn u otros “buenazos”, para convertirse en protagonista de sus películas sea como villano o como hombre de bien. Famosas fueron sus interpretaciones en los filmes “Tener o no tener (1944)”, “El sueño eterno (1946)”, “La senda tenebrosa (1947)” y “Cayo Largo (1948)”, siempre al lado de la joven Lauren Bacall, que fuera su última esposa.

Bogart y Lauren Bacall en Cayo Largo

Bogart y Lauren Bacall en Cayo Largo

Luego logró Oscar como mejor actor en “La Reina de África (1951)”, donde actuó conjuntamente con la consagrada de Kathryne Hepburn.

Bogart y Katharine Hepburn en La Reina de África

Bogart y Katharine Hepburn en La Reina de África

En el drama-film bélico “El amotinamiento del Caine (1954)” interpretó el papel de un capitán de navío totalmente desequilibrado, que le valió para una nueva nominación a Oscar, mientras que en “Sabrina (1954)” una vez más demostró que el género comedia no le era ajeno. En el drama “La condesa descalza (1954)” hizo un buen dúo con la destacada Ava Gardner. En “Horas desesperadas (1955)” volvió a ser el villano de siempre haciéndole la vida imposible al buenazo de Fredric March.

Bibliografía consultada

Hernández Esteban. Grandes del Cine de Todos los Tiempos (inédito).

Los grandes comediantes del cine

«El humor es el instinto de tomarse el dolor a broma.»
Max Eastman.

Por Esteban Hernández

La comedia contiene lo cómico o bufo sea en una presentación teatral o en el cine, y su efecto se puede producir mediante el enredo de las palabras y oraciones, lo que provoca risa fácilmente en una persona con cierta cultura, o la de adoptar gestos y muecas, algunas verdaderamente demenciales, que igualmente mueven a risas entre grandes y chicos.

El cine universal ha tenido grandes comediantes, los que han sido capaces de reflejar la comicidad con sus penas y sufrimientos en la sociedad que vivían.

Usualmente cuando se toca este tema de la comicidad, Charles Chaplin se convierte en el ejemplo máximo. Su personaje de Charlot era original, capaz de arrancar risas de todo el público. Chaplin fue la excelencia en realidad y su estilo dio que pensar a muchos, no para imitarlo, pero si para adoptar otras formas cómicas de interpretación.

Charlie Chaplin es considerado como el mejor comediante de todos los tiempos

Charlie Chaplin es considerado como el mejor comediante de todos los tiempos

Los italianos tuvieron en el napolitano Totò su mejor exponente de comediante, quien utilizaba el lenguaje como forma de mover a risa. Solía decir muchos disparates y muchos de ellos en dialectos napolitano o romano, como para darle un poco más de sabor popular a lo que decía. Totò es muy venerado en Italia y es muy posible que el espectador extranjero no lo vea en realidad tan cómico. Su debut en el cine fue protagonizando “Fermo con le mani! (1937)” (Quieto con las manos) de Gero Zambuto. Una buena parte de sus películas y sus títulos ridiculizaban algunas obras famosas de sus tiempos. Así sucedió con Cleopatra, Rodolfo Valentino, Tarzan, al Pepe Le Mokó de Jean Gabin, al Lawrence de Arabia de O’Toole y otros más. Otros filmes tocaban situaciones delicadas en la Italia, como es “Totò cerca casa (1949)” (Totò busca casa), donde apareció como un empleado de una familia numerosa que no acababa de encontrar donde vivir.

Totò en

Totò en «La ley es la ley (1958)»

Otro gran comediante fue el romano Alberto Sordi, quien provenía del teatro bufo y que solía hacerlo todo con su lenguaje y no necesitaba de muecas para hacer reír. Entre sus mejores interpretaciones están las comedias “Il medico della mutua (1968)” de Luigi Zampa, “El marqués del Grillo (1981)” de Mario Monicelli, estupendo film lleno de enseñanzas, “Amore mio aiutami” (1969) de su propia dirección, “Le coppie (1970)” (Las parejas) de Vittorio De Sica y Mario Monicelli, “Polvere di stelle (1973)” (Polvo estelar), y “Io so che tu sai che io so (1982)” (Sé que tú sabes que yo sé) , éstos últimos de su propia dirección y todos co-protagonizado por la excelente Monica Vitti.

Alberto Sordi en

Alberto Sordi en «Las Miserias del Sr Travet (1945)»

La escuela de comediantes italianos es vasta e incluye al genovés Paolo Villaggio, más conocido en pantalla como Fantozzi, el que utilizaba mucho el humor cínico y grosero. Villaggio hizo su primera presentación como Fantozzi en 1975, al que le siguió “Il secondo tragico Fantozzi (1976)” (El segundo trágico de Fant.), ambos del director Luciano Salce, “Fantozzi contro tutti (1980)” de su propia dirección, “Fantozzi padece de nuevo (1983)”, “Superfantozzi (1986)”, “Fantozzi va in pensione (1988)” éstos últimos de Neri Parenti; “Fantozzi alla riscossa (1990)” (Fantozzi al rescate), “Fantozzi in paradiso (1993)”, “Fantozzi – Il ritorno (1996)” y “Fantozzi 2000 – la clonazione (1999)” éstos últimos mencionados de Domenico Saverni.

Paolo Villaggio en «No tocar a la Mujer Blanca (1974)»

De esta lista de excelencia hay también que incluir a Ugo Tognazzi, protagonista de comedias duras por ser reflejo de realidades. Algunos de estos filmes a veces uno no sabe si ubicarlas como dramas o comedias. Tognazzi halló buena colaboración en su trabajo con Monica Vitti, Catherine Spaak y otras. Entre sus mejores interpretaciones están las de la comedia “L’Inmorale (1967)” de Pietro Germi con Stefania Sandrelli, “La bambolona (1968)” (La muñecona) de Franco Giraldi con Isabella Rey, y “Pato a la naranja (1975)” de Luciano Salce con Monica Vitti.

Ugo Tognazzi en la comedia

Ugo Tognazzi en la comedia «Pugne, Pupe e Marinai (1961)»

Renato Pozzetto es otra obligada referencia de la comedia italiana. El natural de la provincia de Varese siempre ha gustado de interpretar papeles de persona ingenua, a la que los timadores le pueden hacer cualquier cosa, o papeles de marido serio pero con posibilidades de cuernos. Marco Ferreri dirigió a Pozzetto en las comedias “L’ape regina (1963)” (La abeja reina) con Marina Vlady, “La donna scimmia (1964)” (La dama mona) con Annie Girardot, “Marcia nuziale (1965)” (Marcha nupcial) con Shirley Anne Field, “Nessuno è perfetto (1981)” (Nadie es perfecto) y “Un povero ricco (1983)” (Un pobre rico) ambos de Pasquale Festa Campanile y co-protagonizado por Ornella Muti.

Renato Pozzetto en una escena de la comedia

Renato Pozzetto en una escena de la comedia «Il ragazzo di campagna (1984)»

El cine francés tuvo en Fernandel a su mejor exponente, mientras que Louis De Funes con sus muecas y gestos le siguió. Fernandel era más natural, lo decía todo con su lenguaje y mirada, De Funes se veía forzado a cambiar de forma. Fernandel logró su fama gracias a la interpretación del cura Don Camilo, el siempre oponente del alcalde comunista de su pueblo, Peppone. Fueron cinco películas de Don Camilo, las primeras, “Don Camilo (1952)” y “Retorno de Don Camilo (1953)”, dirigidas por Julien Duvivier; luego por Carmine Gallone, “Don Camilo y el honorable Peppone (1955)”, “Don Camillo Monseñor (1961)”, y finalmente bajo la dirección de Luigi Comencini en “El camarada Don Camilo (1965)”, todas co-protagonizadas por Gino Cervi en el papel de Peppone.

Fernandel

Fernandel

En el caso de De Funes- muy recordado por su interpretación del papel del comisario Juve en los filmes sobre Fantomas- se sabe que estudió en detalle los movimientos del famoso pato Donald para así adaptar sus muecas.

Louis de Funes con Andrea Parisi en

Louis de Funes con Andrea Parisi en «Sálvese quien pueda (1968)»

México ha sido cuna de famosos comediantes, como lo fueron Germán Valdés, más conocido como Tin Tan, el gran Mario Moreno o Cantinflas, y Antonio Espino, más conocido como Clavillazo. Este último tuvo más actuaciones en el teatro de carpa y en el vodevil, mientras que su incursión en el cine fue menor que la de Tin Tan y Cantinflas.

Clavillazo se hizo famoso por la vestimenta que utilizaba, sobre todo pantalones bombachos y sombrero de tres picos, mientras que era muy habitual oírle decir “¡pura vida nomáaaas!”.

Clavillazo

Clavillazo

Tin Tan tenía la virtud de poder cantar, y su primer personaje en pantalla fue el famoso Pachuco, el que representaba a aquellos que sufrían de las desigualdades en una sociedad que se americanizaba cada vez más. Tin Tan vivió años en Ciudad Juárez, en la misma frontera con EE UU y pudo conocer este problema más de cerca. Una de sus características cuando actuaba era la de perder el hilo de la conversación, no entender el lenguaje con el que le hablaban o malentender lo que decían, usar trabalenguas, en fin de todo aquello que podía causar risa en el espectador. Es referencia obligatoria mencionar a Marcelo Chávez, quien fuera compañero de escena en varios filmes del gran Tin Tan.

Tin Tan

Tin Tan

Cantinflas es probablemente el comediante mexicano más famoso fuera de su país, quien al igual que Tin Tan representaba a un individuo salido de los barrios pobres de su país y cuyo arte consistía en los trabalenguas y oraciones sin límites, muchas dichas de manera irracional o incoherente. Su debut en el cine norteamericano fue en “La vuelta al mundo en 80 días (1956)” de Michael Anderson y John Farrow, que le valió una nominación para Globo de Oro. Años después Cantinflas protagonizó otra comedia de producción norteamericana, “Pepe (1950)” de George Sidney, que contó también con actuaciones breves de actores como Frank Sinatra, Maurice Chevalier, Bing Crosby, Bobby Darin, Edward G. Robinson entre otros. Lamentablemente la película no logró el éxito de la anterior, ya que al traducir al inglés el lenguaje de Cantinflas, el sentido del humor se perdía.

Cantinflas

Cantinflas

Argentina ha tenido su gordo y flaco, con los desaparecidos Jorge Porcel y Alberto Olmedo, los que en realidad eran maestros del uso del doble sentido, algo que gusta mucho entre los latinoamericanos, pero ocasionalmente perdían calidad al caer en la vulgaridad.

Alberto Olmedo y Jorge Porcel

Alberto Olmedo y Jorge Porcel

Regresando al mundo del cine norteamericano, ya se ha mencionado al más grande todo, a Charles Chaplin y su personaje de Charlot, el que es recordado por siempre por grandes y pequeños. Hablar de Chaplin y no hacerlo de Jackie Coogan es injusto. Coogan fue el famoso Kid (el niño) que acompañó a Chaplin en muchas de sus comedias y por su mérito como actor niño llegó a protagonizar la primera versión fílmica de “Oliver Twist (1922)” de Frank Lloyd, donde hace el papel del niño perdido y raptado.

Jackie Coogan

Jackie Coogan

Hay otros comediantes de calidad de las primeras décadas del cine, como fueron el olvidado Charley Chase (nombre real Charles Joseph Parrott), excelente actor y también director (se hacía llamar como director Charles Parrott), el cual siempre mostraba un bigotito que le daba bastante gracia en su actuación. Charley fue primero actor de vodevil y luego llegó a ser actor de reparto de la Universal. Poco después hizo su debut como director, actividad que simultaneaba con la actuación. Charley dirigió películas protagonizadas por el australiano Snub Pollard, Lloyd Hamilton y hasta Oliver Hardy (el gordo), también continuó actuando, sus personajes realmente arrancaban la risa del más serio. Igualmente coordinó esfuerzos con el realizador Leo McCarey en la producción de comedias protagonizadas por Stan y Oliver (el gordo y el flaco).

Charley Chase

Charley Chase

Otro grande de aquel período inicial del cine lo fue Buster Keaton, también conocido como “Cara de palo”. Keaton heredó el arte de sus padres, que fueron cómicos de vodevil. Keaton hacía reír con su mirada seria, era todo un artista en el uso de su rostro y mirada. Al poco tiempo de haber comenzado a actuar, Keaton creó su propia compañía productora, cuyas películas él protagonizaba y dirigía. Lamentablemente el alcoholismo fue mermando su capacidad artística y llegó un momento en que tuvo que interpretar papeles de reparto en comedias de los hermanos Marx. Su amigo y rival en el cine, Charles Chaplin, le dio la posibilidad de actuar en la comedia “Candilejas (1952)”, después actuó en “La vuelta al mundo en 80 días (1956)” de Michael Anderson con varios otros comediantes, entre ellos el gran Cantinflas, y Stanley Kramer lo incluyó en el reparto de la comedia “El mundo está loco, loco, loco (1963)”.

Buster en una escena de

Buster en una escena de «Doughboys (1930)»

Comediante famoso en su época fue Harold Lloyd, comediante de cine silente en los 20 y luego, en los 30, en el sonoro. No puedo hablar de alguien a quien no recuerdo haber visto actuar, pero si se recoge de tener el mérito de no haber necesitado de dobles para actuar en escenas de algún peligro.

Harold Lloyd

Harold Lloyd

De nuestra niñez un dúo que siempre recordamos será el de Laurel y Hardy (el gordo y el flaco), ellos eran personas gratas en casa, siempre hacían reír con un Hardy “ingenuo” y a la vez pícaro, un Laurel duro y fuerte con su compañero, que al final terminaba cediendo, sea por cansancio o por bondad. Laurel era norteamericano de Georgia, Hardy era de Cumbria, Inglaterra, y se había iniciado en trabajos de teatros itinerantes, que en una visita a EE UU junto a Chaplin, decidió quedarse, fue entonces que conoció a Oliver, e hicieron pareja de actuación durante décadas.

Laurel y Hardy en una escena de

Laurel y Hardy en una escena de «Our relations (1936)»

En la década de los 30 hizo su debut en cine sonoro el grupo de comediantes, los hermanos Marx, que lo único que tienen en común con el famoso economista-filósofo Carlos Marx, es que todos eran judíos. Fueron cuatro hermanos, Chico, Groucho, Harpo y Zeppo, donde cada uno tenía una característica diferente. Chico era el más locuaz, capaz de hablar con acentos variados, Harpo era el enamorado del grupo, Groucho era el amante de la música y Zeppo era el handsome o el bonitillo del grupo. Groucho era muy amigo de hablar enredado y los propios actores y actrices que actuaron con él, decían que no entendían nada de lo que Groucho decía en sus regaños. Al llegar a la comedia “Tienda de locos (1941)” de Charles Reisner, el grupo se desintegró, y se reintegró en “Una noche en Casablanca (1946)” de Archie Mayo, pero sin Groucho en el grupo, el que regresó al grupo en la comedia “Amor en conserva (1950)” de David Miller y Leo McCarey. El grupo no duró mucho tiempo, Groucho estaba empeñado en hacer sus propias comedias y al final terminó separándose definitivamente de sus hermanos en la escena.

Los hermanos Marx en una escena

Los hermanos Marx en una escena «Un día en las carreras (1937)»

A finales de la década de los 30 debutó otro dúo famoso, Abbott y Costello, una de las parejas de comediantes más famosas en el cine de Hollywood, donde ambos hacían otro dúo de gordo y flaco, y a diferencia del dúo Stan Laurel y Oliver Hardy, todas sus actuaciones fueron en la época sonora del cine. Ellos actuaron juntos en un total de 37 películas entre 1941 y 1956. Abbott era actor asiduo de teatro, mientras que Louis Francis Cristillo lo hacía ocasionalmente, ya que trabajaba también en oficinas. Un día se conocieron y Cristillo fungió reemplazó a otro actor ese día ausente. La actuación de ambos fue de tanta calidad, que decidieron seguir actuando juntos. Louis Francis adoptó el apellido Costello de la famosa actriz Dolores Costello, la que actuaba en Broadway en la misma época que Lou.

Abbott y Costello

Abbott y Costello

Bob Hope

Bob Hope

Jerry Lewis ha sido todo un artista en eso de hacer muecas, sea moviendo la boca, los ojos, la cabeza, todas buenas para provocar risas. Proveniente de una familia de padres actores de vodevil, de quienes logró aprender este difícil arte, se inició en el cine como dúo cómico junto con el cantante Dean Martin, cuya colaboración duró hasta 1956. Luego comenzó a dirigir gran parte de sus propias comedias, a la vez que actuaba con algún que otro gran actor. Así hizo en “Que me importa el dinero (1962)” con Zachary Scott, “Boeing Boeing (1965)” de John Rich con Tony Curtis, y “El rey de la comedia” de Martin Scorsese con el estelar Robert De Niro.

Jerry Lewis en

Jerry Lewis en «El Recluta (1957)»

Hay dos actores muy versátiles que en el género de la comedia han sido sumamente destacados, uno fue el gran Cary Grant y el otro Jack Lemmon. Estos actores lo mismo protagonizaban un drama, que film de acción, pero la comedia era el fuerte de ambos. Grant vino de Inglaterra, y a EE UU llegó en 1920. Su arte era muy natural, muy pocas muecas y todo un maestro del lenguaje. Entre sus actuaciones más recordadas están las comedias “La pícara puritana (1937)” de Leo McCarey, “Mi mujer favorita (1940)” de Garson Kanin, “Historias de Filadelfia (1940)” de George Cukor, y “Arsénico por compasión (1944)” de Frank Capra.

Cary Grant

Cary Grant

Jack Lemmon

Jack Lemmon

Lemmon tenía un estilo muy propio, en eso se parecía a Grant, no era tampoco dado a muecas y si manejaba bien su lenguaje y cuerpo dentro de la comedia. Lemmon logró su primer gran éxito con su soberbia interpretación en “Algunos prefieren quemarse (1958)” de Billy Wilder, película que co-protagonizó junto a Marylin Monroe y Tony Curtis. Blake Edwards le dio el papel protagónico de la comedia “La carrera del siglo (1965)”, donde de nuevo actuó Tony Curtis. Igualmente hizo dúo muy eficaz con Shirley MacLaine en las memorables comedias “El apartamento (1960)” e “Irma la dulce (1963), ambas de Wilder. Luego Richard Quine lo llevó a protagonizar “Cómo matar la propia esposa (1965)”, donde aparece junto a la bella actriz italiana Virna Lisi, y a continuación protagonizó “Préstame tu marido (1965)” de David Swift, donde la austriaca Romy Schneider es la co-protagonista.

Walter Matthau fue un actor que se inició haciendo papeles de villanos o de gente perversa en varios filmes, como fueron “El hombre de Kentucky (1955)” de Burt Lancaster, “Vecinos y amantes (1960)” (en España conocido con el título de “Un extraño en mi vida”) de Richard Quine, y “Charada (1963)” de Stanley Donen. Posteriormente Matthau se dedicó a la comedia con mucha eficiencia, su rostro y mirada de por si movían a risa y fue precisamente su colaboración con Lemmon la que le llevó al estrellato. Ambos actores actuaron juntos en 11 películas, algunas de ellas dirigidas por Billy Wilder, como fueron “En bandeja de plata (1966)”, “Primera plana (1974)” y “Aquí, un amigo (1981)”, y también en “La extraña pareja (1968)” de Gene Saks, “Señor Kotcher (1971)” del propio Lemmon, “Dos viejos gruñones (1993)” de Donald Petrie, “Discordias a la carta (1995)” y “La extraña pareja, otra vez (1998)”, estas dos últimas películas de Howard Deutch.

Walter Matthau en

Walter Matthau en «Guía para el hombre casado (1967)»

Otro inglés, el londinense Peter Sellers, llegó a ser famoso protagonizando la serie de películas sobre la Pantera Rosa, la mayoría dirigida por Blake Edwards. El papel del inspector Clouseau lo interpretó por primera vez en 1963, pero luego también protagonizó otras comedias con mucha eficiencia, como fueron “¿Qué tal Pussycat? (1965)” de Clive Donner, “Tras la pista del zorro (1966)” de Vittorio De Sica, y “Casino Royale (1967)” de Val Guest y Ken Hughes. Toda su fama y éxito estribaba en hacer de la ridiculez toda una comedia, Sellers representaba el absurdo en sus interpretaciones, siempre se titulaba de algo en lo cual al final resultaba ser todo un necio.

Peter Sellers en

Peter Sellers en «El Guateque (1969)»

Tres actores canadienses han tenido éxito en el cine americano como comediantes, el primero es el difunto Leslie Nielsen, quien inicialmente actuó en películas de acción y ciencia ficción, pero que a partir de 1969 comenzó a interpretar papeles como comediante. Nielsen gustaba mucho de las muecas y también del absurdo en su lenguaje. Entre sus mejores actuaciones en comedias están las de “How to commit marriage (1969)” (Como cometer matrimonio) de Norman Panama junto al gran Bob Hope, “Agárralo como puedas (1988)”, y sus secuelas “Agárralo como puedas 2 1/2 (1991)”, ambas de David Zucker, y “Agárralo como puedas: insulto finla (1994)” de Peter Segal.

Leslie Nielsen

Leslie Nielsen

Michael J. Fox es el segundo canadiense, hombre de baja estatura y gestos cómicos por lo general, pero también capaz de protagonizar dramas. Sus interpretaciones más recordadas fueron las de las comedias de ciencia ficción “Regreso al futuro (1985)”, y su secuelas de 1989 y 1990, todas de Robert Zemeckis. Fox actualmente está alejado de la pantalla por padecer del mal de Parkinson, lo cual lo afecta desde que tenía 30 años de edad.

Michael J. Fox

Michael J. Fox

El tercer canadiense es Jim Carrey, todo un maestro exagerado de las muecas, cuyas actuaciones me resultan a veces tan empalagosas como una torta extremadamente dulce. A mi entender, si Carrey moderase un poco la carga de muecas que hace, es posible que lograra más éxitos con espectadores como el que suscribe. Su primer gran éxito como comediante y protagonista fue en “Ace Ventura (1994)” de Tom Shadyac, luego ese papel lo volvió a interpretar en “Ace Ventura: Operación África (1995)” de Steve Oedekerk. Carrey sabiamente ha sabido orientarse a protagonizar comedias, algunas salpicadas de ciencia ficción, otras de drama, en fin de ingredientes diversos para hacer más interesante las películas que protagoniza.

Jim Carrey

Jim Carrey

Por las pantallas del cine americano han pasado otros comediantes, algunos muy consistentes, como es el caso de los actores negros Richard Pryor y Eddie Murphy, el primero muy dado a las muecas o a mostrar su rostro alegre o triste, mientras que Murphy se ha valido de los medios tecnológicos disponibles para interpretar varios papeles a la vez en película. Otro ha sido Gene Wilder, conocido como el rubio en el ámbito latinoamericano, quien también actuó con Pryor y otros actores como Harrison Ford y Richard Widmark. Steve Martin es de los llamados consistentes, quien ha llevado a escena problemas de carácter social al plano de la comedia. Generalmente Martin ha actuado con notables actrices como Diane Keaton, Debra Winger, Laura Dern y Helena Bonham Carter entre otras.

Richard Pryor en

Richard Pryor en «El Gran Despilfarro (1985)»

Gene Wilder en

Gene Wilder en «Bonnie y Clyde (1967)»

Eddie Murphy

Eddie Murphy

El trabajo de otros comediantes como Chevy Chase y Dan Aykroyd puede catalogarse de temporal, lo mismo se aplicaría al caso de Bill Murray. Lo que se llama consistencia, en ninguno de esos tres casos se ha observado. Murray y Aykroyd brillaron en la década de los 80 con el serial de películas “Cazafantasmas”, mientras que Chase, que tiene un poco de caricatura de Leslie Nielsen, tuvo su mejor esplendor a mediados de la década de los 80.

Chevy Chase

Chevy Chase

Dan Aykroyd

Dan Aykroyd

Del estelar Tony Curtis se puede decir que a partir de la década de los 60 dedicó más esfuerzos a protagonizar comedias, en ocasiones con grandes del género como Jerry Lewis. Igualmente sería injusto dejar fuera de esta lista a Burt Reynolds, el que siempre ha disfrutado protagonizando comedias.

Tony Curtis

Tony Curtis

Burt Reynolds

Burt Reynolds

Relatar a todos los comediantes habidos no es tarea fácil, pero sería también injusto no dedicar una parte aquí a las grandes actrices de este género, que en opinión del que suscribe son Paulette Goddard, Shirley MacLaine y Goldie Hawn, mientras que a nivel europeo encontramos a la italiana Monica Vitti y la difunta, griega, Melina Mercouri.

Paulette Godard

Paulette Godard

Shirley MacLaine

Shirley MacLaine

Goldie Hawn en

Goldie Hawn en «Flor de Cactus (1969)»

Goddard es probablemente la más bella de las tres mencionadas, actriz que era capaz de protagonizar dramas y filmes de acción/aventuras, pero que la comedia fue realmente la que más le asentó. En su carrera tuvo la suerte de actuar al lado de grandes, como fueron Laurel y Hardy, y luego con Chaplin, con quien llegó a contraer matrimonio. Para recordar son sus interpretaciones en las comedias “Escándalos romanos (1933)” de Frank Tuttle, “Tiempos modernos (1936)” de Chaplin, “The Bohemian girl (1936)” (La joven de Bohemia) de James W. Horne y Charley Rogers con el gordo y el flaco, “El gran dictador (1940)” de Chaplin, y “Pitonisa (1943)” de Elliott Nugent con Ray Milland nuevamente, y “Standing room only (1944)” (Solo una habitación) de Sidney Lanfield con Fred MacMurray.

Shirley MacLaine es la hermana mayor del actor Warren Beatty y una de las comediantes más convincentes que ha tenido el cine a nivel mundial. Toda energía en la comedia, sabía mover a risa con su conducta, movimiento, gestos, era la perfección de la comediante. Ya anteriormente he mencionado las actuaciones de Shirley con Jack Lemmon, las que fueron sus primeros grandes éxitos en el cine. Luego tuvo excelentes interpretaciones en las comedias “Ella y sus maridos (1964)” de J. Lee Thompson con Paul Newman, Robert Mitchum, entre otros; “Ladrona por amor (1966)” de Ronald Neame con Michael Caine, “Siete veces mujer (1967)” de Vittorio DeSica con Alan Larkin, y “Bienvenido, Mr. Chance (1979)” de Hal Ashby con Peter Sellers.

A Goldie la podemos describir como pequeña, graciosa al caminar y al hablar, atractiva y coqueta con los hombres, cuyo primer gran éxito fue al actuar junto a Ingrid Bergman y Walter Matthau en la comedia “Flor de cactus (1969)” de Gene Saks, luego actuó junto a Peter Sellers en “Hay una chica en mi sopa (1970)” de Roy Boulting, le siguieron “Shampoo (1975)” de Hal Ashby al lado de Warren Beatty y Julie Christie, “Juego peligroso (1976)” de Colin Higgins con Chevy Chase, así como “Forasteros en Nueva York (1999)” de Sam Weisman con Steve Martin, y “Amigas a la fuerza (2002)” de Bob Dolman, entre otras.

Quizás se pueda argumentar que Marilyn Monroe debería estar entre las excelentes de la comedia. En realidad merece ser mencionada, pero no creo que haya sido mejor que las tres anteriores mencionadas. Sus mejores interpretaciones en comedias fueron en “Algunos prefieren quemarse (1959)” de Billy Wilder, “El príncipe y la corista (1957)” de Laurence Olivier, “Cómo casarse con un millonario (1953)” de Jean Negulesco y “Los caballeros las prefieren rubias (1953)” de Howard Hawks.

Respecto al trabajo de las actrices europeas como comediantes, ambas igualmente excelentes y hasta con un nivel similar al de la MacLaine, Melina Mercouri tuvo la suerte de tener la dirección de su propio esposo, Jules Dassin, sus actuaciones se caracterizaban por su risa contagiosa, su mirada alegre y pícara, y su coquetería con los hombres. Así protagonizó las comedias “Nunca en domingo (1960)” y “Topkapi (1964)” de Dassin, integró el reparto de la comedia italiana “Il giudizio universale (1961)” dirigida y protagonizada por Vittorio De Sica, y actuó en “Gaili, Gaily (1969)” de Norman Jewison.

Melina Mercouri en El Juicio Universal (1961)

Melina Mercouri en una escena de «El Juicio Universal (1961)»

Monica Vitti, por su parte, era muy dada a hacer una que otra mueca, eso a pesar de haber sido una mujer bella en la pantalla. Su suerte fue haber tenido a comediantes de experiencia a su lado como Sordi y Tognazzi entre otros. Entre sus mejores comedias están “Follie d’estate (1963)” (Travesuras de verano) de Edoardo Anton y Carlo Infascelli junto a Ugo Tognazzi y Raimondo Vianello; “Il disco volante (1964)” de Tinto Brass con Alberto Sordi, “Alta infedeltà (1964)” de Monicelli y Elio Petri con Tognazzi y Charles Aznavour; “Las cuatro brujas (1966)” de Mauro Bolognini y Mario Monicelli con Claudia Cardinale y Sordi; “El demonio de los celos (1970)” de Ettore Scola con Marcello Mastroianni, “La supertestimone (1971)” de Franco Giraldi; y “Pato a la naranja (1975)” de Luciano Salce, en estos dos últimos con Tognazzi.

Monica Vitti

Monica Vitti

En apretada síntesis se ha dado una idea de los grandes de la comedia en el cine, no ha sido en ningún momento la intención de hablar de comediantes de la radio y la TV, ya que la lista sería más extensa y a fin de cuentas lo que se escribe aquí es solo cine. No obstante, cabe mencionar a la figura del gran Bill Cosby, actor negro que durante décadas ha sido un grande de la comedia en la TV y que ocasionalmente ha actuado en el cine con bastante acierto, sobre todo en películas dirigidas y protagonizadas por su gran amigo, Sidney Poitier.

Bill Cosby en

Bill Cosby en «Dos tramposos con suerte (1975)»