Recuerdos de un grande de la receptoría, Juan Castro García

Ningún lanzador de béisbol tendría utilidad sin un
receptor que pueda recibir bien la bola rápida.”
Casey Stengel

En la mañana del 15 de junio de 2020, mi esposa me informaba del fallecimiento de uno de los grandes receptores de la pelota de Serie Nacional, Juan Castro García, pelotero al que siempre admiré por su juego.

No es mi intención repetir lo que otros cronistas harán, quisiera decir cómo vi a Juan abrirse paso y llegar a ser dueño de la posición de receptor del equipo Cuba, que, a muy pesar de sus facultades, no le resultó fácil.

Recuerdo haber visto jugar a otros dos hermanos de sus hermanos, fueron Luis, muy ponchón, por cierto, y Genaro. Si no me falla la memoria, Genaro llegó a desempeñarse como receptor y lanzador.

El bueno de ese trío, que no quepa dudas, fue Juan, el que debutó en la serie de 1973-74 con los Vegueros. Su nombre comenzó a sonar en la III Serie Selectiva (1977). Un compañero de trabajo me habló de un tablazo enorme que Juan había disparado en el Latino. ¿No lo viste? Fue la pregunta, no lo podía ver, a esa hora ya estaba durmiendo después una jornada completa en el campo. “Lo que te perdiste, tiene tremendo poder ese muchacho”, añadió el compañero.

En esa Selectiva, Pinar venía dirigido por el astuto José Miguel Pineda. El conjunto trajo cuatro receptores, uno se podía desenvolver en la inicial como en los jardines, era Luis Giraldo Casanova; los otros eran los ya veteranos Arturo Díaz y Jesús Escudero. Pineda sabiamente le empezó a dar juego a Castro, sabía de las condiciones del muchacho, tenía entonces 23 años, con alguna experiencia en series nacionales.

El compañero de trabajo me habló de su poder al bate, pero no le dio tiempo a ver que Juan tenía que elevar su tacto con la pelota, la que muchas veces esquivaba su bate y perecía por la vía del K. Si me llamó la atención su brazo, respetable y su movilidad alrededor del plato. Mascoteando era bastante bueno, recibirles a hombres como Julio Romero, Rogelio García, Jesús Guerra y otros con buena piedra en sus lanzamientos, no era cosa de juego. Pinar en esa serie quedó en tercer lugar, muy meritorio, superando su performance de las dos primeras selectivas. En la cuarta quedó empatado en la cima con Las Villas, luego decidido en play off, que ganaran los villareños, en la quinta campeones por primera vez en selectivas. Previamente Vegueros había ganado la serie nacional de 1977-78. Todas esas victorias se deben a la calidad de su dirección, sus peloteros, sus lanzadores, además de haber poseído un receptor defensivo de primera calidad, como lo fue Juan Castro. 

Su selección al equipo Cuba no fue fácil. Acostumbraba ir a los juegos nocturnos de entrenamiento de la selección cubana cada vez que el trabajo me lo permitía. En un juego de entrenamiento para los Juegos Centroamericanos de 1982 en la Habana me cuestioné en voz alta por qué Juan Castro, con todas sus habilidades como receptor, que a mi entender era mejor bateador que Alberto Martínez, no era escogido para integrar la selección nacional. ¿Para qué lo habré dicho? A mi lado había un fanático villareño, quien muy enojado dijo y redijo, como si lo que hubiera dicho fuera un sacrilegio. Pero bueno, al Latino van fanáticos de todos los lares cubanos y hay que dejarlos con su opinión, sea ella errada.

Me acordé mucho del fanático poco después, Juan Castro fue escogido por primera vez al Cuba en 1982. El primer juego de aquella justa fue entre un Cuba muy estreñido contra la selección de Panamá. El estreñimiento proporcionado por su entonces director, Servio Borges, el que se había dado el lujo de mandar de vuelta a Pinar nada más y nada menos que a Alfonso Urquiola, Rogelio García, Julio Romero y Luis Giraldo Casanova, quienes llegaron tarde al entrenamiento, como si los cubanos fuéramos alemanes en nuestro comportamiento. Una buena amonestación era necesaria, pero nada más. Juan Castro, Félix Pino, Giraldo González y Fernando Hernández tuvieron mejor suerte y lograron hacer el Cuba. Castro abrió en la alineación del primer juego junto a Muñoz 1B, Pedro Jova 2B, Cheito 3B, Agustín Arias SS, Fernando Hernández, Víctor Mesa y Lourdes Gurriel en los jardines. Falló en su primera vez al bate, qué desgracia para el hombre de San Cristóbal, eran muchos fanáticos que pensaban como el villareño de referencia y los abucheos no se dejaron de escuchar. A la próxima vez al bate, Servio lo sacó por un emergente. En definitiva, Cuba perdió ese día, la hecatombe era predecible. Molesto salimos muchos del estadio, aun así, no faltó otro fanático del centro del país para decir que los jardines estaban bien. Sí, gracias, ninguno sienta a Luis Giraldo, no tardé en responderle. Tampoco el público fue justo con Juan Castro.

Para suerte de Cuba, el equipo no asistió a la XXVII Serie Mundial, que se efectuó en Corea del Sur en 1982. No se asistió por razones políticas, nada que ver con el deporte. No obstante, el Cuba estaba en una crisis temporal, quita a su director vitalicio y no ha pasado nada. Así se hizo, le tocó entonces a José Miguel Pineda dirigir al equipo cubano a la VI Copa Intercontinental, en Amberes, Bélgica (1983), pero, al parecer, la comisión técnica decidió no llevar a Juan Castro en el equipo, decisión, que no hay porque dudar, probablemente no aceptada por el mismo Pineda. Los receptores para esta edición fueron Alberto Martínez y Pedro Medina. Cuba ganó el torneo al vencer a EE.UU. en play off, con memorable relevo de Braudilio Vinent.

El equipo cubano tenía otro compromiso en ese año 1983, los Juegos Panamericanos en Caracas. Para su desgracia, dos pilares de ese conjunto, su one-two L.G. Casanova y Pedro José “Cheito” Rodríguez, no pudieron hacer el equipo por problemas físicos. Sustituir a esos dos grandes no es fácil. La tercera base podría ser cubierta por Leonardo Goire, pero no era bateador de poder, por lo que se decidió incluir al oriental Ramón Otamendi, hombre capaz de chocar la bola y de llevarla lejos, mientras que a Pedro Medina se le dio la misión de alternar como designado con Amado Zamora, por lo que no tendría que mirar a los arreos, ya que Juan Castro fue incluido junto a Alberto Martínez. Supongo que Pineda debe haber dicho, esta es la mía. Juan Castro fue el regular de la posición detrás del plato y tuvo el debido apoyo de su director.

La solución mejor no pudo ser, Otamendi jugó de maravillas, Juan Castro defendió y bateó, Medina promedió .667, un poco por debajo de Juanito (.700). Gurriel (.526) y Pacheco (.500) fueron otros pilares del bateo cubano. En el juego de los EE.UU. contra Cuba, los norteños anotaron la primera carrera e iban delante 1-0 hasta el sexto cuando Juan Castro jonroneó para comenzar un rally de 8 carreras. El equipo cubano jugó sin derrotas, fue el verdadero inicio de la carrera del pinareño con los equipos cubanos.

Castro fue el receptor del Cuba en la XXVIII Serie Mundial, efectuada en Cuba (1984). Vino la VII Copa Intercontinental, la que tuvo lugar en Edmonton (1985). Nuevamente hubo serios problemas para integrar la selección. Pedro José y Alberto Martínez fueron sancionados por tener unos dólares. Pineda fue designado nuevamente director y por razones que desconozco, mandó a Medina de vuelta a Cuba. El deseo del timonel era traer a Pedro Luis Rodríguez como segundo receptor del equipo, mala suerte, Pedro Luis estaba en otra selección, fue sancionado, con otros dos peloteros, por una indisciplina y fue enviado de regreso a Cuba. Víctor Mesa tuvo fractura en una de sus extremidades en juego de exhibición contra EE.UU. y se vio obligado a regresar y ser hospitalizado. Así que, entre sanciones y lesiones, la cosa no pintaba bonita para ganar este torneo. Las soluciones aplicadas fueron situar al difunto, entonces joven matancero Lázaro Contreras a suplir el puesto de Víctor Mesa, Orestes Kindelán llegó a Canadá para fungir como segundo receptor, Omar “Niño” Linares debutaría en la antesala del conjunto sustituyendo al gran Cheito Rodríguez.

Los cambios surtieron efecto, el equipo cubano quedó entre los cuatro semifinalistas junto a Corea del Sur, Taiwán y Japón. Les tocó a los criollos jugar con los chinos en la semifinal, que jueguito aquel, los taiwaneses le tenían cogida la medida a los cubanos y hasta la séptima entrada la victoria pintaba amarilla. El relevo de José Luis Alemán fue decisivo para mantener la ofensiva rival silenciada en las postrimerías, mientras que Juan Castro y Lourdes Gurriel hacían de las suyas bate en mano para lograr el empate y luego la carrera de la ventaja, marcador final 8-7.  

Juan Castro fue receptor del equipo cubano hasta la Serie Mundial efectuada en Italia (1988). Ya no había fanático que pusiera en duda su utilidad como principal cátcher de la selección nacional. Pero en Cuba hay fanáticos que no deciden nada y ejecutivos que pueden mal decidir. Terminada la XIV Serie Selectiva (1988), Juan Castro había planteado jugar una serie nacional más y así dar tiempo para buscar un sustituto efectivo para el equipo Cuba. Así fue, jugó con los Vegueros en 1989, luego no fue llevado a la selección nacional, o sea que él cumplió su promesa, no así aquellos que decidían. A la Intercontinental en San Juan de Puerto Rico (1989), Pedro Luis Rodríguez y José Raúl Delgado fueron los receptores seleccionados.

No jugó más, pero por su experiencia, podía dirigir y enseñar fuera de Cuba. Eso fue lo hizo durante años en Italia. Castro era hombre de carácter y no gustaba que le pusieran el pie. Famosa fue su tangana con Lázaro Vargas en juego de serie selectiva, pero en Italia tuve la oportunidad de verle como manager del Bologna en un juego que por esas cosas de la vida puso por la TV una de las emisoras nacionales italianas no muy vistas. Ese desafío concluyó con derrota para el Bologna, lo nunca visto, Juan Castro salió disparado del banco a golpear al árbitro principal una vez terminado el juego. Supongo que entre peloteros y otros árbitros la sangre no haya llegado al río.

Otro fanático del centro del país, en una peña virtual, se cansaba de hablar sobre Juan Castro, qué cómo era posible que ese hombre haya estado tantas veces como receptor regular de la selección nacional. Hablaba sin fundamentos. Hasta que un día le envié estos datos: Como receptor en series nacionales, cometió 112 errores en más de 9 mil 400 entradas. Posee el mejor promedio de menos passed balls cometidos, 157 en 7580 lances a lo largo de 16 series nacionales. 

Aparte de esas cifras, cogió tratando de robar a un 47% de los que lo intentaron. A ese respecto, oí otro detalle, creo que lo dio Yiqui Quintana cuando narraba en Cuba, él que afirmaba que Juan Castro tenía una amplitud grande de visión, que le permitía vigilar a esos intrusos que querían salirle al robo. Lo mejor de todo era que los lanzadores se sentían muy seguros con él detrás del plato. Rogelio García afirma que había veces que no se necesitaba de señas.

Si bien fue un gran receptor, creo que su labor como director de equipos en series nacionales fue modesta realmente.

Finalmente, un resumen de sus datos biográficos para aquellos que no los conocen o no lo han leído. Nacido el 31 de enero de 1954 en San Cristóbal, entonces provincia de Pinar del Río. Bateaba a la derecha. Jugó en Series Nacionales para los Vegueros a partir de 1973 hasta 1989, con una serie intercalada con los Forestales (1976-77), mientras que en Selectivas estuvo desde 1975 hasta 1988.

Internacionalmente integró los equipos Cuba en:

  • Juegos Centroamericanos- La Habana (1982), Santiago de los Caballeros (1986)
  • Juegos Panamericanos- Caracas (1983), Indianápolis (1987)
  • Copas Intercontinentales-  Edmonton, Canadá (1985), La Habana (1987)
  • Campeonatos Mundiales- La Habana (1984), Holanda (1986), Parma, Italia (1988)

En series nacionales dirigió a los equipos Sancti Spíritus (2007-09) y Pinar del Río (2011-12). Durante varias temporadas fungió como director de equipos en la liga italiana.

Que descanse en paz el gran campeón, un lugar tiene entre los grandes receptores que han representado a Cuba y le han dado tantos triunfos.

Escrito por Esteban Romero el 15 junio de 2020, consultando datos de su archivo personal y de la web http://cuban-play.com/estadisticas/de-por-vida-series-nacionales/.

Chuck Connors, pelotero y actor de cine

No quiero que mis hijos crezcan con la idea que no
hay nada destructivo este mundo. Quiero que ellos
sepan que hay bueno y malo, que pueden afectar nuestras
vidas fisicamente, como es el caso de las armas que matan y
las drogas dañinas para todos, por lo que no todo significa
que estemos bien.”
Chuck Connors

Chuck-Connors-Rifleman-Comic

En el béisbol cubano se vio jugar a la figura del gigante Chuck Connors, medía 196 cm., defendiendo la primera base del Almendares, equipo que se coronase campeón en las temporadas de 1948-49 y 1949-50, así como en la Serie del Caribe de 1949 en la Habana. Dos años después de jugar en Cuba, Connors se convirtió en actor de cine para luego convertirse en héroe de la serie televisiva “El hombre rifle (1958-63)” encarnando el papel de Lucas McCain.

Veamos algunos datos biográficos de este pelotero-actor. Kevin Joseph Aloysius Connors nació en Brooklyn, Nueva York, hijo de padres irlandeses, inmigrantes del Dominio de Terranova, Canadá. Su padre era estibador en los muelles de la Gran Manzana y su madre, ama de casa. Lógicamente, era una familia católica, y Chuck fungió como monaguillo en la Basílica Nuestra Dama de la Ayuda Perpetua en su barriada.

Mientras cursaba estudios primarios y secundarios, mostraba sus habilidades en el deporte. Logró destacarse tanto en baloncesto como en béisbol, por lo que no le fue difícil obtener beca para la Universidad de Seton Hall, en South Orange, estado de Nueva Jersey. Esos estudios fueron detenidos cuando se alistó en las fuerzas armadas en 1942, donde fue instructor de tanques de guerra en Fort Campbell, Kentucky, y después en West Point, Nueva York.

Ya libre de su servicio en las fuerzas armadas, Connors comenzó a jugar baloncesto con el recién estrenado equipo Boston Celtics de la NBA, pero su pasión era el béisbol y los Dodgers, por lo que en cuanto lo firmaron, abandonó el deporte de las canastas para entrenar y jugar con los Dodgers Newport News de la Liga Piedmont (clase B).

Chuck Connors basketball

Es prudente aclarar que profesionalmente Connors ya había jugado béisbol con los Dodgers Newport en 1940, que entonces eran parte de la Liga Nordeste Arkansas (clase D) y con los Marineros Norfolk en 1942 de la misma liga Piedmont.  Su llegada a Grandes Ligas ocurrió con los Dodgers de Brooklyn en 1949, con una sola vez al bate sin consecuencias. En la temporada de 1951, regresó, pero para jugar con los Cachorros de Chicago, participando en 67 juegos, y promediando .238 al bate, con 8 extrabases, incluido par de jonrones. En la siguiente temporada, jugó regular para los Angelinos de los Ángeles de la Liga Costa del Pacífico (AAA), con un desenvolvimiento modesto ofensivamente.

Chuck Connors, en la temporada de 1948-49 de la Liga Cubana, bateó para .257, con 15 extrabases y 35 empujadas. En la I Serie del Caribe (1949) en la Habana su bateo fue desbordante, lo que se evidencia con el astronómico promedio de .409, además de co-liderar en dobles (3) y empujar 5 carreras. En 1949-50 bateó mucho en el inicio de la temporada, pero luego hubo un notable descenso y fue mandado a casa antes de la Serie del Caribe debido a bajo rendimiento. Así y todo, tuvo mejor promedio de bateo, .287, pero con menos extrabases y carreras empujadas, 10 y 17, respectivamente.

Este pelotero-actor clasifica como uno de los doce deportistas que han logrado jugar en las ligas máximas de dos deportes muy populares en EE.UU. como la NBA y la MLB.

Chuck Connors baseball

Su paso por el mundo del cine comenzó en 1952, cuando actuó como capitán de policía en la comedia “La impetuosa” de George Cukor protagonizada por dos grandes de la pantalla, Katharine Hepburn y Spencer Tracy. Luego actuó como actor de reparto, a veces no acreditado, en filmes o seriales para la TV, como filmes para el cine. Muchas veces interpretó papeles de villano o tipo duro. El que suscribe le recuerda así en algún que otro capítulo de “La Ley del Revolver (1956)”, pero logró su apogeo cuando encarnó a Lucas McCain como hombre rifle en el serial del mismo nombre desde 1958. Su carrera se extendió sin glorias hasta después de su muerte, siempre en filmes o seriales.

En resumen, actuó en 136 títulos entre 1952 y 1992. Dirigió una película en 1982, “Había una pequeña niña”, y escribió guiones para su serial de Hombre Rifle. Su fallecimiento ocurrió el 10 de noviembre de 1992 en Los Ángeles, California, producto de cáncer pulmonar y neumonía.

 Fuentes

Anon. Chuck Connors. Baseball-reference.com. https://www.baseball-reference.com/players/c/connoch01.shtml

Anon. Chuck Connors. IMDB.com. https://www.imdb.com/name/nm0175200/?ref_=nv_sr_srsg_0

Figueredo, Jorge S. 2003. Cuban Baseball: A Statistical History, 1878-1961. McFarland & Company, Inc. Publishers, Jefferson, North Carolina-London. pp. 306-324

 

Escrito por Esteban Romero, 18 abril de 2020

IX Serie del Caribe de béisbol (1957)

La diferencia entre lo imposible y posible
está en la propia determinación del pelotero.”
Tom Lasorda

Marianao campeón S Caribe 1957

La temporada de 1956-57 trajo otro nuevo campeón, los Tigres del Marianao, el que logró sacar ventaja de 4.5 sobre el Cienfuegos, cuya actuación, sobre todo la del lanzador Camilo Pascual, fue bastante buena. Camilo tuvo imponente record de 15-5, con 6 lechadas, 153 ponches propinados y PCL de 2.04, lo que le valió su segundo MVP de forma consecutiva. De haber ganado Pedro Ramos 4 juegos más, tuvo temporada de 8-6, habría habido de todo en la pugna por el banderín, ya que a los Elefantes ofensiva no les faltó. Archie “Pocopelo” Wilson (.285), Curt “Curita” Roberts y Lorenzo “Chiquitín” Cabrera (.310) tuvieron faenas ofensivas destacadas para este conjunto. Marianao, el nuevo campeón, llevaba 20 años sin sonrisas. La primera vez que este conjunto ganó campeonato fue en la temporada de su debut en 1922-23, entonces guiado por su fundador, Merito Acosta, y sacaron ventaja de 3 juegos sobre el Habana y 8 sobre el Almendares. En 1936-37, bajo la dirección de Martín Dihigo, Marianao se llevó su segundo banderín, entonces con ventaja de 1 juego sobre el Santa Clara y 5.5 sobre el Almendares.

Esta vez los tigres vinieron dirigidos por Napoleón Reyes, ex-grandeliga y que jugara para el Cienfuegos y el Almendares en la pelota profesional cubana, además de haber dirigido y ganado campeonato en la invernal venezolana con el Pastora. Esta fue la segunda temporada de Napoleón al frente de los felinos, la que contó con el efectivo bateo de Asdrúbal Baró (.307) y el gran Orestes Miñoso, líder de los bateadores (.312). Los jardines se completaron con el veloz ambidextro Solly Drake, quien aportó a la causa ofensivamente al liderar los departamentos de anotadas (52), bases robadas (12) y las de dobles (14), mientras que la receptoría era defendida por el grandeliga Hal Smith, y el cuadro por Julio Bécquer Villegas 1B, Patricio “Witty” Quintana 2B, Hal Bevan 3B y José Valdivielso SS, pelotero obtenido del Almendares a cambio de Tony Taylor. El cuerpo de lanzadores era encabezado por Miguel Fornieles, el futuro senador y miembro del Salón de la Fama, Jim Bunning, además de Rudy Minarcin, Bill Werle, Enrique Maroto, los zurdos Fred Hahn y Rodolfo Arias, y el legendario Conrado Marrero en la temporada de su despido como lanzador activo.  Entre Fornieles y Bunning hubo 22 victorias, a 11 per cápita, el resto tuvo un desenvolvimiento inferior y a veces mediocre, por lo que un refuerzo de pitcheo parecía necesario, pero no lo hubo. Ese hombre se llamaba Camilo Pascual y es de dudar que él hubiera aceptado jugar con un equipo que le cambió por unos bates en medio de la temporada de 1953-54. Se dice y no se cree, así de buenos eran los entrenadores de pitcheo del Marianao, cambiaron al mejor lanzador en el último lustro de la pelota profesional cubana y un hombre que brilló en las Grandes Ligas.

Sin refuerzo alguno, Marianao se pintaba de favorito por jugar en terreno propio, el Grand Stadium del Cerro, pero los adversarios no era que vinieran a pasear. Por el siempre peligroso Puerto Rico vinieron esta vez los Indios de Mayagüez, dirigidos por Mickey Owen, que contó con Humberto Martí Ramírez, Bob Speake 1B, Bob Aspromonte 2B, Herb Plews 3B, B. Harrell SS y Félix Torres en el cuadro; Luis “Canena” Márquez, José “Tronquito” García y Gene Smith en los jardines; Pete Wojey, José “Pantalones” Santiago, Duke Maas, William de Jesús, Bob Smith, Florentino Rivera como lanzadores.

Venezuela esta vez fue representada por los Leones de Caracas y no vino dirigido por timonel cubano, el director del conjunto fue Clay Brian. La receptoría estaba a cargo de John Roseboro, Rudi Regalado 1B, Pompeyo Davalillo 2B, Luis “Camaleón” García 3B, Alfonso «Chico» Carrasquel SS, un cuadro de lujo, además de Fernando Basante, Luis Ávila y Albino Bob en la reserva. En los jardines estaban Tom Burgess, Bob Wilson, Luis Urdaneta y Jim Williams, todos de experiencia. Los lanzadores fueron los de siempre, Emilio Cueche, Julián Ladera, Bob Blaylock, Manuel Fernández, John Jancse, Margarito Suárez y Werner “Babe” Birrer. Realmente el conjunto venezolano tenía equipo para dar batalla y aspirar a su primer triunfo en serie del Caribe.

Panamá trajo al Cerveza Balboa como representativo, equipo dirigido por el experimentado receptor-director panameño, Edric Leon Kellman. Su cuadro era defendido por Harold Gordon 1B, Hiram Alonso Brathwaite 2B, Clyde Parris (3B), Héctor López (SS). Los jardineros fueron John Glenn, Clarence Moore, Pedro Osorio y Reginaldo Grenald, Al Pinkston, mientras que entre los lanzadores estaban Winston Brown, George Brunet, el derecho holandés Allen Romberger, Ronnie Sheetz, Carlos Thome, Stanley Arthur y Bob Trice, quien también podía defender los jardines. A pesar que muchos de los apellidos son de origen inglés, no nos confundamos, varios de estos peloteros son panameños, como son los casos de Brathwaite, Parris, Kellman, Reginaldo Grenald, Winston Brown y Stanley Arthur.

Esta serie arrancó el sábado 9 de febrero con juego entre el Mayagüez y el Caracas, con un Grand Stadium del Cerro abarrotado, se calculó cerca de 45 mil aficionados allí reunidos. La primera bola fue lanzada por el comisionado de Grandes Ligas y también miembro del Salón de la Fama, Ford Frick. Ese primer juego fue una pateadura del Caracas sobre los lanzadores boricuas, que concluyó con anotación de 10-3, victoria para Babe Birrer y derrota para Bob Smith. Caracas conectó 14 hits, incluido jonrón del receptor Roseboro, mientras el equipo boricua disparó 7 entre ellos, jonrón de “Canena” Márquez. Caracas anotó 7 de sus carreras en las primeras cuatro entradas. Defensivamente el juego dejó que desear, Caracas cometió 2 errores por 3 de sus rivales. A segunda hora Jim Bunning puso a los panameños a comer de su mano, dispersó bien los siete hits permitidos, entre los que se incluye cuadrangular de John Glenn en la sexta entrada, única complicada para Bunning al permitir otro hit de Charles y regalar base a Pinkston, pero resolvió el asunto sacando los siguientes tres outs y ayuda de fildeo de Baró sobre línea peligrosa de Héctor López. Los tigres anotaron 3 en el cuarto cuando Solly Drake disparó hit, Baró lo imitó y Miñoso siguió la imitación para traer la primera, acto seguido Hal Smith tocó con idea de sacrificarse, pero su toque fue tan perfecto, que llegó safe a primera, bases llenas, Bécquer conectó Texas que trajo a Baró, pero Smith fue cogido en round down para el primer out, Miñoso a tercera y anotó con fly de sacrificio de Bevan. Es bueno señalar que en la tercera entrada el jardinero panameño Pedro Osorio le robó todo un extrabase al camarero cubano Witty Quintana. Marianao agregó la puntilla en el octavo, sobre los envíos del relevista Thome, por base y robo de Drake, con sencillo impulsor de Baró. El abridor del Balboa, el derecho Ronnie Sheetz, fue un digno rival de Bunning.

El Estadio del Cerro

El Estadio del Cerro en la IX Serie del Caribe

Llegó el domingo 10 de febrero, fecha que no podré olvidar, era mi primera asistencia a juegos de Serie del Caribe en estadio. A primera hora, Mayagüez contra Balboa. No olvidaré la figura del gigante John Glenn patrullando el jardín derecho del Balboa, qué brazo tenía ese afro-estadounidense. Los boricuas batearon más y mejor, once imparables, para llevarse su primera victoria, esta vez 7-1 sobre el Balboa, equipo que cometió la barbaridad de 6 errores. El mismo lanzador, ganador del juego, el derecho Pete Wojey, jonronéo por el Mayagüez, a la vez que ponchaba a 12 bateadores y así empataba record para un serpentinero en estas Series del Caribe que ostentaba Humberto Robinson de Panamá, pero que lo había logrado lanzando once entradas y no nueve como Wojey. George Brunet cargó con la derrota. Los Tigres como visitantes se enfrentaron a los Leones de Caracas en el segundo juego, que abrieron los bigleaguers derechos Bob Blaylock y Miguel Fornieles. El partido se fue tempranamente del lado de los Tigres, que tuvieron como mayor inspiración a Solly Drake, quien bateó de 4-4, además de realizar un fildeo de película. En la misma primera entrada Marianao mordió con 2 carreras sobre los envíos de Blaylock, mientras Caracas ripostaba en ese mismo inning por jonrón de Chico Carrasquel, que fue todo lo que le pudieron hacer al lanzador habanero, quien permitió un total de 3 incogibles. Marianao anotó 2 en el tercero y 3 en el séptimo para apuntalar la victoria y su invicto en la justa. El marcador final fue idéntico al del primer juego de esa fecha, 7-1.

Pete Wojey

Pete Wojey

El lunes 11 de febrero fue el día de las sorpresas, Caracas y Balboa se fajaron en un bonito duelo sostenido entre los derechos Emilio Cueche y Winston Brown. Balboa marcó en el primer inning por base a Glenn y batazo difícil de Brathwaite, el que Carrasquel recogió incómodo, pero tiró mal a la inicial, con lo que el gigante logró anotar la quiniela de este juego. No hubo más gracias a doble matanza iniciada por el siempre eficiente Pompeyo Davalillo. En la cuarta entrada, el jardinero Osorio conectó mansa rolata pifiada por Camaleón García, el receptor panameño Marcos Cobos forzó a Osorio y el inicialista Hal Gordon disparó línea fuerte, la que al caer burló al jardinero central Wilson, con lo cual Cobos anotaba la segunda carrera del Balboa, ambas sucias, pero son válidas, así las lleves a la tintorería. Caracas amagó y logró anotar una en el séptimo por infield hit de Wilson, rolata de Williams al cuadro, que movió al corredor a segunda, hit de Regalado al jardín central, Wilson llegó a tercera, desde donde anotó cuando Camaleón cedió el segundo out con otra rolata dentro del cuadro. Caracas perdió 2-1 en buena medida al cometer 3 marfiladas.

Winston Brown

Llegó el postre de la jornada, muy dulce para los boricuas y amargo para los cubanos. José Santiago fue el abridor del Mayagüez, uno que sabía cómo dominar a los conjuntos cubanos. Por el Marianao, Bill Werle fue el abridor, hombre que ese día no traía nada  en sus lanzamientos. Los boricuas le marcaron 2 en el segundo por hit del jardinero izquierdo José “Tronquito” García, triple de Gene Smith y hit del inicialista Speake para concretar el par de carreras, pero pudo haber más, Aspromonte disparó hit y el receptor Martí convirtió su machucón en un incogible, se llenaron las bases y sin la sombra de un solo out. Napoleón no aguantó más y trajo a Vicente López. En honor a la verdad, Napoleón lo sacó por la enorme bulla del público cubano que pedía ducha para el norteamericano. Entonces sucedió un hecho inesperado, el lanzador José “Pantalones” Santiago conectó fly a lo corto del centro-derecho, al que Drake le entró bien para fildear y devolver al cuadro, la bola fue cortada por Julio Bécquer, el que se percató que Speake estaba fuera de base, pasó la bola a Bevan que se apresuró para tocarlo. Increíble, Aspromonte estaba también fuera de base, a metro y medio de la almohadilla de tercera, a Bevan le bastó con tocarlo, y se consumó la triple matanza por la extraña combinación de 8-3-5. En el sexto, Canena disparó triple y Tronquito lo trajo con hit, todo eso frente a los envíos de Vicente López, que fue más tarde sustituido por un bateador emergente, mientras que el zurdo Fred Hahn se hacía cargo del montículo y en el octavo le desprestigiaron el apellido (Hahn en alemán significa gallo). Tronquito nuevamente conectó doble, su tercer hit del juego, y Gene Smith sonó otro batazo que Baró mal fildeó, la bola se le fue entre las piernas, fatal, entraron 2 más y el gallo se fue a las duchas también. Entró Enrique Maroto, al que Canena Márquez le conectó jonrón en la novena entrada. Los del Mayagüez batearon 16 hits, mientras que el Marianao se iba con tres sencillos repartidos entre Valdivielso, Hal Smith y Julio Bécquer. Santiago ponchó a 8 y cedió una sola base por bolas. Marcador 6-0. Como escribiera Eladio Secades: “Para blanquear a los cubanos en su patria hay que tener pantalones”, realmente los tuvo.

Box score del juego Mayagüez vs Marianao (11 febrero de 1957)

Box score Mayagüez vs Marianao

José Tronquito García

José «Tronquito» García

Esa victoria empató al Mayagüez con el Marianao en la cima, nuevamente un abrazo de los equipos de las dos alas de un mismo pájaro. Comenzaba la segunda vuelta, no carente de sorpresas. Otra vez los venezolanos no creyeron en boricuas, Julián Ladera se encargó de dominar al Mayagüez, para lograr victoria final de 7-3. El equipo boricua tuvo una última inspiración en la novena entrada, cuando el marcador iba 7-1 a favor del Caracas. El productivo Tronquito disparó sencillo y el inicialista Speake disparó jonrón para poner el marcador final 7-3. En el juego del cierre entre Marianao y Balboa, a Napoleón se le ocurrió abrir con el legendario Conrado Marrero, un hombre de muchos méritos en su carrera, pero no precisamente en la temporada de 1956-57, su última, por cierto. Es de imaginarse que el Guajiro de Laberinto por su coraje acostumbrado le haya pedido la pelota a Napoleón y que el timonel de los Tigres haya pensado en el milagro de la victoria, pudo haber sido, pero no fue, algo que se supo ya en la cuarta entrada. Balboa volvió a apostar por su lanzador, el derecho Ronnie Sheetz, al que temprano los cubanos le marcaron dos por boleto a Solly Drake, robo de segunda, otro boleto a Baró, Miñoso se ponchó con una curva impecable, pero el receptor Hal Smith despachó sencillo al central que el jardinero Glenn dejó escapar, con lo cual anotaron Drake y Baró. En la cuarta entrada vino la rebelión panameña, Héctor López conectó imparable, Clyde Parris lo imitó, Osorio se sacrificó, jugada muy discutible, ya que no había out y era bateador de fuerza. López entró por hit del receptor Cobos y Marrero se fue a las duchas, su lugar lo ocupó el que debió haber abierto este desafío, Jim Bunning, quien obligó a Gordon a batear para doble play, cuya jugada en la inicial fue muy discutida, y nuevamente tuvo como protagonista al árbitro venezolano Olivo, quien como de costumbre, aguantó toda la perreta del Balboa. No lo creerán, la ofensiva del Marianao estuvo silenciada completamente hasta la octava entrada, un solo hit, pero en el octavo el torpedero Valdivielso inició la entrada con sencillo, toque de sacrificio de Drake, ponche a Baró con passed ball intercalado, Valdivielso a tercera, y Miñoso sonó fuerte rolata por el mismo centro que trajo la tercera de su equipo. Marcador 3-1 a favor del Marianao. Panamá conectó 6 hits, pero solo uno frente a los envíos de Bunning. Sheetz volvió a demostrar clase y de haber tenido ofensiva de apoyo, habría merecido la victoria.

A los Tigres les bastaba con ganarle al Caracas el juego del 13 de febrero, ya que George Brunet del Balboa pintaba de blanco al Mayagüez, al dejarlos en 4 imparables, mientras que los de Panamá fabricaban 5. Era la primera lechada que recibía un representativo de Puerto Rico en Series del Caribe. Así, el juego de conclusión de la jornada revestía importancia para los de Cuba, pero las cosas no siempre son como uno quiere. Caracas marcó una en el segundo y otra en el tercero, ésta por jonrón de Bob Wilson, a costa de los envíos de Miguel Fornieles. El Marianao reaccionó en la parte baja del tercero, el abridor Babe Birrer retiró al octavo y noveno bateadores, pero Valdivielso sonó imparable, Drake le siguió con otro similar, Baró sonó uno por el mismo centro que trajo al torpedero matancero a la goma, y Miñoso no se podía quedar atrás y disparaba el suyo, mientras Drake empataba el partido. Marianao amagó sin éxito, Birrer lograba siempre meter el brazo y poner cordura en la ofensiva de los Tigres. Fue en el séptimo que Balboa volvió a reaccionar, esta vez por base a Carrasquel, hit por la banda izquierda de Basante y otro de Davalillo, el cual Miñoso intentó fildear de cordón de zapato, le llegó en la puntica, pero la pelota se le fue a un lado, Carrasquel anotó, mientras que Basante anotaba por otro sencillo. Dos carreras de ventaja con un Birrer en forma en la séptima entrada. Orlando Leroux bateó de emergente por Fornieles, y el gallo Hahn se hizo cargo del montículo, al que Roseboro y Carrasquel le batearon de hit con dos outs, base intencional al emergente Camaleón por Basante, y Napoleón se llevó al gallo a las duchas a la vez que traía al criollo Vicente López, quien se encargó de ponchar al lanzador Birrer. Parte baja de la novena entrada, como decía Buck Canel, no se vaya que está se pone bueno. Napoleón mandó a Juan “Cachano” Delís de emergente por Hal Bevan. El santiaguero roleteó por tercera, Camaleón le entró bien, pero la pelota se le cayó a la hora de tirar a primera. A esa hora no se pueden cometer errores. Witty Quintana sonó hit entre primera y segunda. Roseboro quiso sorprender a Delís en segunda y metió la bola donde no debía, ambos corredores avanzaron a segunda y tercera, esta última era el empate. Aldo Salvent bateó de emergente por Vicente López y sonó línea sólida al jardín izquierdo que trajo las dos necesarias para el empate. Salvent se corrió hasta segunda con el tiro a la goma. Emilio Cueche sustituyó a Birrer. Valdivielso tocó para sacrificarse, Regalado recogió y pensó en sacar a Salvent en tercera, pero el tiro fue malo, ya que el corredor cubano anotó la decisiva cómodamente y así dejar al Balboa en el terreno y en fase de llanto. Como se dice, la guapearon y la ganaron, esa es la realidad de este juego que coronó al Marianao campeón, segunda victoria consecutiva de un conjunto cubano en Series del Caribe y cuarta en general para los elencos cubanos.

Box score juego Caracas vs Marianao, 13 febrero de 1957

Box score Caracas vs Marianao S Caribe 1957

En la jornada final, Winston Brown nuevamente dominó la ofensiva del Caracas, para que el Balboa se impusiera 4-0. Los panameños batearon 12 incogibles por 3 los perdedores. Lo interesante de este juego fue que los panameños alinearon con peloteros nacionales, no hubo extranjeros y eso tuvo sus motivos. Seis peloteros, a saber, Ronald Sheetz, George Brunet, el holandés Allen Romberger, Alfred Pinkston, John Glenn y Robert Trice habían pedido un pago extra por dieta, lo cual discutieron con los ejecutivos del Balboa, que inicialmente acordaron pagar, pero sucede que 24 horas después, esos mismos peloteros amenazaron al tesorero de la liga panameña con ir a una huelga en plena Serie del Caribe, lo que llegó a oídos del vicepresidente de la Liga, quien sin ninguna contemplación ordenó despedir a todos esos peloteros, no pagarle ninguna dieta extra e incluso retener el dinero que les correspondía por haber jugado en la Serie. Fue por esa razón que Panamá alineó con sus criollos de la siguiente forma: Gordon 1B, Brathwaite 2B, Héctor López SS, Clyde Parris 3B, Osorio RF, Cobos C, Moore CF, Grenald LF, Brown P. Muchos apellidos anglo-sajones, pero todos eran panameños.

En el juego del cierre, Marianao derrotaba al Mayagüez 8-3. Ambos equipos batearon 11 hits cada uno. Marianao podría haber dado descanso a algunos de sus regulares y no lo hizo, pues era de honor ganarle al Mayagüez, como así sucedió. Bécquer jonroneó y Valdivielso disparó triple por los vencedores.

Tabla de posiciones S Caribe 1957

En el orden ofensivo, Marianao contó con el bateo y corrido desbordante de Solly Drake, quien se llevó el título de bateo, hits, anotadas y bases robadas. Su labor fue secundada por Miñoso (.391) y Hal Smith (.273). Se puede decir que, sin ser una ofensiva abundante, la misma casi respondió a la hora buena, excepto en el juego que fueran dominados por Pantalones Santiago. La ofensiva panameña fue casi siempre modesta, donde sobresalieron el inicialista Hal Gordon (.412) y el camarero Archie Brathwaite (.333). Mayaguez, sin llegar a ser lo que otros equipos boricuas han logrado bate en mano, tuvo en el inicialista Bob Speake (.391), José “Tronquito” García (.364) y Canena Márquez (.375) a sus mejores exponentes barquillo en mano. Por los Leones de Caracas, Rudy Regalado (.292), Pompeyo Davalillo (.381) y Chico Carrasquel (.292) fueron los mejores a la ofensiva en su equipo.

Líderes bateo S Caribe 1957

En cuanto a pitcheo, Marianao contó con sus dos ases, Jim Bunning y Miguel Fornieles, para poder hacer de más de la mitad de sus victorias. Sin embargo, a la hora de hablar de este renglón, el aplauso se lo llevan los panameños, cuyos lanzadores disertaron incluso en las derrotas, como fue el caso del derecho Ronnie Sheetz, quien perdió dos juegos contra el Marianao, a los que siempre les lanzó bien. Un poco de ofensiva panameña habría revertido alguna de esas derrotas en victoria. Winston Brown estuvo grande, demostrado por sus dos triunfos y demostraciones en el montículo. Otro tanto a favor de George Brunet, quien ganó uno y perdió otro, pero lanzó para meritorio PCL de 1.75. Los boricuas tuvieron presentaciones impecables de José “Santiago” Pantalones, lanzador de un solo juego en estas cortas series, además del pitcheo de Pete Wojey, encargado de ponchar a 12 bateadores en el juego que ganó.  Por Caracas sacó la cara el laborioso Emilio Cueche, quien no tuvo suerte o respaldo defensivo de sus compañeros. Las labores de Julián Ladera y Birren pueden ser catalogadas de buenas igualmente. Se puede decir que esta ha sido la Serie del Caribe, de las primeras doce, con más dominio del pitcheo.

Líderes pitcheo S Caribe 1957

El Todos Estrellas fue conformado por:

Hal Smith      Marianao               C
Bob Speake      Mayagüez           1B
Pompeyo Davalillo   Caracas     2B
Clyde Parris      Balboa                3B
José Valdivielso    Marianao       SS
Orestes Miñoso     Marianao      LF
Solly Drake           Marianao       CF
Canena Márquez   Mayagüez    RF
Winston Brown     Balboa         Lanzadores
Jim Bunning          Marianao
Napoleón Reyes    Marianao     Director
Solly Drake           Marianao      MVP

Solly Drake

Orestes Miñoso

Fuentes

Anon. 1957 Caribbean Series. Baseball-reference.com. https://www.baseball-reference.com/bullpen/1957_Caribbean_Series

Anon. 1957. Tres Verdades: el ejemplo de Panamá. Bohemia, 24 febr. pp 72.

Figueredo, Jorge S. Cuban Baseball: A Statistical History, 1878-1961. McFarland & Company, Inc. Publishers, Jefferson-North Carolina-London. 544 p.

Secades Eladio. 1957. Cuba fue escenario de la Serie del Caribe. Bohemia, 17 febr. pp 76-79.

Diario de la Marina. 1957. Páginas deportivas del 10 al 16 febr.

 

Escrito por Esteban Romero, 14 abril de 2020

Nota: Este será el último artículo sobre las primeras series del Caribe en el blog. Un libro, con los detalles de las 12 primeras series (hasta 1960), está en preparación final. Los detalles serán dados en su momento, los interesados en adquirirlos pueden escribir a estebanbbmv@yahoo.com.

De igual manera hay uno terminado sobre las Series Selectivas, cuya publicación se realizará poco después que termine el actual confinamiento por el coronavirus. Los detalles se darán a conocer posteriormente.

 

 

Lennie Pearson, otro pelotero destacado en la Liga Cubana de béisbol

El béisbol es un juego de carrera, credo y color.
La carrera es a la primera base. El credo es las
reglas del juego. El color es cambiante, los
homeclub de blanco y los visitadores de grises.
Joe Garagiola (1926-2016 ex pelotero MLB)

Lennie Pearson

Esta vez toca rememorar a todo un atleta, y que nadie lo dude. Se trata de uno que se destacó como jugador de fútbol americano, baloncesto y béisbol en sus años de estudios pre-universitarios, pero que finalmente se dedicó al béisbol de por vida.

Su nombre es Leonard Curtis Pearson, más conocido como Lennie, nacido el 23 de mayo de 1918 en Akron, Ohio, en el seno de una familia de 10 hermanos, donde él era el benjamín. Su crianza ocurrió en East Orange, Nueva Jersey, y fue allí donde se destacó como deportista a nivel escolar. Medía 185 cm y su peso era el adecuado para jugar cualquier deporte de los más populares en los EE.UU., no en balde, se le llegó a apodar como Hoss (forma vulgar de decir caballo, horse). Era tan bueno en baloncesto, que la ejecutiva afro-estadounidense, Effa Manley, lo quiso dejar jugando en el equipo de Newark de forma permanente, pero el béisbol le atraía más, deporte que comenzó a jugar oficialmente en 1937 en las filas de las Águilas de Newark. No es el único caso de pelotero que le sucede esto, el estelar lanzador Sandy Koufax fue toda una estrella en el baloncesto durante sus años estudiantiles.

Inicialmente Pearon fue jardinero, posición que tuvo que dejar cuando su fuerte brazo derecho se dañó jugando fútbol americano, por lo que no le quedó más remedio que pasar a jugar a la inicial, posición reservada para aquellos que batean realmente. Lástima, el brazo de Pearson era tan potente que acostumbraba a jugar con el miembro del Salón de la Fama, Monte Irvin, alternando como lanzador y receptor en sus años de estudiante. Su paso a la inicial lo llevó a perfeccionar su defensiva en esa posición, como se dice en Cuba, las cogía todas, buenas o malas. Como bateador derecho era una especie de Jorge Soler, las curvas lo dominaban, deficiencia que superó bajo la guía del miembro del Salón de la Fama, George “Mule” Suttles.

Cuando se le propuso integrar el equipo de baloncesto en Newark, ya Pearson llevaba 3 años jugando pelota en la Liga Nacional Negro II. En lugar de jugar ese invierno con las canastas, se fue a la invernal puertorriqueña de béisbol, para integrar el Caguas.

Pearson debutó en equipo semipro, los Triángulos de Orange, en 1937. Poco después lo hizo con las Águilas de Newark de 1937 a 1941, luego 1944 y 1946-48. Su última temporada, no registrada por Seamheads.com fue con los Gigantes Elite de Baltimore en 1949, equipo en el que fungió como director-jugador y en la que bateó .332. En su trayectoria en las Ligas Negro siempre demostró fuerza y oportunidad al bate. En 12 temporadas registradas en esos circuitos bateó para promedio de .293 con 162 extrabases. Tuvo siete temporadas con promedios ofensivos por encima de .290.

Lennie Pearson labor ofensiva LN

Este pelotero fue parte del llamado “Big four” (Los cuatro grandes) de las Águilas que se coronaron campeones en la serie mundial de 1946 al vencer al campeón de la Liga Americana Negro, los invencibles Monarcas de Kansas City. En esa serie Pearson se despachó a gusto al batear para astronómico .393. De 1941 a 1945 fue escogido para jugar en los juegos de Estrellas, con la excepción de 1944, temporada en la que jugó también baloncesto para el equipo Renaissance.

Además de sus facultades de buen bateador y defensor de la inicial, Pearson sabía robar. No era un Papa “Cool” Bell, ni nada parecido, pero sabía coger tiempo y salir al robo en el momento justo.

La ruptura de la barrera racial en el béisbol le tomó cuando ya tenía más de 30 años. Así y todo, logró jugar en Ligas Menores, primero con Cerveceros Milwaukee (1950-51) en la Asociación Americana (AAA), luego con los Jefes de Hartford en 1951 y finalmente en la Liga Provincial (D) con los Reales Drummondville (1953). Ya en estas lides, Pearson distaba mucho del destacado pelotero de las Ligas Negro. Su promedio ofensivo fue de .188.

Vamos a la Liga Cubana, Pearson jugó por primera vez en Cuba con el Habana de Miguel Ángel González en la temporada de 1946-47, equipo en el que se mantuvo durante cuatro temporadas, en las cuales demostró perseverancia y eficiencia al bate. En tres temporadas consecutivas fue líder en veces al bate, 1946-47 (265), 1947-48 (338) y 1948-49 (341), lo que da una idea de que era pelotero de jugar a diario. Tres veces fue líder en carreras impulsadas, 1946-47 (45), 1948-49 (54) y 1949-50 (55), lo que indica la utilidad y oportunidad de su bate. En la temporada de 1949-50 fue también líder en dobles conectados (19). En 1946-47 el Habana quedó en segundo lugar, pero Pearson fue el inicialista del Todos Estrellas. En 1947-48 se coronó campeón, victoria conseguida también gracias al bateo de tres peloteros de Ligas Negro, Henry Kimbro (.346, líder de los bateadores), Hank Thompson (.318 y 51 empujadas), y Pearson (.284 con 13 extrabases y 49 empujadas) e inicialista del Todos Estrellas al igual que los dos primeros mencionados. En 1948-49, nuevamente el Habana segundo después del Almendares, temporada en la que Pearson bateó 19 extrabases. La debacle habanista vino en la temporada de 1949-50, cuando el equipo se apoderó del sótano. Así y todo, Pearson disparó 11 jonrones entre sus 30 extrabases y nuevamente fue escogido para el Todos Estrellas de la justa. Muy sencillo, cuatro temporadas con la tropa de Miguel Ángel, en tres de ellas fue el inicialista estrella.

Pearson regresó a Cuba en la temporada de 1950-51, pero para jugar con el Almendares, equipo que quedó a un juego de diferencia del campeón Habana. Pearson alternó en la inicial con Hank Workman y jugó menos que en las anteriores justas. Su promedio fue un pobre .200.

A su retiro del béisbol, decidió abrir una taberna, para lo cual contó con el apoyo financiero de Effa Manley, la misma que lo quería como baloncestista y no como pelotero.

Su fallecimiento tuvo lugar el 7 de diciembre de 1980 en East Orange, Nueva Jersey, cuando solo tenía 62 años.

Fuentes

Anon. Lennie Pearson. Seamheads.com. https://www.seamheads.com/NegroLgs/player.php?playerID=pears01len

Figueredo, Jorge S. Cuban Baseball: A Statistical History, 1878-1961. McFarland & Company, Inc. Publishers, Jefferson-North Carolina-London. 544 p.

Riley J.A. 1994. Biographical Encyclopaedia of the Negro Leagues Baseball. Carroll & Graf Publishers, Nueva York, p. 612-613.

 

Escrito por Esteban Romero, 12 abril de 2020

Henry Kimbro, otro que brilló en el béisbol de las Ligas Negro y la Liga Cubana

En las Ligas Negro han jugado de los mejores
peloteros de la historia del béisbol.”
Mark Kurlansky (1948, escritor estadounidense)

Henry Kimbro

Otro pelotero de las Ligas Negro que salta a la vista, cuando uno revisa la base personal de datos de béisbol, es el jardinero Henry Kimbro, uno de esos tantos olvidados y reconocido como un pelotero de calidad en los circuitos en que jugó, cuyas incursiones en la Habana, en los campeonatos de la Liga Cubana, igualmente fueron de buen nivel, además de dejar records para guardar.

Henry Allen Kimbro, también conocido como Jimbo, nació el 10 de febrero de 1912 en la parte occidental de la ciudad de Nashville, Tennessee, en el seno de una familia pobre, cuyo cabeza de familia se dedicaba a cuidar un cementerio y a la vez poseía una huerta para producir hortalizas. Su madre realizaba labores de lavandería. Kimbro fue el quinto hijo en esa humilde familia.

Según relata Chris Rainey, Kimbro en su niñez cursó escuela con mucha dificultad. Primero terminó la primaria hasta sexto grado, pero la secundaria distaba de su casa entre 12-15 km. Imagínese caminar eso diariamente, lo que se traduce en más de 25 km diarios, lo cual no incentivó al adolescente a seguir estudios, por lo que comenzó a trabajar en una gasolinera, aprendió algo de mecánica y a conducir coches y autos pesados, lo cual le vino bien, pues muchas veces reparó el bus en que viajaban con su equipo. Este pelotero medía 173 cm y era fornido.

Su inicio en el béisbol fue en un equipo itinerante en el otoño de 1935. Kimbro era visto por todos como un pelotero rápido. Su reclutamiento corrió de la mano de Tom Wilson. En el siguiente año jugó para los Gigantes Elites, equipo que se movió a Columbus, Ohio y en 1937 a la capital de EE.UU. En ese mismo año formó parte del equipo itinerante de las estrellas de Satchel Paige, cuya dirección corría a cargo del experimentado Oscar Charleston. Los Gigantes Elite continuaron con sus mudadas y cayeron en Baltimore, Maryland, en 1938. En todos esos conjuntos, Kimbro era el defensor del jardín central y primer bate, tenía buen tacto para batear y su velocidad era indudable.

Su primer viaje a la Habana, en 1939, fue con los Grises de Homestead dirigido por Cum Posey, en el cual jugaban varias estrellas, hoy día miembros del Salón de Cooperstown. ¿Quiere alguien mejor equipo que este con Josh Gibson como receptor, Buck Leonard en 1B, Sammy Hughes 2B, Willie Wells SS, Sam Bankhead, Vic Harris, Henry Kimbro y Fat Jenkins en los jardines? Eran las llamadas Series Americanas y este conjunto propinó pollona de 6 al seleccionado nacional. Ninguno de los lanzadores cubanos, Martín Dihigo, René Monteagudo, Tomás de la Cruz, Luis Tiant Sr. pudieron dominar y vencer a los Grises. Hacía rato que algo igual no sucedía en estas series.

A Kimbro le gustó la Habana y puede ser que algo más. El caso fue que se quedó e integró el Almendares, dirigido por Adolfo Luque, donde compartiría faenas en los jardines con Alejandro Oms y Rogelio “Mantecao” Linares. Este equipo ganó el campeonato, al aventajar por 2 juegos al Cienfuegos, y 4 al Santa Clara y al Habana. Kimbro no defraudó al batear de 194-57, .294, con 5 dobles y 3 triples, además de llevarse el liderato de bases robadas (18).

A partir de 1941, jugó con los Yankees Negros de Nueva York. Su director entendió que Kimbro estaba listo para responsabilidades mayores y lo situó como tercero en la alineación. Craso error, su promedio se redujo a .242, no cabía dudas, Kimbro era hombre proa. Su carrera en las Ligas Negro era de un continuo movimiento entre Nueva York y Baltimore, pero más con este último. Seamheads.com reporta 12 temporadas de juego en la Liga Nacional Negro, además de haber jugado en seis juegos de Estrellas, cinco con la selección del Este y una con la del Sur. En realidad, jugó desde 1935 hasta 1948 en equipos itinerantes y en Ligas Negro. En las 12 temporadas registradas, bateó para .302 producto de 653 hits en 2162 veces al bate, incluido 108 dobles, 47 triples y 29 jonrones, 68 bases robadas y 283 empujadas.

Es indispensable aclarar que Seamheads.com da sus registros hasta 1948, pero Kimbro continuó jugando con los Gigantes Elite hasta inicios de los 50.

Sin embargo, su vida tuvo mucho que ver con la pelota cubana, adonde fue nuevamente a jugar en la temporada de 1946-47 con el Habana de Miguel Ángel González, donde además de jugar, conoció a una joven, maestra de escuela, de nombre Erbia de la Cándida Del Rosario Mendoza, de la cual Kimbro se enamoró. Es importante aclarar que Kimbro había tenido dos parejas con anterioridad, con la primera tuvo un hijo y con la segunda una hija, pero todo parece indicar que nunca se llegó a casar. Según cuenta Rainey, el asunto aquí se le complicó, ya que las salidas con la novia, con mano pedida oficialmente, era con chaperonas, caso contrario, a romper sillones en casa de la novia. Al final se casaron, pero no fue de inmediato, mientras duró el noviazgo, Kimbro iba a la Habana a jugar o a visitar sencillamente la ciudad.

En la temporada de 1946-47, el bateo de Kimbro dejó mucho que desear, solo .238 y robó 12 bases, aventajado por Héctor Rodríguez del Almendares, con 15. De hecho, la ofensiva en general de esta versión del Habana fue escasa. Almendares se coronó campeón con 2 juegos de ventaja sobre el Habana.

En la siguiente temporada, todo cambió, con un calendario aumentado a 72 juegos, el Habana triunfó por estrecho de margen de un juego sobre el Almendares. Kimbro tuvo mucho que ver con la victoria de su equipo, al conectar 104 hits, record para la Liga Cubana, y promediar ofensivamente .346, líder en ambos departamentos. En esos conjuntos, Kimbro compartía faenas en los jardines con Pedro Formental y Francisco Quicutis principalmente.

La temporada de 1948-49 devolvió al Almendares al sitial de honor, equipo que le sacó 8 juegos de ventaja al Habana. Kimbro bateó para promedio de .278, pero no fue realmente la estrella de la temporada anterior. No obstante, trabajó un total de 72 bases por bolas, demostrando su paciencia en el home, o sea promedió una base por desafío. Nunca se le vio hacerle swing al primer lanzamiento.

Cuando Jackie Robinson rompió la barrera racial, ya Kimbro estaba viejo y no llamó la atención de ningún cazatalento. Que sepa este autor, Kimbro jamás ha estado en papeleta para su exaltación al Salón de la Fama de Cooperstown y sus numeritos son bastante buenos.

Su matrimonio con la cubana tuvo lugar el 5 de setiembre de 1952 en Nashville, del cual nacieron dos niñas y un varón, los que con frecuencia viajaban a Cuba durante la década de los 50.

Kimbro era usualmente invitado a actividades organizadas por la MLB y con participación de peloteros de las desaparecidas LigasNegro. Su salud se deterioró debido a problemas cardiacos y falleció el 11 de julio de 1999 en su natal Nashville, donde descansan sus restos.

Fuentes

Anon. Henry Kimbro. Seamheads.com. https://www.seamheads.com/NegroLgs/player.php?playerID=kimbr01hen

Figueredo Jorge S. 2003. Cuban Baseball: A Statistical History, 1878-1961. Jefferson, North Carolina: McFarland & Company, Inc. 544 p.

Rainey Craig. Henry Kimbro. SABR. https://sabr.org/node/40835.

Riley J.A. 1994. Biographical Encyclopaedia of the Negro Leagues Baseball. Carroll & Graf Publishers, Nueva York, p. 478.

 

Escrito por Esteban Romero, 9 abril de 2020

 

Torneo de béisbol de los I Juegos Panamericanos (1951)

«Todo lo que necesitas en esta vida es confianza y
perseverancia, entonces el triunfo será seguro.»
Mark Twain (1835-1910, orador y
humorista estadounidense

Un poco para vivir de las glorias pasadas del llamado béisbol aficionado, se hará un recordatorio de los varios torneos de béisbol en el marco de estos juegos del pasado. Anteriormente se ha hablado en otros artículos sobre los torneos de béisbol de Sao Paolo 1963 y Winnipeg 1967.

Algunos cronistas deportivos se han quejado, con mucha razón, de la carencia de información y estadisticas del béisbol en estos primeros juegos. Lamentablemente estas competencias coincidieron con la Serie del Caribe de 1951, por lo que en Cuba, al menos, nadie iba a prestar mucha atención a lo que sucediera en Buenos Aires, sede para nada beisbolera. Revisada parte de la prensa de la época, poco es lo que se encuentra y es, por lo tanto, lo que aquí se ofrece. No obstante, perseverando en la búsqueda se ha encontrado nuevos datos e informaciones, con las cuales se enriquece el artículo originalmente publicado en agosto de 2019.

Este torneo se efectuó en los días del 27 de febrero al 6 de marzo de 1951, con la participación de ocho conjuntos, dos de ellos entonces sin tradición en el béisbol, como fueron Brasil y el anfitrión Argentina.

El equipo cubano estuvo integrado por los siguientes peloteros:

Director: Fabio de la Torre.
Receptores: Argelio Brito
Cuadro: Juan Izaguirre, Derubín Jacomé, Mario Díaz, Jorge Silva, Leonardo Seijo, José García y Gerardo Muiño
Jardineros: Ángel Scull, Juan Vistuer, Gilberto Delgado, Aurelio Herrera
Lanzadores: Juan Ravelo, Nelson Campver, Gustavo “Reglanito” Martínez, Osvaldo Orgalles, Luis Fiuza y Celso Oviedo.

Ángel Scull

Usualmente los equipos Cuba amateurs hasta esa fecha eran a base de peloteros de la Unión Atlética Amateur, la que tenía una especie de apartheid con los peloteros negros cubanos, por lo que la presencia de Ángel Scull, oriundo de Manguito (Central Mercedes), Matanzas, nuevamente en el equipo Cuba demostraba la pujanza de los peloteros afrocubanos. Cronológicamente los primeros peloteros afrocubanos en selecciones Cuba fueron el receptor Carlos Colás en 1940, Rafael Villa Cabrera en 1941, Pablo García Álvarez en el VI Mundial en Caracas (1944), y otro matancero, Edmundo Amorós, el mismo Ángel Scull y Martiniano Garay en los VI Juegos Centroamericanos, efectuados en Guatemala (1950).

Este conjunto solo tuvo una piedra en su camino a la victoria y fue la derrota infligida por el conjunto de Venezuela. El conjunto americano, cuya nómina aparece incompleta, fue en realidad el equipo de la Universidad de Wake Forest y no una selección nacional:

Director: Taylor Sanford
Receptor: Alton “Tunney” Brooks
Jardineros: Frank Wehner, Junie Floyd, Ellsworth «Kay» Rogers
Cuadro: Bob Colufti, Jack Stallings, Wiley Warren, Jack Liptak
Lanzadores: Stanley Johnson, Don Woodlief, Max Eller, Dick McCleney

El primer juego de los cubanos en la justa, el 27 de febrero de 1951, fue contra el peligroso México y el eficiente lanzador Nicolás Genestas, serpentinero que había sido líder en PCL y % de ganados en la XI Serie Mundial, la que tuvo lugar en Managua, Nicaragua (1950). Los cubanos arrancaron agresivos en ese juego y anotar dos por medio de hit de Seijo, Jacomé tocó que burló al antesalista mexicano, batazo que ganó categoría de doble, línea de Scull que el torpedero no pudo retener y permitió la anotación de Seijo, acto seguido infield hit de Juanito Izaguirre, con lo cual anotó Jacomé. En la cuarta entrada, añadieron la tercera y última del juego por medio triple de Izaguirre y sencillo de Herrera al jardín derecho. Por su parte, el abridor cubano Juan Ravelo limitaba la ofensiva mexicana a un sencillo y los blanqueaba para anotación final de 3-0. En esa jornada, Colombia derrotó a Nicaragua 5-4. Los Nicas anotaron 3 en la parte alta del noveno, pero se quedaron cortos. La derrota nica fue más que todo debido a una pobre defensa, 6 errores.  Por su parte, Venezuela apabulló a Brasil 22-1, el zurdo Mejías trabajó cómodo y permitió solo 5 sencillos. Por los vencedores, Matos y Valillo conectaron de jonrón. En este juego, Brasil cometió la barbaridad de 18 errores, mientras los venezolanos bateaban 20 incogibles. El equipo de EE.UU. hizo algo similar con el de Argentina, al vencer por marcador abultadísimo de 29-3.

El 28 de febrero no hubo juegos debido a las lluvias. El 1 de marzo se reanudaron los desafíos, cuando Nicaragua esta vez aprovechó la debilidad defensiva de los venezolanos para derrotarlos 8-6. En la misma primera entrada, los nicas aprovecharon 2 errores para anotar las dos primeras del juego. El inicialista de los nicas Stanley Cayaso conectó dos imparables y doble para impulsar 5 carreras. Los nicas batearon 10 hits y cometieron un solo error. Los norteamericanos continuaron con sus prácticas de bateo y vapulearon al débil Brasil 23-4. México acabó con los argentinos, marcador de 19-5. Los mexicanos conectaron 13 hits los que se combinaron con 9 errores por parte del equipo de las Pampas. El Cuba tuvo que sudar la gota gorda para poder vencer a Colombia. Gustavo «Reglanito» Martínez abrió por el equipo cubano y permitió sendas anotaciones de sus rivales en los dos primeros innings, pero en el sexto el receptor Argelio Brito puso las cosas en orden al disparar triples con las bases llenas. En el octavo agregaron 2 más para vencer con anotación de 5-2. Luis Fiuza fue el vencedor del encuentro, quien relevó al Reglanito en la quinta entrada. Llama la atención que Mario Díaz fue el receptor que había abierto por el Cuba y precisamente en la sexta entrada lo había sustituido Brito.

Como se ve, EE.UU. había ganado contra los equipos más débiles, mientras que Cuba jugó con dos de los fuertes, por lo que el abrazo de ambos en el primer lugar era de ventaja para los criollos.

El 2 de marzo, la cita de los cubanos fue con los nicas, encuentro nada fácil, lo que se evidencia por la duración del mismo, 11 entradas. Nelson Campbell fue el abridor por los cubanos, el que permitió sendas anotaciones rivales en el primer y tercer inning, en el séptimo Fiuza lo sustituyó, pero el relevista saltó en el octavo producto de tres carreras, y fue sustituido por Osvaldo Orgalles. Cuba había anotado una en el inning de apertura, pero el abridor Justo los mantuvo en un puño hasta que en la parte baja del octavo los cubanos se desbordaron para anotar 3. El empate vino en la novena entrada sobre los envíos del relevista Poveda sustituido por Flores. Por Cuba lanzaron también Celso Oviedo y el jardinero Delgado. La carrera de la victoria entró en las piernas del Reglanito, quien corrió como emergente por Juanito Izaguirre. Marcador final 6-5. Nicaragua bateó 12 indiscutibles por 11 de los cubanos, ambos equipos cometieron 3 errores cada uno. En esta jornada, Brasil quiso dar sorpresa al anotar 4 carreras en el primer tercio frente a México, pero de un susto temporal no pasó este asunto, ya que los mexicanos se la arreglaron 16 carreras. Nuevamente la defensiva fue de juegos infantiles, México cometió 7 por 8 los perdedores. Venezuela se dio banquete a costa de Argentina, 30 hits para victoria de 31-0, hubo jonrón, triple, dos sencillos y dos bases de Prieto. A pesar del carreraje, se cometieron 5 errores, 3 de los perdedores. Los de EE.UU. se las vieron fea con el conjunto colombiano, desafío que se fue a extrainning (12 entradas) también. EE.UU. anotó dos en la parte alta del duodécimo para vencer 7-5. Stanley Johnson, que cubrió toda la ruta, fue el vencedor de este partido.

Al siguiente día, Venezuela opuso fuerte resistencia al equipo cubano, al que derrotó 4-3 en 14 entradas. Victoria para Blas Rodríguez, quien cubrió todo el desafío por los venezolanos. La decisiva cayó de caballito cuando el relevista Oviedo, había entrado por Ravelo en la octava entrada, concedió base por bolas al torpedero Sánchez con las bases llenas en el décimo cuarto capítulo.  Venezuela había marcado 2 en el primero y 1 en el cuarto, mientras que Cuba marcó 2 en el sexto y empató en el octavo. El juego terminó calientico por inconformidad del equipo cubano con el árbitro principal, el cual abandonó el parque escoltado por la policía. En otros juegos, Brasil 8 Argentina 6, juego que llegó empatado a 2 hasta la undécima entrada, en la cual Argentina marcó 4 pero Brasil ripostó con 6 para llevarse la victoria. Nicaragua 9 EE.UU. 8, juego en que los del Norte marcaron 6 en el noveno, pero se quedaron cortos. Una curiosidad beisbolera, México dejó a Colombia al campo cuando el jardinero izquierdo Luis Sánchez robó el home. El lanzador colombiano se viró a segunda, lo que fue aprovechado por Sánchez en tercera. Los errores se pagan caro, ¿qué significaba el pelotero mexicano en segunda para los colombianos cuando la victoria estaba en tercera? Marcador final 6-5.

Llegó el enfrentamiento entre los dos favoritos, Cuba y EE.UU., con un solo vencedor por la clásica milla, Cuba. El marcador final fue de 8-1. Reglanito Martínez disertó y dominó a sus rivales, mientras que Ángel Scull, jugando el jardín derecho, impulsó 3 con triple y jonrón. El jardinero izquierdo Oviedo igualmente jonroneó. Cuba aseguró el juego al marcar 4 en la séptima entrada. EE.UU. se salvó de la lechada al anotar 1 en el octavo. El abridor y perdedor de EE.UU. fue Max Eller, relevado por Dick McCleney en el octavo. Con esta victoria Cuba aseguraba un empate en el sitial de honor. En otros juegos, Colombia derrotó a Argentina 18-3, los de las Pampas cometieron 12 errores, además de permitir 11 imparables. México derrotó a Venezuela 8-1, Nicaragua a Brasil 10-1 y también en el mismo día a Argentina, 14-2.

La victoria del Cuba fue finalmente gracias a que los EE.UU. derrotaron a los mexicanos 9-3. El equipo de México estaba a medio juego del Cuba, por lo que su derrota le puso la victoria final al Cuba en sus manos. Stanley Johnson ejerció dominio a partir de la cuarta entrada al no permitir más anotaciones al equipo mexicano, mientras EE.UU. fabricaba 9 carreras. México y EE.UU. terminaron empatados en el segundo lugar, cada uno con dos derrotas. Venezuela derrotó 7-2 a Colombia para empatar con Nicaragua en el cuarto lugar. México, EE.UU., Nicaragua y Venezuela acordaron no efectuar juegos de desempate.

El promedio de asistencia a los juegos de béisbol efectuados siempre estuvo alrededor de 4000 aficionados, cifra que se duplicó cuando se enfrentaron cubanos y norteamericanos. La tabla 1 detalla las posiciones finales de los equipos.

Tabla final de posiciones

Juanito Izaguirre de Cuba resultó ser co-líder en hits (13) empatado con Israel Arredondo de Venezuela, éste último fue el líder en dobles de la justa. Cinco jugadores quedaron empatados en el liderato de triples (2), mientras que el matancero Ángel Scull lideraba los jonroneros (3) junto a Frank Wehner de EE.UU., e igualmente encabezaba a los impulsadores (13) y los robos de base (4). Wehner fue el líder en anotadas (13), mientras que el campeón de bateo fue el mexicano Fernando García (.423).

Juan Izaguirre

Juan Izaguirre

En el área de pitcheo, sobresalió el cubano Juan Ravelo (1-0), mientras que el norteamericano Stanley Johnson (3-0, 25 ponches y 30 entradas lanzadas) encabezó el departamento de ganados al no perder encuentro alguno.

Fuentes

Anon. 1951 Pan American Games. Baseball-reference.com. https://www.baseball-reference.com/bullpen/1951_Pan_American_Games

Anon. 1951. Cuba perdió una gran oportunidad al perder 4-3 en 14 innings frente a Venezuela, Diario de la Marina 4 marzo

Anon. 1951. Con Reglanito Martínez en el box, Cuba venció a Estados Unidos en baseball con score de 8-1 Diario de la Marina, 6 marzo pp 18

Anon. 1951. Conquistó Cuba el primer campeonato de baseball Panamericano. Diario de la Marina, 7 marzo, pp 18

Molina René. 1951. Rápidas Amateurs. Diario de la Marina, 6 marzo, pp 19

Archivos personales del autor.

Escrito por Esteban Romero, 10 agosto de 2019, revisado y complementado el 14 mayo de 2020

VIII Serie del Caribe de béisbol (1956)

Para mantenerse jugando béisbol, uno tiene que aprender todos
los días. Cuando dejas de sacar outs es mejor retirarse.”
Anon.

Equipo CFGOS campeón

Desde la temporada de 1945-46 cuando ganó el Cienfuegos no hubo más campeón de temporada que el Habana o el Almendares, cuyos dominios concluyeron con convincente victoria de los Elefantes del Cienfuegos en la temporada de 1955-56. Fueron nueve campeonatos consecutivos con Leones o Alacranes en la cima. El nuevo campeón sacó cómoda ventaja de 6 juegos sobre el Marianao y el Habana, mientras que el Almendares, esta vez guiado por Conrado Marrero, se apoderó del sótano y quedó a 10 juegos del primer lugar.

La victoria de los verdes se debió en primer lugar a su excelente pitcheo, con un dúo que le aportó 25 victorias, el novato del año, el pinareño Pedro Ramos con 13 triunfos, y el curveador Camilo Pascual con 12, quien por su bajo PCL logrado se llevó con razón el MVP del torneo. El trabajo de ambos se vio secundado por modestas labores de Sandalio Consuegra, René “Látigo” Gutiérrez y el oriundo de la Toscana, Italia, el ex-grandeliga derecho Marino Pieretti. La ofensiva, por su parte, fue bien repartida entre hombres como Curt Roberts (2B), Bob Boyd (1B), Humberto Fernández (SS), Archie “Pocopelo” Wilson (LF), Ultus Álvarez (CF) (líder en jonrones, con 10), además del experimentado receptor Rafael Noble. El equipo lo tenía todo y, al parecer, el mentor Oscar Rodríguez, no estuvo interesado en llevar ningún refuerzo para la VIII Serie del Caribe, que se disputó en Ciudad Panamá del 10 al 15 de febrero de 1956.

Mizell, embajador Gardner y Cam Pascual en 1956

El zurdo Wilmer «Vinagre» Mizell, el embajador Arthur Gardner de EE.UU. y Camilo Pascual en el momento de recibir su premio MVP de la temporada 1955-56.

Además de los peloteros mencionados, el Cienfuegos llevó a Milton Smith defendiendo la antesala, Prentice Browne como jardinero derecho, los también jardineros Pedro Cardenal, Juan Vistuer y Roberto F. Tapanes, los infielders Ossie Álvarez, Tony Campos, ausentes en la lista que da Figueredo en su libro, y Jorge López; los receptores Emilio Cabrera y Sergio García; y los lanzadores Seth Morehead, Lorenzo Oñate y Gene Bearden.

El representativo de Puerto Rico fue esta vez los Criollos de Caguas, dirigidos por Ben Geraghty, que contó con Bill Cash como receptor, Lou Limmer 1B, Daryl Spencer 2B, Víctor Pellot 3B, Félix Mantilla SS, mientras los jardines eran defendidos por Charles Harmon, Ramón Maldonado y Wes Covington. Los lanzadores fueron los conocidos Roberto Vargas, el dominicano Chichi Olivo, el zurdo Tom Lasorda, Bill Phillips y Desiderio de León. En el banco también estaban Eugenio Ramón Guevara, Luis Antonio de León, Rafael Zavala, Ray Murray, Juan Ramón Guzmán y Pedro Alomar.

Le tocó al Chesterfield representar a Panamá en su propio patio, conjunto dirigido por Standford Graham, los receptores Quilliam Queen, Byron y Thomas Hughes. En el cuadro estaban Elías Osorio (1B), Héctor López (2B), Clyde Parris (3B), Pablo Bernard (SS), Frank Austin y Eugenio Houradou, mientras que los jardineros fueron Bill Stewart, Danny Schell, Bobby Prescott, David Roberts, el eterno Joe Tuminelli y Galvin Byron. La lista de los lanzadores vino encabezada por Humberto Robinson, además de George Brunet, Don Elston, Jerry Davis, Russ Grimsley, Alberto Osorio, Wally Burnette y Marcelo Gordon.

El Valencia representó a Venezuela y su director fue el cubano Regino Otero, probablemente de los tres mejores que haya tenido la Liga invernal de Venezuela en su historia, además del auxiliar cubano, el experimentado Reinaldo Cordeiro. El receptor fue Ed Bailey, Tommy Brown /1B), Howard Phillips (2B), Eduardo Monasterio (3B), Jesús Mora (SS), Inocencio Acosta; en los jardines, Ben Downs, y dos hijos del pelotero cubano Pelayo Chacón, Elio y Pelayito, Carlos Castillo, Antonio Martínez y Víctor García. Los lanzadores, Emilio Cueche, Julián Ladera, Francisco Cirimele, Ronald Mrozinski, Dick Farrell y Jim Pearce.

Regino Otero y Reinaldo Cordeiro

Regino Otero y Reinaldo Cordeiro

Esta vez el torneo se pintó de verde tempranamente, aquí el favorito estaba para imponerse, todos los entendidos sabían que era el Cienfuegos, equipo que tenía los tres componentes del juego muy bien ajustados. No hubo leones, ni alacranes, hubo elefantes de colmillo largo y tendido.

El juego inaugural, el viernes 10 de febrero, tuvo al Caguas de Puerto Rico de rival contra el Valencia de Venezuela, donde los boricuas vieron a sus lanzadores recibir castigo a partir de la quinta entrada, para que la tropa de Regino Otero triunfara 6-1. En la séptima entrada de ese juego el receptor Ed Bailey del Valencia le conectó jonrón al zurdo Tom Lasorda, que, por cierto, fue el único que batearon los del equipo venezolano durante toda esta justa. La única de Puerto Rico y su único imparable en el partido fue por jonrón del jardinero Ramón Maldonado en el inicio del segundo inning. Los de Valencia conectaron 9 incogibles. Turk Farrell se llevó la victoria y Paul Stuffel la derrota.  A segunda hora los anfitriones enfrentados a los Elefantes, Camilo Pascual contra Ross Grimley. La ofensiva de los paquidermos fue abusadora realmente. Fabricaron racimo de 6 en el inicio de la cuarta entrada, luego fueron añadieron hasta llegar a 13. El mismo Camilo Pascual conectó 4 sencillos en ese juego, mientras que el antesalista Milton Smith disparaba el único jonrón de este desafío. El Chesterfield se animó algo cuando anotó 2 en la misma cuarta entrada, luego 2 más en el sexto y 1 en el séptimo, pero Camilo estaba lanzando sin mucho esfuerzo a sabiendas del respaldo ofensivo que poseía. Final 13-5, con 16 hits del conjunto cubano, verdadero aviso a sus adversarios.

El sábado 11 de febrero, Cienfuegos se enfrentó al Valencia. Nuevamente la ofensiva verde se vio tempranamente al anotar 6 en el primer tercio de juego frente a los envíos de Emilio Cueche. Grave error de Regino Otero, pensar que la eficiencia de Cueche contra los cubanos se repetiría. El Almendares de la serie anterior no era ofensivamente nada comparada con la del Cienfuegos de 1956. Pedro Ramos abrió por el conjunto cubano y recibió severo castigo en la novena entrada cuando el juego marchaba 9-1 a favor del Cienfuegos. En el final de ese inning, con 2 outs y las bases llenas, Látigo Gutiérrez entró a lanzar para sacar el out 27. Valencia anotó 4 y se quedó corta. El conjunto cubano disparó 13 incogibles, que sumado a los 16 del día anterior hacían un total de 29. A segunda hora, Caguas venció 5-3 al Chesterfield con buena labor de Chichí Olivo en el montículo. Elias Osorio jonroneó por el Chesterfield y el inicialista Limmer por el Caguas.

Tercer día de justa, jornada dominical a base de Cienfuegos contra el Caguas en el primer turno, que fue el primer y único resbalón del conjunto cubano, que permitió al Caguas empatar en la cima. Sandalio “Potrerillo” Consuegra no pudo dominar a los boricuas, los que batearon 11 hits incluido tres cuadrangulares, de Víctor Pellot, Limmer y Maldonado nuevamente. Por los Elefantes ese día trabajaron los lanzadores Morehead, Pieretti y Bearden, única vez que pudieron hacerlo en esta serie. El Cienfuegos se vio dominado por Taylor Phillips y reaccionó algo en las postrimerías, pero no lo suficiente. La anotación final fue de 7-4. Recuerdo a Felo Ramírez y Buck Canel narrando este juego por la radio, me daba la sensación que nuevamente el equipo cubano sería derrotado por Puerto Rico como sucedió en la Serie anterior. Supongo que Oscar Rodríguez haya dicho que un juego lo gana cualquiera, pero no un campeonato. El segundo juego de esa jornada fue un duelo de pitcheo entre Jim Pearce de los Industriales de Valencia contra Don Elston del Chesterfield. El recordado bigleaguer panameño, Héctor López, hombre que llegara a jugar con los Yankees, disparó jonrón para poner su equipo adelante. El Valencia empató en la cuarta entrada, por lo que ambos equipos se fueron hasta la undécima entrada abrazaditos, hasta que el jardinero Bill Stewart sacudió una en zona buena para jonronear y darle la victoria al Chesterfield. Ambos equipos conectaron 7 incogibles per cápita.

La segunda vuelta comenzó el lunes 13 de febrero. Caguas salió a comerse al Valencia y lo logró con pateadura de 10-2. El defensor de la intermedia Daryl Spencer y el jardinero Charles Harmon jonronearon por los boricuas, que lograron disparar 14 imparables por 6 de los perdedores. Llegó el juego del cierre, Chesterfield contra Cienfuegos. No es errado pensar en que los directores de equipos tengan sus corazonadas. Siempre uno recuerda a Casey Stengel al poner a Don Larsen a lanzar en el quinto juego de la Serie Mundial de 1956, todos sabemos lo que hizo ese lanzador ese día; la otra corazonada fue en la misma serie, el director Walt Alston de los Dodgers puso al relevista Clem Labine a lanzar en el sexto juego y logró la victoria con buen dominio sobre la ofensiva de los Yankees. Algo similar aquí ocurrió, el director Oscar Rodríguez designó a su relevista, el guanabacoense René “Látigo” Gutiérrez, para lanzarle al conjunto panameño, mientras que los locales pensaron en la victoria con el eficiente Humberto Robinson, para quien esta vez no hubo piedad. La ofensiva del Cienfuegos respondió con 6 carreras incluido el primer jonrón de Pocopelo y el segundo de Milton Smith, mientras que el Látigo lanzaba espesa lechada de solo 2 hits. Ante las adversidades hay que crecerse y eso fue lo que los Elefantes hicieron.

René "Látigo" Gutiérrez

René «Látigo» Gutiérrez

El martes 14 de febrero, día del amor, no creo que lo haya sido para el Valencia, equipo que se tuvo que enfrentar al Cienfuegos a primera hora, quien envió a Camilo Pascual al montículo y el habanero recetó medicina de 4 hits y lanzó la segunda lechada consecutiva de este equipo. Ofensivamente el Cienfuegos anotó 3 en el tercero y para que no hubiera ninguna sorpresa, otras 4 en el noveno. El inicialista Bob Boyd y el jardinero Ultus  Álvarez se encargaron de conectar de jonrón en la novena entrada. Turk Farrell caminó bien las primeras tres entradas hasta que en el cuarto le marcaron 3 carreras por 5 imparables y un passed ball. En el segundo turno, hubo sorpresa, el Chesterfield apabulló al Caguas 13-5 y ponía a este equipo en desventaja para poderse llevar el cuarto trofeo consecutivo de conjuntos boricuas en Series del Caribe. El dominicano Chichi Olivo recibió fuerte castigo y cargó con la derrota, mientras que la sonrisa fue para Ross Grimsley.

La jornada final del campeonato trajo el esperado encuentro entre Caguas y Cienfuegos. El Caguas necesitaba ganar para empatar y provocar un juego extra, a los verdes les bastaba con una victoria y terminar con el dominio boricua e iniciar el cubano. Pedro Ramos fue el abridor por los Elefantes y el derecho Paul Stuffel por el Caguas. En la misma primera entrada, Humberto Fernández disparó jonrón para marcar la primera del desafío, luego en el cuarto, Cienfuegos anotó 3 más. Ramos mantuvo su dominio, con algunas situaciones comprometidas, en tres ocasiones le llenaron las bases, hasta que en la séptima, Limmer jonroneó y el Caguas repitió con otra más en la octava, pero se quedaron cortos. Caguas conectó 7 incogibles, Cienfuegos 5, pero ligaron mejor. Fue así que los Elefantes se coronaron campeones de la Serie del Caribe de 1956, la tercera que lograba un conjunto de la Liga Cubana.

En el desafío de despedida, Panamá volvió a desplegar una enorme ofensiva, con 16 imparables que se tradujeron en 18 anotaciones, o sea los del Istmo anotaron 31 carreras en los dos últimos juegos, y pensar que el Látigo los había dominado por completo. En ese último encuentro, el Chesterfield conectó cinco jonrones, dos de Osorio, uno de Clyde Parris, otros de Héctor López y de Danny Schell. Es de destacar que en esta serie se batearon 29 jonrones y 12 de ellos correspondieron al Chesterfield.

La tabla final del evento quedó como sigue a continuación.Tabla de posiciones 1956 S Caribe

Ofensivamente el representativo cubano estuvo imponente. El veterano Rafael Noble promedió para .400 y se llevó el título de bateo, departamento casi exclusivo reservado para peloteros en equipos cubanos. La única vez que lo perdieron fue en 1955 a manos de una estrella como Willie Mays. Noble también trabajó 11 bases por bolas y su slugging fue de .654, por lo que mereció el MVP de la justa. El curita Roberts promedió .375, con 6 anotadas y .542 de slugging; Bob Boyd logró promedio de .304 y 10 empujadas; Milton Smith disparó par de jonrones y su slugging fue de .522. Humberto Fernández anotó 10 carreras (líder).

Rafael Noble

Rafael Noble

En el Chesterfield sobresalió el bateo de poder del chitreano Elías Osorio, el que disparó 3 cuadrangulares, mientras que Héctor López despachaba dos. El bateo del conjunto representativo de Puerto Rico estuvo muy distante del alcanzado por su predecesor en 1955. La voz cantante esta vez estuvo a cargo del inicialista Lou Limmer, el que promedió .350, slugging de .850 y 8 empujadas; y el jardinero Ramón Maldonado, .348 con .696 de slugging.  Los Industriales de Valencia estuvieron muy débiles en su bateo en general.

Humberto Fernández

Humberto Fernández

Líderes de bateo S Caribe 1956

En cuanto al pitcheo, Camilo Pascual se llevó los aplausos, 18 entradas lanzadas, 12 ponches y 2 victorias, que incluye una lechada. Pedro Ramos lanzó bien el juego decisivo y se llevó dos victorias al igual que su compañero Pascual, mientras que el Látigo Gutiérrez disertó contra la fuerte ofensiva del Chesterfield para pintarlos de blanco y llevarse el departamento de PCL inmaculado. Por el resto de los equipos, los de mejores desempeños fueron Don Elston del Chesterfield, quien ganó uno y no perdió, mientras que Taylor Phillips del Caguas hizo otro tanto en 19.1 innings de labor.  El pitcheo del Valencia no fue el mejor, basta señalar que el eficiente Emilio Cueche esta vez permitió 17 limpias en 8 entradas lanzadas.

líderes de pitcheo S Caribe 1956

El triunfo clamoroso para los Elefantes, el mejor y el más inspirado de los que haya representado a Cuba en las Series del Caribe, como dijera Eladio Secades, se logró precisamente por la óptima combinación de ofensiva, defensiva y bateo.

Regino Otero y Oscar Rodríguez

Regino Otero felicita a su paisano Oscar Rodríguez después que el Cienfuegos se coronara campeón de la justa

El Todos Estrellas de esta justa se detalla a continuación:

C    Rafael Noble Cienfuegos
1B  Lou Limmer  Caguas
2B Curt Roberts  Cienfuegos
3B Víctor Pellot  Caguas
SS  Humberto Fernández Cienfuegos
LF  Ramón Maldonado Caguas
CF  Bill Stewart  Chesterfield
RF Bobby Prescott Chesterfield
Lanz. Der. Camilo Pascual Cienfuegos
Lanz. Z.    Ross Grimsley  Chesterfield
MVP  Rafael Noble Cienfuegos
Director  Oscar Rodríguez  Cienfuegos

Curt Roberts

Curt Roberts, el curita, con el Cienfuegos

Fuentes

Anon. 1956 Caribbean Series. Baseball-reference.com. https://www.baseball-reference.com/bullpen/1956_Caribbean_Series

Figueredo, Jorge S. Cuban Baseball: A Statistical History, 1878-1961. McFarland & Company, Inc. Publishers, Jefferson-North Carolina-London. 544 p.

Secades Eladio. 1956. El gran gesto de la VIII Serie. Bohemia 26 febrero, pp 92.

Torres, Ángel. 1997. La leyenda del béisbol cubano: 1878-1991.  Angel Torres Publishing Company. 308 p.

 

Escrito por Esteban Romero, 7 abril de 2020

VII Serie del Caribe de béisbol (1955)

Cuando me pongo el uniforme, me siento
el hombre más orgulloso de la tierra.”
Roberto Clemente

Santurce 1955

La temporada de 1954-55 en la Liga Cubana resultó en un nuevo triunfo del Almendares, guiados nuevamente por Bobby Bragan. Según los expertos de aquella época, fue una temporada pálida, pues los alacranes se despegaron rápidamente y no hubo pelea como tal por el banderín. Eso provocó la apatía de la afición y su ausentismo en las gradas, lo que se tradujo en pérdidas para el torneo. Entre los peloteros destacados del Almendares en esta temporada están Rocky Nelson nuevamente, quien disparó 13 cuadrangulares e impulsó 57 carreras, líder en ambos departamentos; Ángel Scull, líder de bateo (.370) y bases robadas (12), mientras que Joe Hatten co-lideró, junto con Ed Roebuck del Habana, el de juegos ganados (13), y fue segundo solo de su compañero George “Red” Munger en PCL (2.85). Fue una temporada con algunas ausencias por falta de permiso de sus equipos, fueron los casos de Orestes Miñoso, Sandalio Consuegra y Miguel Fornieles por parte de los Medias Blancas de Chicago, y de Camilo Pascual por los Senadores de Washington. Tres peloteros cubanos, futuros bigleaguers, debutaron en esta temporada, Tony Taylor con el Marianao, Román Mejías con el Almendares y Francisco “Panchón” Herrera con el Habana.

Por lo tanto, Almendares iba por segundo año consecutivo a discutir título en Serie del Caribe, la que se disputaría del 10 al 15 de febrero en el Estadio Universitario de Caracas, Venezuela. Este equipo, como todo conjunto de la Liga Cubana, se pintaba como uno de los favoritos. No obstante, hay que decir que sus ases de pitcheo eran dos zurdos, el cienfueguero bigleaguer Lino Donoso y Joe Hatten, a cuya lista hay que agregar a otro zurdo, Roger Bowman. Eso motivó que la mayoría de los equipos se fortalecieran ofensivamente con bateadores derechos. Bobby Bragan, director de los alacranes, confiaba en lo que pudiera hacer el derecho Red Munger, hombre que había estado lesionado y que a su regreso al montículo no mostró nada de efectividad. Bragan había usado poco a Conrado Marrero en esa temporada, pero existía una esperanza en el derecho Raúl “Salivita” Sánchez, pelotero que había jugado previamente con el Marianao. El Almendares, en detalle, venía con Nelson en 1B, Al Federoff 2B, Héctor Rodríguez 3B, Willy Miranda SS, Lee Walls, Ángel Scull y Earl Rapp en los jardines, y el entonces prospecto de los Yankees, Gus Triandos como receptor. Otros dos lanzadores en nómina fueron los derechos Al Lyons y Gonzalo Naranjo, ambos ya prospectos de Grandes Ligas.

El otro favorito era Puerto Rico, representado nuevamente por los Cangrejeros de Santurce, dirigidos por Herman Franks, además de una ofensiva temible, encabezada por los futuros miembros del Salón de Cooperstown, Roberto Clemente y Willie Mays, además de Buzz Clarkson en la antesala, Bob Thurman en los jardines, Don Zimmer en el campo corto, y Harry Chiti como receptor. El cuerpo de lanzadores era encabezado por Bill Greason, Rubén Gómez, San Jones y el dominicano Jorge o George “Garabato” Sackie entre otros.

Venezuela no perdía las esperanzas de llevarse su primer título. Esta vez los Navegantes de Magallanes, equipo con sede en Valencia, era el representativo de este país, guiado por el experimentado director Lázaro Salazar. Este equipo, terminada la temporada, hizo un canje de peloteros, mediante el cual se hacían de los servicios de los lanzadores Emilio Cueche y José “Carrao” Bracho, además del jardinero cubano Pablo García, quien había jugado poco en esa temporada con el Cienfuegos en la liga Cubana. El Almendares protestó el canje, pero no halló oídos, ni aprobación de parte del comisionado de Ligas Menores, George Trautman. El conjunto trajo a Bob “Televilla” Skinner 1B, Camaleón García 3B, Chico Carrasquel SS, Pablo García, Bob Lennon, Dalmiro Finol y George Wilson compartiendo los jardines, mientras que Guigui St Claire fue el receptor. Los lanzadores Cueche, Bracho, ya mencionados, Ramón Monzant, Bill Kennedy y Joe Margoneri.

Panamá, como siempre considerada la Cenicienta del evento, eso a pesar de haberse coronado campeón en la II Serie (1950), nuevamente fue representada por el Carta Vieja bajo el mando de Al Kubski una vez más. Ray Dabek fue el receptor, con un cuadro a base de Fred Maroleski 1B, Milt Graff 2B, Clyde Parris 3B y Bill Hardin SS. En los jardines con Howard Phillips, Johny Kropf y Guildford Dickens, mientras que los lanzadores fueron Humberto Robinson, Billy Harris, Ernie Lawrence, Alberto Osorio, Victor Stryska y Charles Douglas entre otros. Como se ve, los conjuntos panameños se caracterizaban entonces por una fuerte presencia de estadounidenses y muy baja de peloteros nacionales.

El partido inaugural fue entre Santurce y Almendares, el jueves 10 de febrero, pero antes la primera bola fue lanzada por el tristemente célebre dictador venezolano Marcos Pérez Jiménez, mientras que el receptor del Almendares recibía el lanzamiento. En este desafío los Cangrejeros anotaron 4 carreras en la cuarta entrada para derrotar al Almendares 6-2. Nuevamente Rubén Gómez amarró corto a los alacranes, mientras que el galleguito Don Zimmer, el Popeye americano, que jugara en la temporada de 1953-54 para el Marianao y el Cienfuegos, se encargaba de disparar jonrón por el equipo boricua. En este juego los alacranes batearon tres hits. Era la sexta victoria de Gómez en Series del Caribe y la cuarta a costa de equipos cubanos. A segunda hora, el Magallanes aplastaba al Carta Vieja 9-0, con lechada a la cuenta de Carrao Bracho y derrota de Bill Harris.

Rubén Gómez

Rubén Gómez

Al siguiente día, el primer juego fue entre Carta Vieja y Santurce, todo un duelo de los lanzadores Bill Greason por los Cangrejeros y Ernie Lawrence por el Carta Vieja. Ambos conjuntos conectaron 5 hits, Puerto Rico anotó dos carreras para llevarse la victoria (2-1) producto de jonrón de Zimmer en la primera entrada y otro más del mismo lanzador Greason en la quinta. Panamá hizo una en el séptimo. A segunda hora vino el juego esperado por la afición, Magallanes y Almendares, con los lanzadores Joe Hatten y Emilio Cueche en la lomita, donde ambos cubrieron toda la ruta, pero la victoria le tocó a uno y fue al Almendares 1-0. Magallanes bateó 4 incogibles por 2 del Almendares. Este partido se vio interrumpido durante 45 minutos producto de una protesta y la gritería del público, que se produjo en la séptima entrada cuando Camaleón García abrió la entrada con hit, al receptor Gus Triandos se le escapó la bola y Camaleón se quedó a medio camino, por lo que Triandos lo puso out. Luego Dalmiro Finol disparó difícil batazo por tercera, sobre el cual Héctor realizó un maravilloso fildeo en posición incómoda y tirar a primera. El tiro había sacado a Rocky Nelson de su posición, pero logró hacerse de la pelota y tocar con dificultad al corredor antes de llegar a la inicial. El árbitro de primera, el venezolano Roberto Olivo, cantó out, y ahí fue donde la Mula tumbó a Genaro. El público comenzó a gritar, a abuchear la jugada, por si fuera poco, a lanzar objetos al terreno, algunos que de milagro no golpearon a Rocky Nelson y al árbitro Olivo. Lázaro Salazar protestó la jugada, pero Olivo se mantuvo en su decisión, el público continuó con su alboroto hasta que el árbitro principal Rice pidió cordura, pero a oídos sordos, por lo que terminó expulsando al director del Magallanes, el habanero Lázaro Salazar. Cueche permitió el primer hit del Almendares en la séptima entrada, todo ocurrió después de la tangana prolongada, por lo que su brazo estaba algo frío. Le dio base a Rapp y el hit se lo conectó Rocky Nelson, hubo base intencional a Gus Triandos, pero Rapp anotaba por fly de sacrificio, la que a la postre decidiría el partido. Realmente el venezolano mereció la victoria, pero así es la pelota. La expulsión de Salazar no era muy justificada, ya que él trató de aplacar los ánimos, sin dejar de protestar la jugada. Protesta sí, violencia no.  Destaca la tremenda ética profesional del árbitro Roberto Olivo, quien dejó a un lado su nacionalidad y cantó el out debidamente sin importarle más nada al efecto. Como curiosidad, he buscado el nombre completo del árbitro principal de este juego, quien, al parecer, fue John LaClaire Rice, activo desde 1948 hasta 1973. Coincidió que a partir de 1955 comenzó a trabajar en las Grandes Ligas, y en la temporada de 1953-54 había oficiado en la Asociación Americana.

Bronca de Salazar con Rice

La bronca de Lázaro Salazar con el árbitro Rice

El juego que no se debió perder fue frente al Carta Vieja de Panamá, iniciado por “Salivita” Sánchez por el Almendares y Humberto Robinson por los panameños. La tropa del Canal anotó la primera en el inning de apertura, pero los alacranes ligaron hits del mismo Salivita, siempre fue buen bateador, Héctor Rodríguez y Lee Walls, con base intercalada al peligroso Rocky Nelson, para así anotar dos e irse arriba en el marcador en la tercera entrada, pero los panameños, estimulados por un público que pedía la derrota del conjunto cubano, logró empatar en el sexto capítulo. En el octavo hubo rebelión panameña, pero no pasaron, Red Munger relevó a Sánchez y logró dar el cero con las bases llenas después de haber propinado pelotazo al bateador Dickens. Munger fue sustituido por bateador emergente en el noveno, su puesto lo ocupó el zurdo Lino Donoso, quien liquidó el noveno sin problemas, pero en el décimo se apareció Guildford Dickens para desaparecer la pelota, mientras que el receptor Ray Dabek lanzaba y salvaba juego para su equipo. Esta derrota fue de hecho la que sacó al Almendares de la pelea por la justa. En el juego del cierre, Santurce volvió a ganar, esta vez en duelo de once entradas, con faenas en el montículo de Ramón Monzant por el Magallanes y Sad Sam Jones por los Cangrejeros. El zuliano Monzant, en las primeras 8 entradas, permitió siete hits y dos carreras, la primera empujada por Buster Clarkson en las piernas del Galleguito y la segunda por uno de los dos hits que Clemente le conectó.  Abrazaditos estaban a 2 carreras per cápita, las que anotaron a una por cada entrada inicial del juego, entre ellos cuadrangular de Roberto Clemente, cuando en la undécima resucitó un “muerto” de nombre Willie Mays, quien llevaba 14 veces al bate sin conectar de hit en la Serie. Su resurrección se tradujo en jonrón de 2 carreras para dejar al Magallanes al campo.

Willie Mays

Willie Mays

En el segundo juego, entre Santurce y Almendares del 13 de febrero, los boricuas pensaron que la medicina de nombre Rubén Gómez volvería a funcionar con pocos días de descanso para el lanzador en cuestión. No fue así, Rocky Nelson le conectó jonrón y los alacranes lograron fabricar 6 anotaciones en las primeras 6 entradas, Gómez explotó y se fue hasta con una mano lesionada, pero Santurce no se amilanó y en ese mismo sexto capítulo anotaron 3. A partir del octavo comenzó el desfile de lanzadores del Almendares, primero Donoso, después Munger y finalmente Lyons. En la misma novena entrada, Zimmer volvió a jonronear para empatar el desafío a 6 carreras y poquito después vino el gran Willie Mays, quien sonó línea sólida, válida para empujar la decisiva y dejar al Almendares en el terreno. Así que Mays decidió dos juegos consecutivamente sin posibilidad de apelación. La anotación final 7-6, Santurce bateó 13 hits y el Almendares 9. La victoria correspondió al relevista Garabato Sackie. En este juego sucedió un incidente muy desagradable. El lanzador zurdo Roger Bowman de los alacranes había sido relevado en la octava entrada y al llegar al dugout descargó toda su furia con palabrotas, algunas ofensivas, sobre el jardinero Earl Rapp, lo que al final provocó una riña muy gringa entre ambos. Rapp había mal fildeado dos batazos en esa entrada, así y todo, nada justificaba esa actitud agresiva de Bowman.

George Garabato Sackie

George «Garabato» Sackie

El día de los enamorados de 1955 transcurrió sin amor alguno para el Carta Vieja, apabullado por el Santurce (13-4), y para el Almendares, vencido por el Magallanes 6-4. Harry Chiti conectó jonrón por los del Santurce, equipo que bateó 16 imparables para respaldar la labor de Bill Greason y asegurar la tercera corona consecutiva para equipos boricuas y la cuarta en estas Series. Por su parte, los alacranes fueron fumigados nuevamente por Emilio Cueche, mientras que Joe Hatten no tuvo el dominio de su primera presentación y permitió ofensiva ganadora de los Navegantes, El partido concluyó 6-4, Gus Triandos disparó jonrón por el Almendares.

Bill Greason

La última jornada era de puro entretenimiento, aunque los Navegantes deseaban llevarse el segundo lugar y lo lograron cuando en el partido del cierre de la Serie vencieron al Santurce, su única derrota en la Serie, 7-2. Victoria para Joe Margoneri y derrota para Garabato Sackie. En este desafío, Willie Mays conectó su segundo jonrón de la serie. En el juego inicial de esta jornada final, los alacranes vencieron 3-2 al conjunto Carta Vieja. Fue un bonito duelo entre Gonzalo Naranjo por el Almendares y Ernie Lawrence por los de Panamá. Interesante hacer notar la raquítica ofensiva del equipo cubano, una constante en este torneo. Aquí cinco incogibles que incluyó el segundo jonrón de Triandos.

De esta manera, la tabla final quedó como sigue a continuación:

tabla final serie 1955

Las derrotas del equipo cubano fueron ante lanzadores experimentados, dos de ellos bigleaguers como fueron Rubén Gómez con los Gigantes de Nueva York y Humberto Robinson con los Bravos de Milwaukee. En cuanto a Cueche, excelente lanzador-bateador y jardinero, se mantuvo por buen tiempo jugando la Liga Internacional con los Reyes del Azúcar. No obstante, como quiera que se desea justificar, Bobby Bragan se llevó la peor actuación de conjunto de Liga Cubana en Serie del Caribe. Santurce continuó con la dinastía de los conjuntos boricuas, pero esta sería una victoria final durante la llamada primera etapa que se prolongó hasta 1960. En lo adelante, las cosas cambiarían mucho.

En el orden individual hay que resaltar la labor ofensiva del prospecto de los Dodgers, Don Zimmer, desbordado al bate (20-8, .400 y 3 jonrones). Willie Mays bateó lo que quiso después de haber estado en un letargo de 14 vb sin hit, para al final conectar dos jonrones, empujar 9, anotar 6 y archivar un slugging de .855. Roberto Clemente no se quedó atrás (.577), mientras que Clarkson (.313), Harry Chiti (.333) y Bob Thurman (.318) aportaron a la causa ofensiva a la hora buena.

La figura principal de la ofensiva venezolana fue el cubano Pablo García (12-6, .500), además de Jack Lohrke (.348 y slugging de .478), George Wilson (.381, 5 empujadas y 762 slugging) y Televilla Skinner (.280, con 2 jonrones y 4 empujadas. Por el Almendares, Rocky Nelson, a quien esta vez sí se le permitió jugar en la Serie, se llevó el liderato de bateo de la justa (18-8, .471), algo al parecer casi siempre destinado a bateadores de la Liga Cubana.  Gus Triandos aportó en fuerza al bate, con par de jonrones y 7 empujadas. Por el Carta Vieja, fue el jardinero izquierdo Guildford Dickens el encargado de encabezar la ofensiva de su equipo (.364) y encargado de disparar los dos únicos jonrones del conjunto panameño, uno de ellos decisivo.

Líderes de bateo

Líderes bateo serie 1955

Roberto Clemente

En lo referido al pitcheo, sobresalieron Bill Greason, con sus dos victorias para el Santurce, además de la sólida presentación de Rubén Gómez en el partido inaugural de la Serie contra el Almendares. Sad Sam Jones igualmente aportó una victoria y un PCL notable (1.50). Por los Navegantes, José Bracho volvió a ser el consistente de siempre (2-0, PCL 0.53), mientras que Cueche tuvo menor suerte, pero aun así mostró clase (1-1, 2.00), no fue así para Monzant, el cual perdió un desafío. Por el Almendares, Hatten estuvo bien dentro de lo que cabe (1-1, 2.00), Gonzalo Naranjo lanzó muy bien el juego que se le encomendó (3.00 PCL), Munger, Donoso y Bowman estuvieron por debajo de sus posibilidades. Bragan no pareció ser muy confiado con los brazos de los lanzadores cubanos, es posible que eso le haya pasado cuenta.  Salivita no lo hizo mal, aparte de que la vida posteriormente demostró que era un mejor lanzador relevista. Por Panamá, Humberto Robinson, con su misión de ganarle a los conjuntos representativos de Cuba. Esta vez a Victor Skystra no se le vio casi lanzar. Ernie Lawrence perdió dos juegos con marcadores muy apretados. Con equipos mejores ofensivamente, Lawrence podría haberse llevado la victoria.

Líderes en pitcheo

Líderes pitcheo serie 1955

De esta forma, el Todos Estrellas quedó conformado de la siguiente manera:

C– Harry Chiti- Santurce
1B– Rocky Nelson- Almendares
2B– Jack Lohrke- Magallanes
3B– Buster Clarkson- Santurce
SS– Don Zimmer- Santurce
LF– Guildford Dickens- Carta Vieja
CF– Willie Mays- Santurce
RF– George Wilson- Magallanes
L–    Emilio Cueche
Bill Greason
Sad Sam Jones

El mejor director fue Herman Franks del Santurce y el MVP correspondió a Don Zimmer.

don zimmer

Don Zimmer

Fuentes

Anon. 1955 Caribbean Series. Baseball-reference.com. https://www.baseball-reference.com/bullpen/1955_Caribbean_Series

Figueredo, Jorge S. 2003. Cuban Baseball: A Statistical History, 1878-1961. McFarland & Company, Inc. Publishers, Jefferson, North Carolina-London. 544 p.

Secades Eladio. 1955. Firmamento de los deportes. Bohemia, 13 febr., pp. 85-88.

Secades Eladio. 1955. Firmamento de los deportes. Bohemia, 20 febr. pp. 83-88

Torres, Ángel. 1997. La leyenda del béisbol cubano: 1878-1991.  Angel Torres Publishing Company. 308 p.

Ulacio Alex. 2014. El “Escuadrón del Pánico” de 1955, cuando Willie Mays vino a Venezuela. Desde el Bull Pen, 7 febr. http://desdeelbullpen.blogspot.com/2014/02/el-escuadron-del-panico-de-1955-cuando.html

 

Escrito por Esteban Romero, 2 abril de 2020

Los tipos de toques de bola en el béisbol

Juan Pierre es muy peligroso, es capaz de tocar bien la bola
con las bases llenas. Preferiría a Mike Lowell en esa situación.”
Doug Davis (lanzador en la MLB, 1999-2011)

Toque de bola

El gran sabio Albert Einstein afirmaba que el béisbol era deporte inteligente, y no se equivocaba, ya que en el mismo se pueden hacer jugadas inesperadas y cambiar la decoración del juego. Béisbol no es juego solo de fuerza, es deporte de fuerza e inteligencia. Realmente cuando solo se quiere jugar a la fuerza de sus batazos, pierde mucho de su belleza.

En la época actual hay muchos  que critican y hasta abogarían por la supresión del toque de bola. Es cierto que a veces el toque no tiene sentido, pero eso depende del momento y de la anotación del encuentro, para más detalles ver el artículo de este blog “El toque de bola: abuso y omisión (Romero 2017)”.

Históricamente se considera que el torpedero Dickey Pearce fue el promotor del toque de bola, el cual comenzó a popularizarse a partir de la década de los 80 del siglo XIX. No obstante, hubo resistencia para su uso en muchos equipos. Ya iniciado siglo XX se aceptó, sobre todo por el dominio del pitcheo, el cual podía hasta usar la bola ensalivada como lanzamiento.

En cuanto a Pearce, fue pelotero nacido en 1836 en Brooklyn, Nueva York, jugó de 1871 a 1877 en las Mayores, también fungió como director-jugador en 1872 y 1875, a su retiro se dedicó a las actividades de arbitraje de juegos. Pearce aseveró en una entrevista, que él había visto como la pelota caminaba bateado desde distintos ángulos, lo importante era que la bola rodara y no saliera de aire. Practicó el toque repetidamente hasta que lo introdujo como parte de su ofensiva en el juego. El receptor y torpedero Tom Barlow fue otro que le gustó la idea del toque por sorpresa, aunque en honor a la verdad, era un bateador sumamente débil.

Era una época que las vallas de los jardines se hallaban a distancias considerables del home, cuando batear un jonrón era como poner los pies en la Luna. Los Cachorros de Chicago jugaban en un terreno con una distancia de 535 pies entre el home y el jardín central. Los jonrones de aquella época eran más dentro del terreno, por lo que la ofensiva tenía que basarse en velocidad en las bases, donde el toque no quedaba fuera de las jugadas. Hoy vemos que hay jugadores hasta en las Mayores que no saben tocar la bola. Ordenarles hacer algo así es entregar un out seguramente.

El primer principio del toque es que tocas primero y corres después. Tratar de correr antes de entrar en contacto con la pelota crea una desventaja personal, la que por lo general falla. El segundo principio, tocar sobre bolas de strike, de lo contrario toma o acumula la bola en tu conteo. El tercer principio, toca con el primer strike, no te pongas a hacerte el villano. Si te lanzan el strike, toca necesariamente. Si no tocas, te puedes meter en dos strikes y al final caer en la sartén, como decía el gran Bobby Salamanca. Si logras la base, muy bien o mejor que ceder un out.

Vamos a ver los distintos tipos de toques existentes, toda una ciencia al respecto, y lo que nos aconseja los instructores al efecto:

El toque de sacrificio, ese que se realiza a fin de mover un compañero en base, casi siempre en primera. Algunos auxiliares suelen mandar a tocar por sorpresa en ese caso, a otros no, con la esperanza siempre que el cuadro se ponga nervioso y cometa algún error en el tiro o a la hora de fildear. Lo mejor es enseñar el toque en cuanto el lanzador está levantando su pie para lanzar. Como ya se dijo, no se debe dejar pasar el primer strike, ya que sería una oportunidad perdida. Tocar y luego correr, no querer hacer las cosas a la inversa.

En el momento del toque, los ojos deben seguir fijamente todo el tiempo al lanzamiento y cuando este va llegando al home, se alinea la bola con el bate. Se debe retroceder con el bate ligeramente antes que la bola haga contacto, bate rígido provoca un rebote con fuerza y la misma puede ir de aire a manos de unos de los peloteros a la defensa. El toque busca poner la pelota en tierra de nadie, ponérsela incomodo a los defensas, por lo que al retroceder se reduce la fuerza del impacto.  No menos importante es que el contacto sea con la parte inferior del corazón del bate ya que si se le da por la parte superior, la bola saldrá de aire.

En Cuba ha habido buenos tocadores, donde sobresalen Eulogio Osorio y Wilfredo Sánchez, ambos cuando tocaban parecía que ponían la pelota con la mano donde querían.

Toque de arrastre o de sorpresa (drag bunt), que debe realizarse por sorpresa y con rapidez. El bateador debe moverse al frente del borde delantero del plato y encuadrarse para ejecutar el toque. Más que velocidad se debe buscar la forma de colocar la pelota a lo largo de la línea, para el bateador derecho por tercera y para el zurdo por la primera. Para que eso sea realidad, hay que alinear el bate de manera que este forme un ángulo recto con el de tercera base cuando se quiere que corra por la línea de tercera, e igualmente lo inverso cuando lo que se desea es que corra por la de primera. Puede salir a la zona de foul, pero eso no debe desanimar al bateador, nada es perfecto. El buen toque es aquel que el antesalista o el inicialista dejan caminar con la esperanza de que la pelota salga a zona de foul, ya que de otra manera el out es irrealizable.

Hay muchos peloteros de fuerza que pudieran en períodos de slump tocar la bola y embasarse, sobre todo a aquellos que le hacen la formación defensiva en una sola dirección del terreno. Cody Bellinger es uno de esos jugadores que sabe aprovechar tales situaciones, le hacen la formación como bateador zurdo, mientras que él empuja en toque la bola por tercera base y logra hasta dobles.

Toque de empuje (push bunt), uno de los toques de mi predilección. El bateador derecho suele tocar empujando la bola por la parte opuesta de primer base que, si logra pasar al lanzador, hace imposible realizar el out sea por el segunda o el primera bases. El bateador zurdo hace lo contrario, empuja la bola por el lado de tercera, donde nuevamente al ponerla en territorio corto para el antesalista y torpedero, le da la posibilidad de llegar quieto a primera.  Un toque de este tipo por bateador derecho con hombre en primera base, le crea una tremenda dificultad al inicialista en el orden defensivo. Estos toques, bien ejecutados, sacan de paso a la defensa de cualquier equipo. Hay otro toque parecido, toque de puñetazo (slug bunt), que es cuando el bateador toca tempranamente la bola con el antesalista cargado para fildearlo, pero que la pelota sale entre el lanzador y el antesalista en dirección al campo corto.

Con un poco de memoria, creo no equivocarme al decir que Ramón Luna fue el primero que exitosamente usó este tipo de toque de empuje en Series Nacionales de Cuba. Luna era uno de los mejores tocadores que se haya visto en estas lides. Fue líder en sacrificios en la XV Serie Nacional (1975-76), con 5, y en la XX (1980-81), con 10. Los jardineros orientales Oscar Rodríguez y Jorge García Carrión fueron buenos en los toques de empuje también, sin olvidar al activo granmense Roel Santos.

El toque de presión o suicida (squeeze bunt), una jugada agresiva, la que se ejecuta cuando hay corredor en tercera base. Este toque requiere que corredor y bateador estén sincronizados, cuya acción comienza en cuanto el pie alzado del lanzador toca tierra, o sea el corredor sale hace a home y el bateador se encuadra para tocar en ese momento. Si el toque sale, lo más probable es que el corredor logre anotar, pero atención, el bateador tiene que estar atento a su corredor compañero. Vi hace un par de temporadas una jugada nefasta, el bateador se entretuvo, no siguió las señas y el corredor fue puesto out después del lanzamiento que el bateador ni siquiera intentó tocar. Que conste que sucedió en Grandes Ligas y el bateador era un cubano, el corredor venezolano, me reservo sus nombres, aunque el corredor no tuvo culpa. Al final el bateador se ponchó, no hubo anotación y si regaño con razón de parte de su director. Le pasó por estar entretenido en un momento crucial del partido. Lo más ridículo de esto fue que el bateador no quería hablar con su director y este obligó a que lo escuchara.

Fuentes

Anon. 2017. Types of bunt. Valor baseball university. https://valorbaseballuniversity.com/bunting/2017/9/3/types-of-bunt

Coverston Travis. 2015. Swinging Bunt: Baseball Terminology. The baseball journal, 28 dic. http://www.thebaseballjournal.com/terminology/swinging-bunt-baseball-terminology/

Littlefield Bill. 2016. Not dead yet: The unpredictable history of baseball’s bunt. Wbur.com, 21 mayo, https://www.wbur.org/onlyagame/2016/05/21/baseball-bunting-history-mlb-butler.

McKenna Brian. Dickey Pearce. SABR, https://sabr.org/bioproj/person/db8ea477

Romero Esteban. 2017. El toque de bola: abuso y omisión. Deportescineyotros.wordpress.com. https://deportescineyotros.wordpress.com/2017/06/19/el-toque-de-bola-en-el-beisbol-abuso-y-omision/

 

Escrito por Esteban Romero, 31 marzo de 2020

VI Serie del Caribe de béisbol (1954)

No importa lo bueno que su equipo sea, al final perderá
 una tercera parte de los juegos en calendario. No importa cuán
malo sea su equipo, al final ganará una tercera parte de los juegos
 en calendario. Es esa tercera parte la que hace la diferencia.”
Tom Lasorda

Equipo Caguas campeón Serie del Caribe 1954

Equipo Caguas campeón Serie del Caribe 1954

El campeonato de 1953-54 concluyó con la cadena de tres coronas consecutivas del equipo Habana, el cual vino esta vez dirigido por Salvador Hernández, mientras que el Almendares, a base de mucha ofensiva, dirigidos por el ex-receptor-infielder Bobby Bragan, que algunos autores dicen que fue el primer no cubano en realizar la faena de timonel en la Liga Cubana, lo cual no es cierto, ya que con anterioridad, Bill Earle,  Vernon «Lefty» Gómez y Billy Herman habían dirigido a equipos de la Liga Cubana.  A fin de cuentas, Bragan condujo al Almendares a la la victoria, con ventaja de 8 juegos sobre el Cienfuegos y 9 sobre el Habana. La ofensiva almendarista fue liderada por el inicialista Rocky Nelson (.352), campeón de bateo; el segunda base Forrest Jacobs (.319), un Willy Miranda desconocido, quien bateó para promedio de .304; el antesalista Héctor Rodríguez (.290); los tres jardineros, Earl Rapp, Ángel Scull y Sam Chapman, todos montados sobre los .300. Entre el receptor Ray Orteig, Nelson y Rapp conectaron 24 jonrones. Todo ello ayudó a que el pitcheo, basado en los brazos de Cliff Fanin (13-4), Jim Walsh (8-3), Conrado Marrero y Joe Hatten, ambos con registros personales de 7-5, pudieran ganar con suficiente ventaja frente a sus adversarios. De hecho, la temporada se fue de un solo lado desde temprano. El Almendares sufrió un primer percance cuando los Cardenales de St Louis ordenaron el regreso de Rocky Nelson al entrenamiento primaveral. Su lugar fue ocupado por el inicialista cubano Julio Bécquer Villegas del Marianao, el que había bateado para promedio de .296 en la temporada. Como lanzador de refuerzo se llevaron al zurdo Clarence Iott (8-4) del Habana, no muy convincente para la justa que se avecinaba.

Ray Orteig

Ray Orteig

A pesar de la amenaza azul, el favorito volvía a ser el conjunto boricua, esta vez representado por los Criollos de Caguas, que venía dirigidos por su director-receptor. Mickey Owen, famoso por haber sido el cátcher regular de los Dodgers de Brooklyn en la Serie Mundial de 1941 contra los Yankees, quien recibió a sus lanzadores en los primeros cinco juegos, además se hizo famoso cuando en el cuarto juego, que iba 4-3 a favor  de los Dodgers, dejó el caer el tercer strike sobre el bateador Tommy Henrich, quien quedó con vida y permitió a los Yankees anotar 4 carreras para finalmente lograr la victoria 7-4 y luego ganar los siguientes juegos para llevarse la serie mundial. Owen murió en julio del 2005 debido a Alzheimer, que le aquejó por un largo tiempo. En el sexto partido de esta Serie del Caribe, Luis St Claire fue el cátcher. En ese equipo militaban dos jardineros de Grandes Ligas, uno era el boricua-neoyorquino Manuel “Jim” Rivera y el otro era Hank Aaron, el que no pudo asistir a la serie debido al inicio del entrenamiento primaveral de su equipo. Así y todo, Caguas traía un buen conjunto a base Víctor Pellot en 1B, Jack Cassini en 2B, Rance Pless en 3B, Félix Mantilla en SS, Rivera, Jim Howerton y Luis «Canena» Márquez en los jardines, mientras que en su pitcheo estaban Rubén Gómez, Luis “Tite” Arroyo, el dominicano Chichi Olivo, Corky Valentine, Brooks Lawrence y Jack Sanford. No lucía tan temible como el Santurce de 1953, así y todo, era un conjunto muy integral.

George Raft con los del Almendares

George Raft, actor de cine y uno de los entes ligados al juego en la Habana, visitó al Almendares en su estancia en Puerto Rico.

Luis "Camaleón" García

Luis «Camaleón» García

La Serie comenzó el 18 de febrero de 1954 en el parque Sixto Escobar de San Juan de Puerto Rico. El partido inaugural fue a base de Venezuela contra Cuba, que decepción, primera derrota cubana a manos de un conjunto venezolano en estas justas después de 10 victorias consecutivas. El Almendares arrancó en punta y logró anotar sus 5 carreras en las primeras cuatro entradas, pero el zurdo Hatten flaqueó en el octavo y llegó la sorpresa con cohetes de Johnny Temple, Wally Moon, Camaleón García y Luis Oliveros buenos para empujar las 6 necesarias para llevarse el triunfo. El noveno inning no se jugó por haber rebasado el límite de tiempo este desafío. Junior Walsh cargó con la derrota, mientras que Howie Fox salvaba el desafío. El Almendares reclamó este juego al alegar que Luis Oliveros, el hombre que disparó el hit decisivo, no estaba en la lista de los elegibles para participar en la actual serie. Una extraña reclamación, la que al final no prosperó. Oliveros jugó toda la temporada con el Pastora en Venezuela.

A segunda hora el Carta Vieja dio otra sorpresa al vencer al Caguas 4-1, partido en el que el zurdo Victor Stryska logró dominar a los boricuas a lo largo del partido. Así que dos favoritos y ambos vencidos en jornada inaugural.

En la siguiente jornada, el Almendares no creyó en los envíos del panameño Humberto Robinson, al que apabullaron tempranamente. El equipo cubano disparó 16 incogibles y anotó 13 carreras, mientras que Conrado Marrero amarraba bien cortico a los panameños, a quienes blanqueó, concedió un boleto y los dejó en cinco hits.  El receptor Ray Orteig del Almendares disparó dos jonrones e impulsó 6 carreras, mientras que Julio Bécquer conectaba doble y par de sencillos en 4 veces al bate.  En el siguiente desafío, duelo entre los lanzadores Rubén Gómez del Caguas y Thornton Kipper del Pastora. Venezuela arrancó con 2 carreras en la cuarta entrada producto de jonrón de Camaleón García, pero el Caguas empató en el sexto y anotó la decisiva por hit de Jim Rivera, sacrificio y fly a lor jardines que lo llevó a tercera, para luego anotar a causa de un enredo con la pelota de parte de Camaleón García, todo eso ocurrido en la octava entrada. Los boricuas batearon 7 hits y los de Venezuela 5, en realidad fue un buen juego de béisbol.

La siguiente jornada trajo un Pastora impetuoso ofensivamente, al anotar 9 carreras producto de 7 incogibles y 5 errores de la defensiva del Carta Vieja. El derecho Ramón Monzant cubrió toda la ruta y se llevó la victoria. El jardinero y futuro bigleaguer Billy Queen jonroneó en este juego, además de la ofensiva de Camaleón García.

El plato fuerte fue a base de Caguas contra Almendares, otro buen duelo entre el derecho afro-estadounidense Brooks Lawrence del Caguas y el zurdo Cliff Fannin del Almendares. En la segunda entrada, el jardinero central Chapman disparó jonrón y eso fue todo lo que logró anotar el conjunto cubano. Los boricuas anotaron 3 en el inning de la suerte, donde hubo par de jonrones, uno del jardinero Bill Howerton y otro del antesalista Rance Pless, para llevarse su segunda victoria. Ambos equipos batearon 6 hits.

Sam Chapman

Sam Chapman

El domingo 21 de febrero comenzó la segunda vuelta de este interesante torneo. Esta vez no hubo sorpresa, Almendares venció al Pastora 4-1 mediante pitcheo del zurdo Clarence Iott, tomado como refuerzo y con muchas dudas respecto a su efectividad en estas lides tan cortas. Iott no decepcionó y dominó a la hora buena, ya que permitió 9 imparables de los venezolanos. Nuevamente el juego fue detenido una vez concluida la octava entrada por haber rebasado el límite de tiempo.

Clarence Iott

Clarence Iott

En el segundo turno de esa jornada dominical, otro juego fuerte y emocionante, empatados a tres llegaron al noveno. El Caguas había anotado 3 en el primer tercio del juego, pero los panameños respondieron con 1 en el cuarto y 2 en el octavo. Entre las anotaciones de Panamá hubo jonrón de Ray Dabek. Abrazados estuvieron hasta el undécimo cuando Caguas anotó 3 carreras. El pitcheo boricua se comportó a gran altura mediante envíos del relevista derecho dominicano Diomedes “Chichi” Olivo, quien sustituyó al abridor Jack Sanford, y luego del experimentado Luis “Tite” Arroyo. Humberto Robinson nuevamente cargó con la derrota al permitir las 3 decisivas de este desafío.

Almendares no se podía permitir más derrotas si realmente aspiraba a llevarse el triunfo, pero eso no le importaba al Carta Vieja, que con el derecho Bill Hockenbury en la lomita, venció al Almendares 5-1, con derrota para el derecho Bob Muncrief. Hockenbury lanzó de maravillas, mantuvo a la artillería del Almendares silenciada completamente durante las 5 primeras entradas del juego solo permitió 2 hits a la fuerte ofensiva de los alacranes. En la cuarta entrada, Carta Vieja anotó las dos que decidirían el partido, donde se combinaron doble de Bobby Prescott, hit impulsor de Tuminelli, quien robó la segunda, passed ball del receptor Emilio Cabrera, sustituto de Orteig, el que sufrió fractura de uno de sus dedos, y error del jardinero Earl Rapp.

Con la derrota cubana, al Caguas le bastaba con ganarle al Pastora en el siguiente juego. Los boricuas no decepcionaron, ganaron fehacientemente 7-1. El derecho Corky Valentine dejó en cinco incogibles a los venezolanos, mientras que la ofensiva del Caguas anotaba 5 en el primer tercio a costa del perdedor Ralph Beard.

La última jornada de la serie fue de puro trámite para Puerto Rico, pero no así para el resto de los conjuntos que luchaban por ubicarse en la segunda posición. Al final hubo empate, ya que Carta Vieja venció 2-1 al Pastora, con dominio nuevamente de Víctor Stryska, mientras que el Almendares le anotó 4 en la misma primera entrada a Chichi Olivo y Junior Walsh caminaba toda la ruta, para finalmente vencer al Caguas 4-2.

La tabla de posiciones quedó como aparece a continuación.

Tabla posiciones serie 1954

Como comentario adicional, se puede decir que Puerto Rico mereció la victoria, su cuerpo de pitcheo solo permitió 10 carreras limpias en los 6 desafíos en que participó. La ofensiva, sin ser la de la V Serie (1953), fue la suficiente para lograr las victorias. Por primera vez un pelotero no cubano se llevaba el liderato de bateo, fue el caso de Manuel “Jim” Rivera, quien promedió .400. Rivera estaba entonces en ascenso, había debutado con los Carmelitas de St Louis en 1952, luego pasó a los Medias Blancas de Chicago, con los que se mantuvo hasta 1961. Su ofensiva en esta serie le hizo merecedor del MVP de la justa. No menos importante fue la ofensiva de Víctor Pellot, quien promedió .348 y del camarero Jack Cassini (.333), quien había jugado 5 temporadas anteriormente en la Liga Cubana, una con el mismo Almendares y luego 4 con el Cienfuegos.  Los lanzadores Corky Valentine, Brooks Lawrence, Rubén Gómez, además del relevista Tite Arroyo brillaron en sus presentaciones. Arroyo lanzó 7.1 en tres apariciones que limitaron la ofensiva rival.

Jim Rivera

Jim Rivera

El Almendares, si bien no decepcionó, tampoco lució lo que se esperaba. Su ofensiva estuvo menguada a falta de Rocky Nelson. Es justo destacar que los jardineros Sam Chapman (.391) y el matancero Ángel Scull (.391) estuvieron a la altura de las expectativas. Lo mismo se puede decir del pitcheo de Conrado Marrero y el refuerzo Clarence Iott, mientras que Fannin y Muncrief no lograron el resultado deseado.

Carta Vieja quedó empatado con el Almendares, conjunto que adoleció de baja ofensiva, con las excepciones del veterano Joe Tuminelli (.391) y del jardinero Bob Prescott (.381). Sin embargo, contó con un pitcheo magistral de parte del derecho Víctor Stryska, quien registró PCL de 0.50 en 18 entradas lanzadas.

Pastora luchó, pero no llegó, y se tuvo que conformar con el cuarto lugar. Camaleón García (.348) fue el principal baluarte de la ofensiva venezolana, quien se llevó el liderato de empujadas (9). Los lanzadores Monzant y Beard se llevaron una sonrisa per cápita, mientras que Emilio Cueche mostró su valor como apagafuegos al lanzar 8.1 y registrar PCL de 1.11.

Líderes BateoLíderes bateo serie 1954

Líderes PitcheoLideres pitcheo serie 1954

Todos Estrellas serie 1954

Como ya se dijo Jim Rivera se llevó el MVP de este torneo.

Fuentes

Anon. 2020. 1954 Caribbean Series. Baseball-reference.com https://www.baseball-reference.com/bullpen/1954_Caribbean_Series.

Figueredo, Jorge S. 2003. Cuban Baseball: A Statistical History, 1878-1961. McFarland & Company, Inc. Publishers, Jefferson, North Carolina-London. 544 p.

Kako Vázquez Edwin. Serie del Caribe 1954 Puerto Rico. 1800 Béisbol. https://www.1800beisbol.com/baseball/deportes/serie_del_caribe/serie_del_caribe_1954_puerto_rico/

Secades Eladio. 1954. Un mirador en el firmamento de los deportes. Bohemia, 21 febr. pp 86-87.

Secades Eladio. 1954. El mejor equipo ganó la Serie del Caribe. Bohemia, 28 febr. pp 86-88.

Secades Eladio. 1954. Puerto Rico logró el campeonato de la Sexta Serie del Caribe al vencer a Venezuela con score de 7 a 1.  Diario de la Marina, 23 febr., pp 18.

 

Escrito por Esteban Romero, 28 marzo de 2020

 

V Serie del Caribe de béisbol (1953)

Cuando les hablo a los peloteros latinos en la actualidad, muchos no
tienen idea del trabajo que pasamos en el pasado para triunfar.”
Orlando Cepeda (miembro del Salón de la Fama de Béisbol)

Nota: Se hizo una pausa en la redacción de artículos sobre las series del Caribe con el fin de recopilar informaciones sobre el tema

Equipo PR campeón serie del Caribe 1953

Santurce, campeón Serie del Caribe (1953)

La temporada de 1952-53 de la Liga Cubana terminó con victoria para los Leones del Habana, dirigidos por el eterno Miguel Ángel González, quien se le vio por última vez como timonel del equipo que fuera su propietario.

El Habana trajo una artillería de todas las dimensiones, encabezada por Pedro Formental, Edmundo Amorós y Lou Klein. El primero lideró el departamento de dobles (18), bases por bolas (50) y empujadas (57). Por su parte, Amorós bateó para astronómico .373 (220-82) y llevarse el liderato de bateo, mientras que Lou Klein dejaba record de 16 jonrones para una justa invernal cubana.

El Habana tuvo la oposición acostumbrada de los Alacranes, los que quedaron en tercer lugar, ya que los Tigres de Marianao empataron y se llevaron el segundo lugar. Ambos equipos quedaron a 6 juegos de los Leones. En el caso del Marianao hubo dos jugadores que sobresalieron. El primero de ellos es el siempre recordado Orestes Miñoso, quien estableció record de 67 anotadas en estos campeonatos, co-lideró también triples (5), bases robadas (13) y promedió .327 (266-87) ofensivamente. El otro destacado fue el novato del campeonato, Miguel Fornieles, quién ganó 12 juegos y lideró el departamento de PCL (2.33).

Así que el Habana ganaba su tercer cetro consecutivamente en la década de los 50 e iba a revalidar su título de campeón de la Serie del Caribe 1952 jugando en terreno propio.

En la confianza está el peligro, aunque no es de creer que un hombre con tantas horas de vuelo en la pelota profesional como el reglano Miguel Ángel, se haya confiado y mucho menos viendo la clase de equipo que Puerto Rico traía a este evento.

Como siempre ocurre, días u horas antes de comenzar el evento en la Habana, Miguel Ángel recibía la noticia que ni él lanzador italo-brookliniano Mario Picone, ni el receptor Dick Rand podían participar en la Serie del Caribe. La negativa con Picone venía de los Gigantes de Nueva York, puro egoísmo, Picone a fin de cuentas lanzó en la temporada de 1953 con los Molineros de Minneapolis de la Asociación Americana, mientras que Rand era el receptor de reserva de los Cardenales de St Louis, quien jugó en sólo 9 partidos de la Liga Nacional en 1953.

Enseguida los expertos, esos que se sobran en nuestra pelota cubana, aconsejaron a Miguel Ángel que llevara a Rafael Noble como receptor, hombre de fuerza al bate y experiencia detrás del plato, y al novato Miguel Fornieles en lugar de Picone. Los consejos muy valiosos, pero Miguel Ángel es de aquellos que tienen su propia opinión y muy difícil de cambiarla. El reglano llamó directamente a los gerentes de los dos equipos de la Liga Nacional involucrados. Sabía lo que hacía, ya que había jugado en ambos conjuntos y tenía estrechas relaciones con ellas. Bastó esa llamada y asunto solucionado, Picone y Rand se quedaron.

Mario Picone y Dick Rand

Mario Picone y Dick Rand

El conjunto cubano tenía un trío de jardinero muy ofensivo con Formental y Amorós en las esquinas y Bob Usher en el central, mientras que en la reserva estaban Alejandro Crespo y Oscar Sardiñas. En el cuadro no le faltaba nada, Bert Haas en 1B, la araña Jorgensen en segunda, Lou Klein en tercera y Damon Philllips como torpedero, Rand era el receptor secundado por el experimentado Andrés Fleitas e Isaac Seoane. El cuerpo de lanzadores venía con Bob Alexander, Adrián Zabala, Jiquí Moreno, Gilberto Torres, el ya mencionado Picone, Limonar Martínez, John Thompson y Carlos “Patato” Pascual entre otros.

Los boricuas traían un Santurce que metía miedo, dirigido por el torpedero Buster Clarkson, nada del otro mundo ni en la posición, ni como director, pero con suficiente experiencia para conducir un equipo que por momentos lucía más una selección de estrellas de Ligas Negro que un seleccionado boricua. Así la receptoría era defendida por Joe Montalvo, la inicial por Pepe St Clair, el versátil Dodger Junior Gilliam en segunda, el entonces joven Víctor Pellot-Power en la antesala y Clarkson en el campo corto. En los jardines, Willard Brown y Bob Thurman, palabras mayores en las Ligas Negro, además de Luis “Canena” Márquez. El staff de pitcheo era a base de Santiago Pantalones, un verdugo para los cubanos; el apodado Cuna, Ellis Ferguson “Cot” Deal, Alva “Bobo” Holloman, Roberto Vargas y Rubén Gómez.

Panamá repitió con el Chesterfield, otra novena cuajada de peloteros estadounidenses, bajo la dirección de Stanford Graham, con Calvin Byron C, el cubano Roberto Fernández Tapanes en la inicial, Pablo “Manito” Bernard en segunda, Clyde Parris en tercera y Frank Austin en el SS. Joe Tuminelli aparecía como reserva de este cuadro. Los jardineros principales fueron Bobby Prescott, Dave Roberts y Nat Pepples. Los lanzadores fueron los panameños Humberto Robinson, otro que gustaba ganarles a los cubanos; Patricio Scantlebury, Alberto Osorio, además de Peter Nicolis, Hisel Patrick y Johnny Hagler.

Venezuela venía dirigido por el inmortal Martín Dihigo, donde Piper Davis y Guillermo Vento corrían con la receptoría, Lloyd Gearhart en 1B, Henry Schenz 2B, Pompeyo Davalillo 3B y Chico Carrasquel SS. Mitt Nielsen, Dalmiro Finol y Gale Wade fueron los jardineros regulares. Entre los lanzadores se destacaban José “Carrao” Bracho, Mono Zuloaga, Dick Starr y Charles Bishop.

El torneo fue inaugurado con juego entre Panamá y Puerto Rico el 20 de febrero, donde la artillería boricua se dio banquete al conectar 14 hits y anotar 15 veces para llevarse victoria de 15-6, con victoria para Rubén Gómez y derrota para Hisel Patrick. Víctor Pellot conectó lo que fue el batazo más largo de la justa, un enorme cuadrangular, lo imitó en esta faena el mismo Rubén Gómez con otro cuatriesquinazo.  A segunda hora los Leones del Habana comieron Leones de Caracas, juego realmente de batazos, donde los de Cuba anotaron 10 contra 7 de los venezolanos. Carlos “Patato” Pascual, en rol de relevista, se llevó la victoria.

Al siguiente día, nuevamente los boricuas se llevaron la victoria, esta vez sobre el Caracas con anotación de 7-4. Bobo Holloman se llevó la victoria con la ayuda del cerrador Ellis Ferguson “Cot” Deal, juego en el que Willard Brown conectó su primer jonrón y Junior Gilliam lo imitaba, mientras que Dalmiro Finol la desaparecía por el Caracas. En este partido se conectaron 25 incogibles, 13 por parte de los vencedores. A segunda hora, Mario Picone demostró por qué Miguel Ángel insistió en tenerlo en su staff, al caminar toda la ruta y derrotar 6-1 al Chesterfield de Panamá. Lou Klein disparó jonrón en este juego, mientras que la derrota era para el zurdo Pat Scantlebury.

El domingo 22 de febrero se cerraba la primera vuelta de esta serie. El derecho Charlie Bishop del Caracas pintaba de blanco a los panameños y estuvo a punto de logra el cero hit, cero carreras. La anotación final fue de 3-0, con 5 hits conectados por Venezuela y 1 de Pablo Bernard por Panamá. El plato fuerte llegó en el segundo juego de esta jornada, con dos equipos invictos. El Habana salió con ínfulas y anotó una en el segundo inning, pero el Santurce empató en esa misma entrada y una después tomaba ventaja de 3-1, la que se mantuvo a puro Pantalones hasta que el Habana anotó 4 carreras en la octava y novena entradas. No obstante, esa ventaja no fue preservada por Patato Pascual, a quien los boricuas le anotaron 3 en el noveno para dejar al Habana al campo y con derrota de 6-5. El inicialista Bert Haas jonroneó por el Habana y Willard Brown hizo otro tanto por el Santurce.

En la segunda vuelta, Santurce continuó con su racha victoriosa, al vencer a Panamá 6-3. La ofensiva de Panamá conectó 14 hits contra 13 de los boricuas, pero no lograron aprovechar los hombres en base que tuvieron. Alberto Osorio fue el lanzador castigado y perdedor de este desafío, mientras que Cot Deal se llevaban su segunda victoria, todo un caballo de hierro en este torneo. El director y torpedero Clarkson del Santurce cometió dos errores en este partido, por cierto, las únicas marfiladas de este conjunto en esta serie. El Habana volvió a comer leones de Caracas, la victoria fue con anotación de 6-4 a la cuenta de Bob Alexander. Los bateadores del Habana conectaron 14 incogibles por cinco los perdedores.

Llegó el martes 24 de febrero, era el penúltimo día del calendario de la serie. Una victoria boricua y una derrota cubana, chirrín chirrán, como decía el difunto Bobby Salamanca. Eso mismo fue lo que sucedió. Bobo Holloman lanzó sin problemas para ganarle a Venezuela 9-2. La ofensiva boricua fue a base de 13 incogibles incluido jonrón de Willard Brown y del receptor Joe Montalvo, mientras que a segunda hora el Habana caía sorpresivamente contra el Chesterfield de Panamá 5-3. Nuevamente Humberto Robinson fue el verdugo con ayuda de relevo decisivo de Pat Scantlebury. Cuba bateó más (11 hits) pero aprovechó menos. Los panameños dispararon 10 incogibles incluido jonrón de Bobby Prescott. Si Cot Deal se convirtió en el lanzador victorioso del torneo, Patato Pascual fue lo inverso al archivar su segunda derrota en la serie.

La última jornada fue para completar el calendario, ya nada cambiaba respecto a los dos primeros lugares. Así Panamá aseguró la tercera posición al vencer al Caracas 3-2, juego ganado por Scantlebury y derrota para Carrao Bracho. El jardinero Peeples conectó de jonrón este desafío. En el juego del cierre de la serie, nuevamente Santurce impuso su clase al vencer al Habana 7-3. El pitcheo habanista flaqueó al permitir 16 imparables de los bateadores del Santurce, donde se incluyó el segundo jonrón de Junior Gilliam y el cuarto de Willard Brown (líder). Roberto Varga se llevó la sonrisa y derrota para John Thompson

La tabla final de posiciones aparece a continuación.

Tabla final de posiciones

Junior Gilliam

Junior Gilliam

Los líderes ofensivos más destacados fueron Willard Brown, el que acaparó varios departamentos, además de promediar .417 en esta justa. El cubano Pedro Formental fue líder en hits conectados, triples y en promedio de bateo. En el área de pitcheo sobre salieron los lanzadores Alva Holloman y Cot Deal del Santurce. No en balde este equipo ubicó 5 jugadores en el Todos Estrellas. La elección del MVP no ofrecía dudas, Willard Brown por la clásica milla. Pensar que este pelotero inició parte de su carrera en Cuba cuando jugó para el Marianao en 1937-38. Ya desde entonces recibía el apodo de Jonrón. Junior Gilliam, quien promedió .545 ofensivamente, mostró la calidad que lo llevó a regular dentro de los Dodgers y a obtener el premio de Novato del Año de 1953 en la Liga Nacional. Puerto Rico tuvo otros pilares ofensivos en Buster Clarkson (.467), Bob Thurman (.474) y Montalvo (.375), ese equipo mostró una fuerza al bate extraordinaria, capaz de apoyar las deficiencias que pueda haber tenido su pitcheo.

Willard Brown

Willard Brown

Líderes individuales

Bateo

Ofensiva serie caribe 1953

Pitcheo

pitcheo serie caribe 1953

El Todos Estrellas quedó conformado con:

C – Joe Montalvo (Santurce)
1B – Bert Haas (Habana)
2B – Junior Gilliam (Santurce)
3B – Lou Klein (Habana)
SS – Buster Clarkson (Santurce)
OF– Willard Brown (Santurce)
OF– Nat Peeples (Chesterfield)
OF– Pedro Formental (Habana)
Lanzador (d) – Alva Holloman (Santurce)
Lanzador (z) – Pat Scantlebury (Chesterfield)
Manager – James «Buster» Clarkson (Santurce)

Buster Clarkson-director-jugador

Buster Clarkson-director-jugador

El MVP del torneo fue a manos del futuro miembro del Salón de la Fama, el jardinero Willard Brown, quien se llevó los lideratos de carreras anotadas, dobles, jonrones y carreras impulsadas.

Fuentes

Figueredo, Jorge S. 2003. Cuban Baseball: A Statistical History, 1878-1961. McFarland & Company, Inc. Publishers, Jefferson, North Carolina-London. 544 p.

Kako Vázquez Edwin. Serie del Caribe 1953 Santurce. 1800beisbol.com https://www.1800beisbol.com/baseball/deportes/serie_del_caribe/serie_del_caribe_1953_santurce/

Molina René. 1953. Este es el mejor Habana que ha figurado en la Serie del Caribe. Bohemia, 22 febr., pp 76-78.

Secades Eladio, 1953. Estos Yankees Negros de Puerto Rico. Bohemia, 1 marzo, pp 86-88.

Secades Eladio. 1954. Un mirador en el firmamento de los deportes. Bohemia, 21 febr., pp 86-88.

 

Escrito por Esteban Romero, 23 marzo de 2020

Una despedida a un grande del béisbol, Al Kaline

“Ha habido muchos buenos peloteros defensivamente.
Uno de los que podía hacer cualquier cosa era Al Kaline.
Él era todo un compendio de lo que un gran jardinero
puede hacer, gran velocidad, fildear la bola y devolverla bien.
Brooks Robinson (pelotero miembro del Salón de la Fama)

Al Kaline

 El pasado lunes 6 de abril de 2020 trajo la triste noticia del fallecimiento de una estrella del béisbol de todos los tiempos, Al Kaline, más conocido como Mr. Tiger, toda una leyenda de la franquicia de los Tigres de Detroit.

Es posible que muchos aficionados de las nuevas generaciones no le conozcan o no hayan oído hablar de él, por lo que es obligatorio decir que Kaline junto a otros como Tony Kuehn fueron los que dieron ánimo con su juego a un equipo, como los Tigres de Detroit, que usualmente merodeaba la segunda división de la Liga Americana en las décadas de los 50 y los 60.

Veamos algo de su biografía. Albert William Kaline nació el 19 de diciembre de 1934 en Baltimore, Maryland, lanzaba y bateaba a la derecha. Kaline es descendiente de una familia de peloteros semiprofesionales y, como muchos amantes del béisbol, se inició como lanzador en el período escolar, aunque los expertos entendieron que no poseía biotipo para esta labor por no tener una elevada estatura, algo que no era cierto, ya que Kaline medía 185 cm. Así las cosas, en su equipo escolar en Baltimore, decidieron convertirlo en defensor del cuadro, donde no dio la talla, finalmente fue pasado a jugar los jardines. Kaline bateaba con fuerza y había que buscarle espacio en el terreno, época en la que no existía el bateador designado.

Como jardinero se caracterizó por una buena defensiva unido a un brazo respetable para los corredores adversarios. No en balde, recibió 10 Guantes de Oro en la Liga Americana, de 1957 al 1959 y de 1961 al 1967.

En 1953, los Tigres de Detroit de la Liga Americana lo firmaron por 35 mil dólares, no llegó a jugar en las Menores y sí jugó entonces 30 desafíos con los Tigres. En 1954, ya es regular y tiene un modesto desempeño. Al siguiente año, es todo un consagrado con el equipo, temporada en la que disparó 27 jonrones, y resultó campeón en hits conectados (200) y de bateo con promedio ofensivo de .340, con solo 20 años, el más joven en la historia de la MLB.

En 1956, Kaline se convirtió en el coco de Mickey Mantle. El toletero de los Yankees iba teniendo una campaña de ensueño y la triple corona de bateo se pintaba sola. No obstante, Ted Williams, como de costumbre, le hacía fuerte oposición en el promedio ofensivo, mientras que el liderato de empujadas se veía en peligro por el desempeño de Kaline al bate.

Veamos algunos de los recuerdos del mismo Mantle sobre este duelo con Kaline: “Siempre sentí la presión fuerte de Ted Williams detrás de mí en promedio de bateo y Al Kaline muy cerca de mí en el liderato de carreras impulsadas. Realmente estaba siendo alcanzado por dos grandes de todos los tiempos. Williams tenía promedio de .349, a 3 puntos por debajo del mío, mientras que Kaline tenía 116 empujadas y yo 118.”

Para suerte del Mickey, Kaline quedó a dos impulsadas (128) por debajo del liderato alcanzado por el slugger Yankee (130). En definitiva, Mantle se llevó la triple corona y el MVP de esa temporada.

Kaline tenía poder, no era el típico jonronero, pero conseguía año tras año promedios cerca o por encima de los .300. En 22 temporadas jugadas, todas con los Tigres, logró ocho con promedios superiores a los .300 y tres por encima de .285. Su promedio de por vida fue de .297 producto de 3007 hits en 10116 veces al bate, y OBP de .376.  Fue el duodécimo pelotero en la MLB en llegar a los 3000 hits. De los imparables conectados, 972 fueron extrabases y de estos, 399 fueron jonrones, lo que le permitió empujar 1 583 carreras. Al momento de su retiro en 1974, Kaline era el primero dentro de su franquicia en jonrones conectados, algo que este autor entiende ha sido ya superado por el slugger venezolano Miguel Cabrera.

Defensivamente se desenvolvió como jardinero derecho. Una característica era el recoger el imparable y devolver la pelota con fuerza al cuadro. Hay un comentario de fuente desconocida, que afirma que Kaline sacó a dos hombres en home en un mismo inning. Ocasionalmente jugó la inicial, posición que defendió en 135 desafíos de los 2625 en los que participó. Su promedio defensivo fue de .987. También fue bateador designado en su última temporada.

Por su excelencia no es de extrañar que haya sido escogido para participar en 18 juegos de Estrellas, desde 1955 al 1967, y en 1971 y 1974.

En la temporada de 1968, los Tigres ganaron el campeonato de la Liga Americana y Kaline fue factor decisivo en la victoria de su equipo en la Serie Mundial contra los Cardenales de St Louis. En esa breve justa, Kaline conectó par de jonrones e impulsó ocho carreras, bateó para promedio de .379. Su bateo es recordado cuando en el quinto desafío de la serie, logró conectar de hit con las bases llenas y empujar dos carreras decisivas para la victoria de los Tigres, Menos mal que pudo participar en esta serie, ya que estuvo fuera de juego durante dos meses por fractura de un brazo. Otra nueva aparición en post temporada la tuvo en 1972 cuando los Tigres fueron derrotados por los Atléticos 3-2 en play off. Aquí su producción ofensiva fue modesta (19-5, .263 y 1 jonrón).

Después de su retiro, Kaline, como otros tantos peloteros, se dedicó a las faenas de cronista de béisbol para la televisión. Desde el 2003 sirvió como asistente especial de la presidencia de los Tigres. Como deportista, continuó con la práctica del golf.

Este gran pelotero fue exaltado al Salón de los inmortales en Cooperstown en el mismo primer año de su elegibilidad, 1980. Obtuvo 340 votos de 385 posibles.

Fuentes

Anon. Al Kaline. Baseball-reference.com. https://www.baseball-reference.com/players/k/kalinal01.shtml

Mantle Mickey & Pepe Phil. 1992. 1956 My favorite summer. Island Books. New York, pp 323.

Waddell Nick. 2008. Al Kaline. SABR. https://sabr.org/bioproj/person/a141b60c

 

Escrito por Esteban Romero, 8 abril de 2020

Peloteros latinoamericanos en equipos cubanos de béisbol

No hay espacio para la discriminación en el béisbol.
Es nuestro pasatiempo nacional y juego para todos.”
Lou Gehrig

En anteriores artículos se ha aclarado la nacionalidad de Oscar Levis, tomado anteriormente como panameño, cuando en realidad era jamaicano, por lo cual el primer latino en la pelota cubana fue el dominicano Juan Esteban “Tetelo” Vargas, del cual también se habló en artículo aparte. Esta vez se dará la secuencia de los peloteros latinos que jugaron en equipos de la la Liga Cubana, la Federación, los Havana Cubans de la Liga de Florida y los Havana Sugar Kings de la Liga Internacional.

De acuerdo a la tabla que se presenta abajo, se verá que el número de peloteros latinoamericanos en la pelota cubana disminuyó en la década de los 50 cuando las ligas invernales de varios países del Caribe ya estaban consolidadas. No obstante, los latinos continuaron integrando las nóminas de los Havana Sugar Kings en la fuerte Liga Internacional (clase AAA).

De un total de 47 peloteros, se ve que los mexicanos fueron los que prevalecieron con 21 atletas, entre los que sobresalen figuras destacadas como Beto Ávila, hombre que fuera campeón de bateo de la Liga Americana en 1954; otros destacados de la pelota mexicana como los lanzadores Coty Leal, Vidal López, los inicialistas Ángel Castro y Felipe Montemayor, y el jardinero Chanquilón Díaz entre otros.

Venezuela fue el segundo país en aporte de peloteros con 12, donde sobresalen el lanzador Alejandro Carrasquel, primer venezolano en jugar en las Grandes Ligas; los destacados infielders Pompeyo Davalillo, Luis “Camaleón” García y Elio Chacón, hijo del cubano Pelayo Chacón; y el laborioso lanzador Emilio Cueche.

República Dominicana, aparte de aportar a los dos primeros latinos en la Liga Cubana, Tetelo y Horacio Martínez, tuvo otros tres peloteros más. Puerto Rico solo tuvo a Luis R. “Jibarito” Olmo que jugó en un campeonato de la Federación en la Tropical, pero si aportó peloteros de calidad a los Sugar Kings, como fueron el inicialista-jardinero Nino Escalera, y los lanzadores José Santiago y el relevista Luis “Tite” Arroyo.

Los peloteros panameños fueron cuatro, tres de ellos jugaron en la Liga Cubana. El más destacado fue la figura del lanzador zurdo Pat Scantlebury y mención para otro lanzador, Víctor Greenidge.

Dominicanos pelota cubana

Horacio Martínez

Horacio Martínez

Carrasquel

Alejandro Carrasquel

Alejandro Carrasquel

Otros latinos

Vidal López

Vidal López

Beto

Beto Ávila

Beto Ávila

Scantlebury

Scantlebury y Montemayor

Escalera y Davalillo

Davalillo y Escalera

Chacón y Tite Arroyo

Chacón y Arroyo

Fuentes

Baseball-reference.com

Figueredo Jorge S. 2003. Who’s Who in Cuban Baseball. McFarland & Co., Inc Publishers, Jefferson, North Carolina & London.

Romero Esteban. 2015. Los peloteros extranjeros en la pelota cubana. https://deportescineyotros.wordpress.com/2015/11/23/

Torres, Ángel. 1997. La leyenda del béisbol cubano: 1878-1991.  Angel Torres Publishing Company.

 

 

Escrito por Esteban Romero, 13 marzo de 2020

Juan Esteban “Tetelo” Vargas, el primer pelotero latinoamericano en la pelota cubana

Una de las cosas más bonitas del béisbol es su historia.”
Jim Abbott (ex-lanzador zurdo carente de su mano derecha)

Tetelo Vargas

Realmente escribo con mucha satisfacción estas líneas sobre un hombre muy admirado en el mundo del béisbol e igualmente respetado por su personalidad. Se trata del dominicano Juan Esteban Vargas Marcano, más conocido como Tetelo, apodo que es una derivación del apodo que recibía un tío por línea materna, al cual llamaban Tete. Sucede que el tío Tete terminó llamando Tetelo a su sobrino, hombre nacido en la parte colonial de la capital dominicana, el 12 de abril de 1906, hijo de Isaías, zapatero, y de la Sra. Baudilia Marcano, además de tener otros hermanos que igualmente jugaron béisbol.

El niño Tetelo jugaba pelota desde temprana edad. Un año después de nacido se creaba en la barriada del Conde el equipo que fuera conocido como el Licey, del cual Tetelo fue mascota en 1921, pero los Tigres no fueron agresivos en firmar al muchachito de 178 cm de estatura, en su lugar lo hicieron los Leones del Escogido en 1923. Con los Leones ya jugaban dos hermanos de Tetelo, Eduardo “Guagua” y Juan Rafael.

Como pelotero era un hombre rapidísimo en las bases, no en balde le llamaban el gamo, de buenas manos defensivamente, se inició como jugador del campo corto y la segunda base, pero por su velocidad se decidió llevarlo a jugar los jardines.

Tetelo inicialmente jugó para los Leones en 1923, luego con el Atlas en 1925 y para el Central Romana en 1926. Al año siguiente, Tetelo fue reclutado por el cubano-americano Alex Pompez para integrar el equipo New York Cuban Stars de la Liga de Color Este, en el cual también jugaban peloteros como Martín Dihigo, Alejandro Oms, Bernardo Baró y Manuel “Cocaína” García. Fue en ese período que Tetelo formalizó relaciones y se casó con la boricua Celia Amaro. Terminada la temporada de Liga Negro, integró el conjunto Havana Red Sox de Ramiro Ramírez, para jugar una serie de partidos en EE.UU. y Canadá. En el invierno se fue a jugar para el Santa Marta de Venezuela, país en el que logró jugar por espacio de trece temporadas consecutivas.

Su carrera en las Ligas Negro se vio interrumpida hasta su regreso con los New York Cubans en 1942 cuando jugó el jardín izquierdo del equipo y nuevamente en 1943 como defensor del jardín central. En ese conjunto también jugaba su compatriota Horacio “Rabbit” Martínez, el infielder cubano Javier Pérez, oriundo de San Antonio de los Baños; el jardinero Rogelio “Mantecao” Linares, y los lanzadores, el zurdo Luis Tiant Bravo y el derecho Rodolfo Fernández.

En el verano de 1928 se fue a jugar con los Brujos de Guayama en Puerto Rico y en el invierno lo hizo para el Escogido en República Dominicana seguido de su regreso a los EE.UU. para jugar con el Cuban Stars.

Finalmente debutó en la pelota cubana en el invierno de 1929 y así convertirse en el primer pelotero latinoamericano en ese circuito. Jugó para el Habana, equipo en el que bateó para .315, producto de 56 hits en 187 veces al bate, incluido 9 dobles como extrabase. En otros dos torneos en 1930, con el Habana bateó 11 hits en 38 veces al bate (.289), pero se fue desencantado por debido a los problemas entre la liga y los dueños de la Tropical. Tetelo no regresó a Cuba hasta 1942, para nuevamente vestirse de León, temporada en la que bateó para .257.

En el verano de 1930 jugó nuevamente para el Havana Red Sox, equipo que había sido comprado por el promotor Syd Pollock.   Tetelo era incansable, continuó jugando en Venezuela y en su país natal. Fue integrante del equipo Ciudad Trujillo en 1937, un híbrido del Licey y del Escogido, inventado por el dictador Rafael Leónidas Trujillo, en el cual jugaron estrellas norteamericanas y cubanas de las Ligas Negro.

A partir de 1943, Tetelo se dedicó a jugar más en la Liga de Puerto Rico. Ya en ese entonces tenía 37 años, así y todo, jugó 12 temporadas consecutivas, nueve de ellas con el club Guayama, el que más tarde pasó a ser el conocido Criollos de Caguas, equipo que ganóa tres campeonatos (1947-48, 1949-50 y 1953-54), lo que le permitió a Tetelo participar en dos series del Caribe. En esta liga, Tetelo fue campeón de bateo en la temporada de 1943-44 jugando para los Cangrejeros de Santurce, al conectar 55 hits en 132 veces al bate, para astronómico .410. En su carrera en la liga boricua fue máximo anotador de carreras en las temporadas de 1938-39 (59), 1939-40 (69) y co-líder con Pancho “Coimbre” de Ponce en 1953-54 (41).

La liga dominicana de verano fue reiniciada en 1951, Tetelo jugó para las Estrellas Orientales por espacio de cuatro temporadas, en las que se llevó el campeonato de bateo en 1953 (.355) y ayudó a su equipo a coronarse campeón en 1954, cuando ya tenía 47 años de edad. Su última temporada activa fue la de 1955-56.

La carrera de Vargas es muy extensa y difícil de sintetizar en algunas líneas de este artículo, lo que sí está claro es la excelencia de su juego y el amor con que lo hacía. En República Dominicana es todo un ídolo de la afición beisbolera, al extremo de ser proclamado como “El Mejor Pelotero Dominicano de todos los Tiempos”. El Estadio de las Estrellas en San Pedro de Macorís, lleva su nombre desde 1963, por disposición del Congreso Dominicano.

Este brillante pelotero murió de cáncer el 30 de diciembre de 1971. Sus restos yacen en el cementerio Municipal de Guayama junto a los de su esposa. En 1992 fue exaltado al Salón de la Fama del Béisbol de Puerto Rico, igual honor recibió, en 1998, de parte del Salón de la Fama de Cuba en Miami, mientras que el Salón de la Fama del Béisbol Latino radicado en La Romana lo exaltó en 2010.

Labor ofensiva en 6 temporadas en las Ligas Negro
Vargas ofensiva LN

Labor ofensiva en 3 temporadas en la Liga Cubana
Vargas ofensiva LC

Fuentes

Anon. Juan Esteban “Tetelo” Vargas. Estrellas Orientales. http://estrellasbc.com/?jugador=juan-esteban-tetelo-vargas

Anon. Juan Esteban- Tetelo- Vargas M. http://www.pabellondelafama.do/exaltados/juan-esteban-tetelo-vargas-m/

Anon. Tetelo Vargas. Seamheads.com. https://www.seamheads.com/NegroLgs/player.php?playerID=varga01tet

Córdova Cuqui. 2015. A los 47 años, El Gamo, Tetelo Vargas, ganó un Champion Batting con las “Estrellas Orientales”. Listín Diario, 22 sept. https://listindiario.com/el-deporte/2015/09/22/389101/a-los-47-anos-el-gamo-tetelo-vargas-gano-un-champion-batting-con-las-estrellas-orientales

Figueredo Jorge S. 2003. Who’s Who in Cuban Baseball. McFarland & Co., Inc Publishers, Jefferson, North Carolina & London, p. 398.

Gerard Joseph. Juan “Tetelo” Vargas. SABR. https://sabr.org/bioproj/person/bd033c14

Vázquez Edwin Kako. Tetelo Vargas, un gran señor del béisbol. 1800béisbol.com. https://www.1800beisbol.com/baseball/deportes/latino_sports/tetelo_vargasun_gran_senor_del_beisbol/

 

Escrito por Esteban Romero, 12 marzo de 2020

 

Oscar Levis no fue el primer pelotero latinoamericano en la pelota cubana

La historia es el arte de argumentar sobre un hecho del pasado,
el cual se corresponde con la evidencia.”
Jill Lepore (1966, Historiadora, Universidad Harvard)

Oscar Levis

De siempre se ha afirmado que el lanzador zurdo Oscar Levis fue el primer pelotero latinoamericano en la pelota profesional cubana. Sin embargo, en estos días me acabo de tropezar con una información que echa abajo esa afirmación.

Todos han dado como panameño al pelotero en cuestión, entre los que se incluyen también Jorge Figueredo en su valioso libro Who’s Who in Cuban Baseball, luego el profesor Roberto González Echevarría en el The Pride of Havana, y en Early U.S. Blackball Teams in Cuba de Severo Nieto. También el columnista del Amsterdam News en Nueva York, George Palmer, está en ese grupo, mientras que la voluminosa Biographical Encyclopedia de James Riley, da erróneamente a Levis como cubano. No faltan varias páginas web poco actualizadas que continúan dando a Levis como panameño.

Gary Ashwill, uno de los historiadores más experimentados de la SABR, nos aclara con una amplia documentación el error al afirmar que Levis era panameño. Veamos las evidencias.

Su nombre real fue Oscar Joseph Levy, nacido en Oracabessa, Jamaica, el 7 de agosto de 1899. El futuro pelotero llegó a los EE.UU. el 22 de agosto de 1918, a bordo del buque Santa Elena. Su documentación a su llegada lo hacía aparecer como BWI, lo que significa British West Indies, pero con residencia permanente en Balboa, Panamá. Su madre se llamaba Theodosia Foreman, de Ancón, zona del Canal. En los papeles de Oscar aparece D.W.I. Jamaica como lugar de nacimiento, probablemente un error, ya que debió ser B.W.I.

Al mes de llegado a los EE.UU. se registró para participar en la I Guerra Mundial y en sus papeles aparecía nuevamente como ciudadano británico.

En 1926 aplicó para la ciudadanía estadounidense, con el apellido Levy, el cual no se entiende de donde surge, ya que Levy o Levi o Levis es un apellido judío. En los formularios rellenados aparece como nacido en la fecha ya indicada anteriormente, en Jamaica, como ciudadano BWI. Igualmente confirmaba su llegada a bordo del Santa Elena. A su vez renunciaba a su lealtad a George V, Rey de Gran Bretaña e Irlanda. Lo interesante es que como ocupación dijo ser chofer, mientras que los dos testigos presentes eran dos promotores de béisbol y muy vinculados al equipo Cuban Stars de las Ligas Negro, el que Levis integró y luego dirigió en la década de los 30.

Oscar Levis jugó su primera temporada en Cuba en 1922-23 con el Almendares. De hecho, fue el segundo o el tercer pelotero no norteamericano en la pelota cubana. De aceptarse a Alfredo “Pájaro” Cabrera como oriundo de las Canarias, en este caso ciudadano español, Levis sería el tercero. Personalmente tengo dudas al respecto, conocí a Cabrera cuando era el jefe de mantenimiento del Estadio del Cerro y me lucía tan cubano como los que le rodeaban. Caso contrario, Levis sería el segundo, ya que el primero fue el alemán de Koblenz, Martin (Marty) Krug, infielder que jugó con el Almendares en 1914.

Levis es jamaicano y no latinoamericano, ¿quién fue entonces el primero de América Latina en jugar en la pelota cubana? El pelotero que le sigue en la lista es el dominicano Juan “Tetelo” Vargas, pionero de la pelota dominicana, hombre que jugaba el infield y los jardines, y que en Cuba jugó para el Habana (1929-30, 1942-43). De Tetelo se hablará en un próximo artículo. Por los registros personales, el otro que le sigue en la lista es el jugador de cuadro, también dominicano, Horacio Martínez, apodado como Rabbit (Conejo), que jugó para varios equipos a partir de la temporada de 1935-36. La secuencia de peloteros latinoamericanos que han jugado en las ligas profesionales cubanas o en conjuntos como los Havana Cubans o Havana Sugar Kings se expondrá igualmente en otro artículo separadamente.

A Levis todo el mundo le llamaba Oskal. Supongo que sea muy cubano eso de convertir la R en una L. Como lanzador en Ligas Negro, en 12 temporadas, desde 1921 a 1932, logró 53 victorias e igual número de derrotas. En nueve de esas temporadas lanzó para el equipo Cuban Stars East, conjunto independiente, el cual también integraban figuras como Cristóbal Torriente, Alejandro Oms, Bernardo Baró, Isidro Fabré, Pelayo Chacón y José María Fernández, entre otros. Chacón era usualmente su director.

Labor como lanzador en Ligas Negro

JL

JI JC Inn. L Sv G P Prom. PCL WHIP

132

108 77 861.0 5 3 53 53 .500 4.51 1.51

A partir de 1933, Levis comenzó a dirigir a este mismo equipo, labor que se extendió por espacio de cinco temporadas.

Labor como director en cinco temporadas

Temp.

G

P

G/P%

Total

13

23

.361

En la Liga Profesional Cubana lanzó para Almendares (1922–23), Habana (1923-26), Marianao (192-27) y Habana (1927-30, 1931-32). Durante ese período fue co-líder en juegos lanzados (20) (empatado con Martín Dihigo), co-líder en juegos ganados (9) (empatado con Wilber “Bullet” Rogan) y líder en juegos completos (12) en la temporada de 1924-25. Fue líder en juegos lanzados (15), entradas lanzadas (91.3), ponches propinados (52) y lechadas (2) en la temporada de 1925-26, y en la de 1927-28, líder en ganados (7) y promedio de ganados (.778). En ocho temporadas, lanzó en 116 juegos y completó 55, ganó 48 y perdió 38, para promedio de .558.

A Levis le tocó lanzar en una época muy difícil para los peloteros negros, de haberlo hecho en la década de los 40, este pitcher zurdo habría podido escalar a las Mayores y convertirse en el primer jamaicano en ese circuito.

Sobre este particular, el primer jamaicano que jugó en Grandes Ligas fue el jardinero Charles Theodore “Chili” Davis en 1981 con los Gigantes de San Francisco, pelotero que jugó a lo largo de 19 temporadas, casi todas como regular en la MLB. El segundo fue otro jardinero, que logré verlo jugar, muy explosivo defendiendo el jardín central, Devon White, quien debutó en 1985 y jugó 17 temporadas en la MLB. Roland Roomes, también jardinero, debutó en 1988 y se mantuvo por tres temporadas. El último de la lista es el lanzador derecho Justin Masterson, debutante en 2008 y que ha jugado hasta la temporada de 2017 alternando entre las Menores y la MLB. Levis, sin embargo, fue el primer y mejor exponente de su país natal en el béisbol de todos los tiempos.

Oscar Levis, a su retiro, abrió un bar-parrillada en Harlem, Nueva York, pero no parece que haya echado raíces en la Gran Manzana, ya que murió el 24 de mayo de 1983 en Norfolk, Virginia, EE.UU.

Fuentes

Anon. Oscar Levis. Seamheads.com. https://www.seamheads.com/NegroLgs/player.php?playerID=levis01osc

Anon. Oscar Levis. Baseball-reference.com. https://www.baseball-reference.com/register/player.fcgi?id=levis-000osc

Ashwill Gary. 2018. A Negro Leaguer from Jamaica. Agape Type Oct. 3. https://agatetype.typepad.com/agate_type/2018/10/a-negro-leaguer-from-jamaica.html

Figueredo Jorge S. Who’s Who in Cuban Baseball. McFarland & Co., Inc Publishers, Jefferson, North Carolina & London, p. 399.

Riley J.A. 1994. Biographical Encyclopaedia of the Negro Leagues Baseball. Carroll & Graf Publishers, Nueva York, p. 478.

Romero Esteban. 2015. Los peloteros extranjeros en la pelota cubana. https://deportescineyotros.wordpress.com/2015/11/23/

 

 

Escrito por Esteban Romero, 11 marzo de 2020

Bruce Petway, otro estelar olvidado

Les gustaba decir que, si encontraban a un buen jugador negro,
lo firmarían de inmediato. Simplemente mentían.”
Cool Papa Bell (destacado pelotero de las Ligas Negro)

Bruce Petway

Si Ud. sabe de béisbol y conoce de un receptor con buen brazo, de excelente mascoteo y que guie debidamente a sus lanzadores temporada tras temporada, estaremos de acuerdo que estamos en presencia de un pelotero de extraordinario valor. Eso es lo que sucede con el atleta que hoy nos ocupa, ¿su nombre? Bruce Franklyn Petway, cuyo gran pecado fue haber nacido negro en un país, donde la segregación era habitual hasta pasado mediados del siglo XX.

En las primeras etapas del béisbol de los equipos negros e independientes, el receptor de referencia por excelencia era Arthur Thomas, quien, por cierto, casi siempre jugó para el equipo independiente Cuban Giants (Gigantes). Los críticos a principios del siglo XX igualaban la calidad de Petway con la de Thomas.

Petway nació el 23 de diciembre de 1885 en Nashville, Tennessee. Al parecer fue aplicado en sus estudios primarios y secundarios, los que una vez terminados lo llevaron a estudiar medicina en el Colegio Médico Meharry de Nashville, No obstante, el béisbol lo llevaba en su ADN, por lo que al final se decidió por ganarse la vida jugando pelota, algo que lo hacía bien a la defensiva y a la ofensiva. Le llegaron a apodar “jonrón”, pero el otro mote de Buddy fue el que predominó.

Su característica era tirar a segunda base sin levantarse y allá el que quisiera robarle la base. En juego de exhibición en 1910, en Cuba, Petway sacó tres veces al demonio de Ty Cobb, se dice fácil, hacerlo no lo es.

Lo del apodo no era nada real, en su carrera bateó 7 jonrones, pero Petway tenía una rara especialidad para ser receptor, era el de ser tremendo robador de bases. Los cronistas de la época destacaban la facilidad con que Petway se desplazaba en las bases. En la temporada de 1912, jugando para el equipo Habana, en la Liga Cubana, Petway robó 20 bases en un campeonato de 34 juegos. En su carrera, a lo largo de 20 temporadas, robó 62 bases en las Ligas Negro, mientras que en la pelota cubana acumuló 36.

Por todas esas características, todos los equipos querían tener a Petway en su equipo. Su debut fue con el conjunto independiente Cuban X Giants en 1906, donde también jugaban Henry Pop Lloyd, los cubanos Emilio Palomino, José Magrignat, Regino García, Rogelio Valdés, Tinti Molina entre otros. Luego deambuló entre otros equipos independientes, aunque logró afianzarse por espacio de 8 temporadas con los Gigantes Americanos de Chicago, conjunto propiedad de Rube Foster. En 1919 llegó a las filas de las Estrellas de Detroit, equipo que en 1920 se insertó en la Liga Nacional Negro, con el que jugó hasta el final de su carrera.  Pete Hill fue el director del Detroit hasta 1921, luego sustituido por el mismo Petway, como jugador-director, hasta su retiro en 1925, tenía entonces 40 años. Los promedios más altos de bateo, sobre los .300, los logró tres veces Petway jugando para el Detroit. Con anterioridad, similar promedio ofensivo logró en 1907 vistiendo la franela de los Gigantes de Filadelfia.

Los numeritos de Petway en 20 temporadas de Ligas Negro/Independientes aparecen a continuación:

VB C H

2B

3B

HR

CI

BR

BB

SO Prom. OBP Slug.
1973 283 475

60

16

7

194

62

171

11

.241

.305

.298

Su labor como director de equipo, siempre con el Detroit, aparece a continuación:

Temp

G

P

G/P%

1922

50

34

.595

1923

41

30

.577

1923

2

1

.667

1924

35

31

.530

1925

56

44

.560

Total

184

140

.568

La labor de Petway en Cuba se desarrolló en cuatro temporadas, Fe (1908-09), Habana (1910-11), Habana (1912) y el San Francisco de Rube Foster (1915-16). Sus tres primeras temporadas ofensivamente no aportaron mucho, no así en la última cuando bateó para elevado promedio de .353 en los 13 partidos en que participó. De sus 81 hits conectados, solo 7 fueron extrabases, todos dobles, así que no hubo jonrón como tal (tabla a continuación).

VB

C

H

XB

Prom.

385

43

81

7

.210

Casi todos los expertos coinciden en que Petway fue siempre un pelotero en crecimiento, capaz de corregir sus defectos para así mejorar sus resultados, de lo cual da fe su ofensiva en los últimos años de su carrera.

Cuando se habla de receptores de elevada calidad en las Ligas Negro, las dos primeras referencias son Josh Gibson y Biz Mackey, luego le siguen Petway y Roy Campanella. En ese grupo hay que agregar a Frank Lee Duncan, de quien ya se habló en otro artículo. De los cuatro primeros mencionados, Petway es el ausente, ¿por qué? Rice asevera que Petway estuvo en las boletas para su elección hace algunos años, pero su ofensiva no fue la suficiente para justificar su exaltación. Sin quitar méritos, ¿acaso los promedios ofensivos de Pee Wee Reese y Phil Rizzuto son válidos para su integración en Cooperstown? Nadie pone en duda la calidad de estos dos torpederos, estrellas defensivas realmente, pero su bateo no fue de otra galaxia en ningún caso y nadie se atrevería a contradecir la decisión de haberlos exaltados.

Petway murió el 4 de julio, fecha de honor para cualquier estadounidense, de 1941 en Chicago, Illinois. Años después, en 1952 el Pittsburgh Courier lo ubicaba entre los mejores peloteros de las Ligas Negro de todos los tiempos.

Fuentes 

Anon. Bruce Petway. Seamheads.com. https://www.seamheads.com/NegroLgs/player.php?playerID=petwa01bru

Donaldson John. 1952 Pittsburgh Courier Poll of Greatest Black Players. http://johndonaldson.bravehost.com/a.html

Figueredo Jorge. 2003. Who’s who in Cuban Baseball 1878-1961. McFarland & Co., Inc. Publishers, North Carolina & London. p. 357

Rice Stephen. Bruce Petway. Society for American Baseball Research. https://sabr.org/bioproj/person/9a57c095

Riley James A. 1994. The Biographical Encyclopedia of the Negro Baseball Leagues, New York: Carroll & Graf Publishers, Inc. p. 623-624.

 

Escrito por Esteban Romero, 29 febrero de 2020

Mínimo técnico para mantener en buen estado un terreno de béisbol

Mientras más se conozca el terreno, mejor se podrá mantener. Hay que caminar y revisar el terreno cada día e identificar los problemas potenciales. El mantenimiento diario del terreno ayudará a preservar la seguridad de los atletas que jueguen en este campo.”
Anónimo, tomado de Cover Sports

Nivelación del terreno

Uno se cansa de oír a los narradores de béisbol en Cuba hablar sobre las piedrecitas que hacen que las pelotas cuando pican se desvíen inmediatamente. Tales piedrecitas no existen. Lo que hay es un pobre mantenimiento de los terrenos producto de la compactación del suelo por un lado debido a un escaso drenaje y la desnivelación por el otro, los que terminan provocando esos lances inesperados para el equipo a la defensa.

En el pasado el mantenimiento del terreno era obligatorio. En el Estadio del Cerro las labores de mantenimiento corrían a cargo del ex-bigleaguer Alfredo “Pajaro” Cabrera, quien tenía un grupo de trabajadores para estas labores. Cuando llovía y se suspendía el juego, enseguida se desplazaba una manta enorme e impermeable que cubría todo el diamante. Ahí no era cubrir a pedacito de terreno, la manta era tan grande que llegaba a tapar una parte de los jardines.

Imagínese que cada vez que llueva no haya con qué tapar el terreno, vienen problemas con carácter acumulativo. Cualquier construcción, incluido un estadio, conlleva gastos de construcción y luego de mantenimiento. Si solo se prevén los primeros y nada para los segundos, en unos cinco años el terreno no servirá de mucho.

Lo más importante en un terreno de béisbol es evitar la compactación y mantener su nivelación. La vegetación también requiere nutrientes y un manejo que haga factible el juego sobre la misma. Cuando todo esto funciona bien, se dice que el terreno tiene grado.

Comencemos con la vegetación. La yerba preferida como césped suele ser la llamada yerba fina o yerba Bermuda (Cynodon dactylon) (CYNDA), la que, en Cuba, como en todo el Caribe, crece bien. Esta planta rastrera no es que crezca mucho de forma erecta, pero lo hace y hay que recortarla. Por lo tanto, es necesario practicar su siega, la que debe evitar quitar más de un 1/3 del follaje, ya que la planta podría ser dañada. Eso conlleva programar las siegas regularmente, sobre todo en los meses que la misma crece más y debe  realizarse cuando el campo esté seco. Actualmente existen segadoras de giro cero que son las más recomendables para esta labor, aunque valen algo en el mercado, su adquisición será inversión útil.  Pueden ocurrir manchas descubiertas del césped por mortalidad de la yerba, en ese caso es necesario replantar, algo que no es difícil, basta con traer motas con raíces de la planta y trasplantarlas en los lugares deseados y aplicar riego. Durante la primera semana después del replante no se debe usar el terreno para juegos. Usualmente la adaptación de las raíces puede demorar una semana como promedio.  Se debe controlar la salud de la planta, lluvias continuas y pases de equipos o implementos con campos mojados debilitan la planta. La aplicación foliar de nutrientes es conveniente para así estimular su adecuado crecimiento y fortaleza en el campo.

Césped de CYNDA

Césped de CYNDA

Las áreas que no serán ocupadas por la yerba deben ser objeto de pases de rastrillo una vez terminado el partido, lo cual ayuda a mantener una buena nivelación del terreno. El rastrillo debe pasar a lo largo de los bordes límites con el césped existente. El montículo y el plato hay que rastrillarlo bien. La arcilla es beneficiosa para proporcionar una superficie de juego segura y consistente. Usando herramientas manuales básicas (apisonadora manual, rastrillo, pala, escoba, línea de cuerda y cinta métrica) la arcilla se esparce en la superficie de las cajas del bateador, la caja del receptor y el montículo del lanzador.

El rastrillo a mano

El rastrillo a mano

La otra cuestión es el campo mojado, el cual no deberá ser utilizado. Si lo hacen, están arruinando al campo, ya que provocará desnivelación, se crearán charcos y saltos. El campo mojado usado provoca terreno compacto y es entonces que surgen las “piedrecitas” inexistentes. No se deben usar productos para secar el campo. A más de uno se le puede ocurrir el uso de virutas o de aserrín en campo mojado, suspender el partido es lo más aconsejable. El campo mojado es igualmente un peligro para los peloteros.  Si el campo está correctamente nivelado, el agua escurrirá y se evitará la formación de charcos.

Igualmente hay períodos de sequía y se hace necesario regar, pero solo lo suficiente. El exceso de agua debilita al césped, ya que las raíces no profundizan en la búsqueda de humedad. El desarrollo del sistema radical de la planta es factor de resistencia a la misma sequía y a las plagas que puedan existir. Si se debe regar, es conveniente establecer un calendario que se siga mientras se necesite.

No menos importante, una vez terminado un juego, es recoger toda la basura que pueda haber en el terreno, desde botellas, cartuchos, vasos de papel o plástico, u otros. Debe revisarse todo el terreno incluyendo los bordes con las cercas. También se deben sacar de las gradas toda esta basura.

Son las recomendaciones mínimas para que un terreno esté en condiciones de permitir un juego decente y donde el pelotero no esté expuesto a continuos contratiempos debido a desnivelación, compactación y hasta agujeros en las áreas de juego. Cuando las hileras, por donde los peloteros deben correr, están desniveladas es muy probable que el corredor pueda pisar superficie en falso y sufra una lesión de determinada gravedad en sus extremidades, por lo que la garantía de buena salud también es responsabilidad del terreno en el que juegan y de aquellos que deban diariamente acondicionarlo.

Esperemos que las recomendaciones aquí dadas no queden en oídos sordos y que sirvan para mejorar el deplorable estado que presentan varios campos de béisbol en Cuba.

Fuentes

Anon. Field Maintenance Tips: What You Can Do to Improve the Playability, Durability of Your Little League® Field. Little League. Llu. https://www.littleleague.org/university/articles/field-maintenance-tips-what-you-can-do-to-improve-the-playability-durability-of-your-little-league-field/

Anon. Baseball Field Maintenance Checklist: Tips to Keeping Your Field Pristine. Cover Sports. https://www.coversports.com/blog/mid-season-baseball-field-maintenance-5-commonly-overlooked-practices/

 

Escrito por el Dr. Ricardo Labrada, ex-especialista técnico de agricultura, FAO, NU, Roma, y también aficionado al mundo del béisbol (25 febrero de 2020).

¿Por qué Carlos Delgado no está en el Salón de la Fama?

Me siento muy orgulloso de poder conectar
muchos hits y empujar muchas carreras.
Carlos Delgado

Carlos Delgado

Este es el caso probablemente más difícil de justificar para Cooperstown y sus votantes asociados. Se trata de un slugger, el mayor jonronero en la historia de Puerto Rico en la MLB, Carlos Juan Delgado Hernández, pelotero nacido el 25 de junio de 1972 en Aguadilla, Puerto Rico, y debutante en Grandes Ligas en octubre de 1993, donde se mantuvo por espacio de 17 temporadas.

El padre de Carlos era una especie de consejero farmacéutico, mientras su mamá era asistente médico. Así que el afroboricua provenía de familia con conocimientos y formación profesional. Lo importante es que Carlos fue educado en los principios de modestia, solidaridad humana. y de siempre ha sido un simpatizante de la actitud deportiva y social del inolvidable Roberto Clemente.

Su actividad en el mundo del béisbol comenzó formalmente durante sus estudios en escuela superior, donde pudo demostrar sus habilidades en este deporte. No en balde varios conjuntos de la MLB fijaron sus ojos en este prospecto. Tenía sólo 16 años, aún adolescente y para ser contratado necesitaba de la autorización de sus padres, lo cual logró cuando los Azulejos de Toronto se comprometieron a pagar además los estudios que Carlos deseara continuar. Así que un bono de 90 mil dólares por firmar y el compromiso de pago de estudios en caso que Carlos así lo decidiera.

El boricua mide 190 cm, bateador zurdo y se destacaba como receptor en su escuela. Cumplidos los 17 años, en 1989, fue enviado al equipo St Catharine de Ontario, el que jugaba en la liga Nueva York-Pensilvania (clase A). Aquí estuvo hasta la temporada de 1990. Luego compartió faenas con los Huracanes de Myrtle Beach en la Liga Sur-Atlántica (clase A), participó además en un juego como integrante de los Jefes de Syracuse (AAA). En la temporada de 1992 estuvo por completo con los Azulejos Dunedin de la Liga del Estado de Florida (clase A+). Al año siguiente jugó para los Smokies de Knoxville de la Liga Meridional (AA) y al final de temporada hizo su debut con los Azulejos de Toronto. Las temporadas de 1994 y 1995 fueron compartidas con el Syracuse y los Azulejos de la MLB. Su paso definitivo al equipo grande ocurrió en 1996.

Su actividad en 10 temporadas de Ligas Menores aparece a continuación.

Delgado en Minor Leagues

Defensivamente los Azulejos veían a Carlos como el futuro sustituto en la receptoría de Pat Borders. Sin embargo, su desempeño detrás del plato no era de otra galaxia ni nada similar, por lo que su bateo se vería estimulado jugando otra posición en los jardines y eso fue lo que hizo el director Cito Gaston, situar a Carlos en el jardín izquierdo. Alguna vez fue designado, otras como receptor, hasta que en 1996 fue llevado a defender la inicial y fue cuando Carlos se dio a conocer como el gran slugger que siempre fue. De 1996 a 2008 Carlos siempre superó los 25 o más jonrones por temporada, tuvo once temporadas de 30 o más cuadrangulares, 3 de ellas de más de 40. Totalizó 10 temporadas consecutivas con más de 30 cuatriesquinazos y 8 con más de 100 impulsadas. Su poder era indiscutible y en sus momentos inigualables.

Sus batazos alcanzaban muchas veces grandes distancias. El 25 de setiembre de 2005 se convirtió en el 13er. pelotero en conectar cuatro jonrones en un juego de la MLB contra los Tampa Rays. Su primera víctima fue el lanzador dominicano Jorge Sosa, a quien le conectó los dos primeros jonrones, luego Joe Kennedy y Lance Carter recibieron uno per cápita.

Su carrera con los Azulejos concluyó en 2004 cuando quedó como agente libre y finalmente firmó con los Marlins por 52 millones en cuatro años, a los que no decepcionó, ya que bateó sobre los .300, despachó 33 jonrones e impulsó 115, pero como el equipo de Florida no logró sus objetivos, decidieron canjear a Carlos a los Mets a cambio de otros tres peloteros, cuya suma no daba la calidad del boricua pero si disminuía eso que se llama en inglés payroll ($$$).

En la gran manzana volvió a conectar más de 30 jonrones, llegó a los 400 en su carrera y empujó 114.  Carlos siguió siendo el bateador de poder y empuje de siempre en las siguientes temporadas de 2007 y 2008. Su carrera se detuvo cuando en 2009 se dio a conocer que necesitaba una intervención quirúrgica en una de sus caderas. Se esperaba que regresara, lo cual no ocurrió. Jugó algo en la liga invernal de la temporada de 2009-10 en su país, pero en febrero de 2010 se vio obligado a someterse a una nueva operación. Le faltaban 27 jonrones para ingresar en el selecto club de los bateadores con 500 jonrones o más, pero la vida es así de injusta y Carlos no tuvo más remedio que retirarse. A pesar de todo, su juego con los Mets le permitió por primera y única vez asistir a una post temporada, en la que bateó desaforadamente (37-13-.351, incluido 3 dobles, 4 jonrones y 11 impulsadas), pero que su equipo no supo aprovechar al perder la serie por el campeonato de la Liga Nacional 4-3 a manos de los Cardenales de St Louis.

Carlos tuvo 3 temporadas con promedio de .300 y fue electo al Juego de las Estrellas en el 2000 como reserva de primera base, en el que bateó un doble en una vez al bate. Fue escogido nuevamente en el 2003, donde abrió como defensor de la inicial, bateó de 3-1 con 1 empujada y un ponche. Resultó líder en OPS (1 019) en 2003 en su liga, en juegos jugados en 2000 (162) y 2001 (162), extrabases (99) en 2000 e impulsadas (145) en 2003. Defensivamente fue líder en outs realizados desde 1999 al 2003, aunque negativamente fue líder en errores como inicialista en 1999 (14),

Siete veces estuvo en la votación de los MVP, en el 2000 fue el pelotero de la temporada y se llevó también el premio Hank Aaron, en 2006 recibió el premio Roberto Clemente, y recibió 3 bates de plata (1999, 2000 y 2003).  Igualmente fue integrante del equipo de su país al primer clásico de béisbol en 2006 y luego fue auxiliar en su equipo en similar evento de 2013.

Sus numeritos en sus 17 campañas en la MLB son los siguientes:

Delgado en MLB

Comparemos sus registros con los del canadiense Larry Walker, exaltado a Cooperstown en 2020, y que también jugara 17 temporadas en la MLB. A continuación:

Larry Walker en MLB

Los méritos de Walker son innegables, como también lo son los de Carlos Delgado. El boricua conectó 58 extrabases más que Walker, incluido 90 jonrones. Carlos impulsó 201 carreras más, y carreras son victorias, que al final es lo que cuenta.

Ah, pero Carlos tenía un defecto, tenía sus propias posiciones políticas y no era hipócrita. Se opuso firmemente a la guerra en Iraq y a la presencia militar norteamericana en la Isla Vieques. Tampoco gustaba de honrar, se apartaba, en el momento que se cantaba “God Bless America” en el estadio, algo que luego dijo superar para no ser una distracción en los juegos en Nueva York. Lo hacía respetuosamente, sin burlas Es su criterio propio, que nada tiene que ver con su destacada carrera deportiva.

Carlos vivía convencido que integraría el Salón de los Inmortales. Su boleta apareció por primera vez en 2015, y qué sorpresa! Recibió solo 21 votos (3.8%), los suficientes para que la Asociación de Escritores de Béisbol de América, la cual integran algunos periodistas latinoamericanos- sí, no piensen que esto es solo asunto de “rubios”- decidió eliminar a Carlos de futuras consideraciones para integrar Cooperstown. Jayson Stark, destacado periodista de la ESPN, reaccionó y declaró: “Carlos Delgado es el mejor jugador de la historia en ser expulsado de la boleta del Salón de la Fama después de su primer año como candidato.”

Cosas de la vida, Carlos es parte del Salón de la Fama del Béisbol en Canadá, país en el que jugó durante varias temporadas.

Con la modestia que siempre le ha caracterizado, ante este fallo adverso, Carlos declaró: “Estoy un poco decepcionado, es lo menos que puedo decir. Tenía la esperanza de poder obtener suficientes votos para permanecer en la boleta electoral para el año siguiente, sabía que al entrar habría un grupo fuerte de jugadores. A veces hay cosas en la vida que no puedes controlar. Este es uno de ellos. No voy a dejar que este hecho eclipse lo que he realizado en mi carrera.”

Muchos peloteros históricamente han acusado al Salón de la Fama de racista. Este hecho no le quita la razón a aquellos que así lo piensan. Esperemos que algún día se haga la debida justicia con Carlos y otros tantos más.

Fuentes 

Anon. 2011. Entregado a su familia Carlos Delgado. Primera Hora, 16 abr. https://www.primerahora.com/deportes/beisbol/notas/entregado-a-su-familia-carlos-delgado/

Anon. Carlos Delgado. Baseball-reference.com. https://www.baseball-reference.com/players/d/delgaca01.shtml

Anon. Larry Walker. Baseball-reference.com. https://www.baseball-reference.com/players/w/walkela01.shtml

Hofmann Paul. 2017. Carlos Delgado. SABR. https://sabr.org/bioproj/person/b2a90c57

 

Escrito por Esteban Romero, 10 febrero de 2020

 

Dos estelares de las Ligas Negro y la pelota cubana con igual nombre, Frank Duncan

El Beisbol es talento, trabajo duro y estrategia, pero a un
nivel muy profundo, ya que es amor, integridad y respeto
Pat Gillick (ex-gerente de equipos en la MLB)

A manera de combatir el olvido, se trata en este artículo de recordar a dos peloteros afroestadounidenses que brillaron en las Ligas Negro e igualmente en la Liga Cubana invernal de béisbol. Sus nombres son muy comunes, Frank Duncan.

Tratemos de diferenciarlos, el primer Frank Duncan se le apodaba como Pete (así se le conocía en Cuba) o Dunk (remojo) o Rebel (rebelde), se trataba de un hombre de baja estatura, hombre nacido en 1888 en Macon, Georgia, bateador zurdo y lanzaba a la derecha.  Su comienzo en el béisbol fue en 1907 con los Gigantes de Birmingham, en cuya nómina jugaba el lanzador Johnny Taylor “Brazo de Acero”. Duncan jugó la intermedia en este equipo que quedó en segundo lugar del Campeonato Negro del Sur. Un año después pasó a jugar con los Gigantes de Filadelfia en la llamada Asociación Nacional. En esa temporada se desempeñó en el jardín izquierdo. En ese equipo había verdaderas estrellas como Pop Lloyd en el campo corto, además del receptor Bruce Petway, mientras que el lanzador de cabecera era Charles “Sy” Hayman. En algún que otro medio se sitúa a Duncan debutando en 1909 con este equipo, lo cual es incorrecto.

Frank Duncan Dunk

Frank Duncan (Dunk)

La carrera de este pelotero se extendió hasta 1928, o sea 19 temporadas e integrante de un total de nueve equipos, casi siempre manejado por Rube Foster, el “emperador” de las Ligas Negro.

Duncan fue un pelotero de excelente defensa, la que muchas veces era subestimada por haber jugado junto con una estrella del fildeo en los jardines como Pete Hill. Ofensivamente ocupaba casi siempre el primer turno al bate, era hombre de tacto y buen robador de bases. No era de los que gastaba energía por gusto, en eso se parecía a Pop Lloyd a la hora de avanzar en las bases. Con el tiempo y debido a su consistencia en el bateo fue ascendido al tercer turno al bate.

En Cuba jugó con el San Francisco en la temporada de 1915-16. Junto con él jugaron algunos de sus compañeros habituales en EE.UU. como Bruce Petway, “Dudley” McAdoo Harry Bauchman, Jess Barbour, Henry “Pop” Lloyd, Jude Gans, Pete Hill, y los lanzadores Joe “Smokey” Williams, William “Dizzy” Dismukes, Frank Wickware y el mismo Rube Foster. Fuerza no le faltó a este equipo, pues igualmente jugaron estrellas cubanas como Luis “Mulo” Padrón, Bartolo Portuondo, Bernardo Baró, Marcelino Guerra y José María Fernández entre otros, pero no rindieron al campo todo lo que se esperaba, para concluir en el tercer y último lugar de la justa (6-37  .140). Duncan no bateó sobre .345 como asegura un medio estadounidense, su temporada en Cuba no fue sobresaliente, 58-16, .276  y un doble como único extrabase.

En la temporada invernal de 1917-18 se fue a jugar con el conjunto Royal Poinciana en la Liga Hotel Florida, la que radicaba en West Palm Beach. Riley (1994) afirma que Duncan aquí bateó para promedio de .382.

Labor de Frank Duncan (Dunk) en 19 temporadas en Ligas Negro

VB C H 2B 3B HR CI BB BR Ave. OBP Slug
2141 316 587 101 25 7 251 175 32 .274 .339 .355

 A partir de 1926 Duncan (Dunk) comenzó su labor como jugador-director de equipos. Instalado en Cleveland dirigió a los Elites en 1926, al año siguiente a los avispones y en 1928 a los Tigres. Como director de equipo no logró gran cosa, 19 victorias y 138 derrotas (.121).

El otro fue Frank Lee Duncan, más conocido como Frank Duncan Jr., sin ningún parentesco con el anterior, figura que salta a los ojos cada vez que se revisan las nóminas y estadísticas de la pelota cubana en sus primeras décadas del siglo XX. Lee Duncan fue un receptor de excelencia y con los años se convirtió también en jugador-director de equipos. Nació un día de los enamorados de 1901 en Kansas City, Missouri, una de las sedes principales de la pelota de las Ligas Negro.

Lee Duncan era un maestro en el fildeo de los foul fly, los corredores en base respetaban su potente brazo y le recibió a los mejores lanzadores de su época, entre ellos Satchel Paige, “Bullet” Rogan, Chet Brewer, John Donaldson y el estelarísimo cubano José de la Caridad Méndez. Era tan bueno que en un juego de exhibición el as de los Cardenales de St Louis, Dizzy Dean, lo escogió como su receptor.

Frank Lee Duncan 2

Frank Lee Duncan

Duncan Jr. tenía un problema, no era bateador de promedio, solía disparar líneas contundentes. Así las cosas, tuvo una temporada sobre los .340 en 1930 cuando los Monarcas se llevaron el banderín.

Su debut como pelotero fue en 1920 con los Gigantes de Chicago, con los que estuvo hasta 1921, pero en ese mismo año pasó a jugar con los Monarcas de su ciudad natal, con los que se mantuvo hasta 1934. Su siguiente equipo tenía cara de cubano, los New York Cubans, con los que jugó un par de temporadas, 1935 (5to lugar) y 1936 (6to.lugar). En ese conjunto jugaba de lo más selecto de la pelota cubana, Martín Dihigo, Lázaro Salazar, Alejandro Oms, Manuel “Cocaína” García y Rodolfo Fernández entre otros. En 1937 regresó con los Monarcas, aunque compartió juego en otros equipos hasta 1945 cuando le llegó el inevitable retiro. Fueron 25 temporadas de juego activo.

Labor de Frank Lee Duncan en 25 temporadas en Ligas Negro

VB C H 2B 3B HR CI BB BR Ave. OBP Slug
2922 433 740 122 29 15 361 350 63 .255 .336 .331

Había comenzado su labor como director de equipos en 1942, lo hizo con los Monarcas hasta 1947, además de dirigir dos equipos de Estrellas Occidentales en 1943 y 1947, y también conducir a las Estrellas de Color de Satchel Paige. Como director ganó 282 juegos y perdió 217 (.565). Los Monarcas ganaron dos veces bajo su dirección en 1942 y 1947, incluida la Serie Mundial de Ligas Negro de 1942 cuando derrotaron a los Grises de Homestead. Igualmente siempre ganó cuando dirigió en juego de Estrellas.

Frank Lee Duncan jugó en Cuba con los Leopardos de Santa Clara en 1923-24 (campeón) y en el torneo especial de 1924 (campéon); con el Cienfuegos como jugador-director en dos temporadas (1927-29), en 1929-30 (campeón) como receptor (el director fue Pelayo Chacón); en el Almendares (campeón) en 1930; nuevamente con el Cienfuegos en el campeonato nacional-único en 1930, y con el Almendares en 1937-38, en total 7 temporadas e integrante de cuatro equipos campeones de temporada.

Labor de Frank Duncan en 7 temporadas en la Liga Cubana

VB

C

H

Ave.

604

83

164

.272

Hay otro mérito en la vida de Lee Duncan, a la edad de 42 años fue reclutado para combatir en la II Guerra Mundial, donde logró, por sus servicios, el grado de sargento en el regimiento de infantería 371 de la 92 División. También sirvió como árbitro en algunos juegos para los Monarcas en su ciudad natal. Se casó con la cantante de blues Julia Lee y tuvo un hijo pelotero, Frank Duncan III, el que jugó entre 1940-47 en Ligas Negro y luego en México y en las Menores. Frank Lee Duncan murió el 4 de diciembre de 1973 en su natal Kansas City.

Por la persistencia y calidad de estos peloteros, los que jugaron casi siempre en condiciones adversas y ganando bajos salarios, creo que ambos podrían bien ser candidatos a integrar el Salón de Cooperstown. Es posible que Dunk no haya hecho todo lo necesario para merecer este honor, pero no puede caber duda alguna que Frank Lee Duncan si le sobran logros y méritos para este galardón.

Por el momento, dejo a ambos jugadores en un grupo junto con Miñoso y otros estelares que esperan que algún día se acuerden de ellos y sean considerados como candidatos o miembros para Cooperstown.

Fuentes

Anon. Negro League Data Base, Seamheads.com. https://www.seamheads.com/NegroLgs/player.php?playerID=dunca02fra

https://www.seamheads.com/NegroLgs/player.php?playerID=dunca01fra

Figueredo J.S. 2003. Who’s Who in Cuban Baseball-1878-1961. McFarland & Co., Inc Publishers, North Carolina, 413 p.

Riley J.A. 1994. Biographical enciclopedia of the Negro Leagues Baseball. Carroll & Graf Publishers, Nueva York, 952 p.

Lester Larry. 2006. Baseball’s First Colored World Series: The 1924 Meeting of the Hilldale Giants and Kansas City Monarchs, McFarland & Co., Inc Publishers, North Carolina, 261 p.

Romero E. Archivos personales.

 

Escrito por Esteban Romero, 23 enero de 2020

MLB: Un siglo después, un nuevo escándalo

Desde el comienzo de este escándalo,
he dicho que el béisbol debería tener
la oportunidad de limpiar su propio desorden.”
Declaración del Senador Jim Bunning en la vista del
Congreso de EE.UU. sobre dopaje en el béisbol, marzo 2005.

Terreno de béisbol

Es cierto que escándalos en el mundo del béisbol profesional ha habido. Basta indicar que desde 1972 las huelgas han tenido lugar, algunas organizadas por los jugadores y su sindicato, otras promovidas por los mismos dueños de equipos, pero esto debe ser tema a tratar en otro artículo. Igualmente vino el escándalo del dopaje, el que afectó a muchas estrellas de este deporte. Sin embargo, el mayor, a entender de este autor, es el que sucedió en la Serie Mundial entre los Medias Blancas y los Rojos de Cincinnati, cuando peloteros de Chicago vendieron juegos, lo que les costó la derrota a esa franquicia.

Ahora casi tocando un siglo después vino otro grande, el de las trasmisiones de las señas del lanzador-receptor contrario a fin de que los bateadores estuvieran avisados. Los “malhechores” fueron los Astros de Houston, campeones de la Serie Mundial de 2017.

Vamos a Cuba por un momento, para recordar que cuando los Industriales ganaron la XLIX  Serie Nacional (2009-10), el receptor Ariel Pestano había supuesto de la existencia de una  cámara instalada en el jardín central del Estadio Latinoamericano, la cual se encargaba de trasmitir las señas al alto mando de los Azules. Personalmente me dio risa, ya que en un país con tantas limitaciones de carácter económico, no era muy razonable pensar que aquello fuera lógicoa. Aun en el caso de haber sido cierto, no funcionó realmente, pues los Industriales se fueron con desventaja de 1 juego, Villa Clara iba delante 3-2 a su regreso al Sandino, y luego Industriales hizo de las suyas para ganar los dos últimos juegos. Cámara en el Sandino ni soñarla, sobre todo por ser campo ajeno a los capitalinos. No creo que haya sucedido eso en Cuba por las razones ya expuestas, no hay ni velocímetro así que hablar de cámara extra es muy dudoso, pero lo sucedido con los Astros me hizo recordar aquella suposición. No obstante, he oído no hace mucho a alguien afirmar que en Cuba sucedió, de ser cierto nada se ha hecho para esclarecer un problema que no es un asuntico sin importancia.

La idea es ingeniosa, robar señas por medio de una cámara y pasarla de alguna manera al director de equipo y sus auxiliares. En la serie mundial de 2017 los batazos de George Springer, Alex Bregman, José Altuve y Carlos Correa impresionaban por su contundencia y oportunidad, sobre todo contra lanzadores de la excelencia de los Dodgers Clayton Kershaw, Rich Hill, Yu Darvish, Kenley Jansen y Kenta Maeda entre otros. Batear avisado es una gran ventaja para peloteros de vista, tacto y poder.  Los Astros lograron su primer título en Serie Mundial en 7 juegos.

El alto mando de ese equipo de Houston era a base de AJ Hinch como director del equipo y Jeff Luhnow como Director General, mientras que los auxiliares eran Alex Cora, Dave Hudgens, Alonzo Powell, Brent Strom, Rich Dauer y Gary Pettis. La alineación regular tenía a Brian McCann como receptor, el cubano Yuli Gurriel 1B, José Altuve 2B, Carlos Correa SS, Alex Bregman 3B, Nori Aoki, George Springer y Josh Reddick en los jardines, mientras que el veterano Carlos Beltrán fungía como designado. Hubo dos ingredientes más que participaron activamente en los juegos, el versátil venezolano Marwin González y el receptor Evan Gattis.

La MLB ha hecho una declaración en la que juzga seriamente a los directivos del equipo, en este caso Hinch, Luchnow y Cora, además de Carlos Beltrán, pero queda la incógnita de saber lo que hizo el resto de los peloteros, algunos de los cuales niegan los hechos. Lo mismo pasaba con el dopaje hasta que se supo gran parte de la verdad.

El chivatazo vino de parte del lanzador Mike Fiers, hombre que lanzó 153.1 entradas para los Astros en esa temporada. Si él que casi nunca bateaba conocía de los hechos, es poco probable que los que comparecían al cajón de bateo no estuvieran enterados. Así que con todo nuestro respeto, podrán decir y redecir, pero estaban bateando avisados.

Los Astros perdieron el título de la Liga Americana a mano de los Medias Rojas de Boston en el play off del 2018, eso después de haber barrido a los Indios de Cleveland en 3 juegos de la primera serie. Los Medias Rojas venían dirigidos esta vez por Alex Cora, el primer auxiliar del equipo de Houston en la temporada anterior. Surge la duda de si Cora logró implementar algo parecido en su nuevo equipo, igualmente campeón de la Serie Mundial de 2018 sobre los mismos Dodgers de los Ángeles. Quizás MLB profundice y llegue a saber algo al respecto.

Si las cosas funcionaron en 2017 en el conjunto de los Astros y nadie se había enterado, ¿había algo que les impidiera usarlas en las siguientes temporadas? En honor a la verdad, uno se pregunta cómo los Astros no pudieron ganarle a los Medias Rojas en 2018 y como fueron vencidos en los cuatros juegos como home club contra los Nacionales de Washington en la Serie Mundial de 2019 cuando los Astros jugaron como home club en esos dos desafíos. Probablemente no usaron esas trampas.

El lunes 13 de enero, la Major League Baseball (MLB) anunció el castigo a los Astros por robar señas durante la temporada de 2017. O sea que lo hicieron en el 2017 y luego no más (¿?), por favor. El castigo por carambola se llevó a tres directores de equipo, Hinch de los Astros, Cora de los Medias Rojas y Carlos Beltrán, designado para dirigir a los Mets en la temporada de 2020. Todos quedaron fuera, muchas veces con comunicados muy corteses de parte de los dueños de equipos. Se impuso además una multa generosa de 5 millones al equipo de los Astros.

El batazo que le dio Altuve a Aroldis Chapman era muy contundente en el play off de 2019, era una recta supersónica, y la hormiga atómica sabía lo que venía, estaba más que preparado para hacerle swing a ese lanzamiento. Hasta el mismo Chapman se sonrió cuando supo de esta novedad, el holguinero sabe bien por qué.

Da la impresión, ojalá me equivoque, que aún no se sabe toda la verdad ni que se esté haciendo toda la justicia requerida. Cualquier aficionado, no fanático de ese equipo, entiende claramente que los Astros no merecen el título obtenido en 2017 y lo más prudente es dejar sin campeón a esa serie mundial. Eso sería una clara lección a otros que mañana intenten trampas similares. Los peloteros regulares de este equipo deberían declarar bajo juramento y decir toda la verdad de este asunto. Si declararon en Congreso aquellos que supuestamente se doparon, ¿Por qué estos no? Buena falta haría otra persona que imitara al difunto Senador Jim Bunning y estelar del pitcheo de todos los tiempos, para que obligara a un proceso similar.

 

Escrito por Ricardo Labrada, 20 enero de 2020

Recordando al inolvidable lanzador Don Larsen

El béisbol es aburrido solo para las mentes aburridas.”
Walter Lanier “Red” Barber, locutor
deportivo y miembro del Salón de Cooperstown

Y llegó el out 27, Yogi Berra abraza a Don Larsen

Y llegó el out 27, Yogi Berra abraza a Don Larsen

Para aquellos que no habían nacido o no lo vieron lanzar, Don James Larsen fue el lanzador en lograr el único juego de 0 hit 0 carreras en Series Mundiales, que tuvo el mérito de ser el sexto juego perfecto lanzado en la historia de las Grandes Ligas.

En una supuesta entrevista a Mickey Mantle, publicada en este blog el 28 de octubre de 2015, se recordó aquel juego lanzador por Larsen, donde se dan detalles de cómo se logró esta hazaña. Teníamos en Cuba la suerte del avioncito que nos traía en vivo y directo la señal de la Serie Mundial. Los que poseíamos televisores disfrutábamos de las incidencias de estos juegos, pudimos ver a Amorós realizar su gran atrapada en 1955 y ver el juegazo que lanzó el oriundo de ciudad Michigan en 1956, muy a mi pesar, por ser fan de los Dodgers.

Cada año cuando llega el play off en la MLB me doy el gusto de ver lanzar la primera bola de algunos desafíos por peloteros famosos, entre ellos Yogi Berra, Don Newcombe y Don Larsen. Lamentablemente el 1 de enero de 2020 se fue el último de este trío del recuerdo, de cáncer en el esófago, y del cual quiero agregar algo más de su carrera y vida.

Larsen nació el 7 de agosto de 1929 en lugar ya indicado. Su apellido huele a vikingo, muy común en los países escandinavos, los abuelos del pitcher eran noruegos. Su madre era camarera en restorán y su padre, relojero en joyería minorista. El niño Don fue aficionado a los deportes desde temprana edad y se destacó jugando baloncesto en la escuela superior.

Casi a mitad de la década de los 40 su familia se trasladó al calorcito de San Diego, ciudad fronteriza con la mexicana Tijuana, donde existe un zoológico fabuloso, que tuve el gusto de visitar hace unos años. El joven Don se destacaba en baloncesto, medía 193 cm, todo un gigante, le pasaba lo mismo que al brooklyniano Sandy Koufax, muy bueno en béisbol también. Ya con 17 años comenzó a jugar pelota organizada, la que se interrumpió cuando le mandaron a Corea, pero para su suerte no tuvo que ir a batirse en combate real. Poco después lo mandaron a Hawaii, donde jugó pelota por lo militar. Se desempeñaba como lanzador e inicialista. En 1953 fue desmovilizado y logró contrato con los Carmelitas de St Louis, los que en 1954 se convirtieron en los actuales Orioles de Baltimore.

Por su constitución física, lo apodaron como Pájaro Chiflado, ya que tenía orejas prominentes, cuerpo en forma de pera, brazos largos y colgantes.

Su debut en la MLB fue contra los Tigres de Detroit el 18 de abril de 1953, nada menos que para enfrentarse a un hombre de tacto como Harvey Kuehn, el que le tocó la bola y lo dejó en eso. Embasado el primer hombre al que se enfrentó Larsen apretó el brazo y mantuvo a los tigres hambrientos por espacio de 5 entradas, iban ganando el encuentro 2-0 cuando los felinos le fabricaron 3 y lo sacaron del montículo.

Los Carmelitas dijeron adiós, llegaron los Orioles, y Larsen fue una verdadera decepción en esta nueva franquicia. Al menos en 1953 había ganado 7 y perdido 12, pero en 1954 ganó 3 y perdió 21 para llevarse el liderato negativo de derrotas en la Liga Americana.

Por eso hubo un 17 de noviembre de 1954, el megacanje, en el cual Don Larsen, el lanzador luego estelar Bob Turley, el torpedero Billy Hunter, el derecho Mike Blyzka, el inicialista-antesalista-jardinero y futura estaca ofensiva Darrell Johnson (lo recuerdo jugando en el estadio del Cerro con el Richmond en la Liga Internacional), el jardinero Jim Fridley y el inicialista Dick Krihosky pasaron a los Yankees a cambio del lanzador Bill Miller, los receptores Hal Smith y Gus Triandos, ambos ex-jugadores en la Liga Profesional Cubana, el experimentado jardinero Gene Woodling, nuestra gloria, el gran Willy Miranda, el infielder Kal Segrist, el utility Theodore del Guercio y el segunda base Don Leppert.

Cuando estos canjes ocurren, a suerte y verdad, se recibe bueno, mediocre y malo de bando y bando. A mediano plazo los Yankees ganaron dos abridores con Larsen y Turley, un bate en Johnson, luego canjeado con valor añadido, mientras que los Orioles lograron un receptor regular de calidad en Triandos y la ofensiva de Woodling, aparte de la defensiva de Willy en el campo corto.

Volviendo al héroe en cuestión, se puede decir que lanzar para un conjunto como los Yankees fue una bendición. Lanzaba con respaldo ofensivo, lo que le permitió ganar 45 partidos en las cinco temporadas que lanzó para los Mulos. No obstante, Larsen fue históricamente un pelotero de canje.

En la Serie Mundial de 1955, Larsen abrió el cuarto juego. La serie iba 2-1 a favor de los Yankees, así que una victoria en el Ebbets Field de Brooklyn pondría a los Yankees próximos a la victoria, pero no fue así al “vikingo” le cayeron a tronco y le fabricaron 5 limpias entre la tercera y quinta entradas, donde hubo doble del segunda base Junior Gilliam, y jonrones del receptor Roy Campanella y el jardinero central Duke Snider, fueron 5 incogibles pero de ellos 3 extrabases. El juego finalizó 8-3 a favor de los de Brooklyn.  El descalabro obligó a usar a otros lanzadores de los Yankees como Johnny Kucks, Rip Coleman, Tom Morgan y hasta el abridor Tom Sturdivant.

Larsen no lanzó más en esa serie, la cual los Dodgers se la llevaron en 7 desafíos, pero siempre hay una segunda vuelta y esta fue en 1956. El manager Casey Stengel le entregó la pelota para abrir el segundo encuentro de esta serie, donde nuevamente Larsen decepcionó, 4 limpias en 1 y 1/3, más que todo por su descontrol, 4 boletos y un solo hit conectado por los rivales Dodgers. Ese juego fue a batazos limpios y los de Brooklyn se llevaron la victoria 13-8.

No obstante, no parece ser que Stengel le haya decepcionado mucho esa apertura, ya que para el quinto juego Larsen llegó al dugout y se encontró una pelota dentro de sus zapatos, era la señal que sería el abridor del quinto y último juego de esa serie, iba empatada, en el Yankee Stadium.

Según afirmó Mickey Mantle, algo de lo que ya se habló en artículo anterior de 2015, en su entretenido libro “1956, My favorite summer”, Larsen y él habían cenado la noche anterior al 5 de octubre, en el salón de un ex-pelotero de los Gigantes y oriundo de Alabama,  Bill Taylor. El salón se encuentra en la 57 de la Occidental frente al hotel Henry Hudson de Nueva York. Mucha gente especuló que Larsen se había emborrachado esa noche, falso, solo bebió ginger ale. Ya antes de las 10 de la noche, Larsen se había marchado a su hotel a dormir. Algunos le vieron subir las escaleras con una pizza en mano.

Así las cosas, Larsen lanzó el quinto juego. En la segunda entrada, Jackie Robinson soltó metrallazo por tercera, la bola le saltó del guante a Andy Carey, pero fue a parar a las manos del torpedero Gil McDougald, quien pasó a primera para concretar el out. En la cuarta entrada y con dos outs Snider soltó línea al derecho, foul, y finalmente se ponchó.

Llegó la quinta entrada, Jackie Robinson, toda una pesadilla, era un joseador al campo en toda la extensión de la palabra, como él en Cuba vi jugar con igual energía al gran Pedro Chávez. Línea al left, foul, línea al right y Hank Bauer le llegó con su elegancia de siempre. Vino el inicialista Gil Hodges- otro pasaje ya escrito anteriormente- hombre que estaba sin hit en toda la serie, por probabilidad se hizo más peligroso en ese momento. Conteo de 2-2, el siguiente lanzamiento y Hodges la chocó en condiciones, un batazo no olvidado, Mickey Mantle salió volando y cuando la pelota se antojaba de caer, apareció su guante y se consumó el segundo out de la entrada. El Valle de la Muerte (jardín central e izquierdo en el Yankee Stadium para los Dodgers) evitó un extrabase y hasta una posible anotación. Llegó el sexto bate, un hombre pequeño, zurdo al bate, pero capaz de chocarla o de ponerla en juego y embasarse, hablo del  cubano Edmundo Amorós. Primer strike por bola pellizcada, línea peligrosa de foul al derecho, pero luego rolata mansa a las manos de Billy Martin. Para agregar, Hodges se fue de 21-0 en esta serie, una decepción para los fans de Brooklyn.

Lo interesante de Larsen es que no era supersticioso. Dice Mantle que llegó al banco después de ese quinto inning y le dijo: “Oye, meloso, sería divertido si lanzo un cero hit”. La respuesta de sus compañeros fue “mandarlo a su casa” y que se callara para que lo que dijo se diera realmente.

El dominio de Larsen y también de su rival, el barbero Sal Maglie, ambos con la característica de lanzar sin wind up, fue en ese juego impresionante, pero Larsen lanzó perfecto, nada de nada, y su victoria 2-0 puso a los Yankees al borde la victoria, que se pudo materializar dos juegos después en casa de los Dodgers en Brooklyn. El perfecto de Larsen duró 2 horas y 6 minutos.

Como dije, pelotero de cambio. A Larsen le tocó estar involucrado en otro cambio, él, Hank Bauer, el jardinero Norm Siebern y el inicialista-jardinero Marv Thoneberry fueron enviado a los Atléticos de Kansas City a cambio del torpedero Joe DeMaestri, el inicialista Ken Hadley y el futuro recordista en jonrones en una temporada, Roger Maris, todo lo cual ocurrió en diciembre de 1959. Dos años después pasó a los Medias Blancas de Chicago en otro cambio que involucró a un total de 8 peloteros. Ahí no paró, 3 años después el zurdo Billy Pierce pasó junto con él a los Gigantes a cambio de otros cuatro peloteros. Luego jugó un ratico para el Houston, regresó a Baltimore y terminó con los Cachorros de Chicago en 1967.

En 14 temporadas ganó 81 y perdió 91 (.471) y PCL de 3.78, mientras que en Series Mundiales tuvo record de 4-2 (.667) y PCL de 2.75. Se caracterizaba por ser bateador de fuerza, entonces no había bateador designado. Conectó 144 hits en 595 vb, incluido 25 dobles, 5 triples y 14 jonrones, además de 72 empujadas.

Después de su retiro, se dedicó a llevar un negocio de licores y también en otro de papeles. Lo que muchos no saben es que en el momento que lanzaba su 0 hit 0 carreras, Larsen tenía una demanda judicial de parte de su esposa Vivian debido a la falta de recursos que ella tenía para sobrevivir y pagar por su hija de 14 meses de edad. La vida de Larsen era de libertinaje y no le daba para llegar al final de mes. Su salario era de 17 mil dólares anuales en 1957. Un mes después del juego perfecto Larsen se divorció, pero legalmente tenía que pasar su mensualidad a su hija y esposa.

Fuentes

Anon. Don Larsen. Baseball-reference.com. https://www.baseball-reference.com/players/l/larsedo01.shtml

Faber F. Charles. Don Larsen. SABR. https://sabr.org/bioproj/person/2b1a1fee

Mantle Mickey. 1992. My favorite summer, 1956. Bantam Doubleday Dell Publishing Group.

Romero Esteban. 2015. Entrevista a Mickey Mantle- Recordando el juego perfecto de Don Larsen en la Serie Mundial de 1956. Deportescineyotros.wordpress.com, 28 oct. https://deportescineyotros.wordpress.com/2015/10/28/entrevista-a-mickey-mantle-recordando-el-juego-perfecto-de-don-larsen-en-la-serie-mundial-de-1956/

 

Escrito por Esteban Romero, 2 enero de 2020

Orestes Miñoso, pelotero cubano y miembro de lujo del Salón del Olvido

El ser humano busca el reconocimiento de lo que hace allí donde está.
Es algo innato. Y es verdad que es como una cerilla que enciende una
chispa de felicidad cuando eso llega.”
Anon.

Lamentable pero cierto, da realmente pena ver cómo se olvidan a los peloteros que jugaron el béisbol en condiciones adversas, entiéndase de racismo, con enorme dificultades para llegar a jugar y triunfar en las Grandes Ligas.

Es por eso que habría necesidad de crear un Salón, el llamado del Olvido, donde caben muchas de esas figuras que brillaron en la pelota de las Ligas Negro, con algunos sobrevivientes que llegaron a las Mayores, los que aun brillando en el circuito prohibido, se les ha negado el derecho de poder integrar el Salón de los Inmortales.

Me vienen a la mente varios nombres, entre ellos los cubanos Alejandro Oms, Eustaquio Pedroso, Miguel Cuellar y Luis Tiant Vega, así como varios estadounidenses, entre ellos Sam Bankhead, Herbert “Rap” Dixon, Frank Lee Duncan, Bill Perkins entre otros.

Sin embargo, hay uno que fue una verdadera estrella en los años 50, llegó tarde realmente, se le retuvo injustamente en AAA por obra y gracia, cosas de la vida, de un casi paisano que lo dirigió en sus primeros años en los Indios de Cleveland. Ese pelotero fue Orestes Miñoso, al que llamaban Minnie “cariñosamente” en EE.UU.,  hombre que brilló en cuanto se le dio juego regular en las Mayores. Su velocidad, su brazo, sus movimientos, su bateo, su facilidad para recibir pelotazos de cualquier tipo y no lesionarse, muy distinto a los frágiles de hoy en día, lo hicieron aparecer como alguien muy original y único. Rara fue la temporada en la que no bateaba sobre los .300 y no robaba 20 bases o disparaba 5 triples. No en vano se le llamó de por vida Mr. Sox, y a él se le erigió un monumento antes de morir.

Monumento a Mr Sox, que no es otro que OrestesMiñoso

Monumento a Mr Sox, que no es otro que Orestes Miñoso

Así las cosas, Miñoso ha visto pasar años tras años las elecciones de nuevos exaltados al Salón de Cooperstown, murió y, para su suerte, el mismo presidente Barack Obama le rindió honores. Algunos con su racismo habitual, dirán que sucedió por ser ambos negros.

Cuando visité el Salón de Cooperstown, me di cuenta de que la presencia de Miñoso era algo notable, fotos del gran pelotero cubano, el primer latino negro en llegar al circuito mayor. Todo eso a pesar de no ser miembro del Salón, entonces me daba cuenta que había algo, hablando en cubano, que “no cuadraba la caja.” Lo peor de todo es que la caja sigue sin cuadrar y a nadie no parece preocuparle, incluido los cubanos en este giro. En esto juega mucho la ignorancia de lo sucedido en otros momentos y de los que brillaron en épocas pasadas.

Orestes Miñoso en HOF 2

Miñoso en Cooperstown. Foto del autor

Resulta paradójica esta ausencia y que se manejen nombres de peloteros, como nuevos miembros del salón, manchados por el uso de sustancias prohibidas, pero esto es tema para otro artículo.

Honrar a Miñoso y a otros tantos ilustres peloteros del pasado es una obligación con la historia de este deporte. Su olvido es otra forma de negación de su existencia y logros. Por eso propongo fundar eso que llamo el Salón del Olvido para integrar a todos los que han quedado fuera y no han sido considerados para llegar a Cooperstown, donde Miñoso sería un excelente miembro.

 

Escrito por Esteban Romero, 25 diciembre de 2019

 

Equipos de béisbol con nueve hermanos en Cuba

 El béisbol se trata de talento, trabajo duro y estrategia.
Pero en el nivel más profundo, se trata de amor, integridad y respeto.”
Pat Gillick (1937, gerente de equipos en la MLB)

Pelota de béisbol

Muchas veces se habla de los hermanos participantes como peloteros en un mismo equipo. La referencia en las series nacionales de Cuba ha sido el quinteto integrado por los hermanos Sánchez, Armando, Arturo, Felipe, Fernando y Wilfredo, todos de Jovellanos, Matanzas, los que realmente se destacaron en esas lides nacionales. Wilfredo y Fernando fueron peloteros extra-clase nacional e internacionalmente.

En las Grandes Ligas los hermanos dominicanos Alou, Jesús, Matty y Felipe, llegaron a jugar juntos en los Gigantes de San Francisco en 1963.

Sin embargo, a la caza de hermanos en un mismo conjunto, sucede que en Cuba ha habido dos casos con novenas completamente integradas por nueve hermanos.

El difunto historiador del béisbol cubano, Ángel Torres, reportó en sus escritos la existencia de una primera novena de hermanos, los que jugaron en el equipo del Central Santa Teresa, Sitiecito, Municipio Sagua la Grande. Eran los hermanos Torres, nada que ver con el historiador, los que nacieron en Cuba, de padres Melquiades Torres y Gerónima Domínguez, ambos venezolanos, instalados en el lugar indicado, donde tuvieron una descendencia de 14 hijos.

Los Torres desde pequeño se inclinaron por la práctica del béisbol y debutaron como novena el sábado 25 de diciembre de 1943 en el estadio local del central para enfrentarse al equipo Juventud. Los jugadores al campo fueron Rolando Torres C, Melquiades Torres Jr. 1B, Eulalio Torres 2B, Santiago Torres 3B, Rufino Torres SS, Delfín Torres LF, Crescencio Torres CF, José Torres RF, Delio Torres P. En la reserva del equipo estaba un primo de los Torres, Cheo. Ese conjunto fue entrenado y guiado por el conocido lanzador Conrado Marrero. La virtud de esa novena era que cuatro de los Torres podían lanzar y otros cuatro podían recibir los bultos detrás del home. La mayoría de estos hermanos emigraron con el tiempo.

El escritor Miguel León Hernández escribió sobre otra novena de hermanos en Cuba. El citado autor de la noticia, al parecer, no sabía de la existencia de los Torres. Nos habló de los hermanos Aguiar de Cumanayagua, actual provincia de Cienfuegos, lugar de donde han surgido algunos peloteros estelares cubanos como Ultus Álvarez, Aquino Abreu y Carlos Yanes.

La característica principal de los Aguiar fue que todos los nombres de los hermanos comenzaban con C. Ellos jugaron por primera vez en 1952.

La alineación era: Cristo C, Carlos 1B, Cecilio 2B, Celestino SS, Claudio 3B, Candito LF, Camilo CF, Carmelo RF, Casimiro P. La hermana de los Aguiar no jugaba pero advertía a sus hermanos desde las gradas, sobre todo cuando había bola escondida, la que ella llamaba perra. Usualmente jugaban contra una selección de peloteros de Cumanayagua y Manicaragua. El equipo se mantuvo activo hasta que Carlos, el inicialista, murió en un accidente.

Con el inicio de las Series Nacionales se abrieron posibilidades de juego para los Aguiar, pero de todos ellos, el único que llegó a jugar fue Casimiro en la III Serie Nacional (1963-64) y no en la primera como él había afirmado en entrevista con León Hernández. Según dice, se lesionó por un pelotazo surgido de un foul bateado por el santiaguero Elpidio Mancebo, lo cual corrobora que Casimiro no jugó en la I Serie Nacional, ya que Mancebo debutó en la II Serie (1962-63).

Resulta sumamente interesante que Cuba haya tenido dos novenas de béisbol integradas completamente por hermanos. No conozco de otras ligas fuera de Cuba que tengan esta dicha.

Fuentes

León Hernández Miguel. Un equipo de béisbol integrado por 9 hermanos. Calle B, Revista Cultural de Cumanayagua. http://www.calleb.cult.cu/index.php/e/381-obra-literaria-de-miguel-leon-hernandez-/1669-un-equipo-de-beisbol-integrado-por-9-hermanos-

Torres Ángel. 1996. La leyenda del béisbol cubano 1878-1997. Review printers, Miami p. 122

 

Escrito por Esteban Romero, 16 diciembre de 2019

Dos Series Mundiales amateurs de béisbol en un mismo año (1973)

El béisbol es el deporte más lindo del mundo, y merece que le des lo mejor.”
Babe Ruth (estelarísimo pelotero de los Yankees de Nueva York)

Terminada la XX Serie Mundial en Managua (1972) se originaron una serie de discrepancias entre las federaciones nacionales de béisbol de varios países, en este caso activamente participaron Cuba, Nicaragua, EE.UU., mientras otros decían poco al efecto. En realidad las discrepancias venían por las diferencias políticas existentes entre los tres países indicados. Estas fueron de tal magnitud que originó la aparición de dos federaciones mundiales o internacionales. Por un lado apareció la FEMBA o Federación Mundial de Béisbol Amateur, la cual era patrocinada o apoyada por países como Nicaragua, EE.UU., Corea del Sur, Japón, China Taipei y algunos países centroamericanos que no tenían mucho empuje en este deporte. Lo opuesto resultó ser la FIBA o Federación Internacional de Béisbol Amateur, donde Cuba era abanderada apoyada por Venezuela, Panamá, República Dominicana y Antillas Neerlandesas.

Otros países jugaron lo mismo en torneos de una como otra Federación, como fueron los casos de Puerto Rico y México. Las diferencias se mantuvieron hasta 1976 cuando el presidente del Comité Olímpico mexicano Mario Vázquez Raña logró reunir a todos los países aficionados al béisbol y lograr un acuerdo para una única federación y torneo mundial de béisbol.  Fue así que el 4 de enero de 1976 surgió la AIBA (Asociación Internacional de Béisbol Amateur).

No obstante, 1973 fue el año de dos series mundiales. La primera fue la efectuada en la Habana, conocida como la  XXI Serie Mundial Amateur de Béisbol o XXI Campeonato Mundial de Béisbol Aficionado, que se realizó del 25 de noviembre al 9 de diciembre de 1973. Con la participación de ocho países: Antillas Neerlandesas, México, Países Bajos (Holanda), Panamá, Puerto Rico, República Dominicana, Venezuela, además de Cuba como país anfitrión.

El torneo fue un Round Robin a dos vueltas, un total de 14 partidos para cada equipo. El equipo cubano, dirigido por Servio Borges, vino con varios debutantes en eventos internacionales oficiales. Su nómina fue:

Receptores: Lázaro Pérez y Evelio Hernández.
Cuadro: Agustín Marquetti 1B, Félix Isasi 2B, Germán Águila 3B, Rodolfo Puente SS, Alfonso Urquiola y Ubaldo Álvarez.
Jardineros: Fermín Laffita, Rigoberto Rosique, Wilfredo Sánchez, Armando Capiró y Julián Villar.
Lanzadores: Braudilio Vinent, Julio Romero, Juan Pérez Pérez, Alfredo García, Mario Fernández, Luis Barreiro, Antonio “Boricua” Jiménez.

Los debutantes cubanos fueron Germán Águila, Alfonso Urquiola, Ubaldo Álvarez, Julián Villar, Julio Romero, Juan Pérez Pérez, Alfredo García, Mario Fernández y Luis Barreiro.

El equipo boricua vino dirigido por Víctor Pellot y en su nómina aparecían peloteros experimentados como Johnny Martínez, Luis A. Mercado, Rogelio Negrón, Evaristo Roldán, Tony Valentín entre otros. Panamá trajo a Roberto Cooper, Roy Blake, Lorenzo Ramsey y los hermanos Cedeño.

No obstante, la fuerza real estaba en la nómina cubana, cuyo staff de pitcheo logró una impresionante labor. Julio Romero fue el lanzador para el juego inaugural del equipo Cuba contra el conjunto de República Dominicana, donde el pinareño estuvo a punto de anotarse un juego de 0 hit 0 carrera en su primera intervención en juego de evento mundial. Logrado el out 25 en la novena entrada, a Julio le conectaron par de incogibles y por ahí se le fue el 0 hit.

Fue el preámbulo de lo que vendría a continuación. Vinent se hizo cargo del montículo contra México, equipo al que blanqueó y los dejó en dos hits. El meteoro cedió su puesto a su coterráneo, el zurdo santiaguero Mario Fernández, quien dominó en los dos últimos innings. Vinent-Fernández duplicaron la cifra de ponches logradas por Romero (4) un día antes. Frente al débil Antillas Holandesas, la obra de la lechada fue a tres manos, Juan Pérez Pérez-Alfredo García-Boricua Jiménez, los que se encargaron de propinar 15 ponches y permitir un trío de indiscutibles. El habanero Luis Barreiro caminó toda la ruta contra Holanda, 11 ponches, 0 bases y 3 hits permitidos. El 29 de noviembre de 1973 volvió Pérez Pérez, esta vez contra Venezuela, y no hubo desliz, 12 ponches, una base y 0 hit, alcanzó lo que su compañero Julio Romero no pudo lograr en el primer juego, el cero hit, cero carreras. Ya el acumulado era de 45 escones consecutivos.

Alfredo García y Boricua Jiménez combinaron esfuerzos contra República Dominicana, 6 ponches, 6 hits y 2 bases. El dúo de los santiagueros, Vinent-Fernández, le lanzó a Puerto Rico, 6 ponches, 2 hits y 1 base. En el siguiente juego, Julio Romero volvió a la grande contra Panamá, 15 ponches, 4 hits y 2 bases. El matancero Alfredo García le lanzó a México, 13 ponches, 3 hits y 1 base. Barreiro abrió contra Antillas Holandesas y en los finales entró Pérez Pérez, 9 ponches, 4 hits y 1 base. De Holanda se hizo cargo “Boricua” Jiménez en juego completo, 6 ponches, 3 hits y 2 bases. Romero abrió contra Venezuela y luego relevado por Alfredo García, 12 ponches, 3 hits y 5 bases. Finalmente Pérez Pérez contra Puerto Rico, pero la cadena de ceros quedó interrumpida en la tercera entrada de ese juego, por lo que el record fue de 110 escones consecutivos.

Romero, Pérez, Vinent, Boricua y Alfredo García

Dice el refrán que cuando hay pitcheo no hay bateo, algo muy cierto y fue lo que sucedió en este mundial. Los rivales del equipo cubano fueron silenciados por los serpentineros cubanos. A ello hay que sumar que la ofensiva cubana disparó 15 jonrones y no permitió ninguno. El único juego con anotación reñida para el conjunto cubano fue el último contra Puerto Rico.

El estado final de los equipos arrojó un equipo Cuba invicto y campeón por la clásica milla.

Equipo

G

P

Cuba

14

0

Puerto Rico*

10

3

Venezuela

10

4

República Dominicana

7

6

Panamá

6

8

México

5

9

Antillas Holandesas

3

11

Holanda

0

14

*En el calendario quedó un juego sin efectuar entre Puerto Rico y República Dominicana.

A la ofensiva Agustín Marquetti fue el más destacado del equipo cubano, al conectar 25 imparables e impulsar 21 carreras, con lo cual empataba el record previamente implantado por el cubano Juanito Izaguirre y luego igualado por Armando Capiró. El toletero de Alquizar se llevó el MVP de este mundial, premio muy merecido. Fermín Laffita impuso marca de dos jonrones en una misma entrada en juego frente a la selección de México. A continuación los líderes de esta justa.

Marquetti, Isasi, Laffita y Capiró

Líderes de bateo 

C 20 Félix Isasi Cuba
H 25 Agustín Marquetti Cuba
2B  6 Francisco Rodríguez México
HR  3 Evelio Hernández Cuba
Armando Capiró Cuba
Félix Isasi Cuba
Germán Águila Cuba
CI 21 Agustín Marquetti Cuba
BR  9 Wilfredo Sánchez Cuba
Ave. .432 Juan Fontanez Puerto Rico

Líderes pitcheo

%Ganados 1000 Julio Romero Cuba
Luis Barreiro Cuba
E. Ovalles Venezuela
PCL 0.00 Julio Romero Cuba

El Todos Estrellas de este mundial fue el siguiente:

Receptor  Jorge Ayala  Venezuela
Inicialista Agustín Marquetti  Cuba
Intermedia Félix Isasi  Cuba
Antesalista Germán Águila  Cuba
Torpedero Rodolfo Puente  Cuba
Jardinero Izquierdo Armando Capiró  Cuba
Jardinero Central Francisco Edmond  República Dominicana
Jardinero derecho Juan Fontanez   Puerto Rico
Lanzador derecho Julio Romero   Cuba
Lanzador zurdo Augusto Báez  Venezuela

Casi paralelamente se desarrollaba en Managua, Nicaragua la XXII Serie Mundial Amateur de Béisbol (22 noviembre al 5 diciembre de 1973) organizada por la FEMBA, federación dirigida por el militar nicaragüense Carlos García Solórzano.  Once equipos asistieron a esta justa: Colombia, China Taipei, Alemania, Honduras, Guatemala, Costa Rica, Canadá, México, Puerto Rico, Estados Unidos y el anfitrión Nicaragua. Como se ve una combinación de equipos fuertes y otros sumamente débiles. Los juegos se efectuaron en Managua pero no faltó alguno que otro fuera de Nicaragua, como uno efectuado en Tegucigalpa, Honduras, que tuvo la cifra record de 7 asistentes al desafío, una verdadera ridiculez.

Si bien Cuba ganó ampliamente en la Habana, en Nicaragua el conjunto estadounidense no dejaba lugar a dudas ser superior a los demás y terminar invicto con 10 victorias, seguido de los nicas, que ganaron 8 y perdieron 2, resultado similar al obtenido por Puerto Rico.

Información detallada de los juegos de este juego no se poseen, pero sí las estadísticas de los líderes que fueran recopiladas por Peter Bjarkman. Se había informado que el equipo de Canadá había abandonado el evento por falta de condiciones óptimas de hospedaje para los integrantes de este equipo. Los estadounidenses se alojaron en hotel de primera, pero para algunos hubo tiendas de campaña. Canadá aparece con los 10 juegos en la tabla de posiciones, pero el que suscribe desconoce si se le anotaron derrotas por ausencia a este conjunto.

Equipo

G

P

EE UU

10

0

Nicaragua

8

2

Puerto Rico

8

2

Colombia

7

3

Taiwan

7

3

Canadá

4

6

Honduras

4

6

Costa Rica

3

7

Guatemala

3

7

México

1

9

Alemania

0

10

El juego final fue un duelo entre el lanzador zurdo Rich Wortham de EE.UU. contra el legendario Dennis Martínez de Nicaragua, el cual finalizó 1-0 a favor de la tropa estadounidense. Wortham lanzó 27 entradas de manera impecable al no permitir anotación rival.

Líderes de bateo

C  12  Orlando González*  EEUU
H  19  Luis Gaviria Colombia
2B  4 Julio Cuaresma  Nicaragua
3B  2 Ming-Yung Hsieh China Taipei
HR 3   René Acevedo Puerto Rico
CI  11  René Acevedo Puerto Rico
BR  11 Ming-Yung Hsieh China Taipei
Ave. .432  Luis Gaviria Colombia
Slug  .614 Luis Gaviria Colombia

*Pelotero cubano, bateador zurdo, inicialista-jardinero, nacido el 15 de noviembre de 1951 en la Habana y egresado de la Universidad de Miami. Orlando fue el pelotero cubano 119 en jugar en Grandes Ligas, donde debutó en 1976 con los Indios de Cleveland, luego Filis de Filadelfia (1978) y Atléticos de Oakland (1980).

Selva y Orlando González.png

René Acevedo

El Todos Estrellas de este mundial fue el siguiente:

Receptor Danny Goodwin   EEUU
Inicialista Luis Gaviria       Colombia
Intermedia Gersan Luis Jarquín   Nicaragua
Antesalista Jimmy Hacker    EEUU
Torpedero  Wayne Krenchicki   EEUU
Jardinero izquierdo Jorge Cordero  Guatemala
Jardinero central  Jorge Corpas  Colombia
Jardinero derecho Ming-Yung Hsieh  China Taipei
DH    Pedro Selva  Nicaragua
Lanzador derecho Julio Júarez   Nicaragua
Lanzador zurdo Rich Wortham   EEUU

Rick Wortham

El lanzador Wortham volvería a integrar el equipo de su país a los Juegos Panamericanos, México (1975), cuando EEUU se llevó la medalla de plata.

Fuentes

  • Revistas Bohemia noviembre y diciembre 1973.
  • Baseball-reference.com

 

Escrito por Esteban Romero, 12 diciembre de 2019

 

Más de lo mismo, Torneo de Béisbol Premier 12 (2019)

El progreso es imposible sin cambio, y aquellos que no
pueden cambiar sus mentes no pueden cambiar nada
.”
George Bernard Shaw (1856-1950, dramaturgo y critic irlandés)

Pelota de béisbol

Sencillamente triste y penoso, así se puede calificar el desempeño del equipo cubano de béisbol en el Premier 12 de 2019.

“Cuba viene a mostrar un juego dinámico, creativo y con mucha disciplina táctica”, dijo Miguel Borroto, nuevo director del equipo y uno de los supuestos remedios para la cadena de derrotas que viene eslabonando desde hace rato el equipo Cuba en béisbol. Luego en otra entrevista añadió: “Disciplina, combatividad y patriotismo son principios claves para el éxito deportivo”.

No se va a una guerra, se va a jugar béisbol, y por mucho patriotismo que se tenga, algo que no pongo en duda, si no se juega bien, no se gana. Borroto debe haber estado emocionado, de nunca haber ganado una serie nacional, de buenas a primeras fue designado para llevar las riendas de un equipo que no parecía nada nuevo y capaz de lograr la esperada clasificación para las olimpiadas de 2020.

El béisbol es un deporte muy técnico, donde hay que actualizarse cada vez más. Personalmente respeto la decisión de poner a Borroto como director, pero lamentable si se pensó que esa sería una de las soluciones.

La composición de un conjunto con peloteros que se repiten una y otra vez, de baja eficiencia en torneos regionales o internacionales, a los que se añaden aquellos que vienen del más allá y tampoco rinden en las selecciones nacionales, como son los casos de Yurisbel Gracial y Alfredo Despaigne, más lanzadores que no ganan o no rinden lo debido como Freddy Assiel y Yoani Yera, no es que le haya dado a muchos la esperanza de la victoria. Lo mismo da que sean las Series del Caribe, los Centroamericanos, los Panamericanos, lo que sea, esas nóminas no aportan nada nuevo. Así que a la pregunta de un amigo, antes de comenzar el Premier, le respondí, ojalá me equivoque, pero no pasarán.

Muy triste que en tres juegos se vayan los nuestros con par de lechadas, que no bateen un solo extrabase y que anoten una carrera de las 3 anotadas, gracias a ese invento macabro de la regla Schiller en extrainning. Sencillamente así no se puede ganar y cuando las victorias no se logran es debido a que el béisbol cubano sufre de un escandaloso atraso. Crisis es una cosa y atraso es que ya no se está al nivel que siempre se estuvo. La crisis es una situación grave que pone en peligro el desarrollo de un asunto o un proceso, mientras que el atraso es un desarrollo incompleto o deficiente con relación a sus propias posibilidades o al desarrollo alcanzado por otros países.

Si uno se traslada a las Series Nacionales de las últimas décadas, podrá ver bateadores con extraordinarios promedios ofensivos, ya es raro que el campeón de bateo de la serie nacional no esté sobre los .400. Sin embargo, salen  a jugar fuera, no la ven pasar y perecen a base de ponches. A eso hay que sumar la desesperación, con marcador adverso, le hacen swing a todo, como para adivinar. Tampoco debemos dejar pasar el caso del veterano Frederich Cepeda, un hombre que brilló en el pasado a la ofensiva en varios eventos internacionales, pero que actualmente no rinde ni remotamente lo debido. Los años no pasan por gusto y mantenerlo en un equipo Cuba solo por su nombre, no tiene mucha lógica. Los lanzadores son mejores realmente, al menos varios de los escogidos, pero deben lanzar muy fino para que no les anoten carreras, ya que el respaldo ofensivo llora por su ausencia.

Volviendo a Borroto, un director de equipo, sobre todo en una serie corta, debe saber que no puede mantener una alineación que no batee. Si los cubanos-nipones, hablo de Despaigne y Gracial no bateaban, había que bajarlos pero no mantenerlos de tercero y cuarto. Un pelotero puede rendir mucho en un momento y poco después no hacer nada. Les doy un ejemplo reciente, Yandy Díaz, un bigleaguer cubano, bateó muchísimo en el juego decisivo para el comodín con el Tampa, pero después en el play off no rindió nada al bate. La solución fue sencilla, banco y sustitución por otros peloteros que lo hicieron mejor. El director Kevin Cash sabía que no había tiempo para esperar a que Yandy recobrara su bateo inicial. Sin embargo, Borroto no hizo nada al respecto, una novena sin batear y todo quedó intocable, vaya Ud. a saber qué estaba esperando. No me gusta criticar a los directores, pero ahora si es el caso.

Hay más de 100 peloteros cubanos jugando en Ligas Menores, algunos con mucha eficiencia, pero las cosas son como son y no se quieren cambiar, ya que priman otras razones que nada tienen que ver con el deporte. Una combinación de algunos de esos peloteros con otros de series nacionales podría dar el empuje requerido y ayudaría a que los que juegan en casa aprendan alguna que otra cosa nueva.

No obstante, el remedio mayor hay que buscarlo en casa, actualizar la pelota cubana, algo que no es fácil realmente, sobre todo si se quiere resolver con el mismo personal técnico de siempre. Los narradores hablan de seleccionar a los mejores peloteros jóvenes de series nacionales, buena idea, pero recuerden que el éxodo continuará y su daño sería menor si ellos pudieran posteriormente integrar las selecciones nacionales. Un pelotero podría irse legal y libremente, y luego sería elegible para integrar la selección, se habla aquí de esos tantos que juegan en Corea, Japón y México.

Se perdió en los Panamericanos de Lima (2019) y de allá para acá no se ha hecho nada que realmente empuje al béisbol cubano por la senda victoriosa que siempre recorrió hace más de una década.

 

Escrito por Esteban Romero, 10 noviembre de 2019

 

 

Torneo Regional de Béisbol en Cuba (1972)

El béisbol es como una iglesia. Muchos la visitan y pocos la entienden.”
Leo Durocher (ex-jugador y director de equipos en la MLB)

Esta competencia fue un torneo que tuvo dos versiones, una en 1971 y la siguiente en 1972. El que suscribe se resiste llamarlo por su nombre, nada más y nada menos que Serie del Caribe. La de 1972 era la segunda serie, pero no es justo tomar el nombre de un torneo profesional de béisbol consolidado, que se disputara año tras año hasta la salida precisamente de Cuba en 1961. Lo más indicado era llamarle Serie del Caribe de béisbol amateur o aficionado, algo así, pero no tomar el nombre de algo ya establecido  en otros circuitos.

Hallar información y escribir sobre este torneo, que ha quedado casi en el olvido, era un empeño personal sobre todo por una curiosidad en uno de sus juegos, que ha pasado como un hecho digno de recordar. No obstante, como se ha podido recopilar toda la información, se relatarán los resultados y desempeños de los principales peloteros.

El torneo tuvo lugar del 15 al 22 de octubre de 1972 y se jugó en tres estadios: el Latinoamericano en la Habana, el Guillermón Moncada en Santiago de Cuba y el Augusto César Sandino en Santa Clara. Participaron las selecciones nacionales de Puerto Rico, Panamá, República Dominicana y dos selecciones cubanas, Cuba Rojo dirigido por Servio Borges, y el Cuba Azul con Juan “Coco” Gómez como timonel, algo que se puede considerar injusto.

La XI Serie Nacional (1971-72) tuvo tres protagonistas principales: Azucareros campeón, Mineros sub-campeón e Industriales tercer lugar. De esos tres equipos, el más fuerte era el de Industriales dirigidos por “Coco” Gómez. Sin embargo, a última hora los inspirados Mineros de Roberto Ledo y los estables Azucareros dirigidos a dos manos, Pedro Pérez Delgado y Servio Borges, echaron por tierra el pronóstico que daba a los azules el campeonato. Finalmente Mineros se enfrentó a Azucareros en un play off de 3 juegos a ganar dos, el cual finalmente favoreció a Azucareros, cuyo juego decisivo fue lanzado magistralmente por José Antonio Huelga.

Lo lógico habría sido que Ledo dirigiera el Cuba Azul, pero no fue así. Esas cosas tienen su nombre. Ledo se mantuvo por un tiempo a la sombra de dos buenos directores como Ramón Carneado, al que nunca se le permitió dirigir selección Cuba, y del reglano Gilberto Torres, quien estimaba a Ledo y lo llevaba en su cuerpo de dirección en las selecciones que dirigió. Los Orientales ganaron la VI Serie Nacional (1966-67) y su director triunfador, Ledo, fue entonces quien se encargó de la dirección de la nave cubana a los Juegos Panamericanos de Winnipeg (1967). El equipo cubano quedó en segundo lugar ante un equipo estadounidense con figuras que posteriormente jugaron en Grandes Ligas. Ledo nunca más fue llevado a dirigir o co-dirigir selecciones cubanas. La entrada de Servio Borges en escena en 1969 tuvo mucho que ver con ese alejamiento. Ledo debió haber sido el director del Cuba Azul, pero no le dieron esa oportunidad.

Este torneo constó de un Round Robin de una sola vuelta. La participación en esta serie era importante para los equipos como preparación para el campeonato mundial que se efectuó en Managua, en noviembre de 1972, evento del cual existe un artículo en este blog en enero de 2017 (https://deportescineyotros.wordpress.com/2017/01/01/xx-campeonato-mundial-de-beisbol-amateur-managua-nicaragua-1972/).

Las nóminas de los dos equipos Cuba, algo incompletas, aparecen a continuación:

Cuba Rojo

Director: Servio Borges
Receptores: Lázaro Pérez, Jesús Escudero
Cuadro: Agustín Marquetti, Felipe Sarduy (OF), Félix Isasi, Owen Blandino, Vicente Díaz, Agustín Arias, Rodolfo Puente (no jugó).
Jardineros: Rigoberto Rosique, Wilfredo Sánchez, Armando Capiró, Fermín Laffita
Lanzadores: Orlando Figueredo, Antonio “Boricua” Jiménez, Mario Fernández, Oscar Romero, Juan Pérez Pérez.

Cuba Azul

Director: Juan “Coco” Gómez
Receptores: Evelio Hernández, Pedro Cruz
Cuadro: Arturo Linares, Antonio Muñoz, Germán Águila, Pedro Jova, Osvaldo Oliva, Julio Soto, Lázaro Peñalver.
Jardineros: Reinaldo Linares, Sandalio Hernández, Silvio Montejo, Raúl Reyes, Eusebio Cruz
Lanzadores: Santiago Mederos, Walfrido Ruíz, Braudilio Vinent, Pedro González, Bernardo González.

Los conjuntos visitantes vinieron con algunas de sus figuras principales, como es el caso del receptor Ruperto Cooper, el siempre útil  Roy Blake y los hermanos Ramiro, Manuel y Justiniano Cedeño de Panamá. El jardinero Diógenes Belliard y el lanzador José Tineo de República Dominicana, mientras Puerto Rico trajo al segunda base Johnny Martínez, al jardinero Luis R. Colón y al lanzador cubano Carlos Lowell, padre del antesalista Mike Lowell. Carlos venía a Cuba y pasaba como nacido en Puerto Rico, ya sobre eso se escribió en el artículo sobre el campeonato mundial en Cuba (1971). Los ausentes boricuas fueron el jardinero central Luis Mercado, quien estaba en preparativos de casarse; los lanzadores Sandalio Quiñones, Rogelio Negrón y Luis Torres por problemas de estudio o en sus centros laborales. Se trata de verdaderos peloteros amateurs. La mayoría de ellos jamás jugó pelota profesional, algo curioso realmente.

El juego inaugural fue en el Latinoamericano repleto a más no poder. Panamá se enfrentó al Cuba Rojo, cuyo abridor fue Oscar Romero, quien no se presentó en forma y tuvo que ceder el montículo a Antonio “Boricua” Jiménez en la cuarta entrada. En la primera entrada, los istmeños le ligaron par de sencillos de Alonso Alleyne y de Samuel Quintero, pero una rolata sirvió para doble matanza Isasi-Arias-Sarduy. En el segundo, Panamá anotó su única carrera, en las piernas de Lorenzo Ramsey por error del mismo lanzador Romero en tiro a segunda. En la cuarta entrada, Ramsey, Cedeño y Francisco Gutiérrez llenaron las bases por sencillos con un out y fue ahí que llegó el Antonio «Boricua» Jiménez para apagar el fuego con ponche y palomón al cuadro, y así redondear el escón. Por su parte la escuadra cubana inició agresiva su ofensiva en la misma primera entrada, los tres mosqueteros matanceros eran los primeros bateadores (Wilfredo Sánchez, Rigoberto Rosique y Félix Isasi). Wilfredo disparó cohete al central, Rosique conectó infield hit y a continuación Isasi sonó metrallazo pegado a la línea de tercera, bueno para un doblete, Wilfredo anotó y Rosique llegó a tercera. La segunda carrera fue empujada por Blandino con línea atrapada al primer bounce por el torpedero panameño, con la cual entró Rosique, mientras Isasi anotaba por un error. En la quinta entrada sumaron otra más por base a Boricua Jiménez y triple de Rosique, batazo muy toreado por Lorenzo Ramsey. En el sexto, Capiró disparó jonrón a 340 pies e Isasi lo imitó en el séptimo, batazo que fue otra línea bien pegada a la raya que se elevó para irse y así también remolcar a Rosique, hombre que se fue de 4-4 en este juego. Anoten ese detalle ofensivo del jardinero central matancero.

En la segunda jornada se enfrentaron Puerto Rico contra Cuba Azul en el parque del Guillermón Moncada, y Panamá contra República Dominicana en el estadio Latinoamericano. Tanto boricuas como panameños se alzaron con apretadas victorias sobre sus rivales. El relevista, el barbero de oficio, Bruno Vachier de los boricuas, se hizo cargo del montículo en la octava entrada cuando el equipo cubano había anotado 2 carreras y amenazaba con hacer más a costa del otro relevista Sigfredo Alicea. Vachier dominó a Arturo Linares y a Sandalio Hernández para sofocar la rebelión, y en el noveno dominó también a Lázaro Peñalver, Germán Águila, hubo hit de Evelio Hernández, pero el emergente Pedro Cruz de ponchó y entregó el out 27. El partido concluyó 5-4, el perdedor fue el zurdo Changa Mederos, a quien le anotaron la primera carrera en el mismo capítulo de apertura. Coco Gómez utilizó a todos sus 20 peloteros en este partido contra Puerto Rico. En el otro desafío, el zurdo Eugenio Fuentes de Panamá se encargó de pintar de blanco al dejar al equipo dominicano en siete incogibles. La decisiva del partido, que concluyó 1-0, fue por hit del torpedero Francisco Gutiérrez en la sexta entrada. El rival de Fuentes fue el lanzador José Tineo, quien navegó con suerte y solo le anotaron una carrera. La buena defensiva de los dominicanos tuvo mucho que ver con el apretado marcador de este juego.

Y llegó el partido de importancia histórica para el que suscribe, se trata del enfrentamiento del Cuba Rojo y el Cuba Azul, que tuvo lugar el 17 de octubre de 1972 en el Latinoamericano. Servio designó a Huelga como abridor para ese juego, mientras Coco Gómez había indicado a Bernardo “Navajas” González.  Eso fue lo anunciado, Coco Gómez cambió de parecer y puso a Braudilio Vinent en la lomita, probablemente ya el mejor lanzador de Cuba en ese entonces, pero aún no reconocido como tal. Servio lo llevó a los Juegos Centroamericanos en Panamá (1970), donde al Meteoro de la Maya no le fue muy bien y le valió no hacer los equipos Cuba a los Panamericanos de Cali (1971) y al mundial en Cuba (1971). Se sabía de su calidad, pero a Borges aún no le convencía, un ejemplo fue el que se incluyera en el Cuba Azul, a fin de cuentas un Cuba B.

Los de ese Cuba B salieron a darlo todo en función del triunfo y Vinent se presentó como en sus mejores momentos. La primera carrera fue anotada por los azules en las piernas de Osvaldo Oliva por error de Lázaro Pérez en tiro a la segunda y cañonazo de Arturo Linares. En la segunda entrada el receptor Evelio Hernández recibió boleto, Vicente Díaz cometió error en rolata de Julio Soto, con la cual Evelio anotó la segunda carrera del Cuba Azul. No fue hasta la sexta entrada que los del Cuba Rojo anotaran, Isasi recibió base, Capiró y Marquetti saborearon ponches, pero el antesalista Osvaldo Oliva tiró mal a primera en el siguiente lance e Isasi anotó la primera de su equipo. Los Azules ripostaron en esa entrada con su tercera anotación, hit y robo de Sandalio Hernández, sencillo de Raúl Reyes, el que combinado con error de Capiró le permitió a Sandalio anotar. En el octavo, Vinent, ya cansado, le dio base a Capiró a la par que lanzaba par de wild pitches, mientras Agustín Arias impulsaba la carrera con rolata al cuadro. Vicente Díaz le conectó sencillo a Vinent, por lo que Coco Gómez decidió sustituirlo. El Meteoro había hecho un total de 124 lanzamientos hasta ese momento, además del hecho que Vinent había lanzado de relevo en el primer juego del Cuba Azul contra los boricuas un día antes. El derecho Walfrido Ruíz se hizo cargo de la lomita. Llegó el noveno, juego 3-2 a favor del equipo Azul, que estaba a un out de la victoria, le tocaba batear al jardinero central Rigoberto Rosique, el mejor hombre con promedio ofensivo de su equipo y segundo hasta ese momento en el torneo. Ya era de dormir para el que suscribe, el cansancio se hacía sentir, apenas me impresionó el cambio anunciado, número 17 Owen Blandino como emergente por Rosique, los narradores todo lo contrario, mi padre observaba y no comentaba. Increíble pero cierto, Blandino conectaba enorme jonrón a Walfrido, con el cual empataba el juego a 3 carreras. Mucho se ha hablado de este movimiento, cada cual tiene su opinión, para uno, le salió bien pero no era lo indicado. Rosique podría haberse embasado y luego venía Isasi, hombre nada fácil de dominar y sobre todo en situaciones complicadas. Lo otro es que he leído en algún que otro escrito ponen este cambio en otro evento. Es por eso que doy nombre del torneo, fecha y lugar para dejar todo aclarado.

Jonrón Blandino close up

Momento en el que Owen Blandino conecta su famoso jonrón

El juego se fue a extrainning, en el décimo Walfrido se complicó y Coco Gómez trajo al camagüeyano Pedro González a lanzar, del cual muy pocos se acuerdan. Había corredores en segunda y tercera con un out, Vicente Díaz al bate, el que murió en rolata a segunda con el cuadro cerrado, y a continuación Lázaro Pérez se ponchó. Cinco entradas más tarde el Cuba Azul inició embasando a Silvio Montejo por infield hit por el montículo frente a los envíos de Boricua Jiménez, el que tiró mal a primera y propició que Montejo le llegara a segunda, Evelio conectó fly a los jardines que llevó a Montejo en pisa a corre a tercera, Pedro Jova le siguió con cepillazo al que Isasi le llegó incómodo y su tiro a la goma fue desviado, con lo que Montejo anotaba la carrera que decidiera el partido, el cual duró 331 minutos, o sea más de 5 horas y media. La victoria se la llevó Pedro González.

El otro juego de esa jornada fue entre Puerto Rico y Dominicana, el cual concluyó con victoria para los boricuas, en 10 entradas, con anotación de 5-4. Dominicana llegó a fabricar sus 4 carreras en la primera y tercera entrada, pero Puerto Rico no se amilanó y en el octavo anotó cuatro, donde hubo jonrón del emergente de Pedro G. García, el que empuñó por el lanzador Luis E. Ortiz. En el décimo Johnny Martínez disparó cepillazo que trajo la carrera decisiva en las piernas del torpedero Luis Renovales.

En los siguientes partidos, el Cuba Rojo dispuso de Dominicana con anotación de 15-4, juego abierto por Juan Pérez Pérez que no se presentó en forma y permitió 3 de las 4 carreras anotadas por su rival. Oscar Romero vino y no lo hizo mejor, permitió una más, la fiesta dominicana concluyó con la entrada de Orlando Figueredo, quien permitió 3 hits, cero carreras, cero bases por bolas y 5 ponches, que le valió para llevarse el triunfo. La ofensiva cubana disparó 12 hits y anotó 15, Rosique y Marquetti se fueron de 3-2 cada uno. Luis R. Polanco fue el lanzador derrotado.

Orlando Figueredo

Orlando Figueredo

Otro gran duelo fue el que escenificaron Puerto Rico y Panamá, el que concluyó con victoria para los boricuas, en 10 entradas, con anotación de 1-0, carrera producida por jonrón del torpedero Luis Renovales. El derecho Roy «El brujo de Chilibre» Blake de Panamá mantuvo a los boricuas silenciados completamente a lo largo de 7 y dos tercios, tiró 110 lanzamientos, 70 fueron strikes y 25 de ellos abriendo a peloteros al bate, pero el boricua Sigfredo Alicea tampoco permitió libertades a los panameños. Ambos lanzadores se mantuvieron todo el tiempo en la lomita.   Revisando un poco de información sobre estos peloteros, veo que Blake, hombre nacido el 27 de julio de 1946 en Ciudad Panamá, falleció el 14 de junio de 2015. Blake fue siempre pelotero amateur y en su carrera había logrado dos juegos de cero hit cero carreras. A su retiro fue entrenador de pitcheo en su país.

Roy Blake

Roy Blake

Luis Renovales es felicitado por sus compañeros después de su jonrón decisivo

Luis Renovales es felicitado por sus compañeros después de su jonrón decisivo frente a los envíos de Roy Blake

Llegada la última jornada, 22 de octubre de 1972, los dos equipos cubanos iban con una derrota, mientras que Puerto Rico no había perdido aún. Ese día el juego del Cuba Azul contra el conjunto dominicano fue victoria para los primeros de 1-0, partido muy cerrado con buen trabajo de los lanzadores dominicanos del abridor Roberto Rodríguez, el que permitió la única de los cubanos por sencillo de Sandalio Hernández y triple de Arturo Linares en la misma primera entrada, batazo al cual le partió muy mal el jardinero central dominicano Diógenes Belliard. José Tineo lanzó la octava entrada por los quisqueyanos. Por el Cuba Azul el ya imprescindible Braudilio Vinent, quien permitió 2 hits a la vez que ponchaba a 11 bateadores rivales y no daba boletos.

Braudilio Vinent

Braudilio Vinent

El otro partido era precisamente entre el Cuba Rojo contra Puerto Rico, el encargado de lanzar fue el gran José Antonio Huelga. Digamos que no fue un paseo este juego para el espirituano, pero sí se puede afirmar que supo sacar su extra cuando así se requirió. En el segundo inning, después de un ponche, José Valentín recibió boleto, el antesalista Pedro García sonó imparable, Luis Renovales tomó ponche, el lanzador Juan Pachot recibió otro boleto, pero Luis R. Colón roleteó a las manos de Marquetti. En el sexto se produjo una situación similar, hit de Valentín, error de Blandino en fácil rolata, cepillazo al centro de Renovales, vino el emergente Jorge Brown por el lanzador Pachot, al que Huelga le sirvió 3 strikes y sacó de circulación, foul fly al receptor del jardinero derecho Luis R. Colón y rolata del segunda base Johnny Martínez a las manos de Arias para dar el cero. Quedaba una amenaza, la de la novena entrada, que la abrió con ponche a Colón, luego bases por bolas a Johnny Martínez y al jardinero izquierdo Raúl Negrón, vino el inicialista Evaristo Roldán para sonar infield hit bien detenido por Arias, pero Huelga nuevamente se creció al ponchar consecutivamente al jardinero central Miguel Mangual y al receptor José Valentín. Huelga realizó en este juego 135 lanzamientos, ponchó a 11 y regaló 6 boletos. Por su parte, los cubanos anotaron en la misma primera entrada por boletos a Rosique e Isasi concedido por el abridor Luis E. Ortiz, wild pitch que adelantó a los corredores, y acto seguido cañonazo de Capiró que impulsó las dos primeras y sacó del juego al abridor Ortiz, relevado por Juan Pachot, a quien el jardinero derecho Felipe Sarduy le dio la bienvenida con otro sencillo. Pachot lanzó bien y permitió una sucia en la quinta entrada cuando Rosique conectó de hit, sacrificio de Isasi, passball y luego error del inicialista Evaristo Roldán que facilitó la anotación. Pachot lanzó con buen control, 8 ponches y una sola base por bolas. Ambos conjuntos conectaron 7 hits, los boricuas cometieron dos marfiladas y los del Cuba Rojo una. El resultado final fue de 3-0 y con ello el torneo terminó con triple empate de los dos equipos Cuba y Puerto Rico, cada uno con 3 victorias y 1 una derrota. La decisión de los organizadores fue la de entregar el trofeo de ganador al equipo de Puerto Rico. No había más tiempo para una serie de play off, al menos Puerto Rico tenía prisa en marcharse, pues tanto Panamá como República Dominicana se quedaron jugando algunos partidos contra selecciones provinciales.

El líder de los bateadores del torneo fue Rigoberto Rosique, de 13-9 (.692), cuatro de esos 9 hits fueron en toques de bola. Aunque hubo varios lanzadores con PCL inmaculado, mención especial merecen los derechos cubanos Braudilio Vinent y José A. Huelga, ambos con PCL por debajo de 1, y con tremendas actuaciones que incluyeron par de lechadas. No obstante, Huelga se quejaba de haber hecho el mejor entrenamiento y que sus resultados aún estaban por debajo del nivel por él alcanzado.

Rigoberto Rosique

Rigoberto Rosique

Lo llamativo de esa época era la crítica de parte de Jorge Alfonso y de Enrique Capetillo reclamando más calidad en las actuaciones de los equipos Cuba. Entonces ganaban, a veces fácil y otras veces con alguna dificultad, ¿qué dirían si vieran a los conjuntos cubanos de la década del 2010 al 2019? No serían flores, seguramente.

Estado final de los equipos

 Equipo

G

P

Prom.

Dif.

Puerto Rico

3

1

.750

Cuba Azul

3

1

.750

Cuba Rojo

3

1

.750

Panamá

1

3

.250

2.0

Rep. Dominicana

0

4

.000

4.0

 El Todos Estrellas de este evento fue el siguiente:

Evelio Hernández C  Cuba Azul
Arturo Linares 1B      Cuba Azul
Johnny Martínez 2B  Puerto Rico
Samuel Quintero 3B  Panamá
Agustín Arias SS        Cuba Rojo
Armando Capiró LF   Cuba Rojo
Rigoberto Rosique CF  Cuba Rojo
Sandalio Hernández RF Cuba Azul

Braudilio Vinent   lanzador derecho Cuba Azul
Eugenio Fuentes   lanzador zurdo Panamá

MVP Rigoberto Rosique Cuba Rojo

El que suscribe no tiene idea si la mal llamada III Serie del Caribe de béisbol se llegó a efectuar en 1973, cuya sede le fue entregada a República Dominicana por los organizadores en la Habana al finalizar este torneo.

Fuentes consultadas

  • Diario Granma del 15 al 22 de octubre de 1972
  • Revista Bohemia, 20 y 27 de octubre de 1972.

 

Escrito por Esteban Romero, 16 octubre de 2019

 

La extraña Serie Mundial de Béisbol del 2019

No hay nada mejor cuando un equipo sale de
la nada y se mete a jugar en la Serie Mundial
.”
Tom Glavine (ex-lanzador de 22 temporadas en la MLB)

Las Series Mundiales vienen a ser el evento de otoño más esperado por los aficionados al béisbol. Desde 1884 se vienen efectuando las mismas, con una interrupción en 1892 hasta su regreso en 1903, evento siempre de interés superlativo para los que siguen el mundo del bate y las pelotas a diario.

Los mejores equipos llegan a discutir ese título supremo. Hasta 1969 llegaban a enfrentarse los campeones absolutos de cada liga, luego vinieron los play off o juegos de post temporada, con más juegos entre más de dos contrincantes, y en 1994 se agregó el llamado comodín en cada liga, por lo que los juegos y la rivalidad aumentaron. Llegar a la Serie Mundial se hizo más complicado, ya que había que vencer a dos rivales de liga y luego al campeón del otro circuito.

Naturalmente, cada serie trae sus novedades, algunos peloteros rompen records ofensivos y de pitcheo, suceden hechos inesperados, la del 2019 ha sido algo única y jamás visto.

La calidad de los rivales fue indudable. Los Astros de Houston se presentaron con una ofensiva temible desde el primer bate hasta el noveno, cualquiera de ellos capaz de conectar jonrón o largar un buen extrabase, además de un pitcheo encabezado por tres abridores destacados como Gerrit Cole, Justin Verlander, Zack Greinke, y relevistas de reconocida efectividad. No le faltaba nada al equipo tejano, tan completo era que un cronista latino de uno de los más grandes grupos mediáticos en el área deportiva, twiteaba que los Astros se llevarían el cetro sin dificultad. Olvidaba el ilustre que el papel es una cosa y el terreno es otra, aunque a decir verdad, los Astros maltrataron a los Yankees de Nueva York en la discusión del título de la Liga Americana y no había razón para pensar lo contrario.

Serie Mundial 2019

El rival de la Liga Nacional fue el comodín del circuito, los Nacionales de Washington, que de forma eléctrica venció a los Dodgers en el juego del empate y el decisivo, para luego aplastar sin piedad a los Cardenales de St Louis. No obstante, posición por posición, los Astros eran muy superiores en el papel.

Los comodines han sido rivales muy incómodos en Series Mundiales, lo que se evidencia con el hecho que en las últimas 25 series, desde 1995, los comodines han logrado ganar en siete ocasiones: Marlins Florida (1997), Angelinos Anaheim (2002), Marlins Miami (2003), Medias Rojas Boston (2004), Cardenales St Louis (2011) y Gigantes San Francisco (2014). Nada extraño que un eléctrico ganase la serie mundial.

Lo que sí es extraño ganar siempre como visitador y perder como anfitrión en casa. Todos sabemos que los deportistas, aparte de sus facultades y en la forma física que se hallen, necesitan inspiración, la que se logra en buena medida con el estímulo de sus aficionados, los que son mayoría cuando juegan en su propio terreno.

La Serie de 2019 mostró algo totalmente nuevo e inesperado, siete victorias, todas fuera de casa. Los Nacionales venían descansados, habían acabado con los Cardenales en 4 juegos, por lo que tenían una racha de 6 victorias consecutivas si añadimos las dos últimas logradas sobre los Dodgers de Los Ángeles. Los Astros no tuvieron descanso realmente, fue terminar con Aroldis Chapman y los Yankees en el sexto juego, para de ahí salir a enfrentar a los Nacionales.

El primer juego, efectuado el 22 de octubre en el Minute Maid Park de Houston, arrancó como era de esperar, 2 carreras de los locales en el inning de apertura frente a los envíos del experimentado Max Scherzer. Por los Astros lanzaba su mejor carta, Gerrit Cole, un lanzador prácticamente imbateable en la temporada de 2019. Los Nacionales no creyeron en rectasm y curvas de Cole, obraron como la hormiga, una en el segundo, otra en el cuarto, ambas por jonrones, y en el quinto fabricaron 3, para poner el marcador 5-1. Los Nacionales no desperdiciaron nada cada vez que lograban una base, todo esto sucedía, mientras los aficionados de Houston no podían entender como su equipo estaba perdiendo con todo lo mejor al campo. Los Astros apretaron el paso para anotar sendas carreras en la séptima y octava entradas, insuficientes para empatar el juego. Primera victoria de los forasteros 5-4.

Serie Mundial 2019 B

El segundo juego puso a toda la afición de Houston a pensar, ¡qué paliza! El estelar Justin Verlander permitió 4 limpias a los Nacionales, los que no conforme marcaron 8 más sobre los lanzamientos de los relevistas. Un marcador así permitió que el derecho Stephen Strasburg caminara la ruta por espacio de 6 entradas y 2 anotaciones permitidas. Los forasteros se llevaron nuevamente la victoria 12-3.

La electricidad de alto voltaje de los Nacionales parecía capaz de aplastar a su adversario en cuatro encuentros. Ahora se trasladaban a Washington DC para jugar en el Nationals Park. El veterano Aníbal Sánchez por los locales contra el experimentado Zack Greinke. Una victoria de los capitalinos pondría al pescao en la sartén, como decía el ilustre narrador y comentarista Bobby Salamanca. Lo esperado no sucedió y los Astros guapearon y ganaron bien su juego con anotación de 4-1. Los Nacionales batearon 9 hits pero sus motores impulsores, el llamado RISP, no funcionaron.

No fue ayer pero será hoy, eso es lo que pensaban los capitalinos, pues no fue ayer y tampoco hoy. Ofensiva de 13 hits y 8 carreras de los Astros empataban la serie a 2 victorias, borrón y cuenta nueva. El joven mexicano José Urquidy lanzó una gran pelota en cinco entradas al permitir sólo 2 hits y propinar 4 ponches, mientras que los lanzadores adversarios, incluyendo su abridor, el zurdo Patrick Corbin, no pudieron contener la furia ofensiva de los tejanos. La anotación final de este juego fue 8-1. Los Nacionales batearon 4 hits y anotaron una. El siguiente día, 24 de octubre, no hubo juego por lluvias, por lo que el quinto partido se efectuó el 25 de octubre, el cual fue casi copia fotostática del juego anterior. Los Astros batearon 10 hits y anotaron 7, mientras esta vez Gerrit Cole supo dominar, permitió 3 hits, 2 bases y una carrera por jonrón del dominicano Juan Soto. Max Scherzer debió abrir ese partido, pero por molestias corporales no pudo lanzar. Su lugar lo ocupó el derecho Joe Ross y otros cuatro relevistas. Los aficionados capitalinos no pudieron entender como su equipo no pudo al menos ganar un juego en estos tres partidos. Les pasó lo mismo que a la afición de Houston en los dos primeros juegos.

Serie Mundial 2019 C

Al quedar libre por lluvias el 24 de octubre, los organizadores decidieron no dar más días libres, por lo que era menester que ambos conjuntos tomaran el avión que los llevaría de inmediato a Houston y así enfrentarse el 26 de octubre.

Todo el mundo, incluido el que suscribe, daba por favorito a los Astros. Jugaban en su terreno y no era posible que se volviera a producir el resultado de los dos primeros juegos. La incredulidad era enorme, hay que reconocerlo.

Los Nacionales marcaron una en la misma primera entrada por sencillo bien colocado de Anthony Rendón ante los envíos de Justin Verlander, pero los Astros ripostaron con 2 frente al difícil Stephen Strasburg, donde se incluyeron doble del venezolano José Altuve y jonrón de Alex Bregman. Alegría en todo Houston, pero no más. La fiesta se acabó, Strasburg se compuso y logró colgar escón tras escón. En el quinto inning, Adam Eaton le conectó jonrón a Verlander para empatar el juego y Juan Soto lo imitó para poner el marcador 3-2 a favor de los forasteros. Una carrera no es nada, pero cuando el pitcheo funciona, una carrerita pesa mucho. No obstante, los Nacionales no se conformaron y en el séptimo, el receptor brasileño Yan Gomes disparó sencillo iniciando entrada, cayeron dos outs, uno de ellos dudoso en jugada sobre batazo del torpedero Trea Turner, pero Rendón nuevamente puso la bola a viajar lejos para traer dos más, que si pesaban una tonelada. En el noveno el pitcheo de los Astros se volvió a complicar, dos hombres en base y Rendón al bate, otra vez enorme batazo contra las cercas, bueno para traer dos más. Strasburg dominó al cubano Yulieski Gurriel para el importante out 25 y el relevista Sean Doolittle dominó a los siguientes dos bateadores para consumar la victoria y el empate en la serie.

Serie Mundial 2019 D

Vino el séptimo juego, el partido que hay que ganar, ya que después no habrá mañana. Los de Houston confiaban en su victoria, incluso Alex Bregman le pasó mensaje a su abuelo, en el que le afirmaba que él pondría una carrera dedicada a su pariente. Los deseos son muchos a la hora de ganar. Yulieski Gurriel conectó jonrón sobre los envíos del recuperado Max Scherzer en la segunda entrada que puso el marcador 1-0. En la quinta entrada agregaron otra por sencillo impulsor del boricua Carlos Correa que trajo a Gurriel con la segunda de su equipo. Por los Astros lanzaba el experimentado Zack Greinke, un hombre que combina muy bien sus lanzamientos y que mantuvo a los Nacionales en un hit hasta la séptima entrada, en la cual dominó al jardinero Adam Eaton, pero nuevamente Anthony Rendón le enganchó una para marcar la primera de su equipo. Greinke concedió boleto a Juan Soto y el director de los Astros, A.J. Hinch, decidió traer a su relevo Will Harris. Nada es perfecto en la vida, Greinke se equivocó con Rendón, como se han equivocado otros lanzadores en ambos circuitos, cualquier lanzador puede flaquear en un momento, digo esto, pues me lució y me sigue luciendo apresurado ese cambio de Greinke. Se podía haber ido a conversar con el lanzador, darle ánimos pero no sustituirle. Ese mismo error le costó un juego a los Dodgers en la serie mundial de 2018 cuando el director Dave Roberts decidió sacar al zurdo Rich Hill en la séptima entrada por el zurdo Scott Alexander. Los Dodgers ganaban 4-0 en ese momento y sus relevistas no fueron capaces de detener la ofensiva de los Medias Rojas de Boston después de la sustitución de Hill. Cuando estas cosas suceden, son los directores movidos por sus impulsos los que pierden los juegos, y este, el de los Astros y los Nacionales, no era cualquier juego, era el decisivo de la serie mundial.

Harris, el relevista de Greinke, soportó jonrón casi inmediato del veterano Howie Kendrick, el clásico balde de agua fría, que puso el juego 3-2 a favor de los Nacionales. Psicológicamente ese batazo de Kendrick debe haber afectado muchísimo a los peloteros de Houston. Scherzer se mantuvo lanzando hasta la quinta entrada y luego fue relevado por el zurdo Patrick Corbin.  Los Nacionales no pararon de anotar, en el octavo Juan Soto trajo con hit la cuarta de su equipo y en el noveno anotaron dos más por tres sencillos y error. Se puede decir que a partir de la segunda mitad de la séptima entrada los bateadores de los Astros se les veían desesperados por dar un batazo grande. Entre el octavo y el noveno, de los bateadores de los Astros se poncharon Carlos Correa, Jake Marisnick, José Altuve y el siempre eficiente Michael Brantley, quien aportó el out 27 del juego y certificó la victoria de los Nacionales 6-2.

Jamás en Serie Mundial los 7 juegos habían sido ganados por los equipos visitantes. En la Serie Mundial de 2016 entre Cachorros de Chicago e Indios de Cleveland, hubo 5 victorias de los equipos visitantes, lo cual constituyó record en ese momento, pero esta vez fueron los 7 juegos.

Independientemente de la victoria de los Nacionales, es de reconocer la hazaña de los capitalinos al enfrentar a un equipo muy completo y con muchos deseos de victoria, como fueron los Astros. Muy pocos les dieron como favoritos y demostraron que cuando hay deseos, el esfuerzo siempre sale premiado.

La Serie Mundial de 2019 fue una grata combinación de peloteros de experiencia como Justin Verlander, Aníbal Sánchez, Max Scherzer, Zack Greinke, Fernando Rodney, Ryan Zimmermann, Kurt Suzuki, Howie Kendrick, Adam Eaton, entre otros, con otras figuras más jóvenes ya establecidas como José Altuve, Carlos Correa, George Springer, Anthony Rendón, Michael Brantley, Stephen Strasburg, Gerrit Cole, Trea Turner, y otras más jóvenes como Alex Bregman, Juan Soto, José Urquidy y Yordan Álvarez.

Las jugadas defensivas de Bregman y Rendón en la antesala fueron maravillosas, otro tanto para lo que fildeó Yulieski Gurriel en la inicial y el dominicano Víctor Robles en el jardín central. En el bateo, sobresaliente lo realizado por José Altuve y Michael Brantley, así como Rendón, Eaton y Soto por la parte de los Nacionales, eso sin olvidar lo oportuno al bate que resultó el experimentado Howie Kendrick. El pitcheo de Strasburg fue de calidad y bien premiado con el MVP de esta serie.

Serie reñida al fin cabo y serie que toda la afición aprecia. Incluso los árbitros, con sus errores como de costumbre, pero estuvieron más acertados esta vez en los conteos. También fueron muy tolerantes con algunas protestas. A Dave Martínez se le expulsó en el sexto juego pues ya no quedaba ninguna alternativa ante su agresividad, inexplicable a entender del que suscribe.

 

Escrito por Esteban Romero, 2 noviembre de 2019

 

 

 

A Joaquín «Joe» Azcúe le llaman el Inmortal

Birdie Tebbetts fue un gran director, todo un filósofo, que venía
de la misma escuela del receptor Mickey Cochrane, por lo que todo
lo aprendido sobre la receptoría se lo debo a Cochrane y a Tebbets
.”
Joaquín “Joe” Azcúe

Joaquín Azcúe

El tema de la receptoría cubana es muy interesante. En Cuba ha habido buenos receptores sin lugar a dudas, lo mismo en el béisbol profesional como en el post 1961. Cada narrador, comentarista o analista tiene sus ideas a la hora de decir cuál o cuáles fueron los mejores en esta posición, criterios que deben ser respetados, así uno pueda no estar de acuerdo. Eso es parte de la pluralidad, no todos estamos obligados a pensar igual, cada cual tiene derecho a pensar y razonar como su cerebro le indique. También sucede que algunos peloteros que se marcharon del país, sobre todo a partir de 1961, han quedado en el olvido.

Ese parece ser el caso de un receptor que lo recuerdo bien, nacido en Cienfuegos el 18 de agosto de 1939, se trata de José Joaquín Azcúe López, hombre de 180 cm de altura, de buena complexión para situarse detrás del plato y recibir lanzamientos de alta velocidad.

Azcúe proviene de una familia de clase media. Su padre trabajaba en la industria azucarera durante el proceso de zafra y luego era distribuidor de gasolina, de queroseno y alcohol para la Sinclair, lo cual le proporcionaba los medios para vivir decentemente, y también que Joaquín y su hermano Jorge pudieran asistir a la escuela superior Champagnat, la que era administrada por los Maristas. Fue allí donde ambos hermanos comenzaron a practicar deportes, entre ellos fútbol, baloncesto y béisbol.

En sus años de estudio, a la edad de 16 años, Joaquín fue descubierto por un cazatalento de los Rojos de Cincinnati, de nombre Camilo “Corito” Varona, el que no tardó en contratarlo por 150 pesos mensuales y una mascota de receptor. Joaquín jocosamente decía que el contrato era la mascota y una coca-cola. Su hermano Jorge fue también contratado por los Bravos de Milwaukee, jugaba como inicialista y lanzador, pero sufrió una lesión en un juego cuando intentaba cubrir la primera, cayó y se golpeó seriamente su hombro de lanzar. Entonces no existían los avances actuales para ponerle el hombro nuevamente en forma, por lo que tuvo que dedicarse a otras labores.

El hecho de estudiar en los Maristas le daba la posibilidad a Joaquín de estudiar inglés, algo que sabía le haría mucha falta en un futuro, aunque valga la aclaración que en las escuelas cubanas públicas o privadas antes de 1959 se estudiaba inglés, asignatura obligatoria de examen oral y escrito para entrar a estudiar bachillerato.

El debut profesional de Joaquín fue en 1956 con los Rojos de Douglas en la Liga del Estado de Georgia, clase D, equipo que era dirigido por el lanzador zurdo, casi neerlandés, Johnny VanDer Meer, el mismo que lanzara dos juegos consecutivos de cero hit cero carreras en 1938 en la Liga Nacional. El cubano entonces jugó algo en la receptoría y en los jardines. De ahí pasó a los Rojos de Moultrie en la Liga de Georgia-Florida, clase D. En 1957 pasó a jugar con los Patirrojos de Palatka de la Liga Estatal de la Florida, clase D, donde nuevamente el timonel era VanDer Meer, y al año siguiente con los Rojos de Savannah de la Liga Suratlántica, clase A, pero al sufrir un tirón muscular fue pasado a los Jefes de Wenatchee de la Liga Noroccidental. A los Rojos de Savannah regresó para jugar 113 partidos en 1959.

A la vez comenzó a jugar con el Cienfuegos en la liga invernal cubana, equipo que contaba como receptor regular al “catedrático” de la posición, Rafael Noble. Joaquín jugó poco en la temporada de su debut, 1957-58, un poco más en las dos siguientes temporadas, sobre todo en la de 1959-60 cuando su equipo se coronó campeón y tuvo la oportunidad de jugar en la Serie del Caribe en Panamá (1960). En esta temporada se consideró que Joaquín no estaba apto aún para cubrir la posición como regular, ya los días de gloria de Noble iban pasando, por lo que los ejecutivos del Cienfuegos trajeron al conocido Dutch Dotterer, anterior receptor regular de los Cubans en 1956, para que fuera el receptor regular del equipo. En la temporada de 1960-61, la que se jugó sin peloteros importados, no había otra opción que darle la posición a Joaquín, quien sin mucho ruido ascendía defensiva y ofensivamente, al extremo de convertirse en baluarte en la victoria de su equipo en el último torneo profesional cubano de béisbol.   A la vez comenzó a jugar con el Cienfuegos en la liga invernal cubana, equipo que contaba como receptor regular al “catedrático” de la posición, Rafael Noble. Joaquín jugó poco en la temporada de su debut, 1957-58, un poco más en las dos siguientes temporadas, sobre todo en la de 1959-60 cuando su equipo se coronó campeón y tuvo la oportunidad de jugar en la Serie del Caribe en Panamá (1960). En esta temporada se consideró que Joaquín no estaba apto aún para cubrir la posición como regular, ya los días de gloria de Noble iban pasando, por lo que los ejecutivos del Cienfuegos trajeron al conocido Dutch Dotterer, anterior receptor regular de los Cubans en 1956, para que fuera el receptor regular del equipo. En la temporada de 1960-61, la que se jugó sin peloteros importados, no había otra opción que darle la posición a Joaquín, quien sin mucho ruido ascendía defensiva y ofensivamente, al extremo de convertirse en baluarte en la victoria de su equipo en el último torneo profesional cubano de béisbol.

Ofensiva JAzcue en profesional cubana

Ofensiva JAzcue en serie del caribe

En la temporada de 1960 a Joaquín se le entregó la posición de receptor de los Cubans. Coincidía que este equipo era dirigido por Tony Castaño, el mismo que dirigía al Cienfuegos en la profesional cubana. Como todos sabemos, en julio de 1960 le fue retirada la franquicia a la Habana y se pasó a Nueva Jersey con el nuevo nombre de Jerseys de Jersey City. Azcúe, después de jugar 97 partidos y batear para .270 fue ascendido a las Grandes Liga en sustitución de Dutch Dotterer, el que bajó al equipo mencionado de clase AAA. Su debut en el circuito mayor fue en el segundo juego de los Rojos de Cinci contra los Cachorros de Chicago en el Wrigley Field el 3 de agosto de 1960. En la alineación de ese partido estaba también el torpedero matancero Leonardo Cárdenas, su compañero también en el Cienfuegos. Azcúe fue situado como séptimo y Cárdenas como octavo. En su primera vez al bate se ponchó con los envíos del zurdo Dick Ellsworth, pero en la cuarta entrada, con corredores en primera y tercera, conectó sencillo impulsor de una de las dos carreras que anotó el Cinci en ese juego, pero que en ese momento sirvió para empatar el desafío. A la tercera vez entregó rolata de out. Ese juego lo ganaron los Cachorros 4-2, victoria de Ellsworth y derrota del derecho Jay Hook.

Terminada la temporada profesional cubana en 1961, Azcúe como otros tantos peloteros buscaron la forma de poder reportar a tiempo a los campos de entrenamiento de sus equipos respectivos. El cienfueguero había sido canjeado a los Bravos de Milwaukee el 1 de diciembre de 1960. Su salida de Cuba fue a través de México, de donde viajó a Vancouver, Canadá, ya que jugaba para los Mounties de Vancouver de la Liga de Costa del Pacífico, clase AAA. Allí lo hizo todo bien, jugó 82 partidos, bateó para .297 y empujó 43 carreras. Mejor aún fue que estando en Canadá consiguió visa de este país y pudo sacar a toda su familia, que incluye padres y hermano, de Cuba a través de Venezuela, proceso que le duró ocho meses.

En diciembre de 1961 Joaquín fue nuevamente canjeado a los Atléticos de Kansas City, uno de los peloteros que pasó a los Bravos en este canje fue el conocido lanzador derecho Bob Shaw, el que lanzara exitosamente para los Tigres de Marianao en la temporada de 1957-58 y en la Serie del Caribe en San Juan de Puerto Rico (1958). Entonces el cubano estaba jugando pelota en la invernal venezolana para los Leones de Caracas.

Con los Atléticos, dirigidos por el experimentado ex-jardinero derecho de los Yankees de Nueva York, Hank Bauer, tenían como receptor regular a Haywood Sullivan, por lo que el cubano estaba en funciones de reserva. Jugó 72 partidos y bateó para .220. El 17 de junio de 1962 bateó de 4-3 contra los Mellizos, juego que su equipo ganó 10-6, pero lo novedoso fue que se robó el home en la parte baja de la cuarta entrada. En las Menores había robado un total de 8 bases, en Cuba ninguna y la primera que se robó en Grandes Ligas fue precisamente la de este juego.

En 1963 Azcúe se pasaba el tiempo sentado en el banco de los Indios, el receptor regular de su equipo era John Romano, hombre de poder, quien al lesionarse le dio la posibilidad a Azcúe de jugar regular por un tiempo. El cubano comenzó bateando hits decisivos que le dieron muchas victorias a su equipo, fue entonces que el columnista Bob Dolgan del Plain Dealer decidió llamarle “El inmortal Joe Azcue”, lo cual recibió objeciones de muchos críticos, ya que consideraban que los inmortales eran peloteros como Lou Gehrig, Babe Ruth, Ted Williams y otros grandes. Así y todo se le quedó ese agradable apodo, que el que suscribe creía le venía por su extraordinaria defensiva, y no es así. Lo interesante de esa temporada de 1963 sucedió el 8 de agosto, en juego contra los Orioles, en juego sin anotaciones de ambas partes, Azcúe robó home nuevamente en la séptima entrada, anotación que decidió finalmente este partido. Diez días después el cienfueguero conectó dos cuadrangulares y empujó 3 para que su equipo derrotara 7-4 a los Medias Rojas de Boston.

Un total de cinco bases robadas en su carrera en las Mayores, dos de ellas de home, es algo curioso e impresionante, máxime que se trata de un hombre corpulento en nada caracterizado por su velocidad en las bases. Cuando escribí el artículo sobre el arte del robo de home, por la cabeza del que suscribe jamás pasó que un hombre como el cienfueguero hubiera hecho esa hazaña.

Canjeado a los Medias Rojas en 1969, una vez más Azcúe era el receptor de reserva, el regular era Russ Gibson, quien se alegró mucho de tener en el banco al cubano. Apenas jugó 19 partidos el cienfueguero en sus dos primeros meses en este equipo. Se cansó de no ser usado y decidió regresar a su casa en Kansas. El director Dick Williams le amonestó y le amenazó con volverlo a canjear, y el cubano le respondió que cuanto antes era mucho mejor, ya que no tenía intenciones de regresar con los de Boston. Fue el 15 de junio cuando fue cambiado a los angelinos, donde las cosas no fueron bien. El cubano entendía que el jefe de operaciones de los angelinos, Dick Walsh, lo subestimaba y no le pagaba lo debido. Solo había dos receptores con promedios mejores al bate en su liga estaban Thurman Munson y Ray Fosse. Azcúe buscaba un aumento de 5 mil dólares, nada realmente. Fue entonces que decidió retirarse para trabajar como vendedor de seguros de vida, además de contribuir a la construcción del Estadio Kauffman, parque de los Reales de Kansas City. Allí vertió hormigón, limpió madera en condiciones de lluvia, nieve y frío. Es bueno resaltar que Azcúe estudió en los EE.UU. durante buena parte de su carrera como pelotero y en esos estudios mucho le ayudó su esposa, Judy, sobre todo en la compresión del inglés técnico.

Cuando Dick Walsh fue reemplazado por Harry Dalton, el contrato de Azcúe con los angelinos fue renovado en enero de 1972. Sabía bien que ya sus años mejores habían pasado y que sería receptor de cambio en el equipo. De todas formas, agradeció este regreso. Como su rendimiento no fue nada bueno, lo mandaron al equipo de Salt Lake City, donde volvió a batear para .319 en 45 desafíos. Los Cerveceros de Milwaukee se dieron cuenta de este resultado y realizaron canje para hacerse de los servicios del cubano. No había forma, se fue de 14-2 y ninguna empujada, así que su cambio al  equipo de Milwaukee de nada valió. En noviembre de ese año fue liberado y entonces los Indios le contrataron como jugador/auxiliar de su sucursal en la Liga Texas, clase AA. Allí fue bateador designado y bateó a sus anchas, .312 con 63 empujadas e integró el Todos Estrellas de la Liga.

El cubano tenía a veces sus problemas con el mascoteo, en 1967 y 1970 fue líder en passed balls en la Liga Americana, en ambos casos con un total de 17.  La introducción de las cámaras en 1967 y sus grabaciones ayudaron a Azcúe a mejorar su defensa detrás del plato. Según él mismo afirmó: “Cuando me sentaba en cuclillas antes de que saliera el lanzamiento, estaba bien. Pero cuando la pelota estaba en camino, usualmente me caía, lo que me impedía moverme si la pelota tocaba tierra, solía sentarme en lugar de poner mi cuerpo hacia delante para que la pelota chocara contra mí”. El cubano supo corregir el problema y tuvo promedio de fildeo de .999 en 1967, a pesar de los PB, y de .996 en 1968, registros que invito a encontrarlos en otros receptores regulares de cualquier circuito profesional o amateur.

Ofensiva JAzcue en la MLB

Lo que a Joaquín no se le podía robar fácil, había que pensarlo, era un reto salirle al robo y lo demostró desde que llegó a las Mayores. En 1960 registró 50% de cogidos robando, en 1966 increíble 62%, en 1967 53%, en 1972, su última temporada, 60%. En 1969 fue el receptor líder en asistencias con 70 en la Liga Americana, anteriormente, en 1963, primero en dobles matanzas en su posición, con 13, y eso que no jugó toda esa temporada regular.

Defensiva en la MLB

Chuck Rosciam ubica a Azcúe como el décimo receptor de todos los tiempos en eficiencia en capturas de robadores de bases. A continuación los 21 primeros de todos los tiempos.

mejores receptores en cs

BR– base robada;   CR- capturas de robo; IRB– Intenciones de robo de base;

Ofensivamente tuvo temporadas aceptables durante el tiempo que jugó para los Indios (1963-69), en lo sucesivo no fue más regular, excepto cuando jugó para los angelinos en 1970. En 1968 fue parte del Todos Estrellas de la Liga Americana, partido en el que se fue de 1-0 al bate (un ponche).

El gran receptor más nunca ha regresado a Cuba, realmente familia no le queda en la tierra que lo vio nacer, aunque se sabe que siguió la pelota cubana de Series Nacionales en una época, la que solía oír por radio. Actualmente vive con toda su familia, que incluye hijos y nietos en Kansas City.

Fuentes

Figueredo Jorge S. 2003. Cuban baseball- a statistical history, 1878-1961. McFarland / Co. Inc., Publishers. 544 p.

Markowitz David.2015. Joe Azcue. Once upon 1 .406, March 15. https://davidjmarkowitz.wordpress.com/2015/03/15/2015-cleveland-indians-the-unappreciated/jos-azcue/

Nowlin Bill. 2018. Joe Azcúe. SABR.org, Febr 15  https://sabr.org/bioproj/person/6b53d8ae

Rosciam Chuck. 100 Best Catcher CS% Totals http://members.tripod.com/bb_catchers/catchers/100BestCSCar.pdf

Tidyman John H. 2009. Gimme Rewrite, Sweetheart–«: Tales from the Last Glory Days of Cleveland Newspapers. Gray & Co., Publishers, Cleveland, p. 145.

 

Escrito por Esteban Romero, 22 octubre de 2019

 

Torneo de béisbol en los Juegos Panamericanos de Indianápolis (1987)

Los atletas nacen ganadores, nadie nace perdedor
y cuanto antes comprendas esto más rápido puedes
adoptar una actitud ganadora y tener éxito en la vida
.”
Charles R. Sledge Jr. (autor de un manual sobre béisbol)

Amigo Mascot Panamerican Games 1987

No recuerdo equipo de béisbol tan mal dirigido y que haya ganado un torneo, obviamente gracias a la calidad de sus peloteros. Digo lo que vi entonces, nadie sabía quién era el que mandaba en esa selección nacional cubana, ¿Higinio Vélez como director o el técnico principal Miguel Valdés? cuyos errores fueron muchos. Vélez se ganó el puesto de director gracias a la victoria alcanzada por el equipo Serranos en la selectiva de 1987, mientras que Miguel Valdés era una herencia de la época de Servio Borges. No le quito mérito a ninguno, pero ya lo dije, la dirección no estuvo al nivel requerido.

Veamos la selección de este equipo Cuba:

Receptores: Juan Castro y Pedro Medina
Designado: Orestes Kindelán
Cuadro: Alejo O´Reilly, Antonio Pacheco 2B, Giraldo González SS, Omar Linares 3B, Luis Ulacia, Lázaro Vargas.
Jardineros: Víctor Mesa, Luis Giraldo Casanova, Lourdes Gurriel y Jorge García.
Lanzadores: Pablo Miguel Abreu (LZ), Omar Ajete (LZ), Jorge Luis Valdés (LZ), Rogelio García Alonso, Luis Tissert, Euclides Rojas y Lázaro de la Torre.

Como se ve, era un equipo con muchas figuras jóvenes y establecidas. La época de los Capiró, Isasi, Marquetti, Wilfredo Sánchez y otros integrantes casi permanentes del equipo Cuba había terminado. Antonio Muñoz todavía estaba activo, pero ya sus mejores momentos habían pasado.

Lo lógico en este conjunto era utilizar a O´Reilly como inicialista, posición natural del villareño, hombre de poder y aceptable defensa, eso es lo que todos pensaron pero no así el cuerpo de dirección. El invento fue poner a Medina o Casanova en primera, ambos excelentes bateadores, no se pone en duda, pero defensivamente no mejores que O´Reilly en la inicial. La posición del campo corto era para utilizar al muy ofensivo Ulacia y en las postrimerías reforzar la defensa con Giraldo González, aquí tampoco se siguió esa lógica.

Si se llevan siete lanzadores es para utilizarlos a todos, eso es lo razonable, pero no fue así. En realidad trabajaron en exceso cuatro lanzadores, los zurdos y el derecho Rogelio García. El relevista Rojas casi no lanzó, igual fue el caso de Luis Tissert, y de la Torre se fue sin actuación en este torneo.

El rival más difícil de los cubanos era el equipo estadounidense, veamos su composición:

Director: Ron Fraser (de la Universidad de Florida)
Auxiliares: Brad Kelley, Joe Ketchum, Jim Morris, Barry Moss, Jim Walker y Jerry Weinstein.
Receptores: Scott Servais, Larry Gonzales
Cuadro: Tino Martínez, Ty Griffin, Ed Sprague Jr., Steve Hecht, Larry Lamphere (OF), Scott Livingstone, Dave Silvestre.
Jardineros: Mike Fiore, Ted Wood, Rick Hirtensteiner, Donald Guillot.
Lanzadores: Jim Abbott, Chris Carpenter, Gregg Olson, Joe Slusarski, Clyde Keller, Jim Poole y Chris Nichting.

Muchos de estos jugadores universitarios fueron después destacados peloteros en la MLB a partir de 1991. Si no llegaron antes fue precisamente por el hecho de ser mantenidos, varios de ellos, para las Olimpiadas de Seúl (1988).

El resto de los equipos: Aruba, Antillas Holandesas, Canadá, Nicaragua, Puerto Rico y Venezuela. Llama la atención que Aruba haya venido sola y no integrando el equipo de Antillas Holandesas como siempre hizo.

El primer juego del equipo cubano – todos escenificados en el Bush Stadium de Indianapolis, que no deben confundir con el Busch Stadium de St Louis- fue contra Antillas Holandesas, el cual terminó por KO cuando los criollos anotaron 12 carreras. Precisamente De la Torre fue llamado para lanzar la séptima entrada de ese desafío y el habanero se negó, lo que le valió la sanción de no lanzar más en el torneo. No estoy seguro que haya sido enviado de vuelta a Cuba inmediatamente, lo cierto es que no lanzó. El otro aspecto de este juego es tener una “afición” cubana, en las gradas, contraria y ofensiva con los peloteros cubanos. Ya anteriormente he hablado de este tema, y no comparto esa actitud. Son peloteros, no políticos, son también paisanos, por lo tanto, no le veo la ganancia a este show. Esa fue una constante a lo largo de la primera vuelta de este torneo. En la segunda vuelta, esos aficionados tuvieron que calmarse, ya que las autoridades estadounidenses hicieron lo justo, o sea llamarlos al orden.

El siguiente partido fue un tremendo duelo entre el boricua Héctor Gutiérrez y el zurdo Pablo Miguel Abreu. En la misma primera entrada el camarero Antonio Pacheco disparó largo jonrón por el jardín central, única carrera de todo este desafío. En la novena entrada Víctor Mesa hizo un engarce de película, la pelota se lo llevaba claramente, pero corriendo a más no poder le llegó con su guante en mano izquierda extendida.  Vale la pena destacar que la curva en la esquina de afuera de Gutiérrez fue un verdadero calmante para los bates del equipo Cuba.

Los criollos fueron ganando partido a partido hasta que llegó el sábado 15 de agosto, todo el mundo pendiente del enfrentamiento de cubanos contra EE.UU. Ese día Medina jugó primera, mientras que Juan Castro estuvo en la receptoría y Giraldo González como torpedero. El abridor fue el zurdo Jorge Luis Valdés. El equipo Cuba llevaba 33 victorias consecutivas sobre el de EE.UU. en juegos panamericanos. Su última derrota, ya lo describí en otro artículo, fue en Winnipeg (1967).

Los EE.UU. lograron fabricar dos carreras sobre los envíos de Valdés en el primer tercio del partido, el que fue relevado por el derecho Rogelio García, el que lanzó 7 entradas permitiendo 4 imparables y 2 carreras. El equipo norteño abrió con el derecho y futuro bigleaguer Gregg Olson de la Universidad de Auburn, al que Linares y Kindelán castigaron con sendos y largos jonrones, a más de 400 pies, lo que proporcionó ventaja de 4-2. El de Kindelán fue conectado en el cuarto inning y el del Niño en el quinto. Llegó el séptimo inning y EE.UU. fabricó una por jonrón de Ty Griffith, pelotero del Tecnológico de Georgia, al que sus compañeros llamaban Wily Cat (Gato astuto). Griffith le había pedido al director Fraser que lo situara tercero en el orden al bate, pero el timonel le respondió que él estaba para embasarse siempre como primer bate. La realidad es que este pelotero afro-estadounidense fue de lo más dañino que se pueda ver contra sus rivales, y cosas de la vida, él fue uno de los pocos de ese equipo  que no llegó siquiera a jugar en triple A o Grandes Ligas, lo hizo en clases A y AA desde 1989 hasta 1997.

Llegó el octavo, ventaja para el Cuba de una sola carrera, la entrada fue iniciada por Tino Martínez de la Universidad de Tampa con doblete, vino al bate Mike Fiore, pelotero de la Universidad de Miami, otro que no llegó a AAA y Grandes Ligas. Fiore sorprendió a todos con toque por primera, Rogelio y él llegaron casi al mismo tiempo a la almohadilla de primera, se cantó out, el auxiliar de primera Jerry Weinstein protestó la jugada, Rogelio había caído, no se cantó tiempo, Tino entonces anotó. Falló la dirección del Cuba que no reclamó esa jugada, ya que una vez que Weinstein había entrado al terreno, el árbitro estaba en la obligación de parar las acciones. El mismo director Fraser luego dijo que nadie pidió el famoso time. De esa manera se empató el juego a cuatro. Si bien no hubo protesta cubana en la jugada, no es menos cierto que tanto en este juego como en el de la final, hubo más de un árbitro estadounidense impartiendo “justicia”, algo que no se debió permitir o de lo contrario, fifty-fifty, árbitros de ambos países rivales en el partido.

Vino el noveno y entonces el lanzador era Pablo Miguel, quien debió abrir este partido, pero que Vélez se lo guardó a los americanos para el juego decisivo, al parecer, pero no fue así, lo trajo y sacó dos outs, se embasó uno de los bateadores, Larry Lamphere por discutido pelotazo, aprobado por el árbitro boricua Aníbal Rosario. Le llegó el turno al Gato Astuto, bateador ambidextro, por lo que esta vez se paró a la derecha, esperaba recta cuando le vino una curvita elegante que no tardó en enganchar y largar enorme jonrón que decidió el juego a favor de su equipo 6-4. La derrota cayó mal en las filas del equipo cubano. Lourdes Gurriel comentó que todavía quedaba otra vuelta, mientras que el director Fraser dijo que solo se había ganado un juego, buena reflexión. Los peloteros cubanos en acto de cortesía fueron al dugout del equipo adversario para felicitarlos por su victoria, por lo que Fraser dijo: “eso si es clase”.

Júbilo del banco estadounidense con la victoria sobre el Cuba

Júbilo del banco estadounidense con la victoria sobre el Cuba en el primer juego entre ambos equipos

El torneo tenía dos vueltas de todos contra todos y luego los cuatro primeros conjuntos toparían en un breve play off, el primer lugar contra el cuarto y el segundo contra el tercero. Los equipos a enfrentarse fueron Cuba vs Puerto Rico y EE.UU. contra Canadá.

Ese juego contra los Boricuas, el Cuba lo sacó del refrigerador. Puerto Rico llevaba ventaja de 5-4 en lo que sería el final de ese juego, vino fly a los jardines y al jardinero derecho se le cayó la bola inexplicablemente, y ese error fue mortal, el Cuba aprovechó y logró anotar empate y ventaja para llevarse el triunfo 6-5. Lázaro Vargas, a quien tampoco se le dio mucho juego, pudo robar la tercera en ese partido, lo que le abrió luego las puertas para anotar carrera importante para su equipo. Tampoco a los estadounidenses les fue fácil, ya que le ganaron por un pelito a los canadienses, 7-6.

En la disputa de la medalla de bronce, Puerto Rico apabulló 12-2 al equipo de Canadá. Los boricuas contaron con el pitcheo de Wilfredo Vélez, quien ganó 3 juegos y tuvo PCL de 0.86, además de Jesús Feliciano, 2 ganados y 1 perdido, y PCL de 1.80. Ofensivamente Efraín García se encargó de batear a sus anchas, promedio de .500, cuatro jonrones y 16 empujadas.

Llegó el decisivo, Cuba vs EE.UU. Los norteamericanos comenzaron agresivos y anotaron 2 carreras en la misma primera entrada. Cuba no se quedó atrás y descontaba, mientras que sus lanzadores no aguantaban. A la altura del quinto EE.UU. sacaba ventaja de 8-5, llegado el octavo inning el marcador era de 9-8, fue entonces que trajeron al lanzador Cris Howell Carpenter de la Universidad de Georgia (no confundir con otro lanzador, Chris Carpenter que debutó en la MLB en 1997), el que recibió castigo de cinco anotaciones decisivas, con las que Cuba ganaba el desafío 13-8 y el torneo también. En este juego merecen mencionarse otro jonronazo de Kindelán, par de líneas sonadas por Alejo O’Reilly, quien al fin fue utilizado, bateo de Luis Giraldo Casanova y hit de oro de Víctor Mesa que produjo dos carreras en la entrada del castigo a Carpenter. El juego fue ganado por el zurdo Omar Ajete. A pesar de la derrota de Carpenter, se le entregó el MVP de la justa por sus resultados en la eliminatoria. Carpenter terminó con 3 y 1, uno salvado y 0.90 de PCL.

Jonrón de Kindelán en el juego decisivo

Jonrón de Kindelán en el juego decisivo, Ulacia y Luis Giraldo lo saludan a su llegada a home

Líderes de bateo (resultados de la etapa clasificatoria)

C

14

Ty Griffin EE UU
H

16

Efraín García Puerto Rico
2B

6

Bill Bickovski Canadá
3B

2

Omar Linares Cuba
Grez Duce Canadá
HR

7

Orestes Kindelán Cuba
CI

19

Tino Martínez EE UU
Orestes Kindelán Cuba
BR

5

Rick Hirtenstener EE UU
Ave.

.533

Efraín García Puerto Rico

Ajete y la victoria

Ajete festeja la victoria

Líderes de pitcheo

PCL

0.00

Cris Carpenter EE UU
%Ganados

1000

Cris Carpenter EE UU
Joe Slusarski EE UU

El equipo estadounidense mostró su tremenda calidad ofensiva y defensiva, además de buen pitcheo. Dave Silvestri  brilló en el campo corto. Ty Griffith no se cansó de batear y correr, anotó 14 carreras en la clasificatoria; Tino Martínez empujó 19 carreras durante la fase clasificatoria, Mike Fiore bateó .444 y Rick Hirtensteiner para .409. En el pitcheo destacó el zurdo Jim Abbott, 2 ganados y 0 de PCL, Joe Slusarski ganó 3 y PCL de 2.75. Esta fue la base del equipo que para el siguiente año se fortaleció y ganó el torneo de exhibición en las Olimpiadas de Seúl (1988), no sin antes haber perdido nuevamente contra el equipo cubano en la Copa Intercontinental en Parma (1988).

Por los cubanos se destacaron, Omar “Niño” Linares, quien quedó muy cerca del campeonato de bateo .529, con 5 jonrones y 14 anotadas; Kindelán no se quedó atrás, .486, con 8 fuera del parque y 23 impulsadas; L.G. Casanova con .433, 4 jonrones y 12 anotadas; Antonio Pacheco, .429, 3 jonrones y 14 anotadas y Luis Ulacia con .406. En el pitcheo se destacó Pablo Miguel con 2-1, PCL de 1.08, Ajete 2-0 y PCL de 1.10.

Al equipo cubano le sobró calidad, peloteros jóvenes con experiencia que hacían vibrar el aluminio con sus conexiones. Los lanzadores con muchas condiciones, pero todos ellos susceptibles de mejorar en sus presentaciones. La dirección peor no pudo ser. Fue por ello que al regresar a Cuba, la comisión nacional destituyó a Vélez y le entregó la rienda del equipo a José Miguel Pineda, luego sustituido también por Jorge Fuentes. Por cierto, la prensa nacional no tuvo esta vez piedad ninguna con la dirección de este conjunto. Las críticas, todas justas, llovieron y tuvieron su resultado pocos días después en la VIII Copa Intercontinental, organizada en la Habana (1987), de la que hablaremos en otro artículo.

Fuentes

Anon. 1987. Palco 211, Bohemia, ediciones del 14, 21 y 28 de agosto.

Harvey Randy. 1987. The 1987 Pan American Games: United States Snaps Cuban Baseball Team’s 33-Game Win Streak. LA Times, 16 Aug.  https://www.latimes.com/archives/la-xpm-1987-08-16-sp-1894-story.html

Higgins Will. 2017. Brawlers, provocateurs, even assassins: How Indy became a sports town. IndyStar, Aug 6. https://eu.indystar.com/story/life/2017/08/06/brawlers-provocateurs-even-assassins-how-indy-became-sports-town/463857001/

 

Escrito por Esteban Romero, 23 julio de 2019

El torneo de béisbol de los Juegos Panamericanos de Chicago (1959)

El béisbol es probablemente el deporte mejor documentado.”
Ford C. Frick (1894-1978, periodista y
ejecutivo estadounidense en béisbol)

Venezuela_Juegos_Panamericanos 1959

La ofensiva del equipo Venezuela en el béisbol de los Juegos Panamericanos (1959)

El desempeño en esta competencia del equipo cubano de béisbol fue una verdadera decepción. Los conjuntos cubanos siempre han estado acostumbrados a ganar abiertamente en estas lides. Equipo le sobraba para agenciarse la victoria nuevamente, pero la indisciplina por un lado y la carencia de un director capaz de enderezar la nave cuando se desviaba, dieron al traste con esa posibilidad real.

Veamos la nómina de ese conjunto cubano:

Directores: Alejandro Gómez y Manuel de la Fuente
Receptores: Jorge Torres y Oscar  Flores
Cuadro: Pedro Moré 1B, Pedro Carvajal 2B, Urbano González 2B-3B, Antonio Crespo 3B, Antonio Jiménez, Alberto Castillo
Jardineros: Pedro Chávez LF, Rafael “Cachirulo” Díaz CF, Rigoberto Bringas CF, Mario González RF, Tomás Casildo Ramos
Lanzadores: Orlando Albelo, Alfredo Street, Fernando Sanfeliz, Antonio «Kinko» Rodríguez y Reinaldo  Pérez.

Por razones que desconozco, en este equipo faltaron algunas figuras relevantes del pitcheo cubano, como eran los casos de «Pico» Navarro y Rodolfo Núñez del equipo Artemisa, así como Rolando Pastor. No obstante, Street, Kinko y Sanfeliz eran lanzadores experimentados, mientras que al campo y en la ofensiva había peloteros de tremenda calidad. Mario González, Papo Carvajal, Pedro Chávez, Urbano González además de Ñico Jiménez y Cachirulo Díaz formaban una buena tanda de bateo, donde igualmente existía velocidad en algunos de sus integrantes.

El famoso comentarista cubano René Molina escribía en aquellos días que las broncas y discusiones, en el bus que transportaba a los peloteros cubanos, eran casi permanentes. A eso se sumaron indisciplinas en el terreno. Una de ellas fue escenificada entre el director Manuel de la Fuente con el inicialista Pedro “El Congo” Moré, la que concluyó con la ira de Moré, quien lanzó un bate al público, el que faltó poco para que agrediera a una niña. Las discrepancias internas fueron tantas que al final hubo hasta sustitución de director.

Mientras eso sucedía en el equipo de Liborio, los conjuntos venezolano y boricua venían a morirse en el terreno para llevarse la victoria final.

Venezuela vino dirigida por José Antonio Casanova y su nómina estuvo integrada por:

Receptores: William Troconis, Raúl “Cigarrón” Landaeta (utility)
Cuadro: Eduardo “Tata” Amaya, el futuro bigleaguer Dámaso Blanco (3B), José Flores, Luís Manuel Hernández, Domingo Martín Fumero, Rubén Millán
Jardineros: Lucas Ferreira, Miguel Girón, Francisco “La Manca” López
Lanzadores: José Flores, Enrique Capecchi, Luís Antonio Peñalver, José Pérez, Francisco Oliveros, Manuel Pérez Bolaño y el zurdo Tadeo Flores.

Los juegos se escenificaron en el viejo Comiskey Park de Chicago, sede entonces de los Medias Blancas. El juego inaugural fue a base de EE.UU. contra Puerto Rico, partido que los boricuas se llevaron 9-4. La decisión tuvo lugar en la parte alta de la novena entrada cuando Reinaldo Vázquez disparó jonrón con las bases llenas para sellar el triunfo, primero que obtenía una selección puertorriqueña sobre otro de EE.UU. en competencia internacional.

El primer partido de Venezuela fue también contra los estadounidenses, juego en el que los venezolanos batearon a sus anchas, 16 incogibles, para concluir el desafío 11-6. En el siguiente juego, los venezolanos recibieron una sorpresa inesperada, México los blanqueó 3-0, para así infringirles la única derrota en el torneo. En el siguiente juego, los venezolanos no perdonaron a los lanzadores del Brasil, para vencerlos 14.1.  La receta se repitió sobre el conjunto de Costa Rica, resultado final 14-2.

El 29 de agosto Cuba venció 9-3 a Rep. Dominicana con Reinaldo Pérez, muy parecido en wind up a Pedro Ramos, en el montículo, quien dispersó 9 hits de los rivales, mientras José Rodríguez lo hacía por los dominicanos. En el sétimo capítulo, con el juego 2-1 a favor del equipo Cuba, los cubanos llenaron las bases por error del inicialista Roman, base a Rigoberto Bringas y sencillo de Papo Carvajal, a lo que le siguieron par de wild pitches y un error propiciaron otras 3 anotaciones. Cuba volvió a anotar 2 en el octavo por sencillo impulsor de Bringas, y 2 más sucias en el noveno.

En la jornada del 30 de agosto Puerto Rico vapuleó a Cuba 8-1. Los boricuas conectaron 17 hits, anotaron 3 en el cuarto inning y 5 en el octavo. La ofensiva boricua fue liderada por Figueroa (4-4), quien sustituyó al lesionado inicialista Rosario en el transcurso del juego.   El camarero Carlos Pizarro conectó 3 imparables e impulsó una, mientras que el antesalista Ángel Fuentes sonó 3 hits. La única del Cuba por sencillos de Sanfeliz y Pedro Chávez. En el octavo los cubanos llenaron las bases, pero todo terminó cuando Ñico Jiménez elevó una palomita al cuadro. El zurdo José Marrero fue el vencedor de este encuentro. El lanzador perdedor fue Fernando Sanfeliz, al que relevaron Orlando Albelo y Alfredo Street.

El 3 de setiembre Cuba venció a Nicaragua 5-4. Cuba había tomado el mando en la tercera entrada por sencillos consecutivos del lanzador abridor Tomás Ramos y del jardinero central Rigoberto Bringas sumado a un error del antesalista nica Fletes. Los nicas anotaron 1 sucia en esa misma entrada, agregaron 2 en la siguiente y otra más en el quinto cuando Ramos cedió el montículo Antonio “Kinko” Rodríguez, quien en lo sucesivo solo permitió tres imparables a sus rivales. En el sétimo, Cuba iba en desventaja de 4-2 cuando anotó 2 para empatar y hacer la decisiva en el octavo. En el octavo, Ñico Jiménez recibió boleto y robó segunda, el inicialista Alberto Castillo disparó sencillo, el jardinero izquierdo Pedro Moret fue sustituido al bate por Alfredo Street. Moret al llegar al banco tiró fuertemente el bate a las graderías del Wrigley Field, poco faltó para que lesionara a algunos espectadores. La decisión del director Manolo de la Fuente fue acertada, ya que Street conectó el hit que trajo la decisiva del juego. En otro juego, Venezuela derrotó a Costa Rica 14-2.

Los dos juegos ganados por Cuba le valieron para ir a los play off. Precisamente tuvo a Venezuela como su primer adversario y el desafío fue de los mejores de este torneo, ya que los criollos cayeron 6-5 antes los venezolanos el 4 de setiembre, juego decidido con rally de 3 carreras en el quinto inning, donde se combinaron hits del receptor William Troconis, del jardinero derecho Eduardo Amaya y del inicialista José Flores, este último impulsor de 2, todo eso sobre los envíos del lanzador guantanamero del Teléfonos, Alfredo Street. La tercera se produjo por error en tiro de Papo Carvajal, que permitió a Flores llegar a tercera con su batazo y luego anotar por fly de sacrificio del jardinero izquierdo Raúl Laudaeta. Los cubanos amenazaron, pero sin éxito, ya que el relevista Manuel Pérez Bolaños supo meter el brazo a la hora buena. Venezuela abrió el marcador con 2 en la primera entrada, Cuba ripostó con 3 en el segundo, pero Venezuela empató con 1 en el cuarto por error del jardinero central Ñico Jiménez. Las dos últimas carreras del equipo cubano fue por doble de Mario González, imparable de Urbano González y par de wild pitches.

El 5 de setiembre, Puerto Rico venció a Cuba 4-3, donde el torpedero Jorge Pacheco despachó doble impulsor de la carrera decisiva en la octava entrada. La victoria correspondió a Ricardo Delgado, el que diseminó 7 imparables y ponchó a 7 en 8 entradas, la derrota para el abridor cubano, cubrió toda la ruta, Fernando Sanfeliz. Delgado necesitó del relevo de José Marrero en la octava entrada. Puerto Rico marcó una en la primera entrada y Cuba vino a empatar en el sexto. Los boricuas fabricaron 2 en el lucky seven por intermedio de imparable del lanzador Delgado, triple del receptor Santiago Rosario y fly de sacrificio del jardinero central Raúl Vázquez. Cuba empató en el octavo por sencillos de Ñico Jiménez y Mario González, out dentro del cuadro y triple de Pedro Moret. En el noveno con desventaja de una, Kinke Rodríguez salió al robo de segunda y fue capturado, lo que puso la entrada en dos outs. Pedro Chávez de emergente disparó doble, pero al quererlo hacer triple fue enfriado en tercera, con lo que Cuba cerraba con derrota y ya eliminada de la lucha por el banderín.

El siguiente rival de Venezuela fue EE.UU., ya se conocían de la etapa eliminatoria. Nuevamente otro gran juego, con dominio del pitcheo de ambos conjuntos. Venezuela se llevó la sonrisa con resultado de 3-2.

Puerto Rico, por su parte, fue ganando sus juegos para llegar a la gran final contra Venezuela, la que se escenificó en el Wrigley Field, sede de los Cachorros de Chicago, el 6 de setiembre. El lanzador designado por Casanova fue el novato en eventos internacionales, Luis Peñalver, y la selección no le hizo fallar, Venezuela venció a los boricuas con anotación de 6-2, el joven Peñalver dejó a los boricuas en 6 incogibles. Francisco «La Manca» López disparó jonrón sobre los envíos del zurdo Héctor Santiago en este desafío. El receptor Troconis y el infielder Tata Amaya se destacaron igualmente a la ofensiva. El lanzador perdedor fue el boricua y abridor Luis Calderón.

La verdadera estrella del pitcheo venezolano fue José Pérez, el que ganó 2 de las 6 victorias de su equipo. En el caso de Puerto Rico hay que resaltar la ofensiva de Reinaldo Vázquez, líder en jonrones e impulsadas del torneo.

Tabla Final 

Equipo

G

P

Venezuela

6

1

Puerto Rico

5

1

EE UU

4

3

Cuba

2

4

México

3

2

Costa Rica

3

3

Nicaragua

2

4

República Dominicana

2

3

Brasil

0

6

 Líderes Bateo

H

12

Carlos Pizarro Puerto Rico
2B

5

Roberto Coto México
3B

3

José Flores Venezuela
HR

2

Reinaldo Vázquez Puerto Rico
    Alan Hall EE UU
CI

10

Reinaldo Vázquez Puerto Rico
Ave.

.500

Irmo Figueroa Puerto Rico

                                 Líderes pitcheo

PCL

0.69

Charles Davis EE UU
%Ganados

1000

Mauro Ruíz México
    Manuel Pérez Venezuela
    Luis Peñalver Venezuela

En lo que respecta al equipo Cuba, logró 2 victorias en la etapa de clasificación y cayó ante los 3 adversarios del play off, para así quedar en cuarto lugar de la justa. Dos peloteros se destacaron, los conocidos Pedro Chávez, quien bateó para .556, mientras Urbano González lo hizo para .351.

Pedro Chávez y Urbano González

    Pedro Chávez y Urbano González

En el equipo norteamericano estaba un futuro miembro del Salón de la Fama, el robador de bases Lou Brock, el que se fue de 10-1 en el torneo.

Fuentes

Anon. 1959. Tres carreras sucias de los cubanos decidieron el juego. Diario de la Marina, 30 agosto, pp 6-B

Anon. 1959. Puerto Rico derrotó a Cuba en baseball. Diario de la Marina, 1 setiembre, pp. 4-B.

Anon. 1959. “Kinko” Rodríguez preservó la victoria de los criollos. Diario de la Marina, 4 setiembre, pp. 2-B.

Anon. 1959. Sacaron los venezolanos buen provecho a un costoso error. Diario de la Marina, 5 setiembre, pp. 2-B.

Anon. 1959. Puerto Rico derrotó a Cuba en baseball 4-3. Diario de la Marina, 6 setiembre, pp. 6-B

Anon. 1959 La hazaña del Oro Panamericano en Béisbol. Orgullos Venezolanos. http://orgullosvenezolanos.blogspot.com/2012/09/1959-la-hazana-del-oro-panamericano-en.html

ABN. 2019. Hace ya 50 años de la llamada última gran proeza del beisbol aficionado nacional. http://beisbolysoftbol.com/noticia.php?97

Baseball-reference.com. https://www.baseball-reference.com/bullpen/1959_Pan_American_Games

Ramos Raúl. 2019. Hace 60 años de cuando Venezuela y Puerto Rico hicieron historia. Conlasbasesllenas.com. https://conlasbasesllenas.com/hace-60-anos-de-cuando-venezuela-y-puerto-rico-hicieron-historia/

Secades Eladio. 1959. Firmamento deportivo. Bohemia, mes de agosto.

 

Escrito por Esteban Romero, 25 setiembre de 2019