Equipo Las Tunas a la Serie del Caribe 2019: los designados son necesarios, pero no tantos

Un hombre puede ser un ingrediente crucial para un
equipo, pero un hombre no puede hacer un equipo.”
Kareem Abdul-Jabbar (20 temporadas como estrella
del baloncesto NBA)

Equipo Las Tunas 2019.jpg

Un aficionado se puede equivocar, una federación no. El aficionado opina, la federación o el ejecutivo de un equipo decide y tiene que ver bastante con la victoria o con la derrota. A la hora de hacer una selección o de reforzar a un equipo hay que hacer consideraciones de quienes están en óptima forma y quiénes son los peloteros necesarios para reforzar. El equipo Las Tunas, campeón de LVIII Serie Nacional, que irá a Barquisimeto a discutir el cetro de la Serie del Caribe 2019, necesita de refuerzos, algo en lo que todos coincidimos, mas esos refuerzos no pueden ser una lista de estrellas, que pueden no estar en las mejores condiciones para el juego en estos momentos. La presente selección de refuerzos es discutible desde varios puntos de vista.

Veamos, la receptoría parece bien con dos hombres, uno de ellos nuevo y enérgico como el máscara de los azules, Oscar Valdés. Realmente Yulexis La Rosa lució muy poco en el último play off. Felicitamos la no inclusión de un tercer receptor, ya era hora.

En el cuadro, se advierte la ausencia del regular Denis Peña, quien se hizo cargo de la antesala cuando Yordanis Alarcón fue sancionado. En mi opinión, Peña debió hacer el equipo, es lo justo. Una cosa es hacer el equipo y otra jugar regular en la Serie del Caribe. Recuerdo que en las justas de los años 50, un regular no hacía el equipo cuando físicamente no estaba apto para jugar. Los regulares siempre iban por derecho propio, a nadie se le ocurría dejar a alguno fuera. Es cierto que eran otros tiempos, cuando los campeones de la profesional cubana necesitaban, como máximo, un par de refuerzos.

La inclusión de Carlos Benítez es acertada, bateó muchísimo, y está por ver si puede jugar en el cuadro. Es cierto que podría ser designado, pero si nos detenemos un poco, veremos que hay varios peloteros que pueden desempeñarse en ese rol ofensivo. Gracial, no jugó en la serie, su estado físico es una incógnita, viene de sufrir una lesión, se corre el riesgo de dejar la antesala descubierta, caso que no pueda jugar. El avileño Raúl González se le vio bien y habría podido servir para jugar en cualquier posición del cuadro, pero no fue escogido. Manduley es un buen utility. No obstante, no parece muy acertado haber dejado al joven César Prieto, bateador zurdo, rápido en las bases y de buen rendimiento.

Los jardines fueron reforzados teóricamente en el orden ofensivo, ya que  defensivamente los tres refuerzos no son los mejores en la custodia de los bosques, aparte de ser peloteros lentos. Nuevamente, Alfredo Despaigne no jugó, nadie sabe cómo ahora está. Sus anteriores presentaciones en series del Caribe no han sido de excelencia. Cepeda es un buen bate, pero se le vio poncharse un poco más de lo acostumbrado en la última semifinal, es hombre de vista, los años van pasando, una cosa es en serie nacional y otra en la del Caribe. De Vizcaino son muchas las dudas, tiene poder, es indiscutible, se le vio mal ante los rompimientos, su swing a veces es aparatoso, defensivamente no es el mejor. Son tres bateadores en el papel, uno de ellos jugará los jardines, pues no sería muy acertado sentar a Larduet y a Yhonson, entonces ¿hay otros dos candidatos a designado? Stayler terminó ajustadito y estaba listo para un torneo de este tipo. Su inclusión, en lugar de la de Despaigne, habría sido justa y necesaria.

Los refuerzos escogidos ralentizan a un equipo que se caracterizó por su velocidad en las bases, algunos de ellos no son garantías de defensa en sus posiciones. Sí se refuerza el poder, aunque habrá que ver cuánto se logre conectar ante un pitcheo muy distinto al visto en las actuales series nacionales,

Del pitcheo no se puede hablar mucho, es más de lo mismo, lanzadores con eficacia en series nacionales, son los tradicionales, no muy aptos para enfrentar una ofensiva de calibre, acostumbrada a batear sobre rectas por encima de 90 MPH y rompimientos variados. Todos esos lanzadores, excepto Raidel Martínez, no llegan a 90 MPH o lo hacen ocasionalmente. El mismo Vladimir García lanzaba a 90 o más MPH hace algunas series, pero en la actualidad su velocidad se ve mermada, otro tanto se puede decir de Freddy Asiel.

El conjunto Las Tunas podrá ganar a condición que batee mucho y defienda bien, apoyo que sería una compensación al pitcheo, cuando este no funcione y sea bateado.

Son apreciaciones personales, algunos de los peloteros mencionados como riesgo, pueden dar un rendimiento inesperado y contribuir a la victoria. En todo caso, esperemos que este equipo logre la victoria y que el director Pablo Civil imponga una disciplina y exigencia a sus peloteros, como la vista en la pasada serie nacional.

El equipo Las Tunas a la Serie del Caribe 2019

Receptores: Yosvani Alarcón y Oscar Valdés

Jugadores de Cuadro: Yordanis Samón, Danel Castro, Jorge E. Alomá, Alexander Ayala, Carlos Benítez, Yurisbel Gracial, Yordan Manduley.

Jardineros: Jorge Yhonson, Yunieski Larduet, Andrés Quiala, Alfredo Despaigne, Frederic Cepeda, Yurien Vizcaino.

Lanzadores: Yoanni Yera, Yariel Rodríguez, Dariel Góngora, Yadián Martínez, Yoelkis Cruz, Yudiel Rodríguez, Yosbel Alarcón, Alberto P. Civil, Freddy A. Álvarez, Lázaro Blanco, Liván Moinelo, Raidel Martínez y Vladimir García.

Escrito por Esteban Romero, 24 enero de 2019

Los primeros en series nacionales

Siguiendo el consejo del gran Oscar Wilde, de que la historia debe ser rescrita, a continuación damos los primeros en cada aspecto ofensivo, defensivo y de pitcheo en series nacionales. Cualquier omisión es involuntaria, pero si alguien detecta alguna, agradeceremos su señalamiento. Este aspecto de los primeros es importante, tanto como decir quien ganó tal o más cual batalla en una guerra, los méritos no son transferibles y nadie tiene derecho a quitárselos. Igualmente señalo que no se debe confundir a los primeros con los recordistas en los distintos departamentos.

Los primeros

Primer out- cedido por Martín “Guagüita” Ferrer de Orientales y realizado por Miguel Cuevas de Azucareros, el 14 de enero de 1962, en el Estadio Latinoamericano.

Primer hit- Bernardo Utset de Orientales sobre los envíos de Jorge Santín de Azucareros, el 14 de enero de 1962, en el Estadio Latinoamericano. Único hit que este pelotero manzanillero disparó en series nacionales.

Bernardo Utset

Bernardo Utset

Primer doble- Daniel Hernández de Orientales sobre los envíos de Jorge Santín de Azucareros, el 14 de enero de 1962, en el Estadio Latinoamericano.

Daniel Hernández

Daniel Hernández

Primer triple- Antonio “Ñico” Jiménez de Occidentales a costa de los envíos de Emilio Vargas de Orientales, el 16 de enero de 1962, en el Palmar del Junco, Matanzas.

antonio jiménez

Antonio «Ñico» Jiménez

Primer jonrón- Raúl Díaz de Quesada de Orientales a costa de los envíos de Franklyn Azpillaga del Habana, el 17 de Enero de 1962.

Primer lanzador en conectar jonrón- Serafín Zaldívar de Orientales , vaya coincidencia, sobre los envíos de Franklyn Azpillaga del Habana, en la I Serie Nacional (1962).

Primera base por bolas- recibida por Andrés Telémaco de Orientales sobre envíos de Jorge Santín de Azucareros, el 14 de enero de 1962, en el Estadio Latinoamericano.

andrés telémaco

Primera base robada- Miguel Cuevas de Azucareros, robada al receptor César Torres de Orientales, el 14 de enero de 1962, en el Estadio Latinoamericano.

Primera carrera anotada- Miguel Cuevas de Azucareros, el 14 de enero de 1962, en el Estadio Latinoamericano.

Miguel Cuevas 2

Miguel Cuevas

Primera carrera empujada- Rafael Font de Azucareros sobre los envíos de Ricardo Díaz de Quesada, el 14 de enero de 1962, en el Estadio Latinoamericano.

Primer error- Jorge Santín de Azucareros, el 14 de enero de 1962, en el Estadio Latinoamericano.

Primer sacrificio de toque- Ricardo Díaz de Quesada de Orientales sobre los envíos de Jorge Santín, el 14 de enero de 1962, en el Estadio Latinoamericano.

Primera doble matanza- Rafael «Cachirulo» Díaz, Manuel Díaz Sierra y Antonio «Kinko» Rodríguez del Habana, 14 de enero de 1962, een el Estadio Latinoamericano. Extraña doble matanza, CF-RF-1B.

Primer wild pitch- Ricardo Díaz de Quesada de Orientales, el 14 de enero de 1962, en el Estadio Latinoamericano.

Primer juego ganado y lechada- Jorge Santín de Azucareros, el 14 de enero de 1962, en el Estadio Latinoamericano.

jorge santín

Primera derrota- Ricardo Díaz de Quesada de Orientales , el 14 de enero de 1962, en el Estadio Latinoamericano.

Otros primeros

Primero con 100 veces al bate o más en temporada- Urbano González de Occidentales, con 122, en I Serie Nacional (1962).

Primero con 200 o más veces al bate en temporada- Urbano González de Industriales, con 250, en V Serie Nacional (1965-66).

Primero con 400 o más veces al bate en temporada- Eulogio Osorio de Habana, con 403, en VII Serie Nacional (1967-68).

Primero en anotar 4 carreras en un juego- Urbano González de Occidentales, con 4, frente al Habana, el 17 de febrero de 1962, en I Serie Nacional (1962).

Primero en anotar 40 carreras o más en temporada- Urbano González de Occidentales, con 40, en I Serie Nacional (1962).

Primero en anotar 70 o más carreras en temporada- Antonio «Ñico» Jiménez de Industriales, con 72, en VII Serie Nacional (1966-67).

Primero en anotar 100 carreras en temporada- Enrique Díaz, con 100, en XLII Serie Nacional (2002-03).

enrique díaz

Enrique Díaz

Primero en batear 5 hits en un juego- Urbano González de Occidentales, el 17 de febrero de 1962, contra el equipo Habana, en I Serie Nacional (1962), en el Estadio Latinoamericano.

Urbano y Gallego

Primero en batear 6 hits en un juego- Andrés Telémaco de Mineros, el 12 de febrero de 1969.

Primer bateador en conectar 100 o más hits- Eulogio Osorio del Habana, VII Serie Nacional (1967-68).

Eulogio Osorio

Eulogio Osorio

Primero en batear 140 o más hits en temporada- Wilfredo Sánchez de Henequeneros, con 140, en VIII Serie Nacional (1968-69).

Wilfredo Sánchez

Wilfredo Sánchez

Primero en batear 3 dobles en un juego- Urbano González de Industriales, el 6 de diciembre de 1967.

Primero en conectar 10 o más dobles en temporada-  Andrés Telémaco de Orientales, con 12, en V Serie (1965-66).

Primero en conectar 20 o más dobles en temporada-  Eulogio Osorio del Habana, con 24, en VII Serie (1967-68).

Primero en conectar 30 o más dobles- Loidel Chapelli de Camagüey, con 32, en XXXVII  Serie Nacional  (1997-98).

Primero en disparar 2 triples en un juego- Rolando “Gallego” Valdés de Granjeros, el 3 de abril de 1965.

Primero en disparar 3 triples en un juego- Félix Benavides de Granma, 18 de abril de 1987.

félix benavides

Félix Benavides

Primero en conectar 10 o más triples en temporada- Wilfredo Sánchez de Henequeneros, con 13, en VIII Serie (1968-69)

Primer jonrón con bases llenas- Daniel Hernández de Orientales, el 16 de marzo de 1963.

Primer pelotero en batear 5 o más jonrones con las bases llenas- Alexei Bell de Santiago de Cuba, logró 7 en la IL Serie Nacional (2009-2010).

Primer pelotero en disparar jonrón en su primera vez al bate- Eduardo Jiménez de Ciego de Ávila, el 19 de diciembre de 1982 (XXII Serie Nacional), en el estadio José Ramón Cepero, frente a los envíos de Pedro Luvin de Santiago de Cuba.

Primer jonrón dentro del terreno-  Owen Blandino de Azucareros, el 15 de marzo de 1964, frente a los envíos de Cecilio Soto de Occidentales.

owen blandino

Primer jonrón dentro del terreno de bateador zurdo- Eduardo “Tiburón” Morales de Orientales, el 2 de abril de 1964 (III Serie Nacional),  frente a los envíos de Isidro Borrego de Occidentales.

Primer líder jonronero en temporada- Rolando “Gallego” Valdés de Orientales, con 3 jonrones,  I Serie Nacional (1962).

Primero en batear 2 jonrones en un juego- Rolando “Gallego” Valdés de Orientales, el 2 de marzo de 1962, I Serie Nacional (1962).

Primero en batear 2 jonrones en una entrada- Modesto Gil de Granjeros, el 18 de febrero de 1973, en el estadio latinoamericano.

Primero en batear dos jonrones con las bases llenas- Raúl Reyes de Industriales frente a lanzadores de Azucareros, el 28 de enero de 1968, en el estadio latinoamericano, VII Serie Nacional (1967-68).

Raúl Reyes

Raúl Reyes

Primero en batear 2 jonrones con las bases llenas en una entrada- Alexei Bell de Santiago de Cuba, el 3 de noviembre de 2009, contra lanzadores del equipo Camagüey.

Alexei Bell

Alexei Bell

Primero en batear tres jonrones en un juego- Raúl Reyes de Industriales, el 28 de enero de 1968 (VII Serie Nacional), frente a los envíos de lanzadores de Azucareros.

Primero en batear cuatro jonrones en un juego- Leonel Moa de Camagüey, 10 de diciembre de 1989 (XXIX Serie Nacional), frente a los envíos de lanzadores de Granma, en el parque «Mártires de Barbados» de Bayamo.

Leonel Moa

Leonel Moa

Primero en conectar 10 o más jonrones en temporada- Felipe Sarduy de Granjeros, con 13, en VII Serie Nacional (1967-68)

Primero en batear más de 20 jonrones (22) en series nacionales- Armando Capiró, serie de 1974-75.

Armando Capiró

Armando Capiró

Primero en conectar 30 jonrones en temporada- Orestes Kindelán de Serranos, en XII Selectiva (1986).

Primero en llegar a los 100 jonrones (con bate de madera) en series nacionales- Armando Capiró de Occidentales/Habana/Industriales.

Primero en llegar a 200 y 300 jonrones- Antonio Muñoz de Las Villas/Azucareros/Cienfuegos.

Antonio Muñoz

Antonio Muñoz

Primero en llegar a 200 jonrones (con bate de madera)- Joan Carlos Pedroso.

Joan Carlos Pedroso

Joan Carlos Pedroso

Primero en llegar a 400 jonrones en series nacionales- Lázaro Junco de Citricultores/Henequeneros/Matanzas.

Primero en conectar 5 extrabases (3 jonrones y 2 dobles) en un juego- Elpidio Mancebo de Mineros, el 11 de diciembre de 1968.

Elpidio Mancebo

Elpidio Mancebo

Primero en anotar 4 carreras en un juego- Urbano González de Occidentales, el 17 de febrero de 1962, I Serie Nacional (1962).

Primero en anotar 5 carreras en un juego- Pablo Cruz de Industriales, el 10 de marzo de 1964, III Serie Nacional (1963-64).

Primero en anotar 6 carreras en un juego- Luis Giraldo Casanova de Pinar del Río, el 8 de abril de 1979, V Serie Selectiva.

Luis Giraldo Casanova

Luis Giraldo Casanova

Primero en robar 3 bases en un juego- Antonio “Ñico” Jiménez de Industriales, el 10 de marzo de 1963.

Primero en robar 4 bases en un juego- Germán Águila de Industriales, el 17 de marzo de 1964.

germán Águila

Primeros en robar 5 bases en un juego- Félix y Reinaldo Isasi de Matanzas, el 12 de marzo de 1968, VII Serie Nacional (1967-68).

Félix Isasi

Félix Isasi

Primero en robar 10 o más bases en temporada- Everildo Hernández de Azucareros, con 10, en la I Serie Nacional (1962).

everildo hernández

Primero en robar 20 bases o más en temporada- Félix Isasi de Henequeneros, con 24, en la V Serie Nacional (1965-66).

Primero en robar 30 bases o más en temporada- Félix Isasi de Centrales, con 31, en la VI Serie Nacional (1965-66).

Primero en robar 50 bases o más en temporada- Víctor Mesa de Las Villas, con 52, en XVIII  Serie Selectiva (1992).

Víctor Mesa

Víctor Mesa

Primero en impulsar 7 carreras en un juego- Juan Emilio Pacheco de Azucareros, el 16 de enero de 1962.

Primero en impulsar 11 carreras en un juego- Raúl Reyes de Industriales, el 28 de enero de 1968.

Primero en impulsar 12 carreras en un juego- Fernando Hernández, el 25 de diciembre de 1988.

Fernando Hernández

Fernando Hernández

Primero en impulsar 40 o más carreras en temporada- Lino Betancourt de Henequeneros, con 45, en la VI Serie Nacional (1965-66).

Lino Betancourt

Lino Betancourt

Primero en empujar 85 o más carreras en temporada- Miguel Cuevas de Granjeros, con 86, en la VII Serie Nacional (1967-68).

Primer bateador derecho en conectar 1000 hits- Vicente Díaz de Orientales/Granjeros/Camagüey.

vicente díaz

Vicente Díaz

Primero en llegar a los 2000 hits de por vida- Wilfredo Sánchez de Henequeneros/Matanzas, el 19 de enero de 1985. Wilfredo fue igualmente el primero en llegar a los 1000 hits.

Primero en conectar más de 10 fly de sacrificio en temporada- Miguel Cuevas de Granjeros, con 11, Más sacrificios de fly por un bateador: 11, de Miguel Cuevas, equipo Granjeros en la VII Serie Nacional hace más de 49 años.

Primero en recibir 3 bases intencionales en un juego- Miguel Cuevas de Orientales, el 24 de febrero de 1963.

Primero en recibir 4 bases por bolas en un juego- Raúl «Cunagua» González de Occidentales, el 3 de marzo de 1963.

Raúl "Cunagua" González

Raúl «Cunagua» González

Primero en recibir 5 bases por bolas en un juego- Mario González de Industriales, el 21 de enero de 1968, contra los lanzadores de Granjeros.

Mario González

Mario González

Primero en recibir 50 bases por bolas o más en temporada- Tony González de Industriales, con 54, en la VI Serie Nacional (1965-66).

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Tony González

Primero en recibir 80 bases por bolas o más en temporada- Elpidio Mancebo de Mineros, con 87, en la VII Serie Nacional (1966-67).

Primero en recibir 100 bases por bolas o más en temporada- Frederich Cepeda de Sancti Spíritus, con 101, en XLV  Serie Nacional (2005-06).

Frederich Cepeda

Frederich Cepeda

Primero en recibir 5 ponches en un juego- Braudilio Vinent de Mineros de manos de los lanzadores de Pinar del Río, el 23 de enero de 1968, en la VII Serie Nacional (1967-68).

Primero en poncharse 20 o más veces al bate en temporada- Germán Águila de Industriales, con 26, en III Serie Nacional (1963-64).

Primero en poncharse 30 más veces al bate en temporada- Rolando Valdés de Granjeros, con 30, en IV Serie Nacional (1964-65).

Primero en poncharse 40 más veces al bate en temporada- Rolando Valdés de Granjeros y Gerardo Olivares de Orientales, con 43, en V Serie Nacional (1965-66).

Primero en poncharse 70 o más veces al bate- Ramón Gómez de Henequeneros, con 75, en VII Serie Nacional (1967-68).

Primero en poncharse 80 o más veces al bate- Amaury Casañas de Matanzas, con 89, en la XL Serie Nacional (2000-01).

Primer líder de los bateadores- Erwin Walters de Occidentales (.367), I Serie Nacional (1962).

erwin walters

Erwin Walters

Primero en promediar al bate sobre .400- Héctor Olivera González de Las Villas, con .459, en VI Serie Selectiva (1980).

Héctor Olivera González

Héctor Olivera González

Primero y único ostentador de la triple corona de bateo- Orestes Kindelán de Santiago de Cuba, en la XXVIII  Serie Nacional (1988-89), donde conectó 24 jonrones, impulsó 58 carreras y promedió .402 ofensivamente.

Orestes Kindelán

Orestes Kindelán

Primer juego de cero hit cero carreras- Aquino Abreu de Centrales contra Occidentales, en V Serie Nacional, el 16 de enero de 1966, en el estadio Sandino, Santa Clara.

Aquino Abreu

Aquino Abreu

Primer juego perfecto- Maels Rodríguez de Sancti Spíritus contra las Tunas, el 22 de diciembre de 1999.

Maels Rodríguez

Maels Rodríguez

Primer lanzador en obtener la triple corona de pitcheoModesto Verdura Alfonso en la II serie nacional (1962-63).

Modesto Verdura

Modesto Verdura

Primero en propinar 17 ponches en un juego- Manuel Enrique Hernández Amorós contra el equipo Habana (en once entradas), el 14 de enero de 1962.

Primero en propinar 18 ponches en un juego- Rigoberto Betancourt contra el equipo Granjeros, el 30 de diciembre de 1965.

Rigoberto Betancourt

Rigoberto Betancourt

Primero en propinar 20 ponches en un juego- Santiago “Changa” Mederos contra el equipo de Camagüey, el 30 de enero de 1969.

Santiago Mederos

Santiago Mederos

Primero en propinar 22 ponches en un juego- Faustino Corrales contra el equipo Holguín, el 20 de diciembre del 2000.

Faustino Corrales

Faustino Corrales

Primer lanzador en llegar a los 100 ponches en temporada- Manuel Alarcón de Orientales, en la IV Serie (1964-65), con 101.

Primer lanzador en llegar a los 200 ponches en temporada- Manuel Alarcón de Mineros, en la VII Serie (1967-68), con 200.

Primer lanzador en llegar a propinar 1000 ponches de por vida- Santiago Mederos, logrado el 8 de marzo de 1975, en el estadio latinoamericano.

Primer lanzador en llegar a propinar 2000 ponches de por vida- Braudilio Vinent (noviembre 1987).

Manuel Alarcon

Manuel Alarcon

Primeros en lanzar 10 juegos o más en temporada- Julio Morales del Habana y Jorge Santín de Azucareros, con 13 juegos lanzados, en I Serie Nacional (1962).

Primero en lanzar en 20 juegos o más en temporada- Román Águila de Azucareros, con 22, en la III Serie Nacional (1963-64).

Primero en iniciar 10 juegos en temporada- Jorge Santín de Azucareros, con 10, en la I Serie Nacional (1962).

Primeros en iniciar más de 20 juegos en temporada: Walfrido Ruiz de Industriales y Carlos Gálvez de Las Villas, con 26, en la VII Serie Nacional (1967-68).

Carlos Gálvez y Walfrido Ruíz.png

Primero en lanzar 100 innings o más en temporada- Aquino Abreu, con 102.7, con Azucareros en III Serie Nacional (1963-64).

Primero en lanzar 200 o más entradas en una temporada- Emilio Salgado, con 230, en la VIII Serie Nacional (1968-69).

emilio salgado

Emilio Salgado

Primeros en lanzar 5 lechadas o más en temporada- Rigoberto Betancourt de Occidentales y Roberto Valdés de Orientales, con 5, en VI Serie Nacional (1966-67).

Primer lanzador en llegar a 18 victorias en serie nacional- Julio Rojo del Habana, en la VII Serie (1967-68).

julio rojo

Julio Rojo

Primer lanzador en llegar a 19 victorias en temporada- Braudilio Vinent de Serranos en XII Serie Nacional (1972-73).

Braudilio Vinent

Braudilio Vinent

Primer lanzador en llegar a 20 victorias- José Ibar del Habana, en la XXXVII Serie Nacional (1997-98).

José Ibar

José Ibar

Primer lanzador derecho en llegar a 100 victorias en series nacionales- Braudilio Vinent de Serranos, en la XV Serie (1976).

Primer lanzador zurdo en llegar a 100 victorias en series nacionales- Santiago Mederos con el Habana, que logró el 8 de abril de 1978, frente al conjunto de Camagüeyanos, en el estadio Latinoamericano, en el marco de la IV Serie Selectiva.

Primer lanzador en llegar a 200 victorias en series nacionales- Braudilio Vinent, en diciembre de 1985 (XXV  Serie Nacional, 1985-86)

Primeros lanzadores en completar 20 juegos en una temporada- Roberto Valdés de Mineros y Emilio Salgado de Vegueros, en la VIII serie nacional (1968-69).

Roberto Valdés

Roberto Valdés

Primer lanzador líder en PCL en serie nacional- Antonio «Chucho» Rubio de Occidentales, en la I serie de 1962, con 1,39.

Antonio "Chucho" Rubio

Antonio «Chucho» Rubio

Primera triple matanza- ejecutada sobre batazo de Jesús Juffré de Industriales por el torpedero Jorge Hernández Yánez  y el inicialista Daniel Hernández de Granjeros, el 11 de febrero de 1963, en la IV serie nacional.

Primer novato del año- Arturo Linares de Occidentales, VI Serie Nacional (1966-67).

arturo linares

Arturo Linares

Primer director vencedor de temporada- Fermín Guerra con Occidentales, I Serie Nacional (1962).

fermín guerra (2)

Fermín Guerra

Primer árbitro detrás del home- Amado Maestri, el 14 de enero de 1962.

Amado Maestri

Amado Maestri

La capitalina Janet Moreno fue la primera mujer en funciones de árbitro, lo que ocurrió en la XLVI  Serie Nacional (2006-07).

Yanet Moreno en acción

 

Escrito por Esteban Romero, el 23 enero de 2019, con informaciones extraídas del diario Revolución del 16 de enero de 1962 y las guías de béisbol. El autor agradece la información proporcionada por el periodista Osvaldo Rojas Garay en lo relativo a los primeros jonrones.

Los dos primeros juegos de la I Serie Nacional (1962)

El único deber que tenemos con la historia es rescribirla.”
Oscar Wilde (1854-1900) Dramaturgo y novelista irlandés

vista del terreno- juego 14 de enero

Aquí se relatan los detalles de la primera jornada dominical del 14 de enero de 1962, que marcó el inicio de las series nacionales de béisbol en Cuba. Era necesario llegar a esos juegos, e imaginárselos, siempre con los detalles a mano. Ese empeño sólo es posible  consultando las publicaciones de varios diarios de aquellos días.

Si quiero antes significar que una serie nacional no era mucho para los cubanos, acostumbrados a tener pelota de todos colores. Hasta 1960-61 hubo pelota de alto nivel de la liga profesional cubana, Cuba tenía un equipo en la Liga Internacional (AAA),  recién se había coronado campeón de la pequeña serie mundial, varias ligas amateurs existían, la más fuerte era la Unión Atlética Amateur, que se jugaba durante el verano, pero había otras más, como la Pedro Betancourt en invierno, además, los cubanos vivíamos pendientes del desarrollo de los juegos en las Grandes Ligas, donde había varios cubanos desempeñándose, algunos con éxito, como era el caso de Orestes Miñoso y del lanzador Camilo Pascual.

Nos acostumbramos a partir de 1962 a ver juegos de la provincial, la regional y la nacional, así como escuchar por radio los juegos en eventos internacionales, en los que el equipo Cuba participaba. No había más.

Las primeras series nacionales fueron posibles gracias a un buen número de peloteros, provenientes de las ligas amateurs anteriormente existentes, además de peloteros profesionales retirados, que sirvieron de directores e instructores en los más diversos equipos.

La salida del béisbol profesional no fue nada feliz para la pelota cubana, así la quieran pintar de otra manera. Si bien es cierto, que surgieron muchos peloteros de indudable calidad, los que muy bien habrían podido jugar en las Mayores, por razones que no pretendo discutir y analizar, no pudieron llegar, también es cierto que al comenzar a chocar con escuadras profesionales, las cosas se hicieron más difíciles. Cualquier ciencia o técnica, incluido los deportes, no pueden mejorar y actualizarse si no se relacionan con otros de nivel superior, a través de los cuales se pueden conocer de nuevos métodos, lanzamientos y aspectos novedosos del béisbol. Jugar continuamente con los equipos amateurs no es que aportara mucho a la larga. La realidad llegó cuando en los juegos panamericanos y campeonatos mundiales comenzaron a participar peloteros de clases AA y AAA, ya las cosas eran de otra calidad, y fue entonces que comenzaron los tropiezos.

Los cuatro conjuntos participantes en esa primera serie nacional fueron dirigidos, tres de ellos, por managers de la última temporada profesional. José María Fernández vino al frente del conjunto Habana y había dirigido al Marianao en la profesional de 1960-61; Fermín Guerra fue el director de Occidentales, en la profesional lo hizo para los Leones del Habana; Tony Castaño fue el director de los Azucareros y era el director triunfador de la última temporada profesional, guiando a los Elefantes del Cienfuegos. Así que el único faltante, esta vez, fue Regino Otero (dirigió al Almendares), quien resultó ser uno de los mejores directores que haya tenido la liga invernal de Venezuela. Pedro “Natilla” Jiménez se encargó de dirigir a los Orientales.

los 4 managers de i serie nacional

Los cuatro directores en la I Serie Nacional, de izq a der: José María Fernández, Fermín Guerra, Tony Castaño y Pedro «Natilla» Jiménez

La composición de los equipos en esa I Serie Nacional aparece a continuación:

Occidentales

Director: Fermín Guerra

Receptores: Lázaro Pérez (OF), Juan “Coco” Gómez, Inocente Aparicio, Bárbaro Rosales

Cuadro: Eladio Sauquet, Tomás Soto, Félix Zulueta, Urbano González, Raúl Ortega, Eugenio Hernández, Miguel Porcel, Mariano Álvarez Montalván, Pedro Carvajal, Ángel Duarte.

Jardineros: Pedro Chávez, Antonio Jiménez, Erwin Walters, Fidel Linares, Ramón Quijano, Mario González, Lino Betancourt, Jesús Romero.

Lanzadores: Manuel E. Hernández, Rolando Pastor, Antonio Rubio, José Manuel Mesa, Mario Carballo, Constantino de la Peña, Marcos Páez, Fernando Sanfeliz, José Pedroso.

Azucareros

Director: Antonio Castaño

Receptores: Germán Miranda, Jesús Oviedo, Evelio Cruz, Víctor Camejo.

Cuadro: Miguel Cuevas (1B), Owen Blandino, José Antonio Hoyos, Pedro Pérez, Gilfredo Landa, Juan Emilio Pacheco, Teodoro Rodríguez, Alejandro Armenteros, Reinaldo (Macho Colás) Díaz García

Jardineros: Juan Mirabal, Manuel Abreu, Antonio Inufio, Reinaldo Balber, Sidney Grant, Armando Vera, Everildo Hernández, Rafael Font.

Lanzadores: Aquino Abreu, Román Águila, Jorge Santín, Eloy González, Alejandro Armenteros, Jacinto Blanco, Alvaro Pacheco, Ismael Pérez, Eusebio Reverón, Orlando Ruano, José L. Sarduy.

de izq a der juan mirabal, reinaldo díaz alias macho colas, josé antonio hoyos, miguel cuevas y pedro pérez

Ofensiva de Azucareros, de izq a der; Juan Mirabal, Reinaldo Díaz alias Macho Colás, José Antonio Hoyos, Miguel Cuevas y Pedro Pérez

Orientales

Director: Pedro “Natilla” Jiménez

Receptores: Ramón Hechavarría, Julio Quiala, César Torres.

Cuadro: Bernardo Utset, Ezequiel Ferrer, Rolando Valdés, Raúl Díaz de Quesada, Andrés Telémaco, Martín Ferrer, Julio Portilla, Nelson Gutiérrez, Felipe Rodríguez.

Jardineros: Daniel Hernández, Abilio Amargo, Fausto Álvarez Sr., Julio Bécquer, Nelson Gutiérrez, Homero Guerra, Pedro L. Sánchez, Sebastián Danel, Enrique Ramírez

Lanzadores: Manuel Alarcón, Francisco Salcedo,  Modesto Verdura, Ricardo Díaz de Quesada, Oscar Bombona, Emilio Vargas, Ernesto Verdecia, Héctor Llanes, Onix Martínez, Serafín Zaldívar.

Habana

Director: José María Fernández.

Receptor: Ricardo Lazo y Mario Díaz

Cuadro: Oscar Valdés, Jorge Trigoura, Antonio Rodríguez, Orlando Reyes, Raúl Chacón, Pedro Díaz, Julio Domínguez, Jesús Valdés, Pedro Armas, Pedro Díaz, Bárbaro Dueñas.

Jardineros: Rafael “Cachirulo” Díaz, Manuel Díaz Sierra, Pedro Antón, Felipe Casañas, Falconery Hernández, Julio González, Lázaro Alonso,

Lanzadores: Alfredo Street, Franklyn Azpillaga, Raúl López, Luis Pestana, Julio Morales, Pelayo Franco, Pedro Feriño, Carlos Agusti, Ernesto William Alfonso, Arturo Mirabal, Armando Yáñez.

Ahora veamos cómo se desarrollaron aquellos dos primeros juegos de la jornada dominical del 14 de enero de 1962, incluido los box scores respectivos.

En el primer juego, los Orientales comenzaron agresivos, Telémaco trabajó boleto en la primera entrada, vino ponche a Pedro L. Sánchez, y Utset disparó el primer hit en serie nacional, el que llevó a Telémaco a tercera, pero la amenaza desapareció cuando Daniel Hernández se ponchó. En la tercera entrada, Raúl Díaz de Quesada bateó difícil rolata, sobre la cual Cuevas hizo un buen fildeo, pero Santín no pisó la primera y cometió error. No obstante, nuevamente metió el brazo y el error no tuvo consecuencias. En el cuarto, Daniel Hernández disparó el primer doble en serie nacional, pero el avileño (oriundo del central Violeta) fue puesto out, en tremendo tiro de Everildo Hernández a Owen Blandino, tratando de llegar a tercera y anotarse un triple. Santín desde ese momento fue dueño de la situación. El tercer hit se lo conectó el emergente Ezequiel Ferrer a la altura de la octava entrada, nuevamente dominó por la vía de los K a Telémaco, mientras Pedro L. Sánchez conectaba inofensivo machucón a las manos del mismo Santín. El noveno fue de 1-2-3, incluido el segundo ponche a Utset.

Ricardo Díaz de Quesada 2

Ricardo Díaz de Quesada

Los Azucareros, por su parte, fueron dominados por Ricardo Díaz de Quesada en las primeras 3 entradas, aunque, en el tercero hubo seria amenaza de los peloteros del dulce, en la que hubo boleto a Juan Emilio Pacheco y error de Martín “Guagüita” Ferrer, Santín se ponchó en intento de toque de sacrificio, Pedro Pérez forzó en segunda, Pacheco pasó a tercera, y Mirabal cedió el tercer out en primera sin asistencia. En la cuarta llegó la primera carrera en serie nacional, Everildo recibió el primer pelotazo en serie nacional, Cuevas lo forzó en segunda, quien robó la primera base en serie nacional, llegando poco después a tercera por wild pitch, y anotando por infield hit de Font por el pitcher, el que pasó rápido al receptor César Torres, pero en la colisión con Cuevas, perdió la bola. En el sexto, Everildo Hernández recibió boleto, vino roletazo de Cuevas, y Everildo se fue con el tiro a primera hasta tercera, verdadero alarde de piernas de un veterano pelotero, Font le siguió con otro infield hit por segunda, batazo con el que anotó Everildo, Blandino sacudió hit y Pacheco disparó doble entre left y center que limpió las bases. Esa entrada concluyó con ponche al receptor Germán Miranda y fácil roletazo de Santín a las manos de su lanzador adversario. Verdecia sustituyó a Díaz de Quesada, pero su labor fue pobre al permitir hits de Blandino y del mismo Santín, que trajeron las dos últimas en el octavo inning.

Miguel Cuevas anota la primera carrera en series nacionales

Miguel Cuevas anota la primera carrera en series nacionales

Box score del juego inaugural del domingo 14 de enero de 1962

Primer juego

Box score primer juego 14 enero 1962.png

Labor de los lanzadores

labor de los lanzadores 1er juego 14 enero 1962

Wild Pitch: Díaz de Quesada. Golpeado por lanzamiento: Díaz de Quesada a Everildo Hernández. Tiempo de juego: 1 hora y 55 minutos. Anotador: Fico del Castillo. Árbitros: Amado Maestri (home), Rafael Paz (1B), Roges García (2B), F. Fernández (3B)

santín y primera victoria

Santín saludado después de lograda la lechada y primera victoria

En el segundo juego, el campeón de la regional Occidental, el equipo Habana, marcó la primera carrera en el mismo primer inning, la única que anotarían, por medio de las piernas del rápido Rafael “Cachirulo” Díaz y batazo del otrora antesalista del Teléfonos, Jorge Trigoura. Fue todo, el lanzador del Reparto Versalles, Matanzas, el zurdo Manuel E. Hernández, más conocido como Amorós, resultó un hueso duro de roer para la ofensiva del equipo de José María Fernández. Su curva y recta hicieron estragos en los bateadores habaneros, fueron 17 ponches en 11 entradas. A su excelencia de pitcheo, hay que sumar su habilidad para virarse a primera y sorprender, como le sucedió a un hombre tan experimentado como Cachirulo Díaz, aunque el Cachi se la devolvió al robarle base en la séptima entrada. Fue esa la entrada más tensa que tuvo Amorós Hernández después de la primera entrada, pues Orlando Reyes siguió la fiesta con cañonazo y Antonio “Kinko” Rodríguez recibió boleto, fue entonces que Amorós apretó el brazo para ponchar al peligroso Trigoura, a la vez que el Cachi salía a robar home y era puesto out.

cachirulo díaz

Los Occidentales empataron el juego en la cuarta entrada cuando Urbano González trabajó boleto, Mario González cedió out, y Pedro Chávez forzó a Urbano en segunda, le siguió Fidel Linares con bounce alto sobre el montículo, con lo cual los Occidentales lograban el primer hit sobre los envíos de Street en el juego, y Papo Carvajal disparó hit al jardín derecho, que trajo a Chávez con la primera de la selección occidental. En el inning 11, Pedro Chávez abrió con doblete durísimo por encima de la tercera, Fidel Linares cedió out en rolata de Reyes a Kinko, y Chávez se corrió a tercera, Papo Carvajal le siguió con batazo de bounce alto a la izquierda de Trigoura, quien inmediatamente tiró a home, pero ya Chávez había llegado para romper el empate, Aparicio se ponchó y Papo robó segunda, mientras Amorós lo impulsaba con sencillo.

Box score del segundo juego de la jornada dominical del 14 de enero de 1962

Box score segundo juego 14 enero 1962.png

Labor de los lanzadores

Labor de los lanzadores 2do juego 14 enero 1962.png

Errores: Ortega. Dobles: Chávez. Sacrificios-toque: Rodríguez, Urbano Glez. Bases robadas: R. Díaz, Sauquet, Carvajal. Cogidos robando: Linares, R. Díaz (2). Doble matanza: Díaz, Sierra y Rodríguez. Quedados en base: Occidentales 10, Habana 6.
Golpeado por lanzamiento: Antonio Rodríguez sobre los envíos de Manuel Hernández.

Tiempo del juego: 2 horas 53 minutos (y fue extrainning). Anotador: Fico del Castillo. Árbitros: Rafael Paz (home), E. Roges García (1B), Amado Maestri (2B) y F. Fernández (3B).

En un próximo artículo se abordará más sobre la I serie nacional.

Escrito por Esteban Romero, 18 enero de 2019, con información extraída de los diarios Revolución y Hoy del 16 de enero de 1962, y de Bohemia: Año 54 No. 2, enero 14 de 1962 páginas 74 y 75.

Si en 1959 hubiera habido Clásico de Béisbol

La excelencia no es un acto de
un día, sino un hábito
.”
Shaquille O´Neal (estrella de la NBA)

Desde hace rato tenía esta interrogante en mi mente, ¿qué habría pasado si hace 60 años se hubiera organizado un Clásico de béisbol con las condiciones actuales? O sea con peloteros profesionales de aquel entonces.

Si cada país, aficionado al beísbol, hubiera tenido que armar un equipo profesional, que no le quepa la duda a nadie que Cuba habría discutido el primer lugar y su lógico oponente habría sido el conjunto de EE.UU. Los otros equipos con alguna fortaleza a participar habrían sido Puerto Rico, Venezuela, Panamá, México y Canadá. ¿República Dominicana? No, ya que no era entonces potencia, tenían tan solo a Ozzie Virgil jugando en las Mayores. ¿Japón? Podría haber participado, pero le habría resultado difícil vencer a los cuatro primeros mencionados.

Un conjunto cubano se habría basado en una selección de peloteros de la profesional cubana. Estamos hablando de 1959, por lo que veamos quienes serían los candidatos por posición:

Receptoría- Rafael Noble, Joaquín Azcue, René Friol y Enrique Izquierdo. La mejor opción sería haber llevado a Noble para las primeras entradas, sustituido más tarde por Izquierdo o Azcue. Serían 3 receptores, Izquierdo llevaba la ventaja sobre Friol de ser un hombre muy versátil. La experiencia de Noble y su conocimiento de los lanzadores de cabecera era una garantía detrás del plato.

Inicial- Julio Bécquer, Francisco “Panchón” Herrera, Rogelio “Borrego” Álvarez. Bécquer, por ser hombre de mejor tacto y poseer también poder, era el más indicado para defender la primera base.

Segunda base- Tony Taylor, Ossie Álvarez y Octavio Rojas. Taylor es la mejor opción, sin dudas, Rojas venía ascendiendo de manera progresiva, Ossie bateaba poco, pero habría que ver quién cubriría la tercera.

Tercera base- dos opciones de peloteros en ascenso, Miguelito de la Hoz y el también torpedero Zoilo Versalles. No obstante, Rojas como segunda base estaba más hecho que estos dos como antesalistas, además que Taylor jugaba con eficiencia la tercera también. Por lo tanto, una opción era Rojas en segunda y Taylor en tercera.

Campo corto- una posición caliente, donde los candidatos eran cinco, Leonardo Cárdenas, que era entonces el de mejor bateo; Humberto Fernández, Willie Miranda, José Valdivielso y el ya mencionado Zoilo Versalles. Willie estaba ya en el ocaso de su carrera, Valdivielso no superaba en bateo a Cárdenas y a Fernández, por lo que estos dos serían los defensores del campo corto.

Clásico 1959

El equipo al campo: Noble C, Bécquer 1B, Octavio Rojas 2B, Tony Taylor 3B, Leo Cárdenas SS, Miñoso LF, Haitiano González CF, Román Mejías RF

Si son 25 los peloteros, es de pensar que se lleven dos peloteros por cada posición del cuadro, en este caso Panchón Herrera en primera, además de Versalles y Miguelito de la Hoz para el resto de las posiciones, ya que el campo corto sería compartido por Cárdenas y Humberto Fernández.

Los jardineros serían cinco, los que se pintaban solos en aquel momento eran Orestes Miñoso, Román Mejías y Tony “Haitiano” González. Faltaban dos, para escoger estaban Leopoldo Posada, Ángel Scull, Edmundo Amorós, Hilario Valdespino, José Tartabull, Juan Delís y Carlos Paula. Por el ascenso ofensivo que tenía en aquel momento, Leopoldo Posada, además de poder jugar la antesala, sería otro de los jardineros, además del muy experimentado Edmundo Amorós.

Cuando aquello no había designado, así que no se menciona a nadie para ese rol. De haber sido necesario, ahí estaban Posada y Herrera para cubrir ese puesto ofensivo.

Lanzadores- se pintaban solos Camilo Pascual, Pedro Ramos, Miguel Fornieles, Orlando Peña, Raúl “Salivita” Sánchez y Miguel Cuellar. Otras opciones eran Gonzalo Naranjo, Manuel Montejo (hermano de Silvio Montejo), Rodolfo Arias, René “Látigo” Gutiérrez, Eduardo Bauta, Andrés Ayón, Tony Díaz, Héctor Maestri, Fernando “Freddie” Rodríguez, Ángel Oliva y Dagoberto Concepción. Se habla de 1959, ni Luis Tiant Jr., ni Diego Seguí habían aún debutado. Por lo que además de los seis primeros mencionados, se añadirían otros seis, Rodolfo Arias, Eduardo Bauta, Freddie Rodríguez, Ángel Oliva y Andrés Ayón.

Clásico Lanzadores

Para dirigir el equipo, Tony Castaño, Preston Gómez, Regino Otero, Fermín Guerra y Napoleón Reyes eran las mejores opciones, mi selección sería Tony Castaño, hombre que sabía ganar y lo hacía sin formar aguaje en el terreno. Auxiliares se sobraban, Clemente “Sungo” Carrera era uno entre tantos.

Tony Castaño

Se han mencionado muchos nombres de peloteros, de todos ellos, los que no llegaron a jugar en Grandes Ligas fueron René Friol y Ángel Scull, y los lanzadores Ayón, Ángel Oliva y Tony Díaz, pocos ¿verdad? Entonces había solo cuatro equipos en la profesional cubana y miren como sobraba talento y experiencia.

Eran 17 los peloteros cubanos que jugaron en las Grandes Ligas en 1959, ningún otro país, ni siquiera Canadá, tenía esta cantidad de peloteros en el circuito mayor de la pelota profesional. Se podría ganar o perder, pero no lo dude, Cuba habría quedado, por lo menos, como sub-campeón de esa lid.

 

Escrito por Esteban Romero, 16 diciembre de 2018

 

Los árbitros cubanos en el béisbol

Un árbitro es solo un juez, que nunca debe adentrarse al cara a cara con quien protesta. Debe escucharlo por un tiempo razonable, luego girarse y alejarse. A menos que un jugador o director use un mal lenguaje, no hay necesidad de expulsarlo.”
Ed Runge (1915-2002, árbitro en la MLB y en la profesional cubana)

No hay labor más ingrata que la de un árbitro en cualquier deporte. Nadie habla de los jueces del partido cuando lo hacen bien, todo el mundo sí critica al menor error en que ellos incurran.

Es cierto que hay y ha habido árbitros extremistas, a los que es mejor ignorarlos, pero uno no puede ubicarlos a todos en el mismo sitio por ser un razonamiento injusto. No se puede olvidar que ellos son seres humanos que se equivocan como el resto de los mortales.

Hagamos un recorrido por la pelota cubana desde sus inicios y veamos los árbitros destacados, pues los otros, como ya se dijo, mejor ignorarlos.

En la pelota del período colonial, la que algunos prefieren llamar hispánica, los árbitros eran los mismos peloteros o aquellos que no jugarían en esa determinada temporada. El primer árbitro cubano fue Juan Tregent, el mismo que ofició en el primer juego oficial en Cuba (27 diciembre de 1874). En la corta temporada de 1878-79, el árbitro era de apellido Delgado, cuyo primer nombre no aparece por ningún lado. Al parecer un árbitro para todo. En la siguiente temporada, este rol lo cumplieron el pelotero Alejandro Reed del Almendares, Leopoldo de Sola y el norteamericano Urban Carpenter. En lo sucesivo fueron muchos los peloteros árbitros, entre los que se destacan Ernesto Guilló, Gustavo Aróstegui, Esteban Bellán, Emilio Sabourín, Gustavo Palacios, José Luján, Aurelio Granados (jugaba, dirigía y servía de árbitro), Evaristo Cachurro, Luis Someillán, Manuel Landa, Antonio Pérez Utrera, Vicente Quesada, Fernando Santana, José María Gálvez, Pablo Ronquillo, Adolfo de Poo, Manuel Cadaval, Ramiro Mazorra, el mismo Delgado ya mencionado, Pedro Dulzaides y otros más. Cada equipo podía poner un árbitro, que se supone que no podía oficiar cuando su equipo jugaba al campo.

En la pelota cubana del siglo XX, los árbitros cubanos se dedicaban exclusivamente a esa función. Usualmente eran peloteros retirados tempranamente o al final de una larga carrera. Así tenemos los casos de Alfredo “El Pájaro” Cabrera y el inicialista reglano Virgilio Arteaga, que al final de sus carreras oficiaron como árbitros.

Arbitros Pre

Valentín “Sirique” González fue un pelotero muy destacado en las temporadas de finales del siglo XIX, ostentó varios lideratos ofensivos, y jugó varias posiciones del infield y de los jardines. Una vez concluida su labor como pelotero activo, se dedicó al arbitraje, algo que hizo con la debida profesionalidad. Su debut como árbitro fue en Guanabacoa en juegos no profesionales, más tarde ofició en juegos de las series americanas de conjuntos cubanos contra el New Britain y el Birmingham.

El matancero José María “Kiko” Magriñat fue pelotero destacado entre los finales del siglo XIX y principios del XX, luego se dedicó a las labores de árbitro, las que ejerció durante varias décadas. Kiko hizo pareja de árbitros con Valentín González. En 1920 vino un equipo norteamericano, el que integraba el gran Babe Ruth. En uno de esos juegos lanzó el cubano Emilio Palmero, quien fuera después bigleaguer. Palmero se enfrentó al bambino. Magriñat como árbitro, le dio los buenos días a Ruth una vez llegado al cajón de bateo, pero luego le dio las buenas tardes y buenas noches cuando Palmero le sirvió el tercer strike para poncharlo. Magriñat hablaba tan alto oficiando en el juego, que todos oían su canto de bolas o strikes. Llevaba siempre escondida en su cintura un arma, muchos lo sabían y se medían a la hora de discutir con Kiko.  Por su desempeño como pelotero y árbitro a lo largo de cinco décadas, a Kiko le develaron una tarja en el Estadio del Cerro, ahora Latinoamericano, además de aparecer como miembro del salón de la fama cubano en Miami.

Otro árbitro cubano destacado fue Eustaquio Gutiérrez, de quien se ha escrito poco. El que suscribe supone que la persona en cuestión haya jugado con el San Francisco en 1902, ya que su nombre aparece en nómina de este equipo como E. Gutiérrez. Luego se hizo famoso al intervenir en el recordado torneo de 1937 en Santo Domingo, cuando el dictador Trujillo, tan egocéntrico como todos los tiranos, se gastó la plata para traer a los más destacados peloteros cubanos y de ligas negro a jugar en un torneo a su medida. Eustaquio Gutiérrez fue maestro del árbitro Raúl “Chino” Atán, del que se hablará más adelante, igualmente se dice que en Santo Domingo impuso un nuevo estilo, en vez de estar detrás del pitcher, se colocó detrás del cátcher, algo ya muy común en la pelota de esos días, pero no así en Quisqueya. Este árbitro fue exaltado al Salón de la Fama cubano en 1950.

Menos aún se ha escrito del árbitro afrocubano Eulogio Peñalver, hombre que durante años trabajó en la pelota cubana, y por el color de su piel, también en las Ligas Negro. Las referencias encontradas sobre este juez deportivo han sido en las páginas del libro del Prof. Roberto González Echeverría.

Otro reglano debutó como árbitro en 1936, se trata del conocido y bien recordado Roberto Amado Maestri Menéndez, quien anteriormente había jugado como receptor en el equipo del Cubanaleco en la Unión Atlética Amateur y había abandonado el juego por una lesión en su brazo. Su debut como árbitro fue el 17 de octubre de 1936 en juego de la liga profesional entre Marianao y Almendares, que ganara el primero mencionado con anotación de 2-1. Maestri no se andaba con chiquitas, imponía respeto y orden en el juego, y no permitía que nadie de fuera interfiriera en el mismo. Fue por esa razón que fue varias veces suspendido en la liga profesional cubana, y fue por esa misma razón que expulsó del juego al magnate Jorge Pasquel, presidente de la liga profesional mexicana, en juego disputado en México, el 5 de junio de 1945.  Pasquel había bajado al terreno a discutirle una decisión a Maestri, quien no dudó en expulsarlo. El reglano sabía que con esta decisión, no tenía nada más qué hacer en México. A Pasquel le dijo claramente en ese momento: “yo me voy de la Liga y de México después del juego, pero usted se va ahora mismo del terreno”. Maestri es también recordado por haberse enfrentado a la policía batistiana el 23 de noviembre de 1952, cuando un grupo de estudiantes universitarios saltó al terreno del Gran Estadio del Cerro en señal de protesta. Maestri trató de evitar la golpiza de la policía ese día. Al igual que Kiko Magriñat, llevaba siempre pistola escondida en su cintura y todos se cuidaban de él.

Siempre hablamos con razón de la figura de Maestri, pero hubo otros que eran igualmente correctos en estas funciones. Uno de ellos fue Raúl Atán Solís, nacido en los Arabos, Matanzas en 1901, más conocido como el chino, quien comenzó a jugar béisbol cuando era niño con el equipo “La joven China”. Como juvenil se desempeñó en el conjunto “Progreso de Luyanó”, de donde saltó para el equipo amateur Aduana, donde jugó hasta 1921,  siempre como receptor. Cuando llegó a la profesional  jugó en los jardines. La única referencia que este autor ha visto sobre Atán como pelotero es de la temporada 1926-27 cuando el Chino jugó con el Almendares. No obstante, es mencionado por otros autores como jugando los jardines del Habana en 1922. Su inicio como árbitro fue en 1925, su instructor fue Eustaquio Gutiérrez, como ya se dijo. Atán debutó como árbitro en 1927 en la pelota profesional y estuvo muy vinculado con su compañero Maestri. Oficiaron juntos en la liga mexicana, y su actvidad se extendió igualmente a Venezuela y República Dominicana. Se afirma que fue árbitro principal de un juego que duró 69 minutos en Cuba. Broncas no le faltaron y allá aquellos que creían poder revolcar al chino. Una de esas fue con el ex-receptor Fermín Guerra, quien terminó en la casa de socorro de la paliza que le propinó Atán. En otra ocasión se enredó con el corpulento Silvio García. No sé si sabía kung fu, pero los que se atrevieron a guapearle, corrían el riesgo de terminar hechos fufu.

Árbitros prof

La actividad de Maestri y Atán concluyó poco después de llegada las series nacionales. Maestri fue el árbitro principal del primer juego de serie nacional el 14 de enero de 1962. Junto a él estuvieron ese día, Rafael de la Paz en primera, Francisco Fernández Cortón en segunda y Enrique Roger García en tercera. Maestri solo ofició en esta serie nacional. Atán no llegó a actuar como árbitro en estos eventos, pero muchos nuevos árbitros de estos campeonatos fueron formados por el Chino.

Bernardino Rodríguez fue otro árbitro regular, que el que suscribe lo llegó a ver en acción cuando ya no podía oficiar detrás del home por problemas en su visión. Lo que más se recuerda de Bernardino fue el puñetazo que le propinó el jardinero cubano Roberto Ortiz en juego de la Liga Profesional Cubana. El hecho ocurrió el el 7 de enero de 1945, lanzaba el hermano de Roberto, Oliverio (Baby) Ortiz, el que discutió con  Bernardino. Fue entonces que llegó Roberto y realizó su “hazaña”. Después del incidente, Roberto Ortiz se disculpó ante la prensa y ante el mismo Bernardino. Vaya Ud. a saber si la visión de Bernardino no quedó afectada después de ese golpe. Bernardino fue uno de los árbitros del primer juego en el Gran Estadio del Cerro, efectuado en la tarde del 26 de octubre de 1946. Maestri fue el árbitro de home, mientras que  Bernardino y Kiko Magriñat impartieron justicia en el cuadro. Bernardino fue exaltado al salón de la fama cubano, en Miami, en 1986.  En 1955 los cuatro árbitros regulares de la liga profesional eran Maestri, Chino Atán, Bernardino y Armando Rodríguez, este es el último aquí mencionado pero no el que menos méritos tenga.

Recordemos que a finales de la década de los 40 hubo problemas que dividieron la pelota cubana en dos ligas: la Nacional y la Cubana. La primera jugaba en la Tropical y ahí los árbitros fueron los ya mencionados Maestri, Atán, Magriñat y Bernardino Rodríguez, mientras que la Liga cubana, cuya sede era el nuevo Estadio del Cerro se vio obligada a traer dos a´rbitros norteamericanos en 1947, uno fue Patrick Padden de la Asociación Americana, y Walter Ryan de la Liga Internacional. Al parecer a Padden le gustó Cuba y su ambiente, por lo que hizo árbitro habitual de la Liga, como así lo señala González Echeverría en su famoso libro «La gloria de Cuba». Padden fue exaltado al Salón de la Fama cubano en Miami, en 2007. Sin embargo, no es fácil encontrar referencias sobre su trabajo en las Ligas Menores de EE.UU.

Armando Rodríguez Hernández es nacido en 1922, en Arcos de Canasí, jugó beisbol amateur con el Deportivo de Matanzas y el Hershey. Su  asentamiento permanente como árbitro en esta función en la liga profesional lo logró en 1954. En artículo aparte en este blog se habla de su riña con el lanzador Danny McDevitt. En 1958 comenzó a trabajar en la pelota de la Liga Mexicana, donde se mantuvo hasta 1980, igualmente ofició en Nicaragua (1961), liga invernal de Venezuela en dos períodos, 1962-71 y 1975-79. En las ligas menores ofició en 1966-73, y en 1974 debutó en las Grandes Ligas. Fue el primer árbitro latino en este circuito mayor, donde trabajó durante dos temporadas. Los servicios del Guajiro, como así le llamaban, abarcaron 16 series del Caribe, además de instructor de béisbol en Santander, España y Milán, Italia. En 1980 abandonó el trabajo en el béisbol y se dedicó a otras funciones en la empresa mexicana Pemex.

El nivel de arbitraje en la liga profesional cubana era bueno. Un famoso árbitro norteamericano de Grandes Ligas, Ed Runge, vino a Cuba a oficiar cuando estaba dando sus primeros pasos como juez en el terreno. Lo hizo en la temporada de 1953-54. Dos años después, Runge fue el árbitro del jardín derecho, en el famoso juego perfecto de Don Larsen en serie mundial. En su carrera participó en más de 4500 partidos en la MLB.  Añado que vi oficiar a muchos árbitros en la Liga Internacional en la época de los Cubans. El nivel de estos jueces no era superior al de los cubanos en la profesional. Se puede decir que si había diferencia, era la calidad de los criollos.

Cuando Bernardino Rodríguez dejó de oficiar, su puesto lo ocupó el joven Rafael de la Paz, quien causó muy buena impresión en toda la afición cubana. La mayoría de los entendidos lo llamaban el heredero de Maestri. De la Paz, como ya se dijo, fue otro de los árbitros que pasó a trabajar en series nacionales, pero su carrera y vida se troncharon por un trágico accidente de tránsito en Matanzas, en el desempeño de sus funciones. Más tarde, en su honor, se abrió una escuela nacional de arbitraje, la que, por razones desconocidas, ya hace rato no funciona.

Fuera de Cuba, hubo un destacado árbitro, al que vi como receptor casi regular en la última temporada de la profesional cubana (1060-61), me refiero a Roberto «Musulungo» Herrera, aunque en Cuba era conocido como «Musulungo» Gutiérrez, quien debe haber aprendido mucho del gran Rafael Noble, ya que en esa temporada final compartieron esa función en el conjunto de los leones del Habana, que eran rojos y no azules, por cierto.  Años después, en uno de mis viajes de trabajo a Venezuela- nada que ver con este hobby del béisbol en mi caso- en una tarde dominical, me tropiezo con Musulungo como árbitro principal de un partido de los Navegantes de Magallanes. Hurgando un poco, veo que el cronista deportivo mexicano Jesús Alberto Rubio, en su sección Al Bat, escribió una información interesante sobre este pelotero y árbitro cubano, quien es muy bien recordado por la afición mexicana y la venezolana. Aclaro que este alto pelotero-árbitro habanero, mide 190 cm, nació en 1939 y se llama Roberto Gutiérrez Herrera.

Roberto Musulungo Herrera

Roberto «Musulungo» Herrera cuando aún realizaba sus faenas como receptor

El hermano de Rafael de la Paz, Alfredo, ofició durante años en series nacionales y lo hizo con un buen desempeño. La mayoría de sus compañeros reconoce que Alfredo era probablemente el árbitro con mejor zona a la hora de cantar bolas y strikes. Acostumbraba a hablar con el bateador, si la bola se aproximaba, le decía que se cuidara, si el strike era muy bueno, le preguntaba por qué no le hizo swing.

Francisco Hernández Cortón ejerció desde la primera serie nacional y fue instructor de muchos otros árbitros que luego se incorporaron a esta labor. Otro destacado fue Francisco Belén Pacheco, oriundo de Centro Habana, hombre que cuidaba en extremo la disciplina en el terreno. El lanzador pinareño Julio Romero, en una entrevista, señalaba que al inicio del juego, con Belén Pacheco como árbitro principal, este llamaba a Romero para advertirle que nada de risitas, ya que las mismas eran una forma de protesta.  No menos importante ha sido el trabajo de los árbitros orientales Rafael Morales y Pedro Melchor Fonseca, los que han oficiado con empeño a lo largo de las series nacionales. Enrique Rodríguez de la Osa, de Ariguanabo, producto de la formación impartida por Francisco Hernández Cortón, fue otro árbitro de buen trabajo.

Otro destacado fue Iván Davis, oriundo del Cerro, La Habana, ex -jugador profesional de béisbol, que igualmente se inició con el equipo de la Aduana en la Unión Atlética Amateur como lanzador. Posteriormente fue contratado por los Cubans de Bobby Maduro, jugando primero en la liga Nueva York-Pensilvania  y en la Liga del Estado de Florida. En la profesional cubana jugó para el Almendares. Sin embargo, abandonó su carrera como pelotero para convertirse en árbitro, labor que comenzó a realizar desde que tenía 25 años, inicialmente a nivel provincial hasta que fue promovido a series nacionales.

Iván Davis y Tony Taylor

Nelson Díaz Blanco fue otro árbitro sobresaliente, quien se inició como receptor y llegó a integrar un equipo Cuba juvenil. Luego jugó brevemente para el conjunto Habana. Posteriormente se decidió por las labores de arbitraje, primero en una provincial y un año después en la serie nacional de 1984-85.  Por su excelencia, en 1994, fue electo mejor árbitro del mundo. Por esas cosas de la vida, que nada tienen que ver con el desempeño de sus funciones, Nelson Díaz no pudo asistir a los Juegos Olímpicos de Sidney (2000). No obstante,  si intervino en la primera edición del Clásico Mundial (2006), pero al siguiente Clásico (2009), aun siendo solicitado sus servicios por la Federación Internacional, nuevamente no lo dejaron asistir y esa fue la gota que rebosó el vaso para que Nelson Díaz se haya retirado de esta actividad. Al final el béisbol cubano salió perdiendo.

Germán Águila es uno de los árbitros que más antipatía levantó cuando decidió dejar el juego activo como antesalista y dedicarse al arbitraje. Es cierto, que el villareño, ex jugador de equipos capitalinos, era de los que no pasaba mano, aplicaba la medida de ser necesaria. Sin embargo, a Germán no se le puede tomar como extremista ni nada por el estilo. Realmente la pelota cubana necesita disciplina y mano razonable, dura cuando sea necesaria, en la conducción de los juegos de series nacionales.

Otros destacados han sido Manuel “el chino” Hernández”, Julio Ramón Véliz, Alejandro Montesinos, Felipe Casañas, Jorge Luis Pérez Herrera, Omar Lucero, Elber Ibarra, Juan José Cuevas entre otros.

Árbitros series nacionales

Cuba tiene el honor de tener a un árbitro mujer, se trata de  la habanera Yanet Moreno Mendinueta, la que lleva varias series nacionales oficiando en juegos de series nacionales. Su debut tuvo lugar el 6 de diciembre de 2006 en el Sandino de Santa Clara. Verla en el terreno impartiendo justicia es impresionante, una misión nada  fácil en un mundo machista. Es cierto que Cuba tiene otros árbitros mujer, pero solo Yanet logra oficiar en series nacionales. Lamentablemente he visto por la TV a algunos managers, cuyos nombres mejor no mencionar, los que se han dirigido a Yanet en forma descompuesta. Sin embargo, su trabajo es loable por la flema con que ejecuta el mismo. Muchas veces da la espalda después de tomada una decisión, aplica justamente lo que Runge aconseja. Lo lamentable también es que al parecer ese comportamiento anómalo de esos managers no es realmente sancionado por los encargados del béisbol a nivel nacional. No dudo que esos señores, en sus protestas, usen un vocabulario inadecuado, por no decir rancio.

Yanet Moreno en acción

Por las series nacionales han pasado muchos árbitros, todos con errores como humanos que son, a los que se deben respetar. Es posible que involuntariamente haya omitido algún que otro árbitro, pero hablo de aquellos que sí cumplieron sus faenas en el terreno de juego impartiendo justicia.

En Grandes Ligas, Cuba ha tenido al muy criticado árbitro Ángel Hernández, nacido en la Habana en 1961, el que lleva años oficiando en ese circuito mayor y ha estado presente en las series mundiales de 2002 y 2005. Los hechos más sonados en sus funciones fue cuando expulsó al coach de primera de los Dodgers, Mariano Duncan, lo que al final provocó una multa a Duncan y la suspensión por dos juegos. Otro incidente fue al cantar strike y ponche al segunda base Ian Kinsler de los Tigres, quien dijo que Hernández debía dedicarse a otra cosa y no al arbitraje. El cubano, en el siguiente juego, situado como árbitro en segunda base, fue y le dio la mano a Kinsler. En 2018 estuvo como árbitro de play off, pero luego no fue seleccionado para participar en la serie mundial. Hernández se ha quejado de malos manejos por parte de Joe Torre, a quien el cubano acusa de fabricar evaluaciones negativas en su contra. Ángel visitó Cuba en 2015 para llevar las cenizas de los restos de su padre y poco después nuevamente para oficiar en el juego entre la selección cubana y el conjunto del Tampa en 2017.

Laz y Ángel Hernández

Para ser cubano no hay necesariamente que nacer en Cuba, y ese es el caso de Lázaro Antonio Díaz, más conocido como Laz, nacido en Miami en 1963, en el seno de una familia cubana, el que se inició como árbitro en 1988, en Miami. Lo hacía en Escuelas Superiores y Universidades. Pasó la escuela de árbitros en 1991. En la liga invernal dominicana, ofició en 1993-94,  luego en los cuerpos de la reserva de la marina de EE.UU. y en la Liga Internacional en 1995, mientras que en Grandes Ligas debutó en la temporada de 2000.  En juego en el Comiskey de Chicago, fue atacado por un borracho, que Laz supo quitárselo bien de arriba. Al agresor le impusieron 180 días de prisión por este ataque. Laz ha oficiado en la Serie Mundial en 2007, y las Series de Campeonato de la Liga Americana en 2009, 2015 y 2016. También ofició en el juego de la selección Cuba contra el Tampa de la Liga Americana. En ese juego, Ángel Hernández ofició en la primera y Laz en la tercera. Críticas a su trabajo no han faltado, algunas severas e injustas igualmente.

Fuentes

Águila Alberto. 2001. Calentando el brazo. Encuentro en la Red. 13 Jun. http://arch.cubaencuentro.com/rawtext/stadium/calentando/2001/06/13/2679.html

Alfonso Jorge. Roberto Amado Maestri: Peto, careta y algo más…Radio Rebelde, http://www.radiorebelde.cu/48snb/historia/historia-armando-maestri.html

Baseball-reference.com

Dihigo G. 2013. Raúl Atán: un chino cubano, pelotero y umpire. El Palenque de Dihigo. http://dihigo.blogspot.com/2013/08/un-chino-cubano-pelotero-y-umpire.html

Dihigo G. 2014. Valentín “Sirique” González, legendario como pelotero y arbitro. El Palenque de Dihigo. http://dihigo.blogspot.com/2014/02/valentin-sirique-gonzalez-legendario.html

Figueredo Jorge S. 2003. Cuban Baseball- A statistical history 1878-1961. McFarland Inn, Publishers, Jefferson, NC.

González Echeverría R. 2004. La Gloria de Cuba. Editorial Colibrí, Madrid, España, 720 p.

Litski Frank. 2002. Ed Runge, 87, Veteran Umpire Who Was Partial to Pitchers. NY Times, Jul 30, https://www.nytimes.com/2002/07/30/sports/ed-runge-87-veteran-umpire-who-was-partial-to-pitchers.html

Martínez Peraza M. 2009. Llega a Miami el mejor árbitro del béisbol cubano. El Nuevo Herald, 29 nov. https://www.elnuevoherald.com/noticias/sur-de-la-florida/article2001124.html

Nieto Severo. 2007. Béisbol en Cuba Hispánica. Edit. Científico-Técnica, La Habana, 377 pp.

Romero E. (Inédito). Esbozos biográficos de grandes peloteros cubanos.

Rubio Jesús Alberto. 2007. Musulungo Herrera. Al Bat, 06  Oct. https://www.infocajeme.com/deportes/2007/10/al-bat-musulungo-herrera/

 

Escrito por Esteban Romero, 29 noviembre de 2018

La riña del lanzador Danny McDevitt con el árbitro Armando Rodríguez

Nunca cuestioné la integridad de un
árbitro, pero sí su visión en el juego
.”
Leo Durocher (1905-91, ex -jugador y manager en la MLB)

Si la memoria no me falla, creo que fue la única vez que presencié una bronca en terreno de béisbol y con sangre abundante corriendo, por eso la rememoro.

Sucedió el sábado 26 de octubre de 1957, juego entre los Elefantes del Cienfuegos y los Leones de la Habana, en ese momento los dos equipos más débiles de esa temporada en la profesional cubana. Para abrir el desafío, el manager de los verdes, el ex -receptor Emilio Cabrera, había designado al zurdo Danny McDevitt, lanzador que había debutado ese año con los Dodgers de Brooklyn y que logró balance favorable de 7 victorias con 4 derrotas. El manager de este conjunto de la Liga Nacional, Walter Alston, lo situó como cuarto en la rotación, por encima del veterano Sal Magglie.

Venía el zurdo con buena fama y buenos registros de un equipo, que si bien no pudo ganar el campeonato, había quedado tercero, superado por los campeones, los Bravos de Milwaukee y los Cardenales de St Louis, ocupantes del segundo lugar. Esta sería, por cierto, la última temporada de los Dodgers en Brooklyn. Atrás quedaría el histórico parque Ebbets Field, y el equipo en pleno se trasladaría a Los Ángeles, California.

Danny McDevitt

La debilidad de los Elefantes en esa temporada se debía al uso restringido del estelar Camilo Pascual, quien solo lanzó en tres juegos, restricción impuesta por la gerencia de los Senadores de Washington, por lo que casi todo el peso del buen pitcheo recayó sobre la figura del pinareño Pedro Ramos. A eso se sumó la pobre ofensiva del equipo, donde peloteros como el inicialista Panchón Herrera, el torpedero Humberto Fernández, el antesalista Dick Gray, y el joven, tenía entonces solo 20 años, Brooks Robinson, defendiendo la segunda base y no la tercera- donde se hizo famoso en las Grandes Ligas- todos promediaron por debajo de .250. Es cierto que Robinson y Panchón dispararon 9 jonrones cada uno y compartieron este liderato, pero eso no fue suficiente. A su vez, los jardineros Archie Wilson, Ultus Álvarez y Pedro Cardenal tampoco aportaron mucho al efecto.

McDevitt debió ser uno de los destacados en el pitcheo de este elenco, mas se convirtió en toda una decepción. Es de suponer que si las cosas le salen mal, no es que tenga buen humor y descargue su rabia en lo primero que le venga a su mente, y eso al parecer fue lo que le sucedió tempranamente en ese juego, muy inconforme con las bolas y strikes cantados por el árbitro cubano Armando Humberto Rodríguez Hernández, siempre conocido como Armando Rodríguez.

Armando Rodriguez

Armando Rodriguez

Digo lo que vi y no lo que otros dicen haber visto, en un momento del juego, sería la segunda o tercera entrada, con el Habana al bate, McDevitt insultado se acercó al plato, protestó y súbitamente Armando golpeó fuertemente en la cabeza del lanzador, le pegó con la misma rabia que debe haberle hablado McDevitt. Enseguida la reacción fue separar a ambos, el más próximo era el receptor Rafael Noble. McDevitt sangraba y no poco. Los peloteros del Habana se alejaron de la discusión, mientras que los otros árbitros, entre ellos Amado Maestri y el Chino Atán, apartaban a Armando. Uno de los gerentes del Cienfuegos bajó al terreno y protestó la agresión del árbitro, ya no era Emilio Cabrera y sus auxiliares, eran también los gerentes del equipo.

Vi decir en otro artículo que McDevitt le había tirado la pelota a Armando, realmente no vi nada de eso, pero si discusión y ya podemos imaginar lo que le haya dicho al árbitro para sacarlo completamente de sus casillas.

Para McDevitt fue su última presentación en terreno cubano, se marchó a los EE.UU. y se entendió que había ofendido al árbitro, lo que provocó esta riña, por lo cual se le multó con 50 pesos (dólares en aqueñña época), mientras que Armando fue suspendido por algo más de dos semanas, por lo que los juegos se realizaron con tres árbitros y no cuatro como estaba establecido. Días después el mismo Armando Rodríguez se disculpaba ante toda la afición por su reacción.

McDevitt se marchaba con 6 derrotas y una sola victoria en 9 juegos que lanzó. En Grandes Ligas lanzó hasta 1962, ganó 21 y perdió 27 en 6 temporadas, con PCL de 4.40. Su carrera terminó en 1963 lanzando en la Liga de la Costa del Pacífico. A Cuba llegó a dos escasos meses para cumplir 25 años, y murió el 20 de noviembre de 2010 en Covington, Georgia.

Por su parte, Armando, en abril de 1974, se convirtió en el primer árbitro latino en las Mayores, a quien nos referiremos con más detalle en otro artículo sobre los árbitros cubanos.

 

Escrito por Esteban Romero, 12 noviembre de 2018, con información estadística extraída de baseball-reference.com y Cuban Baseball (2003) de Jorge S. Figueredo.

La Segunda Serie de las Estrellas en 1969 y el tiro de Fermín Laffita a home

La vida no es la que uno vivió, sino la que
recuerda y cómo la recuerda para contarla
.”
Gabriel García Márquez (1927-2014, escritor colombiano)

Recordar esa serie es rememorar la buena pelota de las primeras series nacionales, donde había profesionalidad y calidad. Quien diga lo contrario es porque no la vio realmente. Muchos de esos peloteros venían de la Unión Atlética Amateur, otros de ligas azucareras, en fin, había experiencia, mientras que muchos de los entrenadores y directores habían jugado en ligas profesionales, incluidas las Grandes Ligas.

La primera serie de estrellas se jugó en 1968, se trataba de un minitorneo entre conjuntos de las partes occidental y oriental del país. Jugaba la crema y nata de la pelota cubana de ese entonces. En 1969 se repitió la experiencia y cada selección presentó su trabuco.

Terminada la VIII serie nacional, que ganara Azucareros sorpresivamente, victoria coadyuvada por una importante victoria de los Industriales sobre el favorito conjunto del Habana y del entonces novato lanzador Oscar Martínez, se procedió casi de inmediato a organizar y efectuar la segunda serie de estrellas.

Los Occidentales, dirigidos por José Miguel Pineda, venían con una temible zurdada, compuesta por varios jardineros derechos, a saber Agustín Marquetti, líder jonronero; Wilfredo Sánchez, líder de los bateadores; Eulogio Osorio, Fidel Linares, ambos con promedios por encima de .300, el jardinero central Rigoberto Rosique, los inicialistas Arturo Linares y Héctor Despaigne, ambos de Industriales, y el siempre peligroso Urbano González. Algunos no creerán que en los primeros juegos Wilfredo no jugó, Pineda optó por situar a Marquetti en el jardín derecho y a Osorio en el izquierdo, mientras que la primera era defendida por el luego sancionado Héctor Despaigne y no por “Escalera” Linares. Este conjunto traía otras figuras destacadas como Félix Isasi en segunda, Rodolfo Puente y Tony González en el campo corto, el siempre útil Ñico Jiménez, Julián Villar y Félix Rosa, mientras la receptoría estaba a cargo de Ricardo Lazo, Lázaro Martínez y Jesús Juffré. El lanzador principal fue el derecho reglano Manuel Hurtado, el que llegó a abrir 3 juegos de su equipo. Estaban también Changa Mederos, Walfrido Ruíz, Andrés Liaño, el zurdo Maximiliano Reyes, el matancero Alfredo García entre otros.

La zurdada de Occidentales

Los Orientales, con el novel Servio Borges como timonel, no es que fueran inferiores, nada de eso, en la receptoría estaban Lázaro Pérez y Ramón Hechavarría, en la inicial Felipe Sarduy, en segunda Andrés Telémaco, en la antesala Vicente Díaz, llevando a Owen Blandino al banco de este equipo, y en el campo corto Agustín Arias. Invito a cualquier lector a que me indique un cuadro de mejores brazos en la pelota de series nacionales, se puede afirmar que es una defensa con brazos de oro. Los jardines eran defendidos por Miguel Cuevas en el izquierdo, Silvio Montejo tuvo sus problemas de lesión, en el central Fermín Laffita y en el derecho a Elpidio Mancebo. Los lanzadores principales fueron José Antonio Huelga, Aquino Abreu, un fatigado Roberto “Jabao” Valdés, quien lanzó 6 lechadas y completó 20 juegos en la VIII serie nacional, y Orlando Figueredo entre otros lanzadores.

El infield de Orientales

Esta serie estuvo acompañada de la primera visita de una selección de béisbol de Italia, la que sostuvo juegos con selecciones de provincias. No ganó juego alguno pero si aprendió mucho. Los italianos se quedaron maravillados con el pivot de Andrés Telémaco, no era para menos.

Los juegos de la segunda serie fueron casi todos reñidos, los Occidentales interesados en ganar su primera serie, ya que Orientales se había llevado el triunfo en la serie de 1968 e iba con todas las intenciones de llevarse la segunda serie, como así sucedió. Un juegazo formidable fue el duelo sostenido entre Manuel Hurtado y Orlando Figueredo en el segundo juego de la serie. Los Occidentales anotaron una en la primera entrada, más que suficiente para que Hurtado pintara de blanco a los Orientales, en una noche, en la que el reglano se las ingenió para ponchar tres veces al cuarto bate, Miguel Cuevas.

Cuatro días después, con la serie nivelada, Hurtado volvió a abrir y las cosas no le fueron iguales. Telémaco le disparó hit abriendo el juego, cayeron dos outs y vino Don Miguel Cuevas al bate. Hurtado se había cansado de tirarle de todo en la esquina de afuera, pero no sabía que el camagüeyano había entrenado bateo sobre la esquina exterior en esos días, el resultado fue evidente, primer lanzamiento en la zona de afuera, Cuevas le empujó la bola hacia al right field, jonrón de dos carreras.

Lleguemos al juego del domingo 18 de mayo de 1969, fecha en la que la selección italiana jugó contra la selección de la antigua provincia Habana en el primer turno del doble juego, desafío que concluyó 5-0 a favor de los habaneros. Es posible que haya curiosos por saber quienes integraron ese día la selección capitalina. El receptor fue Gerardo Egües, la inicial Armando Capiró, salido de un período de restablecimiento de una lesión que le alejó de juego por buen tiempo, Julio Soto en la segunda, Germán Águila en tercera, Leonardo Fariñas en el SS, Reinaldo “Mantecao” Linares en el LF, Raúl Reyes en el CF y Carlos Chapotín en el derecho. Los lanzadores fueron Alfredo Street, Felipe Álvarez Valdés (no lo confundan con el pinareño Felipe Álvarez), Rolando Solís, Pedro Izquierdo, Antonio “Boricua” Jiménez, además del pinareño Genaro Castro, los jardineros Orlando López, Pablo Cruz, Santiago Scott y el infielder Sixto Bolaños. ¿Ahora habrá mejores selecciones que esta?

El plato fuerte llegó con el segundo juego, con unos Orientales que salían en cada juego a llevarse la victoria contra un conjunto Occidentales que no se quedaba atrás. Las alineaciones, Occidentales: Rigoberto Rosique CF, Eulogio Osorio LF, Urbano González 3B, Héctor Despaigne 1B, Félix Isasi 2B, Wilfredo Sánchez RF, Ricardo Lazo C, Tony González SS, Manuel Hurtado P. Por los Orientales: Andrés Telémaco 2B, Felipe Sarduy 1B, Elpidio Mancebo RF, Miguel Cuevas LF, Fermín Laffita CF, Vicente Díaz 3B, Lázaro Pérez C, Agustín Arias SS, Aquino Abreu P. Verdaderos trabucos, del cual salió después el equipo Cuba, triunfador en el Campeonato Mundial de República Dominicana (1969), del cual ya hemos hablado anteriormente en detalle.

Para facilitar las cosas, veamos la descripción de las entradas con anotación de ambos equipos, y así llegaremos a la jugada, que mucho discutió el que suscribe con su padre, un fan que sabía de pelota y había visto mucha pelota de calidad.

Primera entrada, parte baja: jonrón de Felipe Sarduy, sobre los envíos del derecho Manuel Hurtado, con un out en el pizarrón. Marcador 1-0 a favor de Orientales

Tercera entrada, parte alta: Lanza Aquino Abreu por los Orientales, Rosique hit al izquierdo, Osorio doblete al central, Rosique a tercera, Urbano fly al centro, Rosique out en home en tiro de Laffita a Lázaro Pérez. Héctor Despaigne cedió el tercer out en batazo profundo a las manos de Mancebo.

El detalle de esa jugada de Laffita: el batazo de Urbano no era a lo corto del jardín central, y Rigoberto Rosique, hombre veloz en bases, no corrió lo debido. ¿Tenía Laffita intenciones de tirar a home? Todo el tiempo, pero el único que adivinó esas intenciones fue el receptor Lázaro Pérez, quien se salió algo de su posición y se hizo el tonto. Rosique venía paseando realmente, Laffita hizo un tiro de aire, nada de short bounce, de aire, Lázaro se situó justamente donde debía, fildeó la bola y esperó a Rosique para ponerlo out de calle. Bien, hubo out y no se produjo el empate del juego, ¿fue buena la jugada? Esa es la cuestión. De haber Rosique corrido, nadie habría sacado en la goma, y con el tiro, como así sucedió, el corredor de segunda llegaba a tercera, en este caso otro rápido como Osorio, por lo que la ventaja avanzaba a tercera y luego habría anotado cómodamente con el batazo de Despaigne. Todo este análisis era de mi padre y tuve que darle la razón. El tiro de Laffita debió haber sido a tercera y así evitar que la ventaja adelantara. Así que aquí hubo dos malas decisiones, la primera el mal corrido de Rosique, la segunda el tiro a home de Laffita. A alguien la suerte le favoreció, en este caso fue a Orientales.

Lázaro Pérez pone out a Rosique tratando de anotar desde tercera con fly de Urbano González al CF

Lázaro Pérez pone out a Rigoberto Rosique tratando de anotar desde tercera con fly de Urbano González al CF

Cuarta entrada, parte baja: Mancebo recibió boleto, Cuevas disparó hit, Mancebo a segunda, Laffita bateó para doble play, Mancebo a tercera, donde es sorprendido, pero el tiro de Lazo es malo, por lo que anotó, Vicente Díaz se embasó por error de Tony González, Lázaro Pérez cedió el tercer out. Una carrera, la segunda de Orientales. Marcador 2-0 a favor de Orientales.

Sexta entrada, parte baja: con un out, Miguel Cuevas se embasó por error de Urbano González y llegó a tercera, Alfredo García relevó al zurdo Maximiliano Reyes, Laffita al bate, wild pitch y Cuevas anotó la tercera de su equipo. Marcador 3-0 a favor de los Orientales

Séptima entrada, parte alta: Wilfredo Sánchez recibió base, Fidel Linares, de emergente por Ricardo Lazo, disparó hit; Arturo Linares, de emergente por el lanzador Alfredo García, forzó en segunda; Rosique disparó hit impulsor de Wilfredo, y Aquino Abreu fue relevado por José Antonio Huelga, Osorio murió por la vía 6-3, de SS a primera. Marcador 3-1 a favor de los Orientales

Octava entrada, parte alta: lanzando Huelga, base a Félix Isasi, y Julián Villar, al bate por el receptor Jesús Juffré, disparó jonrón impulsor de dos carreras. Félix Rosa cedió el tercer out de la entrada. Juego empatado a 3.

Octava entrada, parte baja: Lázaro Martínez entró como receptor y Julián Villar defiende el SS. Con un out, Sarduy conectó hit al centro, Mancebo elevó fácil al centro, wild pitch y Sarduy avanzó a segunda, con lo que pasaron intencionalmente a Cuevas, Laffita le siguió con doblete, entró Liaño por Walfrido Ruíz, base intencional a Vicente Díaz, bases llenas y Ramón Hechavarría, de emergente por Lázaro Pérez, recibió boleto impulsor de la quinta carrera oriental en las piernas de Cuevas, Agustín Arias cedió el 3er out de la entrada.

Fermín Laffita

En la novena entrada, parte alta: Marquetti, Ñico Jiménez, de emergente por Liaño, y Rosique cedieron los tres outs por su orden, y chirrín chirrán. El juego terminó 5-3.

Anotaciones por entrada

Equipo

1

2

3

4

5

6

7

8

9

Final
Occid.

0

0

0

0

0

0

1

2

0

5

Orient.

1

0

0

1

0

1

0

2

3

Estos juegos de tanta calidad no se olvidan y se guardan en la mente para siempre. La segunda serie fue un éxito como lo fue la primera. Estas series de estrellas desaparecieron, igual les pasó a las selectivas, algo que este autor aún no logra explicarse.

 

Escrito por Esteban Romero, 10 noviembre de 2018, con información extraída de las ediciones de Granma y Juventud Rebelde del 12 y 19 de mayo de 1969.

JD Martínez, extraordinario y estudioso slugger

La perfección no es posible, pero si la
perseguimos, podemos lograr la excelencia
”.
Vince Lombardi (1913-1970, entrenador de
fútbol americano estadounidense)

J.D. Martinez Astros

Hace unas semanas, antes que comenzarán los play off de la temporada 2018 en las Grandes Ligas, un amigo de Cuba me preguntaba quién y de dónde era JD Martínez. Mi respuesta fue, sin pensarlo mucho, es cubano y le gustan los frijoles y el arroz como a todos nosotros.

En Cuba muestran juegos de béisbol de las Grandes Ligas los domingos, en un programa que llaman béisbol internacional, por lo que resulta difícil admitir que JD o Julio Daniel Martínez no haya aparecido en pantalla de TV cubana, y que  los narradores omitan los orígenes de este pelotero. Recuerdo en una ocasión, cuando JD todavía jugaba para los Tigres de Detroit, que el narrador dominicano de ESPN, el hombre del No, no, no, a la hora del jonrón, Ernesto Jerez, comentaba que JD tenía 100% de raíces cubanas. Si él lo hace, ¿por qué los narradores cubanos no?

Efectivamente, cubano-americanos como él hay otros más jugando en las Mayores, son los casos de Jon Jay, Alex Ávila, Gio González, Sean Rodríguez y otros. No nacieron en Cuba, pero tienen una formación cubana en casa, algo que se trasmite de generación en generación.

Empecemos por dar la ficha biográfica de este gran pelotero, nacido el 21 de agosto de 1987 en Miami, batea y lanza a la derecha, mide 190 cm, terminó escuela superior en Pembroke Pines, Florida, y en 2006 fue escogido por sorteo, en la 36ta. ronda, por los Mellizos de Minnesota, pero no firmó con este equipo, por lo que fue nuevamente a sorteo en 2009, y los Astros de Houston se lo llevaron en la vigésima ronda, equipo con el que sí firmó. Con los Astros debutó en la temporada de 2011, al año siguiente logró jugar en AAA (Halcones rojos de Oklahoma City de la Liga de la Costa del Pacífico) y luego con los Astros una vez más. En la temporada de 2012, concretamente el 13 de abril, JD conectó el primer jonrón en la historia del recién estrenado Marlins Park, lo hizo en la octava entrada de un juego entre Marlins y Astros. Su batazo sirvió para empatar el desafío a cuatro carreras.

En el inicio de la temporada de 2014, los de Houston lo liberaron, no sabían el error que estaban cometiendo. Los Tigres estaban al acecho y dos días después lo firmaron.

Para su suerte, se integró en un equipo con dos excelentes bateadores venezolanos, Miguel Cabrera y Víctor Martínez, donde JD comenzó a batear, a la vez que aprendía de esos jugadores, preguntaba una y otra vez, algo que revelara en su momento Víctor Martínez. El director Brad Ausmus lo situó de sexto en el orden al bate, o sea por detrás de los venezolanos ya indicados y del experimentado jardinero Torii Hunter. Julio Daniel rindió, promedió .315 a la vez que botaba la bola 23 veces, 30 dobles y 3 triples, y empujaba 76 carreras. Lanzador que se confiara, recibía castigo inmisericorde del cubano-americano al bate. En esa oportunidad, JD jugó su primera post temporada, en la que conectó 3 extrabases, incluido dos cuadrangulares, en 12 veces al bate en 3 partidos.

jd-martinez Detroit

En la siguiente temporada, tendría la oportunidad de tener dos compañeros cubanos, uno fue Yoenis Céspedes por espacio de 102 juegos, ya que luego fue canjeado a los Mets, y el torpedero José “Candelita” Iglesias. En estas circunstancias, Ausmus situó a JD como quinto, por detrás de Víctor Martínez, mientras que Céspedes consumía el sexto turno al bate. La productividad de JD se elevó extraordinariamente, ya que disparó 73 extrabases, entre ellos 33 dobles, 2 triples y 38 jonrones, además de empujar 102 carreras. Ningún otro pelotero de su equipo se le acercó en esa extraordinaria producción ofensiva.

En la temporada de 2016, conectó 22 jonrones, entre los 59 extrabases que logró, empujó 68 carreras y volvió a promediar sobre los .300. La temporada de 2017 fue su última con los Tigres. En el momento de su canje al Arizona por tres peloteros de las menores, JD había jugado 57 partidos, bateado 31 extrabases, entre ellos 16 jonrones, con 39 impulsadas. El realizador de este canje fue, cosas de la vida, el cubano Al Ávila, vicepresidente ejecutivo de operaciones de béisbol y gerente general de los Tigres. No hay peor cuña que la del mismo palo. No creo a JD le haya dolido, a fin de cuentas estaba pasando a jugar con un conjunto que jugaría en los play off de la Liga Nacional, aunque ahí fueron barridos por los Dodgers en 3 juegos.

Con los Cascabeles de Arizona, JD prosiguió sus faenas de bateo, ya que conectó 29 jonrones e impulsó 65 carreras, lo que arrojó un total de 45 jonrones, con 104 empujadas y promedio de .303 en 2017. En la post temporada bateó 4 hits en 11 veces al bate, incluido un jonrón. Los lanzadores de los Dodgers prestaron mucha atención en cómo lanzarle a un hombre tan peligroso al bate como JD.

Terminada la temporada de 2017, JD se convirtió en agente libre, de hecho un slugger de lujo, ya que es hombre de empujar carreras. Por lo visto, poco le importa si el jonrón camina 350 o 400 pies, lo que sí le interesa es producir a la hora buena.

Finalmente firmó con los Medias Rojas de Boston, equipo que había mejorado toda su nómina incluido su manager, el boricua Alex Cora. El contrato fue de 110 millones por cinco años, aunque con opción de salirse del equipo en el 2019 y en el resto de los años sucesivos. Anualmente gana 23.5 millones en cada uno de los 3 primeros años, y 19.5 millones en cada año de los dos últimos del contrato.

J.D. Martínez Medias Rojas

JD fue pieza clave de la ofensiva bestial de los Medias Rojas en la temporada de 2018. Con este equipo alineó como designado en 93 juegos y el resto fue jugando los jardines, sobre todo en los partidos de inter-liga.  Lideró el departamento de empujadas, con 130, en la Liga Americana, disparó 43 jonrones y promedió .330. No sé si viendo todo lo que ha producido JD, primero con el Arizona y luego con los Medias Rojas, a los Tigres les dé pena haber canjeado a su probablemente mejor bate. Los Medias Rojas arrasaron en la Liga Americana al ganar 108 juegos, algo nunca alcanzado por otros managers y equipos de esta franquicia. En la post temporada vencieron a los Yankees 3-1 en la primera ronda, luego aplastaron 4-1 a los Astros, ganando 3 juegos consecutivos en el mismo Houston, y finalmente destrozaron a los muy desmejorados Dodgers en la serie mundial, donde los Medias Rojas perdieron un solo juego en 18 entradas. Esta vez JD bateó 15 hits, entre ellos 3 jonrones y dos dobles, y empujó 14 carreras.

JD es un pelotero en ascenso y eso tiene su explicación. Hace unos dos años, la ESPN mostró dos libretas de este pelotero, donde anotaba todo lo que lanzaban, todo lo que él hacía, en fin, anotaciones para mejorar su bateo. Las libretas en su portada tenían dos advertencias: Don´t open y no abra. Víctor Martínez, un bateador ambidextro de extraordinario tacto, decía que JD continuamente le consultaba, que era un pelotero muy observador y muy deseoso de mejorar su ofensiva. Por lo que no es errado pronosticar mejores promedios y producción de extrabases, siempre con salud, en próximas temporadas.

Que en Cuba no quieran decir su origen cubano, lamentable, pues la única diferencia es que no nació en la isla. En cuanto a su forma de pensar, es libre y soberano de hacerlo como lo crea más conveniente. JD no es un político, es un deportista, un jugador de béisbol. Por lo que hemos visto durante estas últimas temporadas, se trata de un pelotero muy correcto en el terreno de juego. Por la información que aparece en internet, JD fue expulsado una sola vez después de un ponche en el sexto inning del juego de los Tigres contra los Angelinos el 28 de agosto de 2016.

 

Escrito por Esteban Romero, 10 octubre de 2018, con parte de la información extraída de baseball-reference.com

El dilema de la jugada decisiva del séptimo juego de la serie mundial de 1946

Tomas los hechos primero, luego los
puedes distorsionar como desees
”.
Mark Twain (escritor, orador y humorista
estadounidense, 1835-1910)

El que suscribe estaba por nacer y ya ven, aún hoy sigue el dilema con la atrevida anotación de Enos Slaughter, de los Cardenales de St Louis, en juego decisivo contra los Medias Rojas de Boston en la serie mundial de 1946.

Como no son muchos los que conocen la jugada, es aconsejable relatarles cómo sucedió. Final del octavo inning, juego empatado a 3 carreras, Enos Slaugther en primera, Harry «Sombrero» Walker al bate, quien a la primera bola lanzada por el relevista derecho Bob Klinger, conectó hit al central defendido por León Culberson, tío del torpedero de los actuales Cerveceros, Charlie Culberson, y que había reemplazado al regular de la posición, Dom DiMaggio, hermano del gran Joe. La bola le bailó a Culberson en el guante, Slaughter había salido con el lanzamiento del pitcher antes que se produjera el batazo, dobló segunda, pisó tercera y sin parpadear siguió rumbo a home, anotando sin problemas.

Enos Slaughter

Enos Slaughter

Se dice que Culberson con su mal fildeo posibilitó algunos segundos a Slaughter en su corrido, la bola le fue pasada al torpedero Johnny Pesky, el que cuando tiró a home, ya Slaughter había anotado. Lluvia de críticas para Culberson y Pesky, algunas muy agrias, ya que el corredor en cuestión había anotado la carrera de la ventaja y luego decisiva del juego y la serie mundial.

Enos Slaughter se desliza en home anotando la carrera decisiva

Enos Slaughter se desliza en home anotando la carrera decisiva

No obstante, había uno que no podía restar todo el mérito al corredor, me refiero al coach de tercera de los Cardenales, el reglano Miguel Ángel González, más conocido en EE.UU. como Mike González. Toda la prensa entonces dijo que Mike había mandado a parar a Slaughter, por lo que el pelotero de los Cardenales quedaba como el héroe y Mike, ya saben.

Johnny Pesky

Leyendo un poco de todo y viendo el video de la jugada una y otra vez, me atrevo a decir que han sido muy injusto con el cubano. En ningún momento vi que Mike hubiera parado a Slaughter en su carrera suicida, y el que lo dude que mire el video adjunto.

Miguel Ángel González

Miguel Ángel González

El mismo Slaughter fue muchas veces ambivalente en este tema, pero ya en una entrevista del año 2000 dijo: “Nunca miré a Mike González, el entrenador de tercera base. Si él intentó detenerme o no, no lo sé. Nunca miré hacia arriba.” En esa misma entrevista se había especulado que el batazo de Harry Walker hubiera sido doble, pero sin pensarlo, Slaughter afirmó que fue un sencillo, lógicamente el doble le quitaba mérito.

Por su parte, Mike González siempre aseveró que con dos outs en la parte baja del octavo y el turno al bate de los bateadores más débiles del conjunto, él no dudó en agitar a Slaughter para que siguiera rumbo a home.

Las especulaciones no han faltado, hasta del respetable Stan Musial, quien igualmente afirmó que Mike había dado la señal de stop a Slaughter.  La otra especulación, que parece infantil, es que Mike había retenido en tercera a Slaughter, después de conectar triple, en un momento del cuarto juego de la serie, cuando él podía haber anotado un jonrón dentro del terreno. Los Cardenales perdieron este juego en extra-inning. Terminado el partido, se dijo que Slaughter fue a hablar con su manager Eddie Dyer sobre lo sucedido, después de lo cual Dyer le dijo que si en otra oportunidad sucedía algo similar, que corriera hasta anotar, ya que al final él lo autorizaba a hacerlo. Claramente, fue una conversación Slaughter y Dyer, Mike nunca supo nada al respecto. Parece  infantil, ya que es un absurdo que un manager mantenga a un coach y le dé autoridad a uno de sus peloteros para no obedecerlo. Si la conversación tuvo lugar, es muy posible que Slaughter la haya comentado con otros peloteros, lo cual dejaría muy mal parado a su coach ante los otros regulares del conjunto, por lo que el que suscribe estima que esa conversación es poco creíble que haya tenido lugar.

La jugada, llamada por el Times como la novena más emocionante en la historia de series mundiales, más su carrera le valieron un monumento a Slaughter en el Busch Stadium, mientras que en Boston la apodaron “Pesky se quedó con la pelota.”

A propósito, Enos Slaughter fue exaltado al Salón de la Fama en 1985, no le quito su mérito como gran pelotero de los Cardenales, pero sus numeritos ofensivos no son mejores que los de Orestes Miñoso, que espera en su tumba que su labor sea reconocida por Cooperstown.

Fuentes  

Anon. 2008. Enos Slaughter’s Mad Dash. Times, oct 21. http://keepingscore.blogs.time.com/2008/10/21/top-10-world-series-moments/

Bouton Chris. 2018.The Man Behind Pesky’s Pole. Fangraphs.com, Oct 22. https://www.fangraphs.com/tht/the-man-behind-peskys-pole/

Gashaus34. 2009. Cardinals of Yore: Mike Gonzalez. Belleville News-Democrat. 5 febr. https://www.bnd.com/sports/mlb/st-louis-cardinals/cheap-seats-blog/article17689112.html

Gerard Joseph. Mike Gonzalez. SABR. https://sabr.org/bioproj/person/75c3d9b1

Holway John B. BaseballGuru.com. http://baseballguru.com/jholway/analysisjholway31.html

 

Escrito por Esteban Romero, 29 octubre de 2018

Raro triple play en la VIII Serie Nacional (1968-69)

La defensa es para mí la clave del juego de béisbol.”
Willie Mays (Ex pelotero y miembro del Salón de la Fama)

Sucedió en el Estadio Latinoamericano, la Habana, concretamente el día de reyes, 6 de enero de 1969.

Peter C. Bjarkman había preguntado en una ocasión sobre este extraño triple play sucedido en Series Nacionales en Cuba. La fecha no me era difícil de recordar, era 6 de enero, entonces se festejaba el día de los niños, los Reyes magos ya no llegaban a Cuba, y recuerdo haber grabado lo sucedido en mi «disco duro» personal. Cuando aquello no había ordenadores ni nada por el estilo, o lo anotabas en una libreta o en tu memoria. Por suerte, no se me había borrado de mi memoria y le respondí, a manera de comentario en su artículo, a Bjarkman con la fecha de cuándo aconteció. No sé si después de eso él investigó algo al efecto. No obstante, recientemente pude confirmar la información con fuentes directas de las ediciones correspondientes a esa fecha.

Ese juego lo abrieron los lanzadores Jesús Torriente por los Henequeneros dirigidos por  Orlando Leroux, y Alfredo Street por los Industriales de José Miguel Pineda. Los matanceros iniciaron el desafío agresivamente y le batearon 5 hits, a la vez que fabricaron 2 carreras, a costa de los envíos de Street, quien solo duró un tercio en la primera entrada. A Torriente no le fue nada bien tampoco, en el segundo inning, los Industriales le fabricaron 4 carreras, donde se combinaron dos boletos, error del torpedero y hit impulsor del relevista Rigoberto “Bulto” Sánchez. Los azules agregaron una más en el cuarto y otras dos en el quinto, donde tuvo lugar el famoso triple play.

Veamos, como sucedió esa triple matanzza, Ernesto William Alfonso lanzaba de relevo por Henequeneros, las bases se llenaron de Industriales, Eulogio Osorio en tercera, Félix Rosa en segunda y Arturo “Escalera” Linares en primera, al bate el peligroso Julián Villar, quien sacó batazo largo, al cual le llegó Wilfredo Sánchez de forma impresionante, todo el mundo daba que la bola caería, por lo que todos los corredores salieron a anotar, excepto Osorio quien se quedó tranquilo sobre la almohadilla de tercera. En cuanto Wilfredo engarzó la conexión, rápidamente soltó la bola hacia al cuadro para doblar a Rosas y a Linares, pero Osorio hizo pisa-corre correctamente y había anotado la carrera antes que se produjera el tercer out. No obstante, nadie vio la jugada y Pineda salió a reclamarle la anotación de Osorio al árbitro principal, Alfredo Montesino, quien consultó con el de tercera y finalmente se aceptó la carrera.

Wilfredo Sánchez

Wilfredo Sánchez, autor de un fantástico fildeo en este juego

Como era de esperar Leroux salió a protestar, alegaba que todo el mundo había salido de su base, pero el árbitro de tercera, Osvaldo Castillo, confirmó que Osorio había hecho el pisa-corre correctamente. La protesta por la jugada no prosperó y luego se protestó el juego. No obstante, todos los peloteros al campo de Henequeneros habían regresado al banco y la regla establece que para una apelación, uno de los peloteros del cuadro debe permanecer en el terreno.

Eulogio Osorio

Eulogio Osorio, buen pelotero y conocedor de las reglas

En ese juego alinearon (VB-C-H) por los Henequeneros:

Rigoberto Rosique CF  5-1-2
Wilfredo Sánchez RF   3-1-1
Mario Mena 3B             4-1-2
Tomás Soto 1B              4-0-2
Erwin Walter LF          4-0-0
Rafael Herrera 2B        4-0-0
Guillermo Herrera C   4-0-1
José Santiago SS           3-0-0
Jesús Torriente P          1-0-0
Raúl González (1)         1-0-0
E.W. Alfonso P              0-0-0
Orestes Baró (2)            0-1-0
Roberto Sotolongo (3)  1-0-1
Lino Betancourt (4)      1-0-0

(2) corrió por Guillermo Herrera
(3) bateó por E.W. Alfonso

Por los Industriales:

Ñico Jiménez CF          3-1-1
Rodolfo Puente 2B       3-1-1
Eulogio Osorio RF        4-1-1
Félix Rosa 3B                4-0-1
Arturo Linares 1B        2-1-1
Julián Villar LF             3-1-0
Lázaro Martínez C       3-1-0
Julio Soto SS                  4-0-0
Alfredo Street P            0-0-0
Rigoberto Sánchez P    4-1-1
Roberto Rodríguez LF   0-0-0

  1 2 3 4 5 6 7 8 9
Hen 2 0 0 0 1 0 0 0 1 4
Ind 0 4 0 1 0 0 2 0 7

Este juego padeció de mala defensa, sobre todo de los Henequeneros. Tomás Soto cometió 2 errores, uno per cápita de Rafael Herrera, Mario Mena y Erwin Walter. Por los Industriales cometieron pifias Ñico Jiménez y Julián Villar. El juego lo ganó Rigoberto Sánchez, mientras que Jesús Torriente cargaba con el revés.

Rigoberto Sánchez 2

Rigoberto «Bulto» Sánchez

 

Escrito por Esteban Romero, 20 octubre de 2018, con información extraída de las ediciones de Granma y Juventud Rebelde del 7 de enero de 1969.

Sam Bankhead, otra estrella de las Ligas Negro ausente en el Salón de la Fama de Cooperstown

En el terreno los negros éramos super-gigantes, pero una vez el desafío
terminaba, nuevamente teníamos que sentarnos en la parte trasera del autobús
.”
Hank Aaron (estrella en las Grandes Ligas, 1954-76)

sam_bankhead

Sam Bankhead

El nombre de este pelotero saltaba la vista de este autor cuando leía sobre los famosos Leopardos de Santa Clara. Saltaba, ya que fue líder en varios departamentos ofensivos durante las temporadas que jugó en la liga profesional cubana. Me pasó con él, lo mismo que con Jorocón Wilson. Obviamente era menester leer más sobre él, no podía ser que fuera solo estrella en Cuba. El bueno es siempre bueno en cualquier liga, y ese era el caso de este pelotero afro-estadounidense.

Su nombre completo es Samuel Howard Bankhead, nacido el 18 de setiembre de 1910 en Sulligent, Alabama, en el seno de una familia pobre, cuyo padre, Garnett Bankhead, trabajaba en las minas de carbón y en sus ratos de ocios jugaba la primera base de un equipo de la Liga del Cinturón de Algodón (Cotton Belt). Samuel o Sam fue el hijo mayor de una familia, donde luego nacieron otros cuatro hermanos y dos hermanas,  los varones todos fueron peloteros. Ellos eran Fred nacido en 1912, que jugó segunda y tercera base en las Ligas Negro (1937-1948); Daniel Robert, más conocido como Dan, nacido en 1920, lanzador abridor derecho en las Ligas Negro en 1940-47, y que luego pudo lanzar para los Dodgers en las Grandes Ligas, debutando en 1947, y lanzando igualmente en las temporadas de 1950-51. En la de 1950, logró registro de 9 ganados y 4 perdidos. Es posible que los cubanos se hayan olvidado de Dan, pero este pelotero fue integrante de los Criollos de Caguas y le sonó lechada de 1-0 a la tropa del Almendares, dirigida por Fermín Guerra, en la II Serie del Caribe, en juego efectuado el 21 de febrero de 1950. Los otros dos hermanos eran Joe Bankhead, nacido en 1926, que lanzó en 1948 en la Liga Negro y luego lo hizo en las Menores; y Garnett Jr., el que jugó, en 1953, con los Reales de Drummondville de la liga provincial canadiense. Garnett en 1991 murió de un balazo al calor de una discusión.

El pequeño Sam tuvo que trabajar en las minas con su padre e igualmente comenzó a jugar pelota de manera informal hasta que le vieron aptitudes para el juego. Aunque no era alto, solo 176 cm de estaura, era rápido en las bases, tenía un brazo privilegiado, era versátil, jugaba los jardines pero en el infield podía desempeñar cualquier posición con excelencia, y al bate era muy respetado por los lanzadores por su tacto y poder. Su debut profesional fue en 1929 con los Barones Negros de Birmingham, pero durante buena parte de su tiempo, alternaba jugando con los Gigantes Élite de Nashville, estuvo una temporada con las Gorras Negras de Louisville (1932) y después con los Monarcas de Kansas City (1934). Ya pasada la primera mitad de la década de los 30, Sam Bankhead era un pelotero codiciado en las Ligas Negro, pues como dijeron muchas estrellas, que jugaron con él, Sam lo hacía todo bien en el terreno de juego.

Como muchas figuras de su mundo, él trabajaba todo el año, jugaba en los equipos de las Ligas Negro en el verano y en el invierno se iba al Caribe a jugar también. Era necesario hacer dinero para vivir y hasta sobrevivir en muchos casos.

El primer circuito invernal donde probó fuerza fue en el de Cuba, el más fuerte de la región. Bankhead jugó con los Leopardos en tres temporadas (1937-40), en la de su debut enseñó que era un pelotero difícil de dominar. Así quedó de líder en veces al bate (243), carreras anotadas (47), hits (89), co-líder en triples (5) (empatado con Lázaro Salazar), líder en carreras impulsadas (34), slugging (.457) y bateo (.366). Repartió palos por todos lados y los lanzadores sabían que lanzarle no era cosa fácil. Los Leopardos, dirigidos por Lázaro Salazar, vencieron en esa temporada con 4.5 juegos de ventaja sobre el Almendares, ocupantes del segundo lugar. No podía ser de otra manera, era un equipo integrado por peloteros de experiencia como el mismo Salazar, Raymond “Jabao” Brown, Santos Amaro, Alejandro Oms, además de lanzadores como Bob Griffith,  Manuel “Cocaína” García, Jorge Comellas y Leandro Forbes.  En la de 1938-39, con los Leopardos nuevamente triunfadores, fue la temporada en la que vino el receptor Josh Gibson, amigo íntimo de Bankhead, a jugar con el Santa Clara, la única que jugó en Cuba, en la que dejó record por buen rato de jonrones (11). Bankhead bateó en esa temporada para solo .229, aunque disparó 5 jonrones e impulsó 44 anotaciones, mientras que en la de 1939-40, el pelotero en cuestión lideró en veces al bate (209), carreras anotadas (41) y hits (67), a la vez que promediaba .329 al bate, pero su equipo solo pudo alcanzar el tercer lugar por detrás de los campeones, el Almendares, y del Cienfuegos.

En 1940-41 jugó nuevamente el campo corto, pero con el Almendares, equipo que quedó en el último lugar en esa temporada, en la que bateó para .244 sin conectar ningún jonrón.

Bankhead también integró el equipo de los Grises de Homestead que vino a Cuba en 1938 y 1939 para las llamadas series americanas, consistente en 2 juegos contra el Habana, 2 contra el Almendares y otros dos contra una selección de peloteros cubanos. El equipo de 1938 vino con figuras casi todos integrantes del Salón de Cooperstown, como Josh Gibson, el inicialista Buck Leonard, el torpedero Willie Wells, el lanzador-inicialista-jardinero Raymond Brown, y el lanzador Terry McDuffie. Brown no hizo el equipo en 1939. Bankhead jugó regular en ambos equipos pero como jardinero. Dieciocho años después, Bankhead regresó a jugar a la Habana, era la I Serie del Caribe, esta vez como integrante del equipo Spur Cola de Panamá, torneo en el que mostró que todavía, a sus 40 años, era capaz de batear, al promediar .348 y quedar de co-líder en dobletes (3).

En México jugó también, con el Carta Blanca de Monterrey en 1941, donde defendió el campo corto y lideró el robo de bases (32), a la vez que promediaba .315 al bate, pero su equipo quedó algo lejos de los campeones, Azul Vera Cruz, donde estaban sus coterráneos y amigos preciados, como Gibson, Papa Cool Bell, Ray Dandridge, Willie Wells y el cubano Martín Dihigo. En 1941, lo hizo nuevamente con el mismo equipo, donde quedó como campeón de bateo con .351 de promedio, anotó 74 veces, impulsó 85 anotaciones, robó 19 bases, pero con todo y eso el Monterrey siguió siendo equipo de pocas victorias.

Jugó también en República Dominicana, donde el dictador Rafael Leónidas Trujillo, tan egocéntrico como otros tantos que la historia ha conocido, formó el equipo de los Dragones en 1938, donde Bankhead jugó y decidió el último juego con jonrón a favor de su equipo. En esa novena jugaron Satchel Paige, Josh Gibson y Papa Cool Bell. Con Trujillo no se podia perder y era tanto el pánico reinante, que el mismo Paige tomó la primera nave que pudo y juró no volver a jugar en ese país.  Un viejo compañero de Sam, decía que él que le daba mejor a los lanzadores blancos que a sus coterráneos de las Ligas Negro.

En Puerto Rico llegó a jugar con el Ponce en el período de 1941-46 y en Venezuela en 1946-47, o sea que jugó en todos los circuitos invernales entonces existentes.

En su carrera, en las Ligas Negro,  Bankhead logró ser parte de los Grises de Homestead de 1942 a 1948, conjunto que se coronó campeón en las temporadas de 1943, 1944, perdió la de 1945 con los Bueyes de Cleveland, y volvió a ganar en 1948, siempre derrotando a los Barones Negros de Birmingham en la serie mundial.

Una vez estas ligas fueron desapareciendo, la mayoría de los peloteros afro se fueron integrando al béisbol profesional organizado. Ya entonces Sam Bankhead no estaba en forma para jugar, pero si sabía mucho, había dirigido a los Grises durante algún tiempo, por lo que fue contratado como director de equipo, en este caso de los Piratas de Farnham de la liga Provincial League, Clase C de Estados Unidos, en 1951. Finalizó la temporada con registro de 52-71 en el séptimo lugar, pero ha pasado a la historia como el primer director afro en la pelota organizada. No debemos confundir el asunto con el gran Frank Robinson, quien fue el primer director afro de equipo de Grandes Ligas, lo que ocurrió en 1975, o sea 24 años después que Bankhead dirigiera al Farnham en liga menor.

En Broadway, hubo años después una obra de teatro llamada «Fences (1983)», donde el actor James Earl Jones interpretaba el papel principal de un individuo, de nombre Troy Maxson, que en realidad no era otro que Sam Bankhead.  La obra fue famosa y se mantuvo durante buen tiempo en escenarios neoyorquinos. Lo que mucha gente no sabía que se trataba de ese pelotero, que era un desconocido para aquellos no interesados en béisbol.

En el orden personal, un pelotero que le conoció bien fue el lanzador Wilmer “Red” Fields, el que afirmó sobre Bankhead lo siguiente: “Sam era el hombre más respetado en el béisbol cuando llegué al mismo. Nunca alzaba la voz, si hacías algo errado, nunca te gritaba, él te diría las cosas de manera que tomaran efecto. Siempre estaba dispuesto a ayudar a todos. Fue el mejor pelotero que haya visto jamás.”

Nuevamente estamos en presencia de otro hombre negro terminado por un tiro, así le sucedió a Sam Bankhead el 24 de Julio de 1976, aún no había cumplido los 65 años. No se sabe bien el motivo de la discussion, si el disparo fue en defensa propia por parte de un trabajador del hotel William Penn en el centro de Pittsburgh, la realidad es que se fue tempranamente otra vida, igual que ya contamos anteriormente como se fue la de Luke Easter e incluso la del propio hermano de Bankhead, Garnett.

Si uno lee y revisa bien todo lo que hizo este pelotero-manager, se dará cuenta que injustamente no ha sido exaltado al salón de la fama de Cooperstown, donde otros como él, tampoco han integrado este sitial, como son los casos de Orestes Miñoso, Luis Tiant Jr. y Alejandro Oms.

Fuentes

Baseball-reference.com

Figueredo, Jorge S. Cuban Baseball: A Statistical History, 1878-1961. McFarland & Company, Inc. Publishers, Jefferson-North Carolina-London. 544 p.

Holway John B. 2017. Bustin Fences. Baseballaces.net. Jan. 25 http://baseballaces.net/2017/01/bustin-fences/

Riley J. A. 1994. The Biographical encyclopedia of the Negro Leagues. Caroll & Graf Publishers, Nueva York, pp 50-54.

Seamheads.com/NegroLgs/index.php

Wilkie Dave. Sam Bankhead. SABR. https://sabr.org/node/38084

 

Escrito por Esteban Romero, 22 octubre de 2018

 

Peloteros cubanos con más ponches por temporadas en la MLB

Hay tres tipos de peloteros: aquellos que hacen
que las cosas sucedan, quienes ven lo que sucede y
quienes se preguntan qué está sucediendo
.”
Tom Lasorda (ex lanzador y manager en la MLB)

Concluida la temporada de 2018, hemos visto al cubano Yoán Moncada inscribiendo su nombre en los libros de records, pero de forma negativa. La tabla 1 muestra los peloteros que más se han ponchado en una temporada y Moncada  se ubica en el cuarto puesto de todos los tiempos. Realmente resulta desesperante ver a un bateador como él, tomarse hasta 3 ponches por juego y sin hacerle swing al tercer strike. Dice el manager de los Medias Blancas, Rick Rentería, que Moncada debe bajar más la cabeza para seguir mejor el lanzamiento. Sea lo que sea, el cienfueguero debe hacer los ajustes necesarios al bate para la próxima temporada. Su llegada a los Medias Blancas, equipo sotanero de la división central de la Liga Americana, fue como una esperanza de mejor ofensiva, pero a decir verdad, su desempeño ha sido decepcionante para muchos aficionados de este equipo.

Tabla 1 Peloteros con más ponches por temporada en la MLB

 

Peloteros con más ponches en MLB

Usualmente los ponchones son aquellos peloteros que suelen llevar la bola lejos y con frecuencia, aunque no necesariamente. En la tabla anterior, no se ve a Lou Gehrig o a Babe Ruth, grandes sluggers de todos los tiempos. No obstante, el propósito de este artículo no es el de analizar a aquellos que más ponches han recibido en la MLB, sino saber cuál ha sido el comportamiento de los peloteros cubanos en este departamento negativo.

Moncada me hizo recordar a Francisco “Panchón” Herrera, oriundo de Santiago de las Vegas, el cual fue el primer cubano en inscribirse en la lista de ponchones, al resultar líder en este departamento en la temporada de 1960 de la Liga Nacional, con 137 chocolates ingeridos, pero como se ve, 137 es mucho menos que 214.

Revisando las estadísticas, se puede ver que hay peloteros que jamás han llegado a los 100 ponches. Orestes Miñoso, uno de los mejores bateadores cubanos que haya pasado por la MLB, tuvo un máximo de 54 ponches en la temporada de 1957. Es cierto que Miñoso no era un slugger, pero sí un hombre capaz de llevar la bola lejos con frecuencia.

Otro caso interesante es el de Román Mejías, coterráneo, por cierto, de Moncada, quien disparó 24 jonrones en la temporada de 1962 y se ponchó 83 veces. Otros, como Tony Taylor, un máximo de 98 ponches en 1960; el gran Tony Oliva, excelente bateador y con poder también, 72 ponches en 1966; Octavio Rojas, 58 en la temporada de 1967, incluso peloteros considerados como más débiles al bate, como son los torpederos José Iglesias y Adeiny Hechavarría, se han ponchado, como máximo, 65 y 67 veces, respectivamente, en la temporada de 2017.

Miñoso-Oliva-Mejías

Sluggers cubanos ha habido, esos son los casos de Tany Pérez, José Canseco, Rafael Palmeiro, Kendrys Morales, Yoenis Céspedes, José Dariel Abreu, Yasmany Tomás, Yasmani Grandal, Yonder Alonso y Yasiel Puig. En el caso de estos peloteros, el ponche es más común, ya que su objetivo es llevar la bola lejos, producir carreras, por lo que el SO forma parte de lo cotidiano.

La tabla 2 muestra los peloteros cubanos que se han ponchado 100 o más veces en la MLB y las temporadas en que esto ha ocurrido. A modo de comparación, se sacó una relación de SO/HR, o sea cuántos ponches corresponden a jonrón conectado en cada caso.

Tabla 2. Peloteros cubanos con más ponches por temporadas en la MLB

Tabla de ponchones cubanos

*en negritas cuando han sido líderes en su Liga
**en el caso de la relación SO/HR, aparecen en negritas los valores que sobrepasan los 2 digitos

Como regla, todo bateador que no sea jonronero, si se poncha 100 o más veces, la relación SO/HR suele ser alta. Esos son los casos de Leonardo Cárdenas en 1963 y 1964, Zoilo Versalles en 1967, y Leonys Martín en 2014, además de los jonroneros Yonder Alonso en 2012 y Yasmany Tomás en 2014, incluso los valores de SO/HR de Leonys, Cárdenas (1963) y Versalles son más elevados que los de Moncada. Todo bateador que logre batear 30 o más jonrones compensa bien el centenar de SO, ya que la relación se reduce. Canseco tiene la segunda cifra de más ponches en una temporada por un bateador cubano, con 175 en 1986, pero disparó 33 jonrones, por lo que la relación SO/HR para esa temporada asciende a solo 5.3.

De todas formas, más de 200 ponches en una temporada es algo negativo y  excepcional, por lo que esperemos que lo acontecido en la temporada de 2018 no vuelva a suceder ni con Moncada, ni con otros bateadores cubanos.

 

Escrito por Esteban Romero, el 19 octubre de 2018, con información extraída de baseball-almanac.com y baseball-reference.com

 

Carlos Kindelán no puede quedar en el olvido

No por ser el mejor, sino por ser único”.
Octavio Paz (1914-98, poeta, ensayista y diplomático
mexicano, premio nobel de literatura en 1990)

Carlos Kindelán

En días pasados publicamos un artículo sobre las mejores segundas bases en series nacionales de Cuba (https://deportescineyotros.wordpress.com/2018/09/21/las-mejores-segundas-bases-en-series-nacionales). Por esas cosas de la vida, hubo una omisión involuntaria de un pelotero ejemplar, se trata de la figura del desaparecido Carlos Kindelán Limonta, hombre que naciera el 24 de agosto de 1963 en la Güinera, Municipio Arroyo Naranjo, La Habana, y que debutara en series nacionales con el conjunto Industriales en la serie de 1981-82, bajo la guía de Pedro Chávez, donde se mantuvo, no como regular hasta la serie de 1983-84. De los azules pasó a jugar con los Metropolitanos hasta la serie de 1987-88.

Presentes estaban camareros como Juan Padilla y Enrique Díaz en los Industriales y Metros, respectivamente, por lo que la situación se volvía algo difícil para que Carlos jugara regular en los equipos de la capital. Su calidad defensiva y su agresividad al bate le ayudaron a buscar otros horizontes. Fue así, que alentado por  Eduardo Cárdenas, quien había tomado similar decisión con anterioridad, Kindelán se trasladó a jugar con los conjuntos de la provincia de Matanzas, donde demostró lo que sabía hacer en cuatro temporadas con los Henequeneros, en las que jugó la segunda base como regular y fue parte de los equipos campeones de 1989-1990 y 1990-1991, además de hacer el equipo Matanzas en las selectivas de esos años. La culminación de este ascenso fue su  inclusión en el equipo Cuba que ganara la Copa Intercontinental en Barcelona (1991). La carrera del habanero se vio interrumpida por problemas renales, que obligaron a un retiro breve del pelotero. Rojas Garay (2018) relata que Kindelán, como integrante del Cuba B, comenzó a sentirse mal en una gira por Alemania: piernas hinchadas, falta de aire, orinaba poco y padecía de taquicardia. Al final se vio que sufría de una insuficiencia renal, por lo que se le aplicó hemodiálisis y operación para trasplante de un riñón.

Carlos Kindelán 2

Todo el mundo pensó que la carrera de Kindelán en el béisbol había concluido, pero el único que probablemente no lo pensó así fue el mismo pelotero, el que comenzó a entrenar nuevamente ocho meses después de su operación y regresó a jugar con el equipo Matanzas de 1992 a 1995.

Hay un detalle que recuerdo de Kindelán, jugaban Industriales y Santiago en el Latino, allí estaba el que suscribe, lanzaba el estelar Braudilio Vinent por los orientales y si la memoria no me falla, Kindelán alineaba como noveno al bate de los azules. Era un juego que transcurrió cerradamente, con buen pitcheo de ambas partes, pero Vinent se encontró con un escollo, que fue el mismo Carlos Kindelán. En su primera vez al bate le conectó triple y trajo una para los azules, en su segunda vez le sonó otro cañonazo y en la tercera vino la bronca, Vinent le tiró la pelota por la cabeza, la que, por suerte, Kindelán supo esquivar tirándose al suelo inmediatamente. El manager de los azules era el otrora estelar lanzador Andrés Ayón, el que acto seguido pidió la expulsión de Vinent y produjo una discusión fuerte del mismo Ayón con Vinent. Lo que se dijeron no fueron palabras aptas para escribirlas aquí. Sé esto último detalle, ya que al siguiente día estaba en la heladería-pastelería de la Ward en Santa Catalina, donde se encontraba el lanzador reglano Ramón Tablado, a quien pregunté y me dijo que tanto uno como otro se dijeron lo peor del mundo.

La realidad es que Carlos Kindelán fue un bateador siempre eficaz con los lanzamientos de Vinent. En otros enfrentamientos entre ambos, el meteoro de la Maya sabía que Kindelán no era fácil de dominar, por lo que procuró de lanzarle con cuidado, a veces lo dominaba y a veces le bateaba.

Carlos Kindelán comenzó a sentirse mal en días de la primera quincena de marzo de 1998, por lo que se trasladó a la Habana para hacerse el chequeo de rutina, viajó en una noche fresca, pero desabrigado. Al llegar a su casa en la Güinera, ya Carlos tenía el pulmón afectado y sus piernas muy hinchadas, fue ingresado en el hospital “Hermanos Ameijeiras”, donde se llegó a la conclusión que el organismo de Carlos estaba haciendo rechazo al riñón trasplantado. Mejoró algo después de una hemodiálisis, pero tenía una fuerte neumonía que afectaba sus pulmones. Entre tanta complicación, el organismo de Carlos resistió hasta donde pudo y finalmente falleció el 18 de marzo de 1998. Su velorio tuvo lugar en la funeraria Maulini, ubicada en la calle María Auxiliadora de Víbora Park, adonde asistieron varios compañeros de su deporte, entre ellos Pedro Chávez, Germán Mesa, Rey Vicente Anglada y Wilfredo Sánchez, único matancero presente. El gran pelotero fue enterrado vistiendo uniforme del equipo Cuba, honor bien merecido.

En resumen de su labor como pelotero, Carlos Kindelán jugó un total de 14 series nacionales, en las que bateó para promedio de .283 producto de 768 hits en 2716 veces al bate, incluido 126 dobles, 37 triples, 63 jonrones, con 379 anotadas y 357 empujadas. Defensivamente jugó para .974, con 98 errores en 3724 lances, 467 dobles matanzas y un triple play. En la Intercontinental de Barcelona bateó de 5-2, con 4 empujadas, una base y 1 ponche, y defensivamente no cometió error en los dos juegos que participó.

Carlos Kindelán es ejemplo de esfuerzo, supo en todo momento ponerse por encima de sus dolencias y demostrar con coraje y determinación lo mucho que se puede hacer cuando uno pone empeño en eso.

Fuentes

Anon. Carlos Kindelán. Ecured. cu https://www.ecured.cu/Carlos_Kindel%C3%A1n_Limonta

Ego Walter. Evaluación de Carlos Kindelán. Sputnik news. https://mundo.sputniknews.com/firmas/201412241032575568/

Rojas Garay Osvaldo. 2018. Carlos Kindelán, swing a la adversidad. JR, marzo 17. http://www.juventudrebelde.cu/deportes/2018-03-17/carlos-kindelan-swing-a-la-adversidad

 

Escrito por Esteban Romero, 3 octubre de 2018

Era antes una decena y no una novena

El béisbol es ballet sin música, drama sin palabras.”
Ernie Harwell (1918-2010, comentarista deportivo estadounidense)

Cualquier persona que decida leer este artículo beisbolero, se dirá que no tiene nada de novedoso decir que ahora juegan decenas y no novenas. Efectivamente, el 6 de abril de 1973, en juego entre los Medias Rojas de Boston y los Yankees de Nueva York, se estrenó el bateador designado, siendo el primero en consumir turno al bate como tal, el bateador zurdo Ron Blomberg de los Yankees. La Liga Americana adoptó el designado, la Nacional ni lo intenta por ahora, mientras otras ligas menores y amateurs sí lo adoptaron casi de inmediato.

Añadir el bateador designado implica diez peloteros, pero al cajón de bateo solo asisten nueve, ya que el lanzador no batea, por lo que de 10 peloteros, son nueve los atacantes.

En Cuba se jugó con una decena atacante y defensora desde el primer juego de la temporada de 1878-79, que fuera disputado por Almendares y Habana.

¿Quién era el décimo jugador? Se trata del RS, o sea right short o jardinero corto, que el autor supone que se ubicaba en una parte detrás del segunda base y entre los jardineros derecho y central, pero más corto que estos.

Al revisar las estadísticas de la Asociación Nacional del siglo XIX, se ve claramente que el RS no era incluido, o sea se jugaba con nueve peloteros, lo que a uno le crea la curiosidad, si esto fue invención cubana. El softbol ha tenido esa posición también, pero este deporte se practica desde noviembre de 1887, algo que relataremos en otro artículo. Por lo tanto, el RS no vino del softbol al béisbol cubano.

Lo interesante es que en el primer juego oficial en Cuba, disputado por Matanzas y Habana, el domingo 27 de diciembre de 1874, en el estadio Palmar del Junco, el RS no se incluyó. Los equipos salieron al campo como novenas y como tal jugaron.

Right Short.png

El primer juego con el RS ocurrió el 29 de diciembre de 1878, partido inaugural de la temporada 1878-79. Por el Almendares, Adolfo Nuño fue el RS y décimo bate, quien anotó dos carreras, mientras que Eduardo Cadaval lo hizo por el Habana y como segundo al bate, quien ofensivamente se fue en blanco ante los envíos de Teodoro de Zaldo.

Los peloteros que jugaron esta posición en aquella pelota fueron, además de los ya mencionados: Félix Cabello, Antonio Pérez Utrera, Froilán Díaz, Vicente Díaz, José María Tehuma, Joaquín Varona, Hilario Severini, Luis Soublet, Vicente Quesada, Manuel Landa, Benigno Hernández, Francisco Hernández, Ramón Hernández, Aquiles Martínez, Juan Soler, Gaspar Molina, Alejandro del Castillo, Alberto Cadaval, Moisés Quintero, Adolfo Luján, José Luján, Alfredo Laborde, Blas Cowley, Antonio Chávez, Luis Ayuela, Jaime Nuguet, J. Peralta, Perfecto Lacoste, Manuel Padrón, Nemesio Guilló, José G. Domínguez, José Castaner, Francisco Fleitas, Miguel Palmer, Ramón Pagés, Benjamín Horschek, Felipe Blanco, Franciso Petit, Alfredo Arcano, Evaristo Cachurro, Eugenio Rosas, A. Griffol, A. Gobel, C. Bolio, M. Cruz, O. Alcazar, O. Hernández, Oscar Hevia, J. Randin, R. Quintero, N. Broderman, N. Villaurrutia, A. Reigada y J. Marino.

El 5 de junio de 1890, en juego entre Habana y Progreso, fue el último partido de la temporada 1889-1890 y donde estuvo presente el RS. Por el Habana lo hizo Antonio Chávez, situado como décimo al bate en la alineación, mientras que Progreso abrió con Manuel Padrón en la posición y como quinto bate. Luego Padrón pasó a jugar el campo corto y su lugar lo ocupó el lanzador José Castaner, situado como séptimo en la alineación. A partir de entonces no hubo más RS.

Fuentes

  • Figueredo, Jorge S. 2003. Cuban Baseball: A Statistical History, 1878-1961. McFarland & Company, Inc. Publishers, Jefferson, North Carolina-London. 544 p.
  • Nieto Severo. 2007. Béisbol en Cuba Hispánica. Editorial Científico Técnica, La Habana, 378 p.

 

Escrito por Esteban Romero, 27 setiembre de 2018

Las mejores segundas bases en series nacionales

«El béisbol es el único deporte, que conozca, que cuando un conjunto
está a la ofensiva, el equipo rival tiene el control de la pelota

Ken «Hawk» Harrelson (ex pelotero, narrador y
comentarista de los Medias Blancas de Chicago)

Un tema sumamente polémico, hablar de los mejores “camareros” o defensores de la segunda base en la historia de las series nacionales, donde por suerte han pasado muchas y de calidad.

Aunque las estadísticas dicen muchas cosas, hay otras que son las que uno vio en el terreno y que no siempre dicen los numeritos. Jugar la intermedia significa ser un buen defensor, llegar a lo increíble, desde roletazos hasta los pop fly, hacer buena combinación de doble matanza con el torpedero y estar a la viva a la hora del robo de corredores rivales. Los camareros están obligados a batear, sea como hombre de tacto, dirigiendo la bola por donde más duele, tocando si es el caso, e incluso ahora los hay con tremendo poder.

Cuando en 1962 se inició la primera serie, entonces dos camareros se veían claramente. El primero era Urbano González, todo un maestro del bateo, y el segundo era el camagüeyano Rolando “Gallego” Valdés, hombre de poder, quien, no en balde, fue líder jonronero en las dos primeras series nacionales. La defensiva de ambos era aceptable, pero sin llegar a ser nada de otra galaxia. No eran realmente hombres rápidos. Valdés era poder pero poco tacto al bate. Urbano jugaba la posición, ya que la tercera era entonces defendida por hombres como Jorge Trigoura y Germán Águila.

Urbano y Gallego.png

En la primera serie también había debutado Andrés Pilotaje Telémaco, quien jugó más tercera en ese torneo, ya que el Gallego Valdés defendía la segunda de su equipo, Orientales. El Tele medía 182 cm, pasó a jugar más la segunda a partir de la segunda serie y ya en la tercera serie se desenvolvió como regular, ya que el Gallego pasó a jugar con los Azucareros y luego con los Granjeros. Precisamente en la tercera serie nacional debutaba un joven matancero, de menos altura que el Tele, mide 175.26 cm, que era todo un rayo al campo. Se trata de Félix Isasi Mestre, oriundo de Pueblo Nuevo, ciudad de Matanzas. Según él mismo ha confesado, su ídolo era otro bigleaguer matancero, Tony Taylor.

Se puede decir que fue a partir de esa serie que apareció la maestría defensiva alrededor del segundo saco en Cuba. Era como si hubiera una competencia entre ambos peloteros. Isasi fue siempre un buen bateador, buen fildeador, con mucha picardía en el terreno, escondía bola y sacaba outs como un mago saca palomas de un sombrero. Otra virtud era saber correr, robando bases superaba a hombres rápidos como su compañero Wilfredo Sánchez. En ese aspecto de los robos, fue todo un émulo de Ñico Jiménez. Se puede asegurar que fue el camarero más integral en las primeras dos décadas de series nacionales, pues lo hacía todo bien, no en balde, fue regular en su posición desde los Panamericanos de Winnipeg (1967), aunque a decir verdad, lo debió haber sido desde los Centroamericanos de San Juan (1966). Por razones, que nadie sabe o no se dijeron, optaron por llevar a su coterráneo Rafael Herrera en tercera y a Urbano jugando la segunda. Con todo el respeto a Herrera, pero Isasi en la quinta serie nacional fue muy superior al bate, aparte del resto de las virtudes ya mencionadas.

¿Qué decir de Telémaco? No he visto a nadie pivotear como lo hacía el guantanamero. Según él afirmó, pivoteaba con la muñeca, a la altura de la cadera y no utilizaba el brazo como palanca. Esa maravilla era marca registrada del Tele. El famoso narrador-comentarista Buck Canel le vio jugar en el campeonato mundial de 1969, en Santo Domingo, quien afirmó no haber visto antes a un camarero tan alto con esa velocidad y forma de tirar. Tele  comenzó a ser un dolor de cabeza al bate a partir de la quinta serie, cuando se llevó el título de dobletes (12) y rompió el record de 10 establecido por Tomás Soto en la I serie. En la VII serie, promedió por encima de los .300, mientras que en la VIII, concretamente el 12 de febrero de 1969, se convirtió en el primer pelotero, en series nacionales, en conectar 6 hits en un juego.

Tele e Isasi.png

Sin lugar a dudas, Isasi fue siempre bateador de altos promedios, Telémaco fue un grande hasta que se lesionó. El desaparecido comentarista Rubén Rodríguez, uno de los más conocedores de la pelota cubana de todos los tiempos y muy observador, señalaba la grandeza de ambos, a Tele por su pivot y defensiva, a Isasi por su bateo, corrido de bases y defensiva, y añadía que Isasi superaba a Telémaco en los pop fly, tenía más sentido para llegarle a esos batazos, que a veces no se sabe donde podían caer.

En la X serie nacional (1970-71) debutó un joven oriental con el equipo Las Villas, que se desmpeñó bien al bate, al extremo que se llevó el novato del año, se trata de Heriberto Arboláez, quien defendía modestamente la intermedia. Este pelotero jugó una temporada más con Las Villas, mientras que en la XII serie nacional pasó a jugar con los debutantes Serranos, donde compartiría la posición con el novato guantanamero Wilfredo Hernández Rojas. En la XIII serie pasó a jugar con los Mineros y luego nunca más se supo de él.

El pinareño Alfonso Urquiola, quien venía de jugar la posición en la selección juvenil cubana, debutó en 1971. Era rápido al campo y en el corrido de las bases, bateador que se fueron superando en promedio cada temporada. Urquiola se situaba muy detrás al campo, ni Isasi ni Telémaco jugaban así. Eso fue lo primero que me llamó la atención del pinareño. El campo que cubría el pinareño era algo superior al de los mencionados peloteros. Poco después, debutaron, dos nuevos camareros, el ya mencionado Wilfredo Hernández con los Serranos y el habanero Rey Vicente Anglada, que lo hizo jugando la antesala y sustituyendo por lesión a Germán Águila. La segunda entonces era defendida por Julio Soto en los Industriales. Un año después Soto se retiró y Anglada comenzó a jugar su base, la segunda, aunque era muy bueno en cualquier posición del cuadro. El hombre del Cerro jugaba también atrás, pero con un plus, era muy veloz al campo, cubría mucho terreno. A lo que le llegaba Anglada, no recuerdo a ningún otro que le haya llegado fildeando, sacaba outs increíbles. Al bate, era hombre de tacto, tocaba bien la bola y la dirigía a conveniencia. En las bases era un demonio, muy inteligente y jugador de picardía como Isasi. El Latino vibraba con sus jugadas ofensivas y defensivas.

A Wilfredo le vimos jugar con velocidad su posición, era pimentoso, fildeaba muy bien, pero sin llegar a la estelaridad de Anglada y Urquiola. Al bate fue mejorando temporada tras temporada, se convirtió en bateador de tacto, capaz de conectar por detrás del corredor, muy útil como segundo bate en su alineación. Logró hacer combinación con Agustín Arias, luego con Antonio Pacheco, cuando el santiaguero aún cubría el campo corto. Fue parte del equipo Cuba a los Centroamericanos de La Habana (1982) cuando Urquiola fue sancionado, a entender del que suscribe, de manera injusta.

Urquiola, Anglada, Hdez y Pedroso.png

Carmelo Pedroso Chamizo, oriundo de Candelaria, debutó con Vegueros en la XIV serie (1974-75), equipo en el que jugó como reserva de la segunda hasta 1976-78 (XVIII serie). A partir de la XIX serie (1978-79) pasó a jugar con Forestales, donde demostró más que eficiencia defensiva, buen bateo. Cuando a Anglada le comenzaron los problemas, artificialmente creados por la Comisión de Béisbol, que le llevaron a no integrar los equipos Cuba al Mundial de Japón (1980) y a la V Copa Intercontinental, Edmonton (1981), fue entonces que el conjunto nacional llevó dos camareros de una misma provincia, o sea a Urquiola y a Pedroso. Realmente el hombre de Candelaria había bateado en condiciones, por lo que lo lógico habría sido llevar a Anglada y a Pedroso. Este pelotero jugó hasta la XXVII serie (1987-88) con los Forestales, no con Vegeueros, como se aseguraba en una entrevista. 

En la misma época del debut de Carmelo Pedroso, debutó también un joven espirituano, igualmente de las filas del Cuba juvenil, de nombre Miguel Rojas, el que supo mostrar perseverancia al jugar 20 series nacionales, además de mostrar una defensiva muy buena en sentido general. Rojitas no fue ese gran bateador, pero en ocasiones se convertía en el clásico salao con algún batazo oportuno. Previamente, en 1975 igualmente debutó el camagüeyano Sergio Quesada, un pelotero muy laborioso, buena a la defensa, capaz de jugar también segunda y tercera, de buen tacto al bate. Quesada estuvo listo para integrar el primer equipo nacional en la década de los 80, pero la competencia con otros segundas bases de calidad, como es el caso de Antonio Pacheco, no posibilitó su inclusión.

Cuba tenía varios camareros muy dotados en 1975. Todavía Isasi lo hacía bien, aunque el bate de aluminio y los metrallazos que por su zona iban, no es que le gustaran mucho. Además, estaban Urquiola y Anglada. La carrera de este último comenzó a detenerse, no por su culpa, a partir de 1979 cuando quedó fuera del equipo Cuba para integrar el conjunto a la Intercontinental de 1979, en la Habana. Previamente había ido como segunda regular del Cuba a los Panamericanos de 1979, no estaba lesionado, ¿qué le pasó? Quien mejor puede responder a esta pregunta es Servio Borges, lo que uno no está seguro que la quiera responder. Anglada no hizo más equipos Cuba y en 1981 desapareció de la escena de juego. Recuerdo al mismo Bobby Salamanca dando la noticia por la radio. Se decía que había apostado o vendido juegos, lo que la vida ha demostrado que no fue cierto.

Así nos perdimos la oportunidad de seguir disfrutando del juego de una segunda base, que fuera todo sensación. Era el Tony Taylor de los Industriales, quien lo hacía todo bien a la defensa, a la ofensiva, en el corrido de bases y orientando a sus compañeros al campo. Junto a Rodolfo Puente, creó una de las mejores combinaciones alrededor de segunda en series nacionales.

Por esa misma época fue que debutó el santiaguero Antonio Pacheco Massó, otro que venía de jugar en equipos Cuba infantil y juvenil, la mayoría de las veces como torpedero, incluso en los equipos de su provincia varias veces jugó esa posición. Pacheco tenía buen desplazamiento, pero nada comparable con Urquiola o Anglada, de buen brazo, muy inteligente al campo, era todo un director, y como bateador era un mago, lo mismo tocaba, que bateaba por detrás del corredor y en el Latino le vi dar uno de los jonrones más largos que se haya dado por el jardín izquierdo. Pacheco le tocó pasar más del 90% de su carrera bateando con aluminio. A partir de 1984 jugó la segunda base e hizo combinación con Evenecer Godinez en equipos orientales y con Germán Mesa en los equipos Cuba. Es el camarero de mayor duración en series nacionales después de Enrique Díaz y el que más veces fue titular de la posición en los equipos Cuba. De su clase da fe el hecho de que los azulejos de Toronto le quisieran contratar junto a Omar Linares para dar fuerza a su cuadro, propuestas que ambos peloteros no aceptaron.

Sergio Quesada y Carlos Kindelán

En la década de los 80, debutaron nuevos camareros, defensores de la segunda. Entre ellos, los habaneros Carlos Kindelán en 1981 y Juan Padilla en 1983. Kindelán fue otro pelotero laborioso, pero defensivamente Padilla le superaba, de los mejores camareros defensivos en la historia de series nacionales, razón por la que Kindelán se marchó a jugar la posición en equipos de Matanzas. Padilla hizo combinación en equipos capitalinos con Germán Mesa. Padilla bateaba, pero no más que Pacheco y por eso siempre fue reserva del infield en los equipos Cuba. Así y todo, Kindelán llegó a hacer equipo Cuba a una copa intercontinental (Barcelona 1991). El otro fue Oscar Macías, en 1984, quien venía de las filas juveniles. Sin llegar a ser una sensación en segunda, su defensa fue aceptable y su bateo, sobre todo de largometraje se hizo sentir, sus 286 jonrones, que pudieron ser más, sacan ventaja de dos a los bateados por Antonio Pacheco. Su poder le llevó a hacer varias veces el equipo Cuba. En 1983 fue sancionado, la voz de la calle dijo que lo habían cogido tratando de irse del país. La radio y la TV nada dijeron al respecto, no lo mencionaron más.

Pacheco y co.

El pinero Alexander Ramos debutó en 1987, todo un virtuoso al bate y su juego casi permanente. Ramos se retiró, después de 18 series nacionales, con promedio de .339, el más alto entre los camareros, y dejó record ejemplar de 1112 juegos consecutivos jugados en Series Nacionales. Con todo lo que hizo, Ramos solo fue parte del equipo Cuba a los Panamericanos de 2003. En igual temporada de 1987, debutaba Enriquito Díaz, el camarero de siempre de los Metropolitanos, aunque jugó algo con los Industriales (cinco temporadas). Tenía buen desplazamiento como segunda base, aunque a mi modesto entender, no llegó a ser esa maravilla como Padilla. Enriquito fue ejemplo de perseverancia, jugó en 26 series nacionales, segundo pelotero de series nacionales en temporadas jugadas, y su promedio ofensivo quedó a dos céntimas de los .300. Otra virtud, su velocidad en el corrido, robador de 726 bases. Enriquito se retiró de 45 años, pero le tocó jugar cuando la competencia por el segundo saco era grande, ya que entonces jugaban los mencionados Pacheco, Padilla, Ramos, Macías y Yobal Dueñas, que aún no se ha mencionado. Se retiró como el primero en hits conectados (2378), anotadas (1638), triples (99), además de bases robadas.

El pinareño Yobal Dueñas, otro camarero titular de la posición en equipo juvenil Cuba, que debutó en 1990 en series nacionales. Hombre alto que supo jugar la posición, además de desenvolverse en los jardines en muchas oportunidades. Al bate no era fácil de dominar, tenía tacto y poder y sabía correr las bases. Después de haber jugado 14 temporadas y haber jugado siete veces en equipos Cuba en eventos oficiales, Yobal decidió abandonar el país.

En la década de los 90, debutó Jorge Díaz Olano, más conocido como la araña, quien jugó durante 6 temporadas con aquel conjunto Villa Clara casi invencible, donde demostró sus habilidades defensivas y ofensivas. Díaz, padre del actual bigleaguer Yandy Díaz Fernández, decidió abandonar el país en 1997. En la pelota profesional estadounidense no pasó de jugar con algunos equipos independientes en el período de 2000-06.

En la XLVI serie nacional (2006-07) debutó el matancero José Miguel Fernández, bateador zurdo, hombre de mucho tacto y capaz de conectar batazos extraviados. Su ofensiva fue su gran virtud, ya que defensivamente no fue una estrella, sea en segunda, tercera y a veces el campo corto. Así y todo, José Miguel logró integrar varias veces el conjunto nacional, incluso a un Clásico, donde volvió a demostrar que al bate es un pelotero de cuidado. Jugó para su provincia hasta la LIV serie nacional (2014-15), concluida la cual, decidió abandonar el país, algo que logró con bastante dificultad. Fernández logró ser agente libre y contratado por los Angelinos, equipo con el que debutó en 2018, pero jugando la inicial. Nuevamente, su bateo está presente, capaz de discriminar bolas malas, pero su defensiva le llevaron a jugar la inicial.

Ibáñez, Moncada, José Miguel.png

Otros peloteros que debutaron posteriormente fueron el isleño Andy Ibáñez, en la LI serie nacional (2011-12), pelotero que se ha caracterizado por ser bastante completo en los ambos renglones. En la temporada de su debut, se llevó el premio de mejor segunda base defensvia. Ibáñez jugó tres series y luego se marchó legalmente del país. Los Vigilantes le contrataron y juega satisfactoriamente con la sucursal Round Rock Express en la Liga Costa del Pacífico (AAA). El otro debutante fue el cienfueguero Yoán Moncada en la LII serie nacional (2012-13), bateador ambidextro que se destacó por su velocidad en las bases. Al igual que Ibáñez, se marchó legalmente después de concluida la LIII serie nacional, se hizo agente libre y los Medias Rojas de Boston le contrataron, equipo con el que debutó en la temporada de 2016. Meses después fue canjeado a los Medias Blancas, con los que juega desde mediados de la temporada de 2017. Si bien le sobran las condiciones, tiene que pulir muchos aspectos de su juego, ser más agresivo a la defensa y saber discriminar los lanzamientos, ya que su ponchemanía es mal recibida por la fanaticada del Guarantee Rate Field en Chicago.

En las últimas series, los camareros regulares del equipo Cuba han sido el granmense Carlos Bénitez, hombre de poder, con tacto moderado, desempeño modesto a la defensiva, y el habanero Juan Carlos Torriente, de más tacto, capaz de dirigir la bola por detrás del corredor, e igualmente de defensa modesta. Con todo el respeto a estos peloteros, pero en Cuba antes había camareros más completos.

Las estadísticas convencionales de estos jugadores de la intermedia aparecen en la tabla adjunta, excepto las de Bénitez y Torriente, al estar aún activos en series nacionales. Cada cual puede hacerse una idea y escoger al mejor a su entender, aunque nada mejor haber visto a todos jugar, privilegio del que goza el que suscribe.

Desempeño de segundas bases en series nacionales

Stats segundas bases cubanas

*Temp- temporadas, DP-doble play o doble matanza

A criterio personal, los más integrales fueron Isasi en las primeras 15 series nacionales, Urquiola y Anglada hasta inicios de los 80, y Pacheco a partir de 1983 hasta 2000. El de más poder fue Macías, el de mejor ofensiva en general fue Alexander Ramos en series nacionales, ya que Pacheco e Isasi fueron buenos en series nacionales y eventos internacionales. En el renglón ofensivo no se puede olvidar a la figura de Urbano González, el hombre de la mejor vistilla, difícil de ponchar. Defensivamente la maravilla fue Anglada, le llegaba a lo imposible, seguido de Juan Padilla. El más perseverante fue Enriquito Díaz, no es fácil jugar tantas series en una posición que requiere mucha energía y eficiencia.

 

Escrito por Esteban Romero, 14 setiembre de 2018, con información extraída de las guías de béisbol, Cuban-play.com, Ecured.com y datos de su archivo personal. Artículo actualizado el 31 octubre de 2018

Lanzamiento en el béisbol: la slider

Toma la bola y tirala donde tú quieras.
Lanza strikes, el home no se mueve
.”
Satchel Paige (estelar lanzador de Ligas
Negro y Grandes Ligas)

Slider

La slider no es un lanzamiento fácil, pero aquellos que lo llegan a dominar, se convierten en verdaderos ases del montículo. La mayoría de los lanzadores, con velocidad en sus lanzamientos, utilizan la slider o la deslizadora dentro de su repertorio, el cual posee movimiento lateral y suele caer hacia afuera, cerca de la zona, por lo que surte un efecto muy similar al del cambio, ya que el bateador pierde el balance en el plato. La slider es menos veloz que una recta, pero tiene más velocidad que una curva.

Se entiende que el primer lanzador en usar este tipo de lanzamiento fue el derecho George Blaeholder, quien jugó 10 temporadas para los Carmelitas de St Louis (1925-35), con los que ganó 90 y perdió 111 desafíos. Otros entienden que este lanzamiento erea parte del repertorio del derecho George Uhle, el que lanzara 17 temporadas (1919-1936) en las Mayores, una parte con los Indios de Cleveland y luego con los Tigres de Detroit. Uhle ganó 200 y perdió 166 partidos en su carrera, mayormente en la Liga Americana.

Blaeholder-Uhle.png

En sus primeros días, este lanzamiento fue llamado slide ball. John Ward, comentarista de la época, afirmaba: “lo mejor de Blaeholder es su bola rápida, la que generalmente tira con un movimiento lateral de su brazo, que le da a la pelota una caída lateral una vez cruza el plato. Los bateadores desconcertados, terminan llamándole slide ball. Evidentemente, esta caída se debe a alguna peculiaridad en el agarre y lanzamiento de la bola.

Como se observa, Ward no se daba cuenta que no era una recta lo que tiraba Blaeholder, era otra cosa, y fue ahí, donde el gran Bob Feller puso su intelecto. El estelar y veloz derecho aclaró que ese era otro lanzamiento y no una recta, la que se lanza con un giro de la muñeca, aproximadamente la mitad de lo que sería para una bola curva. No obstante, girar la muñeca actualmente se entiende no necesario. A ese respecto, el ex entrenador de pitcheo de los Tigres de Detroit, Bob Cluck, aclaró: “La slider también se agarra, como pasa con la cutter, fuera del centro y simplemente se lanza como una bola rápida. Debido a que la pelota tiene más superficie de contacto con el dedo medio que la que tiene con la cutter, la bola rompe y pasa 10-12 pulgadas afuera.” Este entrenador agregó que el giro de la muñeca puede ejercer más presión sobre el codo del lanzador, lo cual resulta perjudicial. Lo importante es que al sujetar la bola, el pitcher presione con su dedo medio igual que lo hace con la recta, pero al soltarla, lo hace con el borde del dedo y no con la yema de los dedos como sucede con la recta.

El “barbero” Sal Magglie, un conocido de la afición cubana, decía en su época que muchos lanzadores eran vagos al no aprender a usar la slider. No obstante, el ex-manager de los Dodgers, Walt Alston, en su libro The Complete Baseball Handbook, consideraba la slider como lanzamiento efectivo, pero advertía que el mismo no debía ser utilizado por los jóvenes talentos. Su uso solo debe promoverse cuando el lanzador esté fisicamente apto para lanzarla.  La slider real fue por primera vez utilizada por ases del montículo, como los derechos Red Ruffing, John Allen y Bob Feller. El derecho Bob Lemon defendía los jardines en sus inicios, luego aprendió del entrenador Mel Harder de los Indios, a lanzar la slider entre sus lanzamientos para convertirse en el lanzador eficiente que fue más tarde. Uno de los zurdos que llegó a dominar la slider fue Dick Donovan de los Medias Blancas de Chicago. El pelotero y senador Jim Bunning, quien jugara en Cuba para los Tigres del Marianao, también fue otro que hizo de la slider una de sus armas preferidas. Los grandes Bob Gibson y el zurdo Steve ´Lefty´ Carlton poseían sliders venenosas en extremo.

Ases de la slider.png

De los lanzadores del pasado reciente y en la actualidad, los mejores lanzadores de sliders son o han sido el zurdo Randy Johnson, los derechos Justin Verlander, Zack Greinke, Noah Syndergaard, Chris Archer, Gerrit Cole, Max Scherzer y el desaparecido cubano José Fernández, así como los zurdos Chris Sale y Clayton Kershaw. La lista es más extensa realmente.

El zurdo cubano Ariel Miranda lanzando una slider

El zurdo cubano Ariel Miranda lanzando una slider en sus días con el Seattle

Se puede afirmar que la excelencia lanzando la slider no es exclusiva de las Grandes Ligas. En Cuba, ha habido lanzadores con un dominio grande de este lanzamiento. Siempre recordaré a Braudilio Vinent y a Lázaro Valle, como dos que lanzaban con acierto la slider. Vinent logró dominar a muchas figuras, que luego se convirtieron en estrellas en las Mayores. Combinaba su bola rápida con la slider, esta última enseñada por el gran Conrado Marrero. No se debe olvidar el juego en el que le recetó algún que otro ponche al estelar torpedero venezolano David Concepción en una serie de  una selección cubana contra otra venezolana de profesionales. La slider del Meteoro de la Maya estuvo presente en esos K. La mayoría de los estelares de velocidad cubanos han sido eficientes en el uso de este lanzamiento.

 Fuentes

Baseball-reference.com

Feldman Andrew. 2016. 7 Nastiest Sliders in Baseball Today. 12Up, 16 junio. https://www.12up.com/posts/3341336-7-nastiest-sliders-in-baseball-today

Neyer Rob. 2004. The slider: a concise history. ESPN, 20 abril. http://www.espn.com/mlb/columns/story?columnist=neyer_rob&id=1786104

Rowe Matt. 2010. What’s the difference between a curveball and a slider? Quora, 23 agosto. https://www.quora.com/Whats-the-difference-between-a-curveball-and-a-slider

 

Escrito por Esteban Romero, 31 agosto de 2018

John Henry ´Pop´ Lloyd, una estrella del béisbol de todos los tiempos

Si hubiera forma de blanquear la piel de Lloyd,
la Liga Nacional podría disfrutar de  un fenómeno del béisbol
.”
John McGraw (1873-1934, jugador y manager de la MLB)

John Henry Pop Lloyd

Cuando escribí sobre Jud “Jorocón” Wilson, contaba que un viejo vecino solía hablar de las grandes figuras del béisbol de Ligas Negro que jugaban en Cuba en las décadas de los 20 y 30. Sin embargo, muy poca mención me hizo sobre el gran John Henry Lloyd, hombre que se destacara como toda una estrella en las Ligas Negro y en Cuba. Es de suponer que no le haya visto jugar, caso contrario me habría hablado de las maravillas que sabía hacer en el terreno el gran Pop Lloyd. No obstante, su nombre aparece repetidamente en la base de datos del que suscribe, dentro de los líderes de bateo por temporada. La curiosidad es tanta, que uno termina leyendo sobre este pelotero muchos detalles y se imagina lo que hizo como si jugara en la actualidad.

Este gran torpedero es considerado uno de los dos grandes defensores de esta posición  de todos los tiempos, probablemente el mejor en las Ligas Negro y en calidad comparable integralmente con Honus Wagner, estrella de los Piratas de Pittsburgh en la Liga Nacional.

´Pop´ Lloyd nació el 25 de abril de 1884 en Palatka, Florida, en el seno de una familia pobre en extremo, por lo que fue a la escuela por un tiempo, la que abandonó para hacer de todo un poco en su niñez y traer unos centavos a su casa. En sus ratos libres, jugaba al béisbol, su pasión desde chico.

Se inició como receptor con un equipo itinerante y semi-pro, llamado Macon Acmes. Fueron muchos pelotazos que recibió en la receptoría y sin careta, por lo que se inventó una a base de alambres, pero su posición no era esa. Un buen día le vieron jugar Rube Foster, Harry Buckner y Sol White, los que finalmente se lo llevaron a jugar la intermedia de los Gigantes X Cuban en 1906, donde duró poco, ya que pasó a jugar con los Gigantes Filadelfia (1907-1909), luego pasó a jugar el campo corto, donde se convirtió en el Cuchara, como los cubanos le apodaron. Respecto a este apodo, muchos coinciden en que los cubanos se referían a la forma en que Lloyd metía su guante en la tierra y de esa forma no permitir que la pelota en juego se les escapara. Otros dicen que era por su bembón. Sea como sea, la pelota es un deporte y no es un festival de belleza, por lo que este autor se queda con la primera acepción.

Defensivamente fue una maravilla, por lo visto, se le podía llamar Cuchara como también Succionador, ya que lo que le pasara por el lado iba a su guante. Su brazo le permitía tirar en posiciones incómodas a primera.

Lloyd jugó en la época de la bola muerta, así y todo, fue uno de los bateadores zurdos que llevaba la bola lejos con sus batazos, pero lo mejor es que sabía jugar la pelota, ya que podía hacer un toque de hit perfecto y corría las bases como el mejor. Hoy en día, se sobran los peloteros que piensan que el asunto es jonronear, así se ponchen 20 o más veces por cada jonrón bateado. Hombre como Lloyd habría aprovechado para no dejar de batear duro llegado el caso, como el de desesperar a cualquier lanzador dominante con toques y robos de bases.

Luego jugó con los Gigantes Leland (1910), Gigantes Lincoln New York (1911-1915, 1926-1930), los Gigantes Americanos Chicago (1914, 1916-1917), las Estrellas Lincoln Nueva York (1915), hasta llegar a los Gigantes Reales Brooklyn (1918-1920), donde fungió como jugador-manager. Tantos cambios tenían una sola razón, irse con el que mejor pagara. Rendía en el terreno y había que pagarle. Lloyd se desbordó con los Gigantes Leland, cuando bateó .475, .376 y .363 en las tres primeras temporadas, además tuvo que hacerse cargo de la dirección del equipo en ausencia de Sol White. En 1913, este equipo venció en la serie mundial a los Gigantes Americanos de Chicago, que iban comandados por el legendario Rube Foster. El reinado pasó en los siguientes años a los Gigantes Lincoln, lo que se debió en buena medida al juego de Lloyd entre otros peloteros, pero una lesión en su rodilla le alejó del juego en 1917, por lo que los Gigantes Americanos no perdieron la oportunidad para ganarle a los Gigantes Lincoln en el play off de la división oeste.

Llegada la I Guerra, Lloyd sirvió en un almacén militar de Chicago en 1918. En 1919, cambió de equipo y jugó para los Gigantes Bacharach de Nueva York  (1919), pero en 1921 se fue a fungir nuevamente como jugador-manager de los Castaños de Columbus, equipo de la Liga Nacional Negro, donde bateó para .336. No obstante, volvió con los Gigantes Bacharach, los que cambiaron de sede para Atlantic City en el Estado de Nueva Jersey en 1922. Lloyd bateó .387 en esa temporada. Los  Margaritas Hilldale le ofrecieron mejor contrato y para allá se fue en 1923, a los que llevó a discutir y ganar el título. Entonces el gran torpedero bateó para .418. No piense nadie que se quedó en este equipo, nada de eso, discusiones con la gerencia del Hilldale lo llevaron a jugar nuevamente con los Bacharachs en 1924-1925. Como manager entonces decidió poner a Dick Lundy en el campo corto y él pasó a defender la segunda base. Interesante que Lundy y Lloyd fueron la misma combinación de SS-2B con el Almendares en la temporada de 1924-25. En las dos temporadas con los Bacharachs, Lloyd bateó para promedios de .444 y .330. Un nuevo cambio sucedió en 1926, cuando volvió a jugar para los Gigantes Lincoln de Nueva York, donde bateó .349 y .375 en sus dos primeras temporadas con este conjunto y jugando la segunda base. En 1928, decidió jugar la primera, los años pesan, pero Lloyd no dejó de batear. En esa primera temporada como inicialista promedió astronómico .564 con 11 jonrones.

Lloyd vistiendo la franela del Almendares

Lloyd vistiendo la franela del Almendares

Sin dejar de ser el bateador efectivo que siempre fue, Lloyd jugó sus dos últimas temporadas con los Gigantes Bacharach (1931-32). Después de 1932, jugó algo para un equipo de Atlantic City.

La vida de este pelotero era jugar en verano en los EE.UU. y en invierno en la Habana. Cuando los equipos de Grandes Ligas venían a Cuba, Lloyd integraba las selecciones cubanas, era una magnífica oportunidad para mostrarles a los “blanquitos” que él era mejor que ellos en todo, ofensiva y defensivamente. En 1910, los Tigres de Detroit, con Ty Cobb a la cabeza, jugaron 12 partidos en la Habana, y Lloyd bateó para promedio de .500 en estos juegos.

En Cuba, Lloyd jugó para: los Rojos del Habana (1908–09, 1910-12), Fe (1913), San Francisco (1915–16), Habana (1922-24), Almendares (1924-28) y Almendarista (1930). Las estadísticas por cada temporada aparecen en la tabla a continuación.

Estadísticas de bateo de John Henry Lloyd en la profesional cubana

Lloyd Stats

Este gran pelotero logró liderar:

  • Veces al bate (196) y hits (73) en la temporada de 1924-25
  • Dobles (8), co-líder en jonrones (3) (empatado con Jud Wilson) y slugging (.560) en la temporada de 1925-26
  • Triples (8) en la temporada de 1922-23, en la temporada de 1923-24 (6) y en la temporada de 1924-25 (6).
  • Octavo en triples conectados (33) y tercero en promedio de bateo (.329) de por vida en la liga profesional cubana.

Al finalizar su carrera como jugador, se dedicó a algunas actividades alrededor del béisbol, sobre todo dentro de las llamadas Pequeñas Ligas, e igualmente trabajó de custodio de una escuela y de una oficina de correo.

En 1949, precisamente Atlantic City inauguró un estadio, al cual se le bautizó con el nombre de este pelotero. El gran pelotero falleció el 19 de marzo de 1965 en la misma ciudad de Atlantic City. Por sus méritos en el béisbol, Lloyd fue póstumamente selecto, en 1977, para integrar el Salón de la Fama de Cooperstown. Babe Ruth, en una ocasión entrevistado, afirmó que en su opinión, el mejor pelotero de todos los tiempos fue Henry ´Pop´ Lloyd.

Otro mérito de Lloyd fue que nunca fumó, ni era aficionado a las bebidas alcohólicas. Su tarea fue jugar pelota con excelencia y  luego seguir trabajando para poder sostener su familia a un nivel de bienestar aceptable.

En lo que respecta a Cuba, es de pensar que el juego de un pelotero de esta categoría en la profesional cubana sirvió para que muchos cubanos, aficionados a este deporte, hayan tratado de imitar algunas de las mañas de ´Pop´Lloyd, algo que se trasmite de generación en generación, no en balde, Cuba ha tenido a grandes torpederos profesionales, como han sido Willie Miranda, Avelino Cañizares, Silvio García y otros tantos más.

Fuentes

  •  Figueredo, Jorge S. 2003. Cuban Baseball: A Statistical History, 1878-1961. McFarland & Company, Inc. Publishers, Jefferson, North Carolina-London. 544 p.
  • Romero Esteban (inédito). De la historia del béisbol en Cuba- Esbozos biográficos de peloteros extranjeros en Cuba. 333 p
  • Riley James A. 1994. The biographical encyclopedia of the Negro Baseball Leagues. Carroll & Graf Publishers. NY, pp 486-489.

 

Escrito por Esteban Romero, 28 agosto de 2018

Lanzamiento en el béisbol: cambio de velocidad

«Podría haber lanzado más duro de haberlo querido, pero ¿para qué? Cuando los lanzadores están en apuro, tratan de lanzar lo más duro posible. Yo, por el contrario, trato de ubicar la bola mejor”.
Greg Maddux (ex-lanzador derecho)
y miembro del Salón de la Fama)

El cambio de velocidad ha demostrado ser, bien administrado, como uno de los mejores lanzamientos para sacar de paso a los bateadores. Este se define como lento y útil para desbalancear al bateador rival. Un cambio perfecto es el que se lanza como si fuera una recta, solo que a menos velocidad. Cuando se lanza bien, el bateador suele adelantarse en su swing, antes que la pelota cruce el plato. Los lanzadores de velocidad, con buenas rectas, de incluir el cambio en su repertorio, se hacen imbateables.

Los bateadores suelen confundirse con este tipo de lanzamiento bien administrado, ya que si el lanzador lo repite ante un mismo bateador, puede ser bateado en la siguiente oportunidad. El cambio es por lo general 8-15 millas/hora menos que la recta. Evitar su repetición y lanzarlo por sorpresa, he ahí el éxito en su uso.

El cambio se le llama en inglés de diversas maneras: change-of-pace (cambio de ritmo), Bugs Bunny change-up (cambio del conejo Bunny) y the dreaded equalizer (el ecualizador espantoso). En Español se llama cambio sencillamente. Este lanzamiento, de acuerdo a los que conocen el cricket, es similar a la bola lenta en este deporte.

El famoso entrenador de pitcheo, Leo Mazzone, dijo sobre el cambio: “cuando un pitcher lanza su mejor recta, él pone todo lo que puede en ella; el cambio, por el contrario, se lanza muy diferente de su mejor recta. Teniendo esto en cuenta, este lanzamiento lleva menos velocidad y cambio en el agarre de la pelota. Esta diferencia de lanzamiento logra confundir al bateador adversario, el que hace swing muy tempranamente, lo que se traduce en strike, sea con swing o cantado si cae en zona En caso que el bateador confundido haga contacto con la bola, por lo general suele producir foul o buena bola, pero mansamente dentro del infield para concretarse el out. Además,  este cambio de velocidad inesperado provoca la desesperación del bateador.

Las características del cambio son:

  • Buena velocidad del moviemiento  del brazo, que debe ser idéntica que cuando se lanza la bola rápida.
  • Reducción de la velocidad en un 8-12% de la rápida que el pitcher lanza usualmente.
  • Una combinación de brazo y lado del movimiento, que se conoce como carrera, y algún hundimiento de la pelota.

Los expertos reconocen a James Shields como el lanzador que mejor domina el cambio con hundimiento. El autor ha visto muchas veces lanzar a Shields y entiende que en la actualidad la administración de este lanzamiento pasado los primeros 5 innings de juego no es la mejor. En la segunda parte del desafío, Shields es bateado y muchos de sus cambios vienen ya anunciados.

Existen tres tipos de cambio, el primero es el tradicional, el cual no lleva rompimiento. El segundo es el cambio circular, cuyo agarre se diferencia en que el dedo índice se aproxima al pulgar. Este lanzamiento si produce rompimiento. El tercero y poco usado, es el cambio de palma (Palmball), el que agarra la pelota con todos los dedos. Por experiencia personal, este lanzamiento tiende a enterrarse y si la velocidad del viento está a favor del lanzador, el cambio se hace imbateable. No obstante, este último cambio se utiliza muy poco.

Cambios de velocidad.png

Se habla mucho del arte de Pedro Martínez usando su bola rápida y el cambio, al extremo que otros lanzadores dominicanos lo han imitado, como son los casos de los derechos Edilson Volquez y Ervin Santana. Sin embargo, si hubo pitcher capaz de volver loco, con sus cambios, a bateadores rivales, fue el gran derecho Greg Maddux. Su maestría en el uso de los cambios era única. El loco, como así lo apodaban algunos aficionados, realmente desesperaba a los bateadores rivales con sus cambios, que los repetía sin miedo alguno.

En el pasado se destacaron con sus cambios estrellas del pitcheo, como los zurdos Lefty Gómez, Eddie Lopat, ambos de los Yankees y el derecho Elroy Face de los Piratas. Más reciente fue el éxito del derecho Tim Lincecum con los Gigantes. El cerrador Trevor Hoffman se hizo famoso por el uso de su cambio entre otros lanzamientos, fue así que logró tantos cientos de juegos salvados en su carrera. En la actualidad, el abridor del Arizona, el derecho Zack Greinke, los también derechos Danny Salazar, Marco Estrada, los submarinos Pat Neshek y Brad Ziegler, y los zurdos John Lambs, Alex Claudio y José Quintana, son de los lanzadores que con mayor eficacia usan el cambio.

Ases del cambio.png

Fuentes

Anon. Baseball Pitching Tips: How to Develop Your Fastball and Changeup. Pro Tips. http://protips.dickssportinggoods.com/sports-and-activities/baseball/baseball-pitching-tips-how-to-develop-your-fastball-and-changeup

Blewett Dan . The modern changeup: the best new pitch in baseball. Elite Baseball Performance. https://elitebaseballperformance.com/modern-changeup-best-new-pitch-baseball/

Mazzone, Leo & Rosenthal, Jim. 1999. Pitching Like a Pro: A Guide for Young Pitchers and Their Coaches, Little League Through High School. St. Martin’s Press. ISBN 0-312-19946-5.

 

Escrito por Esteban Romero, 25 agosto de 2018

Peloteros con 4 jonrones o más en un juego

Cada strike me aproxima más a un nuevo jonrón.”
Babe Ruth

Jonronear no es cosa fácil y más cuando se trata de repetir igual batazo con frecuencia a lo largo de una temporada. Más difícil resulta conectar más de un cuadrangular en un juego. Dos asombran, imagínense tres o cuatro en un juego, nada fácil realmente.

Muchas circunstancias intervienen. Primero que el pelotero venga física y mentalmente preparado para tener una buena jornada ofensiva y que los lanzadores adversarios no tengan mucho en su bola como para poder controlar a ese bateador. Esto es tan veraz, que hay algunos peloteros, no muy conocidos como sluggers, que han logrado la hazaña de los cuatro jonrones en un partido. Un ejemplo es el del segunda base afro-estadounidense Curt Roberts, hombre que jugó en Cuba varias temporadas con el Cienfuegos y su última con el Almendares en 1959-60. Le recuerdo como primer bate, hombre que lograba embasarse, pero no era un slugger ni remotamente. Un par de jonrones era lo máximo que alcanzaba por temporadas. No obstante, la vida te da sorpresa y Roberts logró cuatro jonrones, vistiendo la franela de los Jets de Columbus en juego contra los Cubans, el 27 de agosto de 1956 en el estadio de Columbus, Ohio. Lo interesante fue que este pelotero conectó los 4 tablazos en juego de siete entradas.

Curt Roberts

Curt Roberts, el curita, con la franela del Cienfuegos

El primer pelotero en conectar 4 jonrones en pelota organizada fue el segunda base y jardinero Dan Cronin, el que logró la hazaña el 31 de mayo de 1892, en juego efectuado en Salem, de la liga menor, New England, el cual concluyó con victoria para el Pawtucket sobre el Salem de 17-9. Cronin ese día jugó la inicial del Pawtucket.

En ligas menores, a finales del siglo 19, otros peloteros lograron los 4 jonrones en un juego. Ellos fueron Buck Freeman (el 30 de julio de 1894), quien en dos juegos consecutivos bateó 6 cuadrangulares; Bill Botenus (12 de mayo de 1895); Hercules Burnett (28 mayo de 1895); Bill Kuehne (11 junio 1895) y Perry Werden (23 julio de 1895).

En circuitos de las Mayores, el primero en realizar esta hazaña fue el bateador derecho y jardinero Bobby Lowe, de los Beneaters de Boston de la Liga Nacional, quien disparó los cuatriesquinazos el 30 de mayo de 1894. Lo imitó Ed Delahanty, de los Filis de Filadelfia, el 13 de julio de 1896. El lanzador Crazy Smith decía, que cuando se tenía que enfrentar a Delahanty, lo mejor era cerrar los ojos y rezar para ver si el Señor lo ayudaba a dominar semejante bateador.

Lowe-Cronin-Delahanty

En juego de nueve innings, cuatro jonrones en un partido han sido conectados por cinco jugadores en la Liga Americana. Ellos son el inicialista Lou Gehrig (3 de junio de 1932), los jardineros Rocky Colavito (10 de junio de 1959), Mike Cameron (2 de mayo de 2002); el inicialista boricua Carlos Delgado (25 de setiembre de 2003), primer latinoamericano en lograrlo en Grandes Ligas; y el jardinero Josh Hamilton (el 8 de mayo de 2012).

Gehrig y compañía.png

En la Liga Nacional son más. Los primeros fueron Lowe y Delahanty, a continuación el inicialista Gil Hodges conectó los 4 jonrones en juego del 31 de agosto de 1950, le siguieron: otro inicialista, Joe Adcock (31 de julio de 1954); Willie Mays (30 de abril de 1961); Bob Horner (6 de julio de 1986); Mark Whiten (7 de setiembre de 1993);  Shawn Green (23 de mayo de 2002); Scooter Gennett (6 de junio de 2017) y el cubano-americano Julio Daniel (JD) Martínez (4 de agosto de 2017).

Hodges y co..png

Hay otros jugadores que han conectado cuatro jonrones, pero en partidos de extra-inning. Son los casos de Pat Seerey, quien conectó 4 jonrones en juego de extra-inning, el 18 de julio de 1948, entre los Medias Blancas de Chicago y los Filis de Filadelfia, juego que ganaron los primeros 12-11 y que decidió Seerey con su cuarto cuadrangular. Previamente, Chuck Klein había hecho algo similar el 10 de julio de 1936, en juego de 10 entradas entre Filis y Piratas de Pittsburgh, todo un derby en Pensilvania, donde los de Filadelfia vencieron con anotación de 9-6.

En ligas menores, la lista es extensa, pero cabe destacar al inicialista, jardinero y bateador ambidextro Buzz Arlett, el que disparó cuatro el 1 de junio de 1932 vistiendo la franela de los Orioles de Baltimore en juego contra los Keystones de Reading, receta que repitió el 4 de julio de 1932, festejando por todo lo alto el día de la independencia y nuevamente castigando a los Keystones con sus cuatro jonrones, uno de ellos con la casa llena. El partido concluyó 21 a 10 a favor de los Orioles, que en aquella época jugaban en ligas menores.

Klein y co..png

Hay algunos peloteros destacados en la MLB, que han bateado 4 jonrones en juegos de ligas menores. Uno de estos casos es el del antesalista Matt Williams, el que hizo estas conexiones el 25 de mayo de 1988, jugando con el Phoenyx Firebirds contra el Albuquerque Dukes. Williams fue parte de la nómina vencedora de la Serie Mundial de 2001, entonces vistiendo la franela del Arizona.

En ligas menores, dos latinos lograron la hazaña. El primero fue el bateador zurdo dominicano Alexis Gómez, el 7 de agosto de 2006, del Toledo Mud Hens, y el segundo fue el conocido boricua Javier Báez, entonces torpedero de los Cachorros de Daytona en la Liga del Estado de Florida, el 10 de junio de 2013, juego que concluyó con derrota para el Fort Myers Miracle 9-6.

En México, en la Liga Invernal Mexicana, Marcos Arriaga del equipo de Saltillo disparó 4 jonrones contra los lanzadores de las Águilas de Montemorelos, el 8 de octubre de 1961. Este juego concluyó 15-3 a favor de Saltillo.

En la Liga Mexicana, el bateador derecho Derek Bryant, con los Alijadores de Tampico, logró la hazaña el 14 de mayo de 1985. El bateador zurdo Roy Johnson lo imitó el 24 de abril de 1991, en juego de Campeche vs Aguascalientes. El receptor Miguel Ojeda, con los Diablos Rojos, disparó 4 cuadrangulares contra el Monclova, el 19 de mayo de 2000. Ricardo Sáenz hizo lo mismo el 28 de junio de 2005, en juego entre Monclova vs Aguascalientes.

Báez y co..png

En Japón, en ligas menores, Hiromoto Okubo disparó 4 jonrones en juego del 2 de setiembre de 1989. En el nivel superior, el pelotero canadiense Nigel Wilson, bateador zurdo, logró los 4 jonrones en 21 de junio de 1996, en juego entre el Nippon Ham y el Kintetsu Buffaloes, partido que concluyó 7-4 a favor del Nippon Ham. El 28 de junio de 2003, el receptor Atsuya Furuta, del Yakult, disparó 4 cuadrangulares, para que su equipo venciera al Hiroshima Toyo 14-4.

Atsuya Furuta

En la liga coreana profesional coreana, se sabe que cuatro peloteros han bateado cuatro jonrones en un juego, cuyos nombres y fechas no disponemos. Si se sabe que el último en disparar estos batazos fue el dominicano Wilin Rosario, el 16 de junio de 2017. En ese partido Rosario impulsó 7 carreras.

En Cuba, no hubo bateador de cuatro jonrones en las filas de los equipos de la liga profesional. Tampoco en los conjuntos de los Havana Cubans y los Cuban Sugar Kings. No obstante, en series nacionales, el primero en lograrlo fue el inicialista camagüeyano Leonel Moa, el 10 de diciembre de 1989, en juego entre Granma y Camagüey en el Mártires de Barbados. El matancero Alberto Díaz López imitó a Moa, el 17 de diciembre de 1995, en juego entre Matanzas y Camagüey, en el parque de Colón, Matanzas. El siguiente fue el gran Omar Linares, el 8 de abril de 1997, en juego entre Pinar del Río y Villa Clara en el parque Capitán San Luis, dentro del programa de la Copa de la Revolución. Vale aclarar, todos estos jonrones se conectaron con bate de aluminio.

Moa y co..png

Terminado el relato de los 4 jonrones en un juego, vale aclarar que cuatro peloteros han logrado disparar cinco jonrones en un juego. Ellos son Pete Schneider (1923), Lou Frierson (1934), Cecil Dunn (1936) y Dick Lane (1948), todos jugando en pelota de ligas menores. A esta lista hay que añadir a Lipman Pike, el que logró botar cinco veces la bola en una liga pre-profesional. Pero aquí no termina todo, el máximo de jonrones disparados en un juego es de ocho, léase ocho, logrado por el receptor Jay Justin “Nig” Clarke, receptor del equipo Corsicana, en la Liga de Texas, en juego del 15 de junio de 1902, que Corsicana ganó con abultado marcador de 51-3 en nueve entradas.

Jay Justin "Nig" Clarke

Jay Justin «Nig» Clarke

Fuentes

#AguiluchosKBO pic.twitter.com/8zojiIKJWp

Baseball-almanac.com

Baseball-reference.com

SABR. 2017. Four or more home runs in a single game. https://sabr.org/research/four-homers-one-game

 

Escrito por Esteban Romero, 13 agosto de 2018.

Los primeros juegos nocturnos de béisbol

En el día de hoy, estoy seguro de que en las graderías hay un niño que
me está viendo jugar por primera vez y él merece mi mejor esfuerzo
”.
Lou Gehrig (ex-inicialista de los Yankees de NY, 1903-1941)

Crosley Field en Cincinnati

Crosley Field en Cincinnati

El legendario John McGraw se equivocaba cuando afirmaba: “los juegos de pelota se han hecho para jugarlos a partir de las dos de la tarde”. La vida misma negó su afirmación cuando el 24 de mayo de 1935, en el ya desaparecido Crosley Field de Cincinnati, tuvo lugar el primer juego nocturno de la MLB, entre los Rojos de Cincinnati contra los Filis de Filadelfia, partido que concluyó 2-1 a favor de los locales.

McGraw tampoco sabía de historia, ya que el primer juego nocturno, en la pelota amateur organizada, se efectuó el 2 de setiembre de 1880, en Nantasket Beach, Massachussetts, entre los Whites contra los Reds, que concluyó con victoria,  de 14-13 para los primeros mencionados. Fue un partido con iluminación aceptable alrededor del cuadro, pero no así en los jardines. Este juego se inició a las 8 y terminó a las 9:30 de la noche.

Hubo otros más, el 2 de junio de 1883, en Fort Wayne, Indiana, entre los Quinces de Illinois, que le ganaron a los locales, 19-11. Nuevamente, la iluminación fue un desastre para los jardineros. Luego se jugó así el el 23 de julio de 1890, en Hartford, Connecticut. Otros más en Wilmington, Delaware, el 4 de julio de 1896; el 7 de  julio de 1909, se enfrentaron Grand Rapids y Zanesville de la Liga Central, durante siete innings; en el Comiskey Park de Chicago, el 27 de agosto de 1910, hubo desafío de nueve innings entre los conjuntos de Logan Square y Rogers Park.

La primera liga profesional que estableció los juegos nocturnos como algo normal, fue la Western League (Liga Occidental) en 1929, la que desarrolló juegos en Independence, Kansas, Des Moines y Lincoln.

Así que la promoción de estos juegos fue continuada. No se debe perder de vista que los juegos en la tarde, en días dentro de la semana, no siempre garantizaban buena asistencia, por lo que los juegos nocturnos representaban una oportunidad de mayores ganancias por juego. Que fuera el primer juego nocturno en Cincinnati no fue casualidad, ya que esta ciudad entonces confrontaba problemas económicos. Larry McPhail, ejecutivo de la MLB, fue el promotor de la iluminación del Crosley Field, cuyos botones de encendido fueron instalados en la Casa Blanca. De esa manera, el presidente Franklyn Delano Roosevelt fue el encargado de iluminar al parque de referencia en el día inaugural del partido nocturno.

Luego el juego de noche se hizo práctica en la mayoría de los estadios, pero llama la atención que el primer juego nocturno de serie mundial se escenificó el 13 de octubre de 1971, en el Estadio Three Rivers de Pittsburgh, partido ganado por los Piratas sobre los Orioles 4-3, donde el gran Roberto Clemente disparó 3 incogibles. El panameño Manny San Guillén fue el receptor de los bucaneros en este juego.

Three Rivers Stadium en Pittsburgh

Three Rivers Stadium en Pittsburgh

El Wrigley Field de Chicago fue el parque más renuente a efectuar juegos nocturnos. Al final, la terquedad fue vencida el 9 de agosto de 1988. El juego terminó con victoria de 6-4 de los Cachorros sobre los Mets.

Wrigley Field Chicago

Wrigley Field en Chicago

En Puerto Rico, increíblemente, el primer juego con alguna iluminación se jugó el 13 de abril de 1902 entre los equipos, el cubano Almendares contra el Colonials. Sucedió que el juego se extendió más de lo previsto, se hizo la oscuridad y de alguna manera, los fanáticos iluminaron para que se terminara el partido. En realidad, el primer juego, con iluminación correcta, se efectuó en 1935 en este país caribeño.

En Cuba, el primer juego con iluminación tuvo lugar el 3 de septiembre de 1932, en el estadio La Tropical, entre los equipos Cubanaleco y los Shriners del Mahi Temple de Estados Unidos. Fue un partido muy sui generis, ya que cada equipo tenía cuatro jardineros. El encuentro terminó 4-3 a favor del equipo cubano.

En la liga profesional cubana, el primer juego de este tipo se efectuó el 21 de diciembre de 1937, en el estadio La Tropical,  entre Marianao y Almendares, con victoria para los primeros de 6-5. Martín Dihigo fue el lanzador vencedor de este partido.

La Tropical, Habana

La Tropical

En Venezuela, el primer juego nocturno se llevó a cabo en 1940, entre los conjuntos del Distrito Federal contra el Zulia, en el estadio San Agustín. Estos juegos confrontaron muchas dificultades de carácter técnico, los que fueron posteriormente vencidos, por lo que a partir del 22 de octubre de 1946 se comenzó a jugar béisbol nocturno normalmente en este país.

En México, el primer juego se efectuó el 17 de abril de 1947 entre los Tuneros de San Luis Potosí, dirigidos por los cubanos Martín Dihigo, Julio Rojo y Tomás de la Cruz, contra los Diablos Rojos de México de Raymond Dandridge, el que concluyó con victoria de 10-7 de los tuneros. Lo sobresaliente de ese juego fue que por los tuneros jugaron los cubanos René Monteagudo, René González, Cuco Correa, Calampio León, Roberto “Tarzán” Estalella, Avelino Cañizares, Conrado Pérez, Cocoliso Torres, Lázaro Medina, Wilfredo Salas, Juan Montero, Aristónico Correoso, Dihigo y De La Cruz, mientras que por los Diablos Rojos, lo hicieron Carlos Colás, Roberto Ortiz, Leonel Aldama, Oliverio Ortiz, Basilio “El Brujo” Rosell y Wilfredo Salas.

En República Dominicana, se jugó con iluminación a partir del 23 de octubre de 1955, en el Estadio Quisqueya, partido disputado por los Tigres del Licey y las Estrellas Orientales.

Estadio Quisqueya en Santo Domingo

Estadio Quisqueya en Santo Domingo

En Nicaragua, el primer partido nocturno tuvo lugar el 16 de febrero de 1957, entre una selección cubana, dirigida por el ex-receptor Emilio Cabrera, y el conjunto local Cinco Estrellas. El juego terminó 14-1 a favor de la tropa cubana y Camilo Pascual lanzando los bultos postales. El equipo cubano presentó en su alineación a Ángel Scull y Carlos Paula, ambos con 4 hits cada uno, Edmundo Amorós, Willie Miranda, Enrique Izquierdo, Tony Taylor, Panchón Herrera,  Pedro Cardenal, Amado Ibáñez y Vicente Amor en funciones de relevista.

Fuentes

Calvo Carrera Rafael. 2016. El día que se jugó de noche. La prensa, 2 de agosto. https://impresa.prensa.com/deportes/dia-jugo-noche_0_4427557209.html

Kako Vázquez Edwin. Origen del béisbol en Puerto Rico. http://www.puertadetierra.info/noticias/beisbol.htm

Maymí Javier. 2012. La historia y mística de Quisqueya. ESPN, 1 febrero. http://espndeportes.espn.com/noticias/nota?s=beisbol/seriedelcaribe2012&id=1457899&type=story

Serrano Ignacio. 2015. Primer juego nocturno en Venezuela. Efémerides, El emergente, 13 de junio. http://www.elemergente.com/2015/06/efemerides-primer-juego-nocturno-en.html

Torres Ángel. 2010. Se cumplieron 73 años de béisbol nocturno. http://www.1800beisbol.com/baseball/deportes/historia_del_beisbol/el_beisbol_nocturno_baseball_night_games/

Escrito por Esteban Romero, 2 agosto de 2018

Los juegos más largos en béisbol

«El juego no termina hasta que no termina”.
Yogi Berra

Una curiosidad, conocer los juegos más largos de béisbol en las distintas ligas. Probablemente una de las bellezas de este deporte, algo que no entienden algunos ejecutivos de la llamada Federación Internacional, es precisamente los duelos entre equipos, que suelen extenderse en extra-innings y con resultados inesperados.

El juego más largo de todos los tiempos

Ocurrió el 2 de septiembre de 2007, en el estadio Bower Shankland en Alliance, Nebraska. Los equipos contendientes fueron los Dragones de Alliance Times-Herland contra el Westo Knights, dos equipos amateurs. El partido comenzó en la fecha indicada y concluyó al siguiente día, para una duración de 83 innings, 30 horas y 5 minutos. La anotación final parece del siglo XIX, 120- 114 a favor de los Dragones. Este juego es obviamente el más largo al nivel amateur universalmente.

En la pelota profesional

El más largo y muy famoso fue el de los Alas Rojas de Rochester contra los Medias Rojas de Pawtucket, iniciado el 18 de abril de 1981, en el estadio McCoy de Pawtucket, Rhode Island. El juego llegó al inning 21 con el marcador empatado a 2 carreras del día 18, pero continuó hasta el inning 32 en la madrugada del 19 de abril, fue entonces que los árbitros decidieron su suspensión. Su reanudación fue posible 2 meses después, con una prolongación de 1 entrada más, o sea un partido de 33 innings, con 8 horas y 25 minutos de duración, que al final los Medias Rojas ganaron 3-2.

En  Grandes Ligas

El primer juego largo registrado fue entre los Bravos de Boston contra los Robins (Dodgers) de Brooklyn, efectuado el 1 de mayo de 1920. Los Robins anotaron una carrera en el quinto y los Bravos respondieron con otra en el sexto. Luego no hubo más anotaciones. No había luces entonces y el juego hubo que detenerlo antes del inning 27. Interesante que los lanzadores abridores cubrieron toda la ruta. Leon Cadore por los Robins y Joe Oeschger por los Bravos. De hecho, ambos ostentan el record de más innings lanzados en un juego de las Mayores.

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El 8 de mayo de 1984, los Cerveceros de Milwaukee y los Medias Blancas de Chicago se enfrentaron. El juego fue detenido concluido el inning 18 y continuó al siguiente día, hasta el inning 25 cuando el inicialista Harold Baines disparó jonrón que dejó a los cerveceros al campo. El partido concluyó 7-6 y duró 8 horas y 6 minutos. El receptor Carlton Fisk sirvió detrás del home todo el partido por los Medias Blancas.

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En juego de Estrellas de 2008, el partido escenificado en el Yankee Stadium, el 14 de julio, que se extendió 15 entradas y finalmente fuera ganado por la Liga Americana 4-3, gracias a un elevado de sacrificio de Michael Young remolcador de Justin Morneau. Este juego duró 4 horas y 50 minutos.

En play off, el más largo ha sido el que escenificaron los Astros de Houston frente a los Bravos de Atlanta, el 9 de octubre de 2005, el que se extendió a lo largo de 18 entradas. El epílogo llegó cuando Chris Burke botó la bola de jonrón. Interesante que la anotación final fue también  de 7-6. Roger Clemens lanzó de relevo y se llevó la victoria.

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En Serie Mundial, los Mets de Nueva York y los Reales de Kansas City se enfrascaron en duelo de 14 entradas, el 27 de octubre de 2015, primer partido de la serie, que finalmente terminó 5-4 a favor de los Reales, y que duró 5 horas y 9 minutos.

En Cuba

Liga Profesional cubana. El primer juego de largometraje ocurrió durante el Gran Premio de 1924, el 3 de febrero, Almendares y Habana se fajaron por espacio de 18 entradas, el cual terminó con empate a 4 carreras. Isidro Fabré, del Almendares, lanzó 17.5 innings, 16 de ellos escones, mientras que el panameño Oscar Levis, del Habana, lanzaba 12 y 2 tercios de  forma inmaculada y permitió solo 5 incogibles. Pero el más largo ocurrió durante la temporada de 1943-44.  Fue juego entre Cienfuegos y Marianano, que se prolongó 20 entradas con sonrisa final para el Cienfuegos de 6-5. El zurdo Luis Tiant Sr. lanzó bien 14 entradas, faena que se vio ensombrecida por error del torpedero marianense, Mickey Burnett. El vencedor de este juego, que duró 4 horas y 25 minutos, fue Ramón Roger, el que lanzó 11 escones consecutivos.

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Unión Atlética Amateur. El 9 de mayo de 1915, en el Almendares Park, tuvo lugar un partido entre el Club “Atlético” de Cuba frente a la Sociedad “El Progreso”, el cual se prolongó 20 entradas.

Otro largo, con 19 entradas de duración, ocurrió en 1934, en el parque del “Vedado Tennis”, entre el “Hershey” y el “Regla B.B.C”, todo un duelo entre Manolo Fortes por los azucareros y Gilberto Torres por los reglanos. El desafío se decidió por jonrón del jardinero derecho y tercer bate del Hershey, Emilio García, para finalizar con anotación de 5-4.

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En series nacionales. El 8 de diciembre de 1993, juego entre Habana y Matanzas, en el Victoria Girón de la provincia matancera. El juego se extendió a lo largo de 2 días y 24 entradas. Iba empatado a 8 en el inning 12 cuando los árbitros detuvieron el partido. Al siguiente día, los matanceros pusieron al zurdo Jorge Luis Valdés, quien lanzó 12 entradas. El epílogo llegó cuando Vaisel Acosta botó la bola con la casa llena para decidir. El receptor habanero Pedro Luis Rodríguez estableció record de 11 veces al bate en un desafío.

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En juegos o series de estrellas, hubo otro de larga duración el 19 de mayo de 1968 en el Estadio Latinoamericano. Los abridores fueron Julio Rojo Jr. por los Occidentales y el joven José Antonio Huelga por los Orientales. El juego iba 2-1 a favor de los Orientales en la séptima entrada. Rojo fue sustituido por Changa Mederos en ese inning, el curveador lanzó 2 y un tercio para dar paso al derecho Andrés “Papo” Liaño, ya con el juego empatado a 3. Huelga por su parte estaba fresco y continuó su faena hasta el inning 20. Los Occidentales mandaron al eficiente Urbano González de emergente, un hombre que se ponchaba rara vez, pero ese día, en la entrada 20 saboreó uno recetado por Huelga, el que lanzó más de 200 envíos, 20 entradas, 10 hits, 10 ponches y una carrera limpia. El juego concluyó empatado.

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En México

Se escenificó el 28 de abril de 1977 entre los Rieleros de Aguascalientes y los Cafeteros de Córdoba, con resultado a favor de los Rieleros  6-2 en 23 entradas. Otros similares, tuvo a los Diablos Rojos del México enfrentados a los Rojos del Águila de Veracruz, el 30 de junio de 2001, el que terminó 2-1 a favor de los Diablos Rojos. Por último, el 17 de mayo de 2016, Veracruz y los Olmecas de Tabasco igualmente se enfrentaron 23 entradas, con victoria para Tabasco 6-5. El juego duró 7 horas y 33 minutos, concluyó en la madrugada del 18 de mayo.

En Nicaragua

Los equipos Navarros Cubs y el Escuelas Internacionales de Primera División jugaron 26 innings, el10 de julio de 1949, en el estadio Nacional de Nicaragua. El partido fue iniciado a las 10:30 de la mañana y concluyó a las 16:21, o sea 5 horas y media de juego, en el quelos Navarros se llevaron las sonrisas.

En Puerto Rico

Se han jugado 5 juegos de 20 o más innings de duración. El primero tuvo lugar el 26 de diciembre de 1975, cuando los Senadores de San Juan vencieron a los los Vaqueros de Bayamón, 5-2, en 21 entradas. Otro de 23 innings de duración ocurrió el 30 de diciembre del 1988, entre los Indios de Mayagüez y los Criollos de Caguas. El primer día se jugaron 13 innings y no se reanudó hasta el 8 de enero del siguiente año., cuando se jugaron otras 10 entradas y finalizó 4-3. Hubo otro de 22 entradas, jugaron los Criollos contra los Gigantes, el 4 de noviembre de 2001, con anotación final de 4-3 para los Criollos.

En República Dominicana

El 12 de enero de 1981, los Tigres del Licey y las Estrellas Orientales se enfrentaron a lo largo de 22 innings, en el estadio Quisqueya, partido que terminó el 13 de enero. Las Estrellas ganaron ese encuentro 4-3.

En Venezuela

El 5 de junio de 1938, en el Estadio del Lago, de La Ciega, Maracaibo, se enfrentaron los Gavilanes y Pastora,. El partido llegó a la entrada 20 empatado a 0. Fue entonces que vino la decisión por doble de Domingo Barboza, que trajo la única del partido y las de la victoria para el Pastora. En este juego participaron algunos peloteros conocidos, como fue el padre de Luis Aparicio, Vidal López y Alejandro Carrasquel. El partido duró 6 horas y 40 minutos.

En Serie del Caribe

Los Yaquis de Ciudad Obregón se enfrentaron al representativo de la liga dominicana, el 7 de febrero de 2013, en Hermosillo, Sonora, juego que se prolongó 18 entradas  y se decidió con jonrón de Douglas Clark, el que rompió empate a 3.

La regla de Harvey Schiller, ex presidente de la Federación Internacional de Béisbol, sencillamente mata partidos que pueden tener colorido extra. El béisbol es deporte de outs e innings, esa invención de poner dos corredores en base sin out en extra-inning es lo más absurdo que uno pueda ver. Si lo que se quiere es satisfacer las exigencias de la TV o de los organizadores de olimpiadas u otros juegos regionales, entonces es mejor dejar el béisbol fuera, pero con sus reglas. Como dijo Yogi Berra:

Fuentes

Anon. 2005. Astros ganaron el juego más largo en un playoff. El Diario, 10 oct. https://www.diariolibre.com/deportes/astros-ganaron-el-juego-ms-largo-en-un-playoff-ICDL76390

Anon. 2008. All Star game 2008. MLB.com. http://mlb.mlb.com/es/eventos/all_star/y2008/index.jsp?c_id=ny

Anon. 2011. Mayagüez y Caguas son los equipos con más juegos disputados en más de 20 entradas. PrimeraHora, 5 enero. http://www.primerahora.com/deportes/beisbol/nota/mayaguezycaguassonlosequiposconmasjuegosdisputadosenmasde20entradas-460223/

Anon. 2015. El juego más largo de la serie mundial. EjeCentral, 28 octubre 2015. http://www.ejecentral.com.mx/el-juego-mas-largo-de-la-serie-mundial/

Anon. 2016. Histórico juego; en 23 innings se empata récord de LMB. Excelsior, béisbol, 18 mayo. http://www.excelsior.com.mx/adrenalina/2016/05/18/1093406

Medina Manuel R. 2013. México, campeón de Serie del Caribe en el juego más largo en la historia. SanDiegoRed. 8 febrero. http://www.sandiegored.com/es/noticias/61457/Mexico-campeon-de-Serie-del-Caribe-en-el-juego-mas-largo-en-la-historia.

 

Escrito por Esteban Romero, 13 julio de 2018

Luke Easter- otro bateador de poder

Si la pelota cayó, ese no fue mi jonrón más largo
Luke Easter

Luke Easter en 1949

Luke Easter en 1949

Como aficionado al béisbol guardo muchos recuerdos de grandes jugadas y de peloteros, que al menos me impresionaron. Uno de esos que recuerdo era del gigante Luscious Easter, más conocido como Luke, el que medía 193 cm, una estatura válida para el baloncesto también, se paraba a la zurda y lanzaba a la derecha. Le conocí ya viejo, e igual de efectivo. Jugaba en 1956 con los Bisontes de Buffalo, era su cuarto bate, resguardado por un quinto bate igualmente eficiente, el antesalista californiano Lou Ortiz. Un one-two que le metía miedo al más pinto de los lanzadores. Al menos, el maltrecho pitcheo de los Cubans en esa temporada, bastante que sufría de los descomunales batazos de estos peloteros, donde Easter era el líder en llevar la bola lejos y empujar carrera.

La otra característica de Easter era su elegancia defensiva en la inicial. Cuando se estiraba, lograba outs que podían ser quietos de otra manera. No era de esos inicialistas que recibiera sin cuidado el tiro del lanzador para aguantar al corredor embasado en primera. Hacía gestos para ver si podía engañar al corredor y enfriarlo en la primera.

A mitad de la década de los 90, adquirí una enciclopedia Britannica en CD, la que le daba a uno la oportunidad de solicitar artículos por separado sin costo adicional y fue entonces que solicité uno con abundante información sobre este pelotero.

Veamos, Luscious Easter nació el 4 de agosto de 1915 en Jonestown, Mississippi, eso es según el certificado de nacimiento existente. Sin embargo, Easter daba fechas distintas, casi siempre cambiando el año. Un día era 1913, otro 1914 y así sucesivamente. En 1963, estando en Rochester, le preguntaron la edad real, a lo que respondió que 42 en el béisbol y 52 en su vida. El presidente de las Alas Rojas de Rochester le ofreció pagarle diez dólares por cada año vivido realmente, fue entonces que surgió el año 1911. Da risa realmente, al final le pagaron por eso 520 dólares, ya que tenía 52 años, lo que no cuadraba con el certificado de nacimiento. Easter era parte de una familia de 10 hermanos, donde el padre era agricultor, oficio que cambió en 1919, se fue a palear arena en una fábrica de vidrios de St Louis. La madre de Easter murió cuando tenía siete años. El niño Luke asistió hasta la escuela media, junto a él estudiaba otro grande, el futuro receptor Quincy Trouppe, tres años más viejo que Luke.

Luke no estaba para estudios y los abandonó para jugar pelota. Él y uno de sus hermanos acostumbraban a jugar al taco, modalidad que no solo se juega en Cuba. Ellos usaban palos de escobas a manera de bates. Así las cosas, su debut en la pelota organizada fue en 1937 con el conjunto de los Gigantes Titanium de St Louis, equipo patrocinado por la American Titanium Company. Entonces lo mismo jugaba los jardines que la inicial, pero en los jardines había varios experimentados para cubrir esas posiciones, entre ellos el conocido Sam Jethroe. Por otro lado, Easter no se destacaba ni en las prácticas, ni en los juegos contra los Monarcas de KC. Así y todo, estuvo en el equipo, y en 1941, para su desgracia, el bus que llevaba al equipo, tuvo un accidente, en el cual Easter se fracturó el tobillo.

Luke Easter con los Indios

La guerra había comenzado y Easter, como el resto de sus compañeros, fueron llamados a filas del ejército, donde permaneció 13 meses. Fue liberado precisamente por su fractura en el tobillo, la que, al parecer, no fue bien cuidada. En 1945, se trasladó a Chicago para trabajar en una planta productora de químicos y allí hizo contactos para jugar con los Gigantes Americanos de Chicago de la Liga Negro, pero las orientaciones fueron de ir a jugar con el nuevo Cincinnati Crescents, conjunto que no fue admitido en la Liga Negro y se vio forzado a realizar juegos como equipo itinerante. Fue en 1947 cuando la suerte le sonrió al ser contratado por los Grises de Homestead de la Liga Nacional Negro. En su primera temporada con este conjunto, Easter bateó para .311 y conectó 10 cuadrangulares, y defendió uno de los jardines, ya que la inicial era propiedad de un señor de nombre Buck Leonard, casi nada. Al año siguiente, elevó su ofensiva, .363 y 13 jonrones, además de lograr 8 triples, lo que le valió ser escogido en el Todos Estrellas del Este de esta liga. En esa temporada, disparó un enorme jonrón que cayó en lo más alto del jardín central del desaparecido Polo Grounds en Nueva York. El tablazo se lo conectó a lanzador del equipo New York Cubans.

Easter no se dedicó tan solo a jugar pelota en EE.UU., también lo hizo en varios países, sobre todo en Puerto Rico, donde en tres temporadas acumuló 48 jonrones, 145 impulsadas y .330 de promedio ofensivo. Integró el equipo campeón boricua a la I Serie del Caribe, escenificada en la Habana, en 1949. De hecho, fue entonces que se dio a conocer a la afición cubana, y todavía al que suscribe le faltaban algunos añitos para  tener uso de razón.

La temporada de 1949, con 34 años cumplidos, le dio la bienvenida a Easter en los Indios de Cleveland. Entonces jugó 23 partidos, ya que la mayor parte del tiempo estuvo con el San Diego de la Liga de la Costa del Pacífico. Se puede decir que él como Miñoso tuvieron un inicio similar, con la diferencia que Easter jugó 14 partidos más que el cubano en esa temporada, en las Mayores, y eso a pesar que se había fracturado la rodilla, algo que le mantuvo alejado de juego por un tiempo. No obstante, con el San Diego se destacó disparando enormes jonrones, que los aficionados del Pacífico, a falta de equipos de Grandes Ligas en esa zona, iban con entusiasmo a ver. Además, conectó el primer batazo que se llevaba la pizarra auxiliar del estadio municipal de Cleveland. La pelota recorrió 477 pies, hazaña igualada posteriormente por Mickey Mantle. Mejor aún le fue en la temporada de 1950, cuando jugó regular la inicial, bateó para .280 con 28 jonrones. Entonces jugó junto con Larry Doby, el segundo pelotero afro-estadounidense en llegar a las Mayores. Así y todo, los Indios quedaron cuarto al final de la temporada.

Como jugador de Grandes Ligas, se mantuvo por espacio de 6 temporadas, en las que conectó 93 jonrones, empujó 340 carreras y bateó .274. Easter sufrió del manejo  del manager cubano-americano Al López, el mismo que sufrió Miñoso hasta 1951 cuando fue canjeado a los Medias Blancas. Póngale Ud. el nombre a eso. López, sin contemplaciones, mandó a Easter a los Indios de Indianápolis en 1952, pero el pelotero le hizo ver que se había equivocado, al batear para .340 con 6 jonrones en solo 50 veces al bate, lo que obligó a subirlo. Una vez de vuelta, él respondió con 20 cuadrangulares en la segunda mitad de la temporada, en la que fue escogido por el Sporting News como el pelotero más destacado de la Liga Americana. Hasta el manager general del equipo, el ex slugger Hank Greenberg se maravilló del regreso de Luke a las Mayores.  En 1953 todo fue desgracia, pelotazo que le fracturó un hueso en su pierna izquierda, por lo que quedó fuera de juego. Al momento de ese negativo incidente, bateaba para .303 en 63 partidos. Al final de la temporada fue liberado, luego invitado al entrenamiento primaveral de 1954, pero por una infección en un dedo, nuevamente jugó poco y quedó fuera. Los Indios ganaron el campeonato de la Liga Americana y su puesto fue ocupado por Vic Wertz, el mismo que conectara el batazo enorme, sobre el cual Willie Mays se luciera en la Serie Mundial, la que concluyó en pollona de los Gigantes sobre los Indios.

En lo sucesivo, en 1954, deambuló por las sucursales de los Indios en AAA, igualmente jugó con el Hermosillo de la Liga del Pacífico Mexicano, donde lideró la temporada en jonrones (20). En las temporadas de 1955 al 57, jugó con el Caguas de Puerto Rico, igualmente llevándose los lideratos de cuadrangulares.

La llegada a Buffalo, como ya se dijo, fue en 1956. No ha habido pelotero con más gloria en este equipo que el afro-estadounidense, cuyos batazos en todos los parques hacían levantar el grito de las graderías. En tres temporadas conectó 113 jonrones y empujó 343 carreras. Tuve la suerte o la desgracia de ver algunos de esos jonrones, su presencia al bate era de puro terror. Se podía ponchar, pero alguna que otra vez la enganchaba y como decía Salamanca: “Adiós, Lolita de mi vida”. En 1957 fue el MVP de la Liga Internacional. Para los Bisontes, la presencia de Easter significó gradas llenas en Buffalo, algo que en la actualidad no entienden los ejecutivos de muchos equipos mediocres de Grandes Ligas, muy amigos de hablar de fantasías como el llamado rebuilding.

Placa a Luke Easter en Salón de la Fama de los Bisontes de Buffalo

Placa a la memoria de Luke Easter en el Salón de la Fama de los Bisontes de Buffalo

Lo otro que le hizo grande fue precisamente que los batazos más enormes que se hayan dado en algunos parques, hayan sido obra suya. Uno de ellos fue el que conectó el 14 de junio de 1957, en el mismo parque Offermann de Buffalo, el cual se fue por encima de la pizarra del jardín central, primero logrado por ahí de todos los tiempos. Los entendidos estiman que la bola recorrió 550 pies.

Cosas de la vida, no le bastaba a los magnates de Buffalo lo que había hecho Easter, para enviarlo al vecino Rochester por la ridícula suma de 100 dólares. Bueno, a Camilo Pascual, el Marianao lo cambió por unos bates, así que no hay por qué asombrarse. El béisbol es deporte y negocio a la vez.  La operación de venta del gran Luke fue en 1959, justamente en la temporada cuando los Cubans se alzaron con el título de la Liga Internacional y luego de la Pequeña Serie Mundial. Fue en esa misma temporada que Easter disparara enorme jonrón que se fue a la calle volando las gradas del sol del Estadio del Cerro. Hubo otro jonrón de leyenda en esa temporada, concretamente el 23 de abril de 1959, con la presencia de la máxima dirección de Cuba. Los Alas Rojas y los Cubans llegaron abrazados a 3 al noveno inning, pero en el décimo se paró el “Terror” Easter y el resto ya se lo pueden imaginar, jonrón que decidió el juego a favor de los visitantes, 4-3. En parque que jugara Easter, se podía esperar un tablazo de dimensiones estratosféricas, único en su clase.

Jugó con las Alas Rojas de 1959 a 1964, con los que conectó 66 jonrones, y supo también ganarse la simpatía de su afición. Naturalmente, su producción ofensiva ya descendía. En su última temporada, solo jugó como bateador emergente, 10 veces al bate, dos sencillos y una empujada.

Luke Easter con Rochester

Luke Easter con las Alas Rojas de Rochester

A su retiro, Easter regresó a Cleveland, donde abrió una cafetería. Luego se dedicó a limpiar aviones para la Aircraft Workers Alliance, lugar donde se ganó el puesto de supervisor general.

El 29 de marzo de 1979, Easter transportaba la suma de 35 mil dólares para pagar a sus trabajadores. Estando fuera del banco de la calle 260 y la Avenida Euclid, un par de matones, con armas en mano, se le acercaron y le pidieron el dinero. Easter se negó y fue entonces que lo balearon sin misericordia. Triste que una persona de tanto bien y fama haya caído a manos de un par de maleantes, los que de seguro pensaron que Easter era un negro más y que eliminarlo no costaba nada. La policía los persiguió hasta los que detuvo, pero la vida de Easter ya se había ido al otro mundo.

Leyendo aquellas páginas, pensé en lo doloroso que debe haber sido, para sus familiares y compañeros en Cleveland, conocer de este final trágico. El que suscribe conoció este hecho en detalle años después y sintió el mismo dolor. Siempre tendré a Easter como el hombre de poder extraordinario, del cual no se habla mucho en esta época, quizás por ignorancia o desconocimiento.

program from Luke Easter's memorial service

Programa del funeral de Luke Easter, el 3 de abril de 1979

Fuentes consultadas

Anon. Luke Easter. Baseball-reference.com. https://www.baseball-reference.com/register/player.fcgi?id=easter001lus

Anon. Luke Easter. RedWingsBaseball.com. http://www.redwingsbaseball.com/history/easterhof.html

Anon. Class of 1997, Luke Easter. Buffalo Sports Hall of Fame. http://www.buffalosportshallfame.com/1997/luke_easter.html

Anon. Big Luke’s Rochester legacy. The Negro Leagues Close Up. https://homeplatedontmove.wordpress.com/2016/08/30/big-lukes-rochester-legacy/ 

Anon. 2010. Luke Easter’s Career and Murder in 1979.  Misc. Baseball, 16 dic. https://miscbaseball.wordpress.com/2010/12/16/luke-easters-career-and-murder-in-1979/

Murphy J. Luke Easter. Society for American Baseball Research. https://sabr.org/bioproj/person/f29a4070

 

Escrito por Esteban Romero, 8 julio de 2018.

Jud Wilson, una leyenda de la ofensiva en el béisbol

La diferencia entre lo imposible y lo posible
depende de la voluntad de un hombre
.”
Tom Lasorda

Jud Wilson

Cuando el que suscribe redactaba las líneas del artículo de Alejandro Oms en la pelota cubana, había un nombre que saltaba continuamente cada vez que revisaba la base de datos. Se trataba de Ernest Judson “Jud” Wilson, al que los cubanos bautizaron como Jorocón en su época. La excelencia de Jud Wilson en la profesional cubana era tal, que llegó a liderar varios departamentos ofensivos en las temporadas que jugó en el país.

Este pelotero afro-estadounidense, de poca estatura, unos 173 cm, y un poco más de 88 kilógramos, fuerte como un roble, se le llamó boojum en las Ligas Negro, vocablo que se identifica con el sonido que provoca la pelota estrellada contra las vallas de las cercas de los jardines. Para muchos este bateador zurdo fue el hombre que más duro golpeara la pelota en las Ligas Negro. Tan bueno era, que el lanzador derecho Satchel Paige lo catalogó como uno de los más temibles bateadores en su carrera. Jud, sin llegar a ser un  Cool Papa Bell, también sabía correr las bases.

Jud Wilson, además, fue el perfecto pendenciero. Los peloteros adversarios lo evitaban, mientras los árbitros deseaban no vérsela tampoco con él. Wilson todo lo protestaba, prácticamente odiaba a los árbitros y en ocasiones los atacaba directamente en campo. En el terreno, Jud era una persona irascible totalmente, enérgico y joseador, toda una fiera al campo.  A pesar de su agresividad, sobre todo con los árbitros, era una persona bondadosa fuera del terreno, muy dada a ayudar a sus compañeros.

Este pelotero nació el 28 de febrero en Remington, Virginia, pero de año por aclarar. Unos dicen que fue en 1899. Su viuda aseguró que él era de 1894, pero el censo realizado, antes de finalizar el siglo XIX, lo daba como nacido en  1897.

Durante la primera Guerra mundial, sirvió en el ejército de su país a partir de junio de 1918. Una vez finalizada la guerra, Wilson decidió asentarse en la capital norteamericana, Washington, D.C., donde comenzó a jugar pelota semipro. En 1922, Scrappy Brown, torpedero de un equipo independiente, los llamados Medias Negras de Baltimore, descubrió a Wilson y lo animó a jugar en su equipo. Pasó la prueba, comenzó a jugar, pero dos semanas después abandonó al equipo. Luego volvieron a hablar con él para que regresara, lo que así ocurrió. Su equipo ganó 49 y perdíó 12, y Wilson bateó para .467.

En sus comienzos jugó la antesala, no era ningún defensor de maravillas. Debido a su fortaleza, era capaz de detener muchos batazos veloces con su propio pecho. Es por esa razón que jugó muchas veces lesionado, pero no se quejaba. El juego para él era lo primordial.

En el período de 1922 a 1926, Wilson jugó con los Medias Negras. Su primera incursión en Cuba fue en la temporada de 1925-26, vistiendo el uniforme del Habana. El estelar pelotero rompió la liga, quedó como campeón de bateo, con extraordinario promedio de .430. Fue igualmente líder en hits (64), jonrones (3) y bases robadas (10).

Además de todos esos lideratos, disparó enorme cuadrangular por encima de la pared del jardín derecho del desaparecido Almendares Park, un batazo que recorrió facilmente más de 400 pies y por el que los cubanos le bautizaron como Jorocón. Con anterioridad esa hazaña la habían realizado hombres, como Cristobal Torriente, Oscar Charleston, Alejandro Oms y Esteban “Mayari” Montalvo.

Jud Wilson con el Habana

Jud Wilson con el Habana

Wilson regresó para jugar en Cuba en la temporada de 1926-27. Entonces vio su juego limitado a 54 desafíos. Así y todo, logró promediar .333, a la vez que conectaba 4 dobles, 1 triple y dos jonrones.

En 1927-28, volvió a mostrar su excelencia al bate. Nuevamente líder de los bateadores (.424), líder en anotadas (36) y en triples (7). Wilson era merecedor del MVP de este torneo, pero Martín Dihigo bateó para .415 y ganó 4 juegos de los 5 que completó, y se llevó ese premio.

En 1928, nuevamente con los Medias Negras, Wilson bateó para .399 en 42 desafíos, mientras que en Cuba bateaba para .397, solo por detrás del gran Alejandro Oms, a la vez que quedaba de segundo en carreras anotadas (31) y jonrones (4), superado por su coterráneo Cool Papa Bell.

En 1929 hubo algunos cambios en la llamada Liga Americana Negro, la que integraron cinco equipos de la anterior Liga Negro del Este, éstos fueron los Gigantes  Bacharach, las Estrellas Cubanas, los Gigantes Hilldale, los Gigantes Lincoln y los Medias Negras, además del potente conjunto de los Grises Homestead y una nueva versión de los Gigantes de Harrisburg. Fue entonces que los Medias Negras presentaron un cuadro de otra galaxia, al que llamaron el cuadro del millón ($$), consistente en Jorocón Wilson en primera, Frank Warfield en segunda, Dick Lundy en el campo corto y Oliver Marcelle en la antesala. Wilson no desperdició la oportunidad y bateó para .344, a la vez que se especulaba de su posible canje a los Grises de Homestead a cambio de Dihigo y de John Beckwith, cambio que al final no tuvo lugar.

Nuevamente Jorocón se hizo presente en la temporada de 1929-30 en Cuba. Entonces bateó para .363, solo segundo del gran Alejandro Oms en promedio ofensivo, a la vez que conectaba 10 dobles, 4 triples y 5 jonrones.

Los Medias Negras volvieron a ser equipo independiente en 1930. Wilson entonces bateó para .372. En octubre de ese año, este equipo se enfrentó, en doble juego, a los Yankees de Nueva York, ocasión en la que Wilson le sonó 3 incogibles al lanzador Roy Sherid. Luego a Big Jim Beaver le conectó de 2-1 y robó 2 bases.

Wilson pasó a jugar, en 1931, con los Grises de Homestead, conjunto entonces independiente también, en el que jugaban figuras como Oscar Charleston, Josh Gibson, Smokey Joe Williams, Vic Harris, Double Duty Radcliff y Ted Page.

Su estreno como manager tuvo lugar en 1932 con los Grises, pero al final los abandonó y pasó a jugar con los Crawfords de Pittsburgh. Luego jugó para las Estrellas de Filadelfia, donde bateó para promedio de .372. Por su excelencia en el bateo, Wilson fue escogido como antesalista del todos estrellas de la escuadra del Este para el primer juego de este tipo contra las estrellas del Oeste, que se efectuó en el Comiskey de Chicago el 10 de setiembre de 1933. En ese partido, Wilson se anotó el primer incogible y luego trajo dos para home con otro imparable.

Jud Wilson con las Estrellas de Filadelfia

Jud Wilson con las Estrellas de Filadelfia

En la serie final del campeonato de la Liga Nacional Negro, en 1933, entre las Estrellas de Filadelfia y los Gigantes Americanos de Chicago, Wilson tuvo un serio altercado con el árbitro Burt Gholston, al que amenazó con vérsela con él después del juego. Por esa razón, fue inicialmente suspendido, pero el dinero en juego era mucho y fue así que Jorocón jugó el séptimo desafío, el que quedó empatado a cuatro, pero las Estrellas de Filadelfia se llevaron el decisivo con anotación de 2-0.

Su juego con las Estrellas de Filadelfia continuó. En 1937 se hizo cargo de la dirección del equipo  como manager-jugador, aunque su juego se vio mermado debido a la fractura de una costilla. En esa posición se mantuvo hasta mediados de 1939. A Cuba regresó, para jugar en la temporada de 1935-36, en la que promedió .263, realmente su campaña más pobre en la pelota invernal cubana.

De 1940 a 1945 Wilson jugó la inicial y la antesala para los Grises de Homestead. En cuatro de esas temporadas jugó en la serie mundial de la llamada Liga Negro II. En 22 temporadas en estas ligas, Wilson participó en 892 juegos, con 3001 veces al bate, 585 anotadas, 1043 hits, entre ellos 184 dobles, 47 triples y 70 jonrones, con 679 empujadas, 70 bases robadas. Su promedio fue de .348, OBP .428 y slugging .510.

La tabla 1 muestra las estadísticas de Wilson en la invernal cubana, donde promedió para elevado .372 en seis temporadas.

Tabla de Jud Wilson

De la fortaleza de este pelotero ya se habló. En dos ocasiones recibió pelotazos fortísimos, uno de ellos le fracturó el codo. Sin embargo, de tantos pelotazos, además de un accidente de tránsito, Wilson comenzó a padecer de ataques epilépticos. Su memoria con el tiempo se deterioró, al extremo de no recordar a muchos de sus compañeros de equipo más allegados.

El famoso receptor Josh Gibson decía que Wilson fue el mejor bateador, que él haya visto, mientras que Ted Radcliffe afirmaba que Wilson era mejor bateador que el mismo Gibson. Por su juego estelar, este gran pelotero fue elevado, conjuntamente con otros 16 compañeros de las Ligas Negro, al Salón de la Fama de Cooperstown el 30 de julio de 2006.

Jud “Jorocón” Wilson falleció el 27 de junio de 1963 en Washington D.C. a causa de un infarto. Sus restos yacen en el cementerio de Arlington, Virginia.

Fuentes

Anon. Jud Wilson. Negro Leagues-Seamheads.com http://www.seamheads.com/NegroLgs/player.php?playerID=wilso01jud

Riley, James A., The Biographical Encyclopedia of the Negro Baseball Leagues (New York: Carroll & Graf Publishers, 1994).

Gerard Joseph. Jud Wilson. Society for American Baseball Research. https://sabr.org/bioproj/person

 

Escrito por Esteban Romero, 15 junio de 2018

El elevado de sacrificio, historia y líderes

La sabermetría no mide el instinto”.
Tim Kurkjian

Esta vez el tema será el llamado fly o elevado de sacrificio, batazo que tiene su historia algo irregular en las Grandes Ligas. Se trata de una estadística reconocida en esos circuitos entre 1908 y 1931, luego fue discontinuada y re-establecida varias veces, hasta que finalmente se restableció definitivamente en 1954. El fly de sacrificio  se anota solo cuando un corredor anota carrera, lo cual ocurre con pisa y corre desde tercera base, aunque se ha dado muchos casos de corredores anotando desde segunda. Lo que sí está claro es que el adelanto de pisa y corre con fly a los jardines no se anota como fly de sacrificio caso de no haber carrera impulsada con el batazo. El pelotero que conecta el fly de sacrificio no se le anota vez al bate y se le carga una impulsada.

El fly de sacrificio no siempre implica out, el jardinero puede posicionarse bien debajo de la bola y dejarla caer, por lo que el hombre en tercera anotará, no habrá out en la jugada por el error del fildeador, pero sí carrera impulsada y fly de sacrificio para el bateador. Para que esto se produzca, o sea la anotación del fly de sacrificio debe haber menos de dos outs en la entrada. Ante esta situación puede ocurrir que haya tres fly de sacrificio en una entrada, lo cual si ha ocurrido en cuatro oportunidades en las Mayores, veamos.

La primera vez que se registraron tres fly de sacrificio en una entrada fue el 1 de julio de 1962 cuando los Medias Blancas, en la quinta entrada, realizaron la hazaña contra los Indios de Cleveland. El lanzador boricua Juan Pizarro se anotó el primer fly de sacrificio, mientras que el segundo fue obra del estelar segunda base Nellie Fox, sobre el cual el jardinero derecho Gene Green cometió error. Finalmente el cuarto bate y antesalista Al Smith produjo el tercer fly de sacrificio. En esa entrada los Medias Blancas anotaron 6 carreras y ganaron el partido con anotación de 7-6.

La segunda vez ocurrió en juego del 29 de junio de 2000, cuando los Yankees le anotaron 8 carreras a los Tigres de Detroit. Los fly de sacrificio fueron obra del inicialista Tino Martínez, del segunda base dominicano José Vizcaino (con error del jardinero izquierdo Bobby Higginson) y del boricua Bernie Williams. El juego concluyó 8-0 con juego completo y lechada a la cuenta del zurdo Andy Pettite.

La tercera vez involucró a los Yankees nuevamente enfrentados a los Angelinos de Anaheim el 19 de agosto del mismo año 2000. En la tercera entrada, el receptor boricua Jorge Posada logró el primer sacri-fly, le siguió el antesalista Scott Brosius y luego del jardinero central Clay Bellinger, padre del pelotero Cody Bellinger de los Dodgers. Lo interesante es que fue un sacri-fly tras otro, ya que Posada, Brosius y Bellinger aparecieron como séptimo, octavo y noveno en el orden al bate. El juego concluyó 9-1 a favor de los Yankees. Nuevamente, vaya curiosidad, Andy Pettite completó este desafío.

El siguiente y último por ahora igualmente involucró a los Yankees, esta vez contra sus vecinos del Queens, los Mets, aunque no fueron los mulos en esta ocasión los realizadores de la hazaña. Ocurrió en la segunda entrada del juego del 24 de junio de 2005, cuando los Mets anotaron exactamente 3 carreras. El primer sacri-fly fue del receptor boricua Ramón Castro, seguido de otro por el torpedero dominicano José Reyes, con error del jardinero central Bernie Williams, y el tercero logrado por el jardinero derecho Mike Cameron. De nuevo, noveno, primero y segundo en el orden al bate. El juego concluyó 6-4 a favor de los Mets, con pitcheo de 8 entradas de Pedro Martínez y cierre del derecho Braden Looper.

Existe un record muy difícil de romper – teóricamente se puede romper, visto lo anterior- y es batear dos fly de sacrificio por un mismo bateador en una misma entrada. En ninguna pelota del mundo esto se ha logrado, excepto en juego de series nacionales en Cuba. Ocurrió en la XII serie (1972-73), en juego de 1973, entre Mineros y Henequeneros cuando el antesalista  José “Chivo” García Hidalgo de los Mineros conectara par de fly de sacrificio en un mismo inning.

Varias veces se ha anotado carrera desde segunda base con fly de sacrificio. Veamos algunas de las ocurridas desde 1998, no son todas, que conste:

  • 6 de abril de, 1998 – juego de Medias Blancas contra los Vigilantes. Albert Belle empuja con fly an central a Mike Cameron.
  • 5 junio de 1998 – juego entre los Mets y los Medias Rojas. El venezolano Edgardo Alfonzo impulsa al inicialista John Olerud con fly al derecho.
  • 24 de Julio de 1998 – juego entre Marlins y Filies. El antesalista Scott Rolen conectó fly que trajo a Kirt Ojala a la goma.
  • 17 de agosto de 1998 – juego entre Mellizos y Orioles- Rafael Palmeiro bateó fly al izquierdo, con el que anota el jardinero Brady Anderson home safely.
  • 27 de julio 1999 – juego entre Rojos de Cincinnati y Dodgers. Todd Hollandsworth trae a Gary Sheffield desde segunda con fly al derecho.
  • 26 de agosto de 1998 – juego entre Cachorros y Rojos de Cinci) – fly al derecho de Gary Gaetti con el que anotó Mark Grace desde la intermedia.
  • 31 de agosto de 1998 – juego entre Mets y Dodgers, fly a lo corto del izquierdo de Mark Grudzielanek fue suficiente para que Bobby Bonilla anotara desde segunda.
  • 26 de julio de 1999 – juego entre Cerveceros y Bravos. Fly al central de Chipper Jones, y Bret Boone anotó.
  • 6 de abril de 2000 – juego entre Filis y Cascabeles, fly al central de Lenny Harris, con el que Steve Finley anotó.
  • 28 de mayo de 2000 – juego entre Cerveceros y Cascabeles. Fly de Charlie Hayes, mientras Marquis Grissom anotó. .
  • 19 de agosto 2000 – juego entre Angelinos y Yankees, en el cual los Yankees anotaron 3 sacri-fly en una entrada. Entonces Clay Bellinger conectó un fly, con el que Jorge Posada anotó.
  • 3 de abril de 2001 – juego entre Filis y Marlins. Doug Glanville conectó fly al central y Brian Hunter anotó.
  • 8 de mayo de 2001 – Rojos de Cinci contra los Cascabeles. Alex Ochoa disparó fly y empujó dos carreras cuando Jason LaRue anotó desde tercera y Donnie Sadler lo hizo desde segunda en la undécima entrada de este juego.
  • 29 de mayo de 2002 – juego entre Tigres e Indios. Fly de Jacob Cruz al central y anotación de Damian Jackson.
  • 20 de junio de 2002 – juego entre Azulejos y Dodgers. Fly al derecho de Tom Wilson y anotación del dominicano Raúl Mondesi.
  • 21 de junio de 2002 – juego entre Indios y Expos. Fly de Wil Cordero y Brad Wilkerson anotó.
  • 30 de julio de 2003 – juego entre Tigres y Marineros. Fly de Craig Monroe al derecho que impulsó a Bobby Higginson.
  • 2 de junio de 2004 – juego entre Cardenales y Piratas. Fly de Daryle Ward y anotación de Jason Kendall.
  • 27 de agosto de 2004 – juego entre Mellizos y Angelinos. Largo fly al izquierdo de David Eckstein empujador del segunda base Adam Kennedy.
  • 20 de setiembre de 2005 – juego entre Medias Rojas y Mantarrayas. Jorge Cantú conectó fly que trajo a Carl Crawford desde segunda.
  • 2014, juego de los Mantarrayas, fly de Matt Joyce y anotación de Desmond Jennings
  • 13 de agosto de 2015- juego entre los Cerveceros y los Filis. Jean Segura anotó con fly conectado por el receptor Jonathan Lucroy.

En la serie mundial de 1912 se produjo un fly de sacrificio que decidió esta serie. Fue batazo de Larry Gardner de los Medias Rojas contra los envíos del estelar Christy Mathewson de los Gigantes de Nueva York. La anotación correspondió a Steve Yerkes,  que decidió la serie y la victoria en el octavo juego de la misma.

El 17 de agosto de 2013, en juego entre los Cardenales y los Cachorros, los de St Louis llenaron las bases, Matt Carpenter produjo un fly dentro del cuadro declarado infield fly por los árbitros, el torpedero dominicano Starlin Castro fildeó la bola y no prestó debida atención a las bases, mientras el cubano-americano Jon Jay sorprendía anotando desde tercera con un elevado de sacrificio dentro del cuadro.

Diez peloteros han conectado tres fly de sacrificios en un juego desde 1954. El último en realizarlo fue José López en 2008. Los otros son Ernie Banks (1961), un conocido de la afición cubana, el receptor Russ Nixon (1965), quien jugó para el Almendares en la década de los 50, Don Mattingly (1986), Vince Coleman (1986), Candy Maldonado (1987), George Bell (1990), Chad Kreuter (1994), Juan González (1999) y Edgar Martínez (2002).

Elevados sacrificio en una temporada.png

Por dos temporadas consecutivas, un pelotero ha logrado liderar el departamento de sacri-fly en las Mayores. El receptor boricua Bengie Molina, hermano de Yadier, fue líder en 2008 y 2009, en ambas temporadas con 11 sacri-fly. En 1991, Howard Johnson de los Mets logró record de 15 elevados de sacrificio como bateador emergente, de hecho fue líder de este departamento en la liga nacional en esa temporada.

El líder máximo en sacri-fly en una temporada es el inicialista Gil Hodges de los Dodgers, con 19 en 1954. Hodges es escoltado por Roy White (17) en la temporada de 1971 con los Yankees, y Bobby Bonilla (17) en la temporada de 1996 con los Orioles. En 2001 Juan González logró 16 jugando para los Indios. Don Mattingly logró 15 con los Yankees en 1985 y J.T. Snow conectó 14 con los Gigantes en 2000. Los records para novatos son de Gary Gaetti (13) con los Mellizos en 1982 y Willie Montanez (13) con los Filis en 1971. Los máximos para bateadores ambidextros pertenecen al ya mencionado Howard Johnson (15) en la Liga Nacional y a Bonilla (17) en la Liga Americana.

Elevados sacrificio uno.png

Los líderes máximos en sacri-fly en su carrera son. Eddie Murray (128), Carl Ripken Jr. (127), Robin Yount (123), Hank Aaron (121), Frank Thomas (121), George Brett (120), Rubén Sierra (120), Rafael Palmeiro (119), Daniel Staub (119), Andre Dawson (118) y Don Baylor (115).

Elevados sacrificio 2.png

Nolan Ryan es el lanzador que más batazos de este tipo ha permitido en su carrera, con un total de 146, mientras que en una temporada el record es de 17 en posesión de Larry Gura (1983) y Jaime Navarro (1993).

En series nacionales en Cuba, el máximo de fly de sacrificio logrado en una temporada pertenece al gran Don Miguel Cuevas (11), con Granjeros, en la séptima serie nacional (1967-1968). En un juego, el liderato es de Lourdes Gurriel con 3 en la XVII temporada (1987-88). Un total de 13 bateadores han logrado dos sacri-fly en un juego, incluido el ya mencionado de José “Chivo” García. El primero de todos en lograrlo fue Tomás Soto en la II serie nacional (1962-1963).

Miguel Cuevas 2

Miguel Cuevas

Lourdes Gurriel

Lourdes Gurriel

Los máximos líderes en este departamento, de por vida, aparecen en la tabla abajo, donde se observa que los tres primeros lugares pertenecen a peloteros como Orestes Kindelán, Antonio Scull y Antonio Pacheco por este orden.

Peloteros cubanos con más elevados de sacrificios

líderes sacri-fly cuba.png

Fuentes

Baseball-almanac.com

Baseball-reference.com

Guías cubanas de béisbol

Kurkjian Tim. 2016. I’m Fascinated by Sacrifice Flies: Inside the Game We All Love. St Martin Press, Nueva York.

 

Escrito por Esteban Romero, 9 junio de 2018

El truco de la bola escondida en el béisbol

Tú aprenderás relatividad relativamente más
rápido de lo que yo aprendería beisbol
.”
Albert Einstein

La siguiente aseveración que este autor toma prestada, es muy cierta: “el beisbol es un deporte que requiere mucho ingenio, concentración y estrategia. Es un deporte sin límite de tiempo en el cuál un parpadeo te puede costar muy caro, y en el cuál nada está seguro hasta que no cae el último out.” Si alguien lo duda, basta con que se adentre en este deporte para que lo descubra y luego lo disfrute.

Una jugada que demuestra en parte la anterior afirmación es la existencia del truco de la bola escondida, que se sabe se practica desde hace tiempo. El antesalista, Bill Coughlin, quien jugó con los Senadores de Washington (1899-1904) y los Tigres de Detroit (1904- 08), es considerado el pelotero que más veces escondió la pelota con éxito. Se dice que lo hizo siete veces.

Willie Kamm, antesalista entonces de los Medias Blancas de Chicago y considerado un maestro de este truco, el 30 de abril de 1929, en juego, donde los Indios de Cleveland tenían a Charlie Jamieson en primera y Johnny Hodapp en segunda, con Carl Lind conectando batazo por el campo corto. Hodapp intentó anotar, pero quedó atrapado en un round down entre el antesalista y el receptor. Jamieson avanzó a tercera. Kamm recuperó la pelota y tocó a los dos corredores, con lo cual el árbitro declaró out a Hodapp. Kamm luego escondió la pelota bajo su brazo y esperó a que Jamieson saliera de la base. Cuando lo hizo, Kamm lo tocó para completar el triple play.

Entre los más avezados en este tipo de jugada se encuentra el inicialista Dave Bergman, hombre que cuando recibía el viraje del lanzador, simulaba su devolución cuando en realidad la pelota estaba en su mascotín, por lo que bastaba que el corredor se moviera un pasito para que lo sacara out. Ese tipo de jugada este autor le vio realizar en una ocasión al inicialista Luke Easter con los Bisontes de Buffalo de la Liga Internacional en juego contra los Cubans en el estadio del Cerro.

Bola escondida.png

El defensor de la segunda base Marty Barrett de los Medias Rojas, fue otro de los que sabía hacer bien el truco. Recibía el tiro de los jardines, con hombre sobre la segunda almohadilla, e igualmente simulaba su transferencia al lanzador. La pelota estaba escondida en su guante, por lo que un pasito del corredor y el out se cantaba para suerte de su equipo.

Dos otros antesalistas han sido buenos en el manejo de este truco, uno fue Matt Williams, que jugara buena parte de su carrera con los Gigantes y luego con el Arizona. Williams en dos ocasiones le pidió al corredor en tercera se bajara de la base para limpiar la almohadilla, mientras la pelota estaba escondida en su guante. El resto de lo sucedido no es difícil de imaginar. El otro fue el boricua, hijo de cubanos, Mike Lowell, quien recibía la pelota de los jardines, se hacía el desentendido y diez segundos después sorprendía al corredor fuera de la tercera almohadilla. Lowell también realizó el truco dos veces.

En Cuba el maestro de la bola escondida fue el gran Félix Isasi Mestre, defensor de la segunda base en equipos matanceros y durante años del equipo Cuba. Isasi tenía la maña de esconder bien la bola, que ningún jugador la veía. Isasi afirmó que su primera víctima fue uno de los hermanos Sánchez, Felipe. La jugada consistía en coger la pelota y con la misma dirigirse a la lomita, simulaba que se la entregaba al pitcher y entonces la escondía en el guante. Luego regresaba a solo metros de segunda y el lanzador flotaba la pez rubia, y entonces cuando el corredor se movía Isasi corría para tocarlo y ponerlo out.

Félix Isasi

Félix Isasi

El matancero realizó esta jugada varias veces y en dos ocasiones en eventos internacionales. La primera vez fue en la novena entrada del juego decisivo entre los equipos Cuba y EE.UU. en los juegos panamericanos de Winnipeg (1967). Lanzaba Manuel Alarcón por Cuba, el que solo había permitido un indiscutible a la artillería estadounidense. El juego iba empatado a 1. Ray Blosse recibió base, vino una lluvia que retrasó el juego durante 15 minutos. Reanudado el desafío, Mark Marquess se sacrificó y avanzó a Blosse, el jardinero Jack Kraus fue pasado intencionalmente para forzar el doble play, pero el segunda base Mike Lisetski disparó sencillo y las bases se llenaron. Isasi fue entonces que se acercó a Alarcón y tomó disimuladamente la pelota. En cuanto Blosse avanzó, Isasi vino y lo tocó, pero el árbitro norteño en segunda base no cantó el out y la protesta, con razón, no se hizo esperar, la que no prosperó. Supongo que el árbitro haya dicho que había tiempo o que Alarcón no estaba en posición correcta. En fin, que aquella adversidad le costó el juego y el título al Cuba, ya que el jardinero George Greer disparó sencillo al derecho para sentenciar la victoria estadounidense de 2-1 sobre el equipo Cuba.

Alarcón no se pudo desquitar de esta derrota, pero Isasi sí lo hizo en ocasión del campeonato mundial disputado en Barranquilla-Cartagena, Colombia, en 1970. Manuel Hurtado había relevado al abridor Changa Mederos en la tercera entrada después que los estadounidenses le anotaran dos carreras para poner el juego 4-2. A Hurtado le anotaron una carrera en el quinto por doblete impulsor del jardinero izquierdo Sam Ewing. Fue entonces que entró Isasi y volvió a tomar la pelota. El matancero a su regreso a Cuba, declaró en la TV, que una vez tomada la bola, le dijo a su manera al árbitro cubano Iván Davis, el que estaba sirviendo en el jardín derecho, que tenía la bola. El lanzador cubano se movió con desdén y alejado de la caja de pitcheo, Ewing adelantó y esta vez fue fatal, Isasi llegó y lo tocó, mientras Davis cantaba el out aproximándose a la posición. El árbitro de segunda no cantó nada. El alto mando del equipo de EE.UU. protestó la jugada y el juego, lo cual se decidió a favor de Cuba una vez concluido el partido. La jugada era legal en toda regla como también lo había sido en Winnipeg 1967. Davis declaró que en esa reunión posterior a la finalización del juego, tuvo que discutir fuerte con algún que otro árbitro sobre la legalidad del truco de Isasi.

Para que la jugada tenga éxito, sobre todo cuando algún infielder tiene la bola después de alguna conferencia en el montículo, el lanzador no podrá montarse en la caja de pitcheo, ya que de hacerlo y no estar en posesión de la bola, se cantaría balk de acuerdo a la regla 8.05 (i). Igualmente no puede haber tiempo pedido, la situación tiene que ser de play ball.

Fuentes

Anon. 1971. Béisbol-1970, Guía Oficial Cubana. Ediciones deportivas, La Habana.

Anon. 2007. Boston Red Sox – Lowell isn’t hiding his feelings on trick play. The Boston Globe, June 13.

Baseball-reference.com

Martínez Marino. 2015. El legendario pelotero cubano Félix Isasi, el hombre de la bola escondida. El Nuevo Herald, 17 mayo. http://www.elnuevoherald.com/deportes/article21250626.html

Munzel Edgar. 1956. Kamm-ouflage!. Baseball Digest, November, Vol. 15, No. 10.

 

Escrito por Esteban Romero, 7 junio de 2018

El misterio de la durabilidad de los lanzadores japoneses en la MLB

Cada día es una nueva oportunidad. Puedes construir sobre el éxito de ayer
o poner tus fracasos en el pasado y empezar de nuevo. Así es la vida, con un
nuevo juego cada día y así es el béisbol
.”
Bob Feller

Es cierto que la mayoría de los lanzadores y otros peloteros japoneses llegan a las ligas Mayores de EE.UU. ya hechos y con años experiencia. Sin embargo, hay algo que llama la atención y es lo poco que duran muchos de estos lanzadores, los que vienen acompañados de éxitos en las ligas de su país.

En Cuba se ha oído bastante hablar de cómo los lanzadores japoneses entrenan. Los peloteros cubanos que han jugado o juegan allí, saben las formas de entrenamiento incluido el pitcheo. Recordemos a Omar Linares hablar de las 200 pelotas tiradas diariamente por los serpentineros japoneses, algo que uno puede tener sus dudas de su eficiencia en el orden físico y hasta psicológico. No obstante, son sus prácticas y sus mañas. No es lo mismo el béisbol japonés que el de las Mayores, hay sus diferencias y no pocas.

Veamos, con sus excepciones, generalmente los lanzadores japoneses lanzan a menos velocidad que los estelares norteamericanos u otros de la MLB.  El problema de la velocidad usualmente tratan de resolverlo con una pausa distinta en la liberación de la pelota al home, igualmente tienen un repertorio variado a base de lanzamientos de rompimiento. Hideo Nomo lanzaba así y desesperaba a todos, bateadores, directores y árbitros en la MLB. En las Mayores no se lanza tenedor, en Japón aún se usa, de nuevo Nomo fue un ejemplo en el uso de este lanzamiento. La split finger es también parte de esos lanzamientos y era parte del repertorio de Nomo,  además del llamado Eephus (nada en hebreo), el que consiste en un lanzamiento a poca velocidad que saca de paso a muchos bateadores.  En Japón, la zona de strike es algo más amplia que en la MLB, lo cual crea algún problema cuando el lanzador nipón llega a la MLB.

Hideo Nomo

Hideo Nomo

Hay también otras diferencias que vienen desde el béisbol escolar en Japón. Por ejemplo, los llamados maratones de pitcheo en las escuelas superiores. Leía hace unos días, que el derecho Daitsuke Matsuzaka, igualmente conocido como Dice-K, llegó a lanzar 250 pelotas en un juego de 17 innings en 1988, pero que un día antes había tirado la barbaridad de 148 lanzamientos. Eso era cuando tenía 18 años. Masahiro Tanaka lanzó también 180 entradas a la edad de 18 años en las competencias escolares de su país. Otro ejemplo más reciente fue el de Tomohiro Anruku lanzando 772 pelotas en la final de play off de 2014 en iguales torneos. Anruku tenía entonces 16 años.

Daitsuke Matsuzaka

Daitsuke Matsuzaka

Por lo relatado, no parece que en Japón le presten mucha atención al asunto del número de lanzamientos, ni de poner límites a esas prácticas. Tampoco es difícil adivinar que un lanzador de 25 o 26 años llega del Japón a las Mayores con una carga que a la larga limita su efectividad y longevidad en la MLB. En Japón se usa la rotación de seis abridores, algo que con la excepción de Dave Roberts, manager de los Dodgers e hijo de madre japonesa, no se practica en la MLB, incluso se resisten a esa idea la mayoría de los timoneles. La realidad es que el número de lanzadores que deben someterse a la cirugía Tommy John es reducido en Japón, por lo que el día extra de descanso para el lanzador ayuda a preservar su brazo. Los directores en la MLB se resisten a esta rotación por las nóminas limitadas a 25 peloteros.

El que suscribe no cree que el asunto esté en la rotación, quien haya visto pelota de las Mayores en la década de los 50, sabe que muchos estelares entonces, que lo serían hoy nuevamente, se cansaban menos y eran pocos los que tenían que abandonar la carrera de pitcheo por dolores en el brazo. Ni siquiera Tommy John había entonces nacido. Lanzaban cada cuatro días y rendían enormemente. En otro momento será menester retomar el tema más ampliamente. Por ahora hablemos de los nipones.

El primer lanzador nipón en jugar en las Mayores fue el zurdo Masanori Murakami con los Gigantes, el que solo lanzó en dos temporadas, con registro de 5 victorias, 1 derrota y 9 salvados, PCL de 3.43. Después de él han jugado otros 50 serpentineros japoneses. El que más ha durado ha sido el estelar Hideo Nomo, el cual lidera varios departamentos entre los lanzadores de su país en Grandes Ligas (tabla 1). Nomo llegó a la Liga Nacional cuando tenía 26 años, lanzó a lo largo de 12 temporadas en el período de 1995-2005 y con regreso breve en el 2008. Fue novato del año en la Liga Nacional en 1995, lanzó en ambas ligas, fue líder en ponches propinados en dos temporadas, 1995 (236) en la Liga Nacional y 2001 (220) en la Americana. Su WAR es realmente impresionante y fue sin dudas un lanzador sobresaliente en las Mayores.

Tabla 1 lanzadores japoneses

No obstante, existe otra realidad y no es precisamente de éxito entre los lanzadores del país del sol naciente. Varios de ellos han tenido que someterse a intervenciones Tommy John, entre ellos Daisuke Matsuzaka, Tsuyoshi Wada, Kyuji Fujikawa y Yu Darvish. Además Masahiro Tanaka y Koji Uehara no han sido intervenidos quirúrgicamente, pero han sido dados de baja por largos períodos de tiempo debido a distintas dolencias. Tanaka fue dado de baja en su año como novato debido a ruptura de ligamento, lo cual no requiere cirugía.

Relevistas japoneses en MLB

Daisuke Matsuzaka, en su quinto año en las Mayores tuvo que someterse a la Tommy John, pero si bien muchos lanzadores regresan bien y sin mayores problemas, a Dice-K no le fue así y al final tuvo que regresar a jugar con el Softbank Hawks en Japón. Yu Darvish no parece haber recuperado la efectividad inicialmente mostrada en sus años con los Vigilantes. Uehara regresó igualmente a la Liga Central de Japón y lanza en el Yomiuri. Kyuji Fujikawa tuvo un paso breve por las mayores y ahora lanza para su equipo en Japón, los Tigres Hanshin en la misma Liga Central. El zurdo Wada fue un ave de paso en los Cachorros, hasta el pasado año 2017 lanzó para el Softbank.

Kasuhiro Sasaki

Kasuhiro Sasaki

El agotamiento del brazo y los problemas de salud del mismo son una cosa, pero otra es la pérdida de eficiencia, y eso es lo que se está viendo en estos momentos con el derecho Kenta Maeda de los Dodgers. Raro es el juego en el que no es bateado con fuerza, de aquellos buenos juegos de la temporada de 2016 queda solo el recuerdo.

Shohei Ohtani ha debutado en 2018, veremos que rinde a lo largo de la temporada como lanzador. Tiene la ventaja de ser un excelente bateador, por lo que si no triunfa en el montículo, lo podrá hacer en la caja de bateo.

 

Escrito por Esteban Romero, 6 mayo de 2018, con información estadística extraída de baseball-reference.com

 

La labor del “Caballero” Alejandro Oms en las Ligas Negro y otras del Caribe

La diferencia entre lo posible y lo imposible
está en la determinación de la persona
.”
Tom Lasorda

Alejandro Oms con el Habana.png

El estreno de Alejandro Oms en la pelota de más nivel no fue en la profesional cubana sino en el equipo itinerante Cuban Stars, propiedad del cubano-americano Alex Pompez, en 1917. Según se sabe, el equipo entonces jugó 18 partidos durante el período del 13 de mayo al 9 de setiembre. En ese conjunto Oms patrulló el jardín izquierdo y alineaba como quinto o sexto al bate. Al termino de esa estancia en el área de la ciudad de Nueva York, donde jugó el equipo, Oms regresó a Cuba para jugar en torneos independientes. Como ya se dijo, su debut en la profesional cubana fue en 1922.

El regreso del Caballero a los EE.UU. fue en 1921, nuevamente en conjunto itinerante de Pompez como propietario y manager del conjunto. Si bien en 1917 bateó para pobre promedio de .242, esta vez si promedió .486 y con elevadísimo slugging de .919. En 37 veces al bate conectó siete extrabases (2 dobles, 1 triple y 4 jonrones), además de impulsar 15 carreras. En 1922 el llamado Cuban Stars continuó con su rumbo itinerante, mientras que Oms bateó para .391. en 11 juegos.

En 1923 fue cuando el Cuban Stars fue aceptado como equipo de la Liga Oriental de Color. Junto a Oms jugaron otras estrellas cubanas como Pablo “Champion” Mesa y Bernardo Baró. Las Estrellas ganaron 23 juegos y perdieron 17 para quedar en segundo lugar. El campéon fue entonces el Hilldale de Ed Bolden. Los Cuban Stars jugaron 20 desafíos en los que Oms promedió .367 con 11 extrabases.

En 1924 la suerte no les acompañó a los Cuban Stars, al quedar en el sótano de la liga, 17 victorias y 31 derrotas, así y todo, el Caballero bateó para .325 y conectó 11 extrabases. Al siguiente año el equipo mejoró algo, pero siguió siendo de segunda división. Oms se mantuvo una vez más sobre los .300. En 1926 las Estrellas quedaron en cuarto lugar, donde hay discrepancias sobre el promedio final de Oms, unas fuentes dan .301 en 103 veces al bate y otras .342 en 73 veces al bate. Ese es y sera siempre un problema, o sea las estadísticas de las Ligas Negro. No hay porque dudar que muchos juegos se hayan escenificado sin anotador oficial. Muchos de esos peloteros jugaban como fuera con tal de comer, así que llegado el caso, el asunto era jugar y ganar algo, si había o no anotador no era de prioridad para ellos. Esto es de recalcar para aquellos que pretenden utilizar sabermetría en ausencia de estadísticas fiables en esa pelota del pasado.

Una nueva mejor tuvieron los Cuban Stars en 1927 al lograr el tercer puesto de la liga. Oms bateó para .318 en 170 veces al bate, otra fuente informa que bateó .348 en 132 veces al bate, lo que corrobora lo dicho anteriormente.

En 1928 la liga Oriental desapareció y los Cuban Stars se marcharon temprano de la contienda con record de 4 ganados y 3 perdidos. No obstante, el equipo recuperó su condición anterior de itinerante y lograron jugar un buen número de partidos posteriormente. Se sabe que Oms bateó ampliamente sobre los .300 en estos juegos.

Los Cuban Stars jugaron en varias ligas negro entre 1929 y 1932. En 1929 cuando todo parecía indicar que Oms jugaría nuevamente con este conjunto, él y otros peloteros cubanos, además del dominicano Tetelo Vargas, no llegaron a tiempo al entrenamiento primaveral de abril en Florida, lo que se tradujo en la suspensión del equipo en la Liga Negro Americana, todo un descalabro económico para Alex Pompez.  Finalmente Oms se fue a jugar con el Escogido de República Dominicana, donde le pagaron mil pesos al mes.

En 1930 Oms volvió con los Cuban Stars ahora en manos de Nat Strong. El equipo jugó como itinerante en el Nordeste de EE.UU., Oms entonces bateó sobre los .340 de promedio ofensivo.

Entre 1931 y 1933 Oms volvió a jugar con las Estrellas de Nat Strong, que lograron insertarse en la Liga Negro Americana, entonces con cuatro equipos. Fue en 1931 cuando el Caballero sorpresivamente bateó para pobre .179. Los que le conocieron en aquella época, afirman que el villareño estaba lesionado. No obstante, el rumbo de los Cuban Stars continuó incierto, un día en una liga, otro día en otra, pocos juegos. Lo que sí está claro es que Oms volvió a ser el bateador eficiente de siempre y que lo sucedido en 1931 fue un percance momentáneo.

Alejandro Oms y los NY Cubans

Su última temporada en circuitos de Ligas Negro fue en 1935, esta vez integrando el nuevo equipo de los New York Cubans. Nat Strong había muerto, y Alex Pompez volvió para crear este nuevo conjunto, que fue integrado a la Liga Nacional Negro. El equipo terminó tercero al final de la contienda, Oms bateó .361 y participó en el juego de Todos Estrellas Este-Oeste, en el que bateó de 4-2 con una anotada.  Hasta aquí llegó la actividad del villareño en las Ligas Negro, donde fue, sin lugar a dudas, uno de los mejores bateadores de todos los tiempos. Las investigaciones sobre sus numeritos en estas ligas indican que su promedio fue de .337 producto de 428 incogibles en 1271 veces al bate en un total de 304 juegos. No obstante, esa es una fuente, y la tabla adjunta da otras estadísticas, pero siempre positivas para el cubano.

Ya entrado en la década de los 30, Oms jugó en la pelota venezolana. Su primera cita en la pelota de este país sudamericano fue cuando su equipo, el Almendares, jugara una serie en 1934, donde participaron los conjuntos locales Concordia y Santa Marta, y estrellas de Puerto Rico. El Concordia era un equipo fuerte, en el militaban el receptor Josh Gibson, el dominicano Tetelo Vargas y el cubano Martín Dihigo. El Almendares vino con su trabuco usual: José María Fernández, Cando López, Lázaro Salazar, como para volver loco al mejor de los lanzadores. Oms aquí bateó para .538. Al finalizar esta serie el villareño integró las estrellas de Puerto Rico para una bilateral con el Concordia, y al final se quedó jugando para este equipo venezolano.

Stats Alejandro Oms en Ligas Negro

En la Federación Venezolana de Béisbol, Oms jugó para los equipos de Concordia (1934), Concordia/Santa Marta (1935), Santa Marta 1936), Senadores/Centauros (1937), Vargas (1939), Estrellas de Chacón (1942) y Magallanes (1944). En esas temporadas sus principales logros fueron batear sobre los .400 en las temporadas de 1934 y 1935, en 1936 se llevó el liderato de bateo con .436 de promedio ofensivo, en la de 1937 bateó respetable .368 y en 1939 volvió a llevarse el liderato de bateo con .474 de promedio. Para rematar, con el Magallanes en 1944, en el ocaso de su carrera y con pérdida de visión de un ojo, Oms bateó para .306.

En el período de 1938-39 Oms fue invitado a jugar en la nueva liga invernal de Puerto Rico con el equipo de Guayamas, donde estableció record de 6 hits en un juego, el mismo que él dejó establecido en la profesional cubana. En esa temporada disparó 28 incogibles en 58 veces al bate para promediar astronómico .465. Su equipo, en el cual jugaban Tetelo Vargas y Perucho Cepeda Sr., se llevó el triunfo al lograr 27 victorias con 12 derrotas.

La salud de Alejandro Oms en la década de los 40 fue languideciendo, mucho jugó y deleitó a los aficionados, pero eso no evitó su pobreza. Cuando en 1945, vistiendo la franela del Cienfuegos dirigido por su amigo, Adolfo Luque, se enfrentó a dos estrellas del montículo, “Natilla” Jiménez y Agapito Mayor, al primero le trabajó una base, pero el segundo lo ponchó, quizá el ponche de menos mérito del sagüero, ya que su coterráneo pilongo ya no veía de un ojo, su físico era completamente famélico. El 5 de noviembre de 1946 (algunas fuentes erróneamente afirman que Oms murió el 9 de noviembre) fallecía esta estrella del béisbol en el sanatorio de la Esperanza en la Habana, padecía de tuberculosis y había regresado del extranjero completamente débil. Sus restos fueron luego sepultados en el cementerio de Santa Clara.

En 1944 Oms fue electo al salón de la fama del béisbol cubano. Lástima que su nombre no aparezca exaltado en el salón de la fama de Venezuela, el que fuera inaugurado el 18 de abril de 2002. En Santa Clara hay una calle de poca importancia que lleva su nombre. Hubo también un intento de darle su nombre al entonces estadio de Santa Clara en la década de los 50, pero nada de esto llegó a prosperar. Se construyó un nuevo estadio en 1964 en Santa Clara, que bien podría haber llevado su nombre, pero se le bautizó como Augusto César Sandino, quien tiene sus méritos y glorias en su país, pero nada que ver con el mundo de la pelota. Es cierto que en la casa donde naciera Oms, San Cristóbal # 86, ahora ocupada por un sindicato, se instaló una tarja a la memoria del gran pelotero y más tarde fue electo entre los 100 atletas cubanos del siglo XX.

Tarja de Alejandro Oms

Tarja en memoria a Alejandro Oms en Santa Clara

En mayo de 2000, el diario “La Prensa” en Nueva York publicó la encuesta realizada a petición del cronista venezolano Juan Vené, donde Oms aparece como uno de los grandes peloteros cubanos de Todos los Tiempos y de Latinoamérica, además de los más completos en el ámbito beisbolero.

Hace más de una década el que suscribe leía un artículo de un especialista estadounidense de béisbol, cuyo nombre no recuerda, que proponía realizar una nueva exaltación de peloteros de las Ligas Negro, tal y como se realizó en el 2006, que llevó a figuras como Cristóbal Torriente y José de la Caridad Méndez al sitial de Cooperstown. En la nueva lista de peloteros propuesta aparecía el nombre de Alejandro Oms.

Esperemos que estos reconocimientos le lleguen algún día a Oms. Como dijera José Martí: “A puerta sorda hay que dar martillazo mayor, y en el mundo hay aún puertas sordas.”

Fuentes

 

Escrito por Esteban Romero, 11 mayo de 2018

El “Caballero” Alejandro Oms y su desempeño en la liga profesional cubana

Mi oficio es jugar a la pelota, y mi deber es batear
(…) si la pasan por encima de home, yo la bateo
”.
Alejandro Oms

Alejandro Oms

Hablar sobre Alejandro Oms es obligado en el tema del béisbol. No le vi jugar, pero tuve la suerte de tener parientes y vecinos que si le vieron. Costumbre africana, no hay escritos de muchas cosas, no existía ni alfabeto, pero lo sucedido se trasmite de generación en generación. Y aquí ese es el caso. Como me lo trasmitieron, es deber trasmitirlo a otros aficionados al béisbol.

Quien más me habló de Oms fue un vecino que me hizo conocer los nombres de Oscar Charleston, Henry Lloyd o de Papa Cool Bell. Era un cubano, que en los años 20 trabajaba como técnico en la compañía telefónica y viajaba a varios países de América del Sur a dar sus servicios en esta materia. Pues ese vecino me decía que no sabía si Oms o Charleston era el mejor jardinero central que haya visto jugar en la profesional cubana. Hoy en día me llama la atención que no me haya dicho mucho sobre Cristóbal Torriente, que fue, sin lugar a dudas, el mejor jardinero cubano en esa época. Quizá le pasó a él con Oms lo mismo que a este autor con Cachirulo Díaz, muy impresionado con el fildeo de este jardinero, siempre lo tengo entre lo mejor que haya visto jugar en el jardín central.

Volviendo con Oms y Charleston, a ambos el vecino se refería como linces en las bases, excelentes bateadores y fildeadores de los buenos y sin mucho aspaviento. El batazo salía y ya cualquiera de ellos se movía en la dirección justa para llegarle a esas conexiones. Es cierto que los expertos siempre dijeron que Oms era pelotero de cuatro herramientas, ya su fuerza en el brazo no era nada grande. El amigo sí me hablaba de una condición no muy usual en los peloteros de entonces y de ahora, la caballerosidad de Oms en el terreno, incapaz de protestar un conteo o de hacerle alguna mala acción al árbitro o a pelotero rival.

Francisco Alejandro Oms Cosme nació el 13 de marzo de 1895 en Santa Clara, aunque algunas fuentes citan que el pilongo había nacido en igual fecha de 1896. Nació y se crió en el seno de una familia negra pobre, de tres hermanos, cuyo padre, Ricardo Oms, era herrero de profesión. El niño Alejandro, como todo cubano, debe haber jugado pelota de manigua, taco y probablemente cuatro esquinas. Sus hermanos fueron también peloteros. Tito era receptor y Eleuterio jugaba la tercera base. Los tres llegaron a jugar en un equipo llamado Tosca. Alejandro llegó a medir 175 cm y comenzó a jugar con equipos de nombres raros, Chicago y Boston. Lo más probable en que ya en ese momento haya sabido que su juego era en los jardines, sobre todo el central. Sus siguientes conjuntos fueron el Pastora y Dobarganes. Así se mantuvo hasta 1922 cuando debutó en la liga cubana de béisbol vistiendo el uniforme de los leopardos de Santa Clara. Oms era zurdo y jugó desde entonces la pradera central.

Aquel equipo venía dirigido por Agustín Molina, cubano-americano, nacido en Cayo Hueso en 1873, el que jugó la inicial y la receptoría en equipos cubanos y en las ligas negro. El Santa Clara estaba plagado de figuras destacadas cubanas y afro-estadounidenses, entre ellos  Julio Rojo, Eustaquio Pedroso, Matías Ríos, Frank Warfield, Oliver Marcelle, Dave Brown y Bill Holland, pero lo mejor de todo fue que Oms llegó a integrar el mejor trío de jardineros que se haya visto en aquella época: el mismísimo Charleston y el cubano Pablo “Champion” Mesa. Aquel conjunto quedó en el sótano y se retiró tempranamente de este torneo. Debutaba el Marianao y vencía bajo la guía del bigleaguer cubano Baldomero Acosta. En el momento del retiro del Santa Clara, Oscar Charleston bateaba para promedio de .446 y Oms para .436.  Esta temporada tuvo el honor de haber visto el debut de Oms pero también del más grande de todos los tiempos, Martín Dihigo, en el equipo Habana.

El trío de la excelencia en los jardines Pablo Champion Mesa, Oscar Charleston y Alejandro Oms

El trío de la excelencia en los jardines: Pablo «Champion» Mesa, Oscar Charleston y Alejandro Oms.

Otra cosa sucedió en la temporada de 1922-23, los leopardos vinieron para ganar, cuya nómina tuvo algunos peloteros de calidad añadidos. Al trío de Oms-Charleston-Mesa se integraba Esteban “Mayarí” Montalvo, hombre de fuerza al bate; en la receptoría estaba también el experimentado Frank Duncan, mientras que el campo corto era defendido por Walter “Dobie” Moore y la inicial por Oscar Johnson. El staff de pitcheo recibía a los cubanos Pedro Dibut y José de la Caridad Méndez, y a Rube Currie.  Fue una temporada en la que Oscar Charleston se destacó como líder en anotadas (59), bases robadas (31), slugging calculado por el autor (.537) y promedio ofensivo de .375. El líder de bateo fue Oliver Marcelle (.393) seguido muy de cerca por el torpedero Dobie Moore (.386) y el mismo Oms (.381), quien entre sus 53 hits en 139 veces al bate logró 13 extrabases (7 dobles, 4 triples y par de jonrones).

En 1924 se escenificó el torneo Gran Premio, iniciado tres días después de terminado el anterior, en el cual los leopardos se llevaron el triunfo por un pelito. Fueron 25 juegos, Oms bateó para .290, mientras que Charleston (.375) y Cristóbal Torriente (.377) discutían el título de bateo.

En 1924-25 los leopardos vinieron con algunas de las figuras conocidas, excepto Charleston. En esta temporada Oms se coronó campeón de bateo con promedio de .393, aventajando al cienfueguero Cristóbal Torriente (.390) del Habana. Entre los 57 incogibles de Oms, se incluyen 13 dobles, 4 triples y 1 jonrón. No obstante, su equipo se vio tan mal que su dueño, Abel Linares, debido a la poca asistencia de la afición al Boulanger de Santa Clara, decidió llevarlo a Matanzas. Al final este híbrido de Santa Clara/Matanzas superó al Marianao, ocupante del sótano.

En 1925-26 no hubo leopardos en la temporada, de esta forma Oms pasó a jugar con el San José junto con su compañero Pablo Mesa, conjunto ocupante del sótano, Oms bateó para .324, incluido 7 dobles y 2 triples. El líder de bateo fue Jud Wilson con .430. En la catastrófica temporada de 1926-27 Oms jugó poco con el llamado Cuba, así y todo promedió para .500 (de 18-9). En 1927-28 integró el campeón Habana, con el que bateó para .324. Jud Wilson volvió a repetir el campeonato de bateo con promedio de .424. Los logros de Oms aumentaron en la de 1928-29, jugó con el campeón Habana, estuvo 30 juegos consecutivos bateando de hit, en uno de esos juegos conectó 6 indiscutibles, ambos records en la profesional cubana, y promedió .432, igualmente record. Oms fue líder en esa temporada en hits (76) y dobles (18). El villaclareño no se detuvo en la temporada de 1929-30, integró nuevamente el Santa Clara y volvió a llevarse el título de bateo (.380). Su equipo con Molina de timonel perdió el campeonato con el Cienfuegos dirigido por Pelayo Chacón.

En 1930 la situación política del país con el machadato hacía casi imposible la realización de torneos largos. Primero hubo uno de cuatro juegos, que ganó el Almendares. Oms jugó con los leopardos y bateó para .286, luego vino otro campeonato corto, donde el llamado Almendarista se coronó campeón. Oms jugó para el Habana e increíblemente bateó por debajo de los .200. Cualquiera tiene un desliz, pero Oms, con el Habana, lo arregló todo en la temporada de 1931-32 cuando quedó de líder en anotadas (28), en hits (44), jonrones (3), bases robadas (14), con promedio ofensivo de .389 superado por Ramón Couto (.400) del Almendares.

En la campaña de 1932-33 la situación era difícil en extremo en el país, por lo que fue una temporada sin epílogo real, no hubo serie extra. Habana y Almendares terminaron abrazados, ambos distantes del sótano ocupado por el Marianao. Oms integró el Habana, donde bateó para .368. Miguel Ángel González, receptor y manager de su equipo, se coronó entonces campeón de bateo con .432. En 1934-35 Oms estuvo ausente, pero en 1935-36 volvió con sus adorados leopardos y bateó .311, incluido 10 dobles, 3 triples y par de jonrones. Su equipo arrasó y terminó a 6 de ventaja del Almendares. En la temporada de 1936-37 nuevamente Oms estuvo ausente, pero no así en la de 1937-38 cuando los leopardos volvieron a coronarse campeones. Fue una temporada con dos héroes afro-estadounidenses, Sam Bankhead al bate y Raymond “Jabao” Brown en el pitcheo, ambos con el Santa Clara. Oms no se quedó atrás, bateó .315, incluido 2 dobles y 2 jonrones. La siguiente campaña fue triunfo nuevamente para los leopardos, donde extrañamente Oms no apareció.

En la de 1939-40, el villareño jugó para el campeón Almendares, pero con escaso promedio de bateo (.228), con solo dos extravases/dobles. En la temporada siguiente (1940-41) compartió faenas con el Almendares y el campeón Habana, donde su promedio ofensivo fue de  .235. Realmente el gran pelotero cubano estaba en el ocaso de su vida en la profesional cubana.

Alejandro Oms en 1942

La despedida de Oms en esta liga tuvo lugar en el inicio de la temporada de 1945-46. La idea fue de su amigo Adolfo Luque, quien lo trajo a la nómina del equipo. Por un lado, la incorporación ayudaría a Oms a mejorar algo su vida ya precaria, por otro era como rendir homenaje a un hombre que deleitó a toda la afición cubana con sus fildeos, batazos, corrido de bases, jugando la pelota con el debido decoro y empeño. El 12 de octubre de 1946, en el estadio de la Tropical, Oms se enfrentó a los envíos del conocido Pedro “Natilla” Jiménez, al que le trabajó una base. Al siguiente día le tocó batear frente al zurdo Agapito Mayor del Almendares, el que no tuvo piedad de Oms y lo ponchó. Los lanzadores adversarios probablemente no supieran que Oms ya entonces no veía de un ojo. Fue la última vez que se vio jugar al Caballero Oms en la liga cubana de béisbol. Los que le vieron ese día, cuentan que el Caballero era una triste sombra de lo que había sido en el pasado, completamente famélico.

Stats Alejandro Oms

Los records de Oms en la liga cubana fueron los siguientes:

  • Tercer bateador con más alto promedio (.345). Estrictamente en la liga profesional cubana, sin incluir los 3 torneos independientes, Oms bateó para .394 (ver tabla adjunta)
  • Fue cuatro veces líder en slugging: 1924-25 (.559), 1928-29 (.619), 1930 (.572) y 1930-31 (.592).
  • Quinto en carreras anotadas (373). En la liga profesional anotó 331.
  • Sexto en triples (35). En 16 temporadas exactas, sin añadir las tres en torneos independientes, Oms bateó 33 triples.
  • Octavo en dobles (99). De igual manera son 96 dobles.
  • En 12 temporadas bateó por encima de los .300.
  • Tres veces líder de los bateadores: 1924-1925 (.393), 1928-1929 (.432) y 1929-1930 (.380), dos de ellos de manera consecutiva.
  • En 1928-1929, resultó el Jugador Más Útil a su Club.
  • 1931-1932: líder en bases robadas (14).
  • Tres veces encabezó los dobles: 1924-1925 (13), 1928-1929 (18) y 1932-1933 (4).
  • Líder en hits en 1928-1929 (76) y 1931-1932 (44).
  • 1928-1929: 1ro. en veces al bate (176) y carreras anotadas (38),
  • Electo al Salón de la Fama del béisbol profesional en 1944.

Oms tuvo su historia en Cuba, pero también tuvo otra en las Ligas Negro y en las invernales de los países del Caribe, lo cual se relatará en una siguiente entrega.

Fuentes

 

Escrito por Esteban Romero, 10 mayo de 2018

Peloteros destacados de las provincias orientales de Las Tunas, Holguín y Granma

No importa cuán buen manager seas,
siempre vas a perder un tercio de los juegos;
no importa cuán mal manager seas,
siempre vas a ganar un tercio de los juegos;
es el otro tercio el que hace la diferencia
.”
Tom Lasorda, ex pelotero/manager MLB

 Símbolos Las Tunas, Holguín, Granma

Anteriormente se había publicado artículos sobre peloteros destacados en las provincias actuales de Guantánamo y Santiago de Cuba, por lo que es necesario ahora dar los nombres de todos aquellos peloteros de las restantes provincias orientales, que han brillado de una manera u otra en los terrenos dentro y fuera del país.

I. En Grandes Ligas y Ligas Japonesas

Pedro “Preston” Gómez, 2B- SS- Dir., nació el 20 de abril de 1923 en el Central Preston, provincia de Oriente y murió el 13 de enero de 2009 en Los Ángeles. Medía 178.5 cm. Jugó: Cienfuegos (1944-45), Marianao (1945-46, 1947-48). Asociación Americana AAA- Molineros Minneápolis (1944), Mud Hens Toledo/Senadores Charleston (1952). Liga Internacional AA – Bisontes Buffalo (1945). Liga Internacional Florida B – Havana Cubans (1953). Liga Internacional Occidental A- Osos Yakima (1954). Grandes Ligas- Senadores Washington (1944). Es el jugador cubano No. 32 en jugar en Grandes Ligas. Dirigió: Liga Mexicana AA- Diablos C. México (1957-58). Liga Internacional AAA -Cuban Reyes Azúcar (1959, campeón de la pequeña serie mundial), Virginianos Richmond (1963-64). Liga Invernal Venezuela- Tiburones de la Guaira (1972-74). Liga Costa del Pacífico AAA- Indios Spokane (1960-62). Grandes Ligas – Padres San Diego (1969-72), Astros Houston (1974-75), Cachorros Chicago (1980). Segundo cubano en dirigir equipos de Grandes Ligas.

Julio González, lanzador derecho, su nombre es Julio Enrique, conocido en Cuba como Figuritas y como Julio en EEUU, nació el 20 de setiembre de 1920 y murió el 15 de febrero de 1991 siempre en Banes. Medía 178 cm. Jugó: Unión Atlética Amateur- Deportivo Cárdenas (1945-47). Liga Profesional- Marianao (1949-50). Liga Internacional Florida B- Havana Cubans (1948-50). Grandes Ligas – Senadores Washington (1949). Es el pelotero cubano No. 44 en jugar en Grandes Ligas.

Felo Ramírez, narrador-comentarista, nació el 22 de junio de 1923 en Bayamo y murió el 21 de agosto de 2017 en Miami. Fue uno de los narradores-comentaristas más destacados del béisbol en el ámbito mundial y muy especialmente para la tele y radio-audiencia hispana. Desde 1954 narró en más de 30 series mundiales y series del Caribe ininterrumpidamente. Famoso se hizo con la narración del jonrón “y la bola se llevó la cerca”, también famosa fue su narración del hit 3000 del inmortal Roberto Clemente en 1972: “¡Lo logró, lo logró!… ¡un doble de Roberto Clemente contra la pared del left-center! ¡Como él lo quería, limpio completamente!”. Por sus méritos en su carrera recibió el premio Ford Frick del Salón de la Fama de Cooperstown en 2001. Similar reconocimiento recibió en Venezuela. Es miembro también del Salón de la Fama del Béisbol del Caribe.

Willie Miranda, SS, nació el 24 de mayo de 1926 en Velazco, Holguín y murió el 7 de setiembre de 1996 en Baltimore. Bateador ambidextro. Jugó: Almendares (1948-59), Habana (1959-60). Novato del año en la temporada de 1948-49. Series del Caribe- Habana (1949), Puerto Rico (1950), Puerto Rico (1954), Caracas (1955). Grandes Ligas- Senadores Washington (1951), Medias Blancas Chicago (1952), Carmelitas St Louis (1952-53), Yankees Nueva York (1953-54), Orioles Baltimore (1955-59). Es el pelotero cubano No. 52 en jugar en Grandes Ligas. Integró equipo Cuba a los Juegos Centroamericanos- Colombia (1946).

Orientales bigleaguers

Orlando Peña, lanzador derecho, nació el 17 de noviembre de 1933 en Las Tunas. Mide 178.5 cm. Jugó: Almendares (1957-61). Líder en juegos lanzados (37) en la temporada de 1957-58. Líder en juegos completos (15), ganados (15), promedio de ganados (.790) y lanzador más valioso en la temporada de 1958-59. Co-líder en lechadas (3) en la temporada de 1960-61. Décimo en promedio de ganados (.592) en la profesional cubana. Series del Caribe – Caracas (1959), Panamá (1960). Liga invernal Venezuela- Leones Caracas (1963-64, 1966-67), Navegantes Magallanes (1969-71), Tiburones de la Guaira (1971-72). Liga Internacional AAA- Cuban Reyes Azúcar (1957-58, 1960), Jerseys Jersey City (1960-61), Hojas Arce Toronto (1961-62), Alas Rojas Rochester (1971-72). Liga Costa del Pacífico AAA- Angelinos Seattle (1968), Castores Portland (1968), Toros Tucson (1975). Asociación Americana AAA- Reales Omaha (1969). Grandes Ligas- Rojos Cincinnati (1958- 60), Atléticos Kansas City (1962 – 65), Tigres Detroit (1965 – 67), Indios Cleveland (1967), Piratas Pittsburgh (1970), Orioles Baltimore (1971, 1973), Cardenales St Louis (1973-74), Angelinos California (1974-75). Es el pelotero cubano No. 77 en jugar en Grandes Ligas.

Diego Seguí, lanzador derecho, nació el 17 de agosto de 1937 en Holguín. Mide 180 cm. Jugó- Habana (1958-59, 1960-61). Liga Invernal Venezuela- Industriales Valencia (1962-63), Leones Caracas (1966-73), Llaneros Portuguesa (1975-76), Leones Caracas (1976-80), Tigres Aragua (1980-83). Es el segundo lanzador con más victorias de por vida, con 95, el primero en ponches propinados, con 919, y el primero en efectividad con (2.76) en la profesional invernal de Venezuela. Es miembro del Salón de la Fama de Venezuela desde 2003. Liga Costa del Pacífico AAA- Isleños Hawaii (1961, 1966), Mounties Vancouver (1966-67), Isleños Hawaii (1976), Liga Mexicana AAA- Cafeteros Reynosa (1978-79), Broncos Reynosa (1980-82), Leones Yucatán (1983), Bravos León (1984), Acereros Monclova (1985). Grandes Ligas- Atléticos Kansas City (1962-65), Senadores Washington (1966), Atléticos Kansas City (1967), Atléticos Oakland (1968), Pílotos Seattle (1969), Atléticos Oakland (1970-72), Cardenales St Louis (1972-73), Medias Rojas Boston (1974-75), Marineros Seattle (1977).  Fue líder en PCL (2.56) en la Liga Americana en 1970. Es el pelotero cubano No. 93 en jugar en Grandes Ligas. Padre del pelotero David Seguí.

Orlando McFarlane, C, nació el 28 de junio de 1938 en las Tunas y murió el 18 de julio de 2007 en Ponce, Puerto Rico. Medía 180 cm. Jugó: Almendares (1958-61). Liga Internacional AAA- Jets Columbus (1962-63), Mareas Tidewater (1969-70). Liga Costa del Pacífico AAA- Isleños Hawaii (1965), Angelinos Seattle (1968), Isleños Hawaii (1969). Liga Mexicana AAA- Rojos C. México (1971). Grandes Ligas- Piratas Pittsburgh (1962, 1964), Tigres Detroit (1966), Angelinos California (1967-68). Es el pelotero cubano No. 94 en jugar en Grandes Ligas.

Osvaldo Fernández Rodríguez, lanzador derecho, nació el 4 de noviembre de 1968 en Holguín. Mide 185 cm. Jugó: Holguín (1987-95). Selectivas – Mineros (1987-92), Orientales (1993-95). Líder en juegos completos (8) en la zona oriental de la XXX Serie Nacional (1990-91). Líder en juegos completos (11), lechadas (5), juegos ganados (10) y PCL (1.19) en la zona oriental de la XXXI Serie Nacional (1991-92). Líder en juegos iniciados (15) y entradas lanzadas (116.1) en la XVIII Serie Selectiva (1992). Líder en lechadas (5) en la XXXII Serie Nacional (1992-93). Líder en PCL (1.62) en la XXXIII Serie Nacional (1993-94). Líder en lechadas (2) en la XX Serie Selectiva (1994). Co-líder en lechadas (3) (empatado con otros 4 lanzadores) en la XXXIV Serie Nacional (1994-95). Integró equipos Cuba a los Juegos Centroamericanos – San Juan (1993), a los Juegos Panamericanos – La Habana (1991), Mar de Plata (1995), a la Copa Intercontinental – Italia (1993), La Habana (1995), a los Juegos Olímpicos- Barcelona (1992). Grandes Ligas: Gigantes San Francisco (1996 -97), Rojos Cincinnati (2000-01). Pelotero cubano No. 134 en jugar en Grandes Ligas.

Aroldis Chapman, lanzador zurdo, nació el 28 de febrero de 1988 en Cayo Mambí, municipio Frank País, provincia Holguín. Mide 190 cm. Jugó: Holguín (2005– 09). Líder en ponches propinados (100) en la XLVI Serie Nacional (2006-07), y con 130 en la XLVIII Serie (2008-09). Integró equipos Cuba al Campeonato Mundial Juvenil-Sancti Spíritus, Cuba (2006), al Campeonato Mundial – Taipei (2007), al Clásico mundial – C. México/Los Angeles (2009). Liga Internacional AAA- Bates Louisville (2010). Grandes Ligas – Rojos Cincinnati (2010-15), Yankees Nueva York/Cachorros Chicago (2016), Yankees Nueva York (2017). Es el pelotero cubano No. 164 en jugar en Grandes Ligas. Ostenta record Guinness del lanzamiento más veloz en Grandes Ligas, 105,1 MPH, lanzado el 24 de setiembre de 2010 en el Petco Park de San Diego.

Yoenis Céspedes, OF, también llamado la Potencia, nació el 18 de octubre de 1985 en Campechuela, Granma. Mide 175 cm. Jugó: Granma (2003-11). Co-líder en carreras anotadas (89) (empatado con Yulieski Gourriel de Sancti Spíritus) en la XLV Serie Nacional (2005-06). Líder en carreras anotadas (79) en la XLVI Serie Nacional (2006-07). Líder en carreras anotadas (89), co-líder en jonrones conectados (33) (empatado con José Dariel Abreu de Cienfuegos), de hecho Céspedes llegó primero a los 33 y rompió récord de 31 jonrones de Alexei Bell (Santiago de Cuba), y líder empujador (99) en la L Serie Nacional (2010-11). Integró equipos Cuba al Panamericano Juvenil – Curaçao (2003), al Campeonato Mundial Juvenil – Canadá (2002), al Clásico Mundial – México/San Diego (2009). Grandes Ligas – Atléticos Oakland (2012-14), Medias Rojas Boston (2014), Tigres Detroit (2015), Mets Nueva York (2015-16). Líder en asistencias (16) como LF en la Liga Americana, temporada de 2014. En las temporadas de 2013 y 2014 ganó el derby de jonrones de los juegos de las estrellas de la MLB. En el primer derby conectó uno de sus jonrones a 483 pies del plato. Es el pelotero cubano No. 170 en jugar en Grandes Ligas.

Orientales bigleaguers 2

Henry Urrutia, OF-1B, nació el 13 de febrero de 1987 en Las Tunas. Mide 196 cm. Jugó- Las Tunas (2005-09). Integró equipo Cuba al Panamericano Juvenil- México (2005). Liga Internacional AAA- Mareas Norfolk (2013-17). Liga invernal Venezuela- Leones Caracas (2015-17), Cardenales Lara (2017-18). Líder de los bateadores en la temporada 2017-18 en Venezuela. Grandes Ligas- Orioles Baltimore (2013). Es el pelotero cubano No. 176 en jugar en Grandes Ligas. Hijo del pelotero Ermidelio Urrutia y premio de Osmany Urrutia.

Alexander Guerrero, 3B-SS-2B, nació el 20 de noviembre de 1986 en las Tunas. Mide 182 cm. Jugó: Las Tunas (2005-12). Liga Costa del Pacífico AAA- Isotopos Albuquerque (2014). Grandes Ligas – Dodgers Los Ángeles (2014-15). Es el pelotero cubano No. 178 en jugar en Grandes Ligas. Liga Central Japón- Dragones Chunichi (2017), en esta temporada de 2017 Guerrero disparó 35 jonrones, líder en su liga.

Roel Santos, OF, nació el 15 de setiembre de 1987 en Niquero, Granma. Mide 168 cm. Jugó: Granma (2008- 13), Granma/Pinar del Río (2013-14), Granma (2014-15), Granma/Industriales (2015-16), Granma (2016-18). Líder en carreras anotadas (81) en LIII Serie Nacional (2013-14), (85) y bases por bolas recibidas (79) en LIV serie nacional (2014-15), co-líder en bases robadas (29) en LV serie nacional (2015-16). Integró equipos Cuba a los Juegos Panamericanos- Toronto (2015), a las Series del Caribe- San Juan, Puerto Rico (2015), Culiacán, México (2017), al Clásico Mundial- Japón (2017). Liga Canadiense-Americana- Capitales Québec (2016). Liga del Pacífico de Japón- Chiba Lotte Marines (2017).

 II. En otros circuitos profesionales

Heliodoro Díaz, lanzador derecho, también conocido como Yoyo, nació el 5 de junio de 1905 en Puerto Padre y murió en enero de 1989. Jugó: Cienfuegos (1926-30), Regla (1931-32), Santa Clara (1935-36), Almendares (1936-37), Marianao (1937-38), Santa Clara (1938-39). Líder en juegos completos (119 y promedio de ganados (.833) en la temporada de 1929-30. Ligas Negro- Cuban Stars de la Habana (1928), New York Cuban Stars (1933).

Carlos Blanco, 1B-3B, nació el 25 de abril de 1914 en Bayamo, provincia Granma, y murió en 1997 en Cuba. Medía 173 cm. Jugó: Santa Clara (1935-37), Almendares (1937-38), Cuba (1938-39), Habana (1939-47, 1948-49), Marianao (1950-51). Co-líder en triples (5) en la temporada de 1940-41. Décimo de todos los tiempos en triples (29) conectados en la profesional cubana. Bateó en tres temporadas sobre los .300 de promedio ofensivo. Federación nacional- Leones (1947-48. Ligas Negro: NY Cubans (1938 y 1941). Liga Mexicana- Algodoneros Torreón (1943), Tecolotes Nuevo Laredo (1944-46), Industriales Monterrey (1947), Azules Veracruz/Ángeles Puebla (1948), Tecolotes Nuevo Laredo (1950), Tuneros San Luis Potosí (1951), Águila Veracruz/Diablos Rojos C. México (1952), Águila Veracruz (1953), Azul C. México (1954). Hermano de Heberto Blanco y medio hermano de Federico y Carlos De Souza.

Heberto Blanco, 2B, nació el 7 de octubre de 1920 en Bayamo, provincia Granma. Jugó: Santa Clara (1940-41), Habana (1941-47, 1948-50), Marianao (1950-51. Federación nacional- Leones (1947-48). Líder en sacrificios (10) en la temporada de 1949-50. Liga Mexicana- Industriales Monterrey (1943-46, 1948), Azules Veracruz (1948), Tecolotes Nuevo Laredo (1950-51), Sultanes Monterrey (1952), Algodoneros Torreón (1953), Águila Veracruz (1954-55). Hermano de Carlos Blanco y medio hermano de Federico y Carlos De Souza.

Antonio Castaño, OF-3B-Dir., nació el 11 de febrero de 1911 en Palma Soriano y murió el 13 de octubre de 1989 en Miami. Medía 178 cm. Jugó: Santa Clara (1936-41), Habana (1941 – 42), Cienfuegos (1942-44), Marianao (1944 -47), Cuba/Santiago (1947- 48), Almendares (1949-50). Serie del Caribe- Puerto Rico (1950). Igualó récord de hits en un desafío para la Liga Cubana, con 6, frente al Almendares. Liga Internacional AA – Hojas Arce Toronto (1944-45). Liga Mexicana – Azules Veracruz (1946-47), Ángeles Puebla (1948), Azules Veracruz (1948), Charros Jalisco (1949), Azules Veracruz (1951), Charros Jalisco (1952), Águila Veracruz (1952). Liga Internacional Florida B – Havana Cubans (1950). Dirigió: Liga profesional cubana- Cienfuegos (1957-61), campeón en las temporadas 1959-60 y 1960-61. Serie del Caribe- (1960), igualmente campeón. Series Nacionales- Azucareros (1962). Liga Central Mexicana – Rojos Fresnillo (1962). Liga Internacional AAA- Cuban Sugar Kings (1960). Liga Nicaragua- Boer (1962-63). Liga Mexicana AA – Tecolotes Nuevo Laredo (1956), Pericos Puebla (1963 – 65), Petroleros Poza Rica (1966), Pericos Puebla (1968 – 69), Leones Yucatán (1970), Águila Veracruz (1971), Pericos Puebla (1974-75). Liga Invernal Venezuela- Cardenales Lara (1967-68).

Manuel “Chino” Hidalgo, SS, nació el 30 de noviembre de 1918 en Banes, provincia Holguín y murió el 15 de enero de 2010 en Miami. Medía 170 cm. Jugó: Liga Nacional Amateur – Fortuna (1940). Liga Profesional: Habana (1940-41), Cienfuegos- Almendares (1942-43), Almendares (1943-44), Habana (1944 -46), Oriente (1946-47), Habana (1947-52), Cienfuegos (1953-55). Federación Nacional: Oriente (1946-47). Series del Caribe- Caracas (1951), Panamá (1952). Liga Internacional Florida C – Havana Cubans (1946 -1947, 1949-50, 1953 -54), Smokers Tampa (1954). Liga Internacional AAA – Bisontes Buffalo (1948). Liga Mexicana- Leones Yucatán (1954).

Orientales profesionales

Pedro Formental, OF, también llamado Perucho, nació el 19 de abril de 1915 en Báguanos, provincia de Holguín y murió el 15 de setiembre de 1992 en Cleveland, Ohio. Medía 178.5 cm. Jugó: Cienfuegos (1942-45), Habana (1945-53), Habana/Marianao (1953-54), Habana (1954-55). Líder en triples (6) en la temporada de 1943-44. Co-líder en triples (6) (empatado con Hank Thompson) en la temporada de 1946-47. Líder en hits (99), carreras anotadas (51) y de bateo (.336) en la temporada de 1949-50. Co-líder en jonrones (8) y bases por bolas recibidas (53) en la temporada de 1950-51. Líder en carreras anotadas (47), jonrones (9) y carreras impulsadas (46) en la temporada de 1951-52. Líder en dobles (18), carreras impulsadas (57, record para una temporada compartido con Rocky Nelson) y co-líder en bases por bolas recibidas (50) (empatado con Felipe Montemayor) en la temporada de 1952-53. Séptimo en veces al bate (2720), cuarto en anotadas (431), quinto en hits (746), quinto en dobles (106) (empatado con Rafael Noble), tercero en triples (47), cuarto en jonrones (56) y octavo en impulsadas (362) en la liga profesional cubana. Series del Caribe – Venezuela (1951), Panamá (1952), Habana (1953). Ligas Negro- Medias Rojas de Memphis (1947-49). Liga Mexicana- Alijadores Tampico (1943), Azules Veracruz (1944-45), Tuneros San Luis Potosí (1946-47). Liga Internacional Florida A – Havana Cubans (1952). Liga Internacional AAA- Cuban Reyes Azúcar (1954-55).

René Solís, P-1B-OF, lanzador derecho, conocido como Tata, nació el 23 de julio de 1926 en las Tunas y murió el 21 de setiembre del 2013 en Miami. Medía 178.5 cm. Jugó: Unión Atlética Amateur – Deportivo Rosario (1945-47). Líder en ganados y perdidos (18-1) en la temporada de 1947 en la UAA. Liga Profesional- Almendares (1947-51), Cienfuegos (1950-51, 1954-55). Series del Caribe- Habana (1949), Puerto Rico (1950). Liga Internacional Florida B – Sun Sox Miami (1949, 1952), Bravos Fort Lauderdale/Conchs Key West (1952), Indios West Palm Beach (1954). Liga Mexicana AA – Leones Yucatán (1957). Liga Mexicana Central A- Estrellas Yucatecas (1952-54). El primero de noviembre de 1953 conectó 3 jonrones en juego de las Estrellas Yucatecas vs los Piratas de Campeche.

Carlos De Souza, 2B, nació el 6 de junio de 1925 en Bayamo y murió el 27 de noviembre de 2007 en Miami. Medía 173 cm. Jugó: Almendares (1949-51), Marianao (1952-53), Cienfuegos (1954-55). Liga Internacional Florida B-Smokers Tampa (1948-52), Bravos Fort Lauderdale/ Conchas Key West (1952), Smokers Tampa (1953). Liga Mexicana- Azules Ciudad México (1954). Hermano del pelotero Federico De Souza y medio hermano de Carlos y Heberto Blanco.

Asdrúbal Baró, OF-Dir., nació el 21 de noviembre de 1928 en Mayarí, provincia de Holguín y murió el 18 de noviembre de 2004 en la Habana. Medía 175 cm. Jugó: Almendares (1951-54), Marianao (1955- 58), Habana (1959-61). Serie del Caribe- Puerto Rico (1954), Habana (1957), Puerto Rico (1958). Liga Internacional Florida B – Miami Sun Sox (1953). Liga Internacional – Cuban Reyes Azúcar (1954-55). Asociación Americana – Senadores Charleston (1954), Cardenales Omaha (1956, 1959). Liga Mexicana- Petroleros Poza Rica (1959), Tecolotoes Nuevo Laredo (1959), Águilas Veracruz (1960-63). Liga Mexicana Sudeste – Piratas Campeche (1964). Dirigió: Centrales (1965-66).

III. En series nacionales

Manuel Alarcón, lanzador derecho, también conocido como El Cobrero, nació el 19 de febrero de 1942 en finca el Aguacate, cerca del pueblo de Canabacoa, municipio Bartolomé Masó, provincia de Granma, y murió el 25 de mayo de 1998 en La Habana. Jugó: Orientales (1962-65, 1967-68) y Mineros (1968-69, 1971-72). Líder en hits de sacrificio (7), juegos iniciados (10), juegos completos (6) y juegos ganados (7) (empatado con Modesto Verdura) en la II Serie Nacional (1962-63). Juegos completos (5) (empatado con Rolando Pastor) en la III Serie Nacional (1963-64). Juegos iniciados (14) e innings lanzados (94.2) en la IV Serie Nacional (1964-65). Juegos completos (11) en la VI Serie Nacional (1966-67). Líder en ponches propinados (200) y lanzador más valioso en la VII Serie Nacional (1967-68). Integró equipos Cuba a los Juegos Centroamericanos- Kingston (1962), a los Juegos Panamericanos – Sao Paolo (1963), Winnipeg (1967).

Eulogio Osorio, OF-1B, nació el 13 de setiembre de 1943 en Holguín y murió el 8 de agosto de 2006 en La Habana. Jugó: Industriales (1963-64), Occidentales (1964-66), Industriales (1966-67), Habana (1967-68), Industriales (1968-74), Agricultores (1974-77). Co-líder en dobles (8) (empatado con Fidel Linares) en la III Serie Nacional. Líder en veces al bate (429), hits (129), dobles (24) y jugador más valioso en la VII Serie Nacional (1967-68). Líder en hits (58) en la XIV Serie Nacional (1974-75). Líder en dobles (12) en la XV Serie Nacional (1975-76). Líder en bateo (.359) en la XVI Serie Nacional (1976-77). Fue el primer bateador cubano en conectar más de 100 hits en una serie nacional. Integró equipos Cuba a los Campeonatos Mundiales- Habana (1971) y Colombia (1976). Después de su retiro del béisbol jugó softbol, con éxitos igualmente en este deporte.

Agustín Arias, SS, nació el 5 de mayo de 1942 en la Sal, Granma, y falleció el 22 de diciembre de 2016 en Bayamo. Bateaba y lanzaba a la derecha. Jugó: Orientales (1965-67), Oriente (1968-69), Mineros (1969- 72), Serranos (1973-77) y Granma (1978-82). Selectivas: Oriente (1975-76), Orientales (1977-82). Líder en triples (7) en la I Selectiva (1975), co-líder en sacri-fly (5) (empatado con Lázaro Cabrera de Vegueros) en la XX Serie Nacional (1980-81) y líder en hits (84) y de bateo (.402) en la VIII Serie Selectiva(1982). Integró los equipos Cuba a los Juegos Centroamericanos- San Juan (1966, no jugó), Ciudad Panamá (1970), Santo Domingo (1974) y Habana (1982); Juegos Panamericanos- Ciudad México (1975) y al Campeonato Mundial- Managua (1972)

Gregorio Pérez, lanzador derecho, también conocido como “Mano Negra” o “La Calma”, nació el 28 de noviembre de 1941 en Amancio Rodríguez, Las Tunas. Jugó: Granjeros (1964-70), Camagüey (Serie Especial 1970), Granjeros (1970-71), Mineros (1971–72), Oriente (1972–74), Cafetaleros (1974–77), Las Tunas (1977–81). Selectivas – Oriente (1975-76), Orientales (1977–78). Co-líder en juegos completos (8) (empatado con Omar Carrero) en la XIV Serie Nacional (1974-75). Líder en PCL (1.04) en la I Serie Selectiva (1975). Integró equipo Cuba a los Juegos Centroamericanos – Panamá (1970).

Asterio Zaldivar, OF-1B-lanzador zurdo, nació en Amancio Rodríguez, provincia las Tunas en fecha nsc. Jugó: Granjeros (1965-69), Camagüey (Serie Especial 1970). Mineros (1970-72), Oriente (1972-74), Cafetaleros (1974-76), Las Tunas (1977-82). Líder en pelotazos recibidos (8) en la X serie nacional (1970-71). Co-líder en juegos iniciados (15) y co-líder en juegos perdidos (10) en XVIII serie nacional (1978-79).

Eliécer Velázquez, lanzador zurdo, nació y murió en Las Tunas. Jugó: Mineros (1967-68, 1969-70), Oriente (1970-71), Mineros (1971-72), Oriente (1973-74). En 1972 lanzó 44 escones consecutivamente, rompiendo el anterior récord de 41 en poder de Manuel Hurtado. El zurdo Maximiliano Gutiérrez rompió este récord posteriormente.

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Evelio Hernández Soufront, C-Dir., nació el 2 de abril de 1946 en Nicaro, provincia Holguín. Batea y lanza a la derecha. Jugó: Habana (1968-69), Henequeneros (1969-70), Matanzas (Serie Especial 1970), Henequeneros (1970-72), Matanzas (1972-74), Citricultores (1974-77). Selectivas- Matanzas (1975-76). Co-líder en sacri-fly (4) en la serie nacional de 1976-77. Dirigió: Matanzas (1997-98). Integró equipos Cuba a los Juegos Centroamericanos- Rep. Dominicana (1974), a los Juegos Panamericanos – México (1975), a los Campeonatos Mundiales – Managua, Nicaragua (1972), Habana (1973), Colombia (1976).

Rolando Castillo, lanzador derecho, nació en San José del Cautillo, Jiguaní, Granma. Jugó: Oriente (1967-69), Mineros (1969-71). Líder en PCL (0.69) y lanzador más valioso en la IX Serie Nacional (1969-70). Hermano de los lanzadores Rafael y Gonzalo Castillo.

Rafael Castillo, lanzador derecho, nació el 1 de febrero de1952 en San José de Cautillo, Jiguaní, provincia de Granma. De juvenil fue lanzador ambidextro. Jugó: Mineros (1971-72), Serranos (1972–77), Holguín (1977–85). Selectivas: Oriente (1975-76), Orientales (1977- 83). Co-líder en juegos ganados (14) (empatado con Braudilio Vinent de Serranos) en la XIII Serie Nacional (1973-74). Líder en juegos ganados (13) en la VII Serie Selectiva (1981). Integró equipos Cuba a los Juegos Panamericanos – San Juan (1979), a las Copas Intercontinentales – Habana (1979) y Edmonton (1981). Hermano de los lanzadores Rolando y Gonzalo Castillo de Series Nacionales, y miembro de una familia numerosa, donde doce de sus hermanos jugaron béisbol.

Fidencio Serrano, lanzador zurdo, nació en la provincia de Holguín. Jugó: Cafetaleros (1976-77), Holguín (1977-91). Selectivas – Mineros (1986-91). Líder en juegos lanzados (31) en la XXIV Serie Nacional (1984-85), líder (27) en la XII Serie Selectiva (1986), y líder (20) en la XXVI Serie Nacional (1986-87).

Pablo Pérez, lanzador zurdo-OF, nació el 7 de junio de 1957 en Salgacero, Municipio Jesús Menéndez, provincia de Las Tunas. Jugó: Isla de la Juventud (1977-91). Selectivas – Habana (1979-84), Agropecuarios (1986-88). Líder en hits (76) en la XX Serie Nacional (1980-81).Co-líder en triples (4) en la VII Serie Selectiva (1981). Líder en dobles (16) en la XXV Serie Nacional (1985-86). Hermano gemelo del pelotero Pedro Pérez.

Carlos Martí, Dir., nació el 16 de febrero de 1949 en San Pablo de Yao, municipio Buey Arriba, provincia Granma. Dirigió: Granma (1980-2005, 2008, 2014-18). Selectivas- Oriente (1980-83), Mineros (1985-93). Director del campeón Orientales en la VII selectiva de 1981. Director del equipo Granma, triunfador LVI serie nacional (2016-17).

Ermidelio Urrutia, OF-Dir., nació el 25 de agosto de 1963 en Jobabo, Las Tunas. Batea y lanza a la derecha. Jugó: Las Tunas (1979–95). Selectivas: Orientales (1982, 1984-85), Mineros (1986–92), Orientales (1993- 95). Líder en jonrones (20) en la zona oriental de la XXIX Serie Nacional (1989-90), y líder (19) en la zona oriental de la XXX Serie Nacional (1990-91). Líder en dobles (24) en la XVI Serie Selectiva (1990). Líder en bases por bolas recibidas (36) en la zona oriental de la XXXI Serie Nacional (1991-92). Integró equipos Cuba a los Juegos Centroamericanos- México (1990), San Juan (1993), a los Juegos Panamericanos – Cuba (1991), Mar de Plata (1995), a las Copas Intercontinentales – Habana (1987), San Juan (1989), Italia (1993), a los Campeonatos Mundiales – Italia (1988), Edmonton (1990), Managua (1994), a los Juegos Olímpicos – Barcelona (1992). Dirigió: Las Tunas (2006-08, 2016-17). Equipo Cuba- Torneo Alba, Caracas (2007). Padre del pelotero Henry Urrutia y premio de Osmany Urrutia.

Pedro Luis Palma, lanzador derecho, nació el 23 de febrero de 1961 en el barrio El Dátil, Bayamo. Mide 187 cm. Jugó: Granma (1979-93). Selectivas – Orientales (1980), Mineros (1986-91).  Líder en juegos iniciados (23) en la XXIII Serie Nacional (1983-84), (23) en la XXIV Serie Nacional (1984-85), (15) en la XXV Serie Nacional (1985-86), co-líder (16) en la XII Serie Selectiva (1986). Liga Ecuatoriana- San Andrés (1994). Liga Colombiana- Antioquia (1996).

Carlos Barrabí Leyva, C, nació el 28 de octubre de 1959 en Campechuela, provincia Granma, murió en 2002. Bateaba y lanzaba a la derecha. Medía 183 cm. Jugó: Granma (1979-97). Selectivas- Mineros (1986-92), Orientales (1993-95). Jugó en torneos japoneses no profesionales. Co-líder en fly de sacrificios (4) en la zona oriental, XXVIII Serie Nacional (1988-89). Padre del receptor Carlos Miguel Barrabí García.

Pedro Mora, 2B-3B, nació el 13 de febrero de 1960 en Jiguaní, provincia Granma. Batea y lanza a la derecha. Jugó: Granma (1981-97). Selectivas: Mineros (1985-92). Líder en carreras anotadas (49) en la zona oriental de la XXVII Serie Nacional (1997-98). Líder en hits (75) en la zona oriental de la XXVIII Serie Nacional (1998-99). Co-líder en triples (3) en la zona oriental de la XXX Serie Nacional (1990-91).

José Miguel Báez, lanzador derecho, nació el 21 de octubre de 1968 en Las Tunas. Batea y lanza a la derecha. Mide 189 cm. Jugó: Las Tunas (1984–2004). Selectivas: Mineros (1986 – 92), Orientales (1993-95). Líder en juegos iniciados (16) en la XXVIII Serie Nacional (1988-89), co-líder en juegos lanzados (19) (empatado con otros dos lanzadores) en la XXIXSerie Nacional (1989-90), el 11 de noviembre de 1984 implantó record negativo al permitir 7 dobles al equipo Camagüey, el 17 de noviembre de 1998 propinó no hit no run a Metropolitanos en el estadio Latinoamericano. Integró equipos Cuba al Campeonato Mundial Juvenil- Canadá (1986) y a la Universiada – Buffalo (1993).

Eleazar González, INF., nació en Yara, provincia Granma en fecha nsc. Jugó: Granma (1981– 90). Selectivas – Mineros (1986-87). Líder en bases por bolas recibidas (48) en la zona oriental de la XXVII Serie Nacional (1987-88). Liga Nicaragua- Boer (1994-95).

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Ibrahim Fuentes, 1B-3B-OF, también conocido como Chenene o Negrito, nació el 12 de octubre de 1963 en Jiguaní, provincia Granma. Jugó: Granma (1982-83, 1984-94). Selectivas: Mineros (1986-92). En la XXVIII serie nacional (1989) impuso record de 14 veces consecutivas bateando de hit, entre ellos 5 jonrones, 2 dobles y 1 triple.

Jorge Hierrezuelo, SS-INF., nació en las Tunas en fecha nsc. Jugó: Las Tunas (1984-97, 1998-99). Co-líder en triples (4) en la zona oriental de la serie nacional de 1988-89. Auxiliar del equipo las Tunas durante varias temporadas.

Jorge Hierrezuelo

Jorge Hierrezuelo

Jorge Luis Dubois, 1B, nació el 7 de enero de 1964 en Sagua de Tánamo, provincia Holguín. Batea y lanza a la zurda. Jugó: Holguín (1986-94). Co-líder en bases robadas (16) en la zona oriental de la XXX serie (1990-91).

Juan Carlos Pérez, lanzador derecho, nació el 17 de mayo de 1969 en Puerto Padre, Las Tunas. Jugó: Las Tunas (1986–97). Selectivas- Mineros (1988-92), Orientales (1993-95). Co-líder en juegos iniciados (13), co-líder en juegos completos (7), líder en entradas lanzadas (111.1), ponches propinados (117) y co-líder en ganados (10) (empatado con Wilson Hawthorne) en la zona oriental de la XXIX Serie Nacional (1989-90). Líder en juegos iniciados (13), entradas lanzadas (106.2) y ponches propinados (107) en la zona oriental de la XXX Serie Nacional (1990-91). Líder en juegos iniciados (15), entradas lanzadas (119.2) y ponches propinados (139) en la zona oriental de la XXXI Serie Nacional (1991-92). Integró equipo Cuba a los Juegos Olímpicos- Barcelona (1992).

Juan Carlos Bruzón, 1B- OF, nació en 1969 en Holguín. Jugó: Holguín (1987-1999). Selectivas – Mineros (1988–92), Orientales (1993– 95). Líder en triples (5) en la XVI Serie Selectiva (1990). Integró equipo Cuba a la Copa Intercontinental – Italia (1993). Liga Septentrional. Goldeyes Winnipeg (2000. Liga Italiana- Paterno (2004).

Ernesto Guevara Ramos, lanzador derecho, nació el 30 de junio de 1971 en Niquero, provincia Granma. Mide 191 cm. Jugó: Granma (1987–2004). Selectivas – Mineros (1989-92), Orientales (1993-95). Integró equipos Cuba al Campeonato Mundial Juvenil – Quebec, Canadá (1989), a los Juegos Centroamericanos – San Juan (1993). El 8 de diciembre de 1992 lanzó un juego de cero hit cero carreras frente a Industriales en el Estadio Mártires de Barbados.

Diego Fonseca, INF, nació en la provincia de Holguín en fecha nsc. Jugó; Holguín (1988-97, 1998-99). Co-líder en triples (4) (empatado con Evenecer Godínez de Santiago de Cuba) en la zona oriental de la XXXI Serie Nacional (1991-92).

Gustavo Labernia, lanzador, nació en provincia de Holguín. Jugó: Holguín (1987-95). Selectivas- Mineros (1989-91). En la XXIX Serie nacional fue co-líder en juegos completos (6) (empatado con Ariel Cutiño de Santiago de Cuba y Juan Carlos Pérez de Las Tunas), y líder en lechadas (3).

Alfredo Fonseca, lanzador derecho, nació el 2 de junio de 1972 en Manzanillo, Holguín. Mide 186 cm. Jugó: Holguín (1989–90, 1991-2000), Industriales (2001-02), Metropolitanos (2002- 04). Selectivas – Mineros (1990-92), Orientales (1995). Líder en juegos iniciados (11) en la XXI Serie Selectiva (1995). Integró equipos Cuba a los Campeonatos Mundiales Juveniles – Canadá (1989), Habana (1990), a los Juegos Universitarios- Buffalo (1993).

José Emilio Lamarque, OF-P, nació el 12 de febrero de 1972 en el municipio Frank País, Holguín. Jugó: Holguín (1990–2004). Selectivas – Mineros (1991-92). Novato del año en la XXX Serie Nacional (1990-91). Líder en bateo (.339) en la zona oriental de la XXXI Serie Nacional (1991-92). Integró equipo Cuba a los Campeonatos Mundiales Juveniles – Canadá (1991), Monterrey (1992).

Luis Rodríguez Williams, OF, nació el 18 de junio de 1971 en Holguín. Jugó: Holguín (1990–2003). Líder en impulsadas (41) en la zona oriental de la XXXI Serie Nacional (1991-92). Integró equipo Cuba a los Campeonatos Mundiales Juveniles – Canadá (1989), Habana (1990).

Roger Poll, OF, nació el 9 de enero de 1976 en Holguín. Jugó: Ciego de Ávila (1994-1999, 2000-08, 2009-10). Fue el segundo pelotero del equipo Ciego de Ávila en llegar a la cifra de los 1000 hits. Integró equipo Cuba a los Campeonatos Mundiales Juveniles- Habana (1998), México (2001).

Amaury Suárez, INF., nació el 4 de marzo de 1963 en Las Tunas. Mide 183 cm. Jugó: Las Tunas (1992-2008). Líder en sacri-hits (22) en la XXXIX Serie Nacional (1999-2000), y líder (14) en la XLIV Serie Nacional (2004-05).

Orientales 3 series nacionales

Luis Miguel Rodríguez, lanzador derecho, también conocido como El Conde o El Cantante, nació el 3 de mayo de 1973 en Báguanos, Holguín. Jugó: Holguín (1993-2008). Co-líder en juegos iniciados (23) y co-líder en lechadas (4) en la XL Serie (200-01). Co-líder en juegos completos (10) en la XLII Serie Nacional (2002-03). Líder en entradas lanzadas (159) en la XLIV Serie Nacional (2004-05). Integró equipo Cuba a los Juegos Olímpicos: Beijing (2008).

Osmani Urrutia, OF-DH, conocido fuera de Cuba como Mr. 400, nació el 28 de junio de 1976 en Macagua 8, Jobabo, Las Tunas. Jugó: Las Tunas (1993-2009). Líder en bateo (.431) en la XL Serie Nacional (2000-01), líder (.408) en la XLI Serie Nacional (2001-02), líder (.421) en la XLII Serie Nacional (2002-03), líder (.465) en la XLIII Serie Nacional (2003-04), líder (.385) en la XLIV Serie Nacional (2004-05), y líder (.371) en la XLVI Serie Nacional (2006-07). Líder en slugging (.752) y jugador más valioso en la XLIII Serie Nacional. Líder en hits (145) en la XLV Serie Nacional (2005-06). Jugador más valioso en la XLVI Serie Nacional (2006-07), Integró equipos Cuba a los Juegos Centroamericanos- Cartagena (2006), a los Juegos Panamericanos – Santo Domingo (2003), Río de Janeiro (2007), a los Campeonatos Mundiales – Taipei (2001), Habana (2003), Holanda (2005), Taiwan (2007), a la Copa Intercontinental – Taiwan (2006), a los Juegos Olímpicos – Atenas (2004), al Clásico Mundial- San Juan/San Diego (2006). Es primo de los peloteros Ermidelio y Henry Urrutia.

Ciro Silvino Licea, lanzador derecho, P, nació el 28 de noviembre de 1975 en Bayamo. Mide 187 cm. Jugó: Granma (1994-2012), Granma/Matanzas (2012-13), Granma (2013-14). Co-líder en juegos iniciados (17) en la XXXVISerie Nacional (1996-97). Líder en juegos completos (16), lechadas (7) y PCL (1.85) en la XXXVIII Serie Nacional (1998-99). Líder en juegos iniciados (25) y entradas lanzadas (194.2) en la XXXIX Serie Nacional (1999-2000). Líder en entradas lanzadas (167.1) en la XLI Serie Nacional (2001-02). Co-líder en juegos completos (10) y lechadas (4) en la XLII Serie Nacional (2002-03). Líder en lechadas (4) y co-líder en ganados (12) (empatado con Carlos Yanes) en la XLIII Serie Nacional (2003-04). Co-líder en ganados (13) (empatado con Pedro Luis Lazo) en la XLIV Serie Nacional (2004-05). Líder en juegos completos (4) y PCL (1.15) en la XLVI Serie Nacional (2006-07). Co-líder en juegos iniciados (20) en la XLIX Serie Nacional (2009-10). Integró equipos Cuba al Campeonato Mundial Juvenil – Canadá (1991), a las Copas Intercontinentales – Barcelona (1997), Sydney (1999), a los Juegos Panamericanos- Winnipeg (1999), a la Copa Mundial – Taipei (2001).

Orelvis Ávila, lanzador derecho, nació el 23 de febrero de 1976 en Las Martinas, Báguano, provincia Holguín. Jugó: Holguín (1996-2008). Co-líder en juegos iniciados (10) (empatado con otros cuatro pitchers) en la XL Serie Nacional (2000-01). Líder en juegos iniciados (24) en la XLIV Serie Nacional (2004-05). Integró equipos Cuba al Campeonato Mundial Universitario – Italia (2002), a la Copa Intercontinental – Habana (2002), a la Copa de las Américas- México (2002).

Danel Castro, SS-2B-1B-DH, nació el 2 de julio de 1976 en Manatí, Las Tunas. Jugó: Las Tunas (1996-2012), Las Tunas/Villa Clara (2012-13), Las Tunas/Holguín (2013-16), Las Tunas (2016-18). Líder en triples (11) en la XXXVII Serie Nacional (1997-98). Integró equipos Cuba al Campeonato Mundial Juvenil – Canadá (1994), a los Juegos Panamericanos – Winnipeg (1999), a las Copas Intercontinentales – Barcelona (1997), Sidney (1999), a la Serie del Caribe- Isla Margarita, Venezuela (2014).

Yordanis Scull, OF, también llamado “El Niño”, nació en 1980 en Amancio, provincia Las Tunas. Mide 175 cm.  Jugó- Las Tunas (1999-2000, 2001-13). Líder en carreras anotadas (62) y hits (115) en la XLIII Serie Nacional (2003-04). Líder en bases robadas (35) en la XLIV Serie Nacional (2004-05). Líder en veces al bate (381) y co-líder en triples (11) (empatado con Yulieski Gourriel) en la XLV Serie Nacional (2005-06).

Wilber Pérez, lanzador zurdo, nació el 24 de octubre de 1976 en Manzanillo, Granma. Mide 182 cm. Jugó: Isla de la Juventud (2000-17), Isla de la Juventud/Industriales (2017-18). Líder en juegos iniciados (21) en la XLVI Serie Nacional (2006-07). Co-líder en ponches propinados (97) (empatado con Noelvis Entenza) en la L Serie Nacional (2000-01). Integró equipo Cuba al Clásico Mundial- Japón (2013).

Ramón Tamayo, INF- OF, también conocido como El Travieso, nació el 22 de setiembre de 1979 en Bayamo. Mide 178 cm. Jugó: Granma (2002–13). Líder en carreras anotadas (87) en la XLVIII Serie Nacional (2008-09). Hijo del ex Infielder Ramiro Tamayo.

Yordanis Samón, 1B-OF, nació el 19 de octubre de 1981 en Bayamo, Granma. Mide 186 cm. Jugó: Granma (2002-12), Granma/Isla de la Juventud (2012-13), Granma/Holguín (2013-14), Granma (2014-16), Matanzas (2016-17), Industriales (2017-18). Novato del año en XLII serie nacional (2002-03). Líder en dobles (36, record nacional para serie nacional) en la XLV serie nacional (2005-06). Líder en hits (133) en LI serie nacional (2011-12). Líder en hits (126), carreras anotadas (65), dobles (27) y carreras impulsadas (76) en LVI serie nacional (2016-17). Liga Mexicana (AAA) – Piratas Campeche (2013).

 Orientales 4 series nacionales

Yunior Paumier, 2B-3B, nació el 14 de noviembre de 1994 en Holguín. Mide 183 cm. Jugó: Holguín (2002-11), Holguín/Sancti Spiritus (2011-12), Holguín (2012-15), Holguín/Matanzas (2015-16), Holguín/Granma (2016-17), Holguín/Las Tunas (2017-18). Líder en bases por bolas recibidas (72) en LV serie nacional (2015-16). Integró equipos Cuba a la Liga Canadiense-Americana- Cuba (2016) y a la Serie del Caribe- Culiacán, México (2017).

Yoalkis Cruz, lanzador derecho, nació el 28 de mayo de 1979 en Majiboca, Las Tunas. Jugó: Las Tunas (2003-12), Las Tunas/Industriales (2012-13), Las Tunas/Matanzas (2013-14), Las Tunas/Isla de la Juventud (2014-15), Las Tunas (2015), Las Tunas/Granma (2016-17), Las Tunas (2018). Co-líder en juegos iniciados (20) en la XLIX Serie Nacional (2009-10). Líder en entradas lanzadas (153.1) en la L serie nacional (2010-11). Líder en juegos iniciados (23) en la LIII serie nacional (2013-14) y (22) en la LV serie nacional (2015-16). Integró equipo Cuba al  Premier 12 de béisbol- China Taipei/Japón (2016).

Yosvany Alarcón, C, nació el 15 de octubre de 1984 en Jobabo, Las Tunas. Mide 181 cm. Jugó: Las Tunas (2004-13), Las Tunas/Artemisa (2013-15), Las Tunas/Pinar del Río (2015-16), Las Tunas (2016-18). Líder en jonrones (17) en LV serie nacional (2015-16). Integró equipos Cuba a la Serie del Caribe- San Juan, Puerto Rico (2015), a la Liga Canadiense-Americana- Cuba (2016), a los Juegos Centroamericanos- Veracruz (2014), a los Juegos Panamericanos- Guadalajara (2011), Toronto (2015), al Premier de béisbol- China Taipei/Japón (2016), al Clásico mundial- Japón/Taipei (2017).

Lázaro Blanco, lanzador derecho, P, nació el 23 de febrero de 1986 en Yara, Granma. Mide 190 cm. Jugó: Granma (2004-15), Granma/Ciego de Ávila (2015-16), Granma (2016-17). Líder en juegos iniciados (24), juegos completos (24) y juegos ganados (14) en LIV serie nacional (2014-15). Líder en entradas lanzadas (127) en LV serie nacional (2015-16). Líder en juegos ganados (14), PCL (1.63) en XXVI serie nacional (2016-17). Lanzador más valioso en LIV serie nacional (2014-15). Integró equipos Cuba a la Serie del Caribe- Culiacán, México (2017), a los Juegos Panamericanos- Toronto (2015), a la Liga Canadiense-Americana- Cuba (2016), al Clásico Mundial – Japón (2017).

Orientales 5 series nacionales

Luis Ángel Gómez, lanzador zurdo, nació en 1987 en la provincia de Holguín. Jugó: Holguín  (2005-11, 2012-14, 2015-17), Holguín/Las Tunas (2017-18). Líder en promedio de juegos ganados (.800) en LVII serie nacional (2017-18).

Luis Ángel Gómez

Luis Ángel Gómez

Alberto Soto, lanzador derecho, nació el 13 de junio de 1988 en Cauto Cristo, Granma. Jugó: Granma (2004-13), Granma/Santiago de Cuba (2013-14). Novato del año en la XLV Serie Nacional (2005-06). Lanzador más valioso en la LI Serie Nacional (2011-12). Integró equipos Cuba a los Campeonato Mundiales Juveniles- Taipei (2004), Sancti Spíritus, Cuba (2006), a la Copa Mundial– Panamá (2011), a los Juegos Panamericanos– Guadalajara (2011).

Carlos A. Santiesteban, lanzador derecho, nació en 1987 en Holguín. Mide 178 cm. Jugó: Holguín (2004-17). Líder en juegos lanzados (26) en la LVI serie nacional (2016-17).

Yordan Manduley, SS-2B, nació el 9 de febrero de 1986 en Buenaventura 1, provincia Holguín. Mide 170 cm. Jugó: Holguín (2005-12), Holguín/Villa Clara (2012-13), Holguín (2013-17), Holguín/Granma (2017-18). Asociación Canadiense-Americana- Quebec (2015-17). Integró equipo Cuba a los Panamericanos- Toronto (2015). Ostenta el record de más hits (130) por un pelotero holguinero, alcanzado en la LI serie nacional (2011-12).

Orientales series nacionales 6

Pablo Millán Fernández, lanzador derecho, nació el 5 de agosto de 1989 en Gibara, Holguín. Mide 183 cm. Jugó: Holguín (2007-12, Holguín/Matanzas (2012-13), Holguín (2013-14). Líder en PCL (1.52) y mejor relevista en la LI Serie Nacional (2011-12). Integró equipos Cuba al Campeonato Panamericano Juvenil- México (2007). Liga California (A)- Terremotos Rancho Cucamonga (2015).

Jorge Yhonson, OF, nació el 30 de agosto de 1986 en Puerto Padre, las Tunas. Jugó: Las Tunas (2006-18). Líder de los bateadores (.407) en la LVII (2017-18) serie nacional.  Guante de oro como jardinero en LV serie nacional (2015-16).

Yunieski Larduet, OF, nació en 1985 en el Municipio Colombia, Las Tunas.Mide 178 cm. Jugó: Las Tunas (2006-18). Co-líder en triples (6), bases robadas (21) y líder en sacri-hits (19) en la LVII Serie Nacional (2017-18).

Rafael Viñales, C, 1B, LF, nació en 1992 en el poblado de Managua, Municipio Manatí, Las Tunas. Mide 178 cm. Jugó: Las Tunas (2010-15), Las Tunas/Camagüey (2016-17), Las Tunas (2017-18). Líder en carreras impulsadas (80) en la LVII Serie Nacional (2017-18), temporada regular en la que conectó 19 jonrones.

Guillermo Avilés, 1B-OF, nació el 20 de enero de 1993 en Bayamo, Granma. Mide 182 cm. Jugó: Granma (2012-15), Granma/Ciego de Ávila (2015-16), Granma (2016-18). Líder en sacrifly (10) en LV serie nacional (2015-16). Jugador más valioso del play off, LVI serie nacional (2016-17). Integró equipos Cuba al Campeonato panamericano juvenil- Veracruz, México (2010), Colombia (2011), al Campeonato mundial juvenil- Ontario, Canadá (2010), a la Serie del Caribe- Culiacán, México (2017), al IV Clásico Mundial- Japón (2017).

Yoelkis Céspedes, OF, nació el 24 de setiembre de 1997 en Campechuela, Granma. Mide 175 cm. Jugó: Granma (2016-17). Líder en triples (8) en LVI serie nacional (2016-17). Integró equipos Cuba a la Serie del Caribe- Culiacán, México (2017), al Clásico Mundial- Japón/Taipei (2017). Hermano de Yoenis Céspedes.

Fuentes

Figueredo Jorge S. 2003. Who´s who in Cuban baseball -1878-1961. McFarland & Co., Inc., Publishers, Jefferson, North Caroline.

Romero Esteban (inédito). De la historia del béisbol en Cuba: esbozos biográficos de destacados peloteros cubanos.

 

Escrito por Esteban Romero, 8 abril de 2018

¿La reaparición del jonrón dentro del terreno?

El carril hacia la base me pertenece como corredor.
Las reglas me dan ese derecho. Y siempre llego a la
almohadilla a toda velocidad, con los pies por delante.”
Ty Cobb

El colorido del béisbol está en las buenas faenas de los lanzadores, los tiros acertados desde cualquier base y a distancia desde los jardines, los batazos contundentes, sean éstos largos o alineados con velocidad, y el corrido de bases. Una hazaña muy común en la época de la bola muerta fue el jonrón dentro del terreno, el que ahora, para suerte de este deporte, parece que resucita de parte de peloteros con muchos deseos de jugar la pelota caliente.

Primeramente es oportuno ver quienes fueron en el pasado los grandes de este tipo de batazo. En una temporada sencilla  los líderes fueron los jardineros Sam Crawford con 12 en 1901, jugando para los Rojos de Cincinnati en la Liga Nacional, y Ty Cobb para los Tigres, con 9 en 1909. Cosas de la vida, Crawford pasó a jugar con los Tigres en 1903, equipo en el que estuvo hasta 1917, su última temporada en las Mayores, mientras que Cobb se inició en 1905 con los felinos y jugó el central, mientras Crawford lo hacía en el derecho. Dicen los que les conocieron que solo se hablaban para pedir el batazo de fly en el terreno. Así y todo, fue Cobb quien propuso la inclusión de Crawford como miembro del salón de la fama en 1956.

En el pasado varios peloteros han logrado dos jonrones dentro del terreno en un juego de la MLB. Tom McCreery del Louisville, el 12 de julio de 1897, fue el primero en lograr esta hazaña. El primero en la Liga Americana en lograrlo fue Monte Cross de los Atléticos de Filadelfia el 28 de abril de 1902. En esta lista igualmente aparece Ty Cobb en la temporada de 1909.  Los últimos peloteros en conectar dos jonrones dentro del terreno en un juego en las Mayores fueron el torpedero Greg Gagne de los Mellizos de Minnesota el 4 de octubre de 1986 en la Liga Americana, y el antesalista-jardinero Hank “Ametralladora” Thompson de los Gigantes de Nueva York el 16 de Agosto de 1950 en la Liga Nacional, muy conocido por las viejas generaciones en Cuba, ya que este pelotero afroamericano jugó con el Habana tres temporadas, de 1946 a 1949, además fue el tercer pelotero afro en jugar en las Grandes Ligas, sólo precedido por Jackie Robinson y Larry Doby.

De por vida el jardinero Jesse Burkett es el que más jonrones de este tipo ha logrado en la MLB, en total 55 jugando en ambas ligas, seguido de Sam Crawford con 51 y el antesalista Tommy Leach con 48. Ty Cobb logró 46 y es el líder en la Liga Americana, superado por los 48 de Leach en la Liga Nacional. El gran Honus Wagner logró también 46 jonrones dentro del terreno en su carrera.

JDT Max en MLB

En la medida que la era de la bola muerta pasaba a mejor vida, se imponían los jonrones con fuerza y más allá de los límites de cualquier parque.

El pelotero latino con más jonrones dentro del terreno es el gran Roberto Clemente, con 8, mientras que de los cubanos están el torpedero Bert Campaneris, y los jardineros Tony Oliva y José Cardenal, cada uno con 3. Clemente fue el primer pelotero en las Mayores que conectó este batazo para decidir un juego, lo cual ocurrió el 25 de julio de 1956. Esa hazaña fue luego repetida por otros 15 peloteros, entre ellos el venezolano Bobby Abreu el 27 de agosto de 2000 y el boricua Rey Sánchez del Tampa Bay, en juego de once entradas, el 11 de junio de 2004, pero el de Clemente fue el más emocionante de todos y el único en su clase, ya que lo realizó con las bases llenas y con anotación adversa para su equipo de los Piratas.

Roberto Clemente 2

Roberto Clemente

Max JDT cubanos en MLB

En la pasada temporada de 2017 hubo unos nueve jonrones dentro del terreno, entre ellos uno del segunda base Brian Dozier de los Mellizos contra los Medias Blancas en abril. Luego, en junio, lo lograron el jardinero-inicialista Joey Gallo de los Vigilantes y el torpedero venezolano Orlando Arcia de los Cerveceros. En agosto, hubo tres más, Charlie Blackmon de los Rockies, jonrón logrado cuando el jardinero Hunter Pence de los Gigantes perdió la pelota con las luces. Daniel Descalso del Arizona se anotó otro contra los Astros, pero el jardinero Byron Buxton de los Mellizos le puso la tapa al pomo cuando logró uno con el impresionante recorrido de las bases en solo 13.85 segundos, record de todos los tiempos. En setiembre, el jardinero central de los Dodgers, Chris Taylor se anotó un jonrón de este tipo y así salir de un prolongado slump al bate. En octubre, en pleno play off, el novato dominicano de 20 años, Rafael Devers, de los Medias Rojas, logró el JDT en juego contra los Astros. Así este pelotero se convirtió en el pelotero más joven que se anota un JDT en play off de Grandes Ligas.

El pasado año, pero en Ligas Menores, el infielder J.P. Crawford, jugando para los Iron Pigs de Lehigh Valley, sucursal de los Filis, en la Liga Internacional (AAA), se anotó espectacularmente un JDT con las bases llenas en juego de julio de 2017.

En Ligas Negro, nuevamente el tropiezo de no tener estadísticas claras al efecto, pero nadie puede dudar que este tipo de jonrón haya abundado con la calidad de peloteros veloces como Oscar Charleston, Papa Cool Bell y otros muchos más. Un detalle al efecto es que el jardinero Wilard Brown, proveniente de los Monarcas de Kansas City, debutó en Grandes Ligas con los Carmelitas de la Liga Americana en 1947. Brown jugó poco y no bateó tanto como se esperaba de él, había llegado algo viejo. Así y todo, se anotó un jonrón y fue dentro del terreno. Cuentan que a su regreso al dugout no hubo felicitaciones de ningún tipo de parte de sus compañeros de juego. Brown regresó con los Monarcas en la siguiente temporada.

Wilard Brown

Wilard Brown

En la profesional cubana, el que suscribe recuerda haber visto al jardinero Pedro Cardenal, con el Cienfuegos, anotarse un JDT, en la temporada de 1956-57, pero el que tiene el mayor mérito es James “Papa Cool” Bell, también con el Cienfuegos, el que se anotó 3 batazos de este tipo en juego del 1 de enero de 1929, escenificado en el Aida Park de Cienfuegos. Las víctimas fueron los lanzadores del equipo Habana, el panameño Oscar Levis, Cliff Bell y Martín Dihigo.

James Papa Cool Bell

James «Papa Cool» Bell

En Series Nacionales, los primeros jonrones DT fueron logrados por Owen Blandino el 15 de marzo de 1964 y por Eduardo “Tiburón” Morales, como bateador zurdo, el 2 de abril igualmente de 1964.

Lograr el JDT es algo que no es exclusivo para peloteros rápidos en las bases. Si el batazo es de difícil fildeo, a veces el viento puede ayudar a desviarla, o que no sea bien medida la conexión por los jardineros y que el corredor se percate de esa situación, entonces se podrá lograr el JDT con el debido empeño. En la MLB, Ted Williams, hombre nada rápido, se anotó un batazo de este tipo en setiembre de 1946 en el League Park de Cleveland. En Series Nacionales, el jonrón 100 de por vida de Antonio Muñoz, otro que no era nada veloz en bases, fue un JDT, logrado frente a los envíos del pinareño Porfirio Pérez, el 17 de mayo de 1983, en el Estadio Sandino de Santa Clara.

Ya en la temporada de 2018 de la MLB, con solo menos de un mes de transcurrida, se han conectado cuatro JDT. Ellos han sido logrados por Carlos Correa de los Astros, el lento Edwin Encarnación de los Indios, Eduardo Núñez de los Medias Rojas y Aaron Hicks de los Yankees. Curiosamente el JDT de Encarnación refuerza claramente lo expuesto anteriormente, la velocidad en bases de un pelotero no es la única herramienta para conseguir este tipo de anotación.

 

Escrito por Esteban Romero, 15 abril de 2018, con información extraída de:

  • baseball-almanac,
  • baseball-reference,
  • Torres, Ángel. 1997. La leyenda del béisbol cubano: 1878-1991. Angel Torres Publishing Company. 308 p.
  • La obra inédita del autor «De la historia del béisbol en Cuba, esbozos biográficos de peloteros extranjeros en Cuba».